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viernes, 31 de diciembre de 2010

Hay esperanza


VER.

Estamos concluyendo un año más y siempre nos preguntamos cómo será el siguiente. El panorama no parece halagüeño: El desempleo no se abate; la violencia y la inseguridad no disminuyen; el narcotráfico extiende sus redes; la corrupción campea en todas partes; la extorsión es el nuevo negocio; los secuestros se hacen más crueles; la inconformidad social es más agresiva; la economía es incierta; la política se concentra mucho en los procesos electorales; la educación pública se politiza; para algunos medios de comunicación lo que vale es el ingreso económico, no tanto los valores morales; la migración es más insegura; aumentan los suicidios, los abortos, la desintegración de las familias. ¿Exagero? Nada de eso; me faltaría enumerar otros factores.
A nivel de Iglesia, la pederastia clerical comprobada nos ha acarreado pérdida de confianza y de credibilidad, sobre todo en aquellos que no tienen una fe bien cimentada. Aunque hay muchos que regresan a nuestra Iglesia, también otros desertan, o se alejan, sea por falta de una evangelización más cristocéntrica, sea por nuestras propias fallas, sobre todo por la falta de bondad y de atención pastoral. La increencia llega a varios ambientes. El relativismo moral y dogmático parece sentar sus reales. El laicismo excluyente no da el paso a una laicidad positiva e incluyente. No son suficientes las vocaciones religiosas, misioneras y sacerdotales. Muchos seglares no asumen su vocación y misión apostólica en sus tareas ordinarias. La formación religiosa es deficiente. Los hermosos y profundos documentos eclesiales, como Aparecida y nuestras cartas pastorales, se quedan en papeles. Nos falta más corazón y dinamismo pastoral para llevar a cabo el encargo de Jesús de evangelizar y formar discípulos misioneros. ¿Soy pesimista? Me faltaría referir otros puntos, que nos cuestionan y punzan.

JUZGAR

Ante estas oscuridades, hay esperanza. No estamos derrotados. La Iglesia no perecerá. Nuestra seguridad se genera en la victoria de Jesucristo sobre la muerte y el pecado. El está de nuestra parte. Nos asiste el Espíritu Santo, quien nunca dejará a la deriva a la Iglesia fundada por Jesús. Nos alienta el testimonio de tantas personas buenas y santas que conforman nuestras familias y comunidades eclesiales. Nos impulsa el ejemplo de tantos catequistas, diáconos, misioneros, religiosas, sacerdotes y obispos, que entregan diariamente su vida por los demás, en una pastoral integral. Pasan desapercibidos, pero son como la sabia y la sangre que sostienen y dan vida.
Nos dijo el Papa Benedicto XVI, en Aparecida: “La Iglesia, que participa de los gozos y esperanzas, de las penas y alegrías de sus hijos, quiere caminar a su lado en este período de tantos desafíos, para infundirles siempre esperanza y consuelo”. Pero nuestro aporte no es de índole política o económica, sino llevar a todos a Jesucristo, que es el único Salvador, pues “sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro”.
Por ello, “la meta es conducir al encuentro con Jesucristo vivo, Hijo del Padre, hermano y amigo, Maestro y Pastor misericordioso, esperanza, camino, verdad y vida. La referencia a Cristo ayudará a ver la historia como Cristo la ve, a juzgar la vida como Él lo hace, a elegir y amar como Él, a cultivar la esperanza como Él nos enseña, y a vivir en Él la comunión con el Padre y el Espíritu Santo” (DA 336). Ofrecer a Jesucristo no es una evasión, pues “no se concibe que se pueda anunciar el Evangelio sin que éste ilumine, infunda aliento y esperanza, e inspire soluciones adecuadas a los problemas de la existencia” (DA 333).

ACTUAR

Nosotros tenemos una solución, un camino, que es Jesucristo. No seamos sólo promotores sociales. No reduzcamos la Iglesia a una ONG. No nos quedemos sólo en análisis de la realidad. “Estamos llamados a ser maestros de la fe y, por tanto, a anunciar la Buena Nueva, que es fuente de esperanza para todos, a velar y promover con solicitud y coraje la fe católica” (DA 187), pues “toda la vida de nuestros pueblos fundada en Cristo y redimida por Él, puede mirar al futuro con esperanza y alegría.

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas

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María y Belén dentro de San Ignacio


Al preparar el altar, y después de revestido, y en la misa, he tenido muy grandes mociones interiores, muchas lágrimas y sollozos muy intensos; he perdido muchas veces el habla, y lo mismo después de acabada la misa. En gran parte de este tiempo de la misa, de su preparación y posteriormente, he sentido y he visto a nuestra Señora muy propicia delante del Padre, tanto, que no podía decir las oraciones al Padre y al Hijo, ni hacer la consagración, sin que la sintiese o viese como partícipe o puerta de tanta gracia, que en espíritu sentía. (Al consagrar me mostraba que estaba su carne en la de su Hijo), con tantas inteligencias que sería imposible escribirlas”. Diario Espiritual Nº 31

A pesar de la imposibilidad de describir las inteligencias recibidas, hoy suministra Ignacio una serie de pistas básicas de la devoción mariana. La solidaridad incansable de María con el pecador y su participación en la obra de la reconciliación por la voluntad gratuita de Dios, la constituyen en “parte” o “puerta” de tanta gracia como recibe de Ignacio. Dicha gracia, concretada en la consagración, apunta a la vinculación sacerdotal de Ignacio a Cristo. El sí de María al sí de Dios ha engendrado la carne que se hace presente en este momento entre sus manos. Los misterios de la Encarnación y del Nacimiento, bajo la luz interpretativa de la contemplación del Rey Eternal, “quién quisiese venir conmigo ha de trabajar conmigo…” (EE 95), se le repiten sacramentalmente en su acción consagratoria. Por esto su primera misa debía celebrarse en Belén o en el altar del pesebre de Santa María la Maggiore. Ribadeneyra cuenta que “diziendo misa, teniendo a Cristo en las manos, le veía en el cielo y allí” (FN II, Dicta et Facta, pág 474).

Publicado por A.M.D.G.

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Oración de Nochevieja de un creyente desconcertado


Por José Antonio Pagola

Señor: antes de entrar en el bullicio y aturdimiento del fin de año
quiero esta tarde encontrarme contigo despacio y con calma.

Son pocas las veces que lo hago.
Tú sabes que ya no acierto a rezar.
He olvidado aquellas oraciones que me enseñaron de niño
y no he aprendido a hablar contigo de otra manera más viva y concreta.
Señor, en realidad, ya no sé muy bien si creo en ti.

Han pasado tantas cosas estos años.
Ha cambiado tanto la vida y he envejecido tanto por dentro...
Yo quisiera sentirte más vivo y más cercano.
Me ayudaría a creer. Pero me resulta todo tan difícil...
Y, sin embargo, Señor, yo te necesito.
A veces me siento muy mal dentro de mí.
Van pasando los años y siento el desgaste de la vida.
Por fuera todo parece funcionar bien: el trabajo, la familia, los hijos...
Cualquiera me envidiaría. Pero yo no me siento bien.
Ya ha pasado un año más. Esta noche comenzaremos un año nuevo,
pero yo sé que todo seguirá igual. Los mismos problemas,
las mismas preocupaciones, los mismos trabajos...
Y así ¿hasta cuándo?
¡Cuánto desearía poder renovar mi vida desde dentro!
Encontrar en mí una alegría nueva, una fuerza diferente para vivir cada día.
Cambiar, ser mejor conmigo mismo y con todos.
Pero la existencia me dice que no puedo esperar grandes cambios.
Estoy demasiado acostumbrado a un estilo de vida.
Ni yo mismo creo demasiado en mi transformación.
Por otra parte, tú sabes que me dejo arrastrar por la agitación de cada día.
Tal vez por eso no me encuentro casi nunca contigo.
Tú estás conmigo y yo ando perdido en mil cosas.
Si al menos te sintiera como mi mejor amigo...
A veces pienso que eso lo cambiaría todo.
¡Qué alegría si yo tuviera ese especie de temor que no sé de dónde brota,
pero que me distancia tanto de ti...
Señor, graba bien en mi corazón que tú hacia mí
sólo pueden sentir amor y ternura.
Recuérdame desde dentro que tú me aceptas tal como soy,
con mi mediocridad y mi pecado,
y que me quieres incluso aunque no cambie.
Señor, se me va pasando la vida, y a veces pienso que mi gran pecado
es no terminar de creer en ti y en tu amor.
Por eso, esta noche no te pido cosas. Sólo que despiertes mi fe,
lo suficiente para creer que tú estás siempre cerca y me acompañas.
Que a lo largo de este año nuevo no me aleje mucho de ti.
Que sepa encontrarte en mis sufrimientos y mis alegrías.
Entonces tal vez cambiaré. Será un año nuevo.

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Evangelio Misionero del Dia: 1 de Enero de 2011 - Solemnidad de Santa María. Madre de Dios


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 16-21

Los pastores fueron rápidamente adonde les había dicho el Ángel del Señor, y encontraron a María, a José y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.
Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.

Compartiendo la Palabra
Por Pedro Garcia cmf

En plenas fiestas navideñas aún, damos un salto de siglos hacia atrás, y nos plantamos en el año 431. Vamos hasta Éfeso, la célebre ciudad del Asia Menor. Cuando se originó el tumulto creado por la predicación de San Pablo, como nos cuentan los Hechos de los Apóstoles, se armó un griterío fenomenal, porque todos, sin saber por qué, se abalanzaron hacia el estadio gritando como locos:
- ¡Diana, la grande diosa de los efesios! ¡Diana, la grande diosa de los Efesios!...
Por lo visto, los habitantes de la simpática ciudad gozaban con manifestaciones populares como aquélla. Los efesios paganos no sufrían que nadie les tocase a su diosa Artemisa, nombre que ellos daban a la Diana de los romanos, y aquel día les había tocado alguien aquella fibra del corazón. Se habían metido con su diosa, y los culpables la tenían que pagar...
Pero los efesios cristianos toleraban aún mucho menos que alguien les tocase a María, la Madre de Jesús, y esta noche del 22 de Junio del año 0431 iban a repetir la aventura con otra manifestación imponente, pero no por Diana, la simpática y bella Diosa de la caza, sino por María, nuestra Virgen María, la Madre de Jesús, mucho más Reina y más robadora de corazones que la Diana de la mitología...
Los Obispos están reunidos en Concilio Ecuménico, de toda la Iglesia, presididos por los legados del Obispo de Roma, madre y cabeza de todas las Iglesias.
El pueblo sabe el porqué de este Concilio tan importante, y se une fervoroso a las discusiones de los Obispos, que bajo la guía del Espíritu Santo, como los Apóstoles en el primer concilio de Jerusalén, van a salir garantes de la verdad revelada por Dios. Un hereje famoso, Patriarca de Constantinopla, niega que Jesucristo sea Dios y, por lo mismo, que María sea verdadera Madre de Dios. Al pueblo cristiano le han tocado la fibra más delicada del corazón. Se pasan todo el día esperando y preguntándose unos a otros:
- ¿Qué ocurrirá? ¿Qué dirán los Padres conciliares? ¿Qué nos dirá el Espíritu Santo por ellos?...
La gente está a la expectativa hasta la caída de aquel día estival. Al fin, ante el silencio imponente, un portavoz del Concilio da la gran noticia:
- Los Padres, y el Espíritu Santo con ellos, han decidido proclamar una vez más la fe de la Iglesia, bien clara y definitiva.
Todo el gentío escucha con el aliento en suspenso, mientras sigue el pregonero con las palabras definitorias, que se harán inmortales en la Iglesia:
- Si alguno niega que Jesús, el Emmanuel, el Dios-con-nosotros, es verdaderamente Dios, y por lo tanto, niega también que la Santa Virgen sea verdadera Madre de Dios, porque, según está escrito, El Verbo se hizo hombre, ese tal que sea anatema: excomunión y maldición sobre él.
El pueblo estalló en aplausos indescriptibles. Prendió miles de antorchas y acompañó por todas las calles a los Obispos hacia sus casas, gritando sin cesar y cada vez más enardecidamente: ¡María, Madre de Dios! ¡María, Madre de Dios, hoy como ayer, y lo será siempre!...Dejemos a los manifestantes de Éfeso que sigan en su locura mariana. Con este hecho, conservado amorosamente por la Historia, confesaron aquellos cristianos la fe de la Iglesia en la Maternidad Divina de María.
Porque ésta ha sido siempre la fe de la Iglesia desde un el principio, creída y vivida por todos los cristianos antes de que se separasen las Iglesias.
Nosotros la recordamos en este día primero de Año, al celebrar con toda la Iglesia la Solemnidad de María, Madre de Dios. Con fiesta tan hermosa se abre el Año Nuevo que Dios nos da.
No hemos relatado el Evangelio, como siempre, pero este hecho de la proclamación dogmática de la Maternidad Divina de María en el Concilio de Éfeso es la síntesis de todo el Evangelio de la Infancia de Jesús en relación a María. El pueblo cristiano ha discurrido siempre así:
- ¿Jesús es Dios? Sí; Jesús es Dios. Esto es cierto... ¿María es Madre de Jesús? Sí; también es cierto?... Entonces María, la Madre de Jesús, es Madre de Dios.
Un razonar tan sencillo lo entiende cualquiera que discurra y tenga el don de la fe, como todo nuestro pueblo cristiano. Quien lo negare, sería por no querer discurrir y, lo peor, porque habría perdido la fe en la Palabra de Dios.
* Al confesar la Maternidad Divina de María, tributamos una gloria inmensa a Dios Padre, que ha querido compartir su Paternidad Divina con María, verdadera Madre de su Hijo hecho Hombre.
* Al llamar a María Madre de Dios, confesamos que Jesús es verdadero Dios, y todo el honor que rendimos a María va a parar sin más a la Divinidad de Jesús, el Hijo.
* Al reconocer a María, la Madre-Virgen de Jesús, reconocemos la obra maestra del Espíritu Santo, pues sólo por obra de esta Divina Persona pudo concebir María de modo virginal al Hijo de Dios.
* Al proclamar a María, Madre de Dios, hacemos la profesión más grande y más fundamental de nuestra fe, a saber, que Jesús es Dios verdadero y Hombre verdadero:
Dios nacido del Padre antes de todos los siglos, y Hombre nacido de María Virgen por obra del Espíritu Santo.
* La Virgen, por su Maternidad Divina, viene a ser la Medianera más natural entre nosotros y Jesucristo: por María vamos a Jesús, así como Jesús ha venido a nosotros por María...
¡Oh María, Madre de Dios! Comenzamos el año proclamando la mayor de tus grandezas.
Danos tú, en cambio, el mayor de los amores, el amor a Jesucristo tu Hijo.
Con ese amor y con tu protección, ¡que buen año nos espera!...

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Lecturas y Liturgia de las Horas: 01 de Enero de 2011


SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

Lectura del libro de los Números 6, 22-27

El Señor dijo a Moisés:
«Habla en estos términos a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas. Ustedes les dirán:
"Que el Señor te bendiga y te proteja.
Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti
y te muestre su gracia.
Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz".
Que ellos invoquen mi Nombre sobre los israelitas, y Yo los bendeciré».

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 66, 2-3. 5-6. 8

R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio,
y su victoria entre las naciones. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra.
El Señor tenga piedad y nos bendiga. R.

¡Que los pueblos te den gracias, Señor,
que todos los pueblos te den gracias!
Que Dios nos bendiga,
y lo teman todos los confines de la tierra. R.



Lectura de la carta del Apóstol san Pablo
a los cristianos de Galacia 4, 4- 7

Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacemos hijos adoptivos.
Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo: ¡Abbá!, es decir, ¡Padre! Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.

Palabra de Dios.



Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 16-21

Los pastores fueron rápidamente adonde les había dicho el Ángel del Señor, y encontraron a María, a José y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.
Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.

Palabra del Señor.

LITURGIA DE LAS HORAS
TIEMPO DE NAVIDAD
SABADO - OCTAVA DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR
De la solemnidad.

1 de enero

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS. (SOLEMNIDAD)

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

INVITATORIO

Ant. Celebremos la maternidad de santa María Virgen y adoremos a su Hijo Jesucristo, el Señor.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Himno: LUCERO DEL ALBA

Lucero del alba,
aurora estremecida,
luz de mi alma,
Santa María.

Hija del Padre,
doncella en gracia concebida,
virgen y madre,
Santa María.

Flor del Espíritu,
ave, blancura, caricia,
madre del Hijo,
Santa María.

Llena de ternura,
bendita entre las benditas,
madre de todos los hombres,
Santa María. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Ha brotado un renuevo del tronco de Jesé, ha salido una estrella de la casa de Jacob: la Virgen ha dado a luz al Salvador; te alabamos, Dios nuestro.

SALMO 62 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo:
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Ha brotado un renuevo del tronco de Jesé, ha salido una estrella de la casa de Jacob: la Virgen ha dado a luz al Salvador; te alabamos, Dios nuestro.

Ant. 2. Mirad, María nos ha engendrado al Salvador, ante quien Juan exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.» Aleluya.

Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3,57-88.56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

No se dice Gloria al Padre.

Ant. Mirad, María nos ha engendrado al Salvador, ante quien Juan exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.» Aleluya.

Ant. 3. La Madre ha dado a luz al Rey, cuyo nombre es eterno, y la que lo ha engendrado tiene, al mismo tiempo, el gozo de la maternidad y la gloria de la virginidad: un prodigio tal no se ha visto nunca ni se verá de nuevo jamás. Aleluya.

Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. La Madre ha dado a luz al Rey, cuyo nombre es eterno, y la que lo ha engendrado tiene, al mismo tiempo, el gozo de la maternidad y la gloria de la virginidad: un prodigio tal no se ha visto nunca ni se verá de nuevo jamás. Aleluya.

LECTURA BREVE Mi 5, 3. 4. 5a

El jefe de Israel los abandonará hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos volverá a los hijos de Israel. Él se alzará y pastoreará el rebaño con el poder del Señor, con la majestad del nombre del Señor su Dios; y él será nuestra paz.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor revela su salvación. Aleluya, aleluya.
R. El Señor revela su salvación. Aleluya, aleluya.

V. Los confines de la tierra la han contemplado.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor revela su salvación. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Hoy se nos ha manifestado un misterio admirable: en Cristo se han unido dos naturalezas, Dios se ha hecho hombre y, sin dejar de ser lo que era, ha asumido lo que no era, sin sufrir mezcla ni división.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Hoy se nos ha manifestado un misterio admirable: en Cristo se han unido dos naturalezas, Dios se ha hecho hombre y, sin dejar de ser lo que era, ha asumido lo que no era, sin sufrir mezcla ni división.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, que ha nacido de María Virgen por obra del Espíritu Santo, y supliquémosle, diciendo:

Hijo de la Virgen María, ten piedad de nosotros.

Oh Cristo, hijo admirable y príncipe de la paz, nacido de María Virgen,
concede al mundo entero una paz estable.

Rey y Dios nuestro, que al venir al mundo has dignificado al hombre,
haz que te honremos todos los días de nuestra vida con nuestra fe y nuestra conducta.

Tú que te has hecho semejante a nosotros,
concédenos ser semejantes a ti.

Tú que has querido ser ciudadano de nuestro mundo,
concédenos ser ciudadanos de tu reino.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Ya que somos la familia de Dios, digamos con grande confianza a nuestro Padre del cielo:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor Dios, que por la maternidad virginal de María has dado a los hombres los tesoros de la salvación, haz que sintamos la intercesión de la Virgen Madre, de quien hemos recibido al autor de la vida, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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II VÍSPERAS
Oración de la tarde

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: REINA DEL LIBRO DE LA VIEJA ALIANZA

Reina del libro de la vieja alianza:
tu nombre es el versículo primero
de consuelo, promesa y esperanza.

Doncella que en tu vientre a Dios tendrías:
se estremece de júbilo tu nombre
en los labios quemados de Isaías.

Reina del libro nuevo de la vida:
reinas desde el silencio en cada página,
oh reina silenciosa y escondida,

y es tu presencia la del tallo leve
que, al reventar el lirio, se recata
debajo de los pétalos de nieve.

Reina del claro mes de los renuevos,
de la infancia del mundo y de la tierra,
y de la luz y de los nidos nuevos,

y Reina nuestra; Reina de las manos,
con sangre y con estrellas, de tu Hijo,
con flores y dolor, de sus hermanos.

Los ángeles te aclaman soberana,
pero mil veces más eres, Señora,
sangre y dolor de nuestra raza humana. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. ¡Qué admirable intercambio! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una Virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos hace participar de su divinidad.

Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir:. «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. ¡Qué admirable intercambio! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una Virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos hace participar de su divinidad.

Ant. 2. Cuando naciste inefablemente de la Virgen se cumplieron las Escrituras: descendiste como el rocío sobre el vellón, para salvar a los hombres; te alabamos, Dios nuestro.

Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Cuando naciste inefablemente de la Virgen se cumplieron las Escrituras: descendiste como el rocío sobre el vellón, para salvar a los hombres; te alabamos, Dios nuestro.

Ant. 3. En la zarza que Moisés vio arder sin consumirse, reconocemos tu virginidad admirablemente conservada; Madre de Dios, intercede por nosotros.

Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.



Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. En la zarza que Moisés vio arder sin consumirse, reconocemos tu virginidad admirablemente conservada; Madre de Dios, intercede por nosotros.

LECTURA BREVE Ga 4, 4-5

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

RESPONSORIO BREVE

V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

V. Y puso su morada entre nosotros.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Dichoso el seno que te llevó, oh Cristo, y el pecho que te alimentó, oh Señor y Salvador del mundo. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Dichoso el seno que te llevó, oh Cristo, y el pecho que te alimentó, oh Señor y Salvador del mundo. Aleluya.

PRECES

Bendigamos a Cristo, el «Dios-con-nosotros» a quien María concibió y dio a luz, y supliquémosle, diciendo:

Hijo de la Virgen María, escúchanos.

Tú que diste a María el gozo de la maternidad,
concede a todos los padres y madres de familia poder alegrarse en sus hijos.

Rey pacífico, cuyo reino es justicia y paz,
haz que busquemos siempre lo que lleve a la paz.

Tú que viniste para hacer del género humano el pueblo de Dios,
haz que todas las naciones alcancen la concordia mutua y vivan como una sola familia.

Tú que al nacer en una familia fortaleciste los vínculos familiares,
haz que las familias vean crecer su unidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú que quisiste nacer en el tiempo,
concede a los difuntos nacer a tu eternidad.

Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres y que su amor se extienda por toda la tierra, pidamos al Padre que su reino venga a nosotros:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor Dios, que por la maternidad virginal de María has dado a los hombres los tesoros de la salvación, haz que sintamos la intercesión de la Virgen Madre, de quien hemos recibido al autor de la vida, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados:

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: CUANDO LA LUZ DEL SOL ES YA PONIENTE

Cuando la luz del sol es ya poniente,
gracias, Señor, es nuestra melodía;
recibe, como ofrenda, amablemente,
nuestro dolor, trabajo y alegría.

Si poco fue el amor en nuestro empeño
de darle vida al día que fenece,
convierta en realidad lo que fue un sueño
tu gran amor que todo lo engrandece.

Tu cruz, Señor, redime nuestra suerte
de pecadora en justa, e ilumina
la senda de la vida y de la muerte
del hombre que en la fe lucha y camina.

Jesús, Hijo del Padre, cuando avanza
la noche oscura sobre nuestro día,
concédenos la paz y la esperanza
de esperar cada noche tu gran día. Amén.

SALMODIA

Ant. Al amparo del Altísimo no temo el espanto nocturno.

Salmo 90 - A LA SOMBRA DEL OMNIPOTENTE.

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío.
Dios mío, confío en ti.»

Él te librará de la red del cazador,
de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás:
su brazo es escudo y armadura.

No temerás el espanto nocturno,
ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que se desliza en las tinieblas,
ni la epidemia que devasta a mediodía.

Caerán a tu izquierda mil,
diez mil a tu derecha;
a ti no te alcanzará.

Tan sólo abre tus ojos
y verás la paga de los malvados,
porque hiciste del Señor tu refugio,
tomaste al Altísimo por defensa.

No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos;

te llevarán en sus palmas,
para que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás sobre áspides y víboras,
pisotearás leones y dragones.

«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.

Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré;
lo saciaré de largos días,
y le haré ver mi salvación.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Al amparo del Altísimo no temo el espanto nocturno.

LECTURA BREVE Ap 22, 4-5

Verán el rostro del Señor, y tendrán su nombre en la frente. Y no habrá más noche, y no necesitarán luz de lámpara ni de sol, porque el Señor Dios alumbrará sobre ellos, y reinará por los siglos de los siglos.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

V. Tú, el Dios leal, nos librarás
R. Te encomiendo mi espíritu.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

ORACIÓN

OREMOS,
Visita, Señor, esta habitación: aleja de ella las insidias del enemigo; que tus santos ángeles habiten en ella y nos guarden en paz y que tu bendición permanezca siempre con nosotros. Por Cristo nuestro Señor.
Amén

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Madre del Redentor, Virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,

ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.

Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.

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AÑO NUEVO



Justo el octavo día después de Navidad, venimos de nuevo a la gruta de los pastores de Belén, o a la humilde casa del carpintero de Nazaret. Venimos a celebrar el Año Nuevo junto al niño Jesús recién nacido. Hemos visto una pequeña estrella en el cielo oscuro de la noche, en los ojos cansados de unos pastores pobres, y acudimos a la luz de la estrella, en busca de un rayo de luz, para que el año nuevo no se nos quede viejo y apagado nada más nacer.

No venimos solos. Somos muchedumbres subiendo por todos los caminos de la historia. Nuestros calendarios son diferentes, pero todos celebramos el Año Nuevo. Desde los tiempos más remotos, todas las culturas y religiones lo han celebrado, unos observando la luna, otros observando el sol: los hindúes lo celebran a mediados de noviembre, los chinos a comienzos de febrero; los judíos en septiembre, los musulmanes entre enero y febrero.

Desde siempre, los seres humanos necesitamos de un calendario que ordene nuestros días, y necesitamos marcar ciertos días en rojo, de modo que podamos saber cuándo cultivar la tierra y cuándo descansar, y para que todos los días tan iguales no sean siempre igual día tras día, y para no hundirnos -sin origen ni destino- en el agujero negro de un espacio y de un tiempo sin límite. Tenemos diversos calendarios, pero todos hemos pintado de luz y de color algunos días, y hemos dicho: ¡Hoy es Navidad! ¡Hoy es Año Nuevo!.

Así hemos hecho también los cristianos. Adoptamos muy pronto el calendario romano, pero en el día en que celebraban el nacimiento del nuevo sol o del emperador o del dios Mitra nosotros pusimos el nacimiento de Jesús. Es nuestro año nuevo.

Muchos lo celebraban con pompas imperiales; nosotros lo celebramos mirando a un recién nacido. Mirando a un niño pequeño, en compañía de unos pobres pastores. No adoramos al emperador Augusto en su palacio, ni al poderoso dios Mitra en sus templos; adoramos a un niño pequeño sin ningún poder en la gruta de Belén o en la casita de tierra de María y de José de Nazaret. No aparece ante nosotros ninguna gran estrella, ninguna señal resplandeciente del cielo. No: sólo un pequeño brillo en los ojos de un niño recién nacido.

Pero ¡oh!, esos ojos se llaman Jesús, y nos aman, y los amamos, y en ellos hallamos la luz. En esos ojos nos vemos reflejados, y esos ojos nos reflejan el mundo entero. Esos ojos de niño revelan la debilidad, la impotencia, la súplica de todos los seres, y la bondad herida de todos los seres.

Esos ojos se llaman "Jesús", el nombre de Dios: "Dios es salvador", Dios es sol de amor, Dios es misterio de bondad. En el fondo sin límite de esos ojos vislumbramos los ojos de Dios mirándonos a todos con ternura. Dios nos mira con los ojos de Jesús, y la mirada de Dios ilumina nuestras muchas oscuridades, y una lucecita se nos enciende dentro, y vemos cómo se encienden en el mundo otras muchas lucecitas, como en el cielo despejado de anoche.

Y en medio de la noche nace el año nuevo, y tal vez también un rayito de esperanza y algo más de bondad en nuestro corazón de carne.

Así queremos empezar este nuevo año. Queremos mirar y saludar y felicitar a todo el mundo encendido de lucecitas en los ojos de Jesús. ¡Feliz Año Nuevo a todos y a todas! ¡Paz y bien! ¡La bendición de Dios siempre nueva, siempre plena, a todos los seres!

No sabemos lo que traerá el año que empieza pero no podrá privarnos del bien y de la paz de Dios. El año que ha terminado ha tenido muchas sombras, pero no nos ha apagado la luz encendida en los ojos de Jesús, y en la tierra se han encendido otras muchas lucecitas. Confiemos en todas esas pequeñas luces, confiemos en la buena luz divina que se esconde en el corazón de todos los seres.

Quizá nos pueden parecen unas luces demasiado pequeñas para iluminar tantas sombras. Nos pueden parecer unos signos demasiado humildes para felicitar y hacer votos por el nuevo año. Hagamos como los pastores: fueron y vieron los ojos de Dios en los ojos de Jesús y se volvieron, para encender la luz de los ojos de Dios en medio de la noche.

Con todas nuestras sombras, los ojos de un niño pequeño pintan el 1 de enero con colores de fiesta. ¡Celebremos el Año Nuevo! ¡Seamos felices! ¡Que todos los seres sean felices! ¿Cómo lo haremos? Un dicho vasco nos dice cómo hacerlo, podría traducirse algo así:

"Año Nuevo hubiere, si el que tiene al que no tiene un cuenquito de trigo diere".

José Arregi


Para orar.

CONSTANCIA DE DIOS

No desistas, Señor, sigue insistiendo
en venir a nosotros, en hacerte
vecino del dolor y de la lágrima.
Ven más cada mañana, nunca dejes
de acercarte.

Sucede
que la arcilla es así,
que está rajada
de añoranza y de amor
y nuestro cántaro
se nos queda sin sol, se cuela el agua
hacia Ti.

Sigue empeñado,
a pesar de nosotros y la aurora,
viniendo a nuestra sed.
Llegará un día
en que todo estará
como Tú quieres.

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Doce peticiones para otras tantas campanadas que inician el año

Por Manuel Lozano Garrido
Escrito en Semanario “Signo”, 8 enero 1955

Estoy ante Ti, Señor, en este instante fugaz, a caballo de dos tiempos. Hace frío y luce ahora un raro crepitar de estrellas. Se diría que todo descansa, pero el silencio de ahora nace de una duermevela electrizante.
¿Ves, Señor? En tus plazas y pueblos se han congregado muchedumbres con las frentes en alto; pero Tú no te hagas ilusiones, porque esos ojos que se desorbitan de ansiedad están hoy polarizados apenas por la estricta circunvalación de un reloj.

Es absurdo, mi Cristo, pero así es. “Entonces –dirás- ¿es que al fin se reúnen para amarse?”. No; en el fondo, esas células que integran lo que se llama la multitud tienen entre sí la repelencia de lo egocéntrico. Para ellos, en la autopista del tiempo corren hoy sólo dos leves saetas la carrera de lo personal. Apenas cuando crucen conjuntamente la cinta de las doce, oirás el estruendo con que cada uno festeja el aparente hallazgo de un seguro de vida.
Para entonces, quiero ofrendarte mi súplica.
He oído ya la puesta en marcha de una sonajería, y el martillo de bronce está en alto para la danza de las horas y el rigodón de la vida. En su honor, barrena ya la noche la pacífica metralla del champán y de lo que pudo ser tu sangre, el vino. Pero antes que, con las burbujas, tolera que te envíe, como doce recursos de urgencia, los telegramas de otras tantas súplicas para cada una de las doce campanadas que inician el año.


I

Humildad.
Para este primer tañido, permite, Señor que dé la primacía a la Humildad. Paramí y mis hermanos te pido la gracia que nos haga esos niños que aseguran tu reino.
Desde las encrucijadas que son las fronteras hasta los círculos que delimita el carácter, se escucha el restadillo de un látigo de soberbia. Cada día, en el altar del “dios Yo” se inmola el amplio holocausto que va desde la flor silvestre de la libertad humana hasta el bárbaro genocidio de los pueblos. Por eso, Cristo, revitaliza la lección de tu presencia junto al hedor del establo. Que por ella se extinga en nuestros corazones la sed de dominio y el “non serviam” que estamos coronando. Que vuelva la personalidad para el hombre, y la ciencia te sitúe como eje de sabiduría. Que caiga sobre nuestra cerviz tu yugo, que más que yugo, es un divino carisma.

II


Pureza.
Tú, el Puro, el eternamente Santo, haz que, al segundo repique, nuestro corazón florezca como una nevada de azucenas, y en el mundo se apague el fuego de lujuria que relampaguea en tantas pupilas. Te rogamos no hagan falta piedras de molino, porque en lo venidero se prolongue la edad de oro de la inocencia en los niños; porque en el ánfora de cristal de la adolescencia arraiguen tus lirios y se dilate la mirada limpia y el tesoro de la virginidad. Que a la gracia de la mujer, reflejo de tu belleza, la cale el recato y no la aje el deseo que alumbra en el hombre la cruda vanidad femenina o la ostentosa picardía. Que, en el hogar, el placer y el egoísmo no consumen el crimen, sellando la fuente de la vida, y la familia sea crisol donde se fragüen las más caras virtudes.



III


Ejemplaridad.
Con el tercer toque, acércanos la ejemplaridad. Tú lo sabes. En esta hora de España[1] se lleva el nombre de católico, y hasta es un buen barniz para medrar. De aquí que tintineemos nuestra presencia en los templos, entre tanto que la canción del gallo nos alcanza, reiterándote la negativa de los actos. El que blasona de sociólogo sacrifica al lucro la justicia del salario; el artista da su palabra y luego te niega el tributo de su arte; el escritor alardea de confesional y luego erige un prostíbulo en cada cuartilla; la mujer hace esquife de una cruz sobre el pecho, mientras con la desnudez iza en los corazones banderas de lujuria. Alcánzanos, Señor, la laboriosidad consecuente. Jesús, que vayamos por la vida huella sobre la huella tuya, a quien nadie pudo argüir de pecado.


IV

Fe.
Te suplicamos, al par, la Fe; una fe colosal, como de incendio cósmico ¡Sálvanos, Señor, que perecemos en la sin razón que te niega! ¡Que nos asfixia la angustia existencial! ¡ Cómo no han de derruirse tantas obras, si están sobre el fatuo castillo de las quimeras egoístas!.


V

Esperanza.
También la Esperanza cierta en un mundo que ha de mejorar porque Tú estás con nosotros. A los que se encuentran en una encrucijada de amargura por el desengaño de las ideologías, aflórales la certeza en la bella aventura que es tu reino. Y a los que, con tu armadura al brazo, sienten bajo los pies la conmoción telúrica de los infiernos, actualízales tu promesa de inconmovilidad para la roca de Pedro.


VI

Caridad.
Y la Caridad, sin la que somos como címbalos que retiñen. Caridad, que es amor sin regateos a esa escala que te tiene a Ti como jerarquía y que supone un galopar de ciervo hasta tus fuentes, pasar la esponja sobre las ofensas y hasta besar la mano homicida; la que entraña un sentido literal de la palabracompasión: padecer con, estar crucificados continuamente con la lacra de los sin techo y sin pan, los de jornal menguado y necesidad infinita; taladrados con la ceguera de los sin luz –sin tu divina luz- en lejanas paganías o, en la más triste, del voluntario abrazo con la culpa.




VII

Prudencia.
Que no es el cicatero quedar en casa, arrebujados, en la inhibición del avestruz. Prudencia, a la que faltamos sobrepasando el gesto o dejándolo alicorto. En la palabra, la presencia o la expresión ni la tosca rigidez que ofende a la caridad, ni el halago innecesario o la hipócrita sonrisa que envanece.


VIII

Justicia.
¿Has visto, Señor, qué gran poder el de la carta de recomendación y el dinero? Un sobre azulado puede quebrar la vara del magistrado, el fallo de la cátedra, la rectitud del mandatario o los deberes de la empresa. El escándalo de nuestras torcidas ejecutorias te ha atrincherado tras los muros del templo; y el obrero, identificando tu doctrina con nuestras conductas, se ha vuelto de espaldas y escucha ya el canto falaz de los mercenarios.


IX

Fortaleza.
El dolor tremente y la tortura de los mártires se dilata hoy en la Iglesiaaherrojada. El mundo es ya como un inmenso clamor de tormento. ¡Señor, que los del silencio sean fuertes en la confesión de la fe! Para nosotros, esa no menos necesaria fortaleza para vencer la tentación en acecho.


X

Templanza.
¿Verdad, Señor, que en esta noche sería curioso resucitar la vieja aventura del Cojuelo? Bajo los techos, ¿qué frecuencia de bacanales en aras del “dios Vientre”! Y, por contrasentido, ¡qué abundancia de hogares con miembros famélicos y niños paupérrimos! Da miedo, también, retrotraerse a los 365 días idos, elevados, con cualquier pretexto, al rango de efemérides gastronómica. Por el ansia de los que dilatan sus ojos al pasmo y al oído; por el peligro de nuestra brutalidad naciente, que germine en cada mente una decisión de templanza.


XI

Prosperidad.
No puede faltar a la prosperidad un hueco en esta rogativa. También la concreción de lo necesario. Hasta Ti llega lo accesorio de nuestro afán. La espiga sin el agua, el sol o el viento; la máquina sin los veneros que se electrifican; la vida y la familia sin el sustento cotidianos, son Babeles condenadas de antemano. Tú, que das trémolo al pájaro y clámide al lirio, encarrila los vientos, escancia las nubes, mansifica el regato y ordena, en suma, la próvida riqueza del mundo, supeditándola a un destino de amor.


XII

Paz.
Cae ya, redonda, broncínea, contundente, la vibrante campanada de las doce. En el aire, con el temblor de la resonancia, queda como un deseo infinito, el de mi petición de Paz. ¿Hubo nunca, Señor, adulteración como la que existe en torno a la trilogía bendita que es la palabra paz? Por doquier, infinitos labios claman su nombre, entretanto que el fusil tercia los pechos y contiene apenas un alarido de combate. Aún ante los ojos las ruinas recosidas de la guerra, se ultima la puesta a punto de un nuevo Apocalipsis, al par que se inicia el rodar de los cañones. Queremos tu Paz, aquella que un día cimentaras sobre la rústica pesebrera de Belén, y cuya esencia pormenoriza a diario la palabra y el gesto de Pío XII. Que grane en nuestro corazón la espiga de esa voluntad buena que lleva consigo una promesa de eterna convivencia.

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Las 12 campanadas de Dios

Hay dos noches en el año que configuran la misteriosa moneda de nuestras vidas: la Nochebuena, la noche de la luz, de la paz y del amor, la noche de la llegada de Emmanuel, “Dios con nosotros”; y la Nochevieja, la noche en la que el tiempo nos saluda para recordarnos que pasa y que llega y que, a la par, nosotros vamos también pasando y llegando a nuevas metas, hasta el instante final.
La Nochevieja se divide en dos mitades: la despedida del año que termina, unos instantes para la gratitud y para el perdón, y el Año Nuevo que se nos ofrece, flamante, cargado de sueños y de ilusiones.
Uniendo esas dos mitades, las 12 campanadas de todos los relojes de la tierra.
Permítasenos, como último adiós al año viejo y saludo al nuevo año, ponerle letra a la sinfonía de las campanadas. Permítasenos imaginar que Dios nos hace llegar también, en el ancho e infinito reloj de la historia, sus doce campanadas: las “campanadas de Dios”.
1. El secreto del mundo está en la frase de san Juan: “Dios es amor”. Sin duda, la primera y más importante campanada de la historia, recogida en el encuentro de Jesús con Nicodemo. El hombre se alejaba de Dios por los siglos, y continúa alejándose. Y Dios por los siglos, desde Adán, andaba buscando al hombre. En el Niño que nace de María, Dios y el hombre definitivamente se encuentran. Un Dios humanado, Emmanuel.
2. El secreto del cristianismo está en un encuentro, como hermosamente ha proclamado Benedicto XVI: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o por una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”. En los últimos minutos del año que termina, encuéntrate con Él, corre. Te está esperando.
3. El secreto del futuro está en una invitación: “Mirad a Dios”, porque Él espera nuestra mirada, nuestros latidos, nuestros pasos, nuestro abrazo. Esta hermosa invitación brotaba hace unos días de labios del cardenal Antonio Cañizares: “La ausencia de Dios es el drama de nuestra época. Por ello, el deber prioritario de la Iglesia y de los cristianos es testimoniar a Dios”.
4. El secreto de la tranquilidad está en la confianza: “Nada te turbe, nada te espante, / todo se pasa. Dios no se muda; / la paciencia todo lo alcanza: quien a Dios tiene nada le falta. / Sólo Dios basta”.
5. El secreto de la reconstrucción del hombre está en la conciencia personal: “La conciencia es la voz de Dios en el corazón del hombre, un espacio sagrado”, aseguraba el ya beato cardenal Newman. “El hombre actual está desorientado, desgarrado, como si sus capacidades y aptitudes se hubieran desconectado entre sí; hay que reconstruir las fracturas del hombre”, manifestaba hace unos días el obispo de Bilbao, Mario Iceta.
6. El secreto de la eficacia está en el testimonio: la voz de Pablo VI sigue resonando como campanada esencial: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escucha a los que enseñan es porque dan testimonio”.

Por Antonio Gil- Sacerdote y periodista
Publicado por Vida Nueva

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Todo lo que fue noticia en la Iglesia en 2010


Por Fran Otero
Publicado Vida Nueva

Concluye el año 2010. Año de luces y sombras. El de los terremotos de Haití y Chile. El de los mineros rescatados, también en Chile. El que sacó a la luz los casos de abusos sexuales y el que vio cómo el Papa abordaba con determinación y sin titubeos el problema. El año en que se acrecentó la crisis y con ella sus consecuencias y, por ende, la labor de la Iglesia. El año del Mundial de Fútbol, pero el de la persecución a los cristianos en Oriente Medio. También el de los Bicentenarios de la Independencia en Latinoamérica, y el de la inestabilidad en la zona. El Año Santo Compostelano, que no volverá hasta dentro de 11. Cuando el Papa visitó Santiago y Barcelona: donde fue peregrino y dedicó la Sagrada Familia.


Enero


12 de enero d 2010: un terremoto devasta Haití
Fue el mes del terremoto que devastó Haití. Se llevó por delante a miles de personas y dejó al país, uno de los más pobres del planeta, totalmente destruido. La tragedia golpeó con fuerza la conciencia de ciudadanos de todos los continentes. Los primeros meses la solidaridad desbordó.
En España fue mes de nombramientos episcopales: José Ignacio Munilla tomó posesión no sin polémica. También se incorporó a su nuevo destino, Oviedo, Jesús Sanz. Se hizo público que Luis Quinteiro ocuparía el obispado de Tui-Vigo. Y por su parte, el nuevo nuncio, Renzo Fratini –que ya llevaba unos meses en España– entregó sus cartas credenciales al Rey Juan Carlos I en el Palacio Real de Madrid.
En el Vaticano fue el mes de dicursos tradicionales, como el que el Papa dirige al Cuerpo Diplomático. En esa ocasión, destacó la necesidad de salvaguardar la creación.

Febrero

Las catástrofes volvieron a golpear a América Latina. Esta vez, le tocó padecer a Chile. Un terremoto de 8,8 grados en la escala Richter que, aunque tuvo consecuencias devatadoras, no fue tan grave como el acaecido en Haití días antes.
Ese mes, la crisis económica continuó siendo noticia. Benedicto XVI exigió a todos, en una alocución durante el Angelus, “gran sentido de la responsabilidad en estos momentos”. Se refería a la pérdida de empleo y a la falta de condiciones necesarias para un trabajo digno.
Como también lo hizo el obispo de Ciudad Real y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Obrera, Antonio Algora. En una entrevista con VN, el prelado se quejaba de que aunque los bancos ya tienen beneficios, los trabajadores siguen angustiados.


19 de marzo de 2010: el Papa publica su 'Carta a los católicos de Irlanda', sobre la pederastia en la Iglesia
Marzo

La publicación de la carta de Benedicto XVI a los católicos de Irlanda en la que pide perdón por los abusos sexuales y anuncia acciones decisivas fue el acontecimiento del mes de marzo y uno de los más importantes del año.
El Pontífice se mostró “escandalizado y herido” y aportó vías para la solución de este problema en la Iglesia. Entre otras medidas muy concretas, lanzó una visita apostólica a algunas diócesis de Irlanda, así como a seminarios y congregaciones religiosas –que comenzaría en otoño–.
Por otra parte, fue el mes de la Jornada por la Vida de la Conferencia Episcopal Española, a través de una campaña general bajo el título ‘Es tu vida. Está en tus manos’, y otra dirigida a las redes sociales, ‘Es un tu en ti’, que tuvieron bastante repercusión.
En América Latina se conmemoró el 30º aniversario del asesinato del arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero.

Abril

El mes más complicado para el Papa por los casos de abusos. Diarios internacionales intentaron implicar a Benedicto XVI en ellos, sin éxito. Por contra, recibió el apoyo de los fieles y obispos, y consiguió resarcirse con su viaje a Malta, donde lloró con las víctimas.
En España se habló de todo esto durante la reunión de la Asamblea Plenaria. El presidente de la CEE condenó los abusos con energía en el discurso de apertura: “Nos duelen en el alma los graves pecados y delitos cometidos por algunos hermanos en el sacerdocio y por algunos religiosos que han abusado de menores traicionando la confianza depositada en ellos por la Iglesia y por la sociedad”
La actualidad de la Iglesia española también vino marcada por las beatificaciones de Bernardo de Hoyos y Josep Tous, ésta última, presidida por el cardenal Bertone.

Mayo


Mayo de 2010: el presidente Zapatero anuncia nuevos recortes como medida para frenar la crisis
Época de recortes. Por la presión internacional, el Gobierno de Zapatero empieza a tomar medidas para reducir el déficit. Anuncia, entre otras, la congelación de las pensiones, la eliminacion del cheque-bebé y la reducción del sueldo de los funcionarios.
A los recortes se opusieron muchas entidades eclesiales por entender que hacían pagar los errores del Gobierno a los más frágiles.
Precisamente, a principios de este mes, Cáritas había presentado su Memoria de Empleo 2009, en la que destacó el aumento en un 28% de las demandas de trabajo y reveló que la mayor parte de los que acceden al programa de la ONG católica son mujeres inmigrantes y con estudios básicos.
El X Congreso Eucarístico Nacional en Toledo, el viaje del Papa a Portugal y la reunión de los visitadores apostólicos de la Legión de Cristo fueron también hechos relevantes de este mes.

Junio

El Papa clausuró el Año Sacerdotal, ante 16.000 curas llegados a Roma de todo el mundo, con el problema de los abusos sexuales a menores de fondo. A Benedicto XVI no le tembló la voz, volvió a pedir perdón y se comprometió trabajar para que no vuelvan a suceder.
Fue noticia también la reunión entre el Papa y Zapatero en el Vaticano, un importante encuentro en el que hablaron de Europa, la crisis económica, la sacralidad de la vida humana, América Latina o la Ley de Libertad Religiosa.
En la Iglesia en España destaca la beatificación de Manuel Lozano Garrido ‘Lolo’, el primer beato periodista, y el fallecimiento del teólogo José María Díez Alegría.
En Latinoamérica, las noticias del mes se centraron en Cuba con la visita a la Isla del secretario vaticano para las Relaciones con los Estados, Dominique Mamberti, con motivo de la X Semana Social Católica y que coincidió con el 75º aniversario de las relaciones entre la Santa Sede y Cuba.
Mamberti, que apostó por la laicidad positiva, mantuvo reuniones con dirigentes del régimen cubano, entre ellos, el presidente, Raúl Castro.

9 de julio de 2010: se hace público el nombramiento de Velasio de Paolis como delegado pontificio de los Legionarios de Cristo
Y en Washington, obispos de todo el continente se reunieron para pedir una reforma “profunda y humanitaria” de la polémica ley de Arizona sobre la inmigración en los Estados Unidos.

Julio

Pocos deportes unen tanto a un país como el fútbol. Si encima se logra ganar un Mundial, una aspiración frustrada durante años, las consecuencias positivas son todavía mayores. En julio, España se olvidó por un momento de las dificultades y recortes económicos y se unió en torno a los campeones del mundo, ejemplo de entrega, humildad, trabajo en equipo y superación.
Antes, la entrada en vigor de la polémica ley del aborto había dado inicio al mes. A partir de ese momento, ya se puede abortar en España sin necesidad de dar ninguna explicación durante las 14 primeras semanas, y hasta la 22 en caso de malformación o enfermedad graves del feto, o riesgo para la salud de la madre.
Los obispos reiteraron que esta ley era “objetivamente incompatible con la recta conciencia moral” y que “empeora la legislación vigente” porque, entre otras cosas, “considera la eliminación de la vida de los que van a nacer como un derecho de la gestante”.
En Roma se hizo público el nombramiento del delegado pontificio para la Congregación de los Legionarios de Cristo, monseñor Velasio de Paolis.
Por otra parte, los primeros disidentes cubanos puestos en libertad por el régimen de los Castro gracias a la mediación de la Iglesia llegaron a España.

Agosto

El acoso a los cristianos en muchos lugares del mundo fue habitual durante todo el año, también en el mes vacacional por excelencia. Irak fue uno de los lugares donde sufrieron más agresiones. También en India, Pakistán…
Al margen de esta cuestión, cabe destacar que se produjo el nombramiento de Joseph Tobin como secretario de la Congregación para la Vida Consagrada.
Y a nivel cultural, una buena noticia: Israel, Palestina y Jordania alcanzaron un acuerdo en la Unesco para proteger el patrimonio de Jerusalén.

Septiembre


22 de octubre de 2010: la presidenta de Manos Unidas recoge el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia que se le concedió en septiembre
La concesión a Manos Unidas del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia fue la recompensa a tantos años trabajando por un mundo más justo y humano. Será un aliciente para continuar una labor que tiene en el centro a los últimos y olvidados.
La expulsión de gitanos en Francia que se produjo en verano siguió dando que hablar, si bien fue la visita de Benedicto XVI a Reino Unido la que centralizó la actualidad del mes.
Con septiembre llegaron, además, nuevas beatificaciones para la Iglesia en España, las de fray Leopoldo en Granada y la de Madre María de la Purísima en Sevilla, ésta última, con la polémica homilía del cardenal Amato, que causó desazón en la Vida Religiosa.

Octubre

Es el mes del milagro de los mineros chilenos. La técnica permitió a los mineros atrapados en una mina de Atacama salir a la luz tras dos meses de encierro. Todas las miradas del planeta se dirigieron hasta allí para sonreír y alegrarse con ellos.
También fue el mes de la canonización de la Madre María Cándida de Jesús, fundadora de las jesuitinas, y del Sínodo de Obispos para Oriente Medio en Roma, que acabó con un llamamiento muy claro a todas las partes implicadas en los conflictos de la región: “La paz es urgente –dijo Benedicto XVI–, la paz es la condición indispensables para una vida digna de la persona humana y de la sociedad”.
Pero también fue el mes del Premio Nobel de Literatura para Mario Vargas Llosa y, en Argentina, del fallecimiento de Néstor Kirchner.

Noviembre

La visita de Benedicto XVI a Santiago de Compostela y Barcelona capitalizó la información religiosa antes y después de que se produjera.

7 de noviembre de 2010: Benedicto XVI dedica como basílica el templo de la Sagrada Familia de Barcelona
Aunque el Papa estuvo apenas día y medio, pudo comprobar la realidad de dos Iglesias locales, Santiago de Compostela y Barcelona: la de las raíces cristianas y la de la modernidad con la que hay que entrar en diálogo.
El Papa alemán se asombró por la arquitectura y pidió a la sociedad occidental, más secularizada, que se abra a Dios.
Al margen de este viaje, el Papa convocó el tercer Consistorio de su Pontificado, nombrando 24 nuevos miembros (incluido el arzobispo emérito castrense español, José Manuel Estepa) para el Colegio cardenalicio.
Además, el día 23 se presentó Luz del mundo, el libro-entrevista del periodista alemán Peter Seewald a Benedicto XVI, que da de sí mucho más que la consabida polémica sobre el condón.

Diciembre

En el mes navideño, lo más relevante en el Vaticano fueron el tradicional homenaje del Papa a la Inmaculada y las filtraciones de Wikileaks sobre documentos norteamericanos relativos a las relaciones diplomáticas entre el Gobierno de Washington y la Santa Sede.
En España, llamó especialmente la atención la decisión de Roma de conceder a las clarisas de Lerma el dejar de serlo para convertirse en un nuevo instituto de derecho pontificio, bajo el nombre ‘Iesu Communio’.
Además, una comisión vaticana dio luz verde para la proclamación de san Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia. Será el Papa quien decida en última instancia, tras escuchar a un grupo de cardenales y obispos.

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Natividades prodigiosas


Por Juan Masiá Clavel sj

Decir verdades a través de mitos y poemas. Navidad en Japón.

“Lo que ustedes llaman Luz de Buda en el kokoro de cada persona, nosotros lo llamamos Espíritu de Vida”
“A la luz de la estrella de la Navidad, descubrimos y proclamamos lo prodigioso de todas las natividades humanas”

Asistí en el jardín de la infancia del monje Nishimura a la charla matutina del director, que contaba a su auditorio infantil el nacimiento de Siddharta Gautama, el Shakamuni, es decir, el sabio o muni del clan de los shaka, llamado por sus seguidores el Buda o iluminado.

Érase en tiempos del monarca Suddhodana, que reinaba en los alrededores del Himalaya. Se celebraban los festivales de la cosecha veraniega. La reina Maya fatigada se retiró a su aposento a dormir. Soñó que descendían ángeles celestiales y la transportaban en volandas a las cumbres.

Aparece entre los aludes un elefante blanco que galopa sin obstáculos sobre las laderas resplandecientes de nieve. Enarbola con la punta de su trompa una flor de loto blanco. Llegado junto a la reina, amaga su trompa y la introduce por el costado en el seno de la soberana.

Despierta perpleja la reina y cuenta el sueño a su esposo. Convocan a los brahmanes a que interpreten. “Majestad, daréis a luz un hijo, le auguran, de sublime destino. Si permanece en casa será un conquistador. Pero si sale de casa y deja el mundo se convertirá en un Buda iluminado“.

El día del parto sorprendió a la reina de viaje a casa de los abuelos. Se apea del palanquín y se adentra por un claro del bosquecillo de Lumbini. Aparece de repente, dado a luz, su primogénito entre las flores, mientras un aura primaveral arropa a madre e hijo. Llueven pétalos de mandarava y gotas de rocío perfumado. El bebé se pone en pie y proclama: “Soy el Bienaventurado”.

Cuando concluye mi amigo el monje su recitado, la tropa infantil del parvulario, correctamente alineada, pasa a juntar sus manitas devotamente ante una estatua del Niño Buda, como en un besapié de belenes mediterráneos.

Traduzco para el periodista que me acompaña la pregunta que éste hace al monje con desparpajo. “Esto que les ha contado usted, maestro, ¿es historia o ficción? Dígame de verdad: ¿Usted se lo cree o es como Papá Noel y Reyes Magos en Europa, un pretexto para decir “felices fiestas”?”

El monje sonríe sin afectarse y rechaza la disyuntiva: “Ni lo uno ni lo otro. Es algo mucho mejor. Es decir verdades a través de mitos y poemas”. El periodista titubea, pero toma nota. El monje añade: “Estos niños y niñas llevan todos en su corazón (en japonés, en su kokoro) la semilla de un Buda en germen. Les educamos en la fe para que lo descubran y el día de mañana lo realicen y practiquen, a ver si logramos un mundo más compasivo”.

Luego el monje se dirige a mí: “Los eruditos de la universidad de Komazawa explican las mutuas influencias entre tradiciones indias del Rig Veda y mitologías helénicas o egipcias. Pero lo que importa no es saber quién plagió a quién, sino el kokoro, el corazón del relato.” Y me interpela: “¿No tienen ustedes en su Biblia también nacimientos prodigiosos?”

El momento no es oportuno para exégesis complicadas; me limito a aclarar: “Lo que cuentan Mateo y Lucas en los evangelios de la infancia de Jesús no es propiamente un nacimiento espectacular al estilo de la exaltación mítica de Augusto. Más que un nacimiento prodigioso, es la fe en lo prodigioso de todo nacimiento. Lo que ustedes llaman Luz de Buda en el kokoro de cada persona, nosotros lo llamamos Espíritu de Vida. Por eso decimos que toda criatura nace como Jesús: procreada por su madre y padre, pero, a la vez, por obra del Espíritu que vivifica. Así, a la luz de la estrella de la Navidad, descubrimos y proclamamos lo prodigioso de todas las natividades humanas.”

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jueves, 30 de diciembre de 2010

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios (Lc 2, 16-21):



Por Fray Marcos

LAS CUATRO CARAS DE LA FIESTA

Es esta una fecha cargada de connotaciones profundamente humanas:
La circuncisión e imposición del nombre a Jesús.
La maternidad de María.
El comienzo del año.
El día de la paz.

No me gusta tratar más de un tema en cada homilía, pero hoy tenemos que hacer una excepción. La fiesta quedaría incompleta si omitiéramos alguno de los cuatro aspectos. De todas formas, desde el punto de vista litúrgico, la más importante es la de María madre.

1º.- “María madre de Dios”.

Es la fiesta más antigua de María en occidente. Pablo VI la recuperó y la colocó en este día de la octava de Navidad y primero del año.

La maternidad de María es un dogma. Esto no nos tiene que asustar, porque lo que de verdad importa es la manera de entender y vivir hoy esa verdad. Fue definido en Éfeso en el 431. Pero debemos dejar claro que no se trata de un dogma mariológico, sino cristológico.

¡Ya me hubiese gustado que en aquella época se hubieran interesado por la figura de una mujer como madre! El caso es que, ni en los evangelios ni en los primeros escritos cristianos se preocuparon para nada de María.

La mejor prueba de que en la definición de Éfeso no querían decir lo que después se entendió, es que tuvo que ser aclarada veinte años después por el concilio de Calcedonia (451). En este concilio se afirmó, que María era madre de Dios, pero "en cuento a su humanidad". ¿Qué queremos decir cuando hablamos de la humanidad de Dios?

Efectivamente, llamar a María “madre de Dios” porque fue la madre de Jesús, es violentar los conceptos. Jesús fue un ser humano que comenzó a existir en un momento determinado de la historia. Dios está fuera del tiempo y no puede tener ni principio ni fin. De Jesús podemos decir que es Dios como puedes decir que la imagen en el espejo eres tú.

Para entender el dogma de la "Theotokos" (la que pare a Dios), debemos tener muy en cuenta el contexto en que fue formulado. Se definió como un intento de confirmar, que el fruto del parto de María fue una única persona: Jesús. Contra Nestóreo, que afirmaba dos personas en Jesús. Decía él que en Jesús había una persona humana que era Jesús, y una divina que era la segunda persona de la trinidad.

No debemos olvidar que el concilio de Éfeso lo promovió el mismo Nestóreo para condenar como hereje a Cirilo, que proclamaba una sola persona en Cristo. Faltó el canto de un duro, para que se saliera con la suya y condenaran como herejía lo que se definió como dogma. Es sorprendente que se haya decidido por un puñado de votos un dogma que ha tenido tanta repercusión en la historia del cristianismo y que versa sobre una realidad que nunca podremos conocer.

Aunque no es lo que se definió, lo que se ha entendiendo del dogma, no deja de tener su importancia a la hora de pensar la realidad insondable de Dios. Que nos hayamos atrevido a dar una madre a Dios tiene unas connotaciones sicológicas incalculables. No sólo es un desahogo, sino que manifiesta una necesidad de comprender a Dios desde nuestra realidad de seres humanos. Somos hijos de Dios y Él es a la vez Hijo de una mujer... Dios entrando en la dinámica humana y el hombre entrando en la dinámica divina. ¡Admirable!

El día de Navidad decíamos que todos tenemos la obligación de concebir y dar a luz a Dios. No se trata del sentido biológico, sino de algo que es más importante. Se trata de dar vida a Dios en nosotros de una manera existencial humana. Llamar a María Madre es manifestar que es origen de algo tan importante como es la presencia de Dios en Jesús.

2º.- La circuncisión.

Se hacía a los ocho días y era el rito religioso fundamental para el pueblo judío. Mucho más que el bautismo para nosotros. Implicaba ponerle un nombre, que en aquella época era muy importante y que en este caso no lo eligen ellos, sino que viene impuesto. Lo que significa el nombre “Jesús” (Dios salva) resume todo lo que fue su vida.

La circuncisión suponía, además, la adhesión legal de la criatura al pueblo de Israel. Si era primogénito, como en el caso de Jesús, había que rescatarlo de la obligación de ofrecer al Señor todo primogénito, hombre o animal. No deja de tener su gracia que Jesús fuese rescatado de la obligación de dedicar su vida al servicio de Dios.

3º.- El comienzo del año.

Supone traspasar una frontera que nadie puede pasar impunemente. Sin meternos en las especulaciones de la relatividad de Einstein, vamos a pensar un poco en esa realidad misteriosa que es el tiempo.

En el NT griego, encontramos dos palabras que traducimos por “tiempo”, pero que tienen cada una un significado muy diferenciado.

“Chronos” es el tiempo astronómico. Se refiere al paso de las horas, días y años... En principio es lo que estamos celebrando hoy.

Pero existe otro concepto más interesante aún para nuestra celebración. Este concepto está expresado por la palabra “Kairos”. Sería el tiempo humano. Es el tiempo oportuno para hacer algo importante que atañe a la condición humana de cada uno. Sería el tiempo propicio que debo aprovechar, porque una vez pasado, habré perdido la ocasión.

Este es mucho más importante desde el punto de vista religioso. Se trata del tiempo que se me da a mí como oportunidad de crecer en el ser. Nadie es capaz de traspasar la frontera de un nuevo año sin hacer una reflexión sobre sí mismo y valorar cómo está haciendo uso de algo tan importante y tan efímero como el tiempo cronológico.

Estamos equivocados cuando decimos alegremente: ¡Cómo pasa el tiempo! No pasa el tiempo, pasamos nosotros. Pero lo tremendo es que lo que somos hoy, depende del uso que hemos hecho de ese tiempo que decimos que pasa.

Sabemos que Dios es amor y que el don de sí mismo es total, absoluto y eterno. Nunca se podrá “arrepentir” de ser lo que es para nosotros. Pero ese don no es una imposición desde fuera. Si el hombre no lo descubre y lo acepta, no significará absolutamente nada para él. La aceptación de ese don que es Dios, tenemos que hacerla desde la más profunda humanidad. No es suficiente una vida animal y racional plena. Es necesaria una perspectiva humana que sólo se da más allá de lo biológico y lo racional.

Para que Dios llegue a nosotros, tenemos que concebirlo y tenemos que darle a luz. Tenemos un tiempo limitado para llevar a cabo ese programa. Tampoco debemos asustarnos si a nuestra edad no hemos hecho el trabajo. Dice un refrán oriental: el buscar puede llevar toda una vida; el encontrar es cuestión de un instante.

4º.- El día mundial de la paz.

Tal vez sea una de las carencias que más afecta al ser humano de hoy, porque la ausencia de paz es la prueba palpable de una falta de humanidad.

Ahora bien, la reflexión que hacemos no puede quedarse en aspavientos y quejas sobre lo mal que está el mundo. No podemos descubrir lo que significa la paz, hablando de guerras y conflictos. No son las contiendas internacionales, por muy dañinas que sean, las que impiden a los seres humanos alcanzar su plenitud. Los grandes conflictos internacionales los originamos nosotros con nuestras riñas y pendencias individuales.

Si no hay paz a escala mundial, la culpa la tengo yo, que lucho a brazo partido por imponerme a los que están a mi alrededor. El egoísmo que impide la armonía en nuestras relaciones personales es el causante de las más feroces guerras a todos los niveles.

La paz no es una realidad que podamos buscar con un candil. La paz será siempre la consecuencia de unas relaciones verdaderamente humanas entre los hombres.

Es deprimente que nos sigamos rigiendo por el proverbio latino: “si vis pacem para bellum”. Si te preparas para la guerra, es que estás pensando en quedar por encima del otro para esclavizarlo.

Si no existe una auténtica calidad humana no puede haber una verdadera paz, ni entre las personas ni entre las naciones. El primer paso en la búsqueda de la paz, tengo que darlo yo caminando hacia mi interior. Si no he conseguido una armonía interior; si no descubro mi verdadero ser y lo asumo como la realidad fundamental en mí, ni tendré paz ni la puedo llevar a los demás.

Este proceso de maduración personal es el fundamento de toda verdadera paz. Pero es también lo más difícil. Una auténtica paz interior se reflejaría en todas nuestras relaciones humanas, comenzando por las familiares y terminando por las internacionales.

¡Ojalá recuperásemos el sentido del shalom judío! En esa palabra se encuentra resumido todo lo que intento deciros en estas líneas. Nuestra palabra “paz” tiene connotaciones exclusivamente negativas. Pero el shalom se refiere a realidades positivas. Decir shalom significaría un deseo de que Dios te conceda todo lo que necesitas para ser auténticamente tú, incluida la misma presencia de Dios en ti.

El ser humano auténtico es el que ha superado el egoísmo, es decir, ha dejado de pretender que todo, personas y cosas, giren en torno a él. Aprender a amar, preocuparse de los demás más que de sí mismo, entrar en armonía no sólo con los demás seres humanos sino con toda la creación es la auténtica preparación para la paz.

El que ama no pelea por nada ni pretende nada de los demás, sino que está encantado de que todos saquen provecho de él.



Meditación-contemplación


¡Convierte el Chronos en Kairsos!
Esta es mi principal tarea como ser humano.
Tengo que aprovechar el “tiempo” que se me da.
Mi tiempo no puede ser sólo geológico o biológico.
Mi tiempo tiene que ser siempre “humano”
...............

El tiempo que dedico a mí mismo,
puede ser el más humano y el más inhumano.
Conocerme mejor y crecer interiormente
es el mejor camino para poder volcarme luego sobre los demás.
..................

Sin interiorización no puede haber verdadera entrega a los demás.
Si descubro que todo lo que soy se debe a Otro,
será fácil que entre en la dinámica de unidad con los demás.
El Otro nos une a todos hasta identificarnos en el Uno.
……………………


Fray Marcos

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Solemnidad de Santa María, Madre de Dios (Lc 2, 16-21): Encontraron a María y a José, y al niño...


Publicado por Acción Católica General

● Ruego por pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y estimar a Jesucristo y, así, poder seguirlo mejor.
● Apunto algunos hechos vividos esta semana que ha acabado.
● Leo el texto. Después contemplo y subrayo.
● Ahora apunto aquello que descubro de JESÚS y de los otros personajes, la BUENA NOTICIA que escucho... veo. Como aquella gente “quedaba maravillada de lo que decían los pastores”, ¿qué experiencia tengo de maravillarme de lo que dicen los pobres?
● Y vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi entorno... desde el Evangelio ¿veo? ¿Qué maravillas de Dios veo (aquello que sin el Evangelio no vería)?
● Llamadas que me hace -nos hace- el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso.
● Plegaria. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...


“DESEAR SER 'MADRES'”


VER

Este primer día del año suele estar absorbido por el inicio del año nuevo, por los festejos de Nochevieja y el cansancio que conllevan. Pero para nosotros, los que formamos la Iglesia, además, el primer día del año tiene un doble motivo de celebración: la Jornada Mundial de la Paz, y la solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Los santos padres de la Iglesia oriental aplicaron a María el título «Theotokos» (portadora de Dios) ya en el siglo III. En Occidente, María fue venerada como «Dei Genitrix» (Madre de Dios). La fiesta del 1 de enero es la fiesta mariana más antigua en la liturgia romana, y merece que le demos la mayor importancia.

JUZGAR

En la 2ª lectura hemos escuchado que san Pablo decía a los Gálatas: «Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción». Desde el día de Navidad estamos celebrando que Dios ha enviado su Hijo al mundo, que Hijo de Dios está presente y cercano a nosotros.

Y hoy, ocho días después, celebramos a la mujer que hizo posible que el Hijo de Dios naciese entre nosotros: la Virgen María, a quien hoy celebramos como Madre de Dios.

En el Evangelio de mañana, domingo II de Navidad, san Juan nos recordará que «la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros», y ello gracias a que María, por su fe, aceptó ser la Madre de Dios.

El Papa Benedicto XVI ha publicado hace poco la exhortación Verbum Domini, sobre la Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia, donde dice refiriéndose a María: «Deseo llamar la atención sobre la familiaridad de María con la Palabra de Dios. Esto resplandece con particular brillo en el Magníficat (...) En este maravilloso cántico de fe, la Virgen alaba al Señor con su misma Palabra (...) Habla y piensa con la Palabra de Dios; la Palabra de Dios se convierte en palabra suya, y su palabra nace de la Palabra de Dios (...) Al estar íntimamente penetrada por la Palabra de Dios, puede convertirse en madre de la Palabra encarnada» (28).

La familiaridad de María con la Palabra de Dios hace posible su “SÍ”, y que esa Palabra se haga carne en ella. Y esa familiaridad se va intensificando cada vez más: «Virgen de la escucha, vive en plena sintonía con la Palabra divina; conserva en su corazón los acontecimientos de su Hijo», como hemos escuchado en el Evangelio: «María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón».

Por eso desde antiguo la Iglesia celebra a María con este título: Madre de Dios, porque «No se puede pensar en la encarnación del Verbo sin tener en cuenta la libertad de esta joven mujer, que con su consentimiento coopera de modo decisivo a la entrada del Eterno en el tiempo» (27). Gracias a María, “hemos recibido el ser hijos por adopción, ya no somos esclavos sino hijos” de Dios.

ACTUAR

Pero María también «es la figura de la Iglesia a la escucha de la Palabra de Dios, que en ella se hace carne. María es también símbolo de la apertura a Dios y a los demás; escucha activa, que interioriza, asimila, y en la que la Palabra se convierte en forma de vida» (27).

Celebrar a María como Madre de Dios ha de significar también para nosotros el deseo de “ser madres”. Como dice el Papa en Verbum Domini, «contemplando en la Madre de Dios una existencia totalmente modelada por la Palabra, también nosotros nos sentimos llamados a entrar en el misterio de la fe, con la que Cristo viene a habitar en nuestra vida» (28).

Estamos llamados a tener esa familiaridad con la Palabra, a hablar y pensar con la Palabra, de modo que, como en María, la Palabra de Dios se convierta en nuestras palabras, y nuestras palabras nazcan de la Palabra de Dios... en definitiva, a que la Palabra se encarne en nuestra vida.

Y esto es posible, porque como dice el Papa, «San Ambrosio nos recuerda que todo cristiano que cree, concibe en cierto sentido y engendra al Verbo de Dios en sí mismo: si en cuanto a la carne sólo existe una Madre de Cristo, en cuanto a la fe, en cambio, Cristo es el fruto de todos» (28).

Deseemos “ser madres” como María para que la Palabra se convierta en nuestra forma de vida, porque «todo lo que le sucedió a María puede sucedernos ahora a cualquiera de nosotros en la escucha de la Palabra y en la celebración de los sacramentos» (28).

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