Por Javier Garrido
1. Situación y contemplación
Seguimos con la cuestión de otros domingos: ¿Dónde está la consistencia del hombre? «En Dios», es la supuesta respuesta. Pero Jesús nos dice que no basta decir «Señor, Señor», ni siquiera haber hecho cosas extraordinarias en su nombre.
Las últimas palabras del Sermón de la Montaña desenmascaran algunas mentiras características del «hombre religioso».
- El vivir la Palabra de Dios como objeto imaginario, contenido ideológico o identificación narcisista del deseo. Con otras palabras: disponer de Dios al propio gusto, sin referencia a la realidad, sin implicarse prácticamente.
- El usar la praxis cristiana como un arma para sentirse con derechos ante Dios. Así que no basta actuar para andar en verdad.
Los criterios de discernimiento cristiano de Jesús son definitivos:
- Hacer la voluntad de Dios.
Toda experiencia interior y todo proyecto de vida y todo compromiso de acción no son Reino si no nacen de la obediencia de amor a Dios-Padre. Este primado de la voluntad de Dios, por encima de cualquier otra instancia, significa que el Reino lo hace el Señor. Ciertamente, lo hace con nosotros; pero, precisamente por eso, si hacemos nuestra voluntad, si no le dejamos la iniciativa a El, lo estamos bloqueando.
Primado de la praxis sobre las «buenas intenciones».
No es que la acción, sin más, dé consistencia al discípulo de Jesús; pero si se entrega a la voluntad de Dios, la verdad de esta entrega se realiza en la praxis. Es una praxis que implica al hombre entero, corazón y acción, confianza y responsabilidad.
La lectura del Deuteronomio y del salmo 30 dan un matiz especial a la conclusión del Sermón de la Montaña: El Maestro que ha promulgado la nueva ley del Reino es el nuevo Moisés, que proclama el camino de la Nueva Alianza.
2. Reflexión
Vamos dándonos cuenta de que ser introducidos en el Reino implica un proceso de transformación:
De una moral legalista a un corazón nuevo.
De actitudes que buscan seguridad a actitudes que arriesgan.
De una relación en que a Dios se vive como súper-conciencia exigente a otra relación, en que libertad humana y abandono confiado se refuerzan.
De una sabiduría basada en la justicia que pone orden en los conflictos a una sabiduría del amor que se desborda.
De una religión centrada en los sentimientos de trascendencia o en el culto a una fe que implica la existencia entera.
De una ideología de la acción a una disponibilidad filial a lo que Dios quiera.
De la pretensión de controlar a Dios con las buenas obras al gozo de sentirse servidores fieles.
De la suficiencia de los buenos a la pobreza del corazón.
Del fanatismo del honor divino a la celebración de la misericordia que dignifica al hombre, sea justo o pecador, opresor u oprimido, religioso o ateo.
De la ley a la Gracia.
3. Praxis
Jesús insiste en verificar la Palabra mediante las obras. Pero no caigas en la trampa de confundirlas con la crispación de quien necesita auto-justificarse acumulando actos de piedad o engrosando la lista de «buenas acciones».
A la luz de todo el Sermón de la Montaña, sin duda ahora estás mejor preparado para optar prácticamente por el Reino.
- ¿Se va reflejando la luz del Reino en tu vida ordinaria? ¿En qué lo notas?
- ¿Hay alguna situación en que adviertes que se va realizando el proceso de transformación indicado más arriba?
- ¿Percibes que el proceso no se da porque te resistes a tomar alguna decisión particular?
Observaciones
1. Podemos hacernos ya alguna idea del Reino que Jesús está poniendo en marcha. Sus núcleos inspiradores, que animan su predicación y su acción:
A) La Buena Noticia de la cercanía salvadora de Dios.
La revelación de Dios como Padre, amor gratuito e incondicional.
En consecuencia, reestructuración de la relación entre el hombre y Dios, que no depende de normas a cumplir para estar en orden, sino de la confianza de hijo.
B) El proyecto de Dios de una humanidad solidaria.
La revelación del primado del hombre sobre las instancias sacral es.
En consecuencia, reestructuración de las relaciones humanas, caracterizadas por el respeto y la incondicionalidad.
a) La obediencia a Dios como actitud base del discípulo.
b) El retrato del hombre nuevo según el Reino.
Dios va a realizar su plan de liberación con el hombre apoyado en Dios, no violento, incansable en el bien, sufrido, fiel...
Algunas decisiones son imprescindibles; por ejemplo:
- Subordinar el dinero a la confianza en Dios.
- Optar por el amor desinteresado.
- Espíritu de verdad, siempre.
2. ¿Te animas a seguir adelante, eres consciente de lo que supone adherirse a Jesús y a su proyecto mesiánico?
Si quieres estar seguro de que vas a tener éxito, de que vas a estar a la altura, más vale que lo dejes. Este proyecto no está hecho para calculadores.
Pero tampoco para intachables, que confunden sus virtudes con el espíritu del Reino, ni para generosos impulsivos, que viven más de deseos que de realidades.
Si estas semanas has tomado en serio el Sermón de la Montaña y has intentado vivirlo, en lo que sabías y podías, en tu vida ordinaria, sin duda tú mismo estás encontrando la respuesta a la pregunta: ¿Merece la pena este camino de vida?
Esto es lo importante: El camino que vas haciendo tú mismo.
Con una condición: Pide cada mañana ser un hombre/mujer de corazón sencillo.
Seguimos con la cuestión de otros domingos: ¿Dónde está la consistencia del hombre? «En Dios», es la supuesta respuesta. Pero Jesús nos dice que no basta decir «Señor, Señor», ni siquiera haber hecho cosas extraordinarias en su nombre.
Las últimas palabras del Sermón de la Montaña desenmascaran algunas mentiras características del «hombre religioso».
- El vivir la Palabra de Dios como objeto imaginario, contenido ideológico o identificación narcisista del deseo. Con otras palabras: disponer de Dios al propio gusto, sin referencia a la realidad, sin implicarse prácticamente.
- El usar la praxis cristiana como un arma para sentirse con derechos ante Dios. Así que no basta actuar para andar en verdad.
Los criterios de discernimiento cristiano de Jesús son definitivos:
- Hacer la voluntad de Dios.
Toda experiencia interior y todo proyecto de vida y todo compromiso de acción no son Reino si no nacen de la obediencia de amor a Dios-Padre. Este primado de la voluntad de Dios, por encima de cualquier otra instancia, significa que el Reino lo hace el Señor. Ciertamente, lo hace con nosotros; pero, precisamente por eso, si hacemos nuestra voluntad, si no le dejamos la iniciativa a El, lo estamos bloqueando.
Primado de la praxis sobre las «buenas intenciones».
No es que la acción, sin más, dé consistencia al discípulo de Jesús; pero si se entrega a la voluntad de Dios, la verdad de esta entrega se realiza en la praxis. Es una praxis que implica al hombre entero, corazón y acción, confianza y responsabilidad.
La lectura del Deuteronomio y del salmo 30 dan un matiz especial a la conclusión del Sermón de la Montaña: El Maestro que ha promulgado la nueva ley del Reino es el nuevo Moisés, que proclama el camino de la Nueva Alianza.
2. Reflexión
Vamos dándonos cuenta de que ser introducidos en el Reino implica un proceso de transformación:
De una moral legalista a un corazón nuevo.
De actitudes que buscan seguridad a actitudes que arriesgan.
De una relación en que a Dios se vive como súper-conciencia exigente a otra relación, en que libertad humana y abandono confiado se refuerzan.
De una sabiduría basada en la justicia que pone orden en los conflictos a una sabiduría del amor que se desborda.
De una religión centrada en los sentimientos de trascendencia o en el culto a una fe que implica la existencia entera.
De una ideología de la acción a una disponibilidad filial a lo que Dios quiera.
De la pretensión de controlar a Dios con las buenas obras al gozo de sentirse servidores fieles.
De la suficiencia de los buenos a la pobreza del corazón.
Del fanatismo del honor divino a la celebración de la misericordia que dignifica al hombre, sea justo o pecador, opresor u oprimido, religioso o ateo.
De la ley a la Gracia.
3. Praxis
Jesús insiste en verificar la Palabra mediante las obras. Pero no caigas en la trampa de confundirlas con la crispación de quien necesita auto-justificarse acumulando actos de piedad o engrosando la lista de «buenas acciones».
A la luz de todo el Sermón de la Montaña, sin duda ahora estás mejor preparado para optar prácticamente por el Reino.
- ¿Se va reflejando la luz del Reino en tu vida ordinaria? ¿En qué lo notas?
- ¿Hay alguna situación en que adviertes que se va realizando el proceso de transformación indicado más arriba?
- ¿Percibes que el proceso no se da porque te resistes a tomar alguna decisión particular?
Observaciones
1. Podemos hacernos ya alguna idea del Reino que Jesús está poniendo en marcha. Sus núcleos inspiradores, que animan su predicación y su acción:
A) La Buena Noticia de la cercanía salvadora de Dios.
La revelación de Dios como Padre, amor gratuito e incondicional.
En consecuencia, reestructuración de la relación entre el hombre y Dios, que no depende de normas a cumplir para estar en orden, sino de la confianza de hijo.
B) El proyecto de Dios de una humanidad solidaria.
La revelación del primado del hombre sobre las instancias sacral es.
En consecuencia, reestructuración de las relaciones humanas, caracterizadas por el respeto y la incondicionalidad.
a) La obediencia a Dios como actitud base del discípulo.
b) El retrato del hombre nuevo según el Reino.
Dios va a realizar su plan de liberación con el hombre apoyado en Dios, no violento, incansable en el bien, sufrido, fiel...
Algunas decisiones son imprescindibles; por ejemplo:
- Subordinar el dinero a la confianza en Dios.
- Optar por el amor desinteresado.
- Espíritu de verdad, siempre.
2. ¿Te animas a seguir adelante, eres consciente de lo que supone adherirse a Jesús y a su proyecto mesiánico?
Si quieres estar seguro de que vas a tener éxito, de que vas a estar a la altura, más vale que lo dejes. Este proyecto no está hecho para calculadores.
Pero tampoco para intachables, que confunden sus virtudes con el espíritu del Reino, ni para generosos impulsivos, que viven más de deseos que de realidades.
Si estas semanas has tomado en serio el Sermón de la Montaña y has intentado vivirlo, en lo que sabías y podías, en tu vida ordinaria, sin duda tú mismo estás encontrando la respuesta a la pregunta: ¿Merece la pena este camino de vida?
Esto es lo importante: El camino que vas haciendo tú mismo.
Con una condición: Pide cada mañana ser un hombre/mujer de corazón sencillo.



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