NO DEJES DE VISITAR
GIF animations generator gifup.com www.misionerosencamino.blogspot.com
El Blog donde encontrarás abundante material de formación, dinámicas, catequesis, charlas, videos, música y variados recursos litúrgicos y pastorales para la actividad de los grupos misioneros.
Fireworks Text - http://www.fireworkstext.com
BREVE COMENTARIO, REFLEXIÓN U ORACIÓN CON EL EVANGELIO DEL DÍA, DESDE LA VIVENCIA MISIONERA
SI DESEAS RECIBIR EL EVANGELIO MISIONERO DEL DÍA EN TU MAIL, DEBES SUSCRIBIRTE EN EL RECUADRO HABILITADO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA

viernes, 20 de junio de 2008

XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A: ¡No tengáis miedo!


por Jesús Burgaleta
Palabra del Domingo. Homilías ciclo A. PPC. Madrid, 1983, pp. 158-160


Los que seguimos a Jesús, si lo seguimos de verdad, vivimos en un medio hostil. Lo comprobamos todos los días. (Si no tuviéramos esta experiencia, deberíamos dudar de nuestra adhesión a Jesús).
Estamos en medio de la sociedad «como ovejas entre lobos» (10,16). Perseguidos por los que tienen el poder, los que pueden llevar ante tribunales, ante los gobernadores y los reyes para que «juzguen y condenen» (10,17-18). Vivimos en contradicción con los criterios y la organización de las fuerzas contrarias al Reino de Dios. La oposición violenta se puede encontrar hasta en la familia, en los compañeros de trabajo y en los más íntimos (10,20-22).
El panorama es negro. Lo mismo que hicieron con Jesús lo van a hacer con nosotros; los mismos que se lo hicieron a Jesús, con otros nombres y otros apellidos, nos lo harán a nosotros. «Un discípulo no es más que su Maestro… Y si al cabeza de familia lo han llamado Belcebú, ¡cuánto más a los de su casa!» (10,24-25).
Jesús nos previene: «¡No tengáis miedo a los hombres!» Hay que tenerlo siempre presente. Que no os sorprenda la oposición, no os atemorice, ni os acobarde.
Por miedo no debemos renunciar al anuncio del Mensaje ni a la realización de las obras de liberación personal y de curación del pueblo maltrecho.
Tenemos que ser valientes, romper el encogimiento y ser fieles a la misión de servir: «Lo que os diga de noche, decidlo en pleno día; y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea».
Necesitamos escuchar estas palabras de aliento de Jesús. Desde hace tiempo se viene hablando de «cristianos vergonzantes, encogidos, atemorizados, incapaces de dar un testimonio sereno y humilde de su fe. Está tan desprestigiada lo que se llama la «religión», arrastramos tantas lacras los que nos sentimos miembros de la Iglesia, se ha vivido tan deterioradamente la expresión de la fe, se ha creado un ambiente tan crítico y tan despectivo con respecto a los que creemos, hay que dar tantas explicaciones para que se entienda bien lo que vivimos, que a veces somos incapaces de dar un testimonio honesto; tenemos miedo al ridículo.
Sin embargo, «no tener miedo» no puede confundirse con la postura que mantienen algunos grupos cristianos, que no tienen pudor alguno y que militan con el testimonio de lo que llaman evangelio. El evangelio no se puede escupir al otro, ni se debe hacer un alarde irracional de él, ni levantarlo como un arma arrojadiza, ni presentarlo con presunción, altanería y orgullo. El anuncio del evangelio es un servicio y su obra es un acto generoso de amor. Es un don gratuito, que gratuitamente –con el mismo amor que se nos ha dado– hemos de comunicarlo. «De balde lo recibisteis, dadlo de balde» (10,8).
¡No tengamos miedo! A pesar de nuestra debilidad, de la adversidad, de que los demás nos tengan por ridículos, ¡no nos encojamos! Aunque el evangelio cause marginación, incomprensión, desprestigio, ¡no renunciemos a proclamarlo! Si es el evangelio lo que anunciamos, ¡no hay tarea más importante y decisiva que realizar en el mundo!
¡No tengáis miedo” Nadie puede quitarnos lo que más importa. Os pueden hasta matar, sí las cosas se ponen mal y concurren las circunstancias. A muchos no nos pasará nunca esto, pero se nos irá matando poco a poco a lo largo de la vida. No importa. La Vida profunda, el vivir personal, lo más radical de nosotros, no nos lo podrá quitar nadie. Más, cuanto más damos la vida y la arriesgamos, más desarrollaremos la vida que consiste en amar, en entregarse. «No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar la vida». El valor para anunciar el evangelio nos debe nacer de esta experiencia y confianza en la vida.
¡No tengáis miedo! Frente a toda amenaza, Dios es el que cuida de nuestra vida. El es Padre. No se le escapa ni la caída de un cabello, ni las aventuras del ave más pequeña, «No tengáis miedo, no hay comparación entre vosotros y los gorriones».
No tengáis miedo. Preocuparos de hacer el servicio a los demás, de entregaros. De no buscar vuestro propio provecho, de vivir en el amor, de ser fieles. El que es fiel a la vida, no tiene nada que temer. Cristo está a nuestro lado cuidándonos y defendiendo nuestra suerte, en la misma medida en que nosotros somos fieles a él. Cuanto más fieles, más seguros. «Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre».

No hay comentarios: