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domingo, 10 de junio de 2012

ORACIONES para la EUCARISTÍA: CORPUS CHRISTI / YO SERÉ VUESTRO PAN


Publicado por Fe Adulta

Jesús partido y repartido, su vida derramada,
es la síntesis de la fe del cristiano.

Acción de gracias

Humildemente, confiadamente,
como recomendados de tu hijo Jesús,
nos dirigimos a ti, Dios y Padre nuestro.
Queremos ser conscientes
de la trascendencia de nuestras palabras,
porque, aun reconociendo nuestra infinita pequeñez,
creemos que realmente nos escuchas.
Lo primero que queremos decirte, Señor,
es que te agradecemos la vida
que nos has dado y disfrutamos.
Sabemos que nos amas
más de lo que nuestra mente es capaz de percibir.
Gracias, Padre.
Y aunque no necesites nuestras alabanzas,
queremos demostrarte nuestro cariño y agradecimiento
con este canto de bendición
que entonamos juntos todos tus hijos.


Himno (J.E.Galarreta)

Te damos gracias, Padre santo
por Jesús, tu pan, tu vino
por quien te hemos conocido,
por quien sabemos vivir,
por quien mantenemos la esperanza,
por quien podemos sentirnos como hermanos.

Te damos gracias porque hace muchos años
que le conocemos, le queremos, le seguimos.
Te damos gracias porque sin Él
nuestra vida no sería lo que es.
Te damos gracias porque es para nosotros
luz para el camino,
alimento para el trabajo,
ilusión para el futuro.

Te damos gracias porque la fuerza de tu Espíritu
le hizo Pastor, Semilla, Agua, Fuego, Vino, Pan,
Te damos gracias porque la fuerza de tu Espíritu
le hizo pobre, humilde, valeroso, compasivo.
Te damos gracias porque gracias a Él
nuestra vida de tierra se transforma
y nos hacemos Hijos,
trabajamos en tu Reino,
y sabemos esperar y perdonar.

Te damos gracias, Padre,
por Jesús, tu Hijo, nuestro Señor.
Amén.


OFRENDAS

Padre nuestro, Madre nuestra y de todas las criaturas:
nos sentimos invitados a compartir con todos
nuestra vida, generosamente,
siguiendo el ejemplo de Jesús,
y te ofrecemos pan y vino,
frutos de la Tierra y de nuestro trabajo,
y con ellos nuestros esfuerzos y mejores deseos,
para agradecerte cuanto nos das
y prometerte fidelidad y entrega completa
a tu proyecto, a tu sueño, a tu reino.
Por tu hijo Jesús, nuestro Señor y hermano. Amén.

Todos, dirigiendo las manos sobre el pan el vino del altar

Te pedimos, Padre santo,
que la fuerza de tu Espíritu
consagre este pan y este vino,
para que no solo sean alimentos del cuerpo,
sino que alimenten y hagan crecer
nuestra vida interior, la verdadera vida,
esa misma vida y ese espíritu
que Jesús siempre manifestó.

Memorial de la Cena del Señor

Verdaderamente es justo y obligado darte las gracias
porque nos has dado como hermano y guía
a Jesús de Nazaret.
Estamos reunidos, como tantos otros domingos,
alrededor de una mesa,
pero hoy cobra un sentido especial
por ser la fiesta solemne de la eucaristía.
Queremos ser más conscientes, hoy más que nunca,
de su verdadero sentido.
No esperamos en este momento, ningún milagro,
nadie va a pronunciar palabras mágicas.
Sólo estamos rememorando la última cena
que celebró Jesús con sus amigos.
Cuando él trató de enseñarles
cómo debían entregarse al servicio de los demás
les dejó una imagen muy gráfica y fácil de reproducir,
la de un pan partido
y repartido en trozos a cada amigo
o la de una copa de vino de la que todos bebieron.

Al despedirse de sus discípulos y amigos
la víspera de su muerte,
nos pidió que nos reuniéramos en torno a una mesa,
y nos invitó a compartir
un trozo de pan y una copa de vino,
en memoria de su vida solidaria
y en la esperanza de una nueva humanidad.

Tomando un pan
y mientras lo partía y repartía, les fue diciendo:
Comed todos de él, porque esto soy yo.
Siguiendo su ejemplo
tomamos este pan, lo partimos
y nos lo ofrecemos unos a otros,
como signo de nuestro compromiso social
y voluntad de servicio.

Este pan partido y compartido es Jesús
y nos sentimos reflejados en él
todos sus discípulos y discípulas.

Luego tomó una copa de vino
y mientras se la pasaba les decía:
Tomad y bebed todos de ella,
porque esta es mi vida, es mi sangre,
que será derramada por todos.

Movidos por el mismo Espíritu de Jesús,
brindamos y compartimos esta copa de vino.
Este vino es la vida de Jesús,
alegre, compasiva y fraterna.
Es la vida de Jesús
que corre en nuestras venas,
como primicia y sacramento
de un mundo nuevo.

Creemos que Jesús está con nosotros,
que lo hacemos presente
reuniéndonos en su nombre
y siguiendo su ejemplo,
hasta que, un día, todas las criaturas
seamos un gran Cristo con él y en él. Amén.


COMUNIÓN

Venid y comamos, hermanas y hermanos.
Venid y bebamos con humildad y gratitud,
con toda confianza.
Este es el pan del camino,
éste es el vino de la vida.
Es Jesús
que nos invita, nos fortalece y nos cura.


Invocación al Espíritu de Dios

Jesús no fue hombre de ritos.
Cuando nos dijo "haced esto en mi memoria",
no quiso instituir ningún acto de culto,
sino invitarnos a imitar su entrega a los demás.
Este es el significado de lo que acabamos de realizar.
Jesús quiere que recordemos su vida, hasta su muerte,
poniendo al servicio de los demás
todo lo que somos, nuestra vida.
Celebrar una eucaristía nos incita a comprometernos
a ser promotores de unidad y de armonía
entre los hermanos.
Te prometemos que este va a ser
nuestro principal objetivo en la vida.
Dios Padre que estás en el cielo y en todos nosotros,
te damos gracias una vez más
por cuanto haces de continuo
por todos los hombres de buena voluntad.
Bendito seas, Padre santo, queremos honrarte
como mejor sabemos,
y agradecerte que Jesús
haya formado parte de nuestra historia.
Por él y en su compañía
brindamos con orgullo en tu honor.
AMÉN.

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en todos nosotros,
bendito sea tu nombre.
Queremos hacer en todo tu voluntad
para que se haga realidad tu proyecto de mundo.
Enséñanos a compartir lo que nos diste,
que aprendamos de Ti a perdonar de corazón
y danos fuerza para superar las dificultades
y hacer que reine el bien en el mundo,
amén.


Rafael Calvo



PLEGARIAS Y PRECES en la fiesta del CORPUS CHRISTI

Monición

Nadie ama tanto como el que hace entrega de su cuerpo y sangre a los demás. El pan y el vino bendecidos y repartidos son el símbolo de lo que Jesús hizo con su vida y lo que nos pide que hagamos nosotros con la nuestra. Partir y compartir con los que menos tienen, ese es el verdadero sacramento de la eucaristía. ¿Qué comparto yo con los demás?

Silencio.

Oremos.

Dios y Señor nuestro: haz que esta celebración nos impulse a seguir el ejemplo de Jesús. Que nos haga comprender que, aparte del pan y el vino, también hay que compartir amor y compasión, tiempo, alegría e ilusión en el vivir. Te damos gracias por permitirnos devolverte en tus hijos cuanto Tú tan generosamente nos has dado. Contamos con tu ayuda y esperamos que nunca nos falte. Es lo que te pedimos humildemente en nombre de tu hijo Jesús, nuestro guía fiel y nuestro hermano. Amén

Vicente Martínez



YO SERÉ VUESTRO PAN

Estaré con vosotros todos los días.
A cualquier hora y en cualquier lugar.
Siempre. Es mi palabra y mi promesa.

Es tu palabra y tu promesa, Señor

Seré vuestro camino de vida,
la luz que alumbre vuestras noches y días,
el agua que os refresque en vuestras fatigas,
la puerta que os dé entrada y acogida,
la raíz vitalizadora de todas vuestras empresas,
el amigo y guía que siempre os hará compañía...

Es tu palabra y tu promesa, Señor

Pero también seré, y que no os pille de sorpresa,
el fuego que acrisola vuestro ser y pertenencias,
el viento que os empuja siempre fuera,
la verdad que rompe todos vuestros esquemas,
el ladrón que os adelgaza y aligera
y el Señor que os quiere en la tierra.

Es tu palabra y tu promesa, Señor

Y esta es la fórmula de mi definitiva alianza
con vosotros y la Humanidad entera:
vosotros seréis mi cuerpo visible
y mi sangre que da vida;
y yo seré el pan que os alimenta
y el vino que os alegra e ilusiona.

Es tu palabra y tu promesa, Señor

Yo alimentaré vuestro cuerpo
y vuestra esperanza desestimada.
Yo mantendré vuestra llama y amor
y os haré fuertes contra el dolor.
Yo os invito a crecer y madurar
hasta llegar a la sazón.

Es tu palabra y tu promesa, Señor

Vosotros elevaréis, allí donde viváis,
el signo de un Dios comprometido con todos,
siendo pan hecho carne,
vino convertido en sangre,
palabra corporal y verdadera
y encarnación en nuestra historia.

Es tu palabra y tu promesa, Señor

¡Misterio de intimidad humana y divina!
Vosotros seréis, en adelante, mi pascua,
mi presencia tierna y salvadora,
mi encarnación en la tierra,
la buena noticia que todos anhelan,
la primicia de lo que os espera.

Es tu palabra y tu promesa, Señor

Mis brazos para estrechar soledades,
mi boca para clamar contra seculares injusticias
que se clavan en la carne de los más débiles,
mis pies para salir tras los perdidos y olvidados,
mi corazón para latir al unísono
con todos los corazones que desfallecen.

Es tu palabra y tu promesa, Señor

Estaré con vosotros todos los días.
A cualquier hora y en cualquier lugar.
Siempre. Es mi palabra y mi promesa-.

Es tu palabra y tu promesa, Señor


Florentino Ulibarri



CREO EN JESÚS

Creo en Jesús de Nazaret, mi hermano mayor,
Hijo predilecto de Dios,
encarnación de Dios en la tierra,
que nos descubrió el amor de Dios Padre
y nos reveló el diseño divino de un mundo justo y bueno
que debemos compartir todos como hermanos.
Y que por predicarnos este mensaje
padeció la muerte de cruz.
Creo en Jesús que vive ahora en el seno de Dios.
Y creo en Dios Padre,
que después de esta vida, me acogerá
para vivir en Él y con Jesús por toda la eternidad, amén.


Rafael Calvo



PRECES

Presentamos nuestras peticiones al Señor, para que nos libere de vivir centrados en nosotros y los nuestros, abriendo nuestro corazón al mundo.

Para que los que participamos de tu eucaristía nos sintamos responsables del alimento de los hermanos.

Ábrenos el corazón

Para que nos vayamos liberando del deseo de consumir y tener, fruto de la empatía con tantos hermanos que hoy pasan hambre.

Ábrenos el corazón

Padre, danos entrañas de misericordia y cercanía de corazón, para adivinar cómo podemos cada uno ayudar a los que tenemos al lado.

Ábrenos el corazón.

Para que vivamos comprometidos con la mejora de este mundo y tu mensaje nos fortalezca y dinamice para hacer lo adecuado.

Ábrenos el corazón.

Para que los políticos, los creyentes y toda la gente de buena voluntad pongamos todo el interés por que haya un mejor reparto de los bienes del mundo.

Ábrenos el corazón

Tú, buen Padre Dios, que conoces nuestras buenas intenciones y nuestros corazones un poco raquíticos, recoge nuestros deseos y haznos cada día más hermanos de los seres humanos, te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Mari Patxi Ayerra