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jueves, 16 de febrero de 2012

URGENTE


Para ti, que siempre vives la vida a un ritmo vertiginoso, quiero recordarte que lo más importante que tienes en la vida, eres tú y todos los que te rodean, y recuerda que...

Urgente, es una palabra con la que vivimos día a día, en nuestra agitada vida, y a la cual, le hemos perdido ya todo significado de premura y prioridad. -

Urgente, es la manera más pobre de vivir en este mundo, porque sabes, el día que nos vamos, dejamos pendiente las cosas, que verdaderamente fueron urgentes.

Urgente, es que hagas un alto en tu ajetreada vida, y te preguntes: Qué significado tiene todo esto que yo hago? Urgente, es que seas más amigo, más humano, más hermano. .

Urgente, es que sepas valorar el tiempo que te pide un niño, una niña.

Urgente, es que cada mañana, cuando veas salir el sol, te impregnes de su calor, y le des gracias al Señor, por tan maravilloso regalo. .

Urgente, es que mires a tu familia, a tus hijos, a tu esposa, y a todos los que te rodean, y valores ese tan maravilloso tesoro.

Urgente, es que le digas a las personas que quieres, hoy, no mañana, cuánto los quieres!.

Urgente, es que te sepas hijo de Dios, y te des cuenta que él, te ama, y quiere verte sonreír feliz y lleno de vida.

Urgente, es que no se te vaya la vida en un soplo y que cuando mires atrás, seas ya un anciano que no puede echar tiempo atrás, que todo lo hizo urgente ...
... que fue un gran empresario, un gran artista, un gran profesional, que llenó su agenda de urgencias, citas, proyectos, pero dentro de todo, lo más importante, se te olvidó VIVIR.


Facundo Cabral

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martes, 14 de febrero de 2012

El Amor es vida, es energía y es el motor de la existencia


Los corazones humanos muchas veces actúan como cárceles cuando han sentido los rasguños de la incomprensión humana, pero si es triste contemplar la ignorancia de los hombres, mas triste es observar corazones encarcelados.

Quita las cadenas de tu corazón, vuelve a encender la antorcha del Amor y entrégalo a cuanto ser encuentres a tu paso, porque debes saber que el Amor es para el hombre, lo que el agua es para las plantas, es la vida, es la energía y es el motor de la existencia.

Recuérdalo siempre y cada noche, cuando presa de tu tristeza y de tu dolor vuelvas a sentir soledad, toma estas líneas y repitiéndolas en voz alta, repítelas una y mil veces, hasta que sientas que esta voz proviene de ti mismo, hasta que sientas Mi presencia en ti, y a mi Amor inundándote y desbordándose de adentro hacia afuera.

Si lo haces, serás una flor renacida, la primavera volverá a llegar a tu vida y el frío invierno se alejará de ti.
Un nuevo sol alumbrará tus pasos y la vida entera retomará su curso, porque una flor se ha abierto nuevamente.

KWAN YIN

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A los que aman (Gabril Kail Gibran)


Publicado por Jesús Bastante

Cuando el amor te llame, síguelo. Aunque su camino sea angustioso y arduo. Y entrégate a sus alas que te envuelven.

Aunque la espada oculta en ellas te hiera.

Y cree en él, créele cuando te hable.

Aunque su voz doblegue y marchite tus sueños, como el viento del norte marchita los jardines. Porque así como el amor te llena de gloria, así te crucifica.

Como te da abundancia, así te tala.

Como llega a la altura y besa tus más frágiles ramas, las que se agitan bajo el sol, así descenderá en su abrazo con la tierra.

Como a gavillas de trigo, el amor te une a ti, te reúne contigo.

Te desgarra, para desnudarte.

Te depura, para despojarte de las aristas que revisten tu imagen.

Te pulveriza, para que alcances la blancura.

Te amasa, para que cuanto es dócil y flexible en tu dureza renazca.

Y te entrega luego a su sagrado fuego, para que seas pan sagrado en la fiesta sagrada.

Todo esto hará el amor para llevarte hacia el conocimiento de tu alma, y a formar parte, así, del alma de la Vida.

Pero si tu temor te induce a buscar tan solo la paz y el goce del amor, es preferible que cubras tu desnudez y abandones su portal. Y marches hacia un mundo sin primaveras en el que rieras y lloraras, pero no con toda tu risa ni con todo tu llanto. El amor no da ni toma nada excepto de sí mismo.

Y no posee ni es poseído.

Porque el amor es todo para el amor.

Cuando ames, no digas que Dios esta en tu corazón, di que tu estas en el corazón de Dios.

Y no quieras regir el curso del amor, será el amor, si te ve digno, el que regirá tu curso.

El amor no tiene mas deseo que realizarse.

Pero si amas, y no puedes evitar los deseos, que ellos sean:

Fundirte, y fluir como el arroyo que susurra su música en la noche.

Conocer el dolor de la excesiva ternura.

Ser lastimado por tu conocimiento del amor.

Y sangrar voluntariamente, con alegría.

Despertar al amanecer con alas en el corazón y dar gracias por un nuevo día de amor.

Reposar al mediodía, recordando el deleite amoroso.

Volver serena y dulcemente al hogar en el ocaso.

Y dormir con un ruego por el amado en el alma y una canción de jubilo en la boca.

Estaréis juntos.

Pero dejad que crezcan espacios en vuestra cercanía.

Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.

Amaos con devoción, pero no hagáis del amor una atadura.

Haced del amor un mar móvil entre las orillas de vuestras almas.

Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de la misma.

Compartid vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.

Cantad y bailad juntos

y estad alegres,

pero que la alegría de cada uno sea propia.

Las cuerdas del laúd están separadas

aunque vibren con la misma música.

Dad vuestro corazón,

pero no para que vuestro compañero se adueñe de él.

Porque sólo la mano de la vida

puede retener los corazones.

Y permaneced juntos, aunque no demasiado juntos.

Porque los pilares sostienen al templo

pero están separados.

El roble no crece a la sombra del ciprés;

y el ciprés no crece a la sombra del roble.

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lunes, 13 de febrero de 2012

Recordando al Padre Benigno Robles (Oblato Diocesano)


+Benigno Ruben Robles
08-11-1934 / 13-02-2011

A un año de su partida a la Casa del Padre, mi recuerdo a un gran sacerdote, padre, hermano y amigo que me regaló la vida.



Hernán Gerez Prado

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jueves, 9 de febrero de 2012

The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore



Inspirado en la misma medida, por el huracán Katrina, Buster Keaton, El Mago de Oz, y un amor por los libros, "Morris Lessmore" es una historia de personas que dedican su vida a los libros y los libros que devuelvan el favor. Los libros fantásticos de vuelo del señor Morris Lessmore es una alegoría conmovedora y humorística sobre los poderes curativos de la historia. Usando una variedad de técnicas (miniaturas, animación por ordenador, animación 2D), el galardonado autor / ilustrador William Joyce y Co-director de Oldenburg Brandon presentar un estilo híbrido de animación que se remonta a las películas mudas y musicales de MGM en Technicolor. "Morris Lessmore" está pasado de moda y de vanguardia, al mismo tiempo.

"Morris" es uno de los cinco cortometrajes de animación que serán considerados por sus logros cinematográficos sobresalientes de 2011 en los Premios de la Academia 84. ®

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lunes, 28 de noviembre de 2011

Sin ti no soy nada



Una de las canciones más populares del momento lo dice bien claro: “Sin ti no soy nada”. Es más, insiste:” Sin ti niña mala, / Sin ti niña triste / Que abraza su almohada / Tirada en la cama”. ”Mi alma, mi cuerpo, mi voz, no sirven de nada”. Es decir que, según la canción de Amaral, una vez perdido el amor concreto, desparecida la persona amada, uno se convierte en una completa nulidad.

Las canciones en todo caso son un buen diapasón de nuestra sociedad. Esta revela la absoluta preeminencia que los hombres y mujeres de hoy dan a tener junto a sí a una pareja, alguien con quien compartir la vida. Por otra parte una necesidad muy natural, que anida en el corazón humano y tan consustancial con él que sin ella no habría perpetuación de la especie.

Pero esta letra no sólo revela sentimientos propios de una canción de amor. Amores hay muchos: de heterobenevolencia (quiere el bien del otro) y autobenevolencia (el bien propio), el famoso ágape frente a eros. Los especialistas aseguran que incluso el amor más generoso tiene implícito algo de autobenevolente, pues al querer a otro siempre adquieres algo bueno para ti, en cuanto que creces y te desarrollas como persona.

Sin embargo la canción revela una actitud que hoy damos como buena pero que en realidad es enfermiza: la negación de la propia personalidad en la relación amorosa, la absoluta dependencia del otro. Algo así: “Si tu te esfumas, desapareces de mi vida, yo quedo anulado/a”.

Las consecuencias son preocupantes: Abrazada a la almohada, tirada en la cama, el cuerpo y el alma no sirven de nada. Es decir “depre”, absurdo, sin sentido.

¿Qué concepto del amor gravita detrás? No es posible vivir sin espejo porque yo estoy incompleto cuando nadie me devuelve amor. Parece lógico, pero oculta un concepto falso, la idea de que el amor “viene de fuera”. Y en realidad nada viene de fuera, ni la alegría, ni el dolor, ni siquiera los famosos “problemas de la vida”. Lo que fuera ocurre se limita a suscitar, despertar o motivar algo que llevamos dentro. Si no tuviéramos amor, felicidad, plenitud dentro, nunca los sentiríamos como tales.

Por tanto el proceso de madurez pasa por descubrir que yo soy amor en plenitud independientemente de que me lo devuelvan o no. Desde esta certeza vivenciada las relaciones serán más sanas y maduras, porque yo no iré buscando en la otra persona ansiosamente ese pedazo que me falta y me angustiaré si no lo recibo, sino que acudiré a dar, porque ya soy todo amor. Y tal forma de relación no impide la reprocidad, sino que la potencia.

Claro que en una sociedad comercializada de “toma y daca” esto no se entiende. Si no me das el placer, el cariño, el servicio, etc. que busco en ti, te desecho como un envase vacío. Y por eso los amores duran menos que un telediario. Con esto no pretendo definir el amor con un absoluto sacrificio, pero si como el encuentro de dos entregas, que lejos de “chuparse la sangre” y mirarse obsesivamente en busca de respuesta, ambos se esfuerzan en mirar en una misma dirección (Saint -Exupery).

En un mundo de solitarios, como el nuestro, de gentes perdidas en el bosque de la tecnópolis el único salvavidas es crecer por dentro. Rainer María Rilke le advierte al joven poeta en sus famosas cartas que a su edad no puede saber amar, tiene que aprenderlo desde la soledad, “vida a solas, crecida, ahondada”. El verdadero amor, como dice Salinas, consigue “sacar de tí, tu mejor tú / ese que no te viste y que yo veo / nadador por tu fondo preciosísimo. / Y que a mi amor entonces, te conteste / la nueva criatura que tú eres”. Todo un desafío para un mundo centrado en el egoísmo y teledirigido a un mercantilista placer instantáneo

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domingo, 30 de octubre de 2011

Desde los afectos


¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno tiene que buscarlo y dárselo…
Que nadie establece normas, salvo la vida…
Que la vida sin ciertas normas pierde formas…
Que la forma no se pierde con abrirnos…
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente…
Que no está prohibido amar…
Que también se puede odiar…
Que la agresión porque sí, hiere mucho…
Que las heridas se cierran…
Que las puertas no deben cerrarse…
Que la mayor puerta es el afecto…
Que los afectos, nos definen…
Que definirse no es remar contra la corriente…
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja…
Que negar palabras, es abrir distancias…
Que encontrarse es muy hermoso…
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida…
Que la vida parte del sexo…
Que el por qué de los niños, tiene su por qué…
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad…
Que saber todo de todos, es curiosidad malsana…
Que nunca está de más agradecer…
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo…
Que nadie quiere estar solo…
Que para no estar solo hay que dar…
Que para dar, debemos recibir antes…
Que para que nos den también hay que saber pedir…
Que saber pedir no es regalarse…
Que regalarse en definitiva no es quererse…
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos…
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo…
Que ayudar es poder alentar y apoyar…
Que adular no es apoyar…
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara…
Que las cosas cara a cara son honestas…
Que nadie es honesto porque no robe…
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo…
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte…
Que se puede estar muerto en vida..
Que se siente con el cuerpo y la mente…
Que con los oídos se escucha…
Que cuesta ser sensible y no herirse…
Que herirse no es desangrarse…
Que para no ser heridos levantamos muros…
Que sería mejor construir puentes…
Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve…
Que volver no implica retroceder…
Que retroceder también puede ser avanzar…
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol…

¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?

Mario Benedetti

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miércoles, 10 de marzo de 2010

Hablemos del dolor II (Las experiencias) Cuando un terremoto te deja sin nada...



Hemos nacido para ser felices, a pesar de nuestra limitación, de nuestra fragilidad, de nuestra pequeñez. De eso estoy seguro. Basta mirar los ojos de un niño para darse cuenta. La felicidad dependerá de la capacidad de nuestro recipiente interior y no de nuestra apariencia, poder o bolsillo. La alegría ha sido siempre la característica de las personas espiritualmente crecidas, las que logran "hacerse como niños". La sabiduría popular lo tiene acuñado: "Un santo triste es un triste santo", es decir, no lo es. Si santidad es "plenitud humana" -que no otras ilusiones o popularidades- sus signos son la paz y la alegría.

Cuando el dolor es sencillamente un "piloto de alarma", un aviso de que nos alejamos del equilibrio físico o espiritual, entonces es una bendición, un elemento imprescindible de nuestro sistema de defensa. ¡Bendito dolor que me mueve a curar y rectificar!

Pero, con demasiada frecuencia, conducimos nuestra vida obstinadamente. Nos empeñamos en utilizar nuestra libertad para herirnos o para atacar. Permitimos que el dolor se acerque e, incluso, abrimos la puerta a innumerables "caballos troyanos" creyendo que son regalos, bienes que podemos y debemos disfrutar. ¡Ése es el engaño bobo en que caemos una y otra vez! Creemos un bien -por eso lo elegimos- lo que en realidad es un mal o su semilla. Uno de mis "engañabobos" es el dulce, soy un golosón. Suele venir uncido al sedentarismo, otro manjar suculento para quienes disfrutamos de cierta interioridad. Ya me alertaron de los peligros de esas tentaciones. Estoy en guardia y vigilante. Sé lo que debo prever y evitar.

Sin embargo, cuando el dolor adviene sin causa prevista, sin elección posible, se convierte en un misterio. Cuando te diagnostican un cáncer irremediable… Cuando te avisan del accidente de tu esposo… Cuando aquel terremoto te dejó sin nada… Cuando… Entonces las preguntas te llueven como lanzas: ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora que estaba tan bien? ¿Por qué, si Dios es bueno, consiente todo esto? ¿Por qué…?

Un día me di cuenta que nuestra limitada visión no puede penetrarlo todo, que hay respuestas de crecimiento lento, que la razón no es la única fuente de luz. Me zambullí en lo más profundo, dejé de zarandear mi cabecita y esperé respuestas del interior, de la vida, de la experiencia.

- La primera sorpresa fue toparme con la certeza de que el dolor madura, fortalece, hace crecer. Seguramente porque te sumerge en ti mismo, te hace palpar tu propia fragilidad y te empuja a buscar dónde hacer pie. Lo bueno es que lo encuentras, que en el interior más hondo hay sólidas cristalizaciones donde apoyarse y descansar. Esa experiencia te hace más consistente, más lúcido y más humilde. La vida empieza a percibirse de otra manera, a vivirse con más responsabilidad y, curiosamente, con más gozo.

- Más tarde descubrí la cortina del tiempo. Ni el calendario, ni el reloj, ni la agenda son capaces de desvelarnos lo que se oculta tras esa cortina negra o multicolor. ¡Cuántas veces, después de una noche tenebrosa, descubrimos un amanecer radiante! Vivimos con la nariz pegada al tiempo y eso nos impide ver más allá del dolor presente. ¡Cuántas veces un accidente, una enfermedad, una separación o una bancarrota son el comienzo de la paz! La sabiduría popular nos vuelve a iluminar: "No hay mal que por bien no venga".

- Tarda uno en descubrir que, como toda experiencia, el dolor es personal. No caben comparaciones, ni proyecciones, ni recetas, ni compasiones. Cuando el dolor aprieta, cada uno destila su propia esencia. Nadie puede hacerlo por ti. Sin embargo, somos muy proclives a interpretar el dolor de otros desde nuestra sensibilidad, desde nuestras heridas y desequilibrios.

Es decir, caemos en el funcionamiento sensible, nos embarcamos en el globo de la sensibilidad sin lastre y sin amarras, al albur de los cambiantes vientos del momento. Nos ahogamos entonces en la vociferante superficialidad, en la sensiblería, en el dramatismo. Caemos, incluso, en la exasperación y el histerismo. Hay quien piensa que eso es "compasión" y "solidaridad" porque "hay que sufrir con el que sufre". ¡Enorme error! No conseguimos más que hundirnos nosotros y contagiar al sufriente. Lo que realmente ayuda es la fe en el otro, el afecto, la escucha, la serenidad y la solidez del que se acerca al dolor ajeno. Incluso, cuando uno mismo esté concernido en ese dolor (caso del hijo que quiere consolar a su enviudada madre, por ejemplo).

También afilamos el dolor, propio o ajeno, con el funcionamiento imaginativo que agrava, dramatiza y exagera los males presentes o futuros. Me descubrieron un tumor pero, hasta que me dieron los resultados, cuánto miedo, cuánto sufrimiento, cuánta imaginación descontrolada e inútil… La imaginación negativa envenena la realidad, nos la hace insoportable. Muchas ansiedades tienen su secreto origen en este mal funcionamiento. Un proverbio chino lo sintetiza: "El que teme sufrir mañana, ya está sufriendo de temor hoy". Hay quien se compadece tanto desde su sensibilidad o desde su imaginación -suelen ir unidas- que se asfixia. La compasión no es quemarse con el quemado sino echar agua a su fuego o… a su jardín.

Aprendí esta lección cuando, presa de mi delirante imaginación y exacerbada sensibilidad, evadía a mi querida tía Paula, casi ciega e incurable. Se me hacía insoportable acercarme a su imaginado sufrimiento. Un día me armé de valor y fui a verla. Su sonrisa, su paz, su preocupación por mí, me relajaron. Pero, cuando ella me confesó quedamente: "Soy feliz, hijo mío, soy feliz", rompí a llorar como un niño mientras ella me acariciaba. No olvidaré aquella lección porque yo, con mis flamantes éxitos profesionales, no pude decir lo mismo. Ella vivía en profundidades que yo no había descubierto.

Ahora sé que el dolor no se puede medir, ni imaginar, ni comparar. Sólo se puede aceptar y acompañar. Bajo la áspera túnica de lo que llamamos desgracia nos encontramos, a veces, la más genuina felicidad, la que nace de lo que uno es y no de lo que tiene, parece, sabe o hace. Allá en el fondo brotan gozosas realidades que muchos no somos capaces de descubrir.

He mencionado la palabra aceptar, pura sabiduría. Y, ante el dolor, llave de la consolación. Es de locos golpearse la cabeza contra el muro de lo inevitable, de lo inexplicable. Eso no hace sino aumentar el dolor. Considero sabio a quien escribió: "por el abandono a la paz", o aquello otro: "haz el cien por cien de lo que esté en tu mano pero abandona todo lo demás en las manos del Padre" (1).

- Hay todavía un descubrimiento más esencial y definitivo: la inmanencia de Dios en nosotros y, por tanto, en el dolor, en todo dolor. La experiencia, la vida, me han confirmado que Él nos habita, sostiene y conduce desde dentro. Nos rebelamos porque pensamos neciamente que Dios nos ha dejado caer en el abismo. ¿Podrá olvidarnos quien afirmó: "Hasta vuestros cabellos están contados"? (Lc 12,17). La respuesta está escrita: "Aunque tu madre te olvide, Yo no te olvidaré" (Is 49,15). ¿Acaso el padre del "hijo pródigo" no sufrió con el dolor del descarriado? Pero no podía negarle sus derechos, su libertad... Esta otra cita también es luminosa: "Dios no nos salva, cuando nos estamos ahogando, haciéndonos caminar sobre las aguas, sino que nos salva dándonos fuerza desde dentro para nadar" (2).

Quizás este cuento, que circula por internet, resuma lo que quiero decir sobre esa Presencia que siempre habita nuestro dolor, aunque no seamos conscientes, aunque la rechacemos incluso. Con el cuento termino esta breve reflexión. Tal vez nos ayude a intuir lo que no vemos ni entendemos.

"Mariela, una preciosa niña de 6 años, nunca había oído hablar de religión. Sus padres la habían educado en un estricto ateismo. Un día se enzarzaron en una feroz discusión que terminó con la agresión mutua y la muerte de ambos. Los abuelos se hicieron cargo de la niña y, al cabo de un tiempo, la llevaron a catequesis para prepararla al bautismo. El primer día la catequista desenrolló un póster con el rostro de Jesús y preguntó: ¿Quién es éste? Mariela levantó inmediatamente su manita. La catequista, llena de asombro, le dijo suavemente: ¡Bien Mariela, inténtalo! Y la pequeña respondió: Ése es el señor que me abrazaba mientras mis padres se peleaban".
____________________________________

(1) Véase “Por el abandono a la paz” del franciscano P. Ignacio Larrañaga. Ed. Paulinas.

(2) Véase “Cristología para empezar” (pag. 123) del jesuita P. José Ramón Busto Saiz. Ed. Sal Térrae.

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sábado, 7 de noviembre de 2009

Un modo diferente de hablar del amor

Por Leonardo Boff
Publicado por Atrio

Frecuentemente me invitan a hablar sobre el amor. La verdad es que me cohibe un poco porque esta palabra —amor— es una de las más desgastadas de nuestra lengua. Y como fenómeno interpersonal, uno de los más desvirtuados.

Para no repetir lo que todo el mundo sabe y oye, suelo abordarlo inspirándome en uno de los mayores biólogos contemporáneos: el chileno Humberto Maturana. En sus reflexiones contempla el amor como un fenómeno cósmico y biológico. Expliquemos lo que quiere decir: el amor se da dentro del dinamismo de la propia evolución desde sus manifestaciones más primarias, hace muchos miles de millones de años, hasta las más complejas del nivel humano. Veamos como entra el amor en el universo.

En el universo se verifican dos tipos de acoplamientos (encajes) de los seres con su medio, uno necesario y otro espontáneo. El primero, el necesario, hace que todos los seres estén interconectados unos con otros y acoplados a sus respectivos ecosistemas para asegurar su supervivencia. Pero hay otro acoplamiento, que se realiza espontáneamente. Los topquarks, la primera condensación de la energía en materia, interaccionan sin razones de supervivencia, por puro placer, en el fluir de su vivir. Se trata de encajes dinámicos y recíprocos entre todos los seres, no vivos y vivos. No hay justificaciones para esos encajes. Suceden porque suceden. Es un acontecimiento original de la existencia en su pura gratuidad. Es como la flor que florece por florecer.

Cuando se relacionan uno con o otro (digamos dos protones) y se crea así un campo de relación, surge el amor como fenómeno cósmico. El amor tiende a expandirse y adquirir formas cada vez más inter-retro-relacionadas en los seres vivos, especialmente en los humanos. En nuestro nivel es más que simplemente espontáneo como en los demás seres; se convierte en el proyecto de la libertad que acoge conscientemente al otro y crea el amor como el más alto valor de la vida.

En esta línea, surge el amor ampliado que es la socialización. El amor-relación es el fundamento del fenómeno social y no su consecuencia. En otras palabras: el amor-relación da origen a la sociedad; ésta existe porque existe el amor y no al contrario, como convencionalmente se cree. Si falta el amor-relación (el fundamento) se destruye lo social. Sin el amor lo social adquiere la forma de agregación forzada, de dominación y de violencia, estando todos obligados a encajarse. Por eso siempre que se destruye el encaje y la congruencia entre los seres, se destruye el amor-relación y con eso, la sociabilidad. El amor-relación es siempre apertura al otro y con-vivencia y com-unión con el otro.

No fue la lucha del más fuerte por la supervivencia lo que garantizó la persistencia de la vida y de los individuos hasta los días actuales, sino la cooperación y el amor-relación entre ellos. Los homínidos ancestrales se fueron haciendo humanos en la medida en que repartían cada vez más los resultados de la cosecha y de la caza, y compartían sus afectos. El mismo lenguaje que caracteriza al ser humano surgió en el interior de este dinamismo de amor-relación y de distribución.

La competición, enfatiza Maturana, es antisocial, hoy y antes, porque implica la negación del otro, el rechazo a compartir y al amor. La sociedad moderna neoliberal y de mercado se asienta sobre la competición. Por eso es excluyente, inhumana y produce tantas victimas, como la actual crisis ha revelado. No trae felicidad porque no se rige por el amor-relación. La crisis actual se originó, en parte, por la excesiva competición y por la falta de cooperación. Es aceptable una sociedad con mercado pero no sólo de mercado.

¿Cómo se caracteriza el amor humano? Responde Maturana: «lo que es especialmente humano en el amor no es el amor, sino lo que hacemos con el amor como humanos; es nuestra manera particular de vivir juntos como seres sociales en el lenguaje; sin amor no somos seres sociales».

Vemos, pues, que el amor es un fenómeno cósmico y biológico. Al llegar al nivel humano se revela como un proyecto de libertad, como una gran fuerza de unión, de entrega mutua y de solidaridad. Las personas se unen y se recrean por el lenguaje amoroso, el sentimiento de bienquerencia y de pertenencia a un mismo destino.

Sin el cuidado esencial, el encaje del amor-relación no se da, no se conserva, no se expande ni permite el consorcio con los demás seres. Sin el cuidado no hay atmósfera que propicie el florecimiento de aquello que verdaderamente humaniza: el sentimiento profundo, la voluntad de compartir y la búsqueda del amor.
Creo que hablar así del amor tiene sentido porque nos hace más humanos.

Leonardo Boff es autor de Gracia y experiencia humana, Trotta.

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miércoles, 28 de octubre de 2009

Demasiado Magullado para Dejarse Tocar: Una de las Causas de Suicidio


Por Ron Rolheiser (Traducción de Carmelo Astiz, cmf)

El poeta Hafiz escribió un poema, hace aproximadamente 700 años, titulado “Deberíamos Hablar sobre Este Problema”. En ese poema Dios se dirige a un alma herida:

“Hay una Bella Criatura
que vive en un antro que has cavado…
y yo con frecuencia canto,
pero aun así, querido,
tú no sales del antro.
Me he enamorado de Alguien
que se esconde dentro de ti mismo”.

Ese es el sentimiento de Dios, y quizás el nuestro también, cuando alguien sufre una depresión suicida. Pocas cosas pueden apabullarnos tanto como el suicidio de un ser querido. Está ahí el choque horroroso de perder tan de repente a un ser querido, que, por sí mismo ya, puede humillarnos; pero, con el suicidio, irrumpen otros sentimientos que destrozan también el alma, como confusión, culpabilidad, ocultas sospechas, ansiedad religiosa. ¿Dónde y en qué le fallamos a esta persona? ¿Qué podríamos haber hecho todavía? ¿En qué condición se encuentra ahora esta persona ante Dios?

¿Qué habremos de decir acerca de esto? En primer lugar, que el suicidio es una enfermedad y, por lo general, la más incomprendida de todas las enfermedades. El suicidio arrebata a una persona fuera de la vida contra su voluntad, el equivalente emocional de un cáncer, de un derrame cerebral, de un infarto de miocardio. En segundo lugar, nosotros, los que quedamos aquí, no tenemos que gastar indebida energía intentando adivinar cómo le pudiéramos haber fallado a esta persona, qué hubiéramos de haber notado, y qué pudiéramos haber hecho para prevenir el suicidio. El suicidio es una enfermedad y, como con cualquier otra enfermedad, podemos amar mucho a alguien, pero aun así no poder salvarle de la muerte. Dios amaba también a esa persona, y, al igual que nosotros, tampoco pudo él hacer nada, de este lado de la eternidad. Finalmente, no debiéramos inquietarnos demasiado sobre cómo Dios encontrará a esa persona al otro lado de la eternidad. El amor de Dios, a diferencia del nuestro, puede atravesar puertas cerradas y tocar a quien no permitiría que le tocáramos nosotros.

¿Acaso significa esto que damos poca importancia al suicidio? No. Cualquiera que haya tratado alguna vez, sea a la víctima del suicidio antes de su muerte o sea a los que lloran después esa misma muerte, sabe que es imposible tomarlo a la ligera y no darle importancia. No hay sufrimiento como el causado por el suicidio. Nadie, sano y en sus cabales, quiere morir, y nadie sano intenta cargar a sus seres queridos con esta clase de sufrimiento. Se trata, entonces, de esto: El suicidio se lleva a cabo cuando alguien no está sano mentalmente, cuando está enfermo. Algo nos querrá decir el hecho de que una medicación oportuna puede con frecuencia prevenir el suicidio.

El suicidio, en la mayoría de los casos, es una enfermedad, no un pecado. Nadie sano y en sus cabales decide de buen grado cometer suicidio y cargar a sus seres queridos con esa muerte. Como nadie elige de buen grado morir de cáncer y así causar dolor y sufrimiento a sus seres queridos. La víctima de suicidio (en la mayoría de los casos) es una persona atrapada, totalmente inmersa en un apasionado caos personal, que echa sus raíces tanto en su psique como en su contextura bio-química. El suicidio, en la mayoría de los casos, es un intento desesperado de acabar con un sufrimiento insoportable, semejante al de quien se precipita de un alto edificio porque su ropa está ardiendo, en llamas.

Muchos de nosotros hemos conocido a víctimas de suicidio y sabemos también que, prácticamente en todos los casos, esa persona no se sentía llena de orgullo, ni de arrogancia, ni del deseo de herir a nadie. Por lo general ocurre lo contrario. La víctima tiene problemas como de cáncer, precisamente porque se siente herida, bruta y sin refinar, y demasiado destrozada como para tener la resistencia y el aguante necesarios para abordar la dureza de la vida. Los que hemos perdido seres queridos a causa del suicidio sabemos muy bien que no se trata de un problema de fuerza, sino de debilidad; la persona se siente demasiado “en carne viva” como para permitirnos que la toquemos.

Recuerdo un comentario que oí casualmente en un funeral por una víctima de suicidio. El sacerdote había predicado fatal, insinuando que aquel suicidio era de alguna manera culpa propia del suicida y que el suicidio es siempre un último acto de desesperación. En la recepción que siguió al funeral un vecino de la víctima expresó así su disgusto por la homilía del sacerdote: “Hay cantidad de gente en este mundo que debería suicidarse”, lamentó, “pero los amables y bondadosos ¡nunca deberían hacerlo! Este hombre era la última persona que debiera haberse suicidado, porque era una de las personas más sensibles y afables que jamás encontré en mi vida”. Sobre esta afirmación se podría escribir todo un libro. Con demasiada frecuencia son los mansos y dóciles los que, al parecer, pierden la batalla en este mundo.

Finalmente, no debiéramos inquietarnos demasiado sobre cómo se encontrará Dios con nuestros seres queridos que han caído víctimas del suicidio. Dios, según nos asegura Jesús, guarda un cariño especial para los que estamos demasiado golpeados y heridos por la vida como para que se nos toque. Jesús nos asegura también que el amor de Dios puede penetrar a través de puertas cerradas y alcanzar ámbitos rotos, liberar totalmente lo que está paralizado y ayudar eficazmente cuando ya no hay nada que hacer. Dios no está boqueado cuando y como lo estamos nosotros. Dios puede abrirse paso.

Así pues, nuestros seres queridos que han caído víctimas del suicidio se sienten ahora dentro del abrazo de Dios, gozando de una libertad que nunca pudieron gozar del todo aquí en la tierra, y sintiéndose curados por medio de un suave roce amoroso de Dios, que ellos nunca pudieron del todo aceptar viniendo de nosotros.

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martes, 6 de octubre de 2009

Sentidos y Sentimientos: AUSENCIA



Volverán las oscuras golondrinas
En tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres…
ésas… ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
ésas… ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…desengáñate,
nadie así te amará.

Gustavo Adolfo Becquer

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miércoles, 8 de julio de 2009

Sentidos y Sentimientos: LLEGAREMOS A TIEMPO



ESPÉRAME TAMBIÉN
(Pedro Casaldáliga)

Porque lo espero a El, y porque espero
que, al encontrarlo, todos nos veamos
restablecidos por el sol primero
y el corazón seguro de que amamos;

porque no acepto esa mirada fría
y creo en el rescoldo que ella esconde;
porque tu soledad también es mía;
y todo yo soy una herida, donde

alguna sangre mana; y donde espera
un muerto, yo reclamo primavera,
muerto con él ya antes de mi muerte;

porque aprendí a esperar a contramano
de tanta decepción: te juro, hermano,
que espero tanto verLo como verte.

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martes, 23 de junio de 2009

Sentidos y Sentimientos: MORIR PARA RENACER

[MÁS ALLÁ DEL YO, VIVIR LO QUE SOMOS]
Por Patricia May
Publicado por Fe Adulta

El rechazo a la muerte tiene que ver con el miedo a la pérdida de la propia identidad, a entrar en una zona de misterio donde todo lo que fuimos se acaba. Tiene que ver con el fin de aquella trama de: pensamientos, emociones, definiciones, recuerdos, roles, circunstancias, relaciones, ideas sobre nosotros mismos y el mundo que llamamos “yo”.

Sin embargo, si todo eso se acabara, ¿dejaríamos de ser? Las tradiciones espirituales plantean que si soltáramos todos aquellos conceptos, imágenes y sentimientos con los cuales nos hemos identificado nos encontraríamos con nuestra identidad más profunda, aquella a la cual hemos llamado Esencia Espiritual o Alma.

Si en lo profundo de nosotros experimentáramos que: pensamos, pero no Somos nuestros pensamientos; sentimos, pero no Somos nuestras emociones; actuamos a través del cuerpo, pero que no Somos el cuerpo; que la mente, la emoción y el cuerpo son vehículos del Ser, pero no el Ser, tendríamos la certeza de que lo que realmente somos es Espíritu Puro, sin límites, sin definiciones y que lo único que podríamos decir de nosotros es “Yo Soy”.

Si hacemos la práctica de aquietarnos y tomar conciencia de los pensamientos, de las emociones y el cuerpo, podremos darnos cuenta que hay una dimensión más profunda en nosotros que puede observarlos, y que por tanto hay algo más allá de ellos, y experimentar que a pesar de no Ser la mente ni el cuerpo, tenemos una clara Conciencia de existir, de Ser una Conciencia Pura y luminosa, más allá del tiempo y del espacio, sin cargas, ni límites, ni edad, ni raza, ni nacionalidad, ni dramas, ni circunstancias limitantes.

Qué bien nos haría acudir a aquella fuente de Agua de Vida que guarda la certeza de que Somos y de que todas las vestiduras que nos ponemos y con que a menudo vamos complicando la vida, son eso, trajes que se pueden poner y sacar.

Qué maravilla sería poder sacarnos los rencores enquistados y que creemos que son parte de nosotros, o dejar atrás los miedos, o la baja autoestima, o las formas de relacionarnos que nos hacen daño, o esas experiencias que hemos asentado en nosotros mismos como traumas que no nos dejan vivir.

Qué maravilla sería poder morir a todo aquello que nos limita, que nos pesa y que no nos permite expresar la Luz y potencia del Alma.

Qué liberador sería poder transitar por las etapas de la vida nutriéndonos de la riqueza y experiencia que nos dejan sin quedarnos apegadas a ellas, sino entendiendo que son oportunidades diversas para expresar al Ser.

Cuánto dolor dejaríamos atrás si dejáramos de definir lo que Somos por los roles, funciones o relaciones que vamos asumiendo en la vida.

Tener claro que no Somos mamás o papás, o parejas de alguien, o gerentes, o empleados, que esos son guiones y formas de relación a través de los cuales se manifiesta el Ser, y que por tanto pueden terminar sin que dejemos de existir.

Desde este punto de vista, morir el pequeño yo egocéntrico, neurótico, dependiente o manipulador, sería entonces una bendición y de eso se trata en el proceso espiritual, de morir para renacer a nuestra identidad esencial.

Desde este punto de vista nuestro drama no es la muerte, sino el no poder morir a aquello que nos condiciona y nos aprisiona para renacer a la Luz que hemos ocultado tanto tiempo.

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martes, 2 de junio de 2009

LA UTOPÍA DEL REINO

Publicado por Fe Adulta


Te invitamos a estar, por unos instantes, en la tierra de los sueños y las utopías posibles… esperando que en ti encuentren unas manos y un corazón dispuesto a hacerlos realidad.

Imagina un lugar donde las personas son valoradas por lo que son en sí mismas, y no por lo que tienen, o lo “útiles” o productivas que son.

Imagina un lugar donde las personas saben compartir humildemente lo que tienen y lo que son.

Imagina un lugar donde todos sienten en carne propia el sufrimiento y las lágrimas de sus prójimos.

Imagina un lugar donde nadie quiere mejorar él sólo, olvidando a sus hermanos.

Imagina un lugar donde los que no cuentan para nadie, allí son acogidos, tratados y escuchados como iguales.

Imagina un lugar donde las personas saben ponerse en la piel del otro y escucharle de corazón.

Imagina un lugar donde las personas contribuyen a la paz con su manera de vivir y convivir.

Imagina un lugar donde las personas se comprometen en una causa justa sin miedo a las consecuencias.

Algunos ya están haciendo realidad ese lugar. ¿Te unes a ellos para que brille la luz de un MUNDO NUEVO sin “contaminación” alguna?

Tomado de una
Campaña de Caritas

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miércoles, 6 de mayo de 2009

Vivir el Triduo pascual en medio del dolor

Publicado por Entra y Verás

Pasar los días del Triduo Pascual colaborando en el proyecto CARDI implica asistir de primera mano a lo que significa la caridad, la misericordia, la esperanza, el sinsentido de la muerte, la hospitalidad cristiana…

Pasar los días santos en el CARDI fue una experiencia maravillosa. Soy testigo de las bondades de una obra que nace en el corazón de los frailes agustinos recoletos y que encuentra eco en la voluntad de los laicos y demás fieles que acuden a nuestras parroquias, no sólo del centro de México, sino de todo el país. Gracias al Espíritu Santo, la obra se ha mantenido conforme a los principios de la Caridad cristiana. Esto es evidente en el trato que se da a todos los que cruzan el umbral en busca de algún tipo de ayuda.

De jueves a sábado, me tocó ver a una señora de la colonia Doctores solicitando unas muletas para su hijita. Las pidió prestadas y el CARDI, gracias a las donaciones de cientos de personas, tenía muletas para dar las mejores a la pequeña que las usará mientras se recupera de un percance. La madre firmó un compromiso de devolución en un mes, “y si la necesita más tiempo, nos avisa”. Los acuerdos en CARDI son de confianza, basados en el amor y con un profundo deseo de hacer el bien.

Como en estos días, descansaron los restaurantes con los que CARDI tiene convenio de colaboración a favor de los familiares de los pacientes internos en los hospitales, un grupo de voluntarios del Colegio Fray Luis de León de Querétaro, vino a hacer misiones al CARDI, y ellos mismos prepararon los alimentos y sirvieron a los cuidadores de los enfermos. Con tanto cariño hicieron toda la ofrenda, que hasta les cantaron y contaron chistes y relatos para aliviar sus penas.

Alrededor de la mesa, durante dos horas cada día, compartíamos charlas, historias y anécdotas, al menos unas veinte personas entre los que llegaban y salían de regreso a los hospitales para cuidar a sus seres queridos. Supimos de unos que llevaban varios años viniendo porque tres de sus hijos habían enfermado de lo mismo, un padecimiento congénito que aparece alrededor de los diez años de edad. Hubo dos casos de Lupus en niñas de entre 12 y 14 años de edad que venían con su madre, una y con papá y mamá la otra. También conocimos a una señora con cuatro hijos; la más pequeña tiene leucemia y los tres mayores rezan el rosario para que se cure. Conocimos dos casos donde la suegra y la nuera se acompañan para cuidar al bebé enfermo, casi siempre bastante delicado. Hubo un caso muy significativo; el de Gustavo, un joven de 18 años de edad con un tumor en la cabeza. Su padre llevaba meses en el DF cuidando de él en el Hospital General. Todos ellos arriesgan su trabajo, su familia, dejando el ritmo de su vida, usos y costumbres en el lugar de origen. Y gracias a Dios, en el CARDI, encuentran el acompañamiento, el cobijo, el alimento, el cariño que sólo en Cristo se puede dar.

El personal del CARDI no pierde la calma, y cada persona nueva es un amor de Dios para amar, bendecir y cuidar. A cada uno lo tratan como si fuera el primero en llegar durante el día, el único al que van a proteger y cuidar, la última oportunidad de amar.

Y habiendo visto esto cada mañana, desde que nos íbamos al hospital a anunciar los servicios del CARDI, hasta que terminaba la comida, pasábamos la tarde en la parroquia de Nuestra señora de Guadalupe de los Hospitales, de la que son responsables nuestros frailes, los fundadores del CARDI. Los jóvenes tuvieron retiro organizado por los mismos voluntarios de Querétaro y la pasaron dichosos. Y para cerrar con broche de oro, cada día, participamos en los Oficios del Triduo Pascual .
Hay que rezar por las familias de los enfermos, por quienes vienen al DF a cuidarlos y por quienes se quedan en sus comunidades en espera de buenas nuevas. La Buena Noticia es Jesús, Él venció a la muerte, y la enfermedad es sólo un pretexto para el encuentro y el amor.

Gracias a los donantes, el CARDI puede ayudar materialmente, con medicinas, alimento, lavandería, ropa, ayudas económicas para el alta del hospital, apoyo en funerales y traslados… Gracias a su personal y a los voluntarios, el CARDI puede hacer llegar la ayuda con un profesionalismo que no pierde en ningún instante su raíz en el Amor… Y gracias a todos ellos y a quienes nos ayudan, se está construyendo un edificio que favorecerá el servicio generoso y acogedor del CARDI a miles de personas. ¡Bendito sea Jesús! Esto es de Dios.

Tere García

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viernes, 17 de abril de 2009

Sentidos y Sentimientos: LÁGRIMAS EN EL CIELO



LA MUERTE
Por Pedro Casaldáliga cmf

" Como a una hermana.Sin rubor. De frente
y en un paso a nivel de mi avenida...
Quiero esperarte agradecidamente,
como si hubiera entrado ya en mi vida.

Tú, el Principio y el Fin,
Yo, un ahora peregrino
desde Tí a Tí.

Señor, no quiero ser más de lo que soy: Nada.
Para que de este modo,
en mi mansión deshabitada,
Tú, Huesped dueño, lo seas todo.


Pedro Casaldáliga de Palabra Ungida.1955."

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sábado, 28 de marzo de 2009

Sentidos y Sentimientos: Te extraño cuando te vas



Adiós
Por Gabriela Mistral

En costa lejana
y en mar de Pasión,
dijimos adioses
sin decir adiós.
Y no fue verdad
la alucinación.
Ni tú la creíste
ni la creo yo,
«y es cierto y no es cierto»
como en la canción.
Que yendo hacia el Sur
diciendo iba yo:
«Vamos hacia el mar
que devora al Sol».
Y yendo hacia el Norte
decía tu voz:
«Vamos a ver juntos
donde se hace el Sol».
Ni por juego digas
o exageración
que nos separaron
tierra y mar, que son
ella, sueño y el
alucinación.
No te digas solo
ni pida tu voz
albergue para uno
al albergador.
Echarás la sombra
que siempre se echó,
morderás la duna
con paso de dos...
Para que ninguno,
ni hombre ni dios,
nos llame partidos
como luna y sol;
para que ni roca
ni viento errador,
ni río con vado
ni árbol sombreador,
aprendan y digan
mentira o error
del Sur y del Norte,
del uno y del dos!

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