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lunes, 9 de abril de 2012

LA LITURGIA DE LA EUCARISTÍA, FÓRMULA DE VIDA



Y conscientemente no hemos querido añadir “CRISTIANA” porque se trataría de una calificación restrictiva que confina y constriñe. Una fórmula de vida que no englobe toda Vida, es engañosa y huera.

Incluso la demarcación vida nos resulta excesivamente antropomórfica, si bien para nuestro propósito pudiera considerarse plenamente justificada. Su aplicación debe hacerse no solo al hombre sino a todo lo que, de cualquiera manera, tiempo y espacio, ha desembarcado un día en la existencia. Pero de modo particular a cuantos seres proceden de una proto-vida que, a modo de túnica inconsútil denominada Energía, los envuelve y mantiene.

En todos ellos existe un proyecto de devenir, de llegar a ser aquello que por propia naturaleza están destinados a ser.

Lo que el cristianismo llama salvación se concreta en esta plenitud del ser en existencia, en este proyecto de llegar a ser plenamente humano, plenamente animal, plenamente vegetal o plenamente mineral. Nada ni nadie se quedará en el camino, porque “el camino es la meta” (Willigis Jäger) y porque “donde quiera que vayas ahí estás” (Kabat-Zinn).

“Où cours-tu? Ne sais-tu pas que le ciel est en toi?”, es el título de una reciente obra de Christiane Singer. En ella nos propone la autora que en cada alto que hagamos se nos revelará lo inesperado: lo que buscado siempre fuera, quiere nacer en nosotros.

Relatan los Evangelios que “mientras comía, Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo tomad y comed, esto es mi cuerpo… haced esto en memoria mía”. Este es el texto de la Liturgia Eucarística al que nos hemos referido como fórmula de vida. La figura del Hijo del Hombre queda en él auto-trascendida, se torna universal y manifiesta el plan de Dios según el cual todas las criaturas puedan lograr su plenitud salvadora.

Jesús comunica sus enseñanzas en formato existencial, tal como él las había vivido en el aquí y el ahora del cotidiano acontecer. Sin epifanías de orden teofánico, tal como posteriormente serán propuestos muchos de sus actos. Relatos milagrosos de los Evangelios en los que lo menos importante son los hechos; y lo más, el meta-relato.

No son fenómenos extranaturales ni sobrenaturales, que nos alejan de quien los realiza, sino una forma más de su didáctica, como la parábola del buen samaritano. Meras androfonías de un hombre extraordinario, eso sí, que tanto nos enseñan y aproximan.

La vida del Hijo del Hombre fue esencialmente itinerante. Incluso, con aires de nómada desarraigado que dice cosas paridas desde el alma: siempre en sala de urgencias, siempre de camino. Cosas que, como reconocen las criaturas en el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, transforman en todo el ser a quien las vive en apertura de encuentro:

“Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura,
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de su hermosura".

Así le ocurrió a Zaqueo que, tras recibirle en su casa, “se puso en pie y dirigiéndose a él le dijo: la mitad de mis bienes se la doy a los pobres, y si a alguien he extorsionado dinero, se lo restituiré cuatro veces” (Lc 19, 8).

Y lo mismo aconteció a los discípulos de Emaús, que después de reconocerle en el gesto del partir el pan y desaparecer, “se dijeron uno a otro: ¿No ardían nuestros corazones dentro mientras en el camino nos explicaba las Escrituras?” (Lc 24, 32).

Jesús movió ficha de acogida al tomar el pan ácimo en sus manos. Como hizo Dios con el barro, según cuenta el Génesis y como relatan los textos mesopotámicos, los aborígenes de Australia y las restantes mitologías del mundo. Miguel Ángel lo plasmó en el techo de la Capilla Sixtina captando el momento en que el espíritu de Dios anima el lánguido cuerpo de Adán mediante el suave contacto de su índice con el del hombre recién creado.

Jesús sana a cuantos –próximos o lejanos- se acogen o se dejan acoger por él: a la suegra de Pedro tomándole de la mano (Mc 1,31), al ciego de Betsaida poniéndole saliva en los ojos (Mc 8,23), a la hemorroísa, que se le acercó por detrás tocándole la orla del manto, y al criado del centurión de Cafarnaúm porque creyó en su palabra (Mt 8,13)

Con la bendición puso el fermento en la masa, la colmó de bienes y confirió al pan la capacidad de multiplicarse, de alcanzar la plenitud relativa otorgada a cada ser según su tipo o especie. E igualmente la plenitud absoluta de la Creación, demandada por las leyes de la evolución hasta lograr la expresión máxima de “Luz de Luz, Dios verdadero de Dios Verdadero”, como reza el Credo.

Luego sucede lo de partir del pan, donde se reconoce la presencia del Cristo pascual como les ocurrió a los de Emaús: el Cristo de la “resurrección interior”, el de “nacer de nuevo” del incrédulo Nicodemo (Jn 3,4). Un partir en ocasiones doloroso, macerador que, como todo parto, suele conducir al alumbramiento de nuevas vidas.

Tomad y comed, esto es mi cuerpo: partir y compartir. Es la entrega de sí mismo a los demás y el mejor medio -¿el único quizás?- de auto y hetero-realización personal. Un llegar a ser en plenitud humana sostenido en tres niveles imprescindibles de encuentro, magistralmente manifestados en el relato de la samaritana junto al pozo de Siquén (Jn 4,5-30).
Con Jesús, “Señor, dame de beber”.
Consigo misma, “veo que eres profeta”.
Con la comunidad, “venid a ver a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”.

Finalmente el haced esto en memoria mía es la respetuosa invitación a aceptar una exigencia de continua conversión, de respuesta personal a la exhortación que San Pablo dirigía a los cristianos de Corinto: “En nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios!” (2 Cor 5,2).

Una razón áurea formulada y propuesta por Jesús en su última cena, que convive con la humanidad porque aparece y rige en toda la Naturaleza, capaz de dar sentido a toda Vida y Existencia.


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viernes, 6 de abril de 2012

ORACIONES para la EUCARISTÍA : Viernes Santo / AHORA QUIZÁ...


Publicado por Fe Adulta

LA CRUZ
Jesús nos salva con su vida y su revelación.
No salva el dolor sino el amor-entrega.

Monición de entrada
Hemos convertido la cruz en un signo decorativo que identifica el ámbito cristiano. Pero no debiéramos acostumbrarnos a ella. Debería recordarnos por encima de todo y a gritos que aún quedan muchos crucificados en este mundo que esperan angustiados a que les bajemos de su cruz. Hoy celebramos, austeramente, la pasión y muerte de Jesús, la hora de su entrega final. ¿Necesitamos algo más de su parte para decidirnos de una vez a interesarnos por los demás?
Silencio.
Oremos.
Dios y Señor nuestro: no encontramos palabras para agradecerte el ejemplo de vida que nos ha dado tu hijo Jesús hasta sus últimos instantes. Sabemos cómo hemos de mostrarte ese agradecimiento, que es tratando de imitarle y poniendo nuestra vida a disposición de quienes más nos necesiten. Queremos prometértelo ante la cruz de Cristo. Contamos con tu ayuda y esperamos que nunca nos falte. Es lo que te pedimos humildemente en nombre de tu hijo Jesús, nuestro guía fiel y nuestro hermano. Amén.


ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos, hermanos y hermanas, por nosotros la iglesia: por el papa, los obispos y todo el pueblo cristiano.
Dios de bondad, deseamos que la fuerza de tu Espíritu nos llegue a cuantos integramos la iglesia, para que no seamos signo de poder y riqueza, sino que por el contrario estemos siempre del lado de los desheredados de este mundo y sirvamos eficazmente a la implantación de tu reino.
Que nunca nos falte tu ayuda,
te lo pedimos por tu hijo Jesús. Amén.
Oremos, hermanos, por todas las personas creyentes del mundo, no importa si se dirigen a Dios llamándole Yahvé, Dios, Alá o por cualquier otro nombre, para que sean fieles a sus creencias y éstas les hagan crecer como personas justas y responsables.
Dios único y de todos, que estás por encima de todas las religiones y nos amas a todos por igual, te prometemos profundizar en nuestra espiritualidad y vida interior, para que cada uno de nosotros llegue a la verdadera plenitud humana.
Que nunca nos falte tu ayuda,
te lo pedimos por tu hijo Jesús. Amén.
Oremos, hermanos, por quienes no creen en Dios, por quienes no han podido o no desean reconocer la existencia de la divinidad.
Dios Padre Creador del Universo, querríamos contribuir a que cada hombre y cada mujer, con independencia de su creencia, quiera y pueda construir su vida en el amor y la justicia hacia quienes les rodean y en el respeto hacia la naturaleza.
Que nunca nos falte tu ayuda,
te lo pedimos por tu hijo Jesús. Amén.
Oremos, hermanos, por los que gobiernan, por los políticos, por quienes detentan el poder fáctico, por los jueces, por quienes ejercen cualquier tipo de poder o responsabilidad sobre los demás.
Dios de la Libertad, nos proponemos hacer que el destino de todos los habitantes de la Tierra esté en manos de personas responsables y honestas, elegidas libremente, que pongan por encima de intereses políticos o económicos los intereses de sus pueblos y desarrollen políticas que busquen la paz, la cultura y la libertad.
Que nunca nos falte tu ayuda,
te lo pedimos por tu hijo Jesús. Amén.
Oremos, hermanos, por los empobrecidos, por los marginados, por los que están solos, por los que sufren, por todos los crucificados del mundo.
Dios misericordioso, deseamos fervientemente llevar el consuelo a los que lloran y sufren, acompañarles en su dolor, y ante todo solucionar sus problemas y hacerles verdaderamente felices.
Que nunca nos falte tu ayuda,
te lo pedimos por tu hijo Jesús. Amén.
Roguemos finalmente por todos nosotros, para que nuestros lazos en la fe se plasmen en cariño mutuo dentro de la comunidad y juntos luchemos codo con codo en la construcción de otro mundo mejor.
Madre y Padre nuestro, bendice a todos tus hijos, infúndenos alegría de vivir, sed de justicia, perseverancia en la oración, constancia en el compromiso y paciencia en el camino de la cruz.
Que nunca nos falte tu ayuda,
te lo pedimos por tu hijo Jesús. Amén.

ORACIÓN ANTE EL CRUCIFICADO

Se trae en procesión un crucifijo
y se coloca en lugar preferente junto al altar.

Lectura a modo de monición
No es la cruz la que salva, sino aquello de lo que nos hemos de salvar. La pobre humanidad, para su gran desgracia, inventó la cruz para matar al enemigo e hizo de ella un cruel instrumento de tortura y muerte.
Un viernes de abril, crucificaron a Jesús, por querer destruir el Templo y amenazar el orden del Imperio. Jesús fue crucificado contra la voluntad de Dios, que solo puede querer que vivamos.
Sin embargo, los cristianos entendieron la cruz de Jesús en clave cultual de sacrificio y perdón. Y llegaron a decir que, en realidad, fue Dios el que crucificó a Jesús. Pero nadie explicó nunca por qué Dios exige expiación.
¿Quién puede creer hoy en un Dios que exige expiar culpas, a veces al propio culpable, a veces al inocente en lugar del culpable? Ese dios sería un monstruo terrible.
No es esa la religión de Jesús. A Jesús no le importó el pecado sino la gente que sufría y la gente que hacía sufrir. No le importó la culpa sino la gente herida, y la gente que hería. Todo el que hiere es porque está herido, y lo que necesita es sanación, no castigo.
Los cristianos veneraron a Jesús, primero en figura de cordero, de buen pastor, de pez y de ancla. Y al cabo de trescientos años, empezaron a venerarle en figura de cruz. Y la cruz –el maldito instrumento de tortura y de muerte, impuesto por los poderosos a los sediciosos y profetas– volvió a convertirse en signo de la Vida.
Pero aún persiste el equívoco y hay que despejarlo. El Dios de la expiación nunca existió, y la religión de la expiación ha de ser borrada. El dolor no es lo que salva, sino aquello de lo que hemos de ser salvados. Y la salvación no consiste en ser absueltos de una culpa ni en expiarla, sino en ser curados de todas las heridas.
Benditos sean todos los crucificados, y malditas sean todas las cruces, también la de Jesús. Es el Hermano Herido el que nos salva. Todas las hermanas y hermanos heridos por ser buenos nos salvan, a pesar de la cruz. Por supuesto, no sin la cruz. Pero ciertamente, no por la cruz.

Se da a besar el crucifijo.

Plegaria final (Gabriela Mistral)

En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.

¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?

Ahora ya no me acuerdo de nada;
huyeron de mí todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.

Y sólo pido no pedirte nada,
estar aquí, junto a tu imagen muerta,
ir aprendiendo que el dolor es solo
la llave santa de tu santa puerta. Amén.

Acción de gracias

A Ti, Dios y Padre nuestro, levantamos nuestro espíritu
y entonamos en tu honor esta acción de gracias.
Eres amor y nos has amado antes de que existiéramos.
Por amor lo has creado todo y lo sostienes:
en Ti somos y en Ti vivimos, esa es nuestra fe.
Sentimos que eres más Padre y Madre que Señor.
Y nos pesa que te hayamos imaginado como juez justiciero
cuando únicamente quieres de nosotros que seamos felices
y cuidemos de los hermanos que sufren más penalidades.
Queremos prestarte nuestros brazos y en tu nombre
bajar de la cruz a los crucificados de hoy,
curar sus heridas, consolarlos
y compartir con ellos los bienes que disfrutamos.
Aunque no necesitas de nuestras alabanzas, Padre Dios,
te dedicamos este himno de bendición a tu mayor gloria…

Memorial de la Cena del Señor

Gracias, Padre santo, te damos gracias por tu hijo Jesús,
que con su trayectoria de vida que culmina en la cruz
y con su palabra, ha llenado de sentido nuestra existencia y nos ha iluminado el camino que nos lleva a Ti.
Gracias, Padre, porque hemos encontrado en tu hijo Jesús
la fuerza precisa para comprometernos en su seguimiento.
Al recordar sus enseñanzas y cómo las plasmó en su vida,
vemos que la cruz y el sacrificio personal no son la meta,
que lo que nos pide Dios es que seamos todos felices,
aunque también nos pide que seamos capaces de asumir las renuncias que sean precisas para conseguirlo.
Pero también sabemos, por Jesús, nuestro buen maestro,
que la mayor felicidad está en darse desinteresadamente,
que sólo alcanzaremos nuestra plenitud humana,
superando nuestros egoísmos
y vaciándonos en favor de la humanidad.

Invocación al Espíritu de Dios

Tenemos presente toda la vida de Jesús,
comprometida hasta la muerte,
y nos llena de alegría y esperanza creer que vive en Ti.
Queremos ser fieles al mensaje que nos legó tu hijo Jesús,
queremos imitarle, queremos copiar su estilo de vida,
su forma de amar y entregarse a los demás.
Envíanos tu Espíritu, Dios y Padre nuestro,
para que no nos angustien los sacrificios que nos exija
y nos alegre la felicidad que habremos sabido repartir.
Nos unimos ahora en espíritu
a cuantos ya pasaron por este mundo y permanecen en ti,
y con el aval de ser amigos de tu hijo Jesús y seguirle,
brindamos a tu mayor gloria,
igual que haremos toda la eternidad,
en Cristo, por Cristo, con Cristo.
AMÉN.

Rafael Calvo Beca


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AHORA QUIZÁ...

Ahora que he aprendido a vivir
sin acaparar,
sin fantasear,
sin quejarme,
sin apropiarme,
sin erudición,
sin claridades,
sin imágenes,
sin mochilas,
sin miedos,
sin pesos...

Ahora que no estoy enganchado a nada:
ni a emociones,
ni al trabajo,
ni al dinero,
ni a la casa,
ni a las ideas,
ni a la información,
ni al consumo,
ni al descanso,
ni a la familia,
ni a la iglesia...

Ahora que no deseo nada:
ni ganar,
ni adquirir,
ni poseer,
ni dominar,
ni captar,
ni tener,
ni lograr,
ni obtener,
ni alcanzar,
ni triunfar...

Ahora que mi equipaje es ligero
para las noches oscuras,
para los días largos,
para los lunes pesados,
para los martes monótonos,
para los miércoles de siempre,
para los jueves de confidencias,
para los viernes amargos,
para los sábados de soledades,
para las semanas santas,
para los Vía crucis de cada día...

Ahora,
quizá sea caminante,
peregrino,
romero
aventurero,
receptor,
sabedor,
creyente
y testigo
de tu Pascua
y resurrección.



Florentino Ulibarri

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sábado, 4 de junio de 2011

Liturgia y Contemplación: LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR


Publicado por Cipecar

Lecturas: Hechos de los apóstoles 1,1-11; Salmo 46,2-9; Efesios 1,17-23

Evangelio: Mateo: 28,16-20

“En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
-«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.
Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

v. 16: Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

En Mateo,
Jesús actúa en Galilea

Es crucificado en Jerusalén

De Jerusalén vuelve a Galilea al monte:

En un monte enseñó en los cc. 5-7

Un monte fue testigo de la Transfiguración

En este monte se encontrará con los Once, la Iglesia

Lo vivirán Resucitado y de él partirán a evangelizar.

v. 17: Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.

Los Once, como Iglesia, le adoran como Señor
En la iglesia de Mateo algunos dudaban.
Es la condición divino-humana dela Iglesiade Cristo; la fe puede ir unida a la duda.
v. 18: Jesús se acercó a ellos y les habló así: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.

Jesús toma la palabra con una cercanía, pero expresando su gran autoridad.
Me ha sido dado. Es una frase pasivo-divina. Dios Padre me ha dado esta autoridad.
Todo poder en el cielo y en la tierra. Es una frase de clara resonancia bíblica. Es privilegio divino tener plena autoridad.
Jesús aquí se declara ò Kyrios, YHWH, Dios.
vv. 19-20: Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Id. Es una orden del Señor. Tienen –tenemos- que obedecer.
Haced discípulos. No los manda a predicar el Reino de Dios (de los Cielos, dice Mateo al estilo judío).
Jesús predicó el Reino de Dios; discípulos proclaman a la Personade Jesús Resucitado.
No es tan grande la diferencia. Para los apóstoles y la primera Comunidad cristiana la Resurrecciónde Jesús es la coronación del Reino.
El Reino llega a la plenitud en el Resucitado.
A todas las gentes. Desde hace bastante ha entrado en la conciencia de los cristianos que no tenemos que hacer propaganda ni proselitismo, se llama. ¡Cómo no anunciar una noticia gozosa de liberación!
La orden de Jesús es bien clara. Su enseñanza no es ninguna propaganda.
Bautizando. El bautismo es el rito sagrado por el cual los discípulos se adhieren a la Persona de Jesús, el Señor.
Por Jesús, el bautizado cristiano se incorpora en la vida trinitaria del Padre, del Hijo y del Espíritu
Lo que Mateo dice en los capítulos 5, 6, 7 de su evangelio (El Sermón de la Montaña) es lo que los apóstoles tienen que enseñar a llevar a la práctica.
Yo estoy con vosotros, que sois mi Iglesia y con la Iglesia que permanecerá todos los días hasta el fin del mundo.
Vemos que la Iglesiade Cristo es una iglesia:
Que se hace acompañar del Resucitado, orando.

Que es evangelizadora, predicando.

Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (M16, 18).

Señor Jesús, nos gozamos porque eres para nosotros ese Jesús de Nazaret que aparentemente fracasaste muriendo vencido en la cruz, pero que fuiste proclamado por Dios el Señor Resucitado con plena autoridad. Gracias por querer acompañarnos con tu gran poder hasta el fin del mundo.

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viernes, 22 de abril de 2011

LA LITURGIA DEL VIERNES SANTO


Una celebración en cuatro partes:
las lecturas
la veneración de la cruz
la oración universal
la comunión.


PASIÓN SEGÚN SAN JUAN

No es simplemente el relato de la pasión, sino una impresionante interpretación teológica, en que la figura de Jesús aparece majestuosa, dueño de sí mismo.

Ni siquiera se hace alusión al "abandono" de Jesús. (Juan es el único evangelista que tampoco habla del sudor de sangre y la angustia de Getsemaní). Es una pasión triunfal, en que Jesús asume la cumbre de su vida ofreciéndose voluntariamente, hasta la muerte. Es lectura desde la fe.


LA ORACIÓN UNIVERSAL

Reunida ante Jesús crucificado, la Iglesia entra en oración, agrupando ante Él todas las necesidades de la humanidad.

Es un momento enormemente intenso, puesto que ponemos ante la muerte de Cristo todo el mundo, como esperando los frutos de la redención.


CONTEMPLAR LA CRUZ

Si eres el hijo de Dios, baja de la cruz. No bajó, no creyeron. ¡Baja de la cruz, que Dios te salve si te quiere… y creeremos en ti! ¡Qué difícil les resultaría predicar al crucificado!

El viernes veneramos la cruz. Debemos ser muy conscientes de todo lo que esto significa:

Creer en un crucificado. Dios estaba con él, no con los otros. ¿Con quién estamos nosotros?

La cruz de Jesús y la del mundo. Creer a pesar de la cruz, creer por la cruz de Jesús.

Mis pecados matan y me matan. Aborrecimiento de los pecados.


Hemos trivializado la cruz: la ponemos por todas partes, la usamos como joyas de adorno…

Meditar las frases de Pablo: Jesús es para “el mundo” un repugnante crucificado. “El mundo” es para mí un repugnante crucificado.


COMULGAR CON EL CRUCIFICADO

La antigua liturgia de la iglesia consideraba este día como “día de luto”, en el que no se celebraba la eucaristía. Pero el pueblo cristiano entendió perfectamente que precisamente éste era el día en que había que comulgar con Jesús.

Por eso, aunque no celebramos la eucaristía entera, hacemos lo fundamental, comulgar con Jesús.

Comulgo con sus criterios, con sus valores, con su estilo, con su Dios.



Por José Enrique Galarreta

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jueves, 14 de abril de 2011

Liturgia y Contemplación: DOMINGO DE RAMOS


Publicado por Cipecar

“Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel, ¡Hosanna en el cielo! (Mt 21, 9).

Nos acercamos al sentimiento más hondo de Jesús: su misericordia entrañable.

Seis días antes de la Pascua, Jesús entra en la ciudad de Jerusalén como el Profeta de Nazaret de Galilea aclamado y vitoreado por las gentes, que se mueven de un lado para otro, gritan alborotadas sin saber bien por qué, agitan ramos, baten palmas, tiran por tierra sus mantos. Se acerca la hora de la Pascua, la hora de la entrega, la hora del amor callado y ardiente.

Jesús acoge este clamor: ¡Hosanna en el cielo! ¡Bendito tú que vienes y nos traes la misericordia de Dios!

En tu interior llevas, como siempre al Padre, el rostro del Abbá enternecido y movido a compasión por los seres humanos, y ese fiat, ¡hágase, tu voluntad!, decidido, valiente, lleno de entrega y de amor. Tu deseo profundo, tu vocación más plena es hacernos visible, acercarnos la misericordia entrañable del Padre, y la forma más locuaz e inefable es subir a Jerusalén, a la ciudad que mata a los profetas, para consumar tu Pascua y regalarnos de forma total la ternura compasiva que te embarga, imagen y reflejo de las entrañas de misericordia del Padre.

Esta es la novedad que nos regalas. Sólo tú has visto al Padre y has conocido su proyecto de amor: reunir en torno al Hijo mayor una familia de hermanos y hermanas, preparar en el universo la mesa compartida y hacer de la tierra una casa común. Tú acoges este proyecto, con obediencia filial, y lo encarnas en tu existencia. Tus entrañas desbordan toda esa ternura y misericordia.

Tu mirada tiene tal hondura y densidad, que capta hasta el fondo las situaciones de carencia producidas por el dolor, el pecado, la muerte, la opresión, la injusticia y la mentira, de los hombres y mujeres y los amas con corazón lleno de amor. Éste es tu secreto.

Tu misericordia entrañable surge en ti, Jesús, de tu elección de estar y caminar entre los pequeños, los que están en la orilla del camino; pero sobre todo de que vives en comunión con el Padre de las misericordias, y éste es el manantial de donde brota toda gracia.

Tu final es el amor, es lo que hiciste a lo largo de toda tu existencia. Nos lo demuestras con tantos gestos de humanidad, que en estos días nos envuelven, admiran y conmueven.

Tu camino de misericordia está iniciado en la Iglesia, que peregrina tras tus huellas. ¡Envíanos tu Espíritu! para: Dejarnos afectar por lo que les sucede a los otros. Tener solidaridad histórica con el dolor humano, creando formas nuevas de humanidad. Caminar con los ojos abiertos para dar respuesta adecuada a los que van quedando al margen de la sociedad y del progreso. La prueba de verdad es la prioridad que demos a los últimos de los últimos. Porque ese fue tu estilo y tu novedad, la buena noticia que nos trajiste de parte del Abbá.

Lee y ora
"Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó: ‘¿Eres tú el rey de los judíos?’ Jesús respondió: ‘Tú lo dices’. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó: ‘¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?’ Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato: ‘¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?’ Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir: ‘No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él’. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó: ‘¿A cuál de los dos queréis que os suelte?’ Ellos dijeron: ‘A Barrabás’. Pilato les preguntó: ‘¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?’ Contestaron todos: ‘Que lo crucifiquen’. Pilato insistió: ‘Pues, ¿qué mal ha hecho?’ Pero ellos gritaban más fuerte: ‘¡Que lo crucifiquen!’ Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo: ‘Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!’ Y el pueblo entero contestó: ‘¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!’ Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran” (Mateo 27,11-26).

Entra con ánimo en esta fiesta de fuertes contrastes, haz el camino hacia la Pascua. Jesús ocupa el centro del relato. Todos se definen a favor o en contra de Él. El pueblo sale feliz a su encuentro y lo acoge entre hosannas y alegrías. Pero también, empujado por los dirigentes, pide que sea humillado hasta el extremo en la cruz.
MOMENTO DE ORACIÓN

ORAR ES ENCONTRAR LA VIDA EN JESUS

Comienza tu oración acogiendo a Jesús. Él entra en tu vida con palabras de consuelo y de vida. Alégrate de que venga a tu casa y a casa de nuestra humanidad.

Me uno a todos los que te quieren, Señor. Te recibo con alegría.Ven y entra en mi vida. Gracias por querer compartir con nosotros tu amor.

Lee el evangelio y mira a Jesús. Está en medio de todo. Para unos es inocente, para otros es culpable. Su vida está amenazada. Vale muy poco, como la vida de los más pobres y marginados. Está en un callejón sin salida. Y calla. El silencio domina la escena.

¿Por qué Jesús estos contrastes?¿Por qué te aclamo y al momento te abandono? ¿Por qué renuncias a tu categoría de Dios? ¿Por qué te presentas como uno cualquiera, sin derechos? ¿Por qué vale tan poco la vida de los pobres? ¿Por qué se extiende el estruendo del pecado? ¿Por qué te callas? ¿Por qué, Jesús?

Asómbrate de la respuesta que da Jesús. En medio de la oscuridad sigue amando, en medio del odio sigue perdonando, en medio del sinsentido sigue trayendo para todos el sentido de la vida.

Gracias, Jesús; estás acorralado y nos das la libertad. Gracias, Jesús; eres odiado y nos das amor.

“No te laves las manos”, como Pilato. Hazte violencia para que muera en ti todo lo viejo y puedas construir la nueva civilización del amor. Confiesa a Jesús como tu Señor, como el Salvador de la humanidad.

Jesús, me incorporo a tu pasión y a tu resurrección. Te acojo como el gran amor de mi vida. Voy contigo hacia la Pascua, hacia la vida y el amor.

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sábado, 9 de abril de 2011

Liturgia y Contemplación: QUINTO DOMINGO DE CUARESMA

Publicado por Cipecar

Lecturas: Ezequiel 37, 12-14; Salmo 129, 1-8; Romanos 8,8-11
Evangelio: Juan 11, 1-45
"Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos tres kilómetros; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús:
-«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»
Jesús le dijo:
-«Tu hermano resucitará.»
Marta respondió:
-«Sé que resucitará en la resurrección del último día.»
Jesús le dice:
-«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»
Ella le contestó:
-«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»
vv. 1-2: Había un cierto enfermo, Lázaro, de Betania, pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que ungió al Señor con perfumes y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro era el enfermo.

Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios, unos tres kilómetros, así se dice más adelante en el v. 18.
Estos hermanos nos son conocidos también en Lucas.
Esta María:
No tiene nada que ver con María de Magdala (la Magdalena), ciudad que estaba junto al Lago de Generesaret a más de 120 km. de Betania.

Ni con la pecadora anónima que ungió a Jesús los pies del Señor llorando (Lc 7,36ss).

María de Betania aparece ungiendo la cabeza de Jesús (Jn 12)

v. 3: Las hermanas enviaron a decir a Jesús: “Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo.”

… a quien amas… Hermosa descripción del amigo Lázaro.

v. 4: Al oírlo Jesús, dijo: “Esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.”

… no es de muerte… Se ve que a Jesús le encantaba hablar a dos niveles:

1.-No es de muerte, es decir, no va a morir de esta enfermedad, así pensaban literalmente los discípulos.

2.-No es verdadera muerte porque se va a manifestar el Poder divino; eso es lo que quiere decir Jesús.

Para gloria… para que el Hijo de Dios sea glorificado…
El sentido de esta enfermedad será que se manifieste la gloria o el poder de Dios.

Y todo eso será a favor a que el Hijo de Dios sea glorificado.

v. 5: Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.

Era importante decir que Jesús amaba a los tres hermanos para que no se le juzgara como desinteresado por la muerte de su amigo Lázaro.
Quiere dar una grandiosa señal, la mayor de todas, antes de la súper señal de la Pasión y Resurrección.
vv. 6: Cuando se enteró de que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar donde se encontraba.

Permaneció dos días más… ¿Por qué se nos dice eso? Uno piadosamente cree porque su amor de amigo no le hubiera permitido dejarlo morir. Eso es lo que le dirán las dos hermanas.
vv. 7-10: Al cabo de ellos, dice a sus discípulos: “Volvamos de nuevo a Judea.” Le dicen los discípulos: “Rabbí, con que hace poco los judíos querían apedrearte, ¿y vuelves allí?” Jesús respondió: “¿No son doce las horas del día? Si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si uno anda de noche, tropieza, porque no está la luz en él.”

Judíos. Judíos son todos los que intervienen en esta escena, incluidos Jesús y sus discípulos
Aquí y en otros lugares del N. T. son los contrarios a Jesús, los líderes judíos.

Noche. Entonces, como no existía la iluminación artificial, el contraste entre el día (la buena conducta) y la noche (la mala conducta) era más notoria.
vv. 11-15: Dijo esto y añadió: «Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle.» Le dijeron sus discípulos: «Señor, si duerme, se curará.» Jesús lo había dicho de su muerte, pero ellos creyeron que hablaba del descanso del sueño. Entonces Jesús les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Pero vayamos donde él.»

Duerme… si duerme… Como el cristiano está liberado del Último Enemigo que es la Muerte (1Cor15) no muere de verdad, sino que duerme, esperando ser resucitado de entre los muertos.
… les dijo abiertamente. Como en tantas veces los discípulos no captan el delicioso y santo doble lenguaje.
Lázaro ha muerto. Me alegro. La señal que va a realizar va a ser contundente para que creáis.
v. 16: Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él.»

Tomás es nombre hebreo que significa Dídimo (en gr.) y Gemelo (lat.)
v. 17: Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro.

Es decir que estaba muerto y bien muerto.
Públicamente reconocido como tal
vv. 18-19: Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios, y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano.

Judíos: En Juan generalmente son la clase dirigente judía. Es un dato importante que dirigentes judíos son testigos del milagro de Jesús.
Estos hermanos serían gente bien, si es que esos judíos que vinieron era líderes del Pueblo judío.
vv. 20-22: Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa. Dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.”

Las características de las dos hermanas coinciden con los rasgos que aparecen en Lc 10, 30-40. Marta, activa, corre a Jesús. María permanece sentada.
Marta está maravillosa.
Primero, ante todo lo llama Señor o Kyrios.

No habría muerto. Jesús tiene tanta Vida, que imposible que la Muerte hubiera triunfado en su hermano.

Está tan cerca de Dios, de la Vida, que cuanto pida a Dios lo obtendrá.

v. 23: Le dice Jesús: “Tu hermano resucitará.”

Jesús le responde a tono. Jesús cree en la resurrección de los muertos como los fariseos; teológicamente está con la nueva teología, no con la rancia teología saducea que negaba la resurrección de los muertos porque no aparecía esa doctrina en la Thorah.
v. 24: Le respondió Marta: “Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.”

Marta le responde como muchos piadosos judíos de hoy en día.
… resucitará el último día… pensando que eso y nada… Total, a efectos prácticos se va y pueden decir: “No está aquí”, como dijo aquella mujer sencilla: ¡Qué le vamos a hacer, pues!”.
vv. 25-26: Jesús le respondió: “Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?”

Jesús trae a Marta –y en ella a todos nosotros- al presente con un pretencioso YO SOY… como Yahvéh dijo a Moisés en Ex 3…
YO SOY LA RESURRECCIÓN. La Resurrección, he anástasis, no es una diosa como se creyeron los atenienses a oír a Pablo predicar e el Jesús y la Resurrección (Hch17, 18 Anunciaba a Jesús y la resurrección).

La persona JESUS DE NAZARET- EL HIJO DE DIOS es la Resurrección. Es imposible hacerlo más concreto.
Si sonaba a disparate el decir que una persona con acento galileo es la Resurrección, incluso suena más raro eso de El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Parece un juego de palabras, pero en la dimensión mística –más allá de la dimensión lógica- lo que dice es verdadero.
Jesús es Dios. Confiar en Dios es impregnarse de Vida. Esta Vida ahuyenta la muerte.
Bien unidos a Jesús, la Vida, no podemos morir definitivamente ni quedarnos como sombras a-vitales en el Sheol.
v. 27: Le dice ella: “Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.”

Yo creo. Valiente Marta. Bien te mereces una Memoria Obligatoria en la Liturgia romana. Nos animas a proclamar a tu amado Jesús como:
El Cristo. El mayor título judío. Eres el Mesías esperado durante siglos.

El Hijo de Dios, tan unido al Padre; Dios igual que el Padre.

El que iba a venir como profeta definitivo; quien nos has hablado la Palabra definitiva del Padre según Dt 18,18.

vv. 28-32: Dicho esto, fue a llamar a su hermana María y le dijo al oído: «El Maestro está ahí y te llama.» Ella, en cuanto lo oyó, se levantó rápidamente, y se fue donde él. Jesús todavía no había llegado al pueblo; sino que seguía en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en casa consolándola, al ver que se levantaba rápidamente y salía, la siguieron pensando que iba al sepulcro para llorar allí. Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verle, cayó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.»

… si hubieras estado aquí… Se ve que las hermanas se repetían esta frase.
vv. 33-35: Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó y dijo: “¿Dónde lo habéis puesto?” Le responden: “Señor, ven y lo verás.” Jesús se echó a llorar.

Una vez más es el gran teólogo Juan quien nos da más pinceladas de la carne que asumió el Verbo.
El Verbo se hizo carne, hombre inundado muchas veces por sus sentimientos y sensaciones.
Parece que Juan se ha deleitado en estos tres versículos:
María llora; nada de eso se dice de Marta.

Jesús ve llorar a María y a los judíos que la acompañaban.

Se conmovió… se turbó.

Como buen hijo de Adán intentó disimular con la decisión de actuar sin dejarse llevar por los sentimientos: “Vamos, ¿dónde lo habéis puesto?”

Pero le domina el sentimiento y Jesús se echó a llorar.

Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro (v.38)

vv. 36-37: Los judíos entonces decían: «Mirad cómo le quería.» Pero algunos de ellos dijeron: «Este, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?»

Están los buenos que se alegran y hacen notar lo que lo quería y están los grajos con sus destempladas críticas… ¿no podía haber hecho?...
vv. 38-40: Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra. Dice Jesús: «Quitad la piedra.» Le responde Marta, la hermana del muerto: «Señor, ya huele; es el cuarto día.» Le dice Jesús: “¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?”

¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios? Jesús ha recobrado su auténtico temple. Actúa con una seguridad soberana.
Marta da la razón del mal olor que iba a inundarles. El cadáver tenía que estar corrompiéndose.
… si crees… es lo que Jesús nos dice a cada uno de sus seguidores.
vv. 41-42: Quitaron, pues, la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: “Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.”

Padre, a secas, nada de Dios Todopoderoso y Eterno
Qué acción de gracias más bella… Da gracias por haberme escuchado.
No da gracias porque el Padre resucite a Lázaro; Jesús tiene poder para resucitar. La acción de gracias es para que éstos que me rodean crean en la gran unión entre Padre e Hijo.
vv. 43-44: Dicho esto, gritó con fuerte voz: “¡Lázaro, sal fuera!” Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dice: “Desatadlo y dejadle andar.”

Se solía envolver al cadáver con una sábana y luego ésta se sujetaba con vendas a los pies y manos.
El sudario era una pañoleta grande con que se sujetaba la cara para cerrar la boca del muerto.
Jesús quiere colaboradores para nos ayudemos a desatarnos y a caminar con la libertad gloriosa de los hijos de Dios (Rm 8,22).
Jesús, nuestro Señor e hijo del Padre, te damos gracias porque nos garantizas la vida para siempre y en plenitud; porque eres la VIDA en plenitud por ser el Hijo de Dios. Gracias porque quieres hacernos partícipes de esa VIDA tuya. También queremos saludarte a vosotros Marta, María y Lázaro. Interceded por nosotros. Amén.

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sábado, 2 de abril de 2011

ORACIONES para la EUCARISTÍA: PRESENCIA DE DIOS /ALGUIEN VIENE (DOMINGO 4º Cuaresma)


ANÁFORA


Acepta, Padre Dios de bondad infinita, esta oración eucarística
en la que queremos expresarte nuestra más sincera acción de gracias.
No es justo que pases desapercibido para una inmensa mayoría de los seres humanos.
Ni es posible que quienes mejor creemos conocerte
apenas nos acordemos de Ti y vivamos a tus espaldas,
deslumbrados por cosas sin importancia.
Tú eres nuestro centro y esencia, el motor de nuestro ser.
Tú tienes que ser continuo referente en nuestras acciones.
Es deber nuestro que respondamos a tu inmenso amor
con nuestro humilde y filial cariño.
Ayúdanos a descubrirte en nuestro interior,
haznos conscientes de tu presencia en nuestra vida.
Despiértanos, Señor. Abre nuestros ojos dormidos,
anima nuestro espíritu y despierta nuestra ilusión y esperanza.
Juntos todos, en un clamor que quisiéramos fuera de toda la humanidad,
elevamos a Ti esta oración de fe en Ti y este sencillo canto de alabanza.

Santo, santo…

Recordamos agradecidos, Padre, la entrada de Jesús en nuestra historia.
Gracias a él, tratando de comprender su palabra, siguiendo su camino,
vamos descubriéndote, haciéndote un hueco importante en nuestra vida.
Por él sabemos que lo que importa es ser fiel a la propia conciencia.
Jesús ha significado nuestra liberación personal, vivir tu fe en libertad,
sentirnos hijos y no siervos, sentirte como Padre y Madre entrañable.
Después de oír las buenas noticias que sobre Ti nos ha revelado Jesús
sabemos que no eres Dios juez a quien haya que temer,
sino un Dios bueno que merece más que nadie ser querido.
Y también nos ha enseñado que es amando y sirviendo a los demás
como únicamente podemos identificarnos contigo.
Creemos que vives en nosotros y no necesitamos morir para encontrarte.
Nos consta que fue en la oración y en el contacto diario contigo
donde encontró Jesús su fuerza para vivir en tensión su entrega total.

El Señor Jesús, la noche en que iban a entregarlo, cogió un pan,
Te dio gracias, lo partió y dijo:
«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros;
haced lo mismo en memoria mía».

Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:
«Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre;
cada vez que bebáis, haced lo mismo en memoria mía».

Acabamos de recordar, Padre Dios, la vida de tu amado hijo Jesús,
ejemplar hasta su muerte y consumación en Ti.
En él se realizó la utopía soñada por Ti para el hombre.
Nos demostró que otro mundo es posible, y otro hombre y otra mujer.
Querríamos esperar confiados la llegada de una humanidad adulta,
reconciliada, generosa y solidaria, llena de tu espíritu.
Es posible la esperanza.
Jesús se llamó a sí mismo hijo de hombre para hacernos ver que el primer paso
y el último es sencillamente crecer cada día en humanidad,
y llegar a merecer la gloria de ser de verdad humanos.
No podemos olvidar, Señor, que no te gusta hacer milagros,
que los milagros los tenemos que hacer nosotros,
que ese mundo nuevo y fraternal que ansiamos
lo hemos de ir forjando día a día, cada uno de nosotros.
Te ofrecemos nuestra mejor voluntad de servicio
y sintiendo que está con nosotros tu querido hijo Jesús, nuestro hermano mayor,
te dirigimos esta oración de acción de gracias, Dios y Padre nuestro.
AMÉN.


Rafael Calvo Beca

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PRINCIPIO

Padre, andamos por la vida como ciegos,
necesitamos tu luz, y por eso venimos a tu mesa,
a recibir tu palabra que ilumina, tu luz que ayuda para caminar.
Gracias, Padre, porque alrededor de tu mesa recibimos tu aliento y tu luz.
Por Jesús, tu hijo, nuestro Señor.


OFRENDA

Por tu luz hemos sabido que es mejor dar que recibir:
Jesús lo dio todo, como grano de trigo y de uva.
Nosotros vamos a comulgar con él y queremos darlo todo,
nuestra vida entera, por tu Reino, como el mismo Jesús.
Por el mismo Jesús, tu hijo, nuestro Señor.


DESPEDIDA

Gracias, Padre, por el agua, el vino, por el pan, por la luz.
Gracias por la eucaristía en la que recibimos todo eso.
Gracias, sobre todo, por Jesús, tu mejor regalo.
Por el mismo Jesús, tu hijo, nuestro Señor.

José Enrique Galarreta

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ALGUIEN VIENE


Sin llamarle,
sin haber pensado siquiera en él,
sin saber muy bien quién es,
sin tener ojos para verle…,
alguien viene,
pasa junto a nosotros,
se fija
y se sienta a nuestro lado
para estar con nosotros, los hombres.

Alguien viene,
y tiene tantas cosas
que cambiar dentro de nosotros
y en nuestro entorno…
No viene para que todo siga igual
ni para hacer silencio a nuestro lado;
viene porque es posible ser de otra manera,
tener vista y vida,
levantarse y caminar,
ser personas nuevas,
dejar la ceguera
y dar testimonio del reino
acogiendo sus semillas.

Alguien viene,
nos dirige su palabra,
una palabra que comprendemos
porque es clara,
afecta a nuestras miserias,
cura viejas heridas
y deshace tantos insoportables esfuerzos y montajes…

Viene desde la cercanía de Dios
a encontrarse con nosotros
y a abrirnos los ojos
para que conozcamos su rostro
y nunca más tengamos miedo.

Viene
y sólo nos pide lavarnos,
creer en él
y cambiar de bando,
para tener lo que más anhelamos.



Florentino Ulibarri

Publicado por Fe Adulta

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domingo, 23 de enero de 2011

¿Por ti y por quién más?


Lo que se pierde en el nuevo misal romano. Hablando sobre el nuevo misal, muchos obispos estadounidenses han expresado su opinión que una traducción literal exacta del texto en latín restablecerá la profundidad del significado del texto de la misa.

Paul Philibert

En los últimos 37 años, los católicos anglo-parlantes se habían acostumbrado a oír una particular traducción del texto latino de la oración eucarística: “Tomad esto, todos vosotros, y bebed de él: este es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados”.
Desde 1985, se omitió la palabra hombres, pero jamás la palabra todos. Ahora, sin embargo, como muchos obispos están estableciendo talleres de liturgia para preparar a su clero en el uso de la nueva tercera edición típica del misal romano, que antes se conocía como el Sacramentario, a los sacerdotes se les está indicando reemplazar la palabra todos. Entre los muchos infortunios que el nuevo texto inglés, que está programado para entrar en vigor en el Adviento del 2011, tiene guardados para los católicos está el reemplazar la traducción del latín “pro vobis et pro multis” que hemos conocido desde 1973 como “por vosotros y por todos los [hombres]” con la nueva propuesta de “por vosotros y por muchos”.

¿Por qué está sucediendo esto?

Recientemente volví de una reunión internacional (el capítulo general de la Orden de Predicadores) en Roma, donde se celebró la eucaristía en los distintos idiomas de los participantes. Puse especial atención en cómo se tradujo la frase “pro multis”. En pocas palabras, lo que descubrí es que en alemán, la oración eucarística dice “por vosotros y por todos” (“für euch und für alle”); en español, el texto es “por vosotros y por todos los hombres”; en italiano, el texto es “por vosotros y por todos” (“per voi e per tutti”); y en francés el texto es: “por vosotros y por la multitud” (“pour vous et pour la multitude”), evocando la gran multitud del Apocalipsis en Rv 7:9 y 19:6. En ninguna de estas traducciones del latín “pro multis” existe aunque sea la insinuación —inequívoca en la traducción inglesa propuesta de “por muchos”—, de una voluntad divina que no sea de salvación universal a través del misterio de la muerte y resurrección de Cristo. Estas traducciones fueron hechas, por supuesto, antes que la instrucción Liturgiam Authenticam fuera publicada en 2001 por la Congregación Vaticana para el Culto Divino.

No obstante, hace tan poco tiempo como septiembre de 2010, la Conferencia Episcopal alemana rechazó la petición de roma de una nueva traducción. La Conferencia explicó que el actual sacramentario era ampliamente aceptado tanto por los sacerdotes como por los fieles —un hecho digno de destacar— y que esto no debe ponerse en peligro reemplazando “buenos textos alemanes” con “interpretaciones nuevas desconocidas”.

Dado que el latín no tiene artículos, la frase “pro multis” puede traducirse como “por todos” o “por muchos”. En inglés, sin artículo, many (muchos) es restrictivo en vez de universal, sugiriendo algunos —quizás un puñado, tal vez miles, pero ciertamente no la mayoría o la totalidad de los seres humanos—.

Hablando sobre el nuevo misal, muchos obispos estadounidenses han expresado su opinión que una traducción literal exacta del texto en latín restablecerá la profundidad del significado del texto de la misa. ¿En verdad? En este caso, una traducción servilmente literal del latín se parece mucho al tipo de error que un profesor de latín corregiría en el trabajo de un alumno de secundaria que esté estudiando ese antiguo idioma. “No tengas miedo de agregar el artículo definido si con ello las palabras cobran sentido”, podría decir el profesor.

¿DARLE SENTIDO?

Las palabras no tienen sentido. Son contrarias a la tradición permanente de la iglesia respecto de la naturaleza salvífica universal de Cristo. Esto ha sido claramente expresado en el Catequismo de la Iglesia Católica (Nº 605), que dice:

[Jesús] afirma que vino a “dar su vida en rescate por muchos”; este último término no es restrictivo, pero contrasta a la humanidad entera con la persona única redentora que se entrega por nuestra salvación. La Iglesia, siguiendo a los apóstoles, nos enseña que Cristo murió por todos los hombres [sic] sin excepción: “No existe, no ha existido jamás y nunca existirá una sola persona por la cual Cristo no haya sufrido”.

No hay ambigüedad alguna en esta explicación (y se pueden citar varios textos similares del Catequismo). Al contrario, la necesidad de tal explicación hace sonar las alarmas de que la traducción en el nuevo misal de “pro multis” como “por muchos” es simplemente demasiado restrictivo teológicamente, y requeriría una explicación similar.

Sin la explicación, los matices eclesiológicos de “por muchos” reflejarían una creciente tendencia entre los “restauracionistas” de reinventar la Iglesia como un remanente fiel de aquellos que no fueron tocados por los estragos de la secularización y los cambios culturales —en otras palabras, aquéllos que están perfectamente cómodos en un mundo pre-Vaticano II, preocupados con su propia santidad y bienestar—. Sin embargo, esto va en dirección contraria a la eclesiología de la “Constitución Dogmática de la Iglesia” del Vaticano II tal como expresa en su primera declaración de principios: “Cristo es la luz de las naciones… y desea traer la luz de Cristo a toda la humanidad… dado que la Iglesia… es un sacramento —una señal e instrumento de comunión con Dios y de la unidad de toda la raza humana…” (Nº 1)—.

En el número de mayo de 1970 de Notitiae, el periódico oficial de la Congregación Vaticana para el Culto, el eminente erudito bíblico, el jesuita Max Zerwick dio una explicación exegética para la traducción de un texto hebreo que donde subyacen las palabras de Jesús como “por todos”:

Al parecer Jesús mismo usó la expresión pro multis. Esto es así porque al traer a la memoria al Siervo Sufriente que se auto-inmola como en Isaías, se sugiere que Jesús mismo cumpliría lo había sido pronosticado sobre el Sirviente del Señor. El texto principal en cuestión es Isaías 53:11b-12: “A través de su sufrimiento, mi siervo justificará a muchos, y cargará con las iniquidades de ellos”…

Por lo tanto, la formula pro multis [por muchos] en vez de pro omnibus [por todos] en nuestros textos (Mc 10:45; Mt 20:28; Mc 14:24; Mt 26:28) pareciera deberse a la alusión ex profeso al Siervo Sufriente cuya labor realizó Jesús con su muerte…

La mente semítica de la Biblia podía ver la connotación universal de la frase “por muchos”. De hecho, esa connotación ciertamente estaba allí por el contexto teológico. No obstante lo elocuente que fue para los pueblos antiguos, hoy día esa alusión al Siervo Sufriente de Isaías sólo le resulta clara a los expertos.

FORZADO EN INGLÉS

La nueva traducción al inglés de los textos litúrgicos, que algunos declaran más exactas y más fieles, está de hecho escrita en un inglés que resulta forzado, ampuloso y (como en el presente caso), teológicamente inadecuado. Lo que se pierde especialmente, es el tema de la evangelización. La celebración de la misa dominical es el vehículo más eficaz de evangelización para la gran mayoría de las personas. En las vidas de muchas personas es la oportunidad única que tiene la Iglesia de llegar a ellos y despertar su fe. ¿Querrán los líderes de la iglesia indicar que la gracia de Cristo está disponible sólo para los que asisten tradicional y regularmente a la Iglesia? ¿Quieren dejar a los demás afuera? Pareciera cada vez más como si el mensaje encubierto bajo el texto escrito es uno de efectiva exclusión más que de la inclusión de la humanidad entera en la voluntad salvífica de Dios.

En términos generales, el idioma del nuevo misal no es de ninguna ayuda. En una conferencia que tuvo lugar en octubre pasado en Raleigh, N.C., los presentadores del taller de St. Mary of the Lake ofrecieron la siguiente Colecta como ejemplo de una supuestamente significativa mejora en la traducción de la Misa (para el 17 de diciembre):

Imbuidos con el don divino, Dios Todopoderoso, te rogamos nos concedes el deseo de que, encendidos por tu Espíritu, podamos cual brillantes antorchas brillemos ante el rostro de tu Cristo cuando venga.

El profesor de latín que mencionamos anteriormente podría perfectamente decirle al traductor: “Vamos, vamos, puedes hacer algo mucho mejor que eso. ¿Quién habla así?” Bueno, al parecer todos tendremos que hacerlo en un par de meses más. A menos que…
___________
Paul Philibert, O.P., es el promotor de formación permanente para la Provincia del Sur de los Domínicos en los Estados Unidos. Publicado en revista America, www.americamagazine.org

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miércoles, 24 de noviembre de 2010

EL AÑO LITÚRGICO


Sugerencias para preparar el nuevo año litúrgico y el Adviento.

El domingo próximo comenzamos el nuevo año cristiano, con el primer domingo de Adviento, y resultará provechoso espiritualmente prepararnos para ello con algunas lecturas. Será un paso más de la “interminable aventura de la vida espiritual”, pues cada año –dice Joan Chittister- es un punto de crecimiento claramente identificable en la vida de una persona. Las celebraciones del año litúrgico tienen el propósito de sintonizar la vida del cristiano con la vida de Jesús, el Cristo, por ello nos sumergen en el sentido y la esencia de la vida cristiana, en un verdadero “ejercicio de maduración espiritual”.
En este blog podrán buscar información sobre el tema en las entradas de los años anteriores, sobre todo textos de TM, y su libro “Tiempos de celebración”, cuya lectura resulta muy apropiada para adentrarse en el sentido de la liturgia cristiana. Es una pena que este título no se haya vuelto a publicar en años recientes; la edición de que dispongo es de 1967. Entre los ensayos que incluye destacaría “Liturgia y personalismo espiritual”, “El tiempo y la liturgia” y “Adviento: ¿Esperanza o engaño?”.
También incluiría la lectura de algunos libros de Anselm Grün, y en primer lugar “Año litúrgico sanador. El año litúrgico como psicodrama” (Verbo Divino, 2002), así como otros escritos suyos que ofrecen pautas para la vivencia cotidiana de la fe. Para este año sumo además un libro de Joan Chittister, del que hice mención en una entrada anterior, “El año litúrgico. La interminable aventura de la vida espiritual”, publicado por Sal Terrae, y que estoy leyendo en este momento. Así, entre lecturas nuevas y relecturas, me preparo para el nuevo tiempo litúrgico, de manera que “pueda desarrollar las dimensiones cósmicas de lo que significa estar vivo en la entraña misma de la vida cotidiana”.
Como sustrato de lo anterior suelo leer cada año la amplia introducción que trae el primer tomo de la Liturgia de las Horas, en las que aparece ampliamente explicado el sentido del ciclo anual de celebraciones en la oración comunitaria de la Iglesia.
Otra sugerencia: suelo revisar cada año a lo largo de esta semana los textos bíblicos que se utilizarán en los cuatro domingos de Adviento, para captar el sentido espiritual del “camino” que voy a emprender. Para cada domingo de este tiempo busco encontrar, para servirme de ello a lo largo de esa semana, un deseo, una suplica, una certeza y un propósito. Podemos hacerlo solos, a nivel personal, o a nivel de grupos en nuestra comunidad religiosa o parroquial.
Es importante que no seamos meramente entes pasivos en este proceso, sino que además de aprovechar los espacios eclesiales, seamos creativos en nuestra vida espiritual.

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lunes, 22 de noviembre de 2010

Liturgia y Contemplación: 34 SEMANA DEL TO



Lunes, 22 de noviembre
“Esa pobre viuda, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir” (Lc 21, 4).

Jesús, que penetra el corazón humano, se ha dado cuenta de la profundidad de la ofrenda de la viuda. Da todo lo que tiene para vivir poniendo su confianza totalmente en Dios. Está libre de toda ansia de posesión. Jesús se siente alentado, en la entrega de su vida, por este gesto de amor tan gratuito y escondido de esta mujer pobre.

Enséñame, Señor, a mirar los pequeños gestos de tantas personas que entregan vida y a descubrir la belleza de las cosas sencillas.

Martes, 23 de noviembre
“Cuidado con que nadie os engañe” (Lc 21,8).

Lucas exhorta a la comunidad cristiana a vivir en alerta ante posibles signos engañosos, a poner los ojos en Jesús y a recorrer su camino con coraje y valentía, en medio de las pruebas y dificultades del momento presente. Jesús es tu Salvador, deja que su Amor te libere de todos tus temores y esclavitudes.

Tú me invitas, Señor a dejar mi vida en tus Manos, a vivir con esperanza el momento presente y a hacer de este mundo un mundo de vida y de paz.

Miércoles, 24 de noviembre
“Yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro” (Lc 21, 15).

Jesús anuncia las persecuciones de la comunidad cristiana y le asegura la protección incesante de Dios, si persevera en su vida y testimonio. En los momentos de prueba, persecución, acusaciones falsas, confía tu causa al Señor, verás que el Espíritu Santo pone en tu boca las palabras adecuadas y la fuerza necesaria para afrontar esa situación.

Te confío mi vida, con todo el amor de que soy capaz. Dame tu sabiduría para conocer y amar tu voluntad.

Jueves, 25 de noviembre
“Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación” (Lc 21,28).

A pesar del lenguaje apocalíptico y catastrófico, la venida del Hijo del hombre es un acontecimiento de liberación. Acoge con esperanza la salvación que Dios te ofrece en los duros y complejos acontecimientos históricos humanos.

En la fragilidad de mis tareas y compromisos me muestras tu Rostro, Señor, de la Vida y de la Historia. Me invitas a llevar contigo la cruz de cada día.

Viernes, 26 de noviembre
“Mis palabras no pasarán” (Lc 21,33).

No sabemos ni el día, ni la hora de los acontecimientos que ocurrirán al final de los tiempos. Jesús nos invita a confiar en su Palabra, viva y eficaz, que permanecerá siempre: antes, durante y después de los signos que anuncian el fin. Fíjate en lo que te sucede cada día y descubre en los acontecimientos, grandes o pequeños, la presencia del Reino de Dios, que te invita a vivirlo todo con esperanza.

Enséñame, Señor, a mirar la vida con tus ojos, a ver las cosas, como Tú las ves. Dame luz para ver las semillas de vida que ya están brotando en el mundo.

Sábado, 27 de noviembre
“Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza” (Lc 21, 36).

El creyente tiene que vivir siempre en vela, como el servidor que espera en cualquier momento la vuelta de su señor. Ora incesantemente para que no caigas en la tentación de abandonar el camino del seguimiento de Jesús.

¡Ven, Espíritu Santo! Ora en mi interior. Mantén despierta mi fe. Alienta mi esperanza. Aviva la llama de mi amor. Hazme generoso/a en la entrega a los demás.

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domingo, 14 de noviembre de 2010

Liturgia y Contemplación: 33 SEMANA DEL TO


Publicado por Cipecar

Lunes, 15 de noviembre
“¡Jesús hijo de David, ten compasión de mi! (Lc 18,38)

El Reino de Dios y su misericordia siguen actuando en la vida de Jesús, sobre todo cuando se encuentra con la fe de un ser humano pobre y necesitado. Grita a Jesús que necesitas su compasión y acoge a los están en los bordes del camino.

Jesús, abre los ojos de mi corazón a la fe en ti, para que te siga por el camino alabando y glorificando tu nombre.

Martes, 16 de noviembre
“Zaqueo, baja enseguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa” (Lc 19,5)

Jesús, el Hijo del hombre salva lo perdido, lo despreciado, lo que no cuenta ante los ojos humanos. Cuando Jesús viene a habitar tu casa, a hospedarse contigo, te invita también a cambiar de vida, a ser compasivo, como lo es el Padre del cielo.

Jesús, ven a mi corazón, siéntate a mi lado, abre mis egoísmos y avaricias. Que tu salvación me haga misericordioso/a y solidario/a.

Miércoles, 17 de noviembre
“Negociad mientras vuelvo” (Lc 19,13)

En esta parábola hay una llamada a trabajar incansablemente por el Reino. En este tiempo de la Iglesia debemos hacer fructificar los dones que el Señor nos ha dado a cada uno/a. No temas ante Jesús, Señor de la vida y de la muerte. No viene a condenar sino a invitarte a vivir el riesgo de fe y a producir frutos de amor.

Gracias, Señor, por todo lo que cada día recibo de ti. Gracias por la vida, la fe, la esperanza. Gracias por la alegría y la fraternidad. Gracias por la Eucaristía.

Jueves, 18 de noviembre
“¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! (Lc 19,42)

La ciudad de Jerusalén, cuyo nombre significa paz, no reconoce la visita de Jesús, el agente de la paz enviado por Dios. Reconoce y acoge el mensaje salvador de Jesús. Su Palabra trae la paz y la justicia. Su vida es una parábola de paz y de comunión.

Hazme un instrumento de tu Paz. Donde haya odio, siembre yo el amor. Donde haya tristeza, siembre yo la alegría. Donde haya desunión siembre yo el perdón. Donde haya pena siembre el consuelo.

Viernes, 19 de noviembre
“Mi casa es casa de oración” (Lc 19,46)

Jesús hace del templo el lugar de su enseñanza. Habla abiertamente de la voluntad del Padre y del auténtico culto. Acoge la Palabra de Jesús. Ora al Padre en espíritu y en verdad allí donde te encuentres, a lo largo de tu jornada de trabajo.

Que tu Reino, Señor se haga presente en mi vida de cada día. Purifica mi corazón, y haz de mi vida un lugar donde el hermano se encuentre contigo.

Sábado, 20 de noviembre
“No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos” (Lc 20,38).

Jesús afirma que la resurrección no es una simple continuación de la vida, sino una vida nueva y distinta, una vida de plenitud. Jesús te invita a asumir tu compromiso por la vida porque el Dios en el que crees es un Dios de vivos. Es el Dios de la Vida.

Resucítame, Señor, con tu Espíritu. Vivifícame, Señor, con tu Espíritu. Transfórmame, Señor, con tu Espíritu, Ilumíname, Señor, con tu Espíritu. Para ser testigo de la vida en el mundo.

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lunes, 25 de octubre de 2010

SUGERENCIAS PARA LAS BODAS


Por José Enrique Galarreta sj

Introducción

Una boda es una fiesta, y la hacemos en la Iglesia porque tenemos algo que celebrar delante de Dios y con Dios. Tenemos que celebrar que Dios ha querido la pareja humana, que Dios es la fuente del amor y que Dios está con nosotros para que lo hagamos bien.

Hay muchas maneras de vivir en pareja: parejas ocasionales, unidas por una atracción más o menos pasajera: parejas estables que no tienen nada que ver con Dios: parejas contando con Dios para las cuales la boda es también un compromiso: ¿a qué nos comprometemos? A esforzarnos para que nuestra vida de pareja sea lo más cercana posible al ideal. Y ¿cuál es el ideal? ¿Quién lo marca?

Los que creemos en Jesús, y por él en Dios/Padre, creemos que el motor del mundo es el amor, y su ruina la falta de amor. Por eso nos tomamos el amor tan en serio. Sabemos que hay que convencer al mundo de que el amor acierta y la falta de amor destruye; el mundo puede creer en otras cosas, cree de hecho en el egoísmo como fuerza fundamental. Hay que convencerle de que la fuerza creadora, la que da paz, orden y alegría, es el amor. Y sólo le convenceremos si lo ven. Por eso, una pareja que se establece sobre el amor es un sacramento, es decir, algo que hace visible lo bueno, lo convincente, lo creativo que es el amor.

Todo el que se ha enamorado alguna vez ha sentido que ese amor es exclusivo, que todas las demás personas desaparecen, que no se comparte con nadie más. Y todo el que se ha enamorado alguna vez siente que lo que más desea es que eso dure, lo más posible, para siempre si es posible.

Pues bien, todo eso es el ideal de una pareja que se casa “por la Iglesia” está manifestando que se compromete a eso, a intentar ese ideal, se compromete a que los demás vean lo precioso, lo ambicioso, lo satisfactorio que es el amor; y se compromete además a que ese amor dure, a pesar de todas las dificultades y pruebas que puedan surgir en el camino. No nos podemos comprometer a que nuestro proyecto salga bien (la vida es demasiado complicada para eso), pero si a intentarlo y a poner de nuestra parte todo lo posible para lograrlo.

Por todas esas razones hacemos nuestra boda en la Iglesia: en primer lugar porque nosotros somos la iglesia, y lo hacemos todo como parte de nuestro proyecto de vida, que es seguir a Jesús. Nuestra vida en pareja será parte (muy importante) de nuestro proyecto de vida. Casarse es soñar con un proyecto de vida en común: dos con un proyecto, y ese proyecto es el proyecto de Jesús. Por eso solemos leer en las bodas el evangelio de las Bienaventuranzas, como proyecto de vida de Jesús compartido por la pareja.

En segundo lugar, porque tener un proyecto es lo que hace de nuestras vidas algo que merezca la pena: “la posibilidad de realizar un sueño es lo único que hace la vida interesante”. Y aquí el sueño somos nosotros, la pareja, que queremos realizarnos juntos en un amor verdadero, profundo, creativo. Y éste será nuestro proyecto principal, el sueño más importante de nuestra vida.

En tercer lugar porque sabemos que nuestro proyecto es importante para los demás: hay mucha gente que no se atreve a soñar con un proyecto tan ambicioso: tenemos que manifestar en público que nosotros sí nos atrevemos. Y no nos atrevemos porque somos mejores que otros ni porque somos unos soñadores ilusos, sino porque contamos con la ayuda de Dios, porque sabemos que nuestro proyecto es Su proyecto para nosotros.

En cuarto lugar porque este proyecto ambicioso es una maravilla, una posibilidad de soñar con algo grande, posibilidad que debemos a Dios, a nuestra fe en Jesús. Por eso, hay que celebrarlo. Y por eso leemos muchas veces el evangelio de las bodas de Caná, tan lleno de símbolos maravillosos. La boda de aquellos aldeanos, sin vino, hubiera sido una boda muy triste. Pero Jesús pone el vino, el mejor vino de Galilea. Con Jesús nada se estropea sino al revés, al fiesta es más fiesta, hay más motivos para celebrar. Y la alegría, la fiesta, se comparte: por eso llamamos a todos nuestros amigos, porque tenemos mucho que celebrar y que compartir.

Todo esto es cuestión de ambición. Podemos conformarnos con menos, con lo corriente, con una unión pasajera, con un contrato por interés... Nosotros ambicionamos lo mejor. Por eso solemos leer frases de las cartas de San Pablo: “Ambicionad los carismas mejores – no os confirméis con lo corriente – estad dispuestos a cambiar a mejorar – aspirad a lo mejor, a lo más satisfactorio, a lo perfecto”.

Todo esto significa que hoy es un día para agradecer. Agradecer a Dios que os ha hecho así, que os ha cuidado hasta ahora como pareja, que os ayudará en vuestro proyecto; y agradeceros a vosotros, que os atrevéis, que tenéis el valor de proclamarlo en público, que nos dais a todos mucha envidia por vuestro sueño, por vuestro proyecto, por vuestra ambición.


ALGUNAS LECTURAS POSIBLES


Génesis 1, 26‑31

Y dijo Dios:

“Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como una semejanza nuestra.”

Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, varón y mujer los creó.

Y los bendijo Dios, y les dijo:

“Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.”

Y así fue. Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien.


Romanos 11, 35 a 12,18

Os animo a que hagáis de vuestras vidas una entrega plena, algo santo, agradable a Dios.

No os resignéis al modo de vivir corriente.

Estad dispuestos a cambiar, a mejorar constantemente, eligiendo siempre lo mejor, buscando la voluntad de Dios, lo bueno, lo satisfactorio, lo perfecto.

Sed sinceros delante de Dios, sin fingimientos: apartaos del error, aspirad a lo mejor, respetaos cordialmente unos a otros, con alegría, con esperanza.

Compartid las necesidades de todos, alegraos con los que se alegran, sufrid con los que sufren.

Sed sencillos, no devolváis mal por mal, procurad el bien ante todos: en lo posible, y en cuanto de vosotros dependa, vivid en paz con todos los hombres.


1 Corintios, 12

Os voy a enseñar un camino aún mejor. Aunque yo hable las lenguas de los ángeles, si no tengo amor, sólo soy un platillo que aturde o un címbalo que atruena. Aunque dé todo lo que tengo a los pobres, si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es generoso, es servicial. El amor no es presuntuoso, no hace alardes, es delicado, no busca su interés, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia sino con la verdad.

El amor lo excusa todo, lo cree todo, lo espera todo, lo aguanta todo.

El amor no pasa jamás. Las ciencias, las lenguas, la fe, la esperanza, todo esto terminará. Pero el amor queda para siempre


UNA VERSIÓN MODERNA DE LAS BIENAVENTURANZAS

¡Cuánto más felices seríais si no necesitaseis tantas cosas, si no fueseis esclavos de vuestros deseos!

¡Cuánto más felices seríais si vuestro corazón no fuera violento!

¡Cuánto más felices seríais si aprendierais a sufrir y aprovecharais el sufrimiento para crecer!

¡Cuánto más felices seríais si aprendierais a perdonar y a pedir perdón!

¡Cuánto más felices seríais si tuvierais un corazón transparente, abierto a los demás, sencillo y sincero!

¡Cuánto más felices seríais si trabajarais por la paz y la justicia!

Y si tenéis que sufrir por todo eso, ¡mucho más felices todavía!


Mateo 5,13 y ss

Vosotros sois la sal de la tierra.

Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará?

Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.

Vosotros sois la luz del mundo.

No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa.

Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.



SITUACIÓN PARA EL CONSENTIMIENTO

Posición A
Tradicionalmente, los novios dicen su consentimiento desde sus reclinatorios de cara asaltar (y por tanto de espalda a los asistentes). El círculo verde representa al sacerdote


Posición B
Es preferible que lo hagan desde el altar, de cara a los asistentes y en el centro del altar. Ellos son los ministros del matrimonio, y su consentimiento consiste en hacer público su compromiso ante todos.





ALGUNOS MODELOS DE CONSENTIMIENTO


Pienso que la fórmula de consentimiento (Yo XXX te quiero a ti …) no tiene por qué ser normativa. Si otras formulas mantienen los mismos conceptos básicos no veo por que no se pueden usar. Y si esta fórmula la han escrito los novios, mejor aún. Se proponen algunas, usadas en bodas y escritas por los mismos novios, a modo de sugerencia.

1
XX, te quiero, quiero construir mi vida contigo,
en presencia de Dios y con su ayuda.
Quiero que el amor de Dios
alimente siempre nuestro amor
y así podamos querer y servir a todos
como Dios mismo nos quiere.

XX, te quiero, y quiero que nuestras vidas sean
un único proyecto, una sola ilusión.
Quiero que el amor de Dios
esté presente en nuestra vida
y así podamos querer y ayudar a todos
como Dios mismo nos quiere y nos ayuda.


2
XXX, ya sabes que te amo,
que contigo me siento como en casa desde que te vi,
que eres para mí don de Dios y mi regalo,
que no he hecho nada para merecerte,
que todo lo mío es tuyo,
y que a pesar de mis miedos y debilidades,
yo, XXX, quiero entregarme a ti día a día con todo lo que soy,
y crecer juntos para ser mediación del amor de Dios para los demás,
aceptando lo que la vida nos traiga.


3
XXX son muchas las cosas que, gracias a ti y a tu amor,
se están haciendo realidad en mi vida.
Junto a ti estoy construyendo "la posibilidad de realizar un sueño",
tú haces que me sienta más yo mismo,
que quiera ser mejor cada día,
tú me ayudas a mirar lo que me rodea
con unos ojos mas cercanos a los de Jesús.
XXX, te quiero, quiero casarme contigo
y vivir junto a ti el resto de mi vida
haciendo todo lo posible para hacerte feliz.

Recibe este anillo en señal de mi amor
y de mi compromiso contigo por el Reino.

Recibe estas arras
como símbolo de todo lo que Dios nos ha regalado en nuestra vida
y de los bienes que vamos a compartir en el futuro.

Mi amor, es precioso que te quieran;
y sobre todo como tu lo haces.
Tu manera de mirarme, de escucharme, de amarme...
Resulta tan fácil quererte.

Hoy, comenzamos una nueva etapa en nuestro camino juntos
y lo que me resulta más fascinante
es continuarlo ante la mirada silenciosa de Dios.
XXX, me haces tan feliz y me siento afortunada por tenerte a mi lado.


4
Un día Dios hizo que nuestras miradas y nuestros destinos se cruzaran
y, gracias a Él, hoy es el día más feliz de mi vida,
porque mi sueño se ha hecho realidad.
XXX, te quiero, y por eso me entrego a ti en cuerpo y alma
para todos los días de nuestra vida.

5
xxx, te quiero
y me comprometo contigo
a renovar día a día nuestro amor,
enfrentarme al futuro
al estilo de Jesús
como si fuéramos uno solo
y aceptar con alegría
lo que la vida nos depare.


UN MODELO DE PETICIONES


Por todos los hombres y mujeres del mundo,
que tan difícilmente pueden vivir en el amor.
Pedimos a Dios que descubran el sentido de la vida,
que la puedan hacer válida para siempre.

Por todos los matrimonios, las parejas, los hogares del mundo.
Pedimos a Dios que tengan fuerza para vivir
con constancia y con fortaleza
la hermosa misión de hacer presente en el mundo la fuerza del amor.

Por todas las familias, padres, abuelos, hijos, nietos...
Pedimos a Dios que el amor fuerte, comprensivo, generoso,
sea la ley de sus vidas.

Por la Iglesia entera,
desde el Papa hasta el más desconocido creyente.
Pedimos a Dios que sea en el mundo una fuerza de amor,
de perdón, de comprensión, de fortaleza, de esperanza.

Por NN y NN, que hoy han unido sus vidas en matrimonio:
Pedimos a Dios que les acompañe en su vida,
les dé fuerza para quererse siempre como hoy se quieren,
para perdonarse,
para que viendo cómo se quieren creamos todos en el amor de Dios.


ORACIÓN DESPUÉS DEL PADRENUESTRO


Elevamos ahora, todos juntos, nuestra oración, por ***y *** que van a participar del Cuerpo y Sangre de Cristo por primera vez como marido y mujer.

Padre santo, que has creado al ser humano a tu imagen,
hombre y mujer,
para que siendo los dos una sola carne y un solo corazón
sean imagen tuya y realicen tu misión en el mundo.

Padre santo que has querido
que el amor maravilloso del hombre y la mujer
sean el signo de tu mismo amor,
para que viendo el amor presente en los hombres
comprendamos cómo nos quieres.

Extiende tu mano protectora sobre estos hijos tuyos

Que a lo largo de su vida, santificada en este sacramento,
sean cada uno para el otro un regalo constante de tu mismo amor:
que sean de verdad y para siempre un solo corazón y un sólo espíritu.

Que en la alegría te alaben, en la tristeza te busquen;
que encuentren en su trabajo el gozo de tu ayuda
y en la necesidad sientan cercano tu consuelo.
Que encuentren en la eucaristía la fuerza de la fe,
la presencia de tu Palabra,
para que puedan cumplir en su vida la misión que tú les encomiendas
Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor


UNA BONITA HISTORIA,
como sugerencia para otras varias posibles

Rabindranath Tagore

Era un matrimonio pobre. Ella hilaba a la puerta de su choza pensando en su marido. Todo el que pasaba se quedaba prendado de la belleza de su cabello negro, largo, como las hebras brillantes salidas de su rueca.

Él iba cada día al mercado a vender algunas frutas. A la sombra de un árbol se sentaba a esperar, sujetando entre los dientes una pipa vacía. No llegaba el dinero para comprar un pellizco de tabaco.

Se acercaba el día del aniversario de su boda y ella no cesaba de preguntarse qué podría regalar a su marido. Y sobre todo ¿con qué dinero? Una idea cruzó su mente. Sintió un escalofrío al pensarlo, pero al decidirse, todo su cuerpo se estremeció de gozo: vendería su cabello para comprarle tabaco.

Ya imaginaba a su hombre en la plaza dando largas bocanadas a su pipa... con la solemnidad y el prestigio de un verdadero comerciante. Sólo obtuvo por su pelo unas pocas monedas, pero eligió con cuidado el más fino estuche de tabaco. El perfume de las hojas arrugadas compensaba largamente el sacrificio de su cabello.

Al llegar la tarde, regresó su marido. Venía cantando por el camino. Traía en su mano un pequeño envoltorio; eran unos peines para su mujer que acababa de comprar tras vender su pipa.

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viernes, 24 de septiembre de 2010

Liturgia y Contemplación: 26 DOMINGO DEL TO

Publicado por Cipecar
Lecturas: Amós 6,1a.4-7; Salmo 145,7-10; 1 Timoteo 6,11-16

Evangelio: Lucas 16, 19-31

"En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
-«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día.
Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su
portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico.
Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán.
Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó:
"Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas."
Pero Abrahán le contestó:
"Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.
Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros."
El rico insistió:
"Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lu gar de tormento."
Abrahán le dice:
"Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó:
"No, padre' Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán."
Abrahán le dijo:
"Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto."
vv. 19-21: Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico... pero hasta los perros venían y le lamían las llagas.

Un hombre rico… y uno pobre…
Es un relato exclusivo del evangelista Lucas

El autor aún tiene en mente a los fariseos que aman el dinero del v.14 Estaban oyendo todas estas cosas los fariseos, que eran amigos del dinero, y se burlaban de él.

Esos mismos fariseos pensaban estar a bien con Dios cumpliendo la Ley (Lc11, 37ss).

La parábola tiene dos partes:
En la primera, se presenta al rico que vestía de púrpura y lino y al pobre en situación bien miserable.

Físicamente están cerca pero viviendo en un contraste tan grande de opulencia-miseria.

En la segunda, después de la muerte cambia las situaciones.

El rico se ha propuesto pasarlo bien. Ha centrado su condición de prestigio en vestir y comer desinteresándose de todo el mundo.
El pobre está descrito con mimo:
Tiene nombre, Lázaro= Eleazar (Ayuda de Dios).

Su miseria es extrema:

Débil, enfermo, llagado.

Hasta los perros salvajes, callejeros, ellos también hambrientos lamían sus llagas… (¡qué asco!), pero…

v. 22-23: Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.

En la muerte de ambos aparece la justicia.
El pobre fue llevado… al cielo, que en la literatura judía aparece como ir a los padres, reunirse con los padres o más gráficamente ir o ser acogido por Abraham o ir al seno de Abraham.
El rico cayó en el Hades entre tormentos, como un vulgar paganito que se había portado mal, sin amor al prójimo.
Mucho sepulcro fastuoso, pero este muerto está muerto y nada más.
vv. 24-26: Y, gritando, dijo: "Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama." Pero Abraham le dijo: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros."
Esta conversación tiene elementos gráficos de la parábola.
Hay que tener en cuenta que en la parábola estos elementos son solo gráficos; no hay que convertirlos en alegoría.
Lo que aparece es que la justicia del más allá no es como la apariencia de esta vida.
No es el infierno que nosotros hemos predicado. En esta descripción este hombre rico tiene sentimientos buenos hacia sus hermanos; parece que en el infierno no hay tales sentimientos.
vv. 27-31: Replicó: "Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento." Díjole Abraham: "Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan." El dijo: "No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán." Le contestó: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite."»
Aquí Lucas ha sido un artista. Vamos a ver qué nos dice en este diálogo.
1.- El desafortunado pide al padre Abrahán que avisen a sus cinco hermanos para evitarles este lugar de tormento.

2.- Tienen a Moisés y a los Profetas, tienen la Biblia para eso

3.- Si un resucitado fuera a avisarlos, se convertirían.

El mensaje de toda esta larga parábola está en este versículo final:
Si no oyen a la Biblia, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite

¿Quién es este MUERTO que ha resucitado y a quien tampoco hacen caso los judíos o no hacemos casos nosotros?
Señor Jesús, tú que has hecho tanto bien a la Humanidad dolorida con tu compasión, haz que revivamos continuamente la memoria de tu único mandamiento de amarnos mutuamente como tú nos has amado. Que tu Espíritu nos advierta para no dejemos de ver a los lázaros que esperan nuestra ayuda. Amén.

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