XVII DOMINGO DEL TIEMPO
ORDINARIO
ORDINARIO
MISA: “Gloria”, “Aleluya” y “Credo” / Oraciones del XVII Domingo del T. Ordinario [380] /Prefacio Dominical del T. Ordinario (I-X) [460-469] / Leccionario I (A) [232]: 1 Re 3, 5. 7-12;Sal 118, 57 y 72. 76-77. 127-128. 129-130; Rm 8, 28-30; Mt 13, 44-52 (o bien, más breve:13, 44-46).LITURGIA DE LAS HORAS: Tomo III / Del Domingo XVII del T. Ordinario se toman: las antífonas para el cántico evangélico (“Año A”), la oración conclusiva y las dos lecturas del Oficio (“Año II”) [611] / Todo lo demás del “Domingo I” del Salterio [750] / COMPLETAS: Después de las II Vísperas [1286].
LECTURAS
Lectura del primer libro de los Reyes 3, 5-6a. 7-12
El Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. y le dijo: «Pídeme lo que quieras».
Salomón respondió: «Señor, Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo. Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que Tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?»
Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido, y le dijo: «Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, Yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti».
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL 118, 57.72. 76- 77. 127-130
R. ¡Cuánto amo tu ley, Señor!
El Señor es mi herencia:
yo he decidido cumplir tus palabras.
Para mí vale más la ley de tus labios
que todo el oro y la plata. R.
Que tu misericordia me consuele,
de acuerdo con la promesa que me hiciste.
Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré,
porque tu leyes toda mi alegría. R.
Yo amo tus mandamientos
y los prefiero al oro más fino.
Por eso me guío por tus preceptos
y aborrezco todo camino engañoso. R.
Tus prescripciones son admirables:
por eso las observo. .
La explicación de tu palabra ilumina
y da inteligencia al ignorante. R.
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 28-30
Hermanos:
Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquéllos que Él llamó según su designio.
En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que Él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.
Palabra de Dios.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 44-52
Jesús dijo a la multitud:
El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.
El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
«¿Comprendieron todo esto?»
«Sí», le respondieron.
Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo».
Palabra del Señor.




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