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lunes, 31 de marzo de 2008

Video: Espiritualidad Ignaciana I

Espiritualidad Ignaciana
Nuestra Realidad




¡¡¡EXCELENTE VIDEO!!!
NO DEJEN DE VERLO


Primera parte de un video realizado por Rodrigo Aaron Razo Claro nsj. Está muy bien hecho desde el análisis y la visión de la Espiritualidad Ignaciana del mundo que nos toca vivir.

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Conflicto entre Gobierno y el Campo Argentino

Obispos entrerrianos llaman a un diálogo sincero y realmente abierto

Paraná (Entre Ríos), 31 Mar. 08 (AICA)

Los obispos de las diócesis de Entre Ríos hicieron un nuevo llamado a un diálogo "sincero y realmente abierto" al Gobierno y a los productores rurales, ante la prolongación del conflicto del campo que ya lleva 20 días de protestas, cortes de rutas y produce desabastecimiento de alimentos.
Tras advertir que la prolongación del conflicto "amenaza los vínculos de convivencia social en nuestro país", los prelados entrerrianos dijeron alegrarse por “el inicio de estas conversaciones”.
“Todo se puede ganar con un diálogo sincero y realmente abierto", subrayaron en un comunicado conjunto el cardenal Estanislao Karlic, arzobispo emérito de Paraná, monseñor Mario Maulión, arzobispo de Paraná; y los obispos Jorge Lozano, de Gualeguaychú; Luis Collazuol, de Concordia; y Daniel Fernández, auxiliar de Paraná.
Asimismo, señalaron que el "grave conflicto suscitado entre el sector agropecuario y los organismos del Gobierno del Estado Nacional" tiene "una gran incidencia en nuestra región y amenaza los vínculos de convivencia social en nuestro país".

Los obispos convocaron a los gobernantes "a no desvalorizar el trabajo del campo y su aporte al crecimiento de la Nación, como también el respeto del trabajador y su familia, su promoción integral y sus derechos fundamentales", y consideraron que "las finanzas públicas deben ser orientadas al bien común mediante políticas impositivas justas y estables que tengan en cuenta la racionalidad y equidad en la imposición de los tributos, el rigor, la transparencia e integridad en la administración y en el destino de los recursos públicos".
"Tanto en la recaudación como en el destino de dichos recursos también debe primar la solidaridad de todos los argentinos y el respeto de la forma federal de gobierno que establece la Constitución de la Nación Argentina".
Texto completo

Se suspende la reunión del clero bahiense
Ante la difícil situación que se vive en el país y para que los sacerdotes permanezcan en su comunidades junto a su gente, el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Guillermo José Garlatti, decidió suspender la reunión general del clero prevista para el 1 de abirl, en la casa de espiritualidad La Asunción.
El prelado ruega, además, que se invite al Pueblo de Dios a "orar por una pronta y justa solución, en consonancia con el llamado de la Conferencia Episcopal Argentina, de este 25 de marzo.

Otras repercusiones

Monseñor Hugo Salaberry (Azul): “El país no admite más divisiones. Por eso, tal como lo ha pedido en los mismos términos el Episcopado Argentino a través de la Comisión Ejecutiva, necesitamos el diálogo, que es el instrumento de construcción y consolidación de la democracia. Esto nos obliga a priorizarlo en todos los órdenes de nuestra convivencia.Claro es que el diálogo bien realizado requerirá del encuentro. Encuentro por otro lado tan necesario en nuestro país, que debe superar la excesiva fragmentación que debilita la familia argentina y encontrar acuerdos necesarios para que nos ayuden a reafirmar nuestra identidad y nos permitan crecer en la amistad social”.

Confraternidad Argentina Judeo Cristiana: “Con enorme aflicción hemos sido anoticiados que la crisis entre el Gobierno y los productores agropecuarios no ha sido superada. Más aún, posiblemente se haya agravado. Volvemos a hacer un llamado a ambas partes, a que se sienten a dialogar con mesura; serenidad; sensatez, sabiduría y modestia, pensando en el bien común y en el bien de la República”.

Corporación de Abogados Católicos: “Hace algunos años el Episcopado distribuyó entre los argentinos una oración por la patria. Si bien tendría que ser una constante preocupación de todos nosotros pedir a Dios por el bien de nuestra patria, no está demás este recordatorio, en momentos en que se promueve la división de los argentinos”.+


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domingo, 30 de marzo de 2008

Entrevista a Leonardo Boff en El Salvador

"A Monseñor Romero lo canonizarán por coveniencia"

Por Roberto Valencia
Publicado por Prensa Grafica
Sugerido por Roberto Gasteiz

Invitado por la Fundación Innovaciones Educativas Centroamericanas, el teólogo brasileño Leonardo Boff estuvo esta semana por primera vez en El Salvador. Fueron apenas un par de días, pero tuvo tiempo para conocer en persona la devoción hacia Monseñor Romero, para reencontrarse con el también teólogo vasco-salvadoreño Jon Sobrino, para impartir charlas y hasta para conceder esta entrevista.

Ha impartido clases en las universidades de Harvard, Salamanca y Heidelberg; lo han galardonado con prestigiosos premios internacionales; ha publicado más de 60 libros y casi todos se los han traducido; es un referente mundial incuestionable en materia de derechos humanos, y un buen puñado de presidentes le ha pedido consejo. Sin embargo, el brasileño Leonardo Boff demuestra que ese currículum es compatible con la modestia. Sus respuestas huyen del dogmatismo, y la mayoría comienza por un sencillo “yo creo que...”
Él es uno de los rostros más visibles —si no el más— de la Teología de la Liberación, y desde ese planteamiento habla sobre ambientalismo, sobre ateísmo y, como no, sobre Monseñor Romero. Boff está convencido de que será el Papa Benedicto XVI quien santifique a Romero, pero cree que lo hará porque ahora “les conviene tener en América Latina un obispo mártir santo”. Y lo canonizará, dice Boff, a pesar de que Romero representa valores que van en contra de la Iglesia católica más institucional.

Usted va camino de los 70 años. ¿Cuándo comenzó a involucrarse de manera más activa en la temática medioambiental?
Yo, como franciscano, siempre tuve esa visión ecológica. Incluso en los años setenta, cuando todavía nadie hablaba sobre la ecología, yo ya escribía sobre el tema. Pero fue en la década de los ochenta cuando me di cuenta de que la misma lógica que explota las clases sociales, que explota las naciones, explota también la naturaleza. Y siempre con consecuencias de devastación. Es ese modelo que tenemos, productivista y consumista, el que devasta la Tierra y sus recursos, y no respeta los derechos humanos de las futuras generaciones. Entonces, si el eje central de la Teología de la Liberación era la opción por los pobres, había que insertar el respeto a la naturaleza. En función de eso, el libro más importante que he escrito en los últimos años es “Ecología: Grito de la Tierra, grito de los pobres” (1995), que es un intento por llevar el discurso de la liberación más allá de lo tradicional.

Usted concibe el medio ambiente como una prueba para la humanidad.
Sí.

¿Es un reto lograr que haya una conciencia de mayor respeto hacia la naturaleza?
Sí, yo creo que es un reto tan grande que, o adquirimos una conciencia planetaria sobre el destino de la humanidad, o vamos al encuentro de lo peor. Por todo esto, yo soy miembro fundador del grupo base que elaboró la Carta de la Tierra (una declaración de principios encaminada a crear sociedades más justas, medioambientalmente sostenibles y pacíficas); yo ayudé a redactarla. La Carta reunió materiales de todo el mundo, participaron más de 200,000 personas, y sacamos un texto que, a mi juicio, es uno de los más bellos que se han escrito en los inicios del siglo XXI. El texto parte de esas amenazas que están sobre la Tierra, sobre la humanidad, y propone encontrar principios, valores, mentalidades que puedan significar una alternativa, una nueva visión para la humanidad. Y conseguirlo es urgente, porque la situación hoy no es que vayamos al encuentro del calentamiento global; ya estamos dentro. La rueda ya no se puede frenar, solo se puede disminuir la velocidad.

Y exige soluciones conjuntas tanto a escala comunitaria como entre países, ¿no?
Sí, ahora el problema es ese. Cada uno se tendría que sentir afectado como persona, porque esta vez no habrá un arca de Noé que salvará a algunos y dejará perecer a los demás. O nos salvamos todos o nos perdemos todos. No es que algunos gobiernos o multinacionales asuman su responsabilidad socioambiental y otros no. Ahora hay que tener una estrategia global, porque el peligro es global. Y rápido, porque el reloj corre en nuestra contra.

¿Ha notado usted cambios de actitud ante lo que se avecina?
Creo que aún la conciencia es muy pequeña, pero ha habido cambios. El documental de Al Gore, y el Nobel de la Paz que le dieron han reforzado la conciencia colectiva, y por eso muchas grandes multinacionales están preocupadas. Hay que involucrar a las multinacionales y a todas las instancias, las comunidades, las religiones, las iglesias, las universidades... para generar un nuevo nivel de conciencia colectiva, que sea lo que permita encontrar la salvación. Si no, vamos al encuentro de una catástrofe.

Religión y ambientalismo, ¿van unidos de la mano?
Las religiones son las escuelas, digamos, naturales y comunes, de gran parte de la humanidad. La religión enseña dos cosas importantes para la ecología: el respeto y la veneración. Respetar al otro, a la planta, a la piedra, al animal, porque no es solo respetar los textos sagrados, sino todo, porque todo ser merece existir. Y la veneración tiene que ver con lo sagrado, con la convivencia.

Y si, como usted dice, existe esa relación tan estrecha entre religión y medio ambiente, ¿por qué estamos como estamos?
Todas las iglesias deben hacer una autocrítica, porque son cómplices de haber llegado donde hemos llegado. Son parte del problema, pero tienen su capital espiritual y simbólico. Por ejemplo, la Iglesia católica tiene la figura de San Francisco, de amor a la naturaleza y a los hermanos. Son inspiradores, pero todos hemos fallado en la educación, en las escuelas, por ser antropocéntricos, centrados en el ser humano. La educación debería ser ecocéntrica, porque somos ecodependientes; dependemos del agua, del suelo, del aire... y eso lo hemos olvidado, porque creímos que la Tierra era un baúl de recursos infinitos.

De los países que más contaminan, la mayoría son de formación cristiana.
Pero no contaminan por ser cristianos, sino por ser capitalistas, por tener sistemas de producción que agreden a la naturaleza. El sistema neoliberal busca la riqueza, pero no el bienestar. El objetivo es cuánto más podemos ganar, sin respetar los ciclos de la naturaleza, y sin distribuir equitativamente las ganancias.

Pero los líderes espirituales de esos países, por acción o por omisión, han promovido ese sistema.
Sí, yo creo que hay una gran falta de conciencia, incluso alineación, en los líderes espirituales; particularmente entre los católicos. El Consejo Mundial de Iglesias, en Ginebra, ha desarrollado una conciencia más profunda, más consecuente, que articula justicia, paz y preservación del entorno. Pero la Iglesia católica todavía no ha desarrollado un trabajo sistemático de protección, ni sobre el agua, ni sobre las amenazas globales...

El poder mundial está hoy en manos de personas formadas con valores cristianos. ¿No se supieron implementar los valores correctos?
Yo creo que no supieron articular el discurso de la fe con el discurso del mundo. Es decir, predicando un Dios sin el mundo se ha propiciado el aparecimiento de un mundo sin Dios. La Iglesia católica predicó lejos de la realidad cotidiana de las personas, y ahora se están dando cuenta de que la amenaza es real, y que hay que hacer algo, pero no saben qué hacer porque no se tiene una cultura ecológica para decir algo sensato, adecuado. Lo ambiental es un tema absolutamente nuevo para gran parte de las teologías.

El irrespeto hacia el medio ambiente no es cuestión de clases sociales. Contamina el empresario, y también la persona más humilde.
Yo creo que todos tenemos que realfabetizarnos, porque en lo ambiental somos ignorantes. Partimos de dos presupuestos ilusorios: que los recursos del planeta son infinitos, y no lo son; y que se puede seguir creciendo hasta el infinito, cuando no se puede. Si quisiéramos que la riqueza de los que hoy más tienen la tuvieran todos los habitantes necesitaríamos tres planetas igual a este. Entonces, la Tierra ya no aguanta, y por eso es urgente que se cree ese movimiento mundial, porque tenemos poco tiempo, y la aceleración de la devastación es cada vez más evidente. Hay que frenar eso, buscar alternativas, no seguir con el mismo modelo pero con tecnologías más blandas.

¿No cree que basta con hacer reformas al sistema actual?
Si limamos los dientes del lobo, ¿desaparecerá su voracidad? No, porque el lobo es voraz por sí mismo. Lo mismo ocurre con el sistema neoliberal, que es malo para la humanidad, porque excluye a casi dos tercios del mundo. Debemos buscar un sistema económico y político adecuado a los escasos recursos naturales que tenemos para una Tierra superpoblada. También pensando en las futuras generaciones, que tienen derecho de heredar una planeta vivo.

Usted fue sacerdote hasta 1992, y colgó los hábitos mientras el actual Papa era el prefecto de Congregación para la Doctrina de la fe.
Sí, pero fue él personalmente, no la Congregación. Él me interrogó, él me sancionó, él todo.

Si abandonó la institución, ¿por qué confía aún en la Iglesia católica como una entidad capaz de revertir el escenario apocalíptico que ha dibujado?
Sí, yo creo que sería demasiado arrogante pensar que fuera de la Iglesia católica no hay salvación. Pero esa arrogancia es un error teológico de la Iglesia católica, porque es reducir Dios y su acción al espacio pequeño que la Iglesia tiene dentro de toda la humanidad. Entonces, hay que partir de que Dios es el dios de todos, y que ha creado a todos como sus hijos. Luego, hay que hacer, primero, que todas las iglesias cristianas, se acepten mutuamente, para que después haya un diálogo con las otras religiones. Pero yo creo que la Iglesia católica se está alejando de todo eso, y a veces tiene comportamientos de secta. Excluye a todos los demás, y se propone como la única.

Pero usted se sigue considerando católico...
Sí, soy católico, pero creo que excluir es contradictorio a los principios católicos. Excluir es sectario y fundamentalista.

¿Y no cree que desde el ateísmo se puede trabajar por esa sociedad que usted idealiza?
Muchos ateos, creo yo, son ateos porque tienen dificultad para compaginar la idea de un dios bueno con la maldad que hay en el mundo. El propio Papa Benedicto XVI lo dijo muy bien cuando el año pasado visitó Auschwitz, el campo nazi de eliminación de judíos: “¿Dónde estabas? ¿Por qué, Señor, permaneciste callado?” Entonces, muchos son ateos porque les es difícil compaginar, y no hay una solución, ni teológica ni nada, porque se trata de una ruptura de la fe. Pero hay otros que son ateos éticos. Es decir, quieren justicia, paz en el mundo, se comprometen con los cambios sociales, protegen la naturaleza, y se alejaron de Dios, no sé, quizá por razones personales...

El arquitecto Óscar Niemeyer, su compatriota, podría ser un ejemplo.
Sí, él es un gran amigo mío. Él dijo que si hubiera conocido a teólogos de la liberación como Frei Betto o yo, no habría tenido razones para ser comunista. Él sí, es ateo, pero lo es éticamente, porque quiere que los bienes sean repartidos, que la humanidad sea más justa, más sensible. Y yo respeto mucho a este tipo de ateos porque, en el fondo, están al servicio de algo mucho más grande.

Por lo que dice, parece que la solución a los problemas de la humanidad podría estar más en compromisos éticos sinceros que en compromisos religiosos.
Yo creo que en este momento no hay que medir la solución desde esa óptica. Monseñor Romero ya decía que hay católicos que solo lo son los domingos, y el resto de la semana se olvidan. Por eso creo que es cada instancia, sea del ámbito de la ciencia o de la religión, la que tiene que dar su aporte específico para problemas como el del calentamiento global. En el momento que estamos, nadie puede decir que tiene la solución él solo, porque es mentira. Todos tenemos que buscarla juntos.

Mencionó a Romero, y estamos en la semana de conmemoración de su asesinato. ¿Quién es Monseñor Romero para Leonardo Boff?
Para mí es un pastor que le tocó vivir en un contexto de gran violencia, aquí en El Salvador, y que supo como pastor estar del lado de las víctimas, de los más vulnerables, y que tuvo la valentía de decir la verdad. Dijo que en el país había torturas y asesinatos realizados desde el Estado. Pero lo hizo sin dejar de proponer al mismo tiempo caminos de diálogo, de paz, de búsqueda de una justicia mínima para pacificar las partes. Y fue víctima de esa predicación que, en el contexto de esos años, era subversiva.

Representantes de la Iglesia local se están esforzando por alejar a Romero de la Teología de la Liberación que usted encarna.
Pero eso pertenece a la política, porque Roma hace mucha política. No quieren asociar a Romero con la Teología de la Liberación porque tienen sospechas de esta teología, y no se pueden permitir ya tener sospechas de Romero. Yo creo que lo importante no es si Romero habló o no de la Teología de la Liberación. Lo importante es que el eje central de esta teología es la opción por los pobres, y Romero hizo eso, estuvo siempre a favor de la vida, en contra de la pobreza. Entonces, Romero vivió lo fundamental, y quien lee su discurso de aceptación del doctorado Honoris Causa por la Universidad de Lovaina se da cuenta de que son páginas de pura Teología de la Liberación.

Usted lo conoció en México, ¿no? ¿en 1979?
Sí, lo conocí en el encuentro de obispos latinoamericanos de Puebla.

¿Y cómo afirma tan convencido que Romero fue un defensor de la Teología de La Liberación si murió en marzo de 1980, cuando el movimiento no estaba aún articulado?
Yo creo que hay una equivocación en ese asunto. La palabra primera no es teología, sino liberación, y Romero vivió esa opción liberadora, y por eso fue tan peligroso para el sistema. En sus homilías, si uno sabe leerlas, hay reflexiones justificativas y evangélicas, que es lo que correspondía a un obispo, pero al mismo tiempo habla de la liberación. Lo principal no es si Romero habló o no de la Teología de la Liberación, sino si hizo o no la liberación, y él la hizo.

Usted entonces, y en contra de muchas autoridades eclesiásticas locales, sí cree que Romero es un abanderado de la Teología de la Liberación.
Sí, él ejemplifica los valores de la Teología de la Liberación. Es más o menos como un médico, que no se hace médico por leer libros de medicina, sino practicando la medicina. No importa si Monseñor Romero leyó o no un libro que yo le regalé (en alusión a la entrevista con Monseñor Rosa Chávez publicada el domingo pasado en Enfoques), sino que vivió la dimensión liberadora.

¿Y cómo interpreta que no haya sido canonizado aún?
Primero, porque creo que Roma sigue teniendo sospechas de que sus motivaciones eran ambiguas, de que podía haber mucha política. Y es porque lo juzgan desde lejos, no desde la situación de El Salvador.

A Josémaría Escrivá de Balaguer lo beatificaron en 17 años.
Sí y eso es la señal de que el purgatorio todavía existe. El purgatorio es la antesala del cielo, no del infierno, y posiblemente Escrivá de Balaguer esté allí hasta que Dios quiera. Pero bueno, lo que pasa es que Roma es muy institucional para crear santos, y se dedica a canonizar santos que refuerzan su posición. Y Romero no refuerza la institución, sino el cristianismo como movimiento, como testimonio, como proceso, como cambio... Y la Iglesia católica no tiene cómo ubicar a este santo, no sabe dónde meterlo.

¿Pero cree que lo canonizará Benedicto XVI?
Sí, yo creo que sí, porque ahora está claro que les conviene tener un mártir como Romero. Entonces, será más por comodidad, por conveniencia eclesiástica. Les conviene tener en América Latina un obispo mártir santo.

Usted conoce América Latina. ¿Qué peso tiene la figura de Romero en el continente?
Yo viajo mucho, y puedo decir que Romero es una referencia, como si fuera el obispo de la ciudad que uno visita. Lo que es Chico Mendes para la ecología, lo es Monseñor Romero para las iglesias de base, para las iglesias de la liberación. Todos lo conocen y lo veneran, y en esas iglesias se venden cuadros y estampas de Romero.

En los ochenta, distintos movimientos armados se bautizaron con el nombre de Romero. ¿Cómo interpreta esto? Él siempre condenó la opción armada.
Yo creo que es más o menos lo que ocurrió con el “Che” Guevara. La actitud de generosidad, de sacrificio, de poner al lado de las víctimas y lejos del poder dominante. Esa actitud está más allá de su encuadre ideológico y religioso, porque es la persona lo que cuenta, los valores que ha representado...

¿No lo ve mal entonces?
No, yo lo veo bien, porque el significado de Romero no se reduce a la Iglesia, al espacio de lo sagrado. Su significado es humano, es civil, de una humanidad que representa valores de profunda generosidad y solidaridad. Y esos valores son válidos en todas las partes del mundo.

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sábado, 29 de marzo de 2008

Domingo II de Pascua: Evangelio y Oración de los Laicos

DOMINGO 30 de Marzo de 2008 - II DE PASCUA (CICLO A)

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar.
Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 20,19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros." Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo." Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos."
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor." Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo."
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomas con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: "Paz a vosotros." Luego dijo a Tomás: "Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente." Contestó Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!" Jesús le dijo: "¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Palabra del Señor


DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Nosotros celebramos estos días de Semana Santa que han pasado, en familia, junto a toda la comunidad parroquial. Hemos vivido con mucha intensidad, estos momentos de oración, de comunión, de amor, de alegría. Sin embargo, llega el Lunes de Pascua y parece, (sólo parece), que todo se desinfla y no porque venga la rutina; de nuevo, el trabajo, la casa, los horarios, el colegio, etc. No, no es eso, sino que siguen existiendo situaciones de enfermedad, de tristeza, de soledad, especialmente en los más ancianos de nuestra familia. Entonces ¿cómo creer en la vida firmemente, cuándo se está tan cerca de la muerte? Aunque lo cierto, es que sólo Dios conoce el momento de cada uno. Nosotros creemos y mantenemos la esperanza, frente a toda desesperanza, que el Dios de la vida es más fuerte, que el Dios del amor es más poderoso, que aunque mantengamos las puertas cerradas por miedo, el corazón nos late con mucha alegría, no el músculo, ese sí se puede deteriorar y latir cada vez más despacio, sino el corazón que se desparrama, dando generosidad y recibiendo mucho amor, a pesar de todo. Feliz Pascua a todas las familias, aunque sigan sin verlo claro o aunque no lo hayan visto todavía.

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer,casada,con dos hijas, de baja laboral, enferma de cáncer)
Después de tantas dudas de Dios, de tanto sufrimiento físico y espiritual, de tanta traición, Jesús viene a regalarnos su Paz. La paz que ha conseguido cumpliendo la voluntad de su Padre. También nosotros tenemos dudas, sufrimos dolor físico, nos sentimos traicionados por nuestros amigos, e incluso por Dios. Pero también a nosotros Dios nos regala Su Paz. Sin duda yo la percibo siempre que acepto su voluntad con alegría, y siempre que soy capaz de transmitirla al que me rodea.


DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Jesús, ahora, se aparece a los discípulos. Era domingo; después de la resurrección pasó a ser el día del Señor.
Mostró las manos y el costado: era el mismo Jesús. Está vivo, entre nosotros.
Jesús les dio la paz y los discípulos se llenaron de alegría. Ya no tienen miedo y los envía, con la protección y asistencia del Espíritu Santo, dándoles el poder de perdonar los pecados.
Ahora, en estos tiempos, la confesión de los pecados parece que está cayendo en desuso. Ayúdanos a nosotros, los mayores, jóvenes y niños a no dar de lado a este Sacramento y seamos conscientes de su importancia.
Señor, que no dudemos, como Tomás y tengamos presente que la fe no es un don que se recibe por la vista sino a través del sentimiento de los que vieron y del testimonio que dan de ello.
Haz Jesús que, el testimonio que hemos recibido, sepamos, con nuestro ejemplo, transmitirlo a nuestros nietos para que ellos sean, a su vez, difusores de la verdad, convencidos de tu resurrección.

DESDE LO SOCIAL
(hombre, casado, espera tercer hijo, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
Jesús ha resucitado, pero de hecho nuestra vida puede seguir igual si no permitimos que Jesús "nos haga de nuevo", nos renueve y nos de una vida mucho más plena, si no nos dejamos transformar por el Espíritu del Resucitado, como le pasaba a Tomás. Cuesta creer que todo puede ser nuevo, pero Jesús nos muestra que el Amor de Dios todo lo puede.
Gracias a Dios, siempre hay personas y hechos que nos demuestran que Jesús vive y resucita cada día y hace que, los que no hemos "resucitado" porque no hemos "muerto" a lo que no nos conviene, podamos ver en lo que nos rodea que sí es posible.
Hay personas que salen de la exclusión social, hay personas que a pesar de un entorno familiar y social desestructurado consiguen llevar una vida dignísima, hay personas que asumiendo el sufrimiento, lo transcienden, hay personas que salen de las drogas y viven con alegría las enfermadades. Hay resurreción por doquier. Sólo hay que mirar y dejarse resucitar.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Los discípulos estaban reunidos. Según señala la propia Escritura, por miedo a los judíos. Afortunadamente, los cristianos desde poco después de ese encierro temeroso, nos hemos reunido a lo largo de los siglos, cualquiera que hayan sido nuestras circunstancias personales y sociales, nacionalidad u ocupaciones, con una finalidad no defensiva, sino de apertura, de crecimiento, buscando siempre ir hacia Jesucristo en nuestra vida. Y lo que nos une a los miembros de nuestra comunidad de matrimonios cristianos a la que pertenecemos es eso, precisamente, aunque paralelamente surjan otros vínculos.
En dicha comunidad hay actualmente quince niños y tres en camino, y cada vez que nos reunimos, nuestros hijos, así como muchos de los demás niños, van con nosotros y los instalamos en una de las salas de la Parroquia, donde una “canguro” los cuida mientras dure nuestra reunión. Ellos llaman a la sala, y al rato de estancia, “la reunión”. Es “su reunión”, y, como nosotros, esperan el encuentro con los demás niños y lo preparan con agrado, organizando los juegos que van a llevar.
Nos gusta que lo hayan vivido desde que nacieron y que vayamos a la Parroquia en familia para dirigirnos padres e hijos a nuestras propias actividades.
Nos gusta que vean esa actividad, la de reunirse en grupo, como algo natural y necesario en la vida cristiana. Ello implica una formación para la misión, oración, servicio, que ha de trascender y ellos, de alguna manera, han de captar.

PARA REZAR
(hombre, casado, trabaja, con un hijo)
Padre resucitado, que sienta la paz que me muestras,
Que no se cierren mis “puertas” por el miedo,
Que me aferre al Espíritu que me regalas,
Para vivir intensamente el compromiso de sentirme enviado…
Señor mío y Dios mío, perdona mis debilidades, mis dudas, mis temores…
Porque aun siendo a veces como Tomás, deseo buscarte, estar contigo…
Porque aunque me encierre en mis silencios o en mis ruidos, en mis comodidades o en mis ocupaciones…
Tú sabes como entrar en mi vida, como hacerla distinta, como insuflar aire en mis vacíos y oxigenar mi alma endurecida.
Que el Espíritu renovado de la resurrección,
Nacido de la victoria sobre la muerte y alimentado por el Amor más generoso…
Impulse mi fe, mi permanencia en Ti, y aliente el ánimo modesto de quien quiere quererte, seguirte y responderte, Padre…
Tu Amor es mi paz, mi paz es tu perdón, y tu perdón es mi camino de testimonio al amparo de tu Fuerza.

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Domingo II de Pascua: Día de la Divina Misericordia


Antecedentes

Una devoción especial se comenzó a esparcir por el mundo entero a partir del diario de una joven monja polaca en 1930. El mensaje no es nada nuevo, pero nos recuerda lo que la Iglesia siempre ha enseñado por medio de las Sagradas Escrituras y la tradición: que Dios es misericordioso y que perdona y que nosotros también debemos ser misericordiosos y debemos perdonar. Pero en la devoción a la Divina Misericordia este mensaje toma un enfoque poderoso que llama a las personas a un entendimiento más profundo sobre el Amor ilimitado de Dios y la disponibilidad de este Amor a todos – especialmente a los más pecadores.El mensaje y la devoción a Jesús como la Divina Misericordia esta basada en los escritos de la Santa María Faustina Kowalska, una monja polaca sin educación básica que, en obediencia a su director espiritual, escribió un diario de alrededor de 600 páginas que relatan las revelaciones que ella recibió sobre la Misericordia de Dios. Aún antes de su muerte en 1938 se comenzó a esparcir la devoción a la Divina Misericordia.
El mensaje de Misericordia es que Dios nos Ama – a todos- no importa cuan grande sean nuestras faltas. Él quiere que reconozcamos que Su Misericordia es más grande que nuestros pecados, para que nos acerquemos a Él con confianza, para que recibamos su Misericordia y la dejemos derramar sobre otros. De tal manera de que todos participemos de Su Gozo. Es un mensaje que podemos recordar tan fácilmente como un ABC.A — Pide su Misericordia. Dios quiere que nos acerquemos a Él por medio de la oración constante, arrepentidos de nuestros pecados y pidiéndole que derrame Su Misericordia sobre nosotros y sobre el mundo enteroB — Sé misericordioso – Dios quiere que recibamos Su Misericordia y que por medio de nosotros se derrame sobre los demásC — Confía completamente en Jesús – Dios nos deja saber que las gracias de su Misericordia dependen de nuestra confianza. Mientras más confiemos en Jesús, más recibiremos.

La Devoción a la Divina Misericordia
Tener devoción a la Divina Misericordia requiere de una total entrega a Dios como Misericordia. Es una decisión que comprende en confiar completamente en Él, en aceptar su Misericordia con acción de gracias y de ser misericordioso como Él es Misericordioso.
Las prácticas devocionales propuestas en el diario de la Santa Faustina están en completo acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia y su raíz están firmemente en los Mensajes de los Evangelios de nuestro Señor Misericordioso. Estos propiamente comprendidos e implementados nos ayudan a crecer como genuinos seguidores de Cristo.

Corazón Misericordioso
Existen dos versos de las Escrituras que debemos tener en cuenta mientras nos involucramos en estas prácticas devocionales.
1. "Ese pueblo se me ha allegado con su boca, y me han honrado con sus labios mientras que si corazón está lejos de mí." (Is 29:13);
2. Bienaventurados los misericordiosos por que ellos alcanzarán misericordia " (Mt 5:7). Es irónico y hasta espantoso el hecho de que la mayoría de las personas religiosas de los tiempos de Cristo (personas que eran practicantes de su religión y que ansiosamente esperaban la venida del Mesías) no fueron capaces de reconocerlo cuando Él vino.
Los fariseos, a los que Cristo les hablaba en la primera cita del evangelio mencionada anteriormente, eran muy devotos a las oraciones, reglas y rituales de su religión, pero al pasar de los años, estas prácticas externas eran tan importantes por ellas mismas que su verdadero significado se había perdido. Los fariseos efectuaban todos los sacrificios requeridos, decían las oraciones correctas, ayunaban con frecuencia y hablaban constantemente sobre Dios, pero nada de esto había tocado sus corazones. Como resultado no tenían ninguna relación con Dios, ellos no estaban viviendo de la forma que Él quería y no estaban preparados para la venida de Cristo.

Cuando miramos a la imagen de nuestro Salvador Misericordioso, o dejamos lo que estamos haciendo a las tres de la tarde, o rezamos la coronilla de la Divina Misericordia – son estas cosas que nos están llevando más cerca a la verdadera vida sacramental de la Iglesia y dejamos que Cristo transforma nuestros corazones? ¿O solo se han convertido en hábitos religiosos? ¿En nuestras vidas diarias estamos convirtiéndonos más y más en personas de Misericordia? ¿O sólo estamos honrando la Misericordia de Dios con los labios? Viviendo el mensaje de la Misericordia Las prácticas devocionales reveladas a la Santa Faustina nos fueron dadas como "instrumentos de misericordia" por medio de los cuales el amor de Dios es derramado sobre todo el mundo, pero no son suficientes por sí solas. No es suficiente que nosotros colguemos la imagen de la Divina Misericordia en nuestros hogares, que recemos la Coronilla todos los días a las 3 de la tarde, y recibamos la Comunión el domingo después de la pascua. Nosotros debemos mostrarnos misericordiosos con nuestro prójimo. ¡Poner la Misericordia en acción no es una opción de la devoción a la Divina Misericordia sino un requisito!
Nuestro Señor le habla estrictamente de esto a Santa Faustina:
Exijo de ti obras de Misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. (Diario 742).
Así como lo mandan los evangelios "Sean Misericordiosos así como su Padre en el Cielo es Misericordioso, " piden que seamos misericordiosos con nuestro prójimo "siempre y en todo lugar" parece imposible de cumplir pero el Señor asegura que es posible. " Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas. " (Diario 1074)
¿Cómo irradiamos la Misericordia de Dios a nuestro prójimo? Por medio de nuestras acciones, palabras y oraciones. "En estas tres formas" Él le dice a Sor Faustina " está contenida la plenitud de la misericordia" (Diario 742) Todos hemos sido llamados a practicar estas tres formas de misericordia, pero no todos somos llamados de la misma manera. Tenemos que preguntarle al Señor, quien comprende nuestras personalidades individuales y nuestra situación, que nos ayude a reconocer las diversas formas con que podemos poner en práctica Su Misericordia en nuestras vidas diarias.
Pidiendo la Misericordia de nuestro Señor, confiando en su Misericordia, y viviendo como personas misericordiosas nos podemos asegurar que nunca escucharemos decir "Sus corazones están lejos de mí" sino más bien la hermosa promesa de " Bienaventurados los misericordiosos, ya que ellos obtendrán Misericordia".
Es nuestro deseo que ustedes continúen leyendo y volviendo a leer la información de esta página de web y que digan las oraciones, y que pongan en práctica lo anteriormente mencionado, de manera que lleguen a confiar completamente en Dios y vivan cada día inmersos en su Amor Misericordioso – cumpliendo de esta forma el mandamiento del Señor "Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos." (Mt 5:16).

Santa María Faustina Kowalska
Elena Kowalska, nació en Glogowiec en 1905, cerca de Cracovia, en Polonia. Unas pocas semanas antes de su vigésimo cumpleaños, entró a la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de Misericordia, adoptando el nombre María Faustina. En 1928 tomó los votos definitivos como monja.
El comienzo de la devoción a la Divina Misericordia
El 22 de Febrero de 1931, tuvo una visión de Jesús en el pueblo de Plock, Polonia. Sor Faustina relata en su diario lo que Nuestro Señor le dijo de esta manera:
"Pinte una imagen de acuerdo a esta visión, con las palabras 'Jesús, en Vos confío' Yo deseo que esta imagen sea venerada, primero en tu capilla y luego en el mundo entero."
"Yo prometo que, el alma que venere esta imagen, no perecerá. También prometo victoria sobre sus enemigos aquí en la tierra, especialmente a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé con mi propia Gloria."
"Los dos rayos indican Agua y Sangre. El rayo pálido significa el Agua que hace las almas justas. El rayo rojo significa la Sangre que es la vida de las almas."
"Estos dos rayos salieron de las profundidades de Mi tierna Misericordia, cuando Mi corazón agonizado fue abierto por la lanza en la Cruz."
A partir de 1931, Faustina, tuvo una serie de revelaciones de Jesús. Todas ellas las escribió en su diario de más de 600 páginas. Durante casi 20 años, estuvo prohibida la devoción a la Divina Misericordia. Desde el 15 de abril de 1978, la Santa Sede permitió la práctica de esta devoción.
Sor Faustina murió de tuberculosis, el 5 de octubre de 1938, en Cracovia. Sus restos mortales yacen en la capilla del convento bajo la milagrosa imagen de la Divina Misericordia, fue beatificada el 18 de abril de 1993 y canonizada el 30 de abril del 2000 por S. S. Juan Pablo II.
Extractos de los Mensajes de Nuestro Señor, según algunos extractos del diario de Santa Faustina

Sobre la Imagen.
"Ofrezco a los hombres la vasija con la que han de seguir viniendo a la fuente de la misericordia para recoger las gracias. Esa vasija es esta imagen con la firma: Jesús, en Vos confío"
Sobre la Coronilla.
"Alienta a las personas a recitar la Coronilla que te he dado... Quien la recite, recibirá gran misericordia a su hora de la muerte. Los sacerdotes la recomendaran a los pecadores como su último refugio de salvación. Aún si el pecador mas empedernido recite esta Coronilla al menos una vez, recibirá la gracia de Mi infinita Misericordia. Deseo conceder gracias inimaginables a aquellos que confían en Mi Misericordia."
"Escribe que cuando reciten esta Coronilla en presencia del moribundo, Yo me pondré entre mi Padre y el, no como Justo Juez sino como Salvador Misericordioso."
Sobre la Festividad.
"Yo quiero que esta imagen sea solemnemente bendecida el primer domingo después de Pascua; ese domingo ha de ser la Fiesta de Mi Misericordia."
"En aquel día están abiertas las entrañas de Mi Misericordia. Derramaré un mar entero de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia; el alma que se confiese [dentro de ocho días antes o después] y comulgue [el mismo día] obtendrá la remisión total de culpas y castigos"
La Hora de la Misericordia (Las Tres de la Tarde)
"Te recuerdo, hija mía, que tan pronto como suene el reloj a las tres de la tarde, te sumerjas completamente en mi Misericordia, adorándola y glorificándola; invoca su omnipotencia para todo el mundo, y particularmente para los pobres pecadores; porque en ese momento la Misericordia se abrió ampliamente para cada alma."
"A la hora de las tres imploren Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y aunque sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi desamparo en momento de agonía. Esta es la hora de gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré entrar dentro de Mi tristeza mortal. En esta hora, no le rehusare nada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión."
Sobre la Novena.
"Deseo que durante esos nueve días traigas almas a la fuente de Mi misericordia, que de allí podrán tomar fuerza y consuelo y cualquier gracia que necesiten en las adversidades de la vida, especialmente en la hora de la muerte."

La Imagen
El primer elemento de la Devoción a la Divina Misericordia que fue revelado a la Hermana Faustina fue la Imagen, el 22 de Febrero del 1931. Jesús se le aparece con rayos de luz irradiando desde su Corazón y le dice:

"Pinta una imagen según el modelo que vez, y firma: "Jesús, en ti confío". Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y luego en el mundo entero." (Diario 47)
"Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerta. Yo Mismo la defenderé como Mi gloria." (Diario 48)
"Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Este recipiente es esta imagen con la firma: Jesús en Ti confío". (Diario 327)
"Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica las almas. EL rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas…"."Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizado fue abierto en la cruz por la lanza."
"Estos rayos protegen a las almas de la indignación Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, por que no le alcanzará la mano justa de Dios." (Diario 299)
"No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de esta imagen, sino en Mi gracia." (Diario 313)
"A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas, ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil." Diario (742)

En estos textos se explica la doctrina de la Iglesia en cuanto a imágenes, la justificación y la gracia. Primero, por si sola una imagen es meramente una pintura, no importa cuan hermosa y expresiva. Sin embargo, puede señalarnos los misterios de la fe y disponernos a recibir aquello que representan, en este caso la Divina Misericordia.
Es por tanto el recipiente, no la fuente, un recordatorio, no la realidad. Esta realidad es la fuente misericordiosa de gracias que mana del Corazón traspasado de Cristo en la Cruz, y que mana visiblemente para representar lo visible, es decir lo sacramental, los signos de gracia, el Bautismo y la Eucaristía, representando todos los sacramentos de la Iglesia. Por ende, San Juan en su primera epístola insiste en la presencia de lo invisible con lo visible, el Espíritu con el Agua y la Sangre.
La imagen también nos recuerda que la salvación no es sólo por la fe, pero por obras y caridad también. Hay que tener fe para ver y creer en lo que significa la Imagen, la Divina Misericordia derramándose de Cristo en la Cruz, pero hay que ser misericordioso, el amor que va más allá los estrictos requisitos de la justicia, para atraer la Misericordia hacia sí mismo. " Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden" (Mt 7:2). La imagen del costado traspasado de Jesús derramando sangre y agua nos recuerda que la Cruz, el amor en acción es el precio de la misericordia. " Que, como yo os he amado, así os améis los unos a los otros." (Jn 13:34)

La Hora de la Misericordia
Las Tres de la Tarde

Oraciones.

"Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó inmensamente para las almas, y el océano de Misericordia se abrió por todo el mundo. O fuente de Vida, Oh Misericordia Infinita, abarca el mundo entero y derrámate sobre nosotros."
"Oh Sangre y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Vos confío."

Según el diario de Santa María Faustina Kowalska.

"Yo te recuerdo hija mía que tan pronto como suene el reloj a las tres de la tarde, te sumerjas completamente en mi Misericordia, adorándola y glorificándola; invoca su omnipotencia para todo el mundo, y particularmente para los pobres pecadores; porque en ese momento la Misericordia se abrió ampliamente para cada alma."
"A la hora de las tres imploren Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y aunque sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en MI desamparo en momento de agonía. Esta es la hora de gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré entrar dentro de Mi tristeza mortal. En esta hora, no le rehusare nada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión."


La Coronilla de la Divina Misericordia



Se utiliza un rosario común de cinco decenas.
1. Comenzar con un Padre Nuestro, Avemaría, y Credo.
2. Al comenzar cada decena (cuentas grandes del Padre Nuestro) decir:
"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo,
la Sangre, el Alma y la Divinidad
de Tu Amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
para el perdón de nuestros
pecados y los del mundo entero."
3. En las cuentas pequeñas del Ave María:
"Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero."

4. Al finalizar las cinco decenas de la coronilla se repite tres
veces:
"Santo Dios, Santo Fuerte,
Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros y del mundo entero."

Según el diario de Santa María Faustina Kowalska
"Alienta a las personas a decir la Coronilla que te he dado... Quien la recite recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes la recomendaran a los pecadores como su último refugio de salvación. Aun si el pecador mas empedernido hubiese recitado esta Coronilla al menos una vez, recibirá la gracia de Mi infinita Misericordia. Deseo conceder gracias inimaginables a aquellos que confían en Mi Misericordia."
"Escribe que cuando digan esta Coronilla en presencia del moribundo, Yo me pondré entre mi Padre y el, no como Justo Juez sino como Misericordioso Salvador."

La Fiesta

Durante el transcurso de las revelaciones de Jesús a la hermana Faustina sobre la Divina Misericordia Él le pidió en diversas ocasiones que se dedicara una fiesta a la Divina Misericordia y que esta fiesta fuera celebrada el domingo después de la Pascua. Los textos litúrgicos de ese día, el segundo domingo de Pascua, son concernientes a la institución del Sacramento de Penitencia, el Tribunal de la Divina Misericordia, de manera que van perfectamente con las peticiones de nuestro Señor. Esta fiesta ya ha sido otorgada a la nación de Polonia, al igual que es celebrada en la Ciudad del Vaticano. La canonización de la hermana Faustina el 30 de abril 2000 representa el respaldo más grande que la Iglesia le puede dar a una revelación privada, un acto de infalibilidad Papal proclamando la segura santidad de la mística.
De hecho el día de la canonización de Sor Faustina esta fiesta se extendió a lo largo de la Iglesia universal. Sobre esta fiesta dijo Jesús:
"Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas." (Diario 300).
"Quiero que la imagen sea bendecida solemnemente el primer domingo después de Pascua y que se le venere públicamente para que cada alma pueda saber de ella. " (Diario 341)
"Esta fiesta ha salido de las entrañas de Mi misericordia y está confirmada en el abismo de Mis gracias." (Diario 420)
"Una vez, oí estas palabras: Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mí misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi misericordia. Cada alma respecto a mí, por toda la eternidad meditará Mi amor y Mi misericordia. La Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas, deseo que se celebre solamente el primer domingo después de la Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que se dirija a la Fuente de Mi misericordia." (Diario 699)
"Sí, el primer domingo después de la Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pero también debe estar presente la acción y pido se rinda culto a Mi Misericordia con la solemne celebración de esta Fiesta y con el culto a la imagen que ha sido pintada." (Diario 742)
"Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia." (Diario 1109)
Podemos apreciar de estos extractos que Nuestro Señor desea que durante la celebración de esta fiesta se incluye la veneración solemne y pública de la imagen de la Divina Misericordia por parte de la Iglesia, como así desea además la veneración individual de cada uno de nosotros. La gran promesa para cada alma es que un acto devocional de penitencia sacramental y comunión obtendrán para esa alma la plenitud de la Divina Misericordia en la fiesta.
El Cardenal de Cracovia, Cardenal Macharski cuya diócesis es el centro donde se esparció la devoción y fue el patrocinador de la Causa de Sor Faustina, escribió que debemos utilizar la cuaresma como una preparación para la fiesta y confesarnos aún antes de la Semana Santa!. De modo que está claro que los requisitos de confesión no tienen que cumplirse el mismo día de la fiesta. Esto sería una carga imposible para el clero. Los requisitos de la comunión pueden ser cumplidos fácilmente en ese mismo día ya que es día de obligación siendo un Domingo. Solamente necesitaríamos confesarnos otra vez, si este sacramento se recibió temprano en la cuaresma o en la Pascua, o si estamos en pecado mortal en el día de la fiesta.

DECRETO

Se enriquecen con indulgencias actos de culto realizados en honor de la Misericordia divina.

"Tu misericordia, oh Dios, no tiene límites, y es infinito el tesoro de tu bondad..." (Oración después del himno "Te Deum") y "Oh Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia..." (Oración colecta del domingo XXVI del tiempo ordinario), canta humilde y fielmente la santa Madre Iglesia. En efecto, la inmensa condescendencia de Dios, tanto hacia el género humano en su conjunto como hacia cada una de las personas, resplandece de modo especial cuando el mismo Dios todopoderoso perdona los pecados y los defectos morales, y readmite paternalmente a los culpables a su amistad, que merecidamente habían perdido.
Así, los fieles son impulsados a conmemorar con íntimo afecto del alma los misterios del perdón divino y a celebrarlos con fervor, y comprenden claramente la suma conveniencia, más aún, el deber que el pueblo de Dios tiene de alabar, con formas particulares de oración, la Misericordia divina, obteniendo al mismo tiempo, después de realizar con espíritu de gratitud las obras exigidas y de cumplir las debidas condiciones, los beneficios espirituales derivados del tesoro de la Iglesia. "El misterio pascual es el culmen de esta revelación y actuación de la misericordia, que es capaz de justificar al hombre, de restablecer la justicia en el sentido del orden salvífico querido por Dios desde el principio para el hombre y, mediante el hombre, en el mundo" (Dives in misericordia, 7).
La Misericordia divina realmente sabe perdonar incluso los pecados más graves, pero al hacerlo impulsa a los fieles a sentir un dolor sobrenatural, no meramente psicológico, de sus propios pecados, de forma que, siempre con la ayuda de la gracia divina, hagan un firme propósito de no volver a pecar. Esas disposiciones del alma consiguen efectivamente el perdón de los pecados mortales cuando el fiel recibe con fruto el sacramento de la penitencia o se arrepiente de los mismos mediante un acto de caridad perfecta y de dolor perfecto, con el propósito de acudir cuanto antes al mismo sacramento de la penitencia. En efecto, nuestro Señor Jesucristo, en la parábola del hijo pródigo, nos enseña que el pecador debe confesar su miseria ante Dios, diciendo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de llamarme hijo tuyo" (Lc 15, 18-19), percibiendo que ello es obra de Dios: "Estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado" (Lc 15, 32).
Por eso, con próvida solicitud pastoral, el Sumo Pontífice Juan Pablo II, para imprimir en el alma de los fieles estos preceptos y enseñanzas de la fe cristiana, impulsado por la dulce consideración del Padre de las misericordias, ha querido que el segundo domingo de Pascua se dedique a recordar con especial devoción estos dones de la gracia, atribuyendo a ese domingo la denominación de "Domingo de la Misericordia divina" (cf. Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, decreto Misericors et miserator, 5 de mayo de 2000).
El evangelio del segundo domingo de Pascua narra las maravillas realizadas por nuestro Señor Jesucristo el día mismo de la Resurrección en la primera aparición pública: "Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío". Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos"" (Jn 20, 19-23).
Para hacer que los fieles vivan con intensa piedad esta celebración, el mismo Sumo Pontífice ha establecido que el citado domingo se enriquezca con la indulgencia plenaria, como se indicará más abajo, para que los fieles reciban con más abundancia el don de la consolación del Espíritu Santo, y cultiven así una creciente caridad hacia Dios y hacia el prójimo, y, una vez obtenido de Dios el perdón de sus pecados, ellos a su vez perdonen generosamente a sus hermanos.
De esta forma, los fieles vivirán con más perfección el espíritu del Evangelio, acogiendo en sí la renovación ilustrada e introducida por el concilio ecuménico Vaticano II: "Los cristianos, recordando la palabra del Señor "En esto conocerán que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros" (Jn 13, 35), nada pueden desear más ardientemente que servir cada vez más generosa y eficazmente a los hombres del mundo actual. (...) Quiere el Padre que en todos los hombres reconozcamos y amemos eficazmente a Cristo, nuestro hermano, tanto de palabra como de obra" (Gaudium et spes, 93).
Por eso, el Sumo Pontífice, animado por un ardiente deseo de fomentar al máximo en el pueblo cristiano estos sentimientos de piedad hacia la Misericordia divina, por los abundantísimos frutos espirituales que de ello pueden esperarse, en la audiencia concedida el día 13 de junio de 2002 a los infrascritos responsables de la Penitenciaría apostólica, se ha dignado otorgar indulgencias en los términos siguientes:
Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de la Misericordia divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Misericordia divina, o al menos rece, en presencia del santísimo sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, "Jesús misericordioso, confío en ti"). Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas.
Además, los navegantes, que cumplen su deber en la inmensa extensión del mar; los innumerables hermanos a quienes los desastres de la guerra, las vicisitudes políticas, la inclemencia de los lugares y otras causas parecidas han alejado de su patria; los enfermos y quienes les asisten, y todos los que por justa causa no pueden abandonar su casa o desempeñan una actividad impostergable en beneficio de la comunidad, podrán conseguir la indulgencia plenaria en el domingo de la Misericordia divina si con total rechazo de cualquier pecado, como se ha dicho antes, y con la intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales, rezan, frente a una piadosa imagen de nuestro Señor Jesús misericordioso, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, "Jesús misericordioso, confío en ti").
Si ni siquiera eso se pudiera hacer, en ese mismo día podrán obtener la indulgencia plenaria los que se unan con la intención a los que realizan del modo ordinario la obra prescrita para la indulgencia y ofrecen a Dios misericordioso una oración y a la vez los sufrimientos de su enfermedad y las molestias de su vida, teniendo también ellos el propósito de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres condiciones prescritas para lucrar la indulgencia plenaria.
Los sacerdotes que desempeñan el ministerio pastoral, sobre todo los párrocos, informen oportunamente a sus fieles acerca de esta saludable disposición de la Iglesia, préstense con espíritu pronto y generoso a escuchar sus confesiones, y en el domingo de la Misericordia divina, después de la celebración de la santa misa o de las vísperas, o durante un acto de piedad en honor de la Misericordia divina, dirijan, con la dignidad propia del rito, el rezo de las oraciones antes indicadas; por último, dado que son "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia" (Mt 5, 7), al impartir la catequesis impulsen a los fieles a hacer con la mayor frecuencia posible obras de caridad o de misericordia, siguiendo el ejemplo y el mandato de Jesucristo, como se indica en la segunda concesión general del "Enchiridion Indulgentiarum".
Este decreto tiene vigor perpetuo. No obstante cualquier disposición contraria.
Dado en Roma, en la sede de la Penitenciaría apostólica, el 29 de junio de 2002, en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles.

Luigi DE MAGISTRIS
Arzobispo titular de Nova
Pro-penitenciario mayor

Gianfranco GIROTTI, o.f.m. conv.
Regente


Los Últimos Tiempos

¿Por que Cristo le dio énfasis en estos tiempos a una doctrina, La Divina Misericordia, que ha sido parte del patrimonio de la Fe desde el principio, así como pedir una nueva expresión devocional y litúrgica de ella? En las revelaciones de Sor Faustina Jesús responde esta pregunta, conectándola a otra doctrina, a la que también se le da poca importancia, esta es la de la Segunda Venida. En los Evangelios el Señor nos muestra como su primera venida fue en humildad, como un Servidor, para liberar al mundo del pecado. Sin embargo, Él promete regresar en gloria a juzgar al mundo en el amor, como claramente lo dice en su discurso del Reino en los capítulos 13 y 25 de Mateo. Entre estas dos venidas tenemos el final de los tiempos o la era de la Iglesia, en la que la Iglesia ministra le reconciliación hasta el gran y terrible Día del Señor, el día de la Justicia Divina. Todo católico debe estar familiarizado con las enseñanzas de la Iglesia con respecto a este tema, contenido en los párrafos 668 y 679 del Catecismo de la Iglesia Católica. Solo en el contexto de una revelación pública como es enseñado por el Magisterio podemos situar las palabras de la revelación privada dada a Sor Faustina.
"Prepararás al mundo para Mí última venida." (Diario 429)
"Habla al mundo de mi Misericordia….Es señal de los últimos tiempos después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia." (Diario 848)
"Habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día terrible, el día de Mi justicia." (Diario 965)
"Estoy prolongándoles el tiempo de la misericordia, pero ay de ellos si no reconocen este tiempo de Mi visita." (Diario 1160)
Antes del Día de la justicia envío el día de la misericordia". (Diario 1588)
"Quien no quiera pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia". (Diario 1146)
Además de estas palabras de Nuestro Señor la hermana Faustina nos da las palabras de la Madre de Misericordia, la Santísima Virgen María.
"Tu debes hablar al mundo de su gran misericordia y preparar al mundo para su segunda venida. Él vendrá, no como una Salvador Misericordioso, sino como un Juez Justo. Oh que terrible es ese día. Establecido está ya es el día de la justicia, el día de la ira divina. Los ángeles tiemblan ante este día. Habla a las almas de esa gran misericordia, mientras sea aún el tiempo para conceder la misericordia." (Diario 635)
Está claro, que, como en el mensaje de Fátima, la urgencia aquí es la urgencia del Evangelio, "arrepiéntanse y crean". El tiempo exacto es del Señor. Sin embargo, es también claro que hemos alcanzado una etapa crítica de los últimos tiempos que comenzaron con el nacimiento de la Iglesia. Por esto el Papa Juan Pablo II se refirió a "una función especial" asignada a él por Dios "en la presente situación del hombre, la Iglesia y del mundo" en la consagración de 1981 del Santuario del Amor Misericordioso en Collevalenza, Italia. En su encíclica sobre el Padre, él nos urge a "implorar la Misericordia de Dios para la humanidad en estos tiempos de la historia…para suplicar por ella en estos tiempos difíciles y críticos de la historia de la Iglesia y del mundo mientras nos acercamos al final del segundo milenio." (Eníclica Rico en Misericordia 15)

SEGUIR LEYENDO LA NOTA

Domingo II de Pascua: Dios es tan humano como nosotros

Antonio Balsera & Ignacio Fornés


Hoy es el domingo de la Misericordia de Dios.

Es fácil acordarse en este día de Juan Pablo II, que falleció la víspera des esta fiesta, hace ya tres años. Nos acordamos de él como un ancianito, bueno, cariñoso con todos… Muchos millones le querían por su bondad y su santidad.

La gente poco cristiana piensa que Dios es tan bueno que permite todo. Que da igual lo que se haga, porque la bondad de Dios es infinitamente blandengue.
Juan Pablo II no era así. Gracias a su fortaleza se resolvieron muchas injusticias del mundo, denunció crímenes, llamó pecado a lo que era pecado…
Por otro lado, hay cristianos cumplidores que piensan que el Señor es tan justo, que da miedo. Les asustaría encontrarse con Dios, porque lo imaginan temible: un «Ser tan Perfecto», que no admite fallos.
Hay quienes ven a Dios como un ser duro, que «no pasa una». Lo consideran como un padre rígido, serio, justo: como si el cielo fuese una academia militar de la antigua Prusia.

El Papa polaco era exigente con los jóvenes. Nos hablaba de sacrificio, de entrega, de hacer las cosas bien. Nos apretaba las tuercas, y, sin embargo, millones de jóvenes acudían en masa para escucharle y aclamarle. Porque se sentían comprendidos. No lo veían como alguien terrorífico y desagradable.
Efectivamente el Señor nos propone a todos los cristianos, que seamos perfectos. Pero esto no quiere decir que Jesús nos proponga que no tengamos fallos. Tener fallos es lo normal. Es muy humano ser tentado.
El Señor dice: «sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto» (Mt 5, 48). Hay que ser santos de la forma que Dios es santo.
Jesús aclara: «sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6,36). Así es Dios, y ésta es nuestra meta.
El Señor quiso que el mundo conociera su Misericordia a través de las revelaciones hechas a una santa, Faustina Kowalska.
En una ocasión le decía: «las almas me reconocen como Santo y como Justo, pero no tienen confianza en mi bondad. Y le daba un encargo: Anuncia que la Misericordia es el mayor atributo de Dios».
La misericordia es su verdadero rostro. Dios es misericordioso: carga con nuestra miseria para quitárnosla. Dios es un buen samaritano, que hace bien a sus amigos y a sus enemigos.
Hay una historia interesante de una chica que fue agente secreto ruso en Corea del Norte. Tenía todas las cualidades para ese oficio. Era hábil, culta y educada. Su misión la desarrollaba en la sierra de Hamhung, cerca de la línea de fuego durante la guerra de Corea, allá por 1950.
Cayó herida durante un ataque de artillería y fue detenida por las tropas del sur y trasladada a un hospital.
Un día se presentó allí un cura anciano, curtido en mil frentes, capellán militar:
Soy sacerdote, le dijo. –¿Católico? ¿Protestante? Respondió ella de forma agresiva. –Católico. –Razón de más para odiarte. No necesito su ayuda y si su oficio es salvar almas, conmigo no tiene nada que hacer. No puede salvar lo que no tengo. Ni tengo alma, ni creo en nada.
Ante esa respuesta el sacerdote optó por una silenciosa y prudente retirada. La herida era grave. Se temía por su vida.
La misericordia es la verdad sobre Él. Es su verdadero rostro.
–«Muéstranos, Señor, tu misericordia, y danos tu salvación» (Salmo 84, 8).
Personalmente Dios no tiene enemigos, pero hay gente que va contra Él.
Nadie tiene la capacidad de «hacernos malos» si nosotros no queremos. A Dios nadie puede hacerlo malo. Incluso los que van contra Él acaban demostrando que el Señor es bueno.
A pesar de la actitud de rechazo de aquella joven, el capellán la visitaba brevemente a diario para interesarse por su estado de ánimo.
El sacerdote la escuchaba en silencio sólo hablando de vez en cuando sin entrar a fondo. Poco a poco fue mejorando, también por dentro.
Un día, al ver unas monjas que estaban donando sangre le preguntó al anciano cura:
–¿Qué hacen? –Son donantes de sangre, le respondió el sacerdote. –Y ¿cuánto les pagan? –Nada. –¿Nada? Nunca hubiera pensado que entre ustedes nadie hiciera algo gratis. ¿También las monjas? –También. Nuestro fundador, Jesucristo, nos dio dos mandamientos: Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Ellas quieren seguirlo y por eso dan su sangre sin cobrar nada.
La muchacha se quedó pensativa. Otro día le habló de una joven como ella, Teresa de Lisieux.
Muchas personas se han convertido al comprobar lo bueno que es Dios.
Acabada la guerra, la chica le decía a este santo cura: –Gracias por haberme traído un rayo de luz a mi vida. No conocía cómo eran los católicos. Tenía la cabeza llena de eslóganes y propaganda.
No olvido a su Teresita de Francia. Ella amó en lugar de odiar. Y eso es muy hermoso.
Pasaron los meses, y le volvió a escribir: –Mi nombre es ahora Teresa. Y con eso comprenderá usted que estoy bautizada. He deseado que me impusieran el nombre de la santa francesa que era joven como yo, y que amaba. ¡Yo no quiero odiar más a nadie! ¡A nadie!
Jesús decía que nuestro Padre Dios hace salir el sol sale para todos (cfr. Mt 5, 45). Así debe ser el cristiano que aspira a la santidad: una persona con defectos, pero que sabe querer a todos, con las miserias que ellos tengan.
El Papa viajero. Así se le conoce a Juan Pablo II. Hizo un centenar de viajes para estar cerca de los demás, para darse cuenta de sus problemas y ayudarles.
Miles de personas han tenido oportunidad de contarle sus cosas, también cuando estaba limitado físicamente. Cuando ya no podía moverse, se sentaba en una silla y uno a uno hablaba el tiempo que podía durante las audiencias.
–Señor Jesús, danos un corazón misericordioso capaz de ver las preocupaciones interiores y exteriores de los demás, para comprenderles y ayudarles.
A nosotros, muchas veces nos cuesta actuar así, pero no a Dios, que es mas humano que nosotros.
Cuentan de una mujer internacionalmente conocida en el mundo de la comunicación, que estando un día sentada en la playa, enfrente del mar, pensando justamente en esto, en la misericordia de Dios, de repente rompió una ola y le salpicó un gota en la mano.
Como estaba haciendo oración, el Señor le hizo entender: ¿Ves esa gota de agua? Así es tu miseria delante del océano de mi misericordia.
Es justamente lo que vemos cuando asistimos a la Santa Misa. El sacerdote echa el vino en el cáliz y luego una gotita de agua que se mezcla hasta desaparecer en el vino. Nuestras miserias desaparecen en medio del amor misericordioso de Jesús si nos arrepentimos.
Así tienen que desaparecer también las miserias de los demás, sin echárselas en cara.
«Dame, Señor de misericordia, la gracia de que yo también sea misericordioso con los demás. Intransigencia conmigo mismo; comprensión con los que me rodean» (PredicHond, «Confianza en Dios», 10-IV 1937, p. 44).
Él nos ayudará si se lo pedimos a través del corazón misericordioso de su Madre.

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Domingo II de Pascua: Al Anocher de aquel día

Por José María Maruri, SJ




1.- Es el Señor el que entra, mira sus caras tristes, sondea sus corazones divididos y les ofrece su paz, la paz del perdón, la paz del olvido, la paz del reencuentro. Paz con Dios y paz consigo mismos. La paz de los hombres de buena voluntad aunque sean pecadores.

Al anochecer de aquel día... Era de noche cuando Judas salió a traicionar a Jesús. Era de noche cuando Nicodemo fue a hablar con Jesús. Era de noche cuando José de Arimatea pidió a Pilato el cuerpo del Señor. Era anochecido cuando Jesús se aparece a sus discípulos juntos.

Al anochecer de aquel día, porque había anochecido en los corazones de los apóstoles por el miedo, la tristeza y sobre todo porque cuando Jesús mas los necesitaba “todos le abandonaron y huyeron”.

Al anochecer aquellos pobres hombres estaban encerrados, cabizbajos, paralizados, sin dar un paso en busca del Señor y es el Señor en el que los busca, entra, y se pone en medio de ellos, “que no es el hombre quien busca a Dios, es Dios el que anda siempre en busca del hombre.

2.- Como el Padre me envió a hacer las paces entre el cielo y la tierra así os envío yo a dar a todos la paz del perdón: lo que desatéis quedará desatado. Y nace el sacramento de la penitencia, el Sacramento de la Paz. Un sacramento que debe iluminar nuestro anochecer.

--¿Y por qué un sacramento instituido por Jesús como sacramento de paz, de alegría, del reencuentro, se ha convertido para muchos de nosotros en algo intranquilizador? Y a veces traba que nos separa por muchos años del reencuentro de Jesús en la Eucaristía, que nos mantiene en nuestro anochecer.

--¿Por qué el Sacramento de la acogida cariñosa, de la alegría, se ha convertido en un potro, en una hoguera de la Inquisición y ha perdido toda alegre resonancia de Buena Nueva, de que Dios nos busca, olvida, perdona y nos quiere en paz?

--¿Por qué los confesionarios son desagradables, cajas de resonancia de regañinas, amenazas, penitencias desproporcionadas, malos humores, caras de jueces avinagrados, donde se usa el sacacorchos o tiene uno la sensación de que le extraen una muela?

3.- Si los apóstoles se llenaron de alegría al ver al Señor, es que la confesión debería ser:

-- Jesús mirando con simpatía y cariño al joven que quiere seguirle

--Jesús diciendo a la adúltera “tampoco yo te condeno”

--Jesús aprendiendo en la debilidad humana a comprender y a dar la comprensión de Dios.

--Debe ser el Señor siempre tendiendo la mano.

-- El Señor cerrando los ojos a todo, con tal de no apagar la mecha que aún humea, ni cobrar la caña que ya se dobla hacia el suelo

--Debe ser que Jesús que no ha venido a juzgar al mundo, sino a dar su vida por él.

--Jesús diciendo a los apóstoles que le han abandonado y traicionado “la paz sea con vosotros”

--Debe ser el Señor llenando de alegría el corazón de los suyos al verle.

4.- En el sacramento de la penitencia se nos comunica el Espíritu Santo, ese que Jesús exhala sobre sus discípulos para que sepan perdonar, Espíritu que es por esencia AMOR. Que como dice la secuencia del día de Pentecostés es:

--brisa en las horas de fuego--gozo que enjuga las lágrimas--que riega la tierra en sequía--sana el corazón enfermo. Y los apóstoles se llenaron de alegría al ver al Señor: Y nosotros debemos de llenarnos de alegría al reencontrarnos con el Señor en la confesión, donde Jesús vuelve a decirnos a cada uno “la paz sea contigo, la paz del olvido, la paz del perdón”.

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viernes, 28 de marzo de 2008

Pascua: Escuchando los latidos del Corazón de Cristo

ESCUCHANDO LOS LATIDOS DEL CORAZÓN DE CRISTO

Ronald Rolheiser (Traducción Carmelo Astiz, cmf)

¿Cómo oír un latido del corazón?

Al final de su novela “Un Mapa de Cristal”, Jane Urquhart hace que su heroína Silvia recuerde cómo una vez, cuando era pequeña, su padre, que era doctor, le regaló un estetoscopio de juguete. Ella estaba fascinada con el regalo: “Me encantaba la pequeña campana plateada en los extremos de los dos tubos, una campana que podía colocar contra mi pecho para oír el tambor, la música palpitante de mi propio complicado y fascinante corazón”.

Nuestros corazones son complicados y fascinantes y todos nosotros seríamos más amables con nosotros mismos y encontraríamos nuestras vidas más interesantes si escucháramos con más regularidad sus latidos. Ése es también el secreto en nuestra relación con Cristo. Necesitamos poner un estetoscopio contra su corazón y escuchar su ritmo complejo y fascinante. ¿Cómo lo hacemos?

En el evangelio de Juan se nos da para esto una imagen mística. En el relato de Juan de la Última Cena hay un discípulo, a quien él describe como “aquel a quien Jesús amaba”, que se reclina en el pecho de Jesús. Obviamente esto connota una profunda intimidad, pero también intenta transmitir algo más. Si apoyas tu oído sobre el pecho de alguien, puedes oír el latido de su corazón y ese sonido comienza finalmente a reverberar suavemente a través de todo tu propio cuerpo.

Así pues, para Juan ésta es la imagen del perfecto discipulado. Nosotros somos “aquel a quien ama Jesús” y necesitamos reclinar nuestras cabezas en el pecho de Jesús de forma que oigamos el latido de su corazón y, desde ahí, asomarnos al mundo. El estar en sintonía con el latido del corazón de Jesús y el recostarnos en su pecho con placer e intimidad nos dará a la vez la visión y alimento que necesitamos para vivir nuestras vidas como deberíamos.

Como sabemos, “aquel a quien Jesús amaba” podría haber sido históricamente el mismo Juan. Pero aquí el evangelio se refiere también a cada uno de nosotros. Efectivamente, cada uno de nosotros tiene que ser el “discípulo amado”, que se reclina en el pecho de Jesús con especial intimidad. Para Juan, esto constituye el verdadero centro del discipulado y hace parecer pequeño todo lo demás (carisma, ministerio eclesial, incluso profecía) en cuanto a su importancia. Ciertamente, en la Última Cena, Pedro (el Papa, el líder de la Iglesia) ni siquiera puede hablar a Jesús directamente, sino que debe formular su pregunta por medio del “discípulo amado”. De esta forma Juan nos dice que la intimidad con Jesús es más importante que cualquier carisma o rol de liderazgo.

Y ése es nuestro reto y nuestra llamada: Tener tal intimidad con Cristo que nos lleve a reclinarnos sobre su pecho, a oír sus latidos, y a mirar al mundo desde esa perspectiva. Pero, ¿cómo hacemos eso en la práctica?

Recostarse en el pecho de Jesús no coincide con la imagen que tan brillantemente describe William Blake en su poema “Infant Sorrow”, donde el miedo y el dolor sugieren que lo mejor es “enfurruñarse sobre el pecho de mi madre”. En tal caso nuestros ojos se nos vuelven hacia adentro, o los cerramos, y lo que estamos buscando es sólo nuestro bienestar. La imagen de Juan, en el evangelio, dice algo más.

Su imagen es la de la intimidad de los amantes, en la que el vínculo de intimidad ofrece profundo bienestar, pero también pone en sintonía un corazón con el otro de tal forma que la energía y fuerza fluyen, primero de quien consuela, y después de quien recibe el consuelo.

La imagen funciona de esta manera: Tenemos que reclinar nuestra cabeza sobre el pecho de Cristo, sentir su intimidad, percibir el latido de su corazón, sentirnos llenos de su bienestar, y entonces permitir que la energía y la fuerza que sentimos dentro fluyan por medio de nosotros hacia el mundo. Y se supone que eso nos colmará con la visión y el alimento que necesitamos para vivir como es debido.

En cuanto a la visión: Cuando estemos escuchando el latido del Corazón de Jesús y mirando al mundo desde allí, percibiremos lo que significa simple y llanamente amar, más allá de las ideologías, más allá del hecho de ser liberal o conservador, más allá de las diferentes escuelas de pensamiento, y por encima de nuestras opiniones y de las de los demás. Tendremos también una visión de la renuncia de nosotros mismos y del auto-sacrificio, por encima de nuestro confort, de nuestras propias ambiciones, y por encima de la sincera (aunque reducida) capacidad de la sociedad para renunciar al placer y a lo inmediato a cambio de algo más profundo y más significativo a largo plazo.

En cuanto al alimento: Cuando estemos escuchando el latido del corazón de Cristo, sintiendo su consuelo espiritual, y mirando al mundo desde allí, nosotros también encontraremos más fácilmente fortaleza para mantener nuestros corazones blandos e indulgentes, cuando nos percatemos de que todo es duro y difícil; para mantener nuestra lengua amable, cuando todo es chisme y calumnia, y para mantenernos a nosotros mismos conscientes de los dones de los otros, cuando todo alrededor son celos y envidias. Lograremos más fácilmente la capacidad de perdonar, a pesar de nuestras heridas; de vivir en castidad, aun inmersos en una cultura permisiva y en exceso provocativa; de ver hermosura dentro del trago y el deber; de percibir lo sagrado dentro del aburrimiento y la monotonía, y de permanecer conscientes de la presencia de Dios dentro de la ausencia total de Dios que a veces nos abruma.

Nuestra sensibilidad personal debe ser como un estetoscopio que oiga los latidos del corazón de Cristo, siempre complejo y fascinante.


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Madre Teresa de Calcuta: Por que TE AMO

MADRE TERESA DE CALCUTA:
PALABRAS DE VIDA ETERNA





Hermosa reflexión sobre la Madre Teresa para profundizar en esta Pascua

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jueves, 27 de marzo de 2008

Pascua: Domingo II

PISTAS HOMILÍA DOMINICAL

Jorge Humberto Peláez, S.J.



TIEMPO DE PASCUA – DOMINGO II A

(30-marzo-2008)

--Lecturas:

*Hechos de los Apóstoles 2, 42-47

*I Carta de San Pedro 1, 3-9

*Juan 20, 19-31

*El evangelio de este II Domingo de Pascua relata dos apariciones de Jesús a sus discípulos. En la primera de ellas está ausente el apóstol Tomás, y en la segunda, él, patrono de los escépticos, verifica las pruebas de la resurrección de Jesús.

*En las lecturas que escucharemos durante los domingos de Pascua, encontraremos numerosos relatos de apariciones de Jesús. Es importante que nos preguntemos por su significación: ¿qué espera la liturgia al proponernos estos textos?



*Recordemos que el hecho que más impactó a la comunidad de los primeros discípulos fue la tumba vacía, experiencia vivida en primer lugar por las mujeres que seguían a Jesús y confirmada posteriormente por los apóstoles.

*Las apariciones de Jesús confirman el dato de la tumba vacía y fundamentan la fe de los apóstoles y de los miembros de la comunidad en la resurrección.

*Las apariciones son contactos personales con Jesús resucitado. A partir de estos encuentros, se confirma la fe de los discípulos, quienes experimentan una profunda transformación interior.

*Estas apariciones de Jesús después de su resurrección tienen unos rasgos comunes:

--Lo primero que llama la atención es que la iniciativa siempre proviene de Jesús. Él aparece y desaparece de manera inesperada, incluso estando cerradas las puertas. Ninguna de estas apariciones sucede durante la noche o en sueños; siempre son un hecho comunitario.

--Nos produce curiosidad que Jesús no sea reconocido de manera inmediata. Cuando él se hace presente y los saluda, ellos dudan y manifiestan desconfianza.

--¿Por qué dudan los apóstoles si habían estado junto a él durante tres años? La razón es simple: la figura corporal de Jesús no era la misma que él tuvo durante su existencia terrenal; su cuerpo ya no era material sino glorioso o espiritual, lo que le permitía atravesar las paredes y las puertas cerradas.

--Los apóstoles lo reconocen después de los primeros momentos de vacilación. Este reconocimiento es posible después de identificar palabras y gestos que les eran familiares. Este reconocimiento es fruto de la fe, la cual les ofrece un horizonte de comprensión en el que se articulan los hechos vividos por ellos y los anuncios del Antiguo Testamento. Su percepción de Jesús, al principio torpe y cargada de expectativas materiales, va madurando hasta comprender el significado de su ser y de su misión.

--Otro aspecto interesante de estas apariciones pascuales de Jesús resucitado es la misión. La resurrección cambia el estado de ánimo de los seguidores de Jesús, quienes pasan de la depresión a la alegría confiada. Ahora bien, no se trata de un gozo para ser disfrutado de manera individualista, sino que se trata de una experiencia que debe ser compartida.

--Por eso Jesús da una misión a sus seguidores para que comuniquen al mundo la buena noticia. Jesús ha cumplido la misión que le confió su Padre; ahora él confía esta tarea a sus seguidores. Así como el Padre lo ha enviado, él envía a sus discípulos.

*Uno de los aspectos más repetitivos en las apariciones de Jesús resucitado es su mensaje, quien siempre saludó con palabras de paz:

--La paz es el don por excelencia del Resucitado. La ofrece porque ha vencido a la muerte, que es la gran amenaza.

--Cuando Jesús saluda con la paz, no está ofreciendo a sus discípulos y seguidores un seguro a prueba de dificultades. Esto sería ofrecer algo que está por encima de la condición humana. Jesús no hace este tipo de ofertas.

--La paz que ofrece Jesús es la garantía de que no estamos atrapados por el absurdo; la paz que él ofrece es la garantía de que existe una vida más allá de la muerte, donde el bien y el mal serán juzgados y se aplicará la justicia.

*Es hora de terminar nuestra meditación en este II Domingo de Pascua. Que la experiencia de Jesús resucitado, que fue cuestionada por Tomás el escéptico, afiance nuestra fe en él y nos ratifique en nuestra misión evangelizadora. Debemos comunicar a los demás este anuncio de optimismo, de vida y de dinámica transformadora.

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