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viernes, 27 de marzo de 2009

V Domingo de Cuaresma, Ciclo B - Comentario a las lecturas

Publicado por Entra y Verás

Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo…

Estamos al cabo de la vida pública de Jesús. Final de la primera parte del evangelio. Término del«libro de los signos». Jesús, luz del mundo, ha trabajado por disipar las tinieblas; Verdad divina, ha combatido la mentira; Vida, se ha encarnado con la muerte; el Hijo, ha revelado al Padre. Se acerca el momento supremo: La hora de su glorificación: misterio profundo de piedad y de amor. La presencia de los gentiles hacen una escena un tanto simpática, dentro del dramatismo que le caracteriza. La hora de Jesús engloba a todo el mundo y a la divinidad, Su glorificación alcanza a todas las gentes. Muerte de Jesús: realidad trascendente.

El cuadro comienza de forma festiva. Se perfila próxima la «fiesta». La Fiesta no puede ser otra cosa que la Pascua. Gran fiesta la Pascua, en la que se «recordaba» la salvación pasada y se anunciaba la futura salud. La muerte de Jesús -morirá al comienzo de la Fiesta- hora de la fiesta y de la pascua: la gran Fiesta de Dios salvador. La Iglesia celebra como fiesta y pascua la muerte del Señor. Dios operó en ella la salvación.
En la Fiesta, los gentiles quieren ver a Jesús. Los gentiles, extraños a la fiesta, participan de la fiesta. Jesús anuncia para ellos la gran manifestación de la gloria del Señor. Dios va a pasar delante de ellos envolviéndolos de su resplandor. Quieren ver. Ver a Jesús. Y Jesús se dejará ver: todas las miradas convergerán en él. La Cruz será de ahora en adelante, el punto de encuentro de Dios y los hombres y de los hombres entre sí. Los gentiles en virtud de la muerte de Cristo, celebrarán la pascua, viendo a Jesús, envuelto en la gloria de Dios. Es la fiesta de todos.

Jesús va a morir. Y va a morir en Cruz. Va a morir «elevado». La muerte de Jesús es una elevación. La elevación, una exaltación. La exaltación, una glorificación. Jesús, en su muerte, va a ser elevado, exaltado, glorificado. Glorificación de Jesús y glorificación del Padre. Dios se manifiesta comunicado sin reservas al Hijo; el Hijo acoge la presencia gloriosa del Padre y la extiende a toda la criatura. Jesús muere en obediencia al Padre. Y el Padre acoge aquella muerte en su honor y la convierte en Resurrección gloriosa. Muere el grano y se multiplican las espigas. El Padre glorifica al Hijo y el Hijo glorifica al Padre. Y el Padre acoge aquella muerte en su honor y la convierte en Resurrección gloriosa. Muere el grano y se multiplican las espigas. El Padre glorifica al Hijo y el Hijo glorifica al Padre. Y en esta maravillosa glorificación, encuentran los hombres que se arriman al misterio la propia y excelsa glorificación. Es la hora de Jesús. Para eso ha venido, y a ello camina con toda decisión. Son sus palabras. Es la voz de lo alto.

La muerte de Jesús, glorificación de Dios, es un triunfo sobre el príncipe de este mundo. Un triunfo soberano. El mundo, que creía triunfar dando muerte al Justo, sucumbe paradójicamente bajo su propio intento. El príncipe del mal, que se ufanaba de su «principado» condenando al hombre de Dios, es machacado vivo por la justicia de Dios en Cristo-Hombre. La Cruz, expresión y signo de ignominia, destrucción y muerte, irradia luz, mana vida y dispensa salvación. La muerte de Jesús da poder a Jesús para arropar en sí a todos los que se adhieren a él: la salvación y la vida.

Jesús anuncia su Hora. Hora para la que ha venido. Hora de su muerte, que es elevación, que es participación perfecta y profunda de la voluntad del Padre, que es posesión de su gloria. El Padre glorifica al Hijo y el Hijo devuelve la gloria al Padre, pasando por todos aquellos que como él odian el mundo y acceden a Dios. El poder hacerlo es ya expresión y efecto de su glorificación. Es la Gran Fiesta del Señor.

José Antonio Ciordia Castillo, agustino recoleto. Union City, NJ, Estados Unidos.

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