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martes, 30 de junio de 2009

XIV Domingo del Tiempo Ordinario (San Marcos 6, 1-6): Jesús en la sinagoga de su pueblo

Publicado por Servicios Koinonía

Ez 2,2-5: “Son un pueblo rebelde”
Sal 122: Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.
2Cor 12,7b-10: “Así residirá en mí la fuerza de Cristo”
Mc 6,1-6: Jesús en la sinagoga de su pueblo


Toda la primera parte del Evangelio de Marcos, hasta la “gran crisis” (8,27-30) se suele dividir en tres partes. Cada una de ellas es comenzada por un resumen de la actividad de Jesús, y después por una referencia a los discípulos; luego, cada unidad va mostrando cómo se desencadena el conflicto que conducirá a Jesús a la cruz; de ese conflicto hablará claramente, “abiertamente”, la segunda parte (8,31 en adelante). La primera revela que la dirigencia judía no puede comprenderlo, y “fariseos y herodianos se confabularon para matarle” (3,6). En la segunda, el conflicto tiene que ver con “los suyos”, “su patria”, “su casa” (ver 3,20-21 y 6,4). La tercera ya nos preparará a su muerte, anticipada por la ejecución del Bautista. El relato que hoy comentamos es la unidad conclusiva de esta segunda parte (y se agrega el breve resumen que da comienzo a la tercera: “Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente” [6,6b]).

Si a “este” lo conocemos bien, ¿de dónde le viene la capacidad? Pero la pregunta no es para saber el origen, sino para poner en duda esa autoridad, el origen de la palabra que él pronuncia. Es una pregunta de descreimiento (falta de fe), y por eso “no puede” hacer allí milagros (el texto en griego juega de un modo muy interesante con las palabras: podría traducirse por “no podía [edúnato] hacer su poder [dúnamin]”).

Es evidente que los signos de Jesús (frecuentemente conocidos como “milagros”, pero en realidad “expresiones de poder”) manifiestan su misión, es decir, su predicación del Reino (ver Lc 11,20), y por ello están en relación directa con la fe. Jesús va por los pueblos predicando, “enseñando” (didaskein). Este verbo es interesante en Marcos ya que siempre tiene a Jesús por sujeto salvo en dos oportunidades: en una (6,30), enseñan los Doce, enviados por Jesús con autoridad (exousía), en la otra (7,7) Jesús se dirige a los fariseos como “hipócritas” y cita a Isaías (29,13) diciéndoles que honran a Dios con los labios, no con el corazón ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres. Sólo Jesús, el enviado de Dios, puede enseñar, o también quienes se dejan a su vez enseñar por él, los demás enseñan palabras huecas, se apartan del camino de Dios.

La lista de la parentela de Jesús revela, fundamentalmente, que es una persona conocida en su pueblo. Precisamente por ser conocido “no tiene autoridad” para hablar. Es “el carpintero” (o mejor un “trabajador manual”, téktôn), son manos para trabajar materiales sólidos, no para obrar “signos de poder”. Es “de los nuestros “ no puede “enseñar” con “sabiduría”. Por eso es motivo de escándalo, de tropiezo.

Pero el dicho de Jesús, (probablemente una palabra que se remonta al Jesús histórico) no sólo revela que no fue honrado en su “patria”, sino que él mismo lo relaciona con la suerte de los profetas. Es lo más probable que Jesús viera su ministerio como profético, y sus signos en la misma sintonía. Estamos en un tiempo sin profetas, y un profeta era esperado, por muchos, como predecesor del mesías, o de los tiempos mesiánicos. Para Marcos y Mateo especialmente, ese profeta es Juan, pero eso no quita que Jesús se manifieste con características proféticas. Jesús, como muchos, o todos los profetas, es rechazado. Su palabra no es seguida, pero eso no significa que su palabra sea hueca, o palabra de hombres. Jesús predica un Dios que se ha decidido a reinar, que quiere realizar su voluntad entre los hombres. Como los profetas, Jesús anuncia la voluntad de Dios, de un Dios que él revela como padre (abbá); como los profetas, Jesús puede hablar “en nombre de Dios” porque está en sintonía con Él; como los profetas, Jesús enseña los caminos de Dios, frecuentemente rechazados por los hombres; y como los profetas, Jesús es frecuentemente rechazado por ello, no es honrado y su vida se encamina al fracaso, y a la cruz. Pero como “más que un profeta”, ante ese fracaso, Dios todavía tiene una palabra por decir, y la dirá en la Pascua.

Los estudiosos suelen decir que la primera parte del Evangelio de Marcos (que termina en la "Confesión de Pedro") se divide en varias partes más pequeñas; cada una de estas partes empieza con un resumen -llamado habitualmente "sumario"- de la vida de Jesús; después de cada una de ellas viene una referencia a los apóstoles. En este esquema, el Evangelio de hoy es el fin de la segunda de las tres pequeñas partes que se caracterizan por un aumento progresivo en el conflicto que Jesús produce al encontrarse con él. El texto marca un punto clave: Jesús -que es presentado aquí como profeta- se encuentra con la absoluta falta de fe de los suyos, sus amigos y parientes. El "fracaso" de Jesús se va acentuando: en la tercera parte ya se empieza a presentir la "derrota" del Señor anticipada en la muerte del Bautista.

Es característico del Evangelio de Marcos presentar a sus destinatarios el aparente fracaso, la soledad, el escándalo de la cruz de Jesús. Esa cruz es la que comparten con él todos los perseguidos a causa de su nombre, como lo es la comunidad de Marcos. En toda la segunda parte de este Evangelio lo encontraremos al Señor tratando -a solas con los suyos- de revelarles el sentido de un "Mesías crucificado" que será plenamente descubierto por el Centurión -en la ausencia de cualquier signo exterior que lo justifique- como el "Hijo de Dios".

Los habitantes de Nazareth no dan crédito a sus oídos: ¿de dónde le viene esto que enseña en la sinagoga? "Si a éste lo conocemos y conocemos a toda su parentela". La sabiduría con la que habla, los signos del Reino que salen de su vida, no parecen coherentes con lo que ellos conocen. Allí está el problema: "con lo que ellos conocen". Es que la novedad de Dios siempre está más allá de lo conocido, siempre más allá de lo aparentemente "sabido"; pero no un más allá “celestial”, sino un “más allá” de lo que esperábamos, pero “más acá” de lo que imaginábamos; no estamos lejos de la alegría de Jesús porque “Dios ocultó estas cosas a los sabios y prudentes y se las reveló a los sencillos”, no estamos lejos de la incomprensión de las parábolas: no por difíciles, sino precisamente por lo contrario, por sencillas. El "Dios siempre mayor" desconcierta, y esto lleva a que falte la fe si no estamos abiertos a la gratuidad y a la eterna novedad de Dios, a su cercanía. Por eso, por la falta de fe, Jesús "no podía hacer allí ningún milagro"; quienes no descubren en Él los signos del Reino no podrán crecer en su fe, y no descubrirán, entonces, que Jesús es el enviado de Dios, el profeta que viene a anunciar un Reino de Buenas Noticias. Esto es escándalo para quienes no pueden aceptar a Jesús, porque "nadie es profeta en su tierra". Y quizás, también nos escandalice a nosotros... ¿o no?

Jesús es mirado con los ojos de los paisanos como “uno más”. No han sabido ver en él a un profeta. Un profeta es uno que habla “en nombre de Dios”, y cuesta mucho escuchar sus palabras como “palabra de Dios”; cuesta mucho reconocer en quien es visto como “uno de nosotros” a uno que Dios ha elegido y enviado. Cuesta pensar que estos tiempos que vivimos son tiempos especiales y preparados por Dios (kairós) desde siempre. Pero en ese momento específico, Dios eligió a un hombre específico, para que pronuncie su palabra de Buenas Noticias para el pueblo cansado y agobiado de malas noticias. No es fácil reconocer el paso de Dios por nuestra vida, especialmente cuando ese paso se reviste de “ropaje común”, como uno de nosotros. A veces quisiéramos que Dios se nos manifieste de maneras espectaculares ‘tipo Hollywood’, pero el enviado de Dios, su propio Hijo, come en nuestras mesas, camina nuestros pasos y viste nuestras ropas. Es uno al que conocemos aunque no lo re-conocemos. Su palabra, es una palabra que Dios pronuncia y con la que Dios mismo nos habla. Sus manos de trabajador común son manos que obran signos, pero con mucha frecuencia nuestros ojos no están preparados para ver en esos signos la presencia del paso de Dios por nuestra historia.

Muchas veces nosotros tampoco sabemos ver el paso de Dios por nuestra historia, no sabemos reconocer a nuestros profetas. Es siempre más fácil esperar o cosas extraordinarias y espectaculares, o mirar alguien de afuera. Es mucho más “espectacular” mirar un testimonio en Calcuta que uno de los cientos de miles de hermanas y hermanos cotidianos por las tierras de América Latina que trabajan, se “gastan y desgastan” trabajando por la vida, aunque les cueste la vida. Es mucho más maravilloso mirar los milagros que nos anuncian los predicadores itinerantes y televisivos, que aceptar el signo cotidiano de la solidaridad y la fraternidad. Es mucho más fácil esperar y escapar hacia un mañana que ‘quizá vendrá’, que ver el paso de Dios en nuestro tiempo, y sembrar la semilla de vida y esperanza en el tiempo y espacio de nuestra propia historia. Todo esto será más fácil, pero, ¿no estaríamos dejando a Jesús pasar de largo?

Al evangelio de hoy se refiere precioso el capítulo 23 de la serie «Un tal Jesús», titulado «Un profeta en su casa», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí:
http://untaljesus.net/texesp.php?id=1100023
Puede ser escuchado aquí: http://untaljesus.net/audios/cap23b.mp3


Para la revisión de vida

- Sin pretender ser un «profeta» admirado, sí que debo ser, como mínimo un profeta anónimo, un cristiano ordinario que se toma en serio su ordinario deber profético: decir la verdad, vivir la verdad, denunciar la mentira que me encuentre, ser incorruptible, combatir la corrupción que me salga al paso...
¿Estoy captando la nueva hora de esperanza, el deseo popular de superación del neoliberalismo, a la búsqueda del «otro mundo posible»?



Para la reunión de grupo

- En la década pasada, en no pocos sectores cristianos, que ésta no es hora de profecía, sino de sabiduría; que ahora no estamos como los israelitas en el éxodo, sino como en la época del exilio, que lo que corresponde no es la denuncia, sino la sabiduría de quien en silencio sabe resistir... Esa habría sido la máxima profecía ahora posible... ¿Qué pensamos de ello?
- «Aunque es de noche... ya es madrugada», se dice hoy día en América Latina: la situación actual de la esperanza del Continente es bien distinta de la de hace unos años. Los Foros Sociales Mundiales celebrados aquí, los cambios políticos en varios países, evidencian otro tono y otra esperanza. Lamentablemente, la Iglesia oficial no sintoniza con las esperanzas populares que tan bellamente expresaron en su momento Medellín y Puebla. ¿Qué papel cabe a la Iglesia (a los cristianos y cristianas) ante esta situación?
- La profecía no es un deber para personas especiales, prodigiosas, extraordinarias... sino deber todo cristiano, por seguir a Jesús, y de todo bautizado, por participar en Jesucristo Sacerdote, Profeta y Rey. ¿Cómo debería vivir ese ministerio profético una comunidad cristiana "cualquiera", como la nuestra, tanto hacia la Sociedad como hacia su Iglesia?



Para la oración de los fieles

-Por toda las Iglesias, para que al anunciar el mensaje evangélico hagan vida la verdad que proclaman con las palabras, roguemos al Señor.
- Por todas las naciones de nuestro mundo, para que se unan en la defensa de la justicia, la libertad y los derechos de todos y cada uno de los ciudadanos de este mundo, roguemos...
- Por todos los que en su tiempo de juventud fueron utópicos luchadores por un mundo mejor y hoy son personas acomodadas y resignadas al mundo tal cual está, para que Dios haga revivir en ellas lo mejor que todavía habita el rescoldo de su corazón, roguemos...
- Para los profetas de nuestro tiempo, tan escasos, los que denuncian las injusticias, la mentira y el carácter excluidor de nuestra sociedad, para que su mensaje sea escuchado, roguemos...
- Por la profecía al interior de la Iglesia: para que haya un ambiente que posibilite la confianza, la opinión pública fraternamente compartida, el diálogo franco y sincero, la libertad de la reflexión teológica... roguemos...
- Por los "profetas laicos", hombres y mujeres pensadores libres que con su voz o su pluma dan cuerpo en la opinión pública a los mejores sentimientos que los demás no sabemos expresar, para que nunca falten entre nosotros, roguemos...



Oración comunitaria

Dios, Padre nuestro, que continuamente nos invitas a la conversión con llamamientos que con frecuencia nos pasan desapercibidos; te pedimos abras nuestros oídos y nuestros corazones para que estemos siempre atentos a acoger tu Palabra, sea cual sea el ropaje con el que venga envuelta, para que nos dejemos transformar por ella y la llevemos a la práctica con entusiasmo. Por Jesucristo N.S.

O bien:

Oh Dios, que "de muchas maneras hablaste en otro tiempo a nuestros padres por medio de los profetas"; te pedimos que no abandones a la humanidad a las solas fuerzas del egoísmo individualista y del mercado, sino que nos envíes nuevos profetas que nos hagan revivir con pasión lo mejor que tú pusiste en nuestro corazón: el amor universal, la fuerza inclaudicable de la utopía de la solidaridad, y la inconformidad con todo lo que contradice tu Proyecto. Por J.N.S.

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Evangelio Misionero del Día: Miercoles 01 de Julio de 2009. XIII SEMANA DEL T. O.

Por CAMINO MISIONERO
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 28-34

Cuando Jesús llegó a la otra orilla del lago, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentamos antes de tiempo?»
A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsamos, envíanos a esa piara». Él les dijo: «Vayan». Ellos salieron y entraron en los cerdos: éstos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.
Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.


Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

Misericordia que salva (IV):
Encuentro con dos endemoniados
Mateo 8, 28-34
“¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?”


Pongámonos a la escucha del Maestro en el relato de Mateo 8,28-34, que corresponde a la quinta acción de Jesús con poder (en la gran sección de Mateo 8-9), que revela la fuerza salifica del Reino cuyo corazón es la misericordia del Padre.

Notemos que el relato está enmarcado por dos encuentros: (1) dos endemoniados que “vinieron a su encuentro” (de Jesús, 8,28) y (2) toda la ciudad que “salió al encuentro de Jesús” (8,34). El primer encuentro termina con la victoria sobre una legión de demonio y el segundo en el rechazo de Jesús por parte de esta ciudad.

El contexto es importante: los discípulos han seguido a Jesús rumbo a tierra de gentiles (8,23-27), en la región de Ganara. Durante el viaje han sufrido una violenta tempestad, quizás aludiendo a la resistencia del mundo pagano a la misión de Jesús; los discípulos sufren las consecuencias. Allí son invitados a hacer crecer su “poca fe” en que Jesús tiene poder para salvar (8,25-26), ella –el reconociendo del poder de Jesús y su señorío sobre el mundo y la historia- los sostendrá en todas las situaciones similares en la misión.

En el relato del exorcismo de los dos endemoniados gírasenos, quienes conviven entre los muertos, el poder de Jesús para salvar se hace patente sobre una legión entera de demonios. Pero por otra parte también vemos cómo Jesús sufre el rechazo por parte del pueblo pagano. Son precisamente los dos aspectos que habían aparecido en la escena de la tempestad en el lago.

Con su poder salifico Jesús va desterrando los espacios dominados por el mal: (1) los cuerpos sanados y (2) los cerdos (símbolo de todo lo contaminado por el mal) empujados hacia el acantilado (abismo de la perdición). Pero esto no es suficiente, la experiencia del poder de Jesús requiere también la fe que la ciudad –que no aprecia en lo más mínimo la obra que se acaba de realizar- le niega ahora a Jesús. Ellos prefieren seguir en su estilo de vida de siempre. Como bien decía a propósito de este texto el Pulís Alonso Schökel: “Está bien liberar de demonios a dos hombres y de sustos a la población, pero el negocio es el negocio”.

La respuesta de la fe, la veremos en todo su esplendor en la pasaje que leeremos mañana.




Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

1. ¿Cómo se relaciona el pasaje de hoy con el anterior? ¿Qué pone de relieve la comparación?

2. ¿Qué simbolizan los cerdos? ¿Por qué son arrojados al acantilado? ¿Qué pretendía hacer Jesús en territorio pagano?

3. ¿Cuándo veo personas degradas en su dignidad en mi camino –como si vivieran en un mundo de muerte- cuáles son mis sentimientos? ¿Qué haría Jesús? ¿Cuál es mi misión?

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Rostros “sacerdotales” que des-colocan

Por José Cristo Rey García Paredes cmf
Publicado por Ciudad Redonda

Resulta sorprendente constatar la variedad de rostros “sacerdotales”que existe actualmente en la Iglesia católica. La gama es impresionante: tanto desde la apariencia externa, como desde el mundo interno de cada uno. Quizá la palabra “sacerdote” o “sacerdotes” no sea la más adecuada para hablar de ese conjunto de personas y tal vez la expresión ”ministros ordenados” resulte demasiado genérica y elástica. De todos modos, sabemos bien a quiénes nos referimos. A aquellos varones que han recibido el sacramento del Orden en cualquiera de sus grados (diaconado, presbiterado o episcopado).

En su apariencia exterior

La variedad de rostros “sacerdotales” a la que me refiero comienza por la apariencia exterior: unos van vestidos ordinariamente con un hábito talar (la sotana o el hábito de la propia orden o congregación religiosa, o los paramentos propios del rango episcopal); otros suelen utilizar -sea en todo momento, sea en circunstancias especiales- el clergyman negro o gris o incluso con los más sorprendentes colores como azul, blanco, morado, rojo...; otros nunca utilizan un vestido que los distinga, aunque tal vez puedan llevar alguna cruz o alguna insignia: y, entre estos, los hay vestidos con el mono de trabajo del obrero, o con la bata del médico o enfermero, o con la corbata del profesor universitario o del director de una gran institución, o con un sencillo vestido acomodado a las condiciones climáticas o la mayor o menor prosperidad de la gente con que conviven. Unos van afeitados, otros se dejan la barba o el bigote. Unos llevan larga melena, otros el pelo cortado, otros lucen su calva.

No hablemos ya de las diferencias culturales y raciales. Hay ministros ordenados de muchas de las razas de nuestro planeta, que hablan las más variadas lenguas, que tienen las más diversas sensibilidades culturales. Es más, los candidatos más numerosos provienen frecuentemente de las culturas y razas -hasta ahora- más extrañas al cristianismo. Ello permite que un clero que tiende a envejecer en las iglesias más antiguas, sin embargo, esté equilibrado por el clero joven de las iglesias nuevas.

Toda esta variedad exterior y tan contrapuesta, queda unificada, cuando los ministros ordenados ejercen su función sacramental: quedan revestidos con sus vestiduras litúrgicas y celebran los ritos cristianos..

En su mundo interior

Los rostros “sacerdotales” son muy variados en su interioridad. Desde siempre me impresionó descubrir que los ministros ordenados difieren mucho unos de otros en su sensibilidad religiosa: hay quienes se sienten muy agusto y en su papel “sacral” dirigiendo el culto, presidiendo celebraciones litúrgicas, actuando en el ámbito religioso, y quienes, por el contrario, sienten una espontánea lejanía e inadecuación, actuando más por obligación que por deovción. Éstos últimos suelen sentirse más centrados en el ámbito de la proclamación de la Palabra, de la acción pastoral social o pastoral liberadora. Hay ministros ordenados muy cumplidores de sus deberes sagrados (oración íntegra del oficio) que mantienen una reserva intencionada ante lo profano ( no asistencia a ciertos espectáculos o reunioes sociales); y los hay también que sienten la necesidad de alternar con la gente, de no medir en exceso los tiempos de oración, pero tienen como proyecto la “encarnación” en la vida de la gente, la inserción que hace el ministerio mucho más cercano y relevante.

Me he encontrado también como ministros ordenados muy ortodoxos y otros a quienes no preocupa tanto la ortodoxia de las ideas, y sí la recta conducta u ortopraxis. He visto ministros ordenados muy preocupados por la fe y a otros muy preocupados por la caridad.

Desde el punto de vista ministerial existen también notables diferencias entre unos y otros. Oficialmente suelen ser reducidas a dos: los ministros ordenados del clero secular o diocesano, y los ministros ordenados del clero regular. Los primeros están dedicados sobre todo a la diócesis y a la parroquia, los otros dependen de proyectos apostólicos que los pone al servicio de las iglesias particulares pero no de forma permanente y no siempre al servicio de una parroquia o iglesia: se trata de servicios más móviles y carismáticos.

Finalmente, también la conducta moral del clero marca entre nosotros diferentes líneas divisorias: el poder, el dinero, la sexualidad en sus aspectos luminosos y también oscuros. Hay rostros “sacerdotales” que tienen marcada su vida por los consejos del Evangelio respecto a esas fuerzas ambigüas que ’hay en nosotros; y hay rostros “sacerdotales” que en ocasiones sucumben ante los lados más negativos del poder, del dinero y de la sexualidad.

¡Esa es la verdad!: que este grupo de referencia es muy plural y muy variado; hay quienes en su conciencia no pueden tolerarlo; lo deploran, se escandalizan, denuncian la secularización de unos mientras aplauden la rectitud y coherencia de los otros. Y por parte de otros, hay disgusto y crítica ante el formalismo, el uniformismo, el sacralismo que resiste, se impone disciplinarmente y se hace más poderoso en las nuevas generaciones. Ese “cuadro sacerdotal impresionista” que de alguna manera he tratado de delinear resulta, para unos y otros, demasiado oscuro, ambiguo, indeterminado.

¡No basta el “¡todo vale!”

Acabamos de iniciar el “año sacerdotal”. Y este asunto del pluralismo sacerdotal debe interesarnos y también preocuparnos. La interpretación del fenómeno de los múltiples rostros sacerdotales no se nos da espontáneamente. No se debe “simplificar” un fenómeno tan complejo, pero tampoco es solución el liberalismo de quien defiende que “¡todo vale!”, “que cada uno siga el camino que le marque su conciencia”. Tampoco es válida -a mi modo de ver- la actitud oficialista de quienes defienden un único modelo, que todo lo hace más fácil: según ese principio, el modelo de sacerdote sería el diocesano, implicado en una parroquia, bajo la guía de su obispo y con una fuerte espiritualidad y celo apostólico, como puede verse en el santo cura de Ars. También hay otros rostros “sacerdotales” que no se atienen a esas características: por ejemplo el modelo itinerante y supraparroquial y supradiocesano del misionero, o el modelo carismático de artista, del científico, del educador, del médico o enfermero, del asistente social, del obrero. Ahí cabría referirse a modelos como Teilhard de Chardin, el Abbé Pierre, Maximiliano Kolbe...

La gran pregunta

Ante tanta variedad y diversidad -especialmente palpable en una gran concelebración, cuando uno conoce la identidad de cada uno de los concelebrantes-, yo me he preguntado muchas veces: ¿porqué habremos sido elegidas para el ministerio ordenado personas tan diversas, con tan diferentes sensibilidades, formas de ser y de actuar? ¿Es que necesita el Señor resucitado tanta diversidad para hacer presente en su Iglesia su misión y ministerio? ¿No le bastaría con un modelo muy definido, con ministros ordenados de un solo perfil? ¿Qué querrá Dios decirnos con estas tensiones en el cuerpo ministerial ordenado de la Iglesia católica?

Lo primero que salta a la vista, con toda su evidencia, es que Jesús no ha optado por el elegir a los mejores y, por lo tanto, que no es la perfección y la excelencia, aquello que persigue a través del ministerio. Si el ministerio ordenado es cosa de Dios, de Jesús el Señor, entonces ¡no nos hagamos demasiadas ilusiones! ¡No es el liderazgo perfecto el que con este ministerio se pretende!

Lo segundo que salta a la vista es que nadie suple al Buen Pastor, al Único, Sumo y Eterno Sacerdote, que nadie puede arrogarse y monopolizar el ser voz de Dios, Palabra de Dios. ¡Sólo Jesús es la Palabra de Dios! Lo que caracteriza a los ministros ordenados es el “mysterium lunae”. Evoco aquí la imagen preciosa, utilizada por el Papa Juan Pablo II, en su exhortación “Novo Millenio Ineunte”. Así como la luna no tiene luz propia, pero refleja la luz del sol, así también los ministros ordenados no tienen luz propia, pero reflejan la luz del Sol que es Jesús. Poco importa que unos ministros sean piedras preciosas y otros sólo pedriscos o arena, que unos sean tierra fértil y otros terreno baldío, la realidad es que todos reflejan la luz del Sol. En un momento u otro, en una circunstancia u otra, harán verdad aquello para lo que fueron escogidos. Lo dijo muy bien san Agustín al pensar en cualquiera de las peores eventualidades en un ministros ordenado; su afirmación categórica fue: “¡Jesucristo mismo bautiza!”.

Por otra parte, nunca ha resultado en la iglesia las actitudes puristas de quienes intentan separar ”su” trigo de “su” cizaña, a quienes consideran puros de quienes consideran impuros. Esas líneas divisorias son muy equívocas y engañosas. ¡Sólo Dios conoce lo que hay en los corazones y en los espíritus humanos!

Creo que, ante todo, es bueno atender el consejo del Maestro: “No juzguéis y no seréis juzgados”, “con la medida con que midiéreis seréis medidos”. No miremos nunca a nuestros hermanos en el “sacerdocio ministerial” con ojos de juez, porque no estamos habilitados para ello.

Esto no quiere decir que hayamos de olvidar la advertencia de nuestro Maestro: “Ay de aquel por quien vinieren los escándalos, más le valiera no haber nacido”. Ser piedra de tropiezo en el camino de los demás, de los más pequeños, de los más indefensos, es para Jesús un mal terrible. O aquello otro de que en el “Sancta Sanctorum” puede establecerse la “abominación de la desolación”. Los casos de escándalo en el ministerio ordenado revisten una especial gravedad: en ellos la profanación de lo santo es más que evidente.

No debemos imponer a nadie un “modelo humano” de ministerio ordenado. Aun reconociendo la validez de las personas ejemplares, nuestra única referencia es Jesús y sus primeros discípulos misioneros’(los apótoles) , que colaboraron con el Espíritu y con Él en la creación y guía de las comunidades cristianas. Esa es la referencia de todas las referencias, el criterio que nos permite distinguir entre los sustancial y lo accesorio. A lo largo de nuestra historia -gracias al Espíritu- se ha mantenido y regenerado lo sustancial, pero también han entrado elementos accesorios que siendo válidos en unas épocas han dejado de serlo en otras.

Finalmente, la comunión de esta “biodiversidad ministerial ordenada” hace que unos seamos gracia para los otros, que nos volvamos más evangélicamente tolerantes, que en todos y cada uno aparezca el “rostro apostólico” que apareció en aquellos Doce u Once hombres tan diversos a los que Jesús eligió y envió.

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XIV Domingo del Tiempo Ordinario (San Marcos 6, 1-6): DIOS NO ES EXHIBICIONISTA


Por lo general, los hombres buscamos a Dios en lo espectacular y extraordinario. Nos parece poco digno encontrarlo en lo sencillo y habitual, lo normal y no vistoso.

Según los relatos evangélicos, la verdadera dificultad para acoger al Hijo de Dios, no ha sido su grandeza extraordinaria o su poder aplastante, sino precisamente el encontrarse con «un carpintero, hijo de María, miembro de una familia insignificante.

Alguien ha dicho que «la raíz de la incredulidad es precisamente esta incapacidad de acoger la manifestación de Dios en lo cotidiano». No sabemos «reconocer» a Dios en lo ordinario de la vida.

La encarnación de Dios en un carpintero de Nazaret nos descubre, sin embargo, que Dios no es un exhibicionista que se ofrece en espectáculo, el Ser todopoderoso que se impone y ante el que es conveniente adoptar una postura de «legítima defensa».

El Dios encarnado en Jesús es el Dios discreto que no humilla. El Dios humilde y cercano que, desde el misterio mismo de la vida ordinaria y sencilla, nos invita al diálogo. «Dios está en el centro de nuestra vida, aún estando más allá de ella».

A Dios lo podemos descubrir en las experiencias más normales de nuestra vida cotidiana. En nuestras tristezas inexplicables, en la felicidad insaciable, en nuestro amor frágil, en las añoranzas y anhelos, en las preguntas más hondas, en nuestro pecado más secreto, en nuestras decisiones más responsables, en la búsqueda sincera.

Cuando un hombre o una mujer ahonda con lealtad en su propia experiencia humana, le es difícil evitar la pregunta por el misterio último de la vida al que los creyentes llamamos «Dios».

Lo que necesitamos es unos ojos más limpios y sencillos y menos preocupados por tener cosas y acaparar personas. Una atención más honda y despierta hacia el misterio de la vida, que no consiste sólo en tener «espíritu observador» sino en saber acoger con simpatía los innumerables mensajes y llamadas que la misma vida irradia.

Dios «no está lejos de los que lo buscan». Lo que necesitamos es liberarnos de la superficialidad, de las mil distracciones que nos dispersan y de esa actividad nerviosa que, con frecuencia, nos impide tomar conciencia de lo que es la vida y nos cierra el camino hacia Dios.

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A los/as presidentes/as del Continente americano

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nóbel de la Paz

Al secretario General de la OEA;
A las Iglesias, Movimientos y organizaciones populares;
Nuevamente surgen en el continente los golpes militares apoyados por el Pentágono y la CIA y los grupos de poder económico, eclesiástico y político que no quieren cambio alguno y están dispuestos a imponer nuevamente gobiernos dictatoriales en los países que intenten cambios estructurales y la conquista de la soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Lo estamos viviendo en la República hermana de Honduras, víctima de un golpe de Estado por las fuerzas armadas y sus aliados contra el gobierno del Presidente Manuel Zelaya, a quien detuvieron y expulsaron del país, encontrándose actualmente en Costa Rica.

El Presidente de Costa Rica, Oscar Arias asumió su responsabilidad en defensa del gobierno democrático hondureño al decir “que el golpe de Estado contra el gobierno hondureño es un gran retroceso”, y expresando su solidaridad con el pueblo hermano, reclamando la restitución de Presidente Zelaya en su función presidencial.

Rechazamos el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya y reclamamos acciones urgentes de la OEA, y de los gobiernos en el continente para respetar y restituir en sus funciones de gobierno al mandatario depuesto, sin imposición alguna. Se debe juzgar y condenar a los militares golpistas y sus cómplices. No pueden quedar en la impunidad; son criminales que atentan contra la democracia y los derechos humanos del pueblo hondureño y dañan a todos los pueblos del continente y el mundo.

Reclamamos al Presidente de los EE.UU. Barack Obama, intervenir urgentemente para que se respete al pueblo hondureño y su Presidente electo democráticamente.

Que repudie el golpe de Estado llevado a cabo por las fuerzas armadas hondureñas y sus secuaces.

Es hora que el gobierno de los EE.UU. cambie su política intervencionista en el continente latinoamericano y sepa respetar la voluntad de los pueblos. Las fuerzas armadas no actúan sin el consentimiento del Pentágono y de la CIA y la complicidad de empresarios, sectores eclesiásticos y políticos que siempre usaron y abusaron del poder para dominar al pueblo.

Esos sectores antidemocráticos pretenden imponer conflictos y guerras de baja intensidad en la región para defender sus intereses y evitar la soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Reclamamos a la OEA, desconocer el gobierno golpista impuesto en Honduras. Desconocer al gobierno de facto y restituir en su cargo al Presidente elegido por el pueblo, Manuel Zelaya.

Pedimos a los movimientos y organizaciones populares del continente y de otros países solidarios:

* Repudiar el golpe de estado en Honduras

* Reclamar el restablecimiento en sus funciones del presidente Manuel Zelaya, sin condicionamiento alguno.

* Reclamamos sancionar a los militares y sus cómplices; parlamentarios, magistrados, empresarios y eclesiásticos,
Que no pueden quedar en la impunidad

No podemos olvidar que quedan en el continente remanentes de fuerzas armadas golpistas, impregnadas de la Doctrina de Seguridad Nacional y con añoranza de las dictaduras que, en lugar de estar al servicio del pueblo, se han transformado en tropas de ocupación de sus propios pueblos, violando los derechos democráticos y los derechos humanos

No podemos olvidar que sectores antidemocráticos y golpistas intentaron imponer un golpe de Estado, contra el gobierno legítimo del Presidente Hugo Chávez, de la República Bolivariana de Venezuela y gracias a la acción y apoyo del pueblo venezolano y la solidaridad internacional, fue restituido al gobierno y se logró derrotar a los golpistas.

Los magistrados del Tribunal Electoral, la Corte y el Congreso, deben actuar de acuerdo a la Constitución Nacional y respetar el llamado a la consulta popular sobre la Reforma Constitucional y las decisiones democráticas del gobierno.

No pueden avalar y apoyar un golpe militar contra un gobierno constitucional, se ilegitiman por sus acciones y ponen en peligro todas las democracias en el continente, al apoyar un gobierno de facto, inmoral e ilegítimo.

Por el derecho de los pueblos a su soberanía y autodeterminación decimos:
¡¡¡¡¡¡ No a los golpes militares. Basta ya!!!!!!!

Los pueblos son los constructores de su propia vida y de su propia historia.

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XIV Domingo del Tiempo Ordinario (San Marcos 6, 1-6): Jesús fue el primer rechazado


Hace unos años estalló una persecución contra los cristianos en Sudán, África.

Un joven huyó y se refugió en Uganda. Allí entró en el seminario y terminados sus estudios, fue ordenado sacerdote. Se llama Parida Taban.

Sus feligreses no podían creer que fuera de verdad un sacerdote. ¿Nos quieres hacer creer que tú, hombre negro, eres un sacerdote?

Nunca habían visto un sacerdote negro. Todos los anteriores habían sido misioneros blancos y les daban ropas, comida , medicinas… El joven P. Taban era pobre como ellos y no podía darles nada. Y empezó a decirles la misa en su propia lengua. La gente seguía diciendo: este hombre no puede ser sacerdote porque nunca hemos celebrado la misa en nuestra propia lengua. Era negro y pobre como ellos y hablaba su misma lengua.

Tuvo que pasar mucho tiempo y muchas pruebas hasta que fue aceptado por sus feligreses, por la gente de su raza y de su lengua.

Ser rechazado no es nunca agradable, pero cuando el rechazo viene de los que son más cercanos y más queridos la herida es mucho más profunda.

Jesús fue el primer rechazado. "Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron". Visitó su pueblo, Nazaret, y sus paisanos quedaron deslumbrados, no salían de su asombro, pero no creyeron en Él. ¿Qué predicó Jesús? El evangelista no nos dice nada sobre la enseñanza de Jesús aquel día en la sinagoga. Sólo recoge la reacción de los oyentes, sus paisanos.

¿No es éste el hijo de José, el carpintero?

¿No es éste el que se junta con los pecadores?

¿No es éste el que no guarda el sábado?

¿No es éste el que perdona los pecados?

¿No es éste el que creció en Nazaret? ¿Dónde ha aprendido esas artes nuevas?

Sorprendidos y admirados sí, pero no creyeron en Él. Los suyos, los de su casa, los de su pueblo, los líderes, no lo recibieron.

Eso le pasó a Jesús un día en Nazaret. Y el rechazo total se consumó el día en que todos gritaron: Crucifícalo.

¿Y hoy que hacemos con Jesús, con su mensaje, y con su testamento de amor?

Jesús sigue siendo admirado por muchos. Jesús sigue siendo predicado en millones de iglesias. Jesús sigue siendo invocado por muchos y está en la boca de muchos hombres y mujeres, ¿pero en cuántos corazones está vivo? ¿Cuántos creen en Él? ¿Cuántos aman, sirven y viven como Él?

Muchos piden el bautismo de Jesús, pocos lo piden para nacer al hombre nuevo que es Jesús. No basta admirar a Jesús, hay que creer en Él. Y creer es seguirle y seguirle es transformarse en Jesús.

En la película " La clase dirigente" un enfermo mental dice que él es Dios. Y el siquiatra le pregunta, ¿cuándo descubriste que eras Dios?

El enfermo contesta: "Yo he rezado y rezado durante años y un día me desperté y descubrí que me estaba hablando a mi mismo".

Más allá de nuestra alabanza, más allá de nuestra oración, más allá de nuestras necesidades está Jesús. Jesús nos abre al amor de Dios y al amor a los hermanos.

Algunos se desilusionan con la iglesia porque no puede satisfacer todas sus necesidades corporales y temporales. Buscan satisfacer su interés y sus necesidades.

¿Mis necesidades? A la iglesia venimos a hacer amistad con Jesús, conocer su voluntad y pedirle la fortaleza para vivirla día a día.

Si sólo piensas en tus necesidades, nunca encontrará a Jesús. Podrás admirarlo pero no lo acogerás en tu corazón.

La iglesia de Jesús no es sólo un lugar para satisfacer mi necesidad de compañía, amistad, intimidad, oración…

La iglesia de Jesús lucha por ordenar esas necesidades, poner cada una en su lugar: la primera necesidad es estar abierto a la comunión con Dios, necesidad de Dios, necesidad de experimentar su amor y su perdón. La segunda necesidad es estar abierto a la comunión con los hermanos, necesidad de generosidad y servicio.

Los paisanos de Jesús le rechazaron porque conocían muy bien a sus parientes…

Nosotros rechazamos a la iglesia de Jesús porque conocemos muy bien sus pecados…

No admires, cree.

No critiques, edifica.

No busques, ama.

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Obispos latinoamericanos piden la vuelta del orden constitucional en Honduras


“Toda interrupción de un proceso democrático es lamentable”

TEGUCIGALPA, martes, 30 junio 2009 (ZENIT.org).- Dos obispos latinoamericanos se han pronunciado a favor de la restauración del orden constitucional en Honduras tras el reciente golpe de Estado que este domingo obligó al presidente Manuel Zelaya a salir del país.

El obispo de El Alto, Bolivia, Jesús Juárez, abogó este lunes por un pronto retorno del orden legalmente establecido en Honduras.

“Creo que toda interrupción de un proceso democrático es lamentable, y la democracia es lo que caracteriza a la persona humana, porque, aún con sus defectos, se concibe que es el mejor sistema para la convivencia humana”.

Lo declaró a los medios de comunicación el secretario general de la Conferencia Episcopal de Bolivia, y obispo de El Alto, monseñor Jesús Juárez.

El prelado afirmó que la mejor forma para mantener la paz y tranquilidad en América Latina es la democracia y, por tanto, debe merecer el respaldo de todos los pueblos de la región.

“La Iglesia, o al menos yo personalmente como Jesús Juárez, obispo de El Alto, deseo que vuelva la vida democrática lo antes posible al querido pueblo de Honduras”, subrayó el obispo boliviano.

Reiteró que, siendo la democracia la mejor forma de convivencia humana y el mejor instrumento para mantener la paz y la tranquilidad, “debe merecer el respaldo pacífico de todos los pueblos de la América Latina”.

Por su parte, el obispo auxiliar de San Salvador, monseñor Gregorio Rosa Chávez, pidió este lunes las oraciones de todos los fieles para que la paz vuelva a Honduras.

El prelado dijo en rueda de prensa que “hay que pedir a Dios que las cosas vayan normalizándose” en el vecino país.

“Oramos para que Honduras vuelva a la paz”, añadió, y comentó que éste es un “momento traumático que vive la región”.

Monseñor Rosa Chávez precisó que la Iglesia siempre “desea que haya paz en los países, que haya estabilidad y que haya esperanza para los pobres”.

También afirmó que desde El Salvador se sigue “con atención lo que pasa en Honduras” y desean “que las cosas se vayan normalizando a la mayor brevedad”.

El pasado 19 de junio, la Conferencia Episcopal de Honduras, al concluir su segunda asamblea anual, ya había expresado su preocupación por la grave crisis política que se vivía en el país.

En ese momento, lanzó un firme llamamiento a la paz a todos los actores políticos por medio de un enérgico comunicado (Cf. http://www.zenit.org/article-31627?l=spanish).

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LA MISA DIARIA DE JULIO DE 2009

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Líderes religiosos buscan impulsar el diálogo entre el Islam y Occidente

Publicado por Religión Digital

Representantes de las tres religiones monoteístas -el islam, el cristianismo y judaísmo-, procedentes de África, América y Europa, buscan impulsar el diálogo entre el mundo musulmán y Occidente, en un foro clausurado hoy en El Cairo.Desde el pasado domingo, curas católicos, pastores evangelistas, clérigos musulmanes, cooperantes de ONGs y de centros de reconciliación interreligiosa de distintas partes del mundo participan en un foro organizado por Al Azhar, la institución más prestigiosa del mundo musulmán.

El respeto de los derechos de las minorías religiosas, los obstáculos para la construcción de mezquitas y de iglesias, las conversaciones entre las religiones y la difamación del islam han sido algunos de los temas de discusión durante el encuentro.

Varios participantes han coincidido en que es mejor buscar los valores comunes de las religiones, que discutir diferencias teológicas.

"Tenemos que dirigirnos mucho más al diálogo de la vida, basado en el bien público, y dejar las discusiones a nivel teológico", dijo a Efe la argentina Cristina Calvo, coordinadora de la organización humanitaria Cáritas en la región de América Latina y Caribe.

Calvo, que con otro participante argentino, representaron a los países latinoamericanos en el foro, consideró "muy importante el haber invitado a América Latina a la conferencia para que ofrezca su experiencia en el diálogo destinado a resolver problemas sociales".

Para Calvo, el foro ha sido muy importante para que los musulmanes de Oriente corrijan la "visión deformada y mal presentada" de esta religión en Occidente.

A pesar de que los presentes en el foro apreciaron la iniciativa, no dejaron de insistir en que es sólo un primer paso para impulsar el diálogo entre los países musulmanes y Occidente.

En opinión del activista judío estadounidense Tom Bloch, "el primer paso que representa el foro, que es hablar, es el más difícil" ya que ha servido para descubrir "muchas malas concepciones de las religiones".

Por su parte, William Sachs, pastor episcopal y director del Centro de Reconciliación Interreligiosa de Virginia (EEUU) coincidió con Bloch en que "hay una necesidad de corregir las impresiones falsas de las religiones".

El clérigo musulmán sirio Hosam Eldin Farfur también aseguró a Efe que "hay que construir puentes de entendimiento, en vez de choques entre el islam y Occidente".

Tal ha sido el interés de los participantes por dialogar, que incluso las discusiones se han llegado a trasladar a los pasillos fuera de la sala de conferencias del foro en el hotel Gran Hayyat, donde se han mezclado frases del Corán con palabras de la Biblia, y los derechos religiosos con la política.

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XIV Domingo del Tiempo Ordinario (San Marcos 6, 1-6): PISTAS HOMILÍA DOMINICAL


Profeta Ezequiel 2, 2-5 / II Carta de San Pablo a los Corintios 12, 7-10
Marcos 6, 1-6

* El evangelio de hoy nos relata la dolorosa experiencia de Jesús quien, al regresar a su pueblo después de sus primeras correrías apostólicas, encuentra el rechazo frontal de sus paisanos.

* Nazaret, como todas las poblaciones judías, tenía una pequeña sinagoga donde los vecinos se reunían para rezar, leer y comentar las Escrituras el día sábado.

* Jesús, siguiendo la costumbre, se puso de pie y compartió sus comentarios a propósito del texto que acababan de leer. Sus palabras produjeron conmoción en quienes las oyeron: “La multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: ¿dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿de dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros?”

* Ahora bien, el asombro que manifestaban quienes lo escuchaban no era un asombro que les abriera a horizontes más amplios de espiritualidad. Era un asombro contaminado por los prejuicios: “¿No es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?”

* Los vecinos de Nazaret, que habían visto crecer a Jesús, están bloqueados para ver más allá de los datos puramente sociológicos de Jesús. A pesar de las maravillas que se decían de Él, para sus paisanos Jesús seguía siendo el muchacho del pueblo, el carpintero.

* Esta incapacidad para ver más allá de las simples apariencias también la sufrimos en el entorno familiar, pues nos es muy difícil reconocer las cualidades y los éxitos de las personas que viven junto a nosotros. No nos sorprendemos ante sus actuaciones positivas. La excesiva cercanía nos impide valorarlos integralmente. Eso mismo le sucedió a Jesús; sus vecinos fueron incapaces de reconocer en Él al Mesías de Israel.

* Después de haber tomado conciencia del hecho cultural del no – reconocimiento, los invito a reflexionar sobre nuestra formación religiosa:

- La mayoría de nosotros nos hemos educado dentro de un ambiente católico. Los grandes misterios de la fe nos han sido inculcados a través de las palabras de nuestros mayores. Este proceso de formación religiosa se ha desarrollado sin sobresaltos, serenamente. Por eso afirmaciones tales como que el Hijo de Dios se hizo como uno de nosotros, en las entrañas de una joven campesina judía, no nos sorprenden. ¡Estos misterios, que rompen en mil pedazos los paradigmas humanos, nos parecen normales y forman parte del paisaje cotidiano!

- Los invito a superar la naturalidad con que vivimos los misterios de la fe. ¡Sorprendámonos ante el hecho inimaginable de la encarnación del Hijo de Dios! ¡Guardemos un silencio reverente ante la locura de amor que es el sacrificio de la cruz!

- Ciertamente, hubiera sido más fácil para los vecinos de Nazaret que el Mesías se les hubiera presentado rodeado de efectos luminosos y sonoros, protegido por una nutrida escolta. Pero como se les presentó bajo la figura del muchacho del pueblo, el carpintero, fueron incapaces de identificarlo como el Mesías largamente esperado.

* Este rechazo de sus paisanos debió impactar hondamente a Jesús. Por eso algunos exegetas se refieren a esta experiencia como la “crisis de Galilea”. Infortunadamente esta amarga experiencia se repitió a lo largo de su actividad apostólica hasta llegar a la conjuración que lo condujo a la muerte el Viernes Santo.

* ¿Qué enseñanzas nos deja la dolorosa experiencia vivida por Jesús?

- La enseñanza es clara: los prejuicios sociales nos impiden valorar a las personas. Los prejuicios nos hacen ver la realidad, no como es, sino como nos la imponen los condicionamientos.

- Los prejuicios sociales clasifican sin fundamento a las personas dentro de determinadas categorías y les asignan etiquetas preestablecidas.

* Al terminar esta sencilla reflexión dominical pidámosle al buen Dios que podamos liberarnos de los prejuicios que nos impiden reconocer y valorar a las personas; pidámosle al buen Dios que nos sorprendamos ante las infinitas manifestaciones de amor que Él ha tenido con nosotros; pidámosle al buen Dios que fortaleza nuestra fe vacilante para que podamos abrirnos a Él como nuestro Señor y Salvador.

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Más de 100 curas, religiosos y teólogos gallegos, con Andrés Torres Queiruga

Publicado por Religión Digital

Querido Andrés: Esta noche, como hacemos cada mes, nos juntamos a cenar un grupo de curas. No te preocupes que es una cena austera, sin mariscos y vinos caros, … unas sardinas que estamos en el tiempo, y unos ‘cachelos’, pero sobre todo sabernos amigos y compañeros de distintas edades, ideas y orígenes. Como puedes imaginar la conversación de esta noche se centró en ti, en lo que dicen que pasó o pudo pasar, pero sobre todo fuimos transmitiendo la experiencia que todos tenemos de ti, como condiscípulo, compañero, maestro, amigo, … algunos dicen que solo como lectores, lo que ya es mucho!, otros aun discrepando contigo en alguna cosa, pero compañeros en el presbiterio y sobre todo amigos.

Y mira las cosas que salieron en una lluvia de ideas:

· Ante todo la persona, por encima de todo! Te conocemos personalmente, compartimos contigo tantas cosas, tantos sueños, tantas esperanzas…. Nos ayudaste a crecer en la fe, a interrogarnos… alguno contó lo de aquel debate en el Centro de Estudios entre un alumno y tu, que no se veía en ninguna otra clase.

· Solo tenemos palabras de agradecimiento para ti y para Dios, Padre y Madre, por ponerte en nuestro camino. Por tu dedicación profesional y científica a la Palabra de Dios, a la Teología. Por tu afabilidad y talante siempre reconciliador y de diálogo. Porque no criticas sino que animas a todos a repensar y respetar a quien piensa distinto. Por tu eclesialidad … cuántas veces te escuchamos hablar bien de nuestro Arzobispo!

· Agradecemos tu inmenso esfuerzo por hacer creíble el Evangelio de Jesús en nuestro mundo. Tu podías tener ‘futuro’ en tantos sitios, como hicieron otros. Pero optaste por la teología y por nuestra tierra, nuestra gente, nuestra lengua.

· Agradecemos tu ejemplo como cura, como teólogo, como cristiano … sabemos de tus generosidades con la Diócesis, con esos niños que ayudas a crecer con las ‘minimonjas’ … pero te sabemos coherente, austero, orante, sencillo, cercano y trabajador incansable desde las primeras horas de la mañana.

· Nos sabemos muy cerca de tu pueblo de Aguiño, que tanto te quiere, donde tienes dedicada una calle, y donde hace días recibías ese regalo de Aguiñés de Honra!! Sabemos que sabes y no olvidas que eres hijo de la gente humilde del mar, tan olvidada por tanto tiempo!

· Acreditamos que tu trabajo no cae en saco roto. A través de nosotros llegas a millares de personas, y no eres tú quien llega, llega Jesús, que le llamó a Dios papá para escándalo de tantos.

· No queremos decir otra cosa, solo que estamos contigo y que te agradecemos que quedarás aquí con nosotros, junto a nosotros, siempre con nosotros … hermano, amigo!

Firmas

Bieito Raposo, Delegado Diocesano de Ecumenismo.

Francisco Carballo, historiador, pp. Paúles.

Jorge G.Gude, párroco de San Xulián, profesor da Univ. De Vigo.

José Antonio Santos, párroco de Beluso e Bueu.

José Lage, párroco de San Bartolomeu, Pontevedra.

José López Moldes, párroco de Sta Mª de Pontesampaio.

Manolo Pérez, párroco de Campañó.

Manuel Couceiro Cachaldora, párroco da Xunqueira de Vilagarcía.

Paco Gulías, párroco de Sta. María de Xeve, Pontevedra, profesor do ITC-Pontevedra

Raul Lage, profesor de Teoloxía(ITC-Pontevedra) e da Univ. de Vigo.

Rubén Aramburu, párroco de San Tomé de Piñeiro.

Vicente Cerdeiriña, párroco do Divino Salvador de Poio.

Xesús Acuña, párroco de Placeres

Xoanxo García Barreiro, párroco de San Fructuoso, Santiago.

ADEMÁIS

Alfonso Blanco Torrado, Guitiriz, Mondoñedo-Ferrol

Abel Quiroga Gallego, Esposende (Castroverde) Lugo

Alvaro Rábade, Sacerdote

Andrés López Calvo, párroco de Ortoño.

Ángel Fernández Artime, Salesiano, antigo alumno no ITC, Director Salesianos-Ourense.

Antón Gomez González. Lic. Estudios eclesiásticos. Avogado.Vigo

Anton Martinez Aneiros. Ferrol

Antón Negro Expósito, Monforte

Antonio Menduiña Santomé, Tui-Vigo

Arximiro López Rivas, parroquias da entorna de Lugo

Benito Santos González, Xesuíta, Vigo.

Bernardo García Cendán, prof. Univ. Santiago, Vilalba, Lugo.

Bieito Peleteiro, paúl de Xixón

Camilo Modesto Domínguez F. Ourense

Carlos García Permuy

Carlos Lorenzo Santiago, Mos.Tui-Vigo.

Carlos Martínez, Salesiano, Profesor de Teoloxía, Ces-donbosco, Madrid.

Celestino Rguez. Raimúndez, Becerreá e Cervantes-Lugo

Cesar Manuel Carnero Rodríguez, delegado dioc. De Patrimonio, Lugo,

Daniel Espiño, párroco de Sobradelo, Vilagarcía

David Montero, Salesiano, profesor de Inglés en Vigo.

Digno González Diego, Vilardebós, Ourense

Dositeo Valiñas Fernández, párroco de Ribadumia.

Eduardo Mallo, vicario de Cangas do Morrazo.

Emilio Suárez Corujo. Dominico. Vigo

Eugenio Ogando Rubio. Párroco San Ignacio. Xesuíta. Vigo

Evaristo Rivera Vázquez. Xesuíta. Vigo.

Evencio Dominguez Lorenzo,párroco de Cexo.

Francisco Javier Ojosnegros Domínguez, Tui-Vigo

Francisco José Cabaleiro Lorenzo, Tui-Vigo

Francisco Justo Carou Blanco, párroco de Boiro, A Coruña

Francisco Rodríguez, Salesiano, director do Centro Xuvenil Don Bosco de Santiago.

Gaspar Martínez, Salesiano, Director do “Centro Juvenil Trascampus” de Zamora.

Gonzalo Domínguez Barciela, Tui-Vigo

Gumersindo Campaña.párroco de Visantoña

Jaime Quiroga Gallego, profesor. Lugo

Javier Diéguez Diéguez, director de La voz de la Verdad, párroco, Lugo.

Jesús López Rivas, Cura Rao e outras astur/astorga. Lugo

Jesús Mato Mato, Hospital e outras (Pedrafita e O Caurel)

Jesús Peña, Salesiano, exalumno do ITC, A Coruña.

Joaquín Sandoval Abreu. Dominico. Vigo

José Alvilares Moure, crego, profesor e escritor. Lugo

José Antonio Castro Ledo. Vigo

José Antonio Lago Rouco. Tui-Vigo

José Benito Sieiro, párroco do Carballiño, Ourense

José Fernández Hermida.Cura de Góo e outras (Incio.Lugo)

José Gallego, Salesiano, exalumno de Andrés no ITC no curso 94-95;

José Iglesias Costas, párroco de Marín, Pontevedra

José López Díaz, catedrático de Latín. Lugo

José Luís Beltrán de Otalora

José Luis Moral, Universidad Pontificia Salesiana (Roma).

José María Blanco. Salesiano (León)

José Pérez Gándara, Salesiano, Profesor de Historia Comtemporánea en Secundaria, Asturias.

José-Martinho Montero Santalha

Juan A. Terrón Blanco. Dominico. Párroco do Cristo da Victoria. Vigo

Juan Carlos Alonso Gómez, Tui-Vigo

Juanjo Ruiz Husillos. Salesiano, León.

Julio Montero Alvarez, Tui-Vigo.

Luis Pose Regueiro, Tui-Vigo.

Luis Seoane Ares, párroco de Monteporreiro Pontevedra

Manolo Sordo, dominico, Vigo.

Manuel Dourado Deira. Pontevedra

Manuel Espiña Gamallo, coengo da Colexiata de A Coruña.

Manuel Fernández, Salesiano, A Coruña.

Manuel Peleteiro, paul, párroco nos Ancares.

Matías Piñuela, Salesiano, Ourense.

Mauricio Paniagua, Salesiano, Coordinación Inspectorial de Pastoral, León.

Miguel Blanco Grande, párroco, Calvos de Randín, Ourense

Miguel Carneiro, párroco de San Cristovo, A Coruña

Miguel Fernández Grande,párroco de Parada de Outeiro.

Ramiro Martínez Carballosa. Párroco de Cervantes e 8 parroquias máis. Lugo

Ramón Díaz Raña

Ramón Piñeiro Campos, párroco, Monforte. Lugo

Salustiano Pedre Lobeiras. A Coruña

Santi Domínguez Fernández, Salesiano, director Casa de Juventud Aleste (Valladolid)

Santiago Rubio, Salesiano, A Coruña.

Segundo Cousido, Salesiano, Santiago de Compostela.

Suso Martínez Carracedo, delgado de Pastoral da Saúde de Galicia.

Víctor Naveira, Curtis, A Coruña.

Victorino Pérez Prieto, Teólogo e escritor. A Coruña

Virxilio Rodríguez Siva. Profesor. Vigo

Waldo García Romero, párrco de Trasmañó, prof. Teoloxía, Tui-Vigo.

Xabier Blanco, Salesiano, coordinador de Pastoral en Vigo.

Xabier Carrajo, Salesiano, Madrid.

Xaime García Agudín. Xesuíta. Vigo

Xaquin Campo Freire, Pár. Lic. Teolox. P. Sanit. e D. das Escol. de P. Saúde "Mons. Araúxo"

Xaquín Gómez Barros, párroco de Cornazo, Vilagarcía.

Xoán Andión Marán. Vigairo Episcopal de Pastoral. Vigo

Xosé Antón Iglesias, dende Nicaragua.

Xosé Antón Miguélez párroco de Sta. Mariña do Vilar, Ferrol.

Xosé Carlos Peleteiro, paúl, párroco en Corullón, O Bierzo.

Xosé Manuel Iglesias Prado, Arca, Santiago

Xosé Manuel Lence García, Fornelos-Tui-Vigo

Xosé Manuel Pensado,párroco de Mazaricos, A Coruña.

Xosé Manuel Pereira Vidal, Tui-Vigo

Xosé María Pin Millares, Profesor. Vigo

Xosé Yáñez Basanta, Mondoñedo

Xulio Andión Marán. Teólogo. Párroco Sgdo. Corazón. Vigo

Xulio César Iglesias, Sacerdote Salesiano, coordinador da Pastoral Salesianos Ourense.

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Lecturas y Liturgia de las Horas: Miercoles 01 de Julio de 2009.

XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Lectura del libro del Génesis 21, 3. 5. 8-20

En el tiempo anunciado por Dios, Sara concibió y dio un hijo a Abraham, que ya era anciano. El niño creció y fue destetado, y el día en que lo destetaron, Abraham ofreció un gran banquete. Sara vio que el hijo de Agar, la egipcia, jugaba con su hijo Isaac. Entonces dijo a Abraham: «Echa a esa esclava ya su hijo, porque el hijo de esa esclava no va a compartir la herencia con mi hijo Isaac». Esto afligió profundamente a Abraham, ya que el otro también era hijo suyo.
Pero Dios le dijo: «No te aflijas por el niño y por tu esclava. Concédele a Sara lo que ella te pide, porque de Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. y en cuanto al hijo de la esclava, Yo haré de él una gran nación, porque también es descendiente tuyo».
A la madrugada del día siguiente, Abraham tomó un poco de pan y un odre con agua y se los dio a Agar; se los puso sobre las espaldas, y la despidió junto con el niño. Ella partió y anduvo errante por el desierto de Berseba. Cuando se acabó el agua que llevaba en el odre, puso al niño debajo de unos arbustos, y fue a sentarse aparte, a la distancia de un tiro de flecha, pensando: «Al menos no veré morir al niño». y cuando estuvo sentada aparte, prorrumpió en sollozos.
Dios escuchó la voz del niño, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo: «¿Qué te pasa, Agar?», le dijo. «No temas, porque Dios ha oído la voz del niño que está ahí. Levántate, alza al niño y estréchalo bien en tus brazos, porque Yo haré de él una gran nación».
En seguida Dios le abrió los ojos, y ella divisó un pozo de agua. Fue entonces a llenar el odre con agua y dio de beber al niño.
Dios acompañaba al niño y éste fue creciendo. Su morada era el desierto, y se convirtió en un arquero experimentado.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 33, 7-8. 10-13


R. El Señor escucha al pobre que lo invoca.

Este pobre hombre invocó al Señor:
Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.
El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra. R.

Teman al Señor, todos sus santos,
porque nada faltará a los que lo temen.
Los ricos se empobrecen y sufren hambre,
pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

Vengan, hijos, escuchen:
Voy a enseñarles el temor del Señor.
¿Quién es el hombre que ama la vida
y desea gozar de días felices? R.



Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 28-34

Cuando Jesús llegó a la otra orilla del lago, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentamos antes de tiempo?»
A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsamos, envíanos a esa piara». Él les dijo: «Vayan». Ellos salieron y entraron en los cerdos: éstos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.
Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.

Palabra del Señor.



LITURGIA DE LAS HORAS
TIEMPO ORDINARIO
MIÉRCOLES DE LA SEMANA XIII
De la feria - Salterio I

1 de julio

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

INVITATORIO

Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno: SENTENCIA DE DIOS AL HOMBRE

Sentencia de Dios al hombre
antes que el día comience:
«Que el pan no venga a tu mesa
sin el sudor de tu frente.

Ni el sol se te da de balde,
ni el aire por ser quien eres:
las cosas son herramientas
y buscan quien las maneje.

El mar les pone corazas
de sal amarga a los peces;
el hondo sol campesino
madura a fuego las mieses.

La piedra, con ser la piedra,
guarda una chispa caliente;
y en el rumor de la nube
combaten el rayo y la nieve.

A ti te inventé las manos
y un corazón que no duerme;
puse en tu boca palabras
y pensamiento en tu frente.

No basta con dar las gracias
sin dar lo que las merece:
a fuerza de gratitudes
se vuelve la tierra estéril.» Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.

Salmo 35 - DEPRAVACIÓN DEL MALVADO Y BONDAD DE DIOS.

El malvado escucha en su interior
un oráculo del pecado:
«No tengo miedo a Dios,
ni en su presencia.»
Porque se hace la ilusión de que su culpa
no será descubierta ni aborrecida.

Las palabras de su boca son maldad y traición,
renuncia a ser sensato y a obrar bien;
acostado medita el crimen,
se obstina en el mal camino,
no rechaza la maldad.

Señor, tu misericordia llega al cielo,
tu fidelidad hasta las nubes,
tu justicia hasta las altas cordilleras;
tus sentencias son como el océano inmenso.

Tú socorres a hombres y animales;
¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!;
los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

se nutren de lo sabroso de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias,
porque en ti está la fuente viva
y tu luz nos hace ver la luz.

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,
tu justicia con los rectos de corazón;
que no me pisotee el pie del soberbio,
que no me eche fuera la mano del malvado.

Han fracasado los malhechores;
derribados, no se pueden levantar.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.

Ant. 2. Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR DEL MUNDO Y PROTECTOR DE SU PUEBLO Jdt 16, 2-3. 15-19

¡Alabad a mi Dios con tambores,
elevad cantos al Señor con cítaras,
ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza,
ensalzad e invocad su nombre!
porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras,
su nombre es el Señor.

Cantaré a mi Dios un cántico nuevo:
Señor, tú eres grande y glorioso,
admirable en tu fuerza, invencible.

Que te sirva toda la creación,
porque tú lo mandaste y existió;
enviaste tu aliento y la construiste,
nada puede resistir a tu voz.

Sacudirán las olas los cimientos de los montes,
las peñas en tu presencia se derretirán como cera,
pero tú serás propicio a tus fieles.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible.

Ant. 3. Aclamad a Dios con gritos de júbilo.

Salmo 46 - ENTRONIZACIÓN DEL DIOS DE ISRAEL.

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra.

El nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
El nos escogió por heredad suya:
gloria de Jacob, su amado.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad.

Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado.

Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abraham;
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y él es excelso.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aclamad a Dios con gritos de júbilo.

LECTURA BREVE Tb 4, 16-17. 19-20

No hagas a nadie lo que no quieras que te hagan. Da de tu pan al hambriento y da tus vestidos al desnudo. Busca el consejo de los prudentes. Bendice al Señor en toda circunstancia, pídele que sean rectos todos tus caminos y que lleguen a buen fin todas tus sendas y proyectos.

RESPONSORIO BREVE

V. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

V. Dame vida con tu palabra.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Realiza, Señor, con nosotros la misericordia y recuerda tu santa alianza.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Realiza, Señor, con nosotros la misericordia y recuerda tu santa alianza.

PRECES

Demos gracias a Cristo y alabémoslo porque ha querido santificarnos y llamarnos hermanos suyos; digámosle, pues, confiados:

Santifica, Señor, a tus hermanos.

Concédenos, Señor, consagrar el principio de este día en honor de tu resurrección
y haz que todos los trabajos que realicemos durante esta jornada te sean agradables.

Haz que sepamos descubrirte a ti en todos nuestros hermanos,
sobre todo en los tristes, en los más pobres y en los que son menos útiles a los ojos del mundo.

Tú que para aumentar nuestra alegría y afianzar nuestra salvación nos das el nuevo dia, signo de tu amor,
renuévanos hoy y siempre para gloria de tu nombre.

Haz que durante este dia estemos en paz con todo el mundo
y que a nadie devolvamos mal por mal.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tal como Cristo nos enseñó, terminemos nuestra oración diciendo:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor Dios, salvador nuestro, danos tu ayuda para que siempre deseemos las obras de la luz y realicemos la verdad: así, los que de ti hemos nacido en el bautismo, seremos tus testigos ante los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.



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VÍSPERAS
Oración de la tarde

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: HORA DE LA TARDE.

Hora de la tarde,
fin de las labores.
Amo de las viñas,
paga los trabajos
de tus viñadores.

Al romper el día
nos apalabraste.
Cuidamos tu viña
del alba a la tarde.

Ahora que nos pagas,
nos lo das de balde,
que a jornal de gloria
no hay trabajo grande.

Das al de la tarde
lo que al mañanero.
Son tuyas las horas
y tuyo el viñedo.

A lo que sembramos
dale crecimiento.
Tú que eres la viña,
cuida los sarmientos. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

Salmo 26 I - CONFIANZA ANTE EL PELIGRO

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor
contemplando su templo.

Él me protegerá en su tienda
el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca;

y así levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca;
en su tienda sacrificaré
sacrificios de aclamación:
cantaré y tocaré para el Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

Ant. 2. Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.

Salmo 26 II

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.»
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches, no me abandones,
Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan,
el Señor me recogerá.

Señor, enséñame tu camino,
guíame por la senda llana,
porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario,
porque se levantan contra mí testigos falsos,
que respiran violencia.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.

Ant. 3. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

LECTURA BREVE St 1, 22. 25

Llevad a la práctica la palabra y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos. El que se concentra en el estudio de la ley perfecta (la que hace libre) y es constante no como oyente olvidadizo, sino para ponerla por obra, éste encontrará la felicidad en practicarla.

RESPONSORIO BREVE

V. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

V. No arrebates mi alma con los pecadores.
R. Ten misericordia de mí.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

PRECES

Oremos, hermanos, a Dios Padre, que en su amor nos mira como hijos, y digámosle:

Muéstranos, Señor, la abundancia de tu amor.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia: guárdala de todo mal
y haz que crezca en tu amor.

Que todos los pueblos, Señor, te reconozcan como al único Dios verdadero,
y a Jesucristo como al Salvador que tú has enviado.

A nuestros parientes y bienhechores concédeles tus bienes
y que tu bondad les dé la vida eterna.

Te pedimos, Señor, por los trabajadores que sufren: alivia sus dificultades
y haz que todos los hombres reconozcan su dignidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

En tu misericordia acoge a los que hoy han muerto
y dales posesión de tu reino.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos a nuestro Padre común:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Escucha, Señor, nuestras súplicas y protégenos durante el día y durante la noche: tú que eres siempre inmutable, da firmeza a los que vivimos sujetos a la sucesión de los tiempos y de las horas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: CUANDO LA LUZ DEL SOL ES YA PONIENTE

Cuando la luz del sol es ya poniente,
gracias, Señor, es nuestra melodía;
recibe, como ofrenda, amablemente,
nuestro dolor, trabajo y alegría.

Si poco fue el amor en nuestro empeño
de darle vida al día que fenece,
convierta en realidad lo que fue un sueño
tu gran amor que todo lo engrandece.

Tu cruz, Señor, redime nuestra suerte
de pecadora en justa, e ilumina
la senda de la vida y de la muerte
del hombre que en la fe lucha y camina.

Jesús, Hijo del Padre, cuando avanza
la noche oscura sobre nuestro día,
concédenos la paz y la esperanza
de esperar cada noche tu gran día. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Sé tú, Señor, la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve.

Salmo 30 - SÚPLICA CONFIADA Y ACCIÓN DE GRACIAS.

A ti, Señor, me acojo:
no quede yo nunca defraudado;
tú, que eres justo, ponme a salvo,
inclina tu oído hacia mí;

ven aprisa a librarme,
sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;

por tu nombre dirígeme y guíame:
sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.

En tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sé tú, Señor, la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve.

Ant. 2. Desde lo hondo a ti grito, Señor.

Salmo 129 - DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR.

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Desde lo hondo a ti grito, Señor.

LECTURA BREVE Ef 4,26-27

No lleguéis a pecar; que la puesta del sol no os sorprenda en vuestro enojo. No dejéis lugar al diablo.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Te encomiendo mi espíritu.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

ORACIÓN

OREMOS,
Señor Jesucristo, tú que eres manso y humilde de corazón ofreces a los que vienen a ti un yugo llevadero y una carga ligera; dígnate, pues, aceptar los deseos y las acciones del día que hemos terminado: que podamos descansar durante la noche para que así, renovado nuestro cuerpo y nuestro espíritu, perseveremos constantes en tu servicio. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Madre del Redentor, Virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,

ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.

Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.

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lunes, 29 de junio de 2009

Oración Sacerdotal y Oración Afectiva

Por Ron Rolheiser (Traducción Carmelo Astiz)

Clásicamente, la oración se define como un elevar la mente y el corazón a Dios. Es una buena definición, pero necesita una puntualización importante.

Hay dos clases esenciales de oración: La que llamamos oración litúrgica, la oración pública de la Iglesia, y la que llamamos oración personal o devocional. Desgraciadamente con frecuencia confundimos las dos.

Por ejemplo, quinientas personas podrían estar sentadas juntas en meditación en una iglesia, o rezando el rosario juntas en un santuario, y eso es aún oración privada o devocional. Y al revés, alguien podría estar rezando el Oficio de la Iglesia solo en casa, sentado en una butaca, o podría estar el sacerdote celebrando la eucaristía solo en la mesa de la cocina… y eso es oración litúrgica. La distinción se basa en algo diferente. ¿En qué?

Quizás un cambio de nombres nos ayudaría a entender la distinción: La oración litúrgica, la pública, se podría llamar más adecuadamente “oración sacerdotal”, mientras que la privada o devocional se podría llamar mejor “oración afectiva”.

¿Qué es la “oración sacerdotal”? Es la oración de Cristo por medio de la Iglesia en favor del mundo. Nuestra fe cristiana sostiene que Cristo todavía nos reúne en torno a su palabra y está todavía ofreciendo un acto eterno de amor por el mundo. Como una extensión de esto, creemos que cuando nos juntamos en una iglesia o en cualquier otra parte para orar en torno a las Escrituras, o para celebrar la eucaristía, estamos adentrándonos en la oración y sacrificio de Cristo. Ésta es oración litúrgica; es oración de Cristo, no nuestra. Oramos litúrgicamente cuando nos reunimos para celebrar las escrituras, los sacramentos, o cuando oramos, en comunidad o privadamente, algo que se llama Oración de la Iglesia o el Oficio de la Iglesia (Laudes y Vísperas).

Y esta clase de oración no se restringe al clero ordenado. Todos somos sacerdotes en virtud de nuestro bautismo; y parte de la alianza implícita que hacemos con la comunidad en nuestro bautismo es el compromiso, cuando lleguemos a adultos, de rogar habitualmente por el mundo por medio de la oración litúrgica de la Iglesia.

Lo que hay que resaltar también aquí, ya que fácilmente pasamos por alto este aspecto, es que la oración litúrgica de la iglesia es por el mundo, no por sí misma. La Iglesia en este mundo no existe para su propio bien, sino como un instrumento de salvación para el mundo. Su función es salvar al mundo, no a sí misma. En la oración litúrgica oramos con Cristo, por medio de la Iglesia, pero en favor del mundo.

La “oración afectiva” tiene diferente propósito. Aunque se presenta de muchas formas (meditación, oración contemplativa, rezo del rosario, oraciones devocionales de todo tipo) tiene un objetivo sencillo: llevarnos a nosotros y a nuestros seres queridos a una intimidad más profunda con Cristo. Al fin, sea cual sea su forma particular, toda oración no-litúrgica en el fondo persigue una intimidad personal con Dios y es, en el fondo también, privada, aun cuando se haga públicamente o en grupo numeroso. Toda oración privada y devocional puede definirse de esta manera: Es un tipo de oración que intenta, de mil maneras, abrirnos a nosotros y a nuestros seres queridos de tal forma que podamos oír a Dios que nos dice: “Te quiero”.

Es importante saber esta distinción cuando vamos a orar: ¿En qué tipo de oración nos adentramos? Confundir las dos es arriesgarse a hacer las dos mal. Por ejemplo, cuando la persona se siente frustrada porque el ritual litúrgico y la interacción de una comunidad dentro de un servicio de la Iglesia se perciben como un estorbo y distracción a las oraciones devocionales que a ella le gustaría recitar. Eso es confundir las dos formas de oración y, por lo tanto, esa persona está haciendo mal las dos. La función de la oración litúrgica no es primariamente devocional.

O a veces la confusión lleva a alguien a abandonar del todo una forma de oración litúrgica. Conozco un hombre que, después de muchos años de orar el Oficio de la Iglesia, lo está sustituyendo con su oración personal, porque no encuentra personalmente significativas las oraciones rituales. Sus meditaciones personales podrán ser ahora significativa oración afectiva, pero no está ya rezando la oración sacerdotal de Cristo cuando ora de esa manera. Vemos también esto, a veces, en servicios de iglesia hechos con buena intención, pero mal planificados, en los que el pretendido servicio litúrgico acaba siendo una meditación personal guiada, que, aunque bien hecha y con garra, no utiliza ni la Escritura ni una oración de intercesión por el mundo.

Las mismas Iglesias cristianas luchan con esto. Católicos romanos, anglicanos, episcopalianos e iglesias protestantes de la línea principal, tienen una fuerte tradición litúrgica, algunas veces en detrimento de la oración afectiva. Las iglesias evangélicas y pentecostales, por otra parte, tienen un fuerte enfoque de oración afectiva. Algunas veces hasta el punto de descuidar casi por completo la oración litúrgica.

Probablemente todos nosotros nos haríamos un favor teniendo dos chales o mantones, cada uno bordado separadamente: Oración sacerdotal y oración afectiva.

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