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jueves, 30 de abril de 2009

Lecturas y Liturgia de las Horas: Viernes 01 de Mayo de 2009

TERCERA SEMANA DE PASCUA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 9, 1-20

Saulo, que respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres.
Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»
Él preguntó: «¿Quién eres Tú, señor?»
«Yo soy Jesús, a quien tú persigues», le respondió la voz. «Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer».
Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber.
Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: «¡Ananías!»
Él respondió: «Aquí estoy, Señor».
El Señor le dijo: «Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. Él está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista».
Ananías respondió: «Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre».
El Señor le respondió: «Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre».
Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: «Saulo, hermano mío, el Señor Jesús -el mismo que se te apareció en el camino- me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo».
En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas.
Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 116, 1. 2

R. ¡Vayan y anuncien la Buena Noticia!

¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

Es inquebrantable su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre. R.



Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 51-59

Jesús dijo a los judíos:
«Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
El que coma de este pan vivirá eternamente,
y el pan que Yo daré
es mi carne para la Vida del mundo».
Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede damos a comer su carne?»
Jesús les respondió:
«Les aseguro
que si no comen la carne del Hijo del hombre
y no beben su sangre,
no tendrán Vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre
tiene Vida eterna,
y Yo lo resucitaré en el último día.
Porque mi carne es la verdadera comida
y mi sangre, la verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre
permanece en mí
y Yo en él.
Así como Yo,
que he sido enviado por el Padre que tiene Vida,
vivo por el Padre,
de la misma manera, el que me come
vivirá por mí.
Éste es el pan bajado del cielo;
no como el que comieron sus padres y murieron.
El que coma de este pan vivirá eternamente».
Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.

Palabra del Señor.


LITURGIA DE LAS HORAS
TIEMPO PASCUAL
VIERNES DE LA SEMANA III
Propio del Tiempo.

1 de mayo

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

INVITATORIO

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno: TU CUERPO ES LAZO DE AMORES

Tu cuerpo es lazo de amores,
de Dios y el hombre atadura;
amor que a tu cuerpo acude
como tu cuerpo perdura.

Tu cuerpo, surco de penas,
hoy es de luz y rocío;
que lo vean los que lloran
con ojos enrojecidos.

Tu cuerpo espiritual
es la Iglesia congregada;
tan fuerte como tu cruz,
tan bella como tu Pascua.

Tu cuerpo sacramental
es de tu carne y tu sangre,
y la Iglesia, que es tu Esposa,
se acerca para abrazarte. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado. Aleluya.

Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO

Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado. Aleluya.

Ant. 2. Cristo, cargado con nuestros pecados, subió al leño. Aleluya.

Cántico: LAMENTACIÓN DEL PUEBLO EN TIEMPO DE HAMBRE Y DE GUERRA - Jr 14,17-21

Mis ojos se deshacen en lágrimas,
día y noche no cesan:
por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.

Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país.

¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
¿tiene asco tu garganta de Sión?
¿Por que nos has herido sin remedio?
Se espera la paz, y no hay bienestar,
al tiempo de la cura sucede la turbación.

Señor, reconocemos nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.

No nos rechaces, por tu nombre,
no desprestigies tu trono glorioso;
recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cristo, cargado con nuestros pecados, subió al leño. Aleluya.

Ant. 3. Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones. Aleluya.

Salmo 99 - ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones. Aleluya.

LECTURA BREVE Hch 5, 30-32

El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole de un madero. La diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión, el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.

V. El que por nosotros colgó del madero.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y yo en él. Aleluya.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y yo en él. Aleluya.

PRECES

Dirijamos nuestra oración a Dios Padre, que por la resurrección de Jesucristo nos ha dado vida nueva, y digámosle:

Ilumínanos, Señor, con la claridad de Jesucristo.

Señor, Padre clementísimo, tú que nos has revelado tu plan de salvación, proyectado desde antes de la creación del mundo y eres fiel en todas tus promesas,
escucha con amor nuestras plegarias.

Purifícanos con tu verdad y encamina nuestros pasos por las sendas de la santidad,
para que hagamos siempre el bien según tu agrado.

Haz resplandecer tu rostro sobre nosotros,
para que, libres de todo mal, nos saciemos con los bienes de tu casa.

Tú que por Cristo nos reconciliaste contigo,
danos la paz a nosotros y a todos los hombres del mundo.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Porque deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue a nosotros:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor, ya que nos has dado a conocer los dones que nos trae la resurrección de tu Hijo, concédenos también que el Espíritu Santo, el Amor increado, nos haga resucitar a una nueva vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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VÍSPERAS
Oración de la tarde

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: TU CUERPO ES PRECIOSA LÁMPARA

Tu cuerpo es preciosa lámpara,
llagado y resucitado,
tu rostro es la luz del mundo,
nuestra casa, tu costado.

Tu cuerpo es ramo de abril
y blanca flor del espino,
y el fruto que nadie sabe
tras la flor eres tú mismo.

Tu cuerpo es salud sin fin,
joven, sin daño de días;
para el que busca vivir
es la raíz de la vida. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Yo, el Señor, soy el que te salva y el que te rescata. Aleluya.

Salmo 134 I - HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS

Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.

Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
-en medio de ti, Egipto-
contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Yo, el Señor, soy el que te salva y el que te rescata. Aleluya.

Ant. 2. Bendito el reino que viene de nuestro padre David. Aleluya.

Salmo 134 II.

Señor, tu nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se compadece de sus siervos.

Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas:
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,

tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.

Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor;
fieles del Señor, bendecid al Señor.

Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Bendito el reino que viene de nuestro padre David. Aleluya.

Ant. 3. Cantemos al Señor, sublime es su victoria. Aleluya.

Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES - Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cantemos al Señor, sublime es su victoria. Aleluya.

LECTURA BREVE Hb 5, 8-10

Cristo, aunque era Hijo de Dios, aprendió por experiencia, en sus padecimientos, la obediencia y, habiendo así llegado hasta la plena consumación, se convirtió en causa de salvación para todos los que lo obedecen, proclamado por Dios sumo sacerdote «según el rito de Melquisedec».

RESPONSORIO BREVE

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.

V. Al ver al Señor.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El que fue crucificado resucitó de entre los muertos y nos redimió. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El que fue crucificado resucitó de entre los muertos y nos redimió. Aleluya.

PRECES

Invoquemos a Cristo, camino, verdad y vida, y digámosle:

Hijo de Dios vivo, bendice a tu pueblo.

Te rogamos, Señor, por los ministros de tu Iglesia: que, al distribuir entre sus hermanos el pan de vida,
encuentren también ellos en el pan que distribuyen su alimento y fortaleza.

Te pedimos por todo el pueblo cristiano: que viva, Señor, como pide la vocación a que ha sido convocado
y se esfuerce por mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

Te pedimos por los que rigen los destinos de las naciones: que cumplan su misión con espíritu de justicia y con amor,
para que haya paz y concordia entre los pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Señor, que podamos celebrar tu santa resurrección con tus ángeles y tus santos,
y que nuestros hermanos difuntos, a quienes encomendamos a tu bondad, se alegren también en tu reino.

Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor, ya que nos has dado a conocer los dones que nos trae la resurrección de tu Hijo, concédenos también que el Espíritu Santo, el Amor increado, nos haga resucitar a una nueva vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: EL CORAZÓN SE DILATA

El corazón se dilata
sin noche en tu santo cuerpo,
oh morada iluminada,
mansión de todo consuelo.

Por tu muerte sin pecado,
por tu descanso y tu premio,
en ti, Jesús, confiamos,
y te miramos sin miedo.

Como vigilia de amor
te ofrecemos nuestro sueño;
tú que eres el paraíso,
danos un puesto en tu reino. Amén.

SALMODIA

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 87 - ORACIÓN DE UN HOMBRE GRAVEMENTE ENFERMO

Señor, Dios mío, de día te pido auxilio,
de noche grito en tu presencia;
llegue hasta ti mi súplica,
inclina tu oído a mi clamor.

Porque mi alma está colmada de desdichas,
y mi vida está al borde del abismo;
ya me cuentan con los que bajan a la fosa,
soy como un inválido.

Tengo mi cama entre los muertos,
como los caídos que yacen en el sepulcro,
de los cuales ya no guardas memoria,
porque fueron arrancados de tu mano.

Me has colocado en lo hondo de la fosa,
en las tinieblas del fondo;
tu cólera pesa sobre mí,
me echas encima todas tus olas.

Has alejado de mí a mis conocidos,
me has hecho repugnante para ellos:
encerrado, no puedo salir,
y los ojos se me nublan de pesar.

Todo el día te estoy invocando,
tendiendo las manos hacia ti.
¿Harás tú maravillas por los muertos?
¿Se alzarán las sombras para darte gracias?

¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia,
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla
o tu justicia en el país del olvido?

Pero yo te pido auxilio,
por la mañana irá a tu encuentro mi súplica.
¿Por qué, Señor, me rechazas
y me escondes tu rostro?

Desde niño fui desgraciado y enfermo,
me doblo bajo el peso de tus terrores,
pasó sobre mí tu incendio,
tus espantos me han consumido:

me rodean como las aguas todo el día,
me envuelven todos a una;
alejaste de mí amigos y compañeros:
mi compañía son las tinieblas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

LECTURA BREVE Jr 14, 9

Tú estás en medio de nosotros, Señor, tu nombre ha sido invocado sobre nosotros: no nos abandones, Señor Dios nuestro.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.

ORACIÓN

OREMOS,
Señor, Dios todopoderoso: ya que con nuestro descanso vamos a imitar a tu Hijo que reposó en el sepulcro, te pedimos que, al levantarnos mañana, lo imitemos también resucitando a una vida nueva. Por Cristo nuestro Señor.
Amén

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque Cristo,
a quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

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Oración: Palabra Viva


Señor Jesús,
tú eres el Verbo eterno,
el Hijo de Dios vivo,
la Palabra hecha carne,
la plenitud de la revelación.

Tu palabra, Señor,
es viva y eficaz,
más tajante que espada de doble filo;
penetra hasta la unión de alma y espíritu,
hasta las junturas y médulas,
y escruta los sentimientos
y pensamientos del corazón.
No hay para ella criatura invisible;
todo está desnudo y patente a tus ojos
y es a ella a quien habremos de dar cuenta.

Daremos cuenta, Señor, de tu gran palabra,
de tu único mandamiento: "Amaos",
"Amaos como yo".
En este mensaje has condensado tu voluntad,
en esta sola palabra nos regalas
la clave de nuestra vida
y el sentido de nuestra muerte.

Sabemos que ningún hombre
ha hablado nunca como tú.
Tú hablas como quien tiene autoridad,
tú tienes palabras de vida eterna.

A nosotros sólo nos queda decirte
con la certeza de la fe:
Señor, no soy digno
de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya, una sola palabra,
bastará para sanarme,
para resucitarme,
para darme la vida nueva del reino.

Ahora conozco que el que es de Dios
oye la palabra de Dios.
Habla, Señor, que tu siervo escucha.

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Evangelio Misionero del Día: Jueves 30 de Abril de 2009

Por CAMINO MISIONERO


TERCERA SEMANA DE PASCUA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 44- 51

Jesús dijo a la gente:
Nadie puede venir a mí,
si no lo atrae el Padre que me envió;
y Yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en el libro de los Profetas:
"Todos serán instruidos por Dios".
Todo el que oyó al Padre
y recibe su enseñanza
viene a mí.
Nadie ha visto nunca al Padre,
sino el que viene de Dios:
sólo Él ha visto al Padre.
Les aseguro
que el que cree tiene Vida eterna.
Yo soy el pan de Vida.
Sus padres, en el desierto,
comieron el maná y murieron.
Pero éste es el pan que desciende del cielo,
para que aquél que lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
El que coma de este pan vivirá eternamente,
y el pan que Yo daré
es mi carne para la Vida del mundo.


Compartiendo la Palabra
Publicado por Cebipal

Una síntesis del Evangelio
Juan 6, 44-51
“Si uno come de este pan vivirá para siempre”


Ya en la noche de la vigilia Pascual vimos cómo todo convergía hacia el altar. Después del fuego, la Palabra, el agua, finalmente llegó la mesa del pan como punto alto de la celebración pascual. Por eso es tan importante que profundicemos en este tiempo pascual la frase “Yo soy el pan que da la vida”.

Ayer abordamos la primera parte de la frase de Juan 6,35, “Yo soy el pan de la vida”. Consideramos oportuno seguir hoy con esta misma frase en su segunda parte: “El que venga a mí, no tendrá hambre y el que crea en mí no tendrá nunca sed”. Aunque no explicaremos en esta ocasión los vv.44-41, lo que reflexionaremos enseguida nos ayudará en entender mejor el énfasis en el tema de la vida, característico de los versículos citados (observe bien ese texto).

(1) “No pasará hambre... nunca tendrá sed”

Jesús utiliza dos imágenes cotidianas, y al mismo tiempo fuertes, para expresar lo que sucede en el encuentro vivo con Él.

En Jesús la vida encuentra una nueva satisfacción porque Él es la repuesta a lo que está en el fondo de todas las búsquedas.

El hambre termina cuando conocemos a Jesús y, por medio de él, a Dios. En Él el corazón inquieto encuentra su reposo, el corazón hambriento se halla colmado en sus más profundos deseos. La vida deja de ser un “sobrevivir”, y aún más un mero vegetar, o un campo de batalla indeseable donde nos derrotan las soledades y las frustraciones, para convertirse en una aventura llena a la vez de emoción y de paz.

En la comunión con Jesús, nuestra vida está segura más allá de la muerte. El último día, cuando lleguemos al puerto, cuando el presente histórico termine, no caeremos en el vacío porque la muerte no es carencia (hambre-sed) de vida sino plenitud de ella, porque –en última instancia– la vida está en Dios (ver Juan 1,4).

La frase sobre el hambre y la sed que se sacian definitivamente, nos muestra además el toque de eternidad que tiene cada presente. Cada instante de nuestra existencia es verdaderamente vida si está lleno de Dios.


(2) “El que venga a mí... el que crea en mí”

La última expresión es para reafirmar que el don de Dios supone una acción de nuestra parte: el creer.

El evangelio ha dejado claro que la comunión con Dios sólo es posible por medio de Jesús y por eso Él es “pan” imprescindible para la vida en Dios. Sin Él nunca habría sido posible y aparte de Él sigue siendo imposible, de ahí que haya que entrar en relación con Jesús, pero no cualquier tipo de relación.

“Venir” a Jesús es lo mismo que “creer” en Jesús. Con estos términos se está describiendo la fe como una dinámica relacional, como un acudir a Él mediante sucesivos acercamientos. A Jesús lo vemos cara a cara en la Santa Escritura, en la Eucaristía, en los hermanos, pero el “creer” es más que verlo: hay que acercarse a él, hay que dar el paso de la fe, esto es, hacerlo amigo, estrechar las relaciones como en una gran cena con Él, porque “venir a Él” es aceptar su invitación.

La dinámica de la fe es similar a la de la búsqueda del alimento. Si conectamos la imagen del “venir” con el del “hambre-sed”, que acabamos de leer, vamos a notar que es si se estuviera diciendo: ¿Qué es lo que uno hace cuando tiene hambre? Pues uno va a la nevera o a una cafetería y come, si uno me regularmente nunca tendrá hambre. ¿Qué es lo que uno hace cuando tiene sed? Lo mismo: uno bebe, y si uno se mantiene bebiendo agua o algún otro líquido regularmente nunca va a tener sed. Así es la dinámica de la fe: es un profundo impulso interno y no acto racional y frío.

Pero, ¡atención!, es la búsqueda de una persona, no de cosas.

No se debe mirar a Jesús a distancia, hay que aproximarse a Jesús como a alguien accesible, como amigo que nos acoge en la calidez de su morada. Entonces, nuestra vida se fundamenta en Él, nuestro ser arranca y crece en un impulso de libertad, y nos sentimos a gusto con Dios y con la vida.

La vida que Jesús ofrece es directamente proporcional a esta relación. Los horizontes del corazón se abren en la medida en que se ahonda la intimidad con el Señor.

En fin... Nuestra vida se fortalece en la misma vida de Él, haciendo camino de la fe, para que en el espacio de la relación con Él, brote en nosotros su misma vida. Es así como recibimos el don del pan del cielo, vida que sin duda es verdadera vida.

Anotación sobre Juan 6,44-51

Jesús se acaba de presentar como el “Pan de la Vida” (6,35) y también ha dicho claramente que su tarea de “dar vida”, viene del Padre (=“he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado”6,38), luego Él es el “Pan bajado del Cielo” (enunciado en 6,33 y explanado en 6,41.51ª).

El evangelista hace notar que los oyentes de la catequesis no comprenden que el término “pan” es sinónimo de “Palabra” identificada con Jesús, de la cual la “escucha” se convierte en invitación a la cena, en asimilación, en nutrición, en vida y resurrección.

Por lo tanto, en Juan 6,41-51, la bellísima expresión “Pan de la Vida”, significa ante todo “Palabra que hay que acoger (=creer) y en encarnar (=comer)”, su verdadero sentido es “Pan de vida = Palabra hecha carne”.

Los términos de este pasaje, nos muestran que la Eucaristía -“Pan vivo bajado del cielo”- acogida en el hoy de nuestra fe, nos coloca de manera permanente frente a la gran riqueza de la persona de Jesús y de la totalidad de su obra en el mundo. Y siendo así, la Eucaristía es una síntesis del Evangelio.

El texto de Juan 6,41-51 está compuesto por (1) una objeción a Jesús, en la cual se nota un rechazo al misterio de la encarnación (en los vv.41-42), y (2) una revelación acerca de Jesús, que contiene dos partes:
• Jesús es el don del Pan-Palabra que baja del cielo (6,43-47)
• Jesús es el don del Pan-Carne que se nos da en alimento (6,48-51)


Para cultivar la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón:

1. ¿Jesús es una necesidad vital para mí?

2. ¿En mi vida de fe actual, siento a Jesús como generador de vida en mí?

3. ¿Cómo se puede conseguir el “verdadero pan” que viene del Padre y que Jesús ofrece?


“¡Misterio de amor! ¡Símbolo de unidad! ¡Vínculo de caridad!
Quien quiere vivir, tiene dónde vivir, tiene de qué vivir.
Acérquese, crea, entre a formar parte del Cuerpo,
y será vivificado”
(San Agustín)

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miércoles, 29 de abril de 2009

IV Domingo de Pascua (Juan 10,11-18): El buen pastor da la vida por las ovejas

Publicado por Servicios Koinonia

Hch 4,8-12: “Ningún otro puede salvar”
Sal 117: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
1Jn 3,1-2: “Veremos a Dios tal cual es”
Jn 10,11-18 : “El buen pastor da la vida por las ovejas”


Con la palabra «pastor» se designaba en el Antiguo Oriente con frecuencia también a los reyes. Entre los egipcios, los reyes egipcios eran representados con los dos distintivos del pastor: el azote (o espantamoscas) y el cayado. Tanto en el arte de Mesopotamia como en el griego se encuentra la figura del pastor llevando a hombros un cordero; el dios griego Hermes fue representado llevando un carnero. Los cristianos utilizaron esta imagen para representar a Jesús, como buen pastor.

En el Antiguo Testamento Dios le encomienda a David la tarea de pastorear a su pueblo Israel (2Sam 5,2) y los príncipes del pueblo se comparan con frecuencias con pastores. Ezequiel contrapone los dirigentes de Israel -que se apacientan a sí mismos en lugar de apacentar a sus ovejas- con el Señor, como modelo de pastor: «Como sigue el pastor el rastro de su rebaño cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones» (Ez 34,1-10.12).

El evangelista Juan presenta a Jesús como «buen pastor», o por dar una traducción más adecuada, como «modelo de pastor». El pastor modelo se define porque da su vida en función de las ovejas. Quien no ama a las ovejas hasta ese extremo no es buen pastor. El pastor aparece en el evangelio de hoy por oposición al asalariado o mercenario que apacienta a las ovejas por dinero; el asalariado cuando viene el peligro (lobo) deja que mueran las ovejas.

La relación del pastor-Jesús con las ovejas-pueblo es una relación personal y recíproca de conocimiento profundo e íntimo (conozco a las mías y ellas me conocen a mí). Conocer a Jesús significa experimentar su amor e identificarse con su persona y actividad. Esta relación de conocimiento-amor es tan profunda que Jesús la compara a la que existe entre él y el Padre, basada también en la comunidad de Espíritu, que crea la unidad de designio y de propósito.

Pero el rebaño de Jesús no se limita al pueblo de Israel, pues Jesús proclama que tiene otras ovejas que no son de ese recinto, palabra que designa el atrio del templo o, más ampliamente, a la institución judía, en la cual se han arrogado los puestos de poder unos individuos que carecen de todo derecho a ello y que son en realidad explotadores (ladrones) que usan de la violencia (bandidos) para someter al pueblo, manteniéndolo en un estado de miseria (cf. Jr 2,8; 23,1-4; Ez 34,2-10; Zac 11,4-17). Son esa gente que ha convertido la casa de su Padre en casa de negocios (Jn 2,16).

Él tiene otras ovejas que no son del pueblo de Israel, pues pertenecen al mundo pagano y ha venido para formar una nueva comunidad humana que no se limita ya a los judíos sino que se extiende a todos sin distinción de raza, credo o estatuto social.

Jesús, el modelo de pastor, demuestra que es el verdadero pastor porque entrega su vida por las ovejas. Ante su auditorio de dirigentes judíos (v. 19) que lo odian e intentan matarlo, Jesús afirma que es precisamente su prontitud para desafiar la muerte lo que hace manifestarse en él el amor del Padre.

Jesús se entrega a sí mismo y así se recobra, porque al darse él mismo hace suyo el dinamismo de amor del Padre y de esta manera realiza su condición de hijo, adquiriendo la plenitud del propio ser. La demostración continua de amor del Padre se realiza en la presencia y actividad incesante del Espíritu en Jesús y se manifiesta en su obrar.

Como Jesús, quien se da a sí mismo por amor no lo hace con la esperanza de recobrar la vida como premio a ese sacrificio (mérito), sino con la certeza de poderla tomar de nuevo, por la fuerza del amor mismo. Donde hay amor hasta el límite hay vida sin límite, pues el amor es fuerza de vida. Dar la vida significa creer hasta el fin en la verdad y potencia del amor.

Jesús afirma su absoluta libertad en su entrega. Nadie puede quitarle la vida, él la da por propia iniciativa. Indica así que, aunque sean las circunstancias históricas las que van a llevarlo a la muerte, eso puede suceder porque él ha hecho su opción de llegar hasta el fin.

El Padre, que ama a Jesús, le deja plena libertad; como Hijo, Jesús dispone de sus actos (Está en mi mano entregarla, etc.; cf. 3,35). La relación entre Jesús y el Padre no es de sumisión, sino de amor que identifica. El mandamiento del Padre no es una orden, sino un encargo; formula el designio común del Padre y Jesús, que nace de su comunión en el Espíritu (5,30). El evangelista utiliza el término "mandamiento" para oponerlo a los de la antigua Ley. Moisés recibió muchos (Éx 24,12; Dt 12,28, etc.), Jesús uno solo, el del amor hasta el extremo, el mismo que será propuesto a la humanidad (12,49; 13,34).

Y este pastor modelo -que es Jesús-, es también según Pedro en el libro de los Hechos, «la piedra que desecharon ustedes, los arquitectos y que se ha convertido en piedra angular» de la comunidad.

Queremos añadir una «nota crítica» para evitar un peligro que puede conllevar el comentario de la primera lectura de hoy. Es a respecto del famoso versículo Hch 4,12: «No hay bajo el cielo otro nombre que podamos invocar para ser salvos». Será una tentación fácil, para las personas de mentalidad más conservadora, enrumbar su reflexión o su homilía sobre el comentario a esa fórmula tan altisonante y absoluta. Probablemente no caerán en el exclusivismo eclesiocéntrico («fuera de la Iglesia no hay salvación»), pero tal vez caerán en el exclusivismo cristocéntrico («fuera de Cristo no hay salvación»), aunque sea por vía inclusiva («todos, aunque no lo sepan siquiera, se salvan por Cristo»). Es el mensaje de muchos fundamentalistas cristianos: «¡Sólo Jesús salval! ¡No hay salvación fuera de Jesús!». Tal fundamentalismo estaría justificado «literalmente» desde la misma Palabra de Dios…

J.A.T. Robinson (Truth is Two-eyed, The Westminster Press, Filadelfia 1979, 105) piensa que la interpretación exclusivista del texto (Hch 4,12) es engañosa. «Lo cierto -dice- es que el término ‘salvarse’ (y ‘salvación’) es el mismo que se usa tres versículos antes (4,9) al hablar del ‘enfermo’ que ha sido ‘curado’. El contexto no es el de la comparación de las religiones, sino el del carácter curativo de la fe. El problema es ‘con qué poder’ el cojo ha logrado ‘curarse completamente’ (3,16). ¿Ha sido por algún poder innato, por la piedad de los apóstoles (3,12) o ‘en nombre de Jesús’, que es quien suscita la fe (3,16)?». Ésas son las alternativas que el texto tiene en mente, el contexto del que no se puede sacar la frase. La conclusión es que el versículo en cuestión no puede tomarse como base para justificar el exclusivismo religioso universal (frente a todas las religiones). El lenguaje que allí se está utilizando es un lenguaje «confesional» hacia Cristo y su acción sanadora, y no se le puede hacer decir nada respecto a la no validez de las religiones del mundo, en las que ni de lejos podían pensar la comunidad.

Así como «sería monstruoso seguir dando por válido hoy día el axioma «extra Ecclesiam nulla salus»» (Torres Queiruga, El diálogo de Religiones, pág. 7), hay que plantearse igualmente la superación de las fórmulas cristológicamente exclusivistas (que normalmente llamamos inclusivistas). «Ya no cabe hablar sin matices o reservas de simple «cristocentrismo». Frases como «no existe conocimiento de Dios sino en Jesucristo», pueden tener sentido en un lenguaje interno, de naturaleza inmediatamente «confesante»(18); pero, en rigor, deben ser desterradas, no sólo por ser psicológicamente ofensivas para los demás, sino por ser objetivamente falsas, pues implican la negación de toda verdad en las demás religiones, incluido el AT. El centro último y decisivo para todos -como, por lo demás, sucedía para el mismo Jesús- radica en Dios». (Torres Queiruga, Cristianismo y religiones: inreligionación y cristianismo asimétrico, «Sal Terrae» 997[enero 1997]3-19; RELaT 241: servicioskoinonia.org/relat/241.htm). Mucho cuidado pues con los fervores exclusivistas cristocéntricos, dignos de mejor causa.

Sólo a título de curiosidad, recordemos que en ese famoso versículo toman pie dos libros de Paul Knitter No Other Name? A Critical Survey of Christian Attitudes Toward the World Religions, Orbis, Nueva York 1985, y Jesus and the Other Names. Christian Mission and Global Responsability, Orbis Books, Nueva York 1996. (Lamentablemente no han sido traducidos al castellano). Véase también la colección «Tiempo axial» (http://www.latinoamericana.org/tiempoaxial) y la bibliografía sobre teología del pluralismo religioso: http://www.latinoamericana.org/2003/textos/bibliografiaplurlismo.htm O también el capítulo 15 («Todas las religiones son verdaderas») del libro «Teología del Pluralismo Religioso», de José María Vigil, disponible en http://cursotpr.adg-n.es/?page_id=3 ).

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 104 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1500104

El episodio puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap104b.mp3

Si no conoce todavía el sitio, no deje de navegar por él para saber estos recursos que tiene usted a su disposición: http://www.untaljesus.net



Para la revisión de vida

- ¿Cómo son mis actitudes de pastor respecto a todos aquellos que, de una u otra manera, dependen de mis cuidados? ¿Me comporto como el pastor asalariado a quien no le interesan sus ovejas? ¿Conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a mí?
¿Qué preocupación tengo por las ovejas que son de otro redil…?


Para la reunión de grupo

- Analizar los textos que bajo la palabra «pastor» nos indica el índice alfabético de la Biblia de Jerusalén (u otra, si no se dispone de ella). Sobre todo establecer la forma cómo el título de «Pastor» que se le da a Dios en el AT se le aplica luego a Jesús en el NT.
- Clásicamente, el domingo del Buen Pastor es la Jornada de oración por las «vocaciones», y por ellas se entendía las vocaciones al sacerdocio… ¿Se debe pensar sólo en esas vocaciones? ¿Por qué? Algunos sostienen que lo más urgente no es que haya vocaciones al sacerdocio, sino que se cambie el modelo de sacerdocio único que está en vigor en la Iglesia católica. ¿Qué pensamos al respecto?
- ¿Puede la Jornada del Buen Pastor estar siendo inconscientemente machista? ¿Por qué sí o por qué no?
- Hacer un debate en torno a estas frases: «Sólo Cristo salva», «No hay otro nombre por el que podamos ser salvos». ¿Son ciertas o falsas? ¿Se puede distinguir en ellas niveles diversis de sentido? ¿Cuáles? En definitiva, ¿es recomendable seguir utilizándolas o no? ¿Por qué sí y/o por qué no?
- ¿Qué podemos hacer para avanzar en un ecumenismo práctico, para acercarnos a las «ovejas que son de otro rebaño? ¿Qué actitudes tuvo Jesús hacia ellas? ¿Qué actitudes deberíamos tener nosotros?
- ¿Se puede rezar en un templo de otra religión? ¿Podemos rezar con personas de otras religiones como Juan Pablo II rezó con otros líderes religiosos en Asís? ¿O sólo vale esta oración cuando somos nosotros los que invitamos y ellos vienen a nuestra celebración, a nuestro templo? ¿O esto sólo lo puede hacer un Papa? ¿Para hacerlo nosotros, necesitamos permiso? ¿De quién? ¿Por qué?

Para la oración de los fieles

- En este domingo que celebramos la fiesta del Buen Pastor, oremos por todos los que dentro de la Iglesia y la sociedad tienen la responsabilidad de guiar y conducir a sus hermanos. Roguemos al Señor.
- Por todos los padres y madres de familia, para que iluminados por la luz de la Palabra sepan dar a su misión el sentido de edificación de la nueva familia humana. Roguemos...
- Por todos los educadores, para que el ejercicio de su profesión cada día tenga mayor sentido de servicio y de entrega generosa a la construcción de la nueva sociedad. Roguemos...
- Por nuestros ministros laicos, para que sientan el profundo gozo y la gran responsabilidad de transparentar en su ministerio a Jesús Buen Pastor. Roguemos...
- Por que la Iglesia se mantenga siempre en comunión con los que están en otros rediles, sin pensar que estén fuera de todo redil. Roguemos...


Oración comunitaria

Padre bueno y misericordioso, danos la profunda convicción de estar viviendo bajo el cuidado del único y verdadero Pastor, que eres Tú mismo, dentro del único gran rebaño humano, para que trabajemos por que pronto se exprese esa unidad en el diálogo fraterno de todas las religiones. Nosotros te lo pedimos inspirados por Jesús, nuestro hermano mayor.

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IV Domingo de Pascua (Juan 10,11-18): ME AMÓ Y SE ENTREGÓ POR MÍ…


1.- Jesús sentado en alguna colina, rodeado de niños y de gente sencilla y buena, que escuchan, embobados, las palabras del Señor. Y la misma naturaleza reflejando al Hijo de Dios según aquellos versos de San Juan de la Cruz:

Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura
y yéndolos mirando
con sola su figura
vestidos los dejó de su hermosura

Tal vez hemos idealizado demasiado la vida de Jesús. En realidad, en cuanto pisó los caminos y sendas de su tierra se levantó tras Él la sombra de una muerte violenta que no le dejaría hasta llegar al Calvario. Y el Señor fue consciente de ello:

a).- Sus vecinos de Nazaret son los primeros que lo arrastran a la cima de colina donde la aldea se acurruca para despeñarlo por un barranco.

Jesús venía a revolucionar el mundo, no con armas, sino con ideas tan antiguas como el primer plan de Dios, que todos somos hermanos y que por tanto no puede haber pobres, marginados, despreciados, que es el cariño y el amor el verdadero poder, no la fuerza bruta, el dinero, la fama, ideas que chocaron contra la sociedad de Jesús y que chocan contra la nuestra.

El Señor no necesitó reclutar una hueste secreta escondida en montes y cuevas del Mar Muerto, como, sin duda, hizo Barrabás, ni espió, amparando en las sombras de las noches de Jerusalén, llevando al cinto puñal o espada, como tal vez hizo Pedro. O los Hijos del Trueno: Santiago y Juan.

Jesús siempre hablé en público y en realidad cuando se encontraba más seguro era rodeado de esa multitud que le escuchaba con atención. Y sólo cuando esa muchedumbre se retiraba a sus casas, Jesús tenía que buscar refugio seguro en sitio seguro y secreto, como fue el Huerto de los Olivos, sólo conocido por los suyos y por Judas, el traidor.

b).- La misma espada de Herodes que decapitó al primo hermano de Jesús, Jesús el Bautista, obligó a Jesús a retirarse a lugares desiertos, porque aún no había llegado su hora.

c).- Huido y escondido se encontraba al enfermar su amigo Lázaro y por su amistad con los tres hermanos de Betania sube a Jerusalén donde ya le habían querido apedrear, que hablando con como hoy, que traducido en lenguaje de hoy diríamos que habían querido pegarle un tiro. Y resucitar a su amigo es el detonante para que los Sumos Sacerdotes firmen el acuerdo de matarlos a los dos, a Jesús y Lázaro su amigo.

d).- Ha llegado su hora. Ya Jesús no huye. A Herodes le llama públicamente zorro. Entra triunfante en Jerusalén. Echa del templo a los vendedores. Fustiga a los poderosos fariseos con aquello de “Ay de vosotros fariseos hipócritas”. La guerra está declarada.

2.- Pero Jesús no muere atrapado en el odio de sus enemigos. Es el mismo el que libremente entrega su vida. Y por esa generosidad le ama el Padre.

El Señor, que sabe que el odio crea odio y el amor crea amor, sabe también que el hombre para recobrar la verdadera de Dios necesitaba una gran prueba de amor por parte de ese Dios Padre, ante todo Padre, que tiene por profesión ser Padre. Y es por eso Él, Hijo de Dios, Dios como el Padre, va a dar la mayor muestra de amor que entre los hombres se pueda dar. Dar la vida por un amigo

Ha llegado la hora de lanzarse a la busca de la oveja perdida entre espinos y breñas, para salvar a la oveja perdiendo Él la vida.

--Me amó y se entregó por mí… Explica la vida de Pablo, de Francisco Javier, del poverello de Asís, de San Juan de la Cruz

--Me amó y se entregó por mi… ¿Tienen alguna resonancia en mi corazón?

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Lecturas y Liturgia de las Horas: Jueves 30 de Abril de 2009


TERCERA SEMANA DE PASCUA
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 8, 26-40

El Ángel del Señor dijo a Felipe: «Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto». Él se levantó y partió.
Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y camina junto a su carro».
Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó:«¿Comprendes lo que estás leyendo?»
Él respondió: «¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?»
Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente:
"Como oveja fue llevado al matadero;
y como cordero que no se queja ante el que lo esquila,
así él no abrió la boca.
En su humillación, le fue negada la justicia.
¿Quién podrá hablar de su descendencia,
ya que su vida es arrancada de la tierra?"
El etíope preguntó a Felipe: «Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?»
Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús.
Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: «Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?» Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó.
Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino.
Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 65, 8-9. 16-17. 20

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios,
hagan oír bien alto su alabanza: .
Él nos concedió la vida
y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.

Los que temen al Señor, vengan a escuchar,
yo les contaré lo que hizo por mí:
apenas mi boca clamó hacia Él,
mi lengua comenzó a alabarlo. R.

Bendito sea Dios,
que no rechazó mi oración
ni apartó de mí su misericordia.
¡Bendigan, pueblos, a nuestro Dios! R.



Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 44- 51

Jesús dijo a la gente:
Nadie puede venir a mí,
si no lo atrae el Padre que me envió;
y Yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en el libro de los Profetas:
"Todos serán instruidos por Dios".
Todo el que oyó al Padre
y recibe su enseñanza
viene a mí.
Nadie ha visto nunca al Padre,
sino el que viene de Dios:
sólo Él ha visto al Padre.
Les aseguro
que el que cree tiene Vida eterna.
Yo soy el pan de Vida.
Sus padres, en el desierto,
comieron el maná y murieron.
Pero éste es el pan que desciende del cielo,
para que aquél que lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
El que coma de este pan vivirá eternamente,
y el pan que Yo daré
es mi carne para la Vida del mundo.

Palabra del Señor.


LITURGIA DE LAS HORAS
TIEMPO PASCUAL
JUEVES DE LA SEMANA III
Del propio del Tiempo. Salterio III

30 de abril

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

INVITATORIO

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno: EL AGUA PURA, DON DE LA MAÑANA

El agua pura, don de la mañana,
da a los ojos el brillo de la vida,
y el alma se despierta cuando escucha
que el ángel dice: «¡Cristo resucita!»

¡Cómo quieren las venas de mi cuerpo
ser música, ser cuerdas de la lira,
y cantar, salmodiar como los pájaros,
en esta Pascua santa la alegría!

Mirad cuál surge Cristo transparente:
en medio de los hombres se perfila
su cuerpo humano, cuerpo del amigo
deseado, serena compañía.

El que quiera palparlo, aquí se acerque,
entre con su fe en el Hombre que humaniza,
derrame su dolor y su quebranto,
dé riendas al amor, su gozo diga.

A ti, Jesús ungido, te ensalzamos,
a ti, nuestro Señor, que depositas
tu santo y bello cuerpo en este mundo,
como en el campo se echa la semilla. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Cantaremos danzando: Jerusalén, ciudad de Dios, todas mis fuentes están en ti. Aleluya.

Salmo 86 - HIMNO A JERUSALÉN, MADRE DE TODOS LOS PUEBLOS.

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.

¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
«Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí.»

Se dirá de Sión: «Uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado.»

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí.»
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti.»

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cantaremos danzando: Jerusalén, ciudad de Dios, todas mis fuentes están en ti. Aleluya.

Ant. 2. Como un pastor el Señor ha reunido su rebaño. Aleluya.

Cántico: EL BUEN PASTOR ES EL DIOS ALTISIMO Y SAPIENTÍSIMO - Is 40, 10-17

Mirad, el Señor Dios llega con poder,
y su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario
y su recompensa lo precede.

Como un pastor que apacienta el rebaño,
su brazo lo reúne,
toma en brazos los corderos
y hace recostar a las madres.

¿Quién ha medido a puñados el mar
o mensurado a palmos el cielo,
o a cuartillos el polvo de la tierra?

¿Quién ha pesado en la balanza los montes
y en la báscula las colinas?
¿Quién ha medido el aliento del Señor?
¿Quién le ha sugerido su proyecto?

¿Con quién se aconsejó para entenderlo,
para que le enseñara el camino exacto,
para que le enseñara el saber
y le sugiriese el método inteligente?

Mirad, las naciones son gotas de un cubo
y valen lo que el polvillo de balanza.
Mirad, las islas pesan lo que un grano,
el Líbano no basta para leña,
sus fieras no bastan para el holocausto.

En su presencia, las naciones todas,
como si no existieran,
son ante él como nada y vacío.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Como un pastor el Señor ha reunido su rebaño. Aleluya.

Ant. 3. El Señor es grande en Sión, encumbrado sobre todos los pueblos. Aleluya.

Salmo 98 - SANTO ES EL SEÑOR, NUESTRO DIOS.

El Señor reina, tiemblen las naciones;
sentado sobre querubines, vacile la tierra.

El Señor es grande en Sión,
encumbrado sobre todos los pueblos.
Reconozcan tu nombre, grande y terrible:
Él es santo.

Reinas con poder y amas la justicia,
tú has establecido la rectitud;
tú administras la justicia y el derecho,
tú actúas en Jacob.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante el estrado de sus pies:
Él es santo.

Moisés y Aarón con sus sacerdotes,
Samuel con los que invocan su nombre,
invocaban al Señor, y él respondía.
Dios les hablaba desde la columna de nube;
oyeron sus mandatos y la ley que les dio.

Señor, Dios nuestro, tú les respondías,
tú eras para ellos un Dios de perdón
y un Dios vengador de sus maldades.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante su monte santo:
Santo es el Señor, nuestro Dios.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor es grande en Sión, encumbrado sobre todos los pueblos. Aleluya.

LECTURA BREVE Rm 8, 10-11

Si Cristo está en vosotros, aunque vuestro cuerpo haya muerto por causa del pecado, el espíritu tiene vida por la justificación. Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos vivificará también vuestros cuerpos mortales por obra de su Espíritu que habita en vosotros.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.

V. El que por nosotros colgó del madero.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Os lo aseguro con toda verdad: el que cree en mí tiene vida eterna. Aleluya.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Os lo aseguro con toda verdad: el que cree en mí tiene vida eterna. Aleluya.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo resucitado y siempre presente en su Iglesia, y supliquémosle, diciendo:

Quédate con nosotros, Señor.

Señor Jesús, vencedor del pecado y de la muerte,
permanece en medio de nosotros, tú que vives por los siglos de los siglos.

Señor, ven a nosotros con tu poder invencible
y muéstranos la bondad de Dios Padre.

Señor, ayuda al mundo abrumado por las discordias,
ya que tú solo tienes el poder de salvar y reconciliar.

Confírmanos en la fe de la victoria final
y arraiga en nosotros la esperanza de tu manifestación gloriosa.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Porque Jesucristo nos ha hecho participar de su propia vida, somos hijos de Dios, y por ello nos atrevemos a decir:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, que en estos días de Pascua nos has revelado con más plenitud la grandeza de tu amor, concédenos, ya que nos has librado de las tinieblas del error, que nos adhiramos más firmemente a tus enseñanzas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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VÍSPERAS
Oración de la tarde

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ES LA PASCUA REAL, NO YA LA SOMBRA

Es la Pascua real, no ya la sombra,
la verdadera Pascua del Señor;
la sangre del pasado es sólo un signo,
la mera imagen de la gran unción.

En verdad, tú, Jesús, nos protegiste
con tus sangrientas manos paternales;
envolviendo en tus alas nuestras almas,
la verdadera alianza tú sellaste.

Y, en tu triunfo, llevaste a nuestra carne
reconciliada con tu Padre eterno;
y, desde arriba, vienes a llevarnos
a la danza festiva de tu cielo.

Oh gozo universal, Dios se hizo hombre
para unir a los hombres con su Dios;
se rompen las cadenas del infierno,
y en los labios renace la canción.

Cristo, Rey eterno, te pedimos
que guardes con tus manos a tu Iglesia,
que protejas y ayudes a tu pueblo
y que venzas con él a las tinieblas. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. El Señor Dios le ha dado el trono de David, su padre. Aleluya.

Salmo 131 I - PROMESAS A LA CASA DE DAVID.

Señor, tenle en cuenta a David
todos sus afanes:
cómo juró al Señor
e hizo voto al Fuerte de Jacob:

«No entraré bajo el techo de mi casa,
no subiré al lecho de mi descanso,
no daré sueño a mis ojos,
ni reposo a mis párpados,
hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una morada para el Fuerte de Jacob.»

Oímos que estaba en Efrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles te aclamen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor Dios le ha dado el trono de David, su padre. Aleluya.

Ant. 2. Jesucristo es el único Soberano, el Rey de los reyes y el Señor de los señores. Aleluya.

Salmo 131 II.

El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.

Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.»

Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Ésta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.

Bendeciré sus provisiones,
a sus pobres los saciaré de pan;
vestiré a sus sacerdotes de gala,
y sus fieles aclamarán con vítores.

Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.»

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Jesucristo es el único Soberano, el Rey de los reyes y el Señor de los señores. Aleluya.

Ant. 3. ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los santos? Aleluya.

Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap. 11, 17-18; 12, 10b-12a

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los santos? Aleluya.

LECTURA BREVE 1Pe 3, 18. 21b-22

Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conduciros a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. Lo que actualmente os salva no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Jesucristo, que llegó al cielo, se le sometieron ángeles, autoridades y poderes, y está a la derecha de Dios.

RESPONSORIO BREVE

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.

V. Al ver al Señor.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Yo soy el pan vivo bajado del cielo; todo el que coma de este pan vivirá eternamente; y el pan que yo voy a dar es mi carne ofrecida por la vida del mundo. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Yo soy el pan vivo bajado del cielo; todo el que coma de este pan vivirá eternamente; y el pan que yo voy a dar es mi carne ofrecida por la vida del mundo. Aleluya.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, resucitado de entre los muertos como primicia de los que han dormido, y supliquémosle, diciendo:

Tú que has resucitado de entre los muertos, escucha, Señor, nuestra oración.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia santa, edificada sobre el cimiento de los apóstoles y extendida hasta los confines del mundo:
que tus bendiciones abundantes se derramen sobre cuantos creen en ti.

Tú, Señor, que eres el médico de nuestros cuerpos y de nuestras almas,
visítanos con tu amor y sálvanos.

Tú que experimentaste los dolores de la cruz y ahora estás lleno de gloria,
levanta y consuela a los enfermos y líbralos de sus sufrimientos.

Tú que anunciaste la resurrección a los que yacían en las tinieblas del abismo,
libra a los prisioneros y oprimidos y da pan a los hambrientos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú, Señor, que en la cruz destruiste nuestra muerte y mereciste para todos el don de la inmortalidad,
concede a nuestros hermanos difuntos la vida nueva de tu reino.

Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, que en estos días de Pascua nos has revelado con más plenitud la grandeza de tu amor, concédenos, ya que nos has librado de las tinieblas del error, que nos adhiramos más firmemente a tus enseñanzas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: EN TI, SEÑOR, REPOSAN NUESTRAS VIDAS

En ti, Señor, reposan nuestras vidas
en el descanso santo de la noche;
tú nos preparas para la alborada
y en el Espíritu Santo nos acoges.

En apartadas y lejanas tierras
el sol ha despertado las ciudades;
amigo de los hombres, ve sus penas
y ensancha de tu amor los manantiales.

Vencedor de la muerte y de las sombras,
Hijo eterno de Dios, resucitado,
líbranos del peligro de la noche
al dormirnos confiados en tus brazos. Amén.

SALMODIA

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 15 - CRISTO Y SUS MIEMBROS ESPERAN LA RESURRECCIÓN.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.

Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.

El Señor es mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

LECTURA BREVE 1Ts 5, 23

Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente y que todo vuestro ser, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la Parusía de nuestro Señor Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.

ORACIÓN

OREMOS,
Señor, Dios nuestro, concédenos un descanso tranquilo que restaure nuestras fuerzas, desgastadas ahora por el trabajo del día; así, fortalecidos con tu ayuda, te serviremos siempre con todo nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Por Cristo nuestro Señor.
Amén

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque Cristo,
a quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

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MEMORIAS DEL SUBSUELO: El infierno del paco en las villas

Por Jorge Lanata
Publicado por Critica Digital

Hablan los curas amenazados por su documento antinarco, que comenzó como un informe interno y terminó en todos los diarios



Señor, perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos, que parecen tener ocho años, tengan trece.
Señor, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear por el barro; yo me puedo ir, ellos no.
Señor, perdóname por haber aprendido a soportar el olor de las aguas servidas de las que me puedo ir y ellos no.
Señor, perdóname por encender la luz y olvidarme de que ellos no pueden hacerlo.
Señor, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no: porque nadie hace huelga con su hambre.
Señor, perdóname por decirles no sólo del pan vive el hombre y no luchar con todo para que rescaten su pan.
Señor, quiero quererlos por ellos y no por mí. Ayúdame.
Señor, sueño con morir por ellos: ayúdame a vivir para ellos. Señor, quiero estar con ellos a la hora de la luz. Ayúdame.

Oración del padre Mugica,
“Meditación en la villa”.

La gente se droga porque le duele el mundo. Cada dolor es distinto, como cada mundo lo es: la señora de clase media se droga con Lexotanil; el broker con cocaína, dinero fácil o anabólicos; el político con el poder; la chica de la disco con speed y bicho; los abuelitos con Viagra y licor; los niños con televisión y video games; casi todos con alcohol; todos con café, y en las villas con paco. Los dolores son de distinta intensidad, pero duelen sonando en la misma nota: el vacío, la angustia, la soledad, el futuro. Las drogas son como las vacunas: inoculan veneno hasta que después no hacen nada. En la noche eso se llama “shot”. Ese microsegundo, durante el shot, el mundo desaparece. Y deja de doler. Lo demás es una cacería hasta el próximo shot. El paco ha hecho verdadera la peor pesadilla de los que lucran con los tratamientos de desintoxicación: te quema la cabeza. Te quema la cabeza, mal. Y rápido. Te taladra el cerebro como ninguna otra cosa. El paco es pasta base, restos, lo que queda de la basura después de barrer con cuidado, la sub-basura, mezclada con acetona, vidrio molido, fructosa y mierda. Dicen que la patada es fuerte, pero mínima: dedos en el enchufe. Y el adicto se declara tal en una semana o dos. Según el Observatorio de Drogas del gobierno porteño, diez chicos por día son internados en esta ciudad por intoxicación con paco. Según la Red de Madres contra el Paco, sólo en Lomas de Zamora hay cuatrocientos chicos internados en rehabilitación, con un promedio de cuatro por día. Y entre ocho y diez mueren cada semana por sobredosis. El paco arrasa las villas, el 5,7% de la población de Buenos Aires, 170.397 personas con una edad promedio de 24 años y de los cuales cuatro de cada diez son niños menores de diez años. Está más vinculada con el paco la deserción escolar que el delito: muchos adolescentes que dejan el secundario terminan en el paco y sólo el 6% del total de los delitos son cometidos por menores.

El “Mensaje de los sacerdotes para las villas de emergencia”, conocido el pasado 25 de marzo, tuvo una repercusión inusual: comenzó como un documento interno para “Noticlero”, una especie de correo electrónico intercuras, y terminó en la tapa de los diarios a partir de que algunos de sus autores fueron amenazados por el narcotráfico.

“JP” es José María “Pepe” Di Paola, que vive hace trece años en la villa 21, tiene pelo largo, un poco desaliñado y aspecto de apóstol de una película de romanos. “GC” es un vecino reciente de la villa 1-11-14, adonde llegó desde Villa Fátima, en Soldati. Es alto y delgado, lleva gafas de Lennon o de abuelito y parece un investigador del Conicet. Cuando recuerdan al padre Ricciardelli, o a Mugica, o a Vernazza, o a Daniel de la Sierra, dicen sentirse parados en las espaldas del gigante. “GT” lleva diez años en la villa 31, aquella de las casas de varios pisos, es retacón y bien podría pasar por un cura del bosque de Sherwood esperando la llegada de Robin Hood. Los tres pelean esta pelea del lado de Dios.

–¿Cuándo fue la primera vez que viste a un chico consumiendo paco?
JP: –No me acuerdo, pero si miro para atrás, la villa en un momento hace un crac por el paco. Habrá sido alrededor de 2001.

–¿Cómo te diste cuenta? ¿Qué veías?
JP: –Lo que vi fue un grado de adicción mucho más grande, menos autocontrol.
GC: –“Esto es revicioso, padre”, es lo que te dicen. “La otra droga era distinta”.
JP: –Y ves cómo rompe la familia, la madre pierde todo porque el hijo le vende lo que tiene. Es un drama familiar que se produce en torno de la vida del chico. Hay muchos chicos “en situación de pasillo”, como decimos ahora, no de calle, que ni siquiera son del barrio. Por ahí dejaron su casa en el Gran Buenos Aires, tomaron un tren, se bajaron donde pudieron y organizan su vida y su ranchada.

–¿Y dónde duermen?
JP: –En las calles. No todos los chicos de la calle, cuando uno los ve en la villa, tiene que pensar que son de ahí, que nacieron ahí. Para nuestro trabajo, es una diferencia. Un pibe del barrio tiene algún vínculo con la capilla: o tomó la comunión, o jugó al fútbol en el patio de la parroquia, o conocemos a la familia. Entonces, resulta más fácil darle una mano. En cambio, el pibe que no es del barrio nos es más difícil de ayudar, no tiene ningún vínculo anterior.

–Uno a veces escucha a los padres diciendo que no pueden manejar a los pibes. Es el argumento típico de los padres de chicos con problemas.
GC: –Y más cuando son adictos. Una madre me dijo el otro día que mientras encuentra lugar para ponerlo en tratamiento, trató de retenerlo. Y el hijo se tiró del segundo piso. La compulsión por consumir hace que, por ejemplo, lo encierren y el chico rompa todo, busque salir.

–¿El tratamiento compulsivo sirve para algo si el chico no está convencido?
GC: –Nosotros siempre apelamos a la libertad. Me parece que el tratamiento compulsivo dura lo que dura el encierro…
JP: –En algunos casos, puede servir. Tenemos casos extremos, cuando el pibe está a punto de hacer cualquier cosa, cuando peligra su vida, cuando son muy chicos –de 14, 15 años– y no podés esperar a que sea mayor de edad. En esos casos, tiene que intervenir el Estado como protección. Como sería en el caso de una persona que intentó suicidarse varias veces, un cuidado de la sociedad adulta. Ahora, si es sólo encerrarlos para que no molesten, es otra cosa.

–¿Los dealers viven en la villa?
GC: (Silencio) –Los que venden viven en la villa, viven ahí; los dealers chicos y los narcos viven acá a la vuelta. (Se refiere a Retiro. Risas).
JP: –Es difícil, lo que podemos afirmar es que la villa no es símbolo de narcotráfico. Estamos todo el día con casos de pibes, ayudando, organizando campamentos, actividades, centrando la mirada en algo positivo. Y dejamos esos temas para otros.
GC: –Claro, nuestra mirada no es la del servicio de inteligencia.
JP: –Además, ponemos todo el énfasis en esto. Por ejemplo, ayudar a dos familias te puede llevar todo el día. Es uno por uno. Nosotros tenemos un pequeño grupo que es una especie de centro de atención de día, una granjita hecha por los hombres de la villa donde hay ocho chicos en proceso de desintoxicación, y vamos a ver cómo nos va con una casa de medio camino dentro del barrio. A ver si les podemos aportar algo antes de que vuelvan a su casa para que tengan proyectos de vida. Es muy difícil, recién estamos iniciándonos, con mucho para aprender, pero lo lindo es que la comunidad se metió en esto. El lema es “cuidemos a nuestros pibes”.

–¿Por qué creen que los chicos se drogan?
GC: –La adicción, en el fondo, es una enfermedad espiritual. No me refiero a que vayan a misa o no (risas).

–Están reclutando…
GC: –No, no, no.
JP: –No somos la Iglesia Universal (risas).
GC: –La adicción tiene un componente psicológico, biológico, pero también espiritual. Me refiero a encontrarle sentido a la vida, para qué vivo, hacia dónde voy. El horizonte en la villa se acorta, no hay posibilidad de estudiar, de conseguir un laburo, un lugar donde recrearse. Estamos iniciando en la capilla lo que se llama “el patio de la Virgen”. Uno de los curas que lo está coordinando se asombraba de cómo los chicos se habían enganchado con los juegos de mesa medio rotos, rompecabezas incompletos. Pero los chicos estuvieron ahí tres horas jugando. A veces son cosas muy elementales y básicas. También la identificación, todos crecemos mirando a alguien, por lo menos a mí me pasó. Por eso, tratamos de generar en nuestros barrios (esto Pepe lo ha trabajado) líderes positivos. Que el pibe vea a un joven más grande que lo lleva de campamento, que hace cosas, y no que sólo tenga presente al que afanó más, al matón. Son cosas muy elementales.

GT: –El otro día, en misa, apareció un pibe que estuvo internado y se está recuperando muy bien; lo empezaron a dejar salir los fines de semana. La mamá, una mujer grande, lo trajo a la misa. Nosotros no podíamos creer lo bien que estaba. Se me ocurrió decir al final de la misa: “¿Se acuerdan de Matías? Bueno, ahí está”. La gente se quedó helada. “Y vos, ¿qué le dirías a la gente”, le dije yo. “Que se puede”. Dio su testimonio, estaban todos llorando, y fue como una inyección de ánimo para los que están desesperados.
GC: –Además mandamos el mensaje (y creo que el chico lo capta) de que existe. Un pibe de 16 años y mucho consumo me dijo en un momento: “Pero, padre, ¿usted no tiene algo más importante que hacer que hablar conmigo?”. Eso me quedó, porque es eso mismo lo que buscamos transmitir: “Sos valioso, sos importante”.

–Y con el colegio ¿qué pasa?
JP: –Una de las causas que puede incidir mucho en el consumo de paco es la deserción escolar a nivel del secundario, es decir, preadolescencia o adolescencia. El chico que deserta es un candidato, un caldo de cultivo. Tenemos muchos docentes que van a esos barrios porque tienen un compromiso social fuerte con los pibes. Pero hace falta un compromiso de todos, por eso apelamos al mundo adulto. Si tenés un club cerca de la villa, tenés que tener responsabilidad con ese lugar; si tenés una parroquia, lo mismo. No se trata de tirarle el fardo al otro. Éste no es sólo un problema de los chicos, sino un problema nuestro. Cuando un chico está en horario de clase en la calle, hay un montón de gente que lo ve: maestros, policía, el que le vende café. Ninguno de los grandes nos hacemos cargo. Es muy probable que si el chico está mal, la familia también lo esté, son cosas que van juntas.
GC: –La sociedad argentina debería mirar con tristeza a los chicos que están con el paco o problemas de violencia. Tristeza en lugar de venganza. Es como si fuera un hijo o un nieto. Hay que discutir cómo mejoramos nosotros, los grandes.

–Hacia la gente de la villa, ¿hay prejuicio? ¿Se los estigmatiza?
GT: –Hay prejuicio, pero creo que no por maldad, sino por desconocimiento. Por eso decimos (y más a los funcionarios) que vengan, caminen, conozcan el barrio. Que vean lo que hacen, las calles que arreglan los vecinos, cómo hicieron las cloacas, todas las mañanas los miles de chicos yendo al colegio. Esto es un barrio obrero, no una villa miseria. Es un barrio construido por la gente, con su propio esfuerzo, que labura en la semana y los sábado y domingos están poniendo ladrillitos para mejorar la casa.

–¿Cómo es la relación de la gente de la villa con la violencia? ¿La toleran? ¿Se callan la boca? ¿La comparten?
GT: –La sufren. –Ustedes podrían estar en un lugar más cómodo, vivir mejor, trabajar menos o de otra manera. ¿No hay momentos en los que se cansan y tienen ganas de mandar todo a la mierda, pedir un cambio a una parroquia de Tagle y Figueroa Alcorta y bautizar a bebés rubios?
JP: (Risas) –Hay muchos rubios en la villa… La verdad es que estamos contentos, no estamos castigados.
GT: –Algunos preguntan, ¿qué hiciste que te mandaron ahí?
JP: –Al contrario, estamos a gusto. Además, son barriadas permanentemente creativas, hay que buscar caminos, cambian los desafíos y la gente es muy participativa. Acompañar esto… se te pasa volando. Se me pasa muy rápido el tiempo en la 21, hay mucho para hacer. Ya con que agarremos este tema de la droga: ¿cómo hacemos para recuperar a estos pibes?

–¿Se pueden recuperar?
JP: –Hay que poner muchas fichas. Pero por la experiencia, sabemos que con mucha ayuda, compañía y seguimiento hay chicos que han salido.
GC: –Además, independientemente del resultado (el ideal de uno es que se recuperen, estudien, tengan trabajo, una familia, que sean felices en la vida), empezás a valorar las pequeñas cosas, cuando te dicen: “Padre, por primera vez alguien se ocupó de mí”. Son pequeños logros, qué sé yo.
GT: –Exacto, si no, preguntale a Pepe. (Fue una ironía por la amenaza, todos se ríen.)
GC: –El humor hace bien. Lo que decía es que las pequeñas cosas son importantes, como decirle a una persona que vale la pena intentarlo.
JP: –Cuando uno hace una evaluación, es como en el deporte, la diferencia entre estar cansado por no hacer nada o por haber jugado un partido de fútbol. Es un cansancio lindo. Creo que esto igual. Tal vez llega un momento en que te saturás porque tuviste problema tras problema, y en un día no solucionaste nada. Éxito cero. Pero te vas a dormir pensando “bueno, traté de darle una mano a toda esta gente”, y en ese dar, compartir el esfuerzo, uno se va contento a dormir.
GC: –Señalaría dos cosas también. Que uno se contagia de la misma gente, no es que las capillas solas hacen cosas. Hay mucha gente que levanta comedores, da apoyo escolar, las señoras se reúnen a coser, el mismo barrio tiene una dinámica de querer progresar.

–¿Qué aprendieron estando en la villa?
GC: –Un montón. Uno como cura crece en la fe a partir de la fe de la gente. La vida de uno se va enriqueciendo. Es más lo que uno recibe que lo que puede dar. La villa tiene muchas cosas dolorosas: la droga, la violencia, las armas, pero en sustancia es un clima de familia, todos se conocen y hay un cariño desmedido por momentos.
JP: –Otra cosa también es la fortaleza frente a la adversidad. Es gente curtida. Tendrán grandes problemas, a lo mejor dejaron su familia en otro país, acá no se les hizo nada fácil, les mataron a un pariente; sin embargo, enfrentan los problemas en forma permanente, con fe y solidaridad a la vez. No se fijan sólo en su problema, sino en el que tiene el de al lado.
GT: –Cuando muere un vecino, se mueven todos. El funeral, la cochería, es un dineral. Sale como dos mil pesos. Entonces, buscan servicios más baratos y la plata la ponen los vecinos. Golpean la puerta, casa por casa, dicen “falleció tal, cuánto querés aportar”, y así se hace. La fe la viven encarnada en la realidad, y tienen fortaleza. Pero no es que a ellos no les pasó nada, quizá tienen dolores muy grandes, pero sobrellevan eso fijándose en el otro.
GC: –En la villa, hay un espíritu de fiesta permanente.
GT: –Por eso, podemos estar cansados, rajarnos tres días a descansar, pero realmente estamos muy contentos. Siempre decimos que es un privilegio estar en la villa.
GC: –En eso es muy sabia la oración del padre Mugica: “Perdón por haberme acostumbrado, yo me puedo ir y ellos no”.

Investigación: J L / Luciana Geuna/ Jésica Bossi.

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