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miércoles, 26 de octubre de 2011

XXXI Domingo del T.O. (Mt 23,1-12) - Ciclo A: La Palabra


Por P. Félix Jiménez Tutor, escolapio

Un joven - de buena posición social - comenzó a salir con una joven artista.
Esta relación era cada más íntima y el joven estaba considerando la posibilidad de un futuro matrimonio. Pero como era muy precavido contrató a un detective privado para investigar a la joven y asegurarse de que no había ni otros hombres, ni otros hijos, ni ninguna deuda, ni nada oscuro en el armario de su vida.
El detective desconocía esta relación. Sólo le dieron el nombre de la joven a investigar.
Durante meses siguió las andanzas de la joven y, al final de su investigación, entregó el siguiente informe.
Es una joven encantadora, honrada, y muy decente. Sólo hay una cosa que reprocharle.
Últimamente sale con un joven -de muy buena posición social- que es de carácter dudoso y de una reputación más que sospechosa.
Este joven hipócrita recibió la medicina que necesitaba:
mira en tu armario primero y límpialo,
no señales a nadie con el dedo,
fue denunciado por sus malas artes.
Todos los domingos abrimos el Libro, proclamamos la palabra y la rumiamos para hacerla nuestro alimento porque, el Libro y nosotros, la palabra de Dios y nosotros, somos inseparables.

Jesús, en este episodio de su vida, está haciendo de detective privado,

Está investigando las palabras y la conducta de esos fariseos –de buena posición social- y sobre todo de –buena religión-.

Y, hoy, nos da su informe.

Estos fariseos son de reputación más que sospechosa:

Hacen de la religión un negocio.

Manipulan la ley de Moisés para sus propios fines.

No sigan su ejemplo.

No obran para Dios sino para la galería.

Buscan los mejores sitios.

Buscan honores y títulos.

Todo es fachada, por dentro llenos de esqueletos .

No les conviene el matrimonio con estos hipócritas.

Jesús, el detective privado, está denunciando una religión falsa, vacía, de ritos y costumbres superficiales. Llevan la Biblia en la mano, no en el corazón.

¿Qué es la religión? ¿Qué es el culto verdadero? ¿Qué es el templo? ¿Qué es la alabanza de la vida que no la de los labios? ¿Qué es esta comunidad de Nuestra Señora del Pilar?

Hermanos y hermanas, el culto, la espiritualidad, es el cordón umbilical que nos religa, que nos une con Dios nuestro Padre. Un cordón umbilical que no se puede cortar porque nos quedamos huérfanos, nos separamos de la fuente de la vida y de la felicidad.

Jesús les está diciendo a los fariseos, a los hipócritas, de ayer y de hoy, ustedes han cortado el cordón umbilical que les une a Dios y a los hermanos. Ustedes se han quedado con lo que no sirve para nada: la ley, las apariencias, los saludos, las palabras, las citas de la Escritura.... Ustedes buscan seguidores para su causa, no para la causa de Dios.

¿Si Jesús tuviera que hacer un informe de nuestra parroquia qué diría?

¿Nos ve Jesús como a los fariseos de su tiempo? ¿Vacíos, superficiales, sin los frutos del amor, con el cordón umbilical de nuestro Dios cortado?

Todos llevamos dentro un pequeño o gran fariseo, el reto consiste no en disimularlo sino en eliminarlo poco a poco con la gracia de Dios.

El reto consiste en no señalar a nadie con el dedo sino en dirigirlo a uno mismo y pedir, a gritos, la ayuda de Dios.

El reto consiste en vivir religado a Dios y a los hermanos.

Lo que Jesús quiere que aprendamos, hoy, y vivamos es que, en la comunidad de Jesús, todos somos discípulos, todos alumnos, todos aprendices.

Sólo hay un Maestro: Cristo.

Sólo hay un Señor: Cristo.

Sólo hay un Dios, Padre de todos.

Y el más importante entre ustedes no es el que más habla, ni el que mejor predica, ni el que preside, ni el que aparenta... El más importante es el que más sirve a los demás.

Las palabras humanas son necesarias e importantes y, aunque a veces sean hipócritas y no manifiesten nuestra oculta intención, si no están de acuerdo con la única Palabra, la del Señor, nos disminuyen y denuncian.