Pese al incesante avance de la crisis económica, el compromiso real de los católicos con los más desfavorecidos está siendo un eficaz modo de respuesta a sus devastadoras consecuencias. Así, Cáritas está siendo el principal puntal de acción, gracias a los donativos que llegan a sus distintas delegaciones diocesanas -la propia CEE le ha entregado el 1% del Fondo Común Interdiocesano-. En cuanto a las medidas efectuadas por los voluntarios, son innumerables. La propia Cáritas Vizcaya acaba de presentar los primeros resultados de su ‘Plan de Actuación frente a la crisis’.En otros lugares, Cáritas demanda más ayuda por parte de las administraciones autonómicas o municipales. Es el caso de Leganés (Madrid), donde la organización católica ha dirigido una carta pública a su alcalde (Rafael Gómez Montoya, PSOE) en la que piden una “mayor coordinación” a la hora de trabajar juntos, puesto que “Cáritas no es una suplencia a las necesidades que no llega a cubrir la Administración pública”.
Desde la propia jerarquía eclesiástica, han sido numerosos los llamamientos a los sacerdotes y fieles para “solidarizarse” con sus “hermanos en dificultades”. Para lo cual han comenzado dando ejemplo. Entre ellos, el obispo de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos, Atilano Rodríguez (Ciudad Rodrigo) y Ángel Rubio (Segovia), entre otros.
A parte de la ayuda organizada, han sido numerosos los gestos de católicos que, a modo individual, han contribuido con esta ola de solidaridad. Es el caso de una peluquería de Lugo, donde cortan gratis el pelo a los parados y a sus hijos.




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