La vida de los hombres está siempre amenazada y no es fácil vivir con serenidad los sucesos de cada día, las experiencias dolorosas del destino, los fracasos y las incertidumbres de la vida.M. Heidegger piensa que es necesario «una apertura al misterio» para aprender a vivir con serenidad la existencia.
«La serenidad ante las cosas y la apertura al misterio coinciden. Nos ofrecen la posibilidad de comportarnos de una manera totalmente nueva en el mundo. Nos prometen un nuevo fundamento y un nuevo terreno sobre el que, dentro del mundo, podamos estar y subsistir sin peligro alguno».
Aunque vivimos en una época de avances tecnológicos insospechados sólo hace unos años, todos sabemos que nos movemos en una «ignorancia existencial» profunda. No sabemos qué es lo esencial y qué es lo poco importante. No sabemos de dónde venimos y hacia dónde vamos. Anhelamos algo grande y cuando lo tenemos ante nosotros o dentro de nosotros, no sabemos reconocerlo.
Andamos a tientas y no precisamente por nuestra maldad sino por nuestra pequeñez. Somos como niños perdidos en un mundo difícil que creemos dominar pero que nos desborda con su misterio.
No nos entendemos a nosotros mismos. Corremos tras la felicidad sin poder atraparla de manera definitiva. Nos cansamos buscando seguridad, pero nuestro corazón sigue inquieto e inseguro.
Tal vez no hemos intuido todavía que la verdadera serenidad nos envuelve cuando aceptamos humildemente nuestra pequeñez y nos dejamos guiar por Dios. Hemos olvidado demasiado que tenemos un Pastor que conoce hasta el fondo nuestras existencias y nos conduce a nuestro verdadero destino.
Nuestra serenidad sólo es posible cuando comenzamos a pensar y vivir desde Dios. Entonces todo cobra nueva luz. Todo es importante pero nada es demasiado importante. Todo se comprende de otra manera.
Lo único importante es ese Dios en cuyas manos estamos y cuya vida sostiene la nuestra. Lo importante es ese Pastor que nos guía hacia el Padre.
Todo tiene salida. No estamos abandonados. Siempre podemos tener esperanza. Nuestro final es un Padre demasiado grande para que lo podamos comprender desde ahora.
Pero desde ahora podemos caminar hacia él bajo la guía serena del verdadero Pastor. Y no hay nada ni hay nadie que tenga fuerza o poder suficiente para arrebatarnos de su rebaño. Sólo nosotros podemos alejarnos de él.




Adelante
Muchos Más Artículos
INICIO
No hay comentarios:
Publicar un comentario