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viernes, 24 de abril de 2009

Los discípulos han resucitado: Homilía y Recursos para la Homilía: II Domingo de Pascua - Ciclo B

P. José Enrique Ruiz de Galarreta, S.J.
TEMAS Y CONTEXTOS

EL TEXTO DE LOS HECHOS
Este texto va a continuación de una milagrosa curación hecha por Pedro a la puerta del Templo. Ante la admiración del pueblo, Pedro interpreta el sentido de este SIGNO. Es el mismo sentido de los signos de Jesús. La presencia de la acción salvadora de Dios, que se muestra en la salud, en la Palabra, en la presencia de la fuerza del bien. La misma fuerza de Dios que resucita a Jesús es la que devuelve la salud a este hombre. Es la tesis fundamental. Inmediatamente se saca la conclusión: vosotros rechazasteis a Jesús por ignorancia: tenéis una nueva oportunidad, arrepentíos y aceptad la Palabra, convertíos.

LA CARTA DE JUAN
Presenta dos temas básicos: Jesús muestra a Dios como perdón - conocer a Dios es una cuestión de obras, no de palabras.
Existe el peligro de sacar de estos textos conclusiones poco correctas, como si Jesús se ofreciera al Padre para que éste deponga su ira a la vista del sacrificio sangriento de Jesús. El sentido correcto es que Jesús es víctima de los pecados, y que es el Padre el que es capaz de “no escatimar ni a su propio hijo” para salvarnos de nuestros pecados.
La entrega de Jesús y su muerte a manos de pecadores es la revelación del amor del Padre, ¡no de su crueldad!.
Por otra parte, el autor de la carta está preocupado por las tendencias demasiado carismáticas, demasiado especulativas, de su comunidad, y se esfuerza por poner el amor en su sitio: el amor de Jesús fueron sus obras, su entrega hasta la muerte: amar como Jesús es amar al prójimo y servirle. El contexto de toda la carta lo expresa muy bien: “El que dice que ama a Diosa, pero no ayuda a su hermano, es un mentiroso”.

EL EVANGELIO DE LUCAS
Es paralelo al de Juan que leíamos el domingo anterior. Creo que es interesante subrayar tal paralelismo.
Jesús se presenta en medio de ellos, y les da el saludo de paz. Les da señales evidentes de que es él mismo, mostrando sus llagas y hasta comiendo con ellos. Abre su inteligencia para que entiendan las Escrituras y puedan superar su mesianismo triunfante y creer en él. Y les confía la misión, y el anuncio del perdón por todo el mundo.
Comprobamos por tanto que los relatos de la Resurrección, tan diferentes en sus detalles, en la localización geográfica… transmiten el mismo mensaje: el testimonio de Jesús vivo y la misión confiada a los testigos.
Como vemos, Lucas tiene muy presente el tema del desánimo de los discípulos. Este evangelio viene a continuación del relato de los dos de Emaús, en el que el tema fundamental es la crisis de fe de los discípulos, provocada por la muerte de Jesús, y la enseñanza de Jesús que "les interpretó las Escrituras, mostrando que el Mesías tenía que padecer".
Por otra parte, Juan se refiere más directamente a la Misión. Esto es muy explicable, puesto que Juan termina ya su Evangelio, mientras Lucas va a continuar su narración en el principio de los Hechos, con la Misión y la Ascensión. Todos estos datos nos ayudan a recordar que los Evangelios son obras literarias, en que los datos están elaborados por los autores conforme a un plan, a un mensaje básico, según las necesidades de las comunidades a que van dirigidos y los tiempos en que se escriben.


REFLEXIÓN

Respecto al mensaje básico que se resalta en las lecturas de este Domingo, vamos a fijarnos en algunos aspectos más importantes para nuestra fe.
1. Esperaban a otro
2. La fe se ve en las obras
3. La presencia del bien, la curación....
Este tema básico, que desarrolla el discurso de Pedro y se afianza en el evangelio de Lucas es: "la muerte de Jesús no es motivo de escándalo, sino de fe". Esto nos ofrece dos consideraciones importantes. La primera, sobre el rechazo de los judíos. No aceptan a Jesús porque "esperaban a
otro". Su imagen del Mesías tenía mucho de libertador político, para el bien del pueblo.
Siguen anclados en la más rancia interpretación de La promesa y La Alianza, como si Dios estuviese comprometido con el pueblo para bien exclusivo del propio pueblo, como si el plan de Dios terminase en hacer de ellos una gran nación independiente, con un templo suntuoso en que se adorase al Dios verdadero. Y Jesús ha destruido todo eso: ningún interés político, ningún interés por el Templo, ningún interés por el pueblo como Estado... "No era éste el que esperábamos".
Y sin embargo, una lectura superficial del libro del Génesis y del Éxodo puede llevar y de hecho llevó a esta misma conclusión: en eso consistían la Promesa y la Alianza. Pero se trata de una de las trampas religiosas más frecuentes. "Dios está con nosotros", es decir, Dios me ayuda a ser grande contra los demás: soy el ELEGIDO, EL PRIVILEGIADO. Jesús ha entendido más a fondo las ESCRITURAS y las explica: el pueblo es elegido para una misión: dar a conocer al mundo que Dios es Aliado, Perdón... Es un privilegio, ser elegido para la Misión, aunque es muy incómodo y muy duro. Ya no será posible trabajar, disfrutar... morir, como todo el mundo, porque todo es MISIÓN. Dios para mí o yo para Dios, ese es el dilema. A niveles de nuestra vida espiritual, esto es muy importante, y señala la diferencia entre la espiritualidad del cristiano y otras muchas más primitivas. Una fuerte oposición: Los dioses sirven de ayuda para vivir mejor

Dios pide ayuda para trabajar por los hombres.
La segunda consideración es sobre el sentido de la muerte de Jesús. A veces superamos el escándalo de la cruz por medio de consideraciones teológicas aparentemente profundas, tales como el sentido redentor del Sacrificio de Cristo, que paga por nuestros pecados. Ya hemos considerado este tema, pero nunca insistiremos lo bastante. Jesús muere porque todos los seres humanos mueren. Y Jesús muere en la cruz porque todos los profetas acaban mal. Y por eso creemos en la realidad de Jesús, porque no se escapa de morir, porque no puede escaparse, porque no es un Extraterrestre, un ser celestial que aparenta humanidad, sino el hombre completo, lleno del Espíritu, por eso es Palabra y Salvación, dentro de la humanidad mortal y sometida a la oscuridad de la tentación, del dolor y de la muerte. Y así entendemos que la Salvación no está en la evasión de la vida, sino en el sentido de la vida. Y Jesús da sentido a la vida, no se escapa de ella. Y por eso la muerte y la muerte en cruz confirma nuestra fe.
Los que "esperaban a otro" esperaban en realidad librarse de la vida humana, tener a Dios como aliado particular, evitar el dolor, la pobreza, la muerte. Pero el que Dios envía es Jesús, que no evita nada de lo humano, sino que nos enseña a darle sentido, dándoselo Él el primero, por la fuerza del Espíritu que le invade. Esa es nuestra fe. La lectura de Juan y la moraleja del discurso de Pedro nos lleva a otro tema básico: La presencia del Espíritu se muestra en la presencia del bien, de las obras. Jesús es el gran destructor del culto por el culto. El culto son las obras. El sacrificio es la entrega de la vida. Agradar a Dios no es cumplir ritos sino comportarse como Él quiere.
Pero esto no es sólo un "cumplir mandamientos" sino "manifestación del Espíritu". En Jesús está actuando "El Espíritu". Por eso cura, atiende a pecadores, predica. La verdad y el bien actúan en Jesús... porque en Él actúa El Espíritu. No pude por menos que curar, ayudar, compadecerse.... Y así, vemos en Él al Padre. No precisamente porque manifiesta "poderes" sino porque manifiesta amor, cuidado por el hombre. Por eso es Jesús revelación de Dios. Y esa es, exactamente, la Misión, nuestra misión, la misión de la iglesia: convertirse, dejarse llenar del Espíritu de Jesús, y obrar luego, como presencia del bien, de la curación, del interés por todos y cada uno de los hijos....
Todo cristiano, el que está lleno del Espíritu de Jesús, actúa siempre curando, trabajando por el bien, trabajando contra el mal.... en toda las obras de su vida. Y en él, en su honradez, su preocupación por los que le rodean, su trabajo por evitar males... se hace visible el Espíritu de Jesús. Eso será motivo de fe para todos. "En el dios de éste se puede creer". Podríamos decir que Teresa de Calcuta ha hablado de Dios mucho más que todas las Encíclicas de todos los Papas. En ella se ve cómo es Dios, y es creíble.
Porque, una vez más: Dios se presenta en Jesús como "lo que nosotros necesitamos", como Pan y Vino para el camino, y no como una carga más, añadida a la oscuridad de la vida.


PARA NUESTRA ORACIÓN

Todas estas narraciones del principio de los Hechos de los Apóstoles nos producen intensa sorpresa: ¿son estos los mismos que abandonaron a Jesús, que se atrancaron por miedo? ¿Es éste el mismo Pedro que no se atrevió a afrontar las burlas de una criada y renegó de Jesús? ¿Qué les ha pasado? Viéndole ahora dando la cara, anunciando precisamente a Jesús Crucificado-resucitado.... nos admiramos del cambio profundo que ha producido en él el Espíritu, de la fuerza del Espíritu de Jesús.
Pedro estaba muerto y ha resucitado. Estaba muerto de miedo, de cobardía, de prejuicios religiosos, de falsos mesianismos …estaba muerto y ha resucitado. Es una imagen viva de cada uno de nosotros y de la Iglesia entera, en gran parte muertos, necesitados del Espíritu para poder encargarnos de la Misión.

CONTEMPLACIÓN

Ver a Pedro, el cobarde, el que negó a Jesús, ahora lleno del Espíritu, dando la cara, anunciando precisamente a Jesús Crucificado-resucitado.... Admirarse del cambio profundo que ha producido en él el Espíritu, admirarse de la fuerza del Espíritu de Jesús.
Y pedirlo, pedirlo para todos nosotros

CONSIDERACIÓN:
Sobre mi fe: ¿Es un conjunto de "verdades" que hay que admitir, un conjunto de preceptos que hay que cumplir? ¿Un conjunto de seguros para después de la muerte?.
Mi fe ¿da sentido a toda mi vida, a todos sus momentos, a todas sus aspiraciones, a todas sus actividades?
Mi manera de vivir ¿muestra a Dios?. ¿Se puede decir de mí que viéndome se ve a Dios?. Ya sabemos que esto no puede ser total, pero debe haber algo de esto en mi vida si tiene algún sentido mi bautismo y mi participación en la Eucaristía.
La pregunta importante es: ¿has resucitado tú?, ¿estás vivo como Jesús, o solamente como los que lo mataron?

ORACIÓN DE PETICIÓN
Por la Iglesia que está empeñada en la lucha por el hombre, por la dignidad de los hombres, contra la pobreza y la injusticia, por todos los que están dando la vida ahora mismo, y no son muchas veces bien vistos ni siquiera por nosotros, la iglesia importante, la ortodoxa, la bien vista. En ellos se ve a Dios mucho más que en nosotros.
Orar por ellos, para que tengan la fuerza y el vigor del Espíritu para seguir mostrando a Dios, y para que su ejemplo regenere a la misma iglesia.

S A L M O 4 0
Enfrentados a la formidable misión de hacer visible el evangelio, pedimos a Dios que esté con nosotros y depositamos en Él nuestra esperanza.

Yo pongo en Dios todo mi esperanza.
El se inclina hacia mí y escucha mi oración.
El salva mi vida de la oscuridad,
afirma mis pies sobre roca
y asegura mis pasos.
Mi boca entona un cántico nuevo
de alabanza al Señor.
Dichoso el que pone en Dios su confianza.
No quieres sacrificios ni oblaciones
pero me has abierto los ojos,
no exiges cultos ni holocaustos,
y yo te digo : aquí me tienes,
para hacer, Señor, tu voluntad.
Tú,Señor, hazme sentir tu cariño,
que tu amor y tu verdad me guarden siempre.
Porque mi errores recaen sobre mí
y no me dejan ver.
¡Socórreme, Señor, ven en mi ayuda!
Que sientan tu alegría los que te buscan.
Yo soy pobre, Señor, socórreme,
Tú, mi Salvador, mi Dios, no tardes.

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