“Si ante la situación social política argentina los católicos concurren a las ceremonias y siguen siendo espectadores de la decadencia social política denunciada por los más variados sectores de la sociedad argentina, no tienen fe en lo que se reza. Defraudan a Jesús y su Evangelio. Toman el nombre cristiano en forma deshonesta”, dijo el obispo emérito de Viedma, monseñor Miguel Esteban Hesayne, en su reflexión dominical.
Tras subrayar que “las primeras comunidades cristianas mostraron que era cierto lo que creían con el corazón y proclamaban con sus labios” y que “los orígenes de lo que hoy llamamos Iglesia Católica, señalan el hecho asombroso de un puñado de mujeres y varones que cambiaron el mundo pagano en un mundo cristiano”, se preguntó: “Sin templos, sin aprobación ni respaldo del poder ni del dinero, sin un ambiente social político que los favorecieran, sin mayores conocimientos de sabiduría humana, sin ‘colegios católicos’ y menos ‘universidades católicas’ ¿ Qué tenían? ¿En qué radicaba su influencia mentalizadora que despertaba conciencias y movilizaba corazones que motivaban cambios en el pensar y obrar personal, familiar, social y político a tal punto que los analistas de ese tiempo llegaron a llamar a los cristianos, una nueva raza?”
En ese sentido, precisó que “se comunicaban con Jesús Resucitado con mayor intensidad, intimidad y realismo que cuando convivían con Él en tierra palestina”. También “se dieron cuenta de que debían registrar los más de los ‘dichos y hechos’ que presenciaron, escucharon y vieron durante los tres años en compañía con Jesús. No con la intención de una biografía de un muerto famoso. Sino para develar la presencia operativa de Jesús infundiendo la fuerza divina que tuvo siempre”.
“Y ahora -agregó- en su nueva existencia de Resucitado se actualiza en los que se reúnen en su nombre. Sus dichos y hechos históricos son, en la historia de cada uno, un elemento decisivo para discernir qué hacer para construir el mundo nuevo instaurado con la muerte y resurrección de Jesús. Comprendieron que ser cristiano significa aceptar la misión de ser testigo”.
Monseñor Hesayne indicó además que cuando Jesús convocaba a sus seguidores “jamás pensó en una especie de ‘simples admiradores’”. Por eso, al referirse al “Reino de los Cielos” como “el reinado de Dios en la sociedad”, explicó que “Jesús “jamás pretendió de sus seguidores meros espectadores sino constructores de una nueva convivencia social-política; nuevas relaciones con Dios de tal suerte que se proyectaran en una sociedad fraterna, justa, equitativa, solidaria”.+
Texto completo de la homilía
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