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sábado, 4 de febrero de 2012

JESUS HA VENIDO A CURAR A LA HUMANIDAD QUE SUFRE: V Domingo del T.O - Ciclo B (Mc 1,29-39)


1. Hoy nos presenta la Liturgia de la Palabra tres personajes: JOB, que nos manifiesta la visión negativa y amarga de la vida humana: el hombre está cumpliendo un servicio; es un jornalero que aguarda el salario insuficiente; es un esclavo. Si la vida es así, el hombre quiere que pase pronto. El libro de Job, escrito cinco siglos antes de Cristo, aún no tiene idea de la resurrección. Job, despojado de todos sus bienes: sus bueyes, rebaños, camellos, criados, hijos; herido por la enfermedad, sentado en el estercolero. Incomprendido y maldecido por su mujer, sus amigos, y por su entorno social. Más profundo todavía: Piensa que Dios le ha abandonado. Y se queja. Y protesta. Es el sentido pesimista de la vida, vista en horizonte intramundano.

2. El Salmo 146 anticipa la solución: "El Señor sana los corazones destrozados, venda sus heridas, reconstruye Jerusalén". Es decir, el Señor, ante este panorama, no es un convidado de piedra, ni se queda inactivo.

3. Dios, actuando por Jesús, realiza lo que el salmo ha profetizado... Cura a la suegra de Simón. Ella se levantó y comenzó a servir. Esta mujer representa a la humanidad, a cada hombre y a cada mujer. Jesús los encuentra enfermos. Es verdad que algunos enfermos, muchos, no se dejan curar... La suegra de Simón, sí. "Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó"... En la praxis judía un rabino nunca se digna acercarse a una mujer y cogerla de la mano. Jesús rompe los moldes y realiza unos gestos que rebosan humanismo, misericordia, delicadeza y están llenos de ternura. Pocas veces el evangelio analiza y expone tantos signos y gestos hechos por Jesús. Una vez curada la enferma, se puso a servirles Marcos 1,29. Si el rabino judío no se acerca ni toca a una mujer, menos permite que le sirva. Jesús da al servicio un estilo nuevo. "Servir", para los griegos, era una acción indigna. La dignidad era dominar, no servir. El fin del hombre es conseguir el perfecto desarrollo de su personalidad, no el servicio al prójimo. Jesús actúa desde el amor, pues por amor "No ha venido a ser servido, sino a servir" (Mt 20,28). Es lo que ha hecho esta mujer una vez curada.

4. La humanidad curada en esta mujer, engendra la Iglesia, que comienza a servir, como Jesús, con la oración, la palabra, el servicio, el coger de la mano, el hacerse débil con los débiles, sin orgullo, sino humildemente, uniendo las manos con los pobres del tercer mundo, evangelizando, dando vida hasta la cruz. Sin soberbia: Vale más ser granos de trigo dentro de la Iglesia, que quedarse a la puerta como revolucionarios (Rahner). La Iglesia, limpia de pecado, curada, sirve. La comunidad, los cristianos. Porque hemos de notar que la suegra de Pedro, es una mujer seglar, no pertenece al orden jerárquico...

La comunidad no necesita miembros paralíticos. Según Santa Teresa los que no hacen oración son tullidos. Ni personas enfermizas y convalecientes, sino miembros activos-contemplativos, como Cristo, que ora y cura a los enfermos.

5. Después de curar a los enfermos y poseídos, Jesús "se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar". Dejando las alabanzas y el quedar bien, se fue a orar. ¡Cómo necesitamos orar para extender el Reino con eficacia!

6. El segundo personaje de hoy es PABLO, que se ha hecho débil con los débiles, que no predica por soberbia, ni por propio gusto e interés, sino por exigencia interior y de balde. ¡Ay de mí si no anuncio el evangelio! 1 Corintios 9, 16. La palabra era dentro de mí un fuego hirviente (Jeremías).

7. El tercer personaje es JESUS, como ya hemos visto: encuentra enferma a la suegra de Simón; le llevaron todos los enfermos y poseídos. Curó a muchos, no a todos. Quedan muchos. Maestro, cúralos. Curadlos vosotros. Yo os he cambiado el corazón para que los curéis y sirváis vosotros. A El en la oración, el Padre le dice lo que tiene que hacer.

8. También a nosotros, en la oración nos cambia Jesús el corazón y nos pide lo que quiere de nosotros, nos informa sobre lo que él ha pensado que seamos nosotros. Si no estamos unidos a El seremos como campana que toca y no va, ni arrastra y enciende vida.

9. "Vámonos a otra parte". - Aquí hay mucho que hacer, "todo el mundo te busca", le dicen. Yo he sido enviado para predicar también allí, QUE PARA ESO HE VENIDO. Todos hemos sido bautizados para evangelizar. A nuestro lado hay personas que necesitan, sobre todo, nuestro testimonio de cristianos.

10. Hemos venido a celebrar la Eucaristía, por lo tanto, a orar, a cantar salmos, a escuchar la palabra de Dios, para prepararnos al banquete del cuerpo y la sangre de Cristo. Recojamos nuestro espíritu y pongamos toda nuestra atención en nuestra oración, evitando la dispersión y la distracción, para comer con fruto el manjar celestial.

11. La CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE hasta 1978, pasó a ser MANOS UNIDAS. Colabora en proyectos de desarrollo humano, pero el mejor de los proyectos es el de ayudar a construir la Solidaridad entre todos. Dice la "Sollicitudo Rei Socialis": "La solidaridad es la determinación firme y perseverante de trabajar por el bien común, es decir, por el bien de todos y cada uno, porque todos somos, de verdad, responsables de todos". La solidaridad se logra dejando en la mano de Cristo el fruto de nuestro sacrificio, que un día nos juzgará sobre el amor: "Tuve hambre y me disteis de comer". Pero también nos puede decir: Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, o me disteis poco... El Señor nos dice como a Isaías: ¿A quién mandaré? ¡Aquí estoy, Señor, mándame, debemos responder. Nos hemos pasado la noche bregando y nada... pero fiado en tu palabra, echaré las redes. Y llenaron las barcas que casi se hundían".

J. MARTI BALLESTER