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jueves, 22 de marzo de 2012

V Domingo de Cuaresma (Jn 12,20-33) - Ciclo B: EL ENEMIGO DE LA VIDA


Publicado por Fundaciòn Epsilon

Cuando nos enseñaron el catecismo nos dijeron que uno de los enemigos del alma era el mundo Y es cierto: el mundo es uno de los peores enemigos del alma y del cuerpo, del hombre y de la mujer, de los individuos y de los pueblos. El mundo, el orden este.

Hay quienes llaman «mundo» a todo lo que no es religioso. Esa idea procede del lenguaje de los monjes, que llamaban «el mundo» y «mundano» a todo lo que no cabía en el convento: las fiestas, los bailes, la alegría de la vida y todo lo que tuviera que ver con el sexo, incluso dentro del matrimonio, todo eso recibía el nombre de «el mundo».
Por otro lado, en nuestra mentalidad han influido mucho otras ideas que consideran al hombre un compuesto de dos partes totalmente distintas: el alma se consideraba la parte buena y todo lo relacionado con el cuerpo era malo. Pero ése no es el modo de pensar y de hablar de los escritores del Nuevo Testamento.
La palabra «mundo» en el evangelio de Juan puede significar distintas cosas: el universo, la tierra, la humanidad..., obras de Dios y objeto de su amor. Pero, a veces, con esa palabra se refiere a una realidad negativa, mala. El mundo, en este sentido, es la desdichada manera de organizar la sociedad que los hombres tenemos, es el «orden» social que tiene como pilares básicos «los bajos apetitos, los ojos insaciables, la arrogancia del dinero», según palabras del mismo evangelista en su primera carta (2,16). El mundo es todo sistema social y/o religioso en el que no se respeta la dignidad del ser humano, y, por tanto, no se respeta a Dios.
Por otro lado, para la mentalidad hebrea, el hombre no es un compuesto de dos partes distintas, sino una unidad que puede ser vista de distintas maneras: como carne, el hombre entero en cuanto mortal; como cuerpo, esto es, capaz de relación con los demás; como alma, o sea, como ser vivo; y como espíritu, dotado de unas capacidades superiores a las de los demás vivientes y exclusivas de la persona humana. El alma es la vida; que «el mundo es enemigo del alma» significa que es enemigo de la vida: que la sociedad humana se ha organizado de tal modo que en ella la vida del hombre está en constante peligro.


EL ORDEN ESTE

... si el grano de trigo caído en tierra no muere, permanece él solo; en cambio, si muere, produce mucho fruto. Tener apego a la propia vida es destruirse, despreciar la propia vida en medio del orden este es conservarse para una vida definitiva. El que quiera ayudarme, que me siga, y así. allí donde yo estoy, estará también el que me ayuda.

"... si el grano de trigo caído en tierra no muere..."
Algunos quizá piensen que esta frase significa que Dios quiere que su Hijo muera para salvar a la humanidad. No. Dios no quiere que ni su Hijo ni nadie muera; pero la muerte de Jesús será inevitable por la maldad del orden este. El sufrió, y, como él, todos los que se comprometan en la tarea de organizar el mundo de otra manera, como un mundo de hermanos, sufrirán el acoso de los defensores del mundo, del orden este. Todos los que gozan de privilegios obtenidos a costa de la opresión de los demás se resistirán a perderlos, aunque para ello tengan que matar; de hecho, sus privilegios son ya instrumento de muerte, pues sus sobras son falta de vida para los pobres. Por eso no es una contradicción esta otra frase: «Tener apego a la propia vida es destruirse, despreciar la propia vida en medio del orden este es conservarse para una vida definitiva». Lo absurdo es querer vivir en medio de un orden de muerte, en medio de una organización en la que sólo algunos -y sólo aparentemente- viven. Y para vivir de esa manera no tienen más remedio que matar. Como algunos quizá piensen que estamos exagerando, que hablen los hechos. Dos ejemplos de hoy:
- En nuestro mundo hay alimentos suficientes para que cada ser humano de la tierra coma cada día lo que necesita para vivir y para que sobre un 10 por 100 aproximadamente. Pero, mientras tanto, el hambre es la causa -directa o indirecta- de la muerte de 100.000 seres humanos. Y, entre tanto, en Estados Unidos hay almacenados excedentes, alimentos que sobran, por valor de 400 billones (400.000.000.000.000) de pesetas; y, mientras tanto, la Comunidad Europea paga a los agricultores para que no produzcan alimentos, para que dejen sus tierras ¡en barbecho! ¿Es demagogia decir que este es un orden de muerte?
- Cada año, el Tercer Mundo gasta en armas cerca de tres billones (3.000.000.000.000) de pesetas que podrían haberse gastado en producir alimentos. Por dos veces matan las armas a los pobres: violentamente cuando se usan y de hambre cuando se compran; la riqueza producida con el trabajo de los pobres sirve para matar a los pobres. ¿Es demagogia decir que el mundo así organizado es un orden de muerte?

Ese es el mundo que mató a Jesús y tratará de matar a sus seguidores y a todos los que intenten impedir que siga matando. Y es a ese mundo, no a Dios; al que hay que temer. Y no porque nos pueda quitar la vida. No puede quitárnosla: Dios la defiende. Pero, contaminándola, nos la puede pudrir. E impedir que colaboremos en la construcción de un nuevo mundo en el que podamos vivir y compartir una nueva y verdadera vida que brotará del grano caído en tierra que no muere para siempre, sino para dar más vida. Y, además, el mundo este no durará por siempre: «Ahora hay ya una sentencia contra el orden este, ahora el jefe del orden este va a ser echado fuera, pues yo, cuando sea levantado de la tierra, tiraré de todos hacia mí.» De nosotros depende que esa sentencia se ejecute cuanto antes.