Publicado por IVE
I. SACRAMENTO EXCELENTÍSIMO.
A. Santo Tomás, y con él todos los teólogos, consideran la Eucaristía el más excelente de los sacramentos. Entre otras razones, porque los otros dan la gracia, pero éste al mismo autor de la gracia y con él todo género de bendiciones.
B. En la colecta de la fiesta del Corpus, la petición de 'que sintamos constantemente el fruto de la redención de cuantos veneramos los misterios del cuerpo y sangre de Cristo' se refiere al fruto de purificación y santidad, de gracia y virtud que brotó de la cruz y que percibimos hoy a través de la Eucaristía.
C. Lo que la encarnación, dice Santo Tomás, ha traído al mundo lo da la Eucaristía a cada alma en particular (cf 'Sum. Theol' 3 q.79 a.I c).
II. LA EUCARISTÍA HERMOSEA AL ALMA.
A. Precisamente porque nos da el fruto de la pasión podemos afirmar que la Eucaristía confiere la hermosura al alma. 'Ella es la salud de nuestras conciencias, con ella se lava el alma, con ella se hermosea, con ella se inflama; ella torna al alma más resplandeciente que el fuego; ella apenas derramada hace accesible el cielo'...
B. 'Esta es fuente de luz, que brota rayos de verdad. Ante ella asisten las potestades del cielo, fija la mirada en la hermosura de sus corrientes, ya que contemplan con mayor claridad la eficacia de la oblación eucarística y sus inaccesibles destellos de luz. Pues así como si uno metiera en el oro derretido, si posible fuese, la mano o la lengua, al punto las transformaria en oro, así también y aun mucho más, aquí obra la Eucaristía en el alma estos efectos. Bulle hirviente este río, más que fuego; pero no quema, sino que lava tan sólo cuanto a su paso encuentra' (cf. IV dom. de Cuaresma, SAN JUAN CRISOSTOMO, en la palabra de Cristo t.3 p. 585)
III: LA EUCARISTIA SACIA
A. Quizá la traducción más exacta del 'mens impletur' fuera 'el alma es saciada', o bien, "da hartura al alma'.
B. Este es un pensamiento frecuente en los Santos Padres.
a) 'La carne es alimentada con el cuerpo y sangre de Cristo para que también el alma se harte de Dios' (cf. TERTULIANO, 'Textos eucarísticos primitivos': BAC., t. N. 146).
b) 'En este caso comerás el alimento del alma y la bebida del espíritu para que en adelante no tengas hambre ni sed jamás. Pues el que come coma hasta quedar harto y el que bebe beba hasta embriagarse' (c.f. SAN. AMBROSIO, ibid., n. 150).
c) 'Cristo es para mí comida; Cristo es para mí bebida... y para mi saciedad no espero las cosechas anuales; Cristo se me sirve todos los días. No temeré que algún mal temporal del cielo o esterilidad del suelo me lo disminuya con tal que persevere la diligencia del culto piadoso... Mi manjar es aquel que el que lo comiere ni, tendrá hambre' (Cf. SAN AMBROSIO, ibid., n. 515).
IV. EL SECRETO PARA EL MAYOR FRUTO.
A. Es evidente que el hecho de comulgar en gracia de Dios produce fruto en el alma 'ex opero operato" Mas este fruto se aumenta según las disposiciones del que comulga. Cuanto mayor y más excelente sea la preparación, más hartura de gracia recibirá el alma. Los santos hablan mucho acerca de las disposiciones para acercarse a tan gran sacramento. Así San Buenaventura (cf. supra, sec. 4º)
B. Sin embargo, resumiendo, para comulgar con fruto basta el estado de gracia; pero si se desea sacar el máximo fruto, hace falta acercarse a la Eucaristía con espíritu, y mejor aún, en estado de sacrificio, de renuncia a los placeres y consuelos del mundo, de austeridad y caridad.
V. VENID Y COMED
A. El Señor se ha quedado en ¡a Eucaristía para llegarnos, de su gracia. Podemos decir a todos los fieles: 'Surge et comede" (3 Re n. 7) No importa que el alma sea débil, porque la Eucaristía da fortaleza para la lucha. La comunión no es premio, sino alimento. A pesar de nuestras faltas e imperfecciones, debemos acercarnos a El. 'No penséis, dice el Beato Avila, que si os quedan pecados veniales, ha de haber el Señor asco en vosotros entrar de mala gana en vuestra ánima' (cf. Serm. 61BAC, Obras completas t.2 P. 831).
B. Cualquiera que seas, si arrogante o vanidoso, si pronto a la ira o la intemperancia, si negligente, perezoso o tibio, levántate y ven a la Eucaristía y come a Cristo. El llenará tu alma de gloria'.
A. Santo Tomás, y con él todos los teólogos, consideran la Eucaristía el más excelente de los sacramentos. Entre otras razones, porque los otros dan la gracia, pero éste al mismo autor de la gracia y con él todo género de bendiciones.B. En la colecta de la fiesta del Corpus, la petición de 'que sintamos constantemente el fruto de la redención de cuantos veneramos los misterios del cuerpo y sangre de Cristo' se refiere al fruto de purificación y santidad, de gracia y virtud que brotó de la cruz y que percibimos hoy a través de la Eucaristía.
C. Lo que la encarnación, dice Santo Tomás, ha traído al mundo lo da la Eucaristía a cada alma en particular (cf 'Sum. Theol' 3 q.79 a.I c).
II. LA EUCARISTÍA HERMOSEA AL ALMA.
A. Precisamente porque nos da el fruto de la pasión podemos afirmar que la Eucaristía confiere la hermosura al alma. 'Ella es la salud de nuestras conciencias, con ella se lava el alma, con ella se hermosea, con ella se inflama; ella torna al alma más resplandeciente que el fuego; ella apenas derramada hace accesible el cielo'...
B. 'Esta es fuente de luz, que brota rayos de verdad. Ante ella asisten las potestades del cielo, fija la mirada en la hermosura de sus corrientes, ya que contemplan con mayor claridad la eficacia de la oblación eucarística y sus inaccesibles destellos de luz. Pues así como si uno metiera en el oro derretido, si posible fuese, la mano o la lengua, al punto las transformaria en oro, así también y aun mucho más, aquí obra la Eucaristía en el alma estos efectos. Bulle hirviente este río, más que fuego; pero no quema, sino que lava tan sólo cuanto a su paso encuentra' (cf. IV dom. de Cuaresma, SAN JUAN CRISOSTOMO, en la palabra de Cristo t.3 p. 585)
III: LA EUCARISTIA SACIA
A. Quizá la traducción más exacta del 'mens impletur' fuera 'el alma es saciada', o bien, "da hartura al alma'.
B. Este es un pensamiento frecuente en los Santos Padres.
a) 'La carne es alimentada con el cuerpo y sangre de Cristo para que también el alma se harte de Dios' (cf. TERTULIANO, 'Textos eucarísticos primitivos': BAC., t. N. 146).
b) 'En este caso comerás el alimento del alma y la bebida del espíritu para que en adelante no tengas hambre ni sed jamás. Pues el que come coma hasta quedar harto y el que bebe beba hasta embriagarse' (c.f. SAN. AMBROSIO, ibid., n. 150).
c) 'Cristo es para mí comida; Cristo es para mí bebida... y para mi saciedad no espero las cosechas anuales; Cristo se me sirve todos los días. No temeré que algún mal temporal del cielo o esterilidad del suelo me lo disminuya con tal que persevere la diligencia del culto piadoso... Mi manjar es aquel que el que lo comiere ni, tendrá hambre' (Cf. SAN AMBROSIO, ibid., n. 515).
IV. EL SECRETO PARA EL MAYOR FRUTO.
A. Es evidente que el hecho de comulgar en gracia de Dios produce fruto en el alma 'ex opero operato" Mas este fruto se aumenta según las disposiciones del que comulga. Cuanto mayor y más excelente sea la preparación, más hartura de gracia recibirá el alma. Los santos hablan mucho acerca de las disposiciones para acercarse a tan gran sacramento. Así San Buenaventura (cf. supra, sec. 4º)
B. Sin embargo, resumiendo, para comulgar con fruto basta el estado de gracia; pero si se desea sacar el máximo fruto, hace falta acercarse a la Eucaristía con espíritu, y mejor aún, en estado de sacrificio, de renuncia a los placeres y consuelos del mundo, de austeridad y caridad.
V. VENID Y COMED
A. El Señor se ha quedado en ¡a Eucaristía para llegarnos, de su gracia. Podemos decir a todos los fieles: 'Surge et comede" (3 Re n. 7) No importa que el alma sea débil, porque la Eucaristía da fortaleza para la lucha. La comunión no es premio, sino alimento. A pesar de nuestras faltas e imperfecciones, debemos acercarnos a El. 'No penséis, dice el Beato Avila, que si os quedan pecados veniales, ha de haber el Señor asco en vosotros entrar de mala gana en vuestra ánima' (cf. Serm. 61BAC, Obras completas t.2 P. 831).
B. Cualquiera que seas, si arrogante o vanidoso, si pronto a la ira o la intemperancia, si negligente, perezoso o tibio, levántate y ven a la Eucaristía y come a Cristo. El llenará tu alma de gloria'.




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