LA PROFECÍA DE AMÓS
Amós vive hacia el año 750. Nació en Tecua, a unos veinte Kilómetros de Jerusalén, pero ejerció su ministerio en el reino del Norte. No formó parte de ninguna comunidad profética (su oficio era granjero, o quizá pastor); es un profeta por inspiración divina, no por profesión. Es contemporáneo de Oseas y ejerce su ministerio en tiempos de prosperidad (Reinado de Jeroboán II) pero también de gran corrupción, tanto religiosa (idolatría) como social-moral (abusos de los ricos).
La denuncia de los ricos explotadores de los pobres es uno de los temas fuertes de su predicación (y en esto se parece también a Oseas, aunque en éste el tema es menos tratado).
El texto que hoy leemos está atraído este Domingo por las trampas del administrador infiel, "protagonista" de la parábola del evangelio de Lucas. (El mayor o menor acierto de esta atracción sería buena materia de comentario).
LA CARTA A TIMOTEO
Seguimos con la lectura continua de esta carta, que empezamos el domingo pasado.
Una de las preocupaciones de la carta es dictar normas concretas para la vida de la comunidad, y en la primera parte de este fragmento vemos algunas de ellas, destinadas a la oración por los gobernantes. Después se hace un párrafo doctrinal, mostrando a Jesús como mediador ("el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos"). El párrafo justifica en algún modo la oración por los gobernantes, que no son cristianos, por la voluntad de Dios "que quiere que todos los hombres se salven", y por la mediación universal de Jesús, e incluso por la misión del mismo
Pablo, que se vuelve a definir como anunciador de la fe a los paganos.
Como casi siempre, no hay conexión entre este texto y los otros dos.
EL EVANGELIO DE LUCAS
Tiene claramente dos partes: la parábola en sí misma, y las consideraciones finales, claramente parenéticas, es decir, conclusiones sacadas en la predicación y más o menos bien conectadas con la misma parábola y con las enseñanzas de Jesús.. En la lectura litúrgica está permitido hacer solamente las consideraciones finales. Sin embargo, esta parábola suele plantear dificultades y suscitar extrañeza en los fieles, por lo que sería conveniente no omitirla. (Más bien podrían omitirse las consideraciones finales)
La parábola del administrador infiel nos viene muy bien para entender el género parabólico.
En primer lugar, parece tomada de la vida misma. Es muy probable que muchas, si no casi todas, las parábolas de Jesús estén tomadas de sucesos que todo el mundo conocía. No es nada inverosímil que se hubiese corrido por la región la historia de un administrador infiel y astuto... Jesús aprovecha lo que todo el mundo comenta.
En segundo lugar, la parábola es una parábola, no una alegoría. Una alegoría es un relato en que todos sus componentes tienen un significado. (Así, la explicación de la parábola del sembrador, en que cada clase de terreno tiene un mensaje ...) Una parábola es un relato que envía un sólo mensaje global, una especie de "moraleja", pero los detalles, los personajes, no tienen mensaje alguno, simplemente forman parte de la historia, de su verosimilitud, de su color real... Por tanto, es importante saber cuál es ese mensaje, y no sacar conclusiones de detalles que no tienen importancia.
En este caso concreto el mensaje es sencillo: para las cosas del mundo sois muy espabilados, pero para las cosas del reino, no tanto. ¡Ojalá fueseis tan listos para el Reino como lo sois para la vida corriente! (o "como los malos lo son para sus maldades"). Jesús no alaba al administrador infiel; dice que el amo se quedó admirado de lo listo que era. Y es esa admiración por la habilidad del sinvergüenza lo que se toma como punto de partida del mensaje.
En tercer lugar, la sorpresa del auditorio actual al escuchar la parábola se produjo sin duda en el auditorio de Jesús. Jesús busca esa sorpresa como sistema pedagógico, como manera de llamar la atención. Hay muchas parábolas en las que se dan paradojas, elementos sorprendentes (los viñadores de la hora undécima, el hijo pródigo, el buen samaritano, el juicio final ...). Jesús suele utilizar recursos literarios para llamar la atención o para dejar muy claro algo importante: por ejemplo, las exageraciones (el camello y el ojo de la aguja; si tu ojo te escandaliza, arráncatelo...). Y utiliza a menudo el género paradójico para suscitar la sorpresa y por tanto la atención y la retención del auditorio.
Las conclusiones finales son parenéticas, aplicaciones de predicadores. Algunas de ellas parecen ser frases que podrían ser del mismo Jesús (por la concordancia con otros pasajes evangélicos), especialmente la última:
"Ningún siervo puede servir a dos amos; porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso al segundo. No podéis servir a Dios y al dinero."
que tiene un paralelo casi exacto es Mateo 6.24. y está incluido en el Sermón del Monte.
Dos temas muy propios de Jesús: usar inteligentemente de lo que tenemos y el peligro de las riquezas. La parábola del administrador infiel, y especialmente la conclusión primera que saca el redactor "Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas" tiene un importante punto de unión con otras de Jesús. Quizá la más clara sea: "no acumuléis riquezas en la tierra, donde roe la polilla y la carcoma, donde los ladrones abren brechas y roban. Acumulad riquezas para el cielo ..." (Mateo 6,19/Lucas 12,33)
El parecido está en lo más profundo: la existencia de dos situaciones: ahora y después. Y Jesús deja muy claro que lo de ahora ha de servir para lo de después. Este posicionamiento de Jesús no nos permite ni despreciar lo presente ni tenerlo por definitivo. El Reino de Dios no termina aquí, ni es sólo de después. El Reino se construye aquí y es para siempre. Esta relación otorga un nuevo valor a la existencia humana: es pasajera, no es definitiva, pero es real, es el tiempo de sembrar, de cultivar, de podar, de fabricar el Reino.
Es característico de las parábolas de Jesús utilizar los sucesos cotidianos: no sólo utiliza imágenes naturales, vegetales, pastoriles; usa muchas veces imágenes del mundo de los negocios. Parece incluso obsesionado por su fácil aplicación al Reino: los criados fieles e infieles, el amo que se va lejos y pide cuentas al volver, la rentabilidad de lo que se posee o se invierte... Y siempre está presente esa relación de una situación presente, pasajera, a la situación futura, definitiva y más importante.
Incluso en las parábolas "vegetales" o "domésticas", hay una constante: la referencia a un estado definitivo (la siembra y la cosecha, los frutos de los árboles, la semilla y su poder, la levadura ...). En la parábola de hoy Jesús lamenta que en cosas cotidianas somos bien previsores, pero en lo referente al Reino.... La espiritualidad básica de Jesús no es una espiritualidad de renuncia o de huida: es una espiritualidad de uso, de inversión inteligente mirando al futuro. Y el error fundamental, lo que define al pecado, es falta de inteligencia, falta de previsión, confundir medios con fines, limitar la vida y la realidad a lo presente. Se renuncia sólo a lo que estorba, al error, a las malas inversiones.
Todo esto se aplica directamente, lo hizo Jesús frecuentemente, al dinero. El dinero no es un mal, es un bien. El dinero puede comprarlo todo, hasta la Vida eterna.
Puede crear muchas satisfacciones, aliviar muchos dolores, consolar muchos pesares .... Es un medio magnífico de construir Vida... con la condición de invertirlo bien. De lo contrario, puede matar. Jesús le tiene miedo al dinero, porque ve que generalmente el que tiene mucho es poseído por lo que posee, invierte sólo en bienes perecederos, está más tentado que nadie a desear cada vez más, a explotar a otros, a creerse superior ... Servir al dinero es normal en el que tiene mucho; y no sirve a Dios, no busca su vida sino que la limita a satisfacciones de la vida que se acaba. Es un mal administrador, que no prevé el futuro ... Jesús termina con la estupenda exageración del camello y el ojo de la aguja.
PARA NUESTRA ORACIÓN
Dos consideraciones muy breves:
1.- Somos ricos. Vivimos en una sociedad opulenta. Disfrutamos de más medios y comodidades que el 80% de la humanidad ... Y creemos que estamos en el Reino.
¿Servimos a dos señores, nos hemos convencido de que podemos servir a Dios sin cambiar nada de nuestro nivel de vida, mientras los hijos de Dios se mueren de hambre por el mundo? Sería muy bueno que nos preguntáramos: ¿quiénes son mis dos señores?, ¿quién manda más en mí? ¿a quién sirvo preferentemente?
2.- "Si fuéramos tan inteligentes para el Reino como para otras cosas". Si el dinero que las naciones "desarrolladas" gastan en armas, en su propio confort, en espectáculos mundiales ... lo gastáramos en remediar los males de los menos afortunados, cuántos problemas solucionaríamos.
Y, en los dos casos, a nivel personal y a nivel de naciones y sociedades, ¡qué inteligentemente actuaríamos si usáramos nuestro poder, nuestra tecnología, nuestra abundancia para lo que de verdad merece la pena, que son - siempre y sólo - los Hijos de Dios!.
MIS PALABRAS PARA TÍ
Hacemos juntos un acto de fe, un Credo no dogmático: decimos juntos que nos fiamos de Jesús, proclamamos que para nosotros Él tiene palabras de vida eterna:
Amós vive hacia el año 750. Nació en Tecua, a unos veinte Kilómetros de Jerusalén, pero ejerció su ministerio en el reino del Norte. No formó parte de ninguna comunidad profética (su oficio era granjero, o quizá pastor); es un profeta por inspiración divina, no por profesión. Es contemporáneo de Oseas y ejerce su ministerio en tiempos de prosperidad (Reinado de Jeroboán II) pero también de gran corrupción, tanto religiosa (idolatría) como social-moral (abusos de los ricos).
La denuncia de los ricos explotadores de los pobres es uno de los temas fuertes de su predicación (y en esto se parece también a Oseas, aunque en éste el tema es menos tratado).
El texto que hoy leemos está atraído este Domingo por las trampas del administrador infiel, "protagonista" de la parábola del evangelio de Lucas. (El mayor o menor acierto de esta atracción sería buena materia de comentario).
LA CARTA A TIMOTEO
Seguimos con la lectura continua de esta carta, que empezamos el domingo pasado.
Una de las preocupaciones de la carta es dictar normas concretas para la vida de la comunidad, y en la primera parte de este fragmento vemos algunas de ellas, destinadas a la oración por los gobernantes. Después se hace un párrafo doctrinal, mostrando a Jesús como mediador ("el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos"). El párrafo justifica en algún modo la oración por los gobernantes, que no son cristianos, por la voluntad de Dios "que quiere que todos los hombres se salven", y por la mediación universal de Jesús, e incluso por la misión del mismo
Pablo, que se vuelve a definir como anunciador de la fe a los paganos.
Como casi siempre, no hay conexión entre este texto y los otros dos.
EL EVANGELIO DE LUCAS
Tiene claramente dos partes: la parábola en sí misma, y las consideraciones finales, claramente parenéticas, es decir, conclusiones sacadas en la predicación y más o menos bien conectadas con la misma parábola y con las enseñanzas de Jesús.. En la lectura litúrgica está permitido hacer solamente las consideraciones finales. Sin embargo, esta parábola suele plantear dificultades y suscitar extrañeza en los fieles, por lo que sería conveniente no omitirla. (Más bien podrían omitirse las consideraciones finales)
La parábola del administrador infiel nos viene muy bien para entender el género parabólico.
En primer lugar, parece tomada de la vida misma. Es muy probable que muchas, si no casi todas, las parábolas de Jesús estén tomadas de sucesos que todo el mundo conocía. No es nada inverosímil que se hubiese corrido por la región la historia de un administrador infiel y astuto... Jesús aprovecha lo que todo el mundo comenta.
En segundo lugar, la parábola es una parábola, no una alegoría. Una alegoría es un relato en que todos sus componentes tienen un significado. (Así, la explicación de la parábola del sembrador, en que cada clase de terreno tiene un mensaje ...) Una parábola es un relato que envía un sólo mensaje global, una especie de "moraleja", pero los detalles, los personajes, no tienen mensaje alguno, simplemente forman parte de la historia, de su verosimilitud, de su color real... Por tanto, es importante saber cuál es ese mensaje, y no sacar conclusiones de detalles que no tienen importancia.
En este caso concreto el mensaje es sencillo: para las cosas del mundo sois muy espabilados, pero para las cosas del reino, no tanto. ¡Ojalá fueseis tan listos para el Reino como lo sois para la vida corriente! (o "como los malos lo son para sus maldades"). Jesús no alaba al administrador infiel; dice que el amo se quedó admirado de lo listo que era. Y es esa admiración por la habilidad del sinvergüenza lo que se toma como punto de partida del mensaje.
En tercer lugar, la sorpresa del auditorio actual al escuchar la parábola se produjo sin duda en el auditorio de Jesús. Jesús busca esa sorpresa como sistema pedagógico, como manera de llamar la atención. Hay muchas parábolas en las que se dan paradojas, elementos sorprendentes (los viñadores de la hora undécima, el hijo pródigo, el buen samaritano, el juicio final ...). Jesús suele utilizar recursos literarios para llamar la atención o para dejar muy claro algo importante: por ejemplo, las exageraciones (el camello y el ojo de la aguja; si tu ojo te escandaliza, arráncatelo...). Y utiliza a menudo el género paradójico para suscitar la sorpresa y por tanto la atención y la retención del auditorio.
Las conclusiones finales son parenéticas, aplicaciones de predicadores. Algunas de ellas parecen ser frases que podrían ser del mismo Jesús (por la concordancia con otros pasajes evangélicos), especialmente la última:
"Ningún siervo puede servir a dos amos; porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso al segundo. No podéis servir a Dios y al dinero."
que tiene un paralelo casi exacto es Mateo 6.24. y está incluido en el Sermón del Monte.
R E F L E X I Ó N
Dos temas muy propios de Jesús: usar inteligentemente de lo que tenemos y el peligro de las riquezas. La parábola del administrador infiel, y especialmente la conclusión primera que saca el redactor "Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas" tiene un importante punto de unión con otras de Jesús. Quizá la más clara sea: "no acumuléis riquezas en la tierra, donde roe la polilla y la carcoma, donde los ladrones abren brechas y roban. Acumulad riquezas para el cielo ..." (Mateo 6,19/Lucas 12,33)
El parecido está en lo más profundo: la existencia de dos situaciones: ahora y después. Y Jesús deja muy claro que lo de ahora ha de servir para lo de después. Este posicionamiento de Jesús no nos permite ni despreciar lo presente ni tenerlo por definitivo. El Reino de Dios no termina aquí, ni es sólo de después. El Reino se construye aquí y es para siempre. Esta relación otorga un nuevo valor a la existencia humana: es pasajera, no es definitiva, pero es real, es el tiempo de sembrar, de cultivar, de podar, de fabricar el Reino.
Es característico de las parábolas de Jesús utilizar los sucesos cotidianos: no sólo utiliza imágenes naturales, vegetales, pastoriles; usa muchas veces imágenes del mundo de los negocios. Parece incluso obsesionado por su fácil aplicación al Reino: los criados fieles e infieles, el amo que se va lejos y pide cuentas al volver, la rentabilidad de lo que se posee o se invierte... Y siempre está presente esa relación de una situación presente, pasajera, a la situación futura, definitiva y más importante.
Incluso en las parábolas "vegetales" o "domésticas", hay una constante: la referencia a un estado definitivo (la siembra y la cosecha, los frutos de los árboles, la semilla y su poder, la levadura ...). En la parábola de hoy Jesús lamenta que en cosas cotidianas somos bien previsores, pero en lo referente al Reino.... La espiritualidad básica de Jesús no es una espiritualidad de renuncia o de huida: es una espiritualidad de uso, de inversión inteligente mirando al futuro. Y el error fundamental, lo que define al pecado, es falta de inteligencia, falta de previsión, confundir medios con fines, limitar la vida y la realidad a lo presente. Se renuncia sólo a lo que estorba, al error, a las malas inversiones.
Todo esto se aplica directamente, lo hizo Jesús frecuentemente, al dinero. El dinero no es un mal, es un bien. El dinero puede comprarlo todo, hasta la Vida eterna.
Puede crear muchas satisfacciones, aliviar muchos dolores, consolar muchos pesares .... Es un medio magnífico de construir Vida... con la condición de invertirlo bien. De lo contrario, puede matar. Jesús le tiene miedo al dinero, porque ve que generalmente el que tiene mucho es poseído por lo que posee, invierte sólo en bienes perecederos, está más tentado que nadie a desear cada vez más, a explotar a otros, a creerse superior ... Servir al dinero es normal en el que tiene mucho; y no sirve a Dios, no busca su vida sino que la limita a satisfacciones de la vida que se acaba. Es un mal administrador, que no prevé el futuro ... Jesús termina con la estupenda exageración del camello y el ojo de la aguja.
PARA NUESTRA ORACIÓN
Dos consideraciones muy breves:
1.- Somos ricos. Vivimos en una sociedad opulenta. Disfrutamos de más medios y comodidades que el 80% de la humanidad ... Y creemos que estamos en el Reino.
¿Servimos a dos señores, nos hemos convencido de que podemos servir a Dios sin cambiar nada de nuestro nivel de vida, mientras los hijos de Dios se mueren de hambre por el mundo? Sería muy bueno que nos preguntáramos: ¿quiénes son mis dos señores?, ¿quién manda más en mí? ¿a quién sirvo preferentemente?
2.- "Si fuéramos tan inteligentes para el Reino como para otras cosas". Si el dinero que las naciones "desarrolladas" gastan en armas, en su propio confort, en espectáculos mundiales ... lo gastáramos en remediar los males de los menos afortunados, cuántos problemas solucionaríamos.
Y, en los dos casos, a nivel personal y a nivel de naciones y sociedades, ¡qué inteligentemente actuaríamos si usáramos nuestro poder, nuestra tecnología, nuestra abundancia para lo que de verdad merece la pena, que son - siempre y sólo - los Hijos de Dios!.
MIS PALABRAS PARA TÍ
Hacemos juntos un acto de fe, un Credo no dogmático: decimos juntos que nos fiamos de Jesús, proclamamos que para nosotros Él tiene palabras de vida eterna:
Creo que son felices los que comparten,
los que viven con poco,
los que no viven esclavos de sus deseos.
Creo que son felices los que saben sufrir,
encuentran en Ti y en sus hermanos el consuelo
y saben dar consuelo a los que sufren.
Creo que son felices los que saben perdonar,
los que se dejan perdonar por sus hermanos,
los que viven con gozo tu perdón.
Creo que son felices los de corazón limpio,
los que ven lo mejor de los demás,
los que viven en sinceridad y en verdad.
Creo que son felices los que siembran la paz,
los que tratan a todos como a tus hijos,
los que siembran el respeto y la concordia.
Creo que son felices los que trabajan
por un mundo más justo y más santo,
y que son más felices
si tienen que sufrir por conseguirlo.
Creo que son felices los que no guardan en su granero
el trigo de esta vida que termina,
sino que lo siembran, sin medida,
para que dé fruto de Vida que no acaba.
Y creo todo esto porque creo
en Jesús de Nazaret, el Hijo,
el hombre lleno del Espíritu,
Jesucristo, el Señor.
los que viven con poco,
los que no viven esclavos de sus deseos.
Creo que son felices los que saben sufrir,
encuentran en Ti y en sus hermanos el consuelo
y saben dar consuelo a los que sufren.
Creo que son felices los que saben perdonar,
los que se dejan perdonar por sus hermanos,
los que viven con gozo tu perdón.
Creo que son felices los de corazón limpio,
los que ven lo mejor de los demás,
los que viven en sinceridad y en verdad.
Creo que son felices los que siembran la paz,
los que tratan a todos como a tus hijos,
los que siembran el respeto y la concordia.
Creo que son felices los que trabajan
por un mundo más justo y más santo,
y que son más felices
si tienen que sufrir por conseguirlo.
Creo que son felices los que no guardan en su granero
el trigo de esta vida que termina,
sino que lo siembran, sin medida,
para que dé fruto de Vida que no acaba.
Y creo todo esto porque creo
en Jesús de Nazaret, el Hijo,
el hombre lleno del Espíritu,
Jesucristo, el Señor.





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