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viernes, 3 de febrero de 2012

Liturgia y Contemplación: QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO


Publicado por CIPECAR

Lecturas: Job 7,1-4.6-7; Salmo 146, 1-6; 1ª Corintios 9,16-19.22-23

Evangelio: Marcos 1,29-39

“En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; se lo dijeron a Jesús y él se acercó, la tomó de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al atardecer, cuando ya se había puesto el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.
Se levantó de madrugada, se fue a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: -«Todo el mundo te busca».
Él les respondió:
-«Vamos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido».
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios”.

vv. 29-31: Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.

Después del oficio sinagogal bien vistoso y movido Jesús con los cuatro discípulos va a almorzar a la casa de Pedro. La suegra está con fiebre en la cama.
Se acercó Jesús, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.
¿Se puede narrar un milagro con más sencillez? En la época y en nuestro Barroco los milagros eran descritos con todos los detalles verídicos o inventados?
Siendo una catequesis, ese se puso a servirles, puede tener resonancias de cómo tenemos que actuar cuando recibimos los dones del Señor.
vv. 32-34: Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.

La casa de Pedro se convierte en un ambulatorio ocasional.
Cuando se puso el sol. ¿Por qué esperaron tanto? Al ponerse el sol terminaba el sábado y se podía llevar pesos en público.
Aún la pobre gente no se ha dado cuenta que Jesús ejerce la compasión, sanando también en el día de sábado, como Él ve hacer eso a su Padre, su Dios (véase Jn 5,17), que trabaja también en sábado.
Cuando se dieron cuenta se presentaba en plena función sinagogal de tal manera que uno que era máxima autoridad en la sinagoga se enojó con los enfermos que se prestaban a ser curados en sábado y, además en la sinagoga, y Jesús alegremente quebrantaba una ley tan sagrada como la guarda del precepto del Sábado
Lucas con fina ironía nos brinda esta escena del Jefe de la Sinagoga, del pobre lisiado y de Jesús que aprovecha la ocasión para infringir la Ley ejerciendo la Compasión divina. Lc 13,14: El jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente. “Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.
Curó y expulso a muchos enfermos y endemoniados.
vv. 35-38: De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: «Todos te buscan». El les dice: «Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido».

Jesús es orante. El ser orante no se improvisa.
Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.
¿Tenía Jesús necesidad de orar o lo hacía para darnos ejemplo, como algunos libros piadosos nos decían?
Defender que Jesús no necesitaba charlar con su Padre para comer de ese alimento que gustaba tanto comer (Jn 4,34) que es hacer la voluntad del Padre sería robarle su humanidad. El Verbo se hizo hombre.
¿Pero cómo iba a saber cuál era Su Voluntad, si no orando, conversando con ÉL?
Además posiblemente Jesús oraría o hablaría con Su ABBA en voz alta. Los judíos no conocieron, parece, la oración mental; lo que, de paso, les libró de las distracciones, porque el que habla no se distrae…
¿Podríamos saber lo qué estuvo hablando Jesús con Su Padre? ¿Cuál sería el tema de oración?
En este caso parece que podemos deducirlo del diálogo que sigue.
Pedro y sus compañeros, al encontrarlo, le dijeron: -Todo el mundo te busca… (y casi, casi se le oye decir: … y tú aquí perdiendo el tiempo).
En la oración posiblemente Jesús vería un par de alternativas:
- me quedo y recojo los frutos del exitazo de ayer, formando una comunidad modélica para el futuro, la primera comunidad catecumenalo
- voy a otros pueblos a predicar el Reino de un Dios misericordioso que sana y nos ama.
Jesús les respondió: Vamos… que para eso he venido. De esta respuesta podemos deducir que no vio como Voluntad del Padre formar una comunidad modélica. Menos mal… porque hubiéramos establecido como de derecho divino hasta el menor detalle establecido por Él.
v. 39 Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

El programa sigue: Jesús recorre la Galilea, predicando y expulsando demonios.
Como pueblo profético, unidos a Jesús, también nosotros deberíamos proclamar que Dios nos ama como lo demuestra sanando enfermedades de cuerpo y sobre todo psíquicas que proceden del abandono, de desprecio, del no-amor.
Gracias, Jesús, porque viviste con toda sencillez ese sábado que tu evangelista Marcos nos narra con una sencillez tan elegante. Proclamas la misericordia divina con unos gestos sencillos de sanar a una señora de la gripe. Nos gusta verte ir a hacer oración. Queremos oírte proclamar el tema del Reino de Dios con tu manera sencilla de hacerte entender.