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domingo, 31 de mayo de 2009

LA IGLESIA DE LA UTOPÍA



Imagina que la Iglesia estuviese verdaderamente dispuesta a asumir que ha sido enviada a dar la Buena Noticia a los pobres y sacara todas las consecuencias de su compromiso de servir a los pequeños…

Imagina que laicos y pastores pudieran encontrarse en un diálogo fraterno y abierto sobre los signos de los tiempos que demandan el testimonio profético que denuncia y arriesga nuevos caminos...

Imagina que la Iglesia comenzase por cuestionar su propio ejercicio del poder, respetando las diferencias y el derecho a discrepar, sin excluir a nadie, estableciendo un auténtico espíritu democrático y participativo...

Imagina que la Iglesia hiciese el mismo itinerario de su Maestro y fuese corriendo al encuentro de la Humanidad toda, que está falta de afecto y de pan, para anunciarle la Buena Noticia de la dignidad y de la paz...

Imagina que la Iglesia tuviera en cuenta al formar a sus cuadros la realidad socioeconómica, la diversificación de las culturas, la influencia de las ciencias humanas, la hermenéutica bíblica, la sexualidad...

Imagina que la Iglesia revisase toda su moral a partir del Evangelio y de una vez por todas, barriese todas las aberraciones que escribió respecto del sexo y exaltara el cuerpo como fuente de vida y gozo…

Imagina que la Iglesia fuese consecuente en sus declaraciones contra el machismo y abriese para la mujer las mismas oportunidades, tanto en el plano de los ministerios cuanto en el de las decisiones...

Imagina que la Iglesia dejase a las parejas la libertad de encontrar el método que mejor les pareciese para la planificación familiar, y no los maldijese, reproduciendo hoy la torcida moral agustiniana...

Imagina que la Iglesia tuviese la sensibilidad de acompañar la evolución de la humanidad y tratase con el mismo cariño de Madre a aquellas personas que deshicieron su unión conyugal pero que continúan su camino a la busca del amor y de la felicidad

Imagina que la Iglesia cuestionase la obligación inhumana del celibato, que, impuesta a los clérigos, se hizo obsoleta en la historia, y hoy contribuye a la mentira y el desequilibrio humano y afectivo...

Imagina que la Iglesia acogiese en un abrazo tierno y fraterno a todos aquellos hermanos en el sacerdocio ministerial que, casados, hicieron más completo su ministerio al expresar con la vida en pareja lo que hay de más bello en la creación: mujer y hombre a imagen de Dios...

Imagina que la Iglesia cambiase sus criterios para seleccionar sus cuadros de mando y sólo tuviese en su jerarquía gente capacitada, abierta, equilibrada, madura humana y afectivamente, capaz de entregar su propia vida por amor al Reino...

El arte de imaginar pone en marcha los sueños y permite vislumbrar la posibilidad de realizarlos en la práctica.

Ojalá que la Iglesia presente una nueva cara y lleve a cabo su misión de contribuir a la construcción de un nuevo milenio, libre de toda opresión y exclusión.

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Evangelio Misionero del Día: Lunes 01 de Junio de 2009

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 12, 1-12

Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y les dijo:
«Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías.
De nuevo les envió a otro servidor, y a éste también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. Envió a un tercero, y a éste lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros.
Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: "Respetarán a mi hijo". Pero los viñadores se dijeron: "Éste es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra". Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros. ¿No han leído este pasaje de la Escritura:
"La piedra que los constructores rechazaron
ha llegado a ser la piedra angular:
ésta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos"?»
Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque como prendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.


Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

Entregar los frutos responsablemente
Marcos 12,1-12
“Mandó a un criado a pedir a los labradores la parte de la cosecha”


Nuevamente Jesús toma la palabra y esta vez lo hace por medio de una parábola bastante conocida: la de los labradores malvados.

Jesús presenta al personaje central de la parábola: “Un hombre” y probablemente dueño de extensiones de tierra. Nos describe a continuación muy bien la actividad de este hombre que “plantó un viñedo y le puso un cerco, preparó un lugar donde hacer el vino y levantó una torre para vigilarlo todo”. Vemos a un hombre ocupado en preparar su viña y muy seguramente pensando ya en los frutos que le pueda dar.

Este hombre debía partir; entonces alquila la viña a unos viñadores y se fue confiando en el buen trabajo y en los frutos que daría la viña pues había sido bien sembrada.

Pasa el tiempo y el hombre, calculando que ya era el tiempo de los frutos manda sucesivas misivas a recoger la parte que le corresponde. Pero la cosa no era tan fácil. Ya los arrendatarios, por así decirlo, se habían adueñado de la viña y por consiguiente de sus frutos.

Las agresiones hechas a los mensajeros enviados van en aumento:
Al primero lo golpean y lo mandan con las manos vacías. (3)
Al segundo lo hieren en la cabeza y lo insultan. (4)
Al tercero lo matan. (5)

Los intentos del dueño de la viña por recibir sus frutos son vanos. Y uno a uno sus siervos reciben el atropello de los labradores malvados.

Pero el hombre no se rinde. Aún le queda otra oportunidad. Tiene a su amado hijo. Piensa que precisamente por ser su hijo lo respetarán y enviarán con él la parte que le corresponde. Pero no pensaban así esos labradores. A toda costa querían adueñarse de todo y ¿qué ocasión más propicia podían encontrar? Ese era nada menos que el Hijo, el heredero. Si lo quitaban del camino ellos serían los herederos. Y así lo hicieron. Lo mataron.

A este punto, Jesús, lanza una pregunta como queriendo cuestionar a sus interlocutores: “¿Y qué creen ustedes que hará el dueño del viñedo?”(9) Y sin dejar espacio a la respuesta él mismo agrega: “Pues irá y matará a los labradores y entregará el viñedo a otros” (9). Es una conclusión obvia. Si no se encuentra respuesta por parte de ellos, lo harán otros que respondan mejor.
Esta parábola nos trae unos elementos que podemos identificar claramente confrontándola con la realidad de Israel y con nuestra propia realidad.

Dios Padre es el dueño de la Viña, el que la ha trabajado y la entrega en las mejores condiciones, así nos lo presenta San Juan en su evangelio: “Mi Padre es el viñador” (15,1).
La viña es el pueblo de Israel. Esa viña Dios la ha entregado a unos labradores. Los jefes que uno a uno han pasado y la han gobernado. Algunos responsablemente otros aprovechando ‘el cuarto de hora’.

Pero aún hay un personaje que diríamos central: El Hijo amado enviado por el Padre y que desafortunadamente no corrió con buena suerte. Ese Hijo es Jesús, enviado por el Padre para nuestra salvación. Para recibir los frutos a su tiempo y convertirlos en certeza de salvación eterna.


Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

1. La parábola que Jesús narra presenta los siguientes personajes. Identifíquelos de acuerdo a la realidad del pueblo de Dios. (Viña, dueño de la viña, criados, labradores malvados, hijo,)

2. ¿Qué nos quiere decir Jesús a través de la Parábola de los viñadores malvados? ¿En qué momentos de la vida podemos estar actuando como ellos?

3. ¿Cómo puedo hacer vida la Palabra que me ofrece Dios hoy?

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Espíritu Santo es Pluralismo y Convivencia


Por Juan Masiá Clavel
Publicado por Vivir y Pensar en la Frontera

En la escenificación por Lucas del acontecimiento de Pentecostés, la irrupción del Espíritu como terremoto, ráfaga de viento y lenguas de fuego sobre la comunidad reunida desencadena un proceso de comunicación desconcertante: los galileos transformados de timoratos en audaces transmiten la Buena Noticia a gente “de todas las naciones que hay bajo el cielo”, pero no hace falta traducción simultánea.

Ni Pedro y Salomé, ni Magdalena y Juan utilizan un esperanto, ni obligan a los oyentes a aprender arameo, ni se refugian en el griego como hoy en el inglés. Habla cada cuál en su propia lengua y se entiende cada hijo de humano en la suya.

Por supuesto, ya sabemos que no ocurrió así. Se trata del ideal; lo que Lucas, como las primeras comunidades deseaban que ocurriera; lo que el Espíritu de Jesús les animaba a que ocurriera y hacia lo que nos hace hoy a nosotros encaminarnos para lograr que ocurra: la unidad, como en el mandala oriental de la variedad y la armonía, la síntesis de pluralismo y convivencia.

Cuando los constructores de la torre de Babel tuvieron que desistir de su empeño a causa del caos multicultural, la interrupción de las obras fue castigo y bendición. Castigo para quienes querían uniformar a todos y todas bajo la misma torre y lengua. Bendición porque, al dispersarse, se conservó la pluralidad de lenguas y la heterogeneidad de culturas.

El mensaje de Pentecostés no es sustituir la torre de Babel por una plaza de san Pedro y dicasterios vaticanos para uniformar y unificar a todos y todas bajo latines, dogmas, morales y ritos homologadores a machamartillo, sino una llamada a construir la convivencia promocionando la pluralidad al amparo del Espíritu que da vida, libertad y capacidad para relativizarlo todo, porque todo cambia menos el Espíritu que nos hace seguir cambiando continuamente.

El evangelio según san Juan que se lee este domingo dice así: “El Espíritu desvelador de la Verdad os guiará por el camino hacia la plenitud de la verdad” (Jn 16, 13: eís ten aletheian pásan). Si nos tiene que encaminar a la totalidad de la verdad, es porque todavía no estamos en ella.

Ninguna de las confesionalidades cristianas, ninguna de las iglesias hermanas, ni ninguna de las religiones hermanas está en posesión de la totalidad de la verdad, ni nosotros tampoco, por supuesto. La presencia del Espíritu que nos encamina hacia esa plenitud “subsiste” (en latín “sub-sistit”, está latente, inacabada e incipiente) también en la iglesia católica, pero sin que ésta tengan ningún derecho de monopolio sobre el Espíritu (no obstante la pretensión de algunas declaraciones como la instrucción Dominus Jesus de la CDF, de 6 de agosto del 2000, que interpreta en su n.16 el “subsistit” como si solamente subsistiese la autenticidad eclesial cristiana en la iglesia católica. Lamentaremos durante mucho tiempo el insulto a las iglesias hermanas y la marcha atrás en el ecumenismo que supuso este documento).

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Dejar de ser mármol

Publicado por Entra y Verás

El Espíritu es fuente de vida, de diversidad, de amor que se derrama sin cesar. En este día en el que termina la Pascua, debemos abrirnos a él para dejarnos transformar y abrirnos los demás.

Había una vez un escultor que después de más de un año de trabajo dio por terminada su obra. Aquel bloque de mármol se había convertido en dos extraordinarias esculturas que representaban a un hombre y a una mujer. Aunque recibió todo tipo de felicitaciones él no se encontraba muy conforme con su obra pues veía que le faltaba algo. Tras mucho pensar se dio cuenta de que lo que pasaba es que ambas esculturas no podían hablar. Él pensaba que solo estarían terminadas si lograba que se comunicasen. Pero todos sus intentos fueron inútiles y al final se dio por vencido.

En el evangelio Jesús exhala el Espíritu sobre los discípulos al igual que hizo el Creador con el primer ser humano. Con este gesto comienza a partir de ahora la nueva creación, los discípulos pasan a ser hombres nuevos y se lanzan a dar testimonio de la resurrección, pues la paz está con ellos y los acompaña. Pero las resonancias con el Antiguo Testamento las encontramos también en la descripción de la venida del Espíritu Santo que ofrece san Lucas en la primera lectura de los Hechos de los apóstoles. El Espíritu llega en medio de viento y fuego, al igual que Yahvé se presentaba en el Sinaí. El Espíritu lo llena todo igual que el viento, y lo enciende todo como el fuego. Todos comienzan a hablar en lenguas pero no como en Babel sino que aquí hay una unidad, un código común: el amor que nos capacita para el diálogo y el encuentro. Es este encuentro una dimensión muy importante ya que el Espíritu hace que sea posible la unidad en la diversidad. El Espíritu no entiende de diferenciación pero sí de diversidad ya que a todos llena y comunica su fuerza de amor.

La Iglesia nos une a todos por medio del bautismo aunque cada uno desde nuestra condición particular realicemos distintas funciones, distintos servicios a la comunidad. El Espíritu no adocena ni enjaula sino que es fuente de vida, de libertad y de amor a Dios y al prójimo como imagen suya. En Pentecostés, el Espíritu respeta las lenguas y los pueblos, no queramos ahora nosotros unificarlo, implantar un pensamiento único, pues echaríamos al Espíritu. Hemos de saber vivir con la diferencia desde el respeto mutuo y el diálogo constructivo, dentro y fuera de nuestra Iglesia.

El Espíritu ha sido el gran olvidado de la historia de la Iglesia pues parecía reservado a la jerarquía y a un exclusivo grupo de personas dotadas de cualidades especiales. Pero el Espíritu está ahí, en medio de la vida y del mundo, creando y recreando todos los espacios donde aparece la debilidad. Es un Espíritu de vida. Nosotros hemos de acoger al Espíritu, que se derrama continuamente sobre nosotros, como quien acoge un don precioso. Nunca tenemos que dejar de pedirlo pues no es algo nuestro sino un regalo de Dios. La oración es el momento privilegiado para acoger el Espíritu pero también lo recibimos en los sacramentos, como un verdadero don de Dios.

Hoy, último día de la Pascua, es el día del Espíritu: el Espíritu de Dios llenó la vida de Jesús; así vivió para los demás, para todos; y nos mostró el verdadero rostro de Dios. Jesús nos ha entregado su Espíritu: nos hace hijos de Dios y nos capacita para ser continuadores de su obra. Como bautizados debemos dar testimonio de nuestra fe en medio de la humanidad, por medio de palabras y sobre todo de obras. Que no nos quedemos en el discurso fácil de piedad rancia sino pasemos a una acción solidaria, sensible, abierta y caritativa en nuestro entorno más cercano Dispuestos al encuentro y al diálogo. De ese modo nos convertiremos en esa creación nueva y dejaremos de ser esculturas del mejor mármol. Como escribió san Agustín en uno de sus sermones: Si queréis recibir la vida del Espíritu Santo, conservad la caridad, amad la verdad y desead la unidad.

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Herejías en YouTube

Por Robert Barron
Publicado por Mirada Global

Chicago / Cultura – Hace un año empecé a publicar breves reflexiones sobre películas, música y cultura en YouTube, que es probablemente el sitio web más visitado en el mundo. Este ejercicio se ha parecido a la aventura de San Pablo en el Areópago de Atenas, que predicaba el Evangelio en medio de un montón de otras ideas que competían entre sí. YouTube es un Areópago virtual, donde se exhiben todos los puntos de vista –desde los sublimes hasta los profundamente perturbadores–. Hasta ahora en mi trayectoria como profesor o predicador católico, jamás he estado más lejos como ahora de dirigirme a los que comparten mi punto de vista. Las respuestas más numerosas han llegado con motivo de escritos sobre ateísmo y fe. Hice un video titulado "Por qué tiene sentido creer en Dios", otros tres en respuesta a Christopher Hitchens y el más conocido, una respuesta a la película "Religulous" de Bill Maher.

Los que visitan YouTube pueden subir comentarios; los cientos que yo he recibido han sido abrumadoramente negativos. Algunos son motivados emocionalmente y groseros, pero otros son considerados y han dado lugar a serios intercambios de ideas. A medida que sostengo debates con estos mayoritariamente jóvenes opositores a la religión y en particular de la religión católica, he distinguido cuatro patrones básicos de oposición que bloquean el recibir la fe. En el segundo siglo, San Ireneo escribió su clásico Adversus Haereses (Contra las herejías); si un apologista contemporáneo quisiera conocer las herejías de nuestro tiempo, podría consultar estas objeciones en YouTube. He identificado cuatro: cientismo, angelismo eclesial, fundamentalismo bíblico y Marcionismo.

Cientismo. En los videos he apelado a argumentos clásicos y contemporáneos para apoyar la existencia de Dios, demostrando que debe haber un piso estable para la contingencia del mundo y una fuente inteligente para la inteligibilidad del mundo. Me encuentro con alguna versión de la siguiente declaración: La materia, o el universo como un todo, o el big bang, o la "energía" es una explicación adecuada de todo lo que es. Cuando alego que el big bang es en sí mismo la indicación más clara que el universo entero –incluyendo la materia y la energía– es radicalmente contingente y necesita una causa extrínseca, dicen que estoy hablando tonterías, que la ciencia no prueba la existencia de Dios. Yo concuerdo, insistiendo que las ciencias tienen que ver con realidades y relaciones en el mundo, pero que el Creador, por definición, no es un ingrediente del mundo que él creó.

A lo que me opongo aquí no es a la ciencia, sino que a la posición filosófica de que la realidad está restringida a lo que las ciencias empíricas pueden medir. Cuando uno de mis oponentes afirmó que sólo la ciencia trata con la realidad; le informé que estaba cayendo en una auto-contradicción operacional, ya que estaba haciendo una afirmación no científica para apoyar su postura. Estoy abismado por la pobreza filosófica de mis interlocutores en YouTube. A pesar de que la mayoría puede hablar con cierta destreza sobre física, química o astronomía, están completamente perdidos cuando el análisis se vuelve filosófico o metafísico.

La segunda herejía es lo que llamo angelismo eclesial. Repetidamente mis interlocutores me dicen: "¿Quién es usted, un sacerdote católico, para estar haciendo declaraciones sobre la verdad, cuando su iglesia ha sido culpable de tantas ofensas morales contra la raza humana: las Cruzadas, la Inquisición, las caza de brujas, el apoyo a la esclavitud y el escándalo de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes?" Más que refutar mis argumentos a favor de la fe religiosa, éstos son ignorados, con el despectivo gesto de: "consideren su origen".

Yo contesto insistiendo que la existencia de malos católicos no es en sí demostrativo que el catolicismo sea malo. Un aliado poco frecuente en un foro de YouTube comentó que el uso de la física de Einstein en la producción de las armas nucleares que mataron a cientos de miles de inocentes no constituye un argumento contra Einstein. Como reza el viejo adagio, malas acciones no excluyen buenas acciones.

No rechazo la premisa mayor de su argumento. Les he dicho que estoy con Juan Pablo II, quien pasó años pidiendo perdón por las malas prácticas de los católicos a través de los siglos. Pero los cristianos siempre han estado conscientes que la Iglesia, tal como dijo Pablo, "lleva este tesoro en vasos de barro". En los sacramentos, en especial en la Eucaristía, en sus enseñanzas esenciales, en su liturgia y en las vidas de sus santos, la Iglesia participa de la divinidad misma de Dios. Pero es frágil en su dimensión humana. El angelismo eclesial desdibuja esta distinción y hace que cualquier falla en la gente de la Iglesia debilite la legítima reivindicación de la Iglesia de declarar la verdad.

Una tercera herejía es el fundamentalismo bíblico. Escucho a mis opositores de YouTube declarar que la Biblia es un revoltijo de "mitos de la edad de bronce" (Christopher Hitchens) y tonteras infantiles sobre serpientes que hablan, un universo de 5.000 años de antigüedad y un hombre que vive durante tres días al interior de un pez. Yo contesto que la Biblia no es tanto un libro como una biblioteca, hecha de textos de una gran variedad de géneros y escrita en épocas muy diversas para audiencias muy diversas. Tal como uno no interpretaría la "biblioteca" literalmente, no se debiera interpretar toda la Biblia con un solo par de lentes.

Entonces la respuesta típica de mis interlocutores de YouTube es que estoy proponiendo una novedad de manera de responder a los ataques de las críticas modernas. Trato de guiarlos hacia Ireneo (siglo segundo), Orígenes (siglo tercero) y Agustín de Hipona (siglo cuarto), quienes se ocuparon de la complejidad de la Biblia a través de una hábil hermenéutica. Algunos de los que aceptan la analogía de la biblioteca se preguntan cómo decide uno de qué tipo de texto se trata y por lo tanto qué tipo de lentes interpretativos usar. Yo contesto que sus buenas preguntas prueban la legitimidad de la asunción de la Iglesia católica que la iglesia –esa variegada comunidad de interpretación que ha sobrevivido 20 siglos- es necesaria para lograr una interpretación bíblica efectiva en nuestros días. Pregunto ¿cómo sabemos la diferencia entre Winnie the Pooh, Los hermanos Karamazov, La divina comedia, el Lincoln de Carl Sandburg y el Lincoln de Gore Vidal? Entonces contesto mi propia pregunta: has sido entrenado por una larga y disciplinada tradición de interpretación. Algo similar está en juego en la lectura bíblica auténtica.

La cuarta herejía de YouTube es el Marcionismo, lo que nos vuelve hacia uno de los principales opositores a Ireneo, Marción. Él sostenía que el Nuevo Testamento representaba la revelación del verdadero Dios, pero que el Antiguo Testamento era la revelación de un semidiós patético marcado por la pequeñez, los celos y la violencia. Esta antigua herejía reaparece prácticamente intacta en los foros de YouTube. Mis interlocutores se quejan sobre el Dios moralmente ofensivo, vano, sicótico y violento que aparece en el Antiguo Testamento, que manda proscribir ciudades, que ordena genocidios para que su pueblo pueda tomar posesión de la Tierra Prometida, que manda azotar las cabezas de los niños contra las piedras. Esta queja se hace más frecuente a raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001. Si yo apunto hacia la sabiduría de la tradición bíblica, me encuentro con esta objeción.

Aliento a mis contrincantes a que lean toda la Biblia bajo la luz del Cristo crucificado y resucitado de entre los muertos. Les hablo de una imagen en el Libro de Revelaciones de un cordero que parece haber sido sacrificado. Cuando nadie en la corte celestial es capaz de abrir el pergamino que simboliza toda la historia de la salvación, el cordero es el único en lograrlo. Esto indica que el Cristo no violento, que murió por los pecados del mundo y devolvió amor y el perdón de los pecados, es la clave interpretativa de la Biblia. Fue bajo este aspecto que Orígenes, por ejemplo, leyó los textos sobre la proscripción del Antiguo Testamento como una alegoría sobre la lucha contra el pecado. El resultado final es este: no se debe introducir una cuña entre los dos testamentos; en vez de ello, debemos permitir que Cristo sea la estructura lógica de todas las Escrituras.

¿Qué está bloqueando la prédica de la fe, especialmente entre los más jóvenes? Muchas cosas. Pero sugiero que predicadores, profesores, evangelistas y catequistas pongan especial atención en estos cuatro aspectos.

_______________________
Rev. Robert Barron es titular de la Francis Cardinal George Chair of Faith and Culture en University of St. Mary of the Lake / Mundelein Seminary en Mundelein, Ill. Su sitio web es www.wordonfire.org. Publicado en America magazine, www.americamagazine.org

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¡Venga tu Espíritu Santo!


Publicado por El Blog de X. Pikaza

Cristiano es quien descubre gozoso, agradecido, la presencia de Dios de Jesús, dejándose transformar por su Espíritu, convirtiéndose así en portador el Espíritu de Dios, que es amor y esperanza, que es "comunión, perdón y vida perdurable" (Credo). Por eso, cuando quiere hablar de Dios, el Cristiano ha de contar la historia de Jesús, viendo en ella el principio y fuente del Espíritu: lógicamente, en diálogo con Dios y con los otros hombres y mujeres, el cristiano se descubre enriquecido (fundado e impulsado) por la misma presencia de Dios, a quien descubre como Espíritu. Pues bien, para los cristianos, el Espíritu Santo es el gran don (el regalo más grande) de Jesús. Por eso, allí donde el texto oficial del Padrenuestro dice: Venga tu Reino, muchos manuscritos antiguos interpretan y dice: ¡Venga tu Espíritu!, un Espíritu vinculado al pan nuestro de cada día, al perdón de las deudas y a la vida perdurable. La vida de Dios en nosotros, eso es su Espíritu. Mostrar la presencia del Espíritu de Dios es dejarnos transformar por ella, en libertad y gozo.A todos quiero desear un gran día de Espíritu, es decir, de libertad, de amor y de paz, pues es Dios quien actúa en y vive en nosotros

La pregunta no es saber si Dios existe, sino: ¿está o no está Dios entre nosotros? (Éx 17, 7). Ciertamente, él sabe que Dios se encuentra con nosotros, como amor y fuerza que procede de Jesús y que nos lleva (por Jesús) hasta la nueva realidad de la vida ya reconciliada, a la Ciudad-Esposa de Ap 21-22. Pero él debe actualizar y cultivar esa presencia, dentro de la iglesia, en un camino de transformación histórica.

Por eso, hablar de Dios no es ya ejercicio de teoría; no es tampoco una manera de sentirnos vinculados al gran todo sagrado, sino mostrar (testimoniar) lo que el Espíritu divino suscita y despliega en nosotros, en diálogo e historia, diciendo desde el fondo de ella ¡ven Jesús! (Ap 22, 17), en decir, ¡Ven Espíritu Santo!

Un problema de fondo. El ocultamiento del Espíritu

Dios no es para los hombres una obligación o norma abstracta que se impone por fuerza, no es ley o norma externa, sino gracia: es milagro que funda y culmina la vida, amor hecho principio de todo lo que existe. En ese campo nos sitúa la experiencia y pregunta teológica cristiana: el Espíritu de Dios es la hondura y comunión, la fuerza y poderío, el gozo y la ternura de Dios en su creación.
Pues bien, el pe
nsamiento de Occidente ha dado primacía al Dios de los filósofos, Dios del poderío y voluntad, de la razón y la conquista de la tierra. Ciertamente, ella ha meditado en la paradoja de la encarnación de Dios en Cristo, pero ha dejado en segundo plano el relato, la narración humilde y gozosa de su experiencia histórica y de su acción liberadora, para centrar su argumento discursivo en la naturaleza divina y humana de Jesús. Ella ha confesado que el Espíritu es también divino, pero ha situado su divinidad en un plano de transcendencia pura o de sacralidad ritual, sin destacar su acción en la historia de liberación y salvación humana, por medio de la iglesia concreta. Así podemos condensar esta visión:

– Jesús vendría a presentarse como "realidad humana" (naturaleza) a la que de una forma un poco extrínseca se uniría, por obra del Dios entero (Padre, Hijo y Espíritu), el Hijo eterno, que es ahora quien importa. Por eso, la teología deja de contar la historia concreta de Jesús o la deja para edificación particular de los fieles, en plano de espiritualidad intimista. Pues bien, ese Jesús de la teología sin historia (desligado de su mensaje, separado de sus obras y su muerte) ha podido convertirse en principio de sacralización de cualquier sistema social, cultural, político.

– El Espíritu queda sin historia, a merced del pietismo particular o de ritualismo y jerarquicismo oficial. Por un lado aparece como realidad divina, elemento interno de las relaciones trinitarias a quien, por coherencia exegética, se le aplican (sin que sean suyas) las obras que Dios realiza para santificación de los hombres. Por otro tiende a convertirse en proyección de los deseos e ilusiones de la propia persona o del grupo.

Esta situación se expresa en una ruptura de niveles. Por un lado queda el discurso sobre Dios como absoluto; por otro el camino de la vida. Es como si se hubieran separado los planos: como si hubiera una esquizofrenia entre el pensamiento general y la existencia concreta.

– Plano de racionalidad teológica. Dios Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu ) queda como sujeto de pura especulación. La edad moderna y contemporánea no ha combatido al Dios cristiano (en Jesús y el Espíritu) sino a la superestructura intelectual que de ese Dios habían hecho teólogos y hombres de cultura.

– El campo de la vida. La Biblia cuenta la experiencia de hombres y mujeres que han ido descubriéndose a sí mismos desde Dios, haciendo un camino de búsqueda y felicidad (fidelidad) humana. Es libro narrativo, relato de aquello que Dios va realizando por su Espíritu (como Espíritu) en el camino humano, por el Cristo.

Espíritu Santo, diálogo y vida en la historia

Vuelvo al principio preguntando ¿estamos solos sobre el mundo o camina Dios con nosotros, por medio de Jesús, con la fuerza de su Espíritu? Ésta es la pregunta de la Biblia. Desde ella queremos elaborar nuestro trabajo, descubriendo a Dios como aquel que, habiéndose revelado en Jesús, sigue caminando con nosotros por su Espíritu. Centramos el trabajo en dos experiencias principales: diálogo e historia. Diálogo implica personalidad, encuentro mutuo, en clave de creación compartida. Historia es camino, proceso de realización. Estos serán los "nombres" básicos del Espíritu Santo:

– Diálogo. Concebimos al Espíritu como principio y contenido del diálogo de Dios con los humanos. En perspectiva de inmanencia trinitaria, el Espíritu se identifica con el mismo diálogo intradivino: encuentro de amor del Padre con el Hijo. En perspectiva de economía de la salvación, se identifica con el diálogo humano dentro de la historia El Espíritu es amor: abrir caminos de comunicación afectiva en clave dialogal.

– Historia. El Espíritu es diálogo en el tiempo, hecho historia. Del diálogo nacemos, en diálogo existimos; de esa forma somos historia, camino de realización personal. Para la Biblia, el ser humano se define desde el nacer, darse y morir, desde el diálogo en la historia. Los momentos de la historia humana, que es proceso de creación, búsqueda azarosa y culminación escatológica (en el Cristo), forman eso que pudiéramos el entramado y contextura bíblica del Espíritu Santo.

Sabemos que el humano es diálogo: vive en la medida en que recibe su ser y lo comparte, en comunicación donde se incluye muerte. Pero añadimos que es historia comunicativa, que se cierra y abre por la muerte (y la resurrección). Así lo mostraré empezando por el mensaje de Jesús y pasando al estudio de su pascua; desde ese fondo estudiaré su divinidad (personalidad), para fijar después los elementos de su historia (perdón, comunión, vida eterna).

El evangelio del Espíritu Santo

El Espíritu se encuentra vinculado a la creación; por eso dice el Génesis que "aleteaba (se cernía) sobre la superficie de las agua" (Gen 1, 2). Pues bien, el Espíritu del principio (protológico) ha venido desvelarse en la esperanza de Israel como fuerza final de Dios que hará culminar todas las cosas. El mundo no ha surgido por capricho de Dios, como realidad separable de su amor, alejada de su vida, sino que Dios lo ha fundado y lo mantiene cerca de sí, en la entraña de su entraña, pues su mismo Espíritu lo crea, sustenta y culmina.
Por eso hay que hablar del Espíritu en clave de acción creadora y esperanza escatológica, tranzando desde Jesús un camino de realización abierto hacia la vida eterna. En el centro, entre creación y culminación, está la historia. Para situar mejor el tema vinculamos y distinguimos, de manera general la perspectiva judía y cristiana:

* Judaísmo normativo. A la espera del Espíritu Santo. Asumiendo y recorriendo el camino de historia del AT, un judaísmo más normativo (no todo el judaísmo) ha buscado la efusión futura, escatológica, del Espíritu Santo: creer en Dios significa aguardar la obra de su Espíritu, mantenerse en el camino que conduce a la culminación de todas las cosas.
En el momento actual, los justos se encuentran perdidos, dominados por la injusticia, sufrimiento y muerte. Pero saben que Dios ha de actuar: aguardan la manifestación del Espíritu a través del rey mesías (cf. Is 11,1-9); esperan que el Espíritu transforme a todo el pueblo, de manera que ellos ( y todos los justos de la humanidad) puedan un día alcanzar la existencia liberada (cf. Ez 36-37; Joel 3,1-5). No hay Espíritu (cf. Jn 7, 39): lo habrá en el futuro. Mientras enfermos y pobres sigan sufriendo no puede hablarse de Espíritu en la tierra.

* Evangelio de Jesús. Anuncio del reino, presencia del Espíritu. Allí donde ese judaísmo esperaba la llegada del Espíritu de Dios, de una manera sistemática y significativa, Jesús ha proclamado el mensaje del reino, realizando sus signos sobre el mundo, ofreciendo ya el Espíritu, el despliegue salvador de Dios, su gracia.
El Espíritu pertenece, según eso, a la intimidad del misterio de Dios, en su apertura hacia los humanos. Pues bien, Jesús confiesa que ese Espíritu del reino ha venido a manifestarse ya, transformando desde ahora a los humanos: curando a los enfermos, ofreciendo bienaventuranza a los pobres. No ha cambiado externamente el mundo, pero el Espíritu actúa y lo va transformando por dentro con su gracia.

Jesús, la obra del Espíritu Santo

El Espíritu de Dios recibe por tanto una función e identidad cristiana (=mesiánica, actual) por Jesús. Ya no sólo es fuente de futuro, principio de transformación para el final de los tiempos, sino experiencia actual de liberación de los humanos. Por un lado, está relacionado con el anuncio de gracia de Jesús. Por otro se halla unido a sus gestos de liberación:

* Jesús anuncia el reino como gracia. Superando el juicio de Dios que, conforme a Juan Bautista, amenazaba a todos (cf. Mt 3, 7-11), ha presentado a Dios como principio de nueva creación. Por eso, llevando a su meta la búsqueda israelita, nos conduce hasta el origen y meta de Dios a quien concibe presente ya en el mundo por el Espíritu (como Espíritu).

* Jesús ha realizado los signos del reino: ofrece perdón y camino de Dios a pecadores y expulsados de la alianza de su pueblo; llama a publicanos y perdidos al banquete de la vida; cura a posesos y expulsados, acoge a pobres y perdidos. De ese modo realiza la obra del Espíritu santo (=puro) en un mundo de impuros.

Precisamente aquí donde el anuncio del reino se convierte, por Jesús, en fuerza creadora, principio de transformación y libertad humana (perdón, curaciones), se revela el Espíritu de Dios, volviéndose cristiano. Este es el centro de la cristología práctica y pneumatológica. Los escribas de Jerusalén le acusan de estar "unido al Diablo". Él responde en forma programática:

Si expulso a los demonios con el Espíritu de Dios
eso significa que el Reino de Dios está llegando a vosotros (Mt 12, 28).

Reino y Espíritu se unen, oponiéndose al poder demoníaco que oprime y perturba al ser humano, haciéndole esclavo de sí mismo y de la muerte. El Espíritu es poder de nueva creación, Vida de Dios que se vuelve por Jesús principio de existencia (curación, acogida, salud, esperanza) para los humanos, iniciando un camino que culminará en la pascua de Jesús:

*Los demonios destruyen al humano. El judaísmo normal de aquel tiempo pensaba que debían expulsarse (curando a los humanos), pero había que hacerlo conforme a la ley, guardando el orden marcado por la estructura social israelita. Esa ley ayuda al pueblo en su conjunto (como sistema sacral), pero oprime a los más indefensos del sistema.
Con audacia y novedad insospechada, Jesús ha descubierto que el mismo Satán se esconde y actúa en el sistema sacral que oprime a los pobres. Por eso les cura, rompiendo (o poniendo en riesgo) el orden del sistema. Lógicamente, su gesto crea polémica: Jesús está acusando de diabólico al sistema legal del judaísmo; lógicamente, el sistema responde declarándole poseso.

* Jesús defiende su actuación extra- o supra-legal en favor de los proscritos de Israel (de los posesos e impuros), declarando que el Espíritu de Dios le sostiene precisamente en su labor de mensajero del reino y exorcista: no acepta el control de los escribas de Israel, sino que actúa como portador del Espíritu de Dios que desborda (rompe) el control del judaísmo.
Demoníaco es todo lo que oprime al ser humano. Propio del Espíritu es aquello que libera. De esas forma, frente a la nación-ley de Israel eleva Jesús el don poderoso del Espíritu: el reino de Dios.

Esta temática nos sitúa en el centro del mensaje y obra de Jesús que se presenta como portador de la libertad de Dios para todos los humanos, iniciando desde el centro de Israel la obra escatológica anunciada por los profetas:

El Espíritu del Señor está sobre mí;
– por eso me ha ungido para ofrecer la buena nueva a los pobres,
– me ha enviado para proclamar la libertad a los cautivos
(Lc 4, 18; cf. Is 61, 1-2; 58, 6).

Lógicamente, los judíos que entienden al Espíritu en clave nacional, como poder divino al servicio de sus intereses religiosos y sociales, acusan a Jesús y quieren ajusticiarle, conforme al método tradicional del talión unánime, despeñándole de la roca de su pueblo. Pero Jesús escapa (cf. Lc 4, 28-30). El Espíritu que acoge a los marginados y cura a los enfermos se ha vuelto duro y conflictivo para aquellos que quieren mantener sus ventajas nacionales:

* Sabe y proclama Jesús que todos los pecados se perdonan, porque Dios es gracia y porque acoge a los pequeños y perdidos de la tierra: el Espíritu es perdón universal, comunión para todos los humanos, reino que rompe las fronteras legales y sacrales de un pueblo particular. Pues bien, ese Espíritu suscita el rechazo de los israelitas que quieren conservar su identidad sacral, su ley de santidad divina.

* Los que rechazan el perdón (no acogen y perdonan a los expulsados del sistema) quedan sin perdón. Así excluyen toda posibilidad de salvación, pues pecan contra el Espíritu Santo, es decir, contra el perdón y comunión de Dios, contra su reino (Mt 12, 31-32; cf. Mc 3, 28-30). Este no es pecado de los malos, sino de los piadosos que no aceptan el perdón social y religioso que Jesús ofrece a los "malos".

Padre nuestro pneumatológico: ¡Venga tu Espíritu!

Llegando al final en esta línea, podemos afirmar que el Espíritu no es sólo el poder de libertad y perdón que lleva al Reino, sino el mismo reino de Dios, como ha sabido interpretar una variante textual de Lc 11, 2 que, en lugar de venga el reino, dice venga a nosotros tu Espíritu Santo. El mismo Espíritu es Reino: Dios hecho camino y culminación para los humanos.

El texto normativo del Padrenuestro dice: Venga tu Reino

Muchos manuscritos antiguos interpretan: Venga tu Espíritu Santo

El Espíritu primero, de Gen 1, 2 (poder de creación) se vuelve así Espíritu último, plenitud escatológica. Este es el escándalo más fuerte, la novedad que han detectado bien los adversarios de Jesús cuando le acusan: Dios recrea el mundo de una forma que muchos no querían, ni esperaban. Allí donde los humanos parecían ya fijados en el mundo (judaísmo), Jesús ofrece la presencia universal, transformadora, de su Espíritu de Reino.

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Comentario a los testimonios del Cuaderno “Por qué volví a la fe” Papeles de Cristianismo y Justicia (Nº 199)

La elección de los testimonios del Cuaderno ( “Por qué volví a la fe” Nº 159 de Cristianismo y Justicia : http://www.fespinal.com/espinal/llib/es159.pdf) no fue efecto de una planificación sino que debe bastante al azar: vinieron dados por encuentros personales o por la sugerencia del amigo que te dice que él conoce a alguien que podría ser un testigo en este tema. Son pocos y necesitarían un trabajo de campo mucho más amplio.
Pero tienen al menos la ventaja de su espontaneidad y su diversidad.
De manera provisional, creemos no obstante que permiten vislumbrar unas reflexiones comparativas y apuntar algunas conclusiones modestas. Dividiremos esta reflexión en tres campos.
En alguno de los casos narrados, quedó dentro un “gusanillo” de que «a lo mejor Dios será otra cosa»… Pero era una sospecha estéril.

2. Crisis

2.1. Todas las vueltas a la fe han pasado por una crisis que, a veces, ha sido muy dolorosa y, en algunos casos, ha sido doble: crisis de “destrucción” del esquema mental (del “chip”) en el que se vivía, y crisis por la busca de una nueva orientación (la cual nunca viene dada de inmediato).

2.2. Este rasgo es común; pero las historias de esa crisis son muy diversas. En un caso se trató sólo de un malestar que se sospechaba podría ser «una sed de Dios, sin saber aún si existe en realidad». En otro caso la crisis es mucho más fuerte: es la sensación de «no ser feliz y tenerlo todo » (y “todo” no sólo en un sentido material, sino incluso en la orientación afectiva y axiológica de la propia vida).

Esa sensación provocaba angustia: porque, «sin esperanza, se acaba siendo sólo un corazón acorazado» para no ser herido, pero al que su misma coraza protectora acaba «volviéndole incapaz de dar todo el amor que llevaba dentro».

En la tradición cristiana son conocidos muchos otros casos más de ese nivel en la crisis, y podemos asegurar que es una noche muy oscura, y que mucha gente prefiere eludirla agarrándose al clavo ardiente de una postmodernidad que sólo sabe decirte: «esto es todo lo que hay y te harás
más daño si te empeñas en buscar más…». Quizás en el testimonio que narra nuestro Cuaderno, la orientación de la propia vida hacia la lucha por la justicia y por los oprimidos actuó secretamente
como aquello que los antiguos llamaban «preparación evangélica», y evitó que la crisis llevara a la desesperación.

En los casos restantes la crisis de la increencia fue distinta: el propio esquema mental se derrumbó en cinco minutos ante el mausoleo de Lenin que, junto a la constatación de que también el ateísmo
tiene “opios del pueblo” (ídolos), evocó la experiencia ya lejana del propio rechazo de la fe precisamente porque era opio del pueblo. Y la autora comenta muy bien, no sólo que esa experiencia fue como «un cóctel Molotov en manos de Dios» (que no construyó nada positivo, pero lo dejó todo cuarteado), sino que en ella descubrió que la religión no es opio del pueblo pero «¡tampoco es la dueña de Dios!».

Finalmente la crisis de la autodestrucción por la heroína. Aquel «vuelo de la libertad » que se intuía con tanta evidencia al entrar en la juventud acabó siendo el mito griego de Ícaro al que el acercamiento al sol de la libertad, conforme subía volando, acabó por derretirle las alas.

Fue esa experiencia del «¡hasta dónde he llegado!» tan frecuente en muchos casos de drogadicción entre nosotros. En este caso, la protagonista tuvo la suerte de un buen tratamiento físico y psicológico que primero reconstruyó su carácter («me volví más tolerante, más compasiva») y
que fue otra “preparación evangélica” al despertarle la «necesidad de ser purificada, sanada, perdonada».

2.3. En cualquier caso, y pese a la variedad de las historias, parece que el deseo y la necesidad de sentido son factores que han desatado muchos procesos de busca o de retorno. Este podría ser un
factor común en todos los testimonios analizados, junto al otro dato de que la vuelta a la fe no es, por lo general, un camino fácil.

3. Retorno
3.1. Pero, constatada la crisis y activados el deseo y la búsqueda de sentido, es posible encontrarse como el pueblo judío: fuera de Egipto pero en el desierto. Y el desierto puede ser largo. Este suele ser
otro dato fundamental en este tipo de procesos.

Y conviene saberlo.
Siguiendo la imagen bíblica del desierto, hay que añadir que en él se encuentran obstáculos (por ejemplo: la sensación de muchos creyentes a los que un testimonio califica como «viejos, carcas,
beatos e impositivos»). Precisamente por eso suele ser común a todos los testimonios (e imprescindible seguramente) el encuentro con algún suceso o testigo que actúa de mistagogo o de eso que los evangelios llaman “signo”.

En las historias que comentamos esos signos suelen ser diversos según las situaciones
particulares de cada cual, en analogía con lo que cuentan los evangelios en las apariciones del Resucitado: en un caso fue la sugerencia de que «quizá no buscas tú a Dios, sino que Dios te está
buscando a ti» con el asombro increíble de «¡ser tenida en cuenta por Dios!».

Un llanto prolongado pero no compulsivo sino «desde dentro». En otro caso, fueron la estancia en un lugar de paz y de silencio junto a la acogida incondicional, los que dieron esa lección tan necesaria
de que «encontrar al amor es algo que nunca llegará por la razón»; de donde se sigue que «volví porque quise querer».

O la comprensión de que hay que dar un salto que, por razonable que parezca, no deja de ser un salto: «decir que no soy producto del azar sino de un proyecto de Dios», nunca será conclusión de una demostración lógica o matemática. Aunque pueda considerarse razonable aceptar «que Dios haya creado criaturas abiertas a Su Misterio».

O el perdón y acogida de la propia familia como “sacramento” (señal) de que Dios puede ser así de misericordioso y gratuito…
3.2. Una vez resuelto el proceso, a través de signos muy diversos, volvemos a encontrar una coincidencia llamativa en la descripción de la nueva situación: «sensación de vuelta de calcetín». Giro de 180 grados. Un cambio que quizá uno mismo no percibe pero los otros sí («hasta mi mujer me lo comenta»). Yapaciguamiento de lo que ahora es leído como «sed de infinito» (lo que los discípulos de Emaús descubrían tras el encuentro con el Resucitado como «ardor del corazón»), y que merece ser calificado como «una de las experiencias más bellas de mi vida».

3.3. También hay cierta coincidencia en que esa nueva situación no es sin más un puerto de llegada sino una tarea o un camino nuevo: «encontrar a Jesucristo es encontrarse a sí misma; y capacita para
amar».
Sensación de “compañía” (aunque siga habiendo noches y dudas) y descubrimiento de la importancia de la comunidad para la fe. O necesidad de formación y estudio junto a la tarea de cómo relacionarse
mejor con todos… Todo eso no son metas sino caminos. Como el camino de la
vida contemplativa que nos es descrito por su autora con esta doble característica:
que ahora es vivida como describía el mismo san Agustín: «por fin le respondí» (de ahí el título: «Historia de una seducción »).

Y que no es concebida como una retirada o huida, sino como algo que «cuando se ha experimentado no se puede callar».

3.4. Notemos con tristeza, para concluir, que todos los testimonios reconocen su dolor por la imagen de la iglesia actual y por lo que uno de ellos llama su «pecado estructural». Aunque también se le reconoce por su papel positivo de haber sido depositaria y transmisora del inapreciable legado de la Buena Noticia de Jesucristo sobre Dios.

Para reflexionar
Este balance de los textos, sugiere todavía otros puntos de carácter más teológico que pedirían una reflexión más lenta, y que aquí nos limitamos a enumerar:
1. Tuvo mucha razón Karl Rahner, cuando, en un texto ya famoso, habló de la importancia de la experiencia espiritual hoy, en una sociedad plural y no sociológicamente cristiana. Sin ella se pierde la
fe al entrar en otro ambiente. Con ella puede recuperarse firme, aunque a la hora de formularse siempre se quede corta.

2. También tuvo mucha razón el mártir de Hitler, Dietrich Bonhoeffer, cuando hablo de la fe «en un mundo no religioso », propugnando distinguir entre fe y religión; y preguntándose como podría ser
Cristo «Señor también de los no religiosos ».

3. Debe ser reflexionado también el obstáculo de la institución eclesial: no sabe transmitir sino sólo imponer. Y parece que no le interesa comunicar la experiencia de Dios sino salvaguardar poder institucional e imponer a la sociedad su modo de ver. Lo que hoy algunos han comenzado
a llamar «el talibanismo católico ».

Pero el mal viene de tantos siglos que no hay que pensar en una solución rápida (más aún tras el rechazo tácito al Vaticano II en la hora presente)1. Hay aprender a creer dentro de esa Iglesia, luchando por cambiarla, pero comprendiendo que la fe implica que Dios es más grande que ella.

4. También, como un obstáculo paralelo, convendrá destacar la vinculación de la fe con la crueldad del mundo, en lugar de concebirla como una huida de él: si Dios es amor en un mundo como éste ha
de ser un amor “asimétrico”. Y sólo se puede serle fiel con una opción clara por las víctimas de esta historia y una lucha por la justicia para ellas.

5. Finalmente queda, como tema de una reflexión más lenta, la importancia de los encuentros: que si alguien se acerca sepa ser como el desconocido de Emaús que hizo que ardiera otra vez el corazón de aquellos discípulos sin esperanza.

Quizás por ahí andarían algunas pistas para eso que se llamó una «nueva evangelización» y parece haber quedado en agua de borrajas.

Cristianisme i Justícia
Febrero 2009
————————————–
Imprime: Edicions Rondas S.L. - ISSN 1135-7584 - D. L. B-45397-95

1. Vale la pena reproducir estas palabras del teólogo francés J. P: Jossua OP, convertido él también: [Desde hace siglos] «la Iglesia católica está inevitablemente mal construida… Se puede luchar en el interior para hacerla evolucionar lo más posible, gestionar espacios de libertad, dar responsabilidad, pero es una ilusión creer que se puede verdaderamente cambiar la estructura de la Iglesia…Hemos tenido un papa evangélico, hemos tenido un concilio extraordinario… y luego vemos cómo todo vuelve a lo mismo…

Todos esos estadios antiguos creo que son estructurales. Pero hay que vivir ahí dentro, porque
está el evangelio, porque está el Espíritu, e intentar ayudar a encontrar su libertad. Pero eso no
significa que podamos reformar por mucho tiempo un sistema tan cimentado, aunque tenga fisuras…»
(El Ciervo, julio-agosto 2008, pág. 28).

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La propuesta de Benedicto XVI para la cultura: "Reza, trabaja... y lee"

El portavoz vaticano pide no descuidar la importancia del estudio en tiempos de Internet

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 31 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha presentado en un lema la clave para volver a humanizar la sociedad y la cultura: "Ora et labora et lege": "Reza, trabaja y lee", constata el portavoz de la Santa Sede.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, pide no descuidar la "perenne actualidad" del mensaje de san Benito de Nursia, que propuso el Santo Padre al visitar el 24 de mayo la abadía de Montecassino, fundada por el patriarca del monaquismo occidental.

En su editorial del último numero de "Octava Dies", semanal del Centro Televisivo Vaticano, el padre Lombardi profundiza en los elementos del eslogan: ante todo la oración, que hace presente "el primado de Dios y de Jesucristo en la vida persona y comunitaria. Después el trabajo: el cansancio cotidiano que hay que humanizar y espiritualizar, descubriendo y respetando el valor y el orden de la creación. Por último, la lectura, es decir, la cultura y la educación".

"A decir verdad, todos nos acordábamos desde siempre del 'ora et labora", pero noto todos teníamos presente el tercer elemento: 'et lege', es decir, 'lee, estudia'. No es casualidad que sea precisamente el Papa Benedicto quien nos lo ha señalado, un Papa en el que la síntesis entre oración, servicio y cultura se presenta no sólo como mensaje, sino antes aún como testimonio personal", afirma el portavoz.

El padre Lombardi cita el "gran discurso" al mundo de la cultura de París, cuando el Papa mostró cómo la "búsqueda de Dios fue la fuerza originaria del crecimiento de la cultura europea en sus diferentes dimensiones".

"En Montecassino ha retomado el discurso y, hablando del archivo y de la biblioteca de la abadía de san Benito, dijo que 'recogen innumerables testimonios del compromiso de hombres y mujeres que han meditado y tratado de mejorar la vida espiritual y material del hombre'. También por este motivo, tras 1.500 años y cuatro destrucciones de Montecassino sigue teniendo algo muy importante que decirnos".

"Lee, estudia", concluye el portavoz. "No basta navegar y hacer clic o zapping, o copiar y pegar sin cesar. Pues de ese modo no quedará nada ni para ti ni para los demás".

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¡Qué hermosos son los pies de los que anuncian la buena noticia!

Mensaje de los Obispos de la Comisión de Apostolado Seglar
con motivo de la solemnidad de Pentecostés

El cristiano, injertado en Cristo en virtud del sacramento del Bautismo, debe permanecer en Él y vivir según sus enseñanzas, cumpliendo en todo momento la voluntad del Padre celestial. Del mismo modo que el sarmiento no puede dar fruto, si no permanece unido a la vid, tampoco el cristiano podrá ser testigo de Jesucristo y dar frutos de santidad, si no mantiene la plena comunión con Él mediante la oración confiada, la participación frecuente en los sacramentos y la preocupación por su formación cristiana: «El que permanece en mí como yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de mí no podéis hacer nada» (Jn 15, 5).

En total sintonía con esta necesidad de permanecer en Cristo para vivir con Él y como Él está el lema propuesto para la celebración del Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica. En dicho lema se nos recuerda el encargo hecho por el Señor a sus discípulos de ser «luz del mundo y sal de la tierra». Ahora bien, para llegar a ser luz del mundo y sal de la tierra, es absolutamente necesario que los que han sido llamados permanezcan en comunión de vida y amor con Aquel, que se ha definido a sí mismo como “la luz del mundo”. Jesús, el enviado del Padre, con su Encarnación, con su testimonio durante los años de vida pública y con su triunfo sobre el poder del pecado y de la muerte en virtud de la resurrección, es el único que puede iluminar el camino de la humanidad hacia Dios. El lema elegido para la celebración del Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica está tomado de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos: “¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia!” (Rom 10, 15).

Con esta expresión, el Apóstol de los gentiles, citando al profeta Isaías (Is 52, 7), nos presenta la realidad y la grandeza de la misión apostólica. En medio de tantas malas noticias de guerras, marginación, paro laboral y dificultades para el digno sustento de tantas personas, los apóstoles y la Iglesia hemos recibido la incomparable misión de anunciar al hombre de todos los tiempos una muy buena noticia, la mejor de todas: ¡Dios te ama. Cristo ha muerto por ti! Con el envío del Espíritu Santo, el día de Pentecostés, la Iglesia recibe el encargo de ofrecer a todos los hombres el anuncio alegre del amor, de la misericordia entrañable y de la salvación de Dios. En palabras de Pablo VI, la comunicación de esta buena noticia es para la Iglesia su dicha, su vocación y su identidad más profunda.

En nuestros días, como en los años de su vida pública y como en los primeros momentos de la Iglesia, el Señor continúa recorriendo las calles de nuestras ciudades y los caminos de nuestros pueblos para invitarnos a todos a trabajar en su viña, a colaborar con él en el anuncio del Evangelio. En virtud del sacramento del bautismo, todos -sacerdotes, religiosos y cristianos laicos- somos invitados personalmente por el Señor para participar en la misión evangelizadora de la Iglesia y para asociarnos a su misión salvadora. ¡Qué dichosos tendríamos que sentirnos y qué felices deberíamos mostrarnos los bautizados por este privilegio, por esta gracia y por este don inmerecido!

La Iglesia, que ha recibido el encargo de manifestar al mundo el misterio del infinito amor de Dios a sus criaturas, tiene clara conciencia de que la presentación de este misterio a cada ser humano le ayuda a descubrir el sentido de su existencia, le abre a la verdad sobre su dignidad y le permite esperar con paz su destino. Consciente de ello, el papa Juan Pablo II señalaba que el “hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimento de su misión: él es la primera vía fundamental de la Iglesia, vía trazada por el mismo Cristo, vía que inalterablemente pasa a través de la encarnación y de la redención” (Redemptor hominis, n. 14).

Pensando en la urgencia de impulsar una nueva evangelización y buscando ofrecer plena liberación y salvación a todo ser humano como concreción del Reino de Dios, Juan Pablo II presentaba en Christifideles laici y en Novo millennio ineunte un conjunto de propuestas que la Iglesia y, de modo especial los cristianos laicos, “como nuevos protagonistas en las fronteras de la historia”, deberían asumir como un servicio a la persona y a la sociedad en virtud de su “índole secular”. Estas propuestas siguen teniendo plena vigencia y actualidad. Entres ellas, cabe destacar la misión de ayudar a cada ser humano a descubrir su dignidad inviolable, la de exigir el respeto de los derechos humanos. Entre estos derechos podríamos destacar el derecho sagrado a la vida desde la concepción a la muerte natural, el derecho a la libertad religiosa y de conciencia, el derecho al trabajo y a una vivienda digna… El reconocimiento efectivo de estos derechos está entre los bienes más altos y los deberes más graves de todo pueblo que verdaderamente quiera asegurar el bien de la persona y de la sociedad.

Juntamente con la defensa de estos derechos de la persona, los cristianos laicos no deben olvidar que la defensa y la promoción del matrimonio cristiano y de la familia constituyen el primer campo para su compromiso social, teniendo en cuenta el valor único e insustituible de la familia para el desarrollo de la sociedad y de la misma Iglesia. Por otra parte, ante los problemas provocados por el desequilibrio ecológico, que puede hacer inhabitables determinadas zonas del planeta, o ante los problemas de la paz constantemente amenazada por el afán de poder, por el terrorismo y por las guerras, los cristianos no podemos cerrar los ojos ni mirar en otra dirección.

En este momento de crisis económica, que afecta de un modo especial a los más desfavorecidos de la sociedad, es preciso que todos los cristianos denunciemos las injusticias sociales, busquemos el bien común e impulsemos el compromiso caritativo de todos los miembros del pueblo de Dios, como alma y apoyo de la solidaridad para con los más necesitados. Con este conjunto de propuestas y de compromisos, la Iglesia no pretende imponer a los no creyentes una exigencia de su fe o de sus convicciones religiosas, sino defender un conjunto de valores que tienen su fundamento en la naturaleza misma del ser humano.

Para lograr este objetivo, es fundamental que los cristianos no perdamos nunca la conciencia de misión, que debe llevarnos a vivir en cada momento con actitud misionera. Hemos de tener muy claro que no actuamos nunca en nombre propio, sino en nombre del Señor. Ahora bien, esta actividad misionera debe comenzar por un estilo de vida, personal y comunitario, cuyo centro y fundamento esté en la meditación de la Palabra de Dios, en la frecuente participación en los sacramentos y en la contemplación del rostro de Cristo muerto y resucitado. El discípulo de Cristo debe estar unido a Él como los sarmientos a la vid. De este modo podrá permanecer siempre en el cumplimiento de sus enseñanzas y en la vivencia de su amor. Los pensamientos, criterios y decisiones del evangelizador han de estar fundamentados siempre en las actitudes y criterios del Maestro, porque es siempre Él quien nos llama y envía en misión.

Pero, además, el descubrimiento de la misión confiada por el Señor tiene que ayudarnos a todos los miembros de la Iglesia a tomar conciencia de nuestra pobreza, de nuestras limitaciones y debilidades. De este modo podremos abrirnos al Evangelio y a la gracia de Dios, que siempre nos preceden y acompañan en la vida y en la evangelización. En el cumplimiento de la misión debemos ser muy humildes porque la tarea confiada por Jesús supera nuestras limitaciones humanas y nadie tiene en sus manos soluciones definitivas. Todos necesitamos de los demás y siempre podemos aprender de ellos nuevos caminos y nuevos métodos para ayudar a todos a descubrir a Cristo y a entrar en comunión de vida y amor con Él.

Contemplando la actuación del Maestro y dejándonos empapar por sus sentimientos, estaremos preparados para llevar a cabo la misión desde una actitud de desprendimiento, de gratitud y disponibilidad, asumiendo con gozo y paz la posibilidad de encontrarnos con rechazo y oposición. Como nos recuerda insistentemente el Evangelio, los discípulos no son más que el Maestro y, por tanto, deben estar preparados para asumir el sufrimiento, la incomprensión y la persecución, como los asumió Él mismo. En medio de todo, el discípulo no debe temer, porque el Espíritu le recordará lo que tiene que decir y el Padre cuidará de él. La única preocupación del discípulo debe ser la de vivir con fidelidad las exigencias evangélicas, asumiendo cada día la cruz de Jesús (Mt 10, 32-39).

En el día de Pentecostés, la Iglesia celebra la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. El Consolador transforma su corazón y su mente, les da fuerza para salir de sí mismos y los empuja hasta los confines de la tierra para dar testimonio de la Buena Noticia. En este día, la Iglesia celebra también el Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica. Los obispos de la CEAS, conscientes de las dificultades del momento para la evangelización, queremos agradeceros a todos los cristianos y a los militantes de todos los movimientos apostólicos vuestro testimonio de fe, vuestro amor a la Iglesia y vuestra inquietud evangelizadora. El Espíritu Santo, que enriquece a su Iglesia con múltiples dones y carismas, continúa actuando en el mundo y en nuestros corazones para que, desde la contemplación del amor de Dios, trabajemos por la comunión eclesial y vivamos con entusiasmo a la misión. Os invitamos a todos a mirar con esperanza ante el futuro y a proseguir en el camino de la conversión personal y comunitaria al Señor. No os encerréis en cuestiones pasajeras ni os dejéis embaucar por un mundo que pierde el tiempo en discusiones estériles.

Con la fuerza del Espíritu, asumid la gozosa misión de ofrecer la Buena Noticia de la salvación de Dios a todos los hombres. Y cuando surjan las dificultades y las incomprensiones, poned vuestras vidas en las manos del Señor, pedid su ayuda y seguid el ejemplo de los grandes evangelizadores como san Pablo. En este año paulino, en el que conmemoramos el bimilenario de su nacimiento, sigamos las huellas de quien supo buscar el momento oportuno y la palabra adecuada para anunciar a Jesucristo.

Comisión Episcopal de Apostolado Seglar

+ Julián Barrio Barrio
Arzobispo de Santiago de Compostela
Presidente
+ Juan Antonio Reig Plà
Obispo electo de Alcalá de Henares
Vicepresidente
+ Antonio Algora Hernando
Obispo de Ciudad Real
+ Francisco Cases Andreu
Obispo de Canarias+ Juan José Omella Omella
Obispo de Calahorra, La Calzada y Logroño
+ Atilano Rodríguez Martínez
Obispo de Ciudad Rodrigo
+ José Ignacio Munilla Aguirre
Obispo de Palencia
+ Francisco Cerro Cháves
Obispo de Coria-Cáceres

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Lecturas y Liturgia de las Horas: Lunes 01 de Junio de 2009


Lectura del libro de Tobías 1, 3; 2, 1b-8

Yo, Tobit, seguí los caminos de la verdad y de la justicia todos los días de mi vida. Hice muchas limosnas a mis hermanos y a mis compatriotas deportados conmigo a Nínive, en el país de los Asirios.
En nuestra fiesta de Pentecostés, que es la santa fiesta de las siete Semanas, me prepararon una buena comida y yo me dispuse a comer. Cuando me encontré con la mesa llena de manjares, le dije a mi hijo Tobías: «Hijo mío, ve a buscar entre nuestros hermanos deportados en Nínive a algún pobre que se acuerde de todo corazón del Señor, y tráelo para que comparta mi comida. Yo esperaré hasta que tú vuelvas».
Tobías salió a buscar a un pobre entre nuestros hermanos, pero regresó, diciéndome: «¡Padre!»
Yo le pregunté: «¿Qué pasa, hijo?» Y él agregó: «Padre, uno de nuestro pueblo ha sido asesinado: lo acaban de estrangular en la plaza del mercado, y su cadáver está tirado allí».
Entonces me levanté rápidamente y, sin probar la comida fui a retirar el cadáver de la plaza, y lo deposité en una habitación para enterrarlo al atardecer.
Al volver, me lavé y me puse a comer muy apenado, recordando las palabras del profeta Amós contra Betel:
"Sus fiestas se convertirán en duelo
y todos sus cantos en lamentaciones".
Y me puse a llorar. A la caída del sol, cavé una fosa y enterré el cadáver.
Mis vecinos se burlaban de mí, diciendo: «¡Todavía no ha escarmentado! Por este mismo motivo ya lo buscaron para matarlo. ¡Apenas pudo escapar, y ahora vuelve a enterrar a los muertos!»

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 111, 1-6

R. ¡Feliz el que teme al Señor!

Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida. R.

En su casa habrá abundancia y riqueza,
su generosidad permanecerá para siempre.
Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:
es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.

Dichoso el que se compadece y da prestado
y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás.
su recuerdo permanecerá para siempre. R.


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 12, 1-12

Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y les dijo:
«Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías.
De nuevo les envió a otro servidor, y a éste también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. Envió a un tercero, y a éste lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros.
Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: "Respetarán a mi hijo". Pero los viñadores se dijeron: "Éste es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra". Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros. ¿No han leído este pasaje de la Escritura:
"La piedra que los constructores rechazaron
ha llegado a ser la piedra angular:
ésta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos"?»

Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque como prendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.

Palabra del Señor.


LITURGIA DE LAS HORAS
TIEMPO ORDINARIO
LUNES DE LA SEMANA IX

En la Argentina, a elección:

* MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA (MEMORIA LIBRE),
haga click aquí.
* O bién: FERIA,
haga click aquí.
* O bién: SAN JUSTINO, mártir. (MEMORIA LIBRE),
haga click aquí.

Otros paìses donde corresponda:

Del Común de un mártir - Salterio I
1 de junio

SAN JUSTINO, mártir. (MEMORIA)

Justino, filósofo y mártir, nació a principios del siglo II en Flavia Neápolis (Nablus), la antigua Siquem, en Samaria, de familia pagana. Una vez convertido a la fe, escribió profusamente en defensa de la religión, aunque, sólo se conservan de él dos «Apologías» y el «Diálogo con Trifón». Abrió una escuela en Roma, en la que sostuvo públicas disputas. Sufrió el martirio, junto con sus compañeros, en tiempos de Marco Aurelio, hacia el año 165.

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

INVITATORIO

Ant. Venid, adoremos al Señor, rey de los mártires.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno: PALABRA DEL SEÑOR YA RUBRICADA.

Palabra del Señor ya rubricada
es la vida del mártir, ofrecida
como prueba fiel de que la espada
no puede ya truncar la fe vivida.

Fuente de fe y de luz es su memoria,
coraje para el justo en la batalla
del bien, de la verdad, siempre victoria
que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla.

Martirio es el dolor de cada día,
si en Cristo y con amor es aceptado,
fuego lento de amor que en la alegría
de servir al Señor es consumado.

Concédenos, oh Padre, sin medida,
y tú, Señor Jesús crucificado,
el fuego del Espíritu de vida
para vivir el don que nos has dado. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

Salmo 5 - ORACIÓN DE LA MAÑANA DE UN JUSTO PERSEGUIDO

Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,
Rey mío y Dios mío.

A ti te suplico, Señor;
por la mañana escucharás mi voz,
por la mañana te expongo mi causa,
y me quedo aguardando.

Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor.

Pero yo, por tu gran bondad,
entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo santo
con toda reverencia.

Señor, guíame con tu justicia,
porque tengo enemigos;
alláname tu camino.

En su boca no hay sinceridad,
su corazón es perverso;
su garganta es un sepulcro abierto,
mientras halagan con la lengua.

Que se alegren los que se acogen a ti,
con júbilo eterno;
protégelos, para que se llenen de gozo
los que aman tu nombre.

Porque tú, Señor, bendices al justo,
y como un escudo lo rodea tu favor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

Ant. 2. Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso.

Cantico: SOLO A DIOS HONOR Y GLORIA 1Cro 29,10-13

Bendito eres, Señor,
Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,
tú eres rey y soberano de todo.

De ti viene la riqueza y la gloria,
tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos.

Por eso, Dios nuestro,
nosotros te damos gracias,
alabando tu nombre glorioso.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso.

Ant. 3. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

Salmo 28 - MANIFESTACIÓN DE DIOS EN LA TEMPESTAD.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Dios de la gloria hace oír su trueno,
el Señor sobre las aguas torrenciales.

La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica,
la voz del Señor descuaja los cedros,
el Señor descuaja los cedros del Líbano.

Hace brincar al Líbano como a un novillo,
al Sarión como a una cría de búfalo.

La voz del Señor lanza llamas de fuego,
la voz del Señor sacude el desierto,
el Señor sacude el desierto de Cadés.

La voz del Señor retuerce los robles,
el Señor descorteza las selvas.
En su templo un grito unánime: ¡Gloria!

El trono del Señor está encima de la tempestad,
el Señor se sienta como rey eterno.
El Señor da fuerza a su pueblo,
el Señor bendice a su pueblo con la paz.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

LECTURA BREVE 2Co 1, 3-5

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de todo consuelo; él nos consuela en todas nuestras luchas, para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios. Porque si es cierto que los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, también por Cristo rebosa nuestro consuelo.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor es mi fuerza y mi energía.
R. El Señor es mi fuerza y mi energía.

V. Él es mi salvación.
R. Y mi energía.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es mi fuerza y mi energía.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Al ofrecer nuestro sacrificio, alabamos al Creador de todo, por medio de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Al ofrecer nuestro sacrificio, alabamos al Creador de todo, por medio de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo.

PRECES

Celebremos, amados hermanos, a Jesús, el testigo fiel, y al recordar hoy a los santos mártires sacrificados a causa de la palabra de Dios, aclamémosle diciendo:

Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

Por la intercesión de los santos mártires que entregaron libremente su vida como testimonio de la fe,
concédenos, Señor, la verdadera libertad de espíritu.

Por la intercesión de los santos mártires que proclamaron la fe hasta derramar su sangre,
concédenos, Señor, la integridad y constancia dela fe.

Por la intercesión de los santos mártires que soportando la cruz siguieron tus pasos,
concédenos, Señor, soportar con generosidad las contrariedades de la vida.

Por la intercesión de los santos mártires que blanquearon su manto en la sangre del Cordero,
concédenos, Señor, vencer las obras del mundo y de la carne.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Dirijamos ahora nuestra oración al Padre que está en los cielos, diciendo:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Dios nuestro, que enseñaste a san Justino a descubrir en la locura de la cruz la incomparable sabiduría de Jesucristo, concédenos, por la intercesión de éste mártir, la gracia de alejar los errores que nos cercan y de mantenernos siempre firmes en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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VÍSPERAS
Oración de la tarde

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: OH DIOS, QUE ERES EL PREMIO

Oh Dios, que eres el premio, la corona
y la suerte de todos tus soldados,
líbranos de los lazos de las culpas
por este mártir a quien hoy cantamos.

El conoció la hiel que está escondida
en la miel de los goces de este suelo,
y, por no haber cedido a sus encantos,
está gozando los del cielo eterno.

Él afrontó con ánimo seguro
lo que sufrió con varonil coraje,
y consiguió los celestiales dones
al derramar por ti su noble sangre.

Oh piadosísimo Señor de todo,
te suplicamos con humilde ruego
que, en el día del triunfo de este mártir,
perdones los pecados de tus siervos.

Gloria eterna al divino Jesucristo,
que nació de una Virgen impecable,
y gloria eterna al Santo Paracleto,
y gloria eterna al sempiterno Padre. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. El Señor se complace en los justos.

Salmo 10 - EL SEÑOR ESPERANZA DEL JUSTO

Al Señor me acojo, ¿por qué me decís:
«escapa como un pájaro al monte,
porque los malvados tensan el arco,
ajustan las saetas a la cuerda,
para disparar en la sombra contra los buenos?
Cuando fallan los cimientos,
¿qué podrá hacer el justo?»

Pero el Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres.

El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo detesta.
Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,
les tocará en suerte un viento huracanado.

Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor se complace en los justos.

Ant. 2. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Salmo 14 - ¿QUIÉN ES JUSTO ANTE EL SEÑOR?

Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda
y habitar en tu monte santo?

El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua,

el que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor,

el que no retracta lo que juró
aún en daño propio,
el que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.

El que así obra nunca fallará.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Ant. 3. Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

LECTURA BREVE 1Pe 4, 13-14

Queridos hermanos: Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo. Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros: porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.

RESPONSORIO BREVE

V. Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado respiro.
R. Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado respiro.

V. Nos refinaste como refinan la plata.
R. Pero nos has dado respiro.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado respiro.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Un fuego ardiente se apoderó de mi espíritu y el intenso amor de los profetas y de aquellos hombres que son amigos de Cristo invadió mi alma.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Un fuego ardiente se apoderó de mi espíritu y el intenso amor de los profetas y de aquellos hombres que son amigos de Cristo invadió mi alma.

PRECES

En esta hora en la que el Señor, cenando con sus discípulos, presentó al Padre su propia vida que luego entregó en la cruz, aclamemos al Rey de los mártires, diciendo:

Te glorificamos, Señor.

Te damos gracias, Señor, principio, ejemplo y rey de los mártires, porque nos amaste hasta el extremo.

Te damos gracias, Señor, porque no cesas de llamar a los pecadores arrepentidos y les das parte en los premios de tu reino.

Te damos gracias, Señor, porque hoy hemos ofrecido, como sacrificio para el perdón de los pecados, la sangre de la alianza nueva y eterna.

Te damos gracias, Señor, porque con tu gracia nos has dado perseverar en la fe durante el día que ahora termina.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Te damos gracias, Señor, porque has asociado a nuestros hermanos difuntos a tu muerte.

Dirijamos ahora nuestra oración al Padre que está en los cielos, diciendo:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Dios nuestro, que enseñaste a san Justino a descubrir en la locura de la cruz la incomparable sabiduría de Jesucristo, concédenos por la intercesión de éste mártir, la gracia de alejar los errores que nos cercan y de mantenernos siempre firmes en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: CUANDO LA LUZ DEL SOL ES YA PONIENTE

Cuando la luz del sol es ya poniente,
gracias, Señor, es nuestra melodía;
recibe, como ofrenda, amablemente,
nuestro dolor, trabajo y alegría.

Si poco fue el amor en nuestro empeño
de darle vida al día que fenece,
convierta en realidad lo que fue un sueño
tu gran amor que todo lo engrandece.

Tu cruz, Señor, redime nuestra suerte
de pecadora en justa, e ilumina
la senda de la vida y de la muerte
del hombre que en la fe lucha y camina.

Jesús, Hijo del Padre, cuando avanza
la noche oscura sobre nuestro día,
concédenos la paz y la esperanza
de esperar cada noche tu gran día. Amén.

SALMODIA

Ant. Tú, Señor, eres clemente y rico en misericordia.

Salmo 85 - ORACIÓN DE UN POBRE ANTE LAS DIFICULTADES.

Inclina tu oído, Señor; escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti;

porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica.

En el día del peligro te llamo,
y tú me escuchas.
No tienes igual entre los dioses, Señor,
ni hay obras como las tuyas.

Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios.»

Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad;
mantén mi corazón entero
en el temor de tu nombre.

Te alabaré de todo corazón, Dios mío;
daré gloria a tu nombre por siempre,
por tu grande piedad para conmigo,
porque me salvaste del abismo profundo.

Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí,
una banda de insolentes atenta contra mi vida,
sin tenerte en cuenta a ti.

Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí.

Da fuerza a tu siervo,
salva al hijo de tu esclava;
dame una señal propicia,
que la vean mis adversarios y se avergüencen,
porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tú, Señor, eres clemente y rico en misericordia.

LECTURA BREVE 1Ts 5, 9-10

Dios nos ha puesto para obtener la salvación por nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros, para que, velando o durmiendo, vivamos junto con él.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Te encomiendo mi espíritu.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

ORACIÓN

OREMOS,
Concede, Señor, a nuestros cuerpos fatigados el descanso necesario, y haz que la simiente del reino que con nuestro trabajo hemos sembrado hoy crezca y germine para la cosecha de la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor.
Amén

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Madre del Redentor, Virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,

ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.

Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.

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