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lunes, 26 de diciembre de 2011

Adorar al niño ¿Dieron culto a Jesús los primeros cristianos?

Publicado por El Blog de X. Pikaza

La primera parte del título de este post recoge el tema de un villancico, cuyo estribillo dice:

Pastores venid, pastores llegad,
a adorar al Niño,
a adorar al Niño,
que ha nacido ya

La segunda parte evoca un valioso libro de J. D. G. Dunn,
¿Dieron culto a Jesús los primeros cristianos? Los testimonios del Nuevo Testamento
Verbo Divino, Estella 2011, 230 págs.

El motivo de la adoración, no es propio de los pastores judíos de Belén, sino de los magos de oriente (no judíos).

Los pastores (Lc 2, 8-20) no adoraron al niño, sino que escucharon el anuncio del ángel (quedando admirados por su brillo angélico) y fueron y “vieron” lo que el ángel les había dicho:a María y a José y al niño en un pesebre y supieron que era verdad el anuncio… y se admiraron mucho, pero no adoraron al recién nacido.

Los magos(Mt 2, 1-12), que son del oriente (no judíos) vieron la estrella del Rey de los Judíos, y vinieron de sus tierra para adorarle (proskynêsai: 2, 2). Así vinieron donde estaba el niño, guiados por la estrella, y le encontraron con María su madre, y le adoraron, ofreciéndole sus dones reverentes (oro, incienso y mirra).

Estrictamente, adorar(prokynein) significa hacer una reverencia: inclinarse ante el rey (como quiere hacer astutamente Herodes: Mt 2, 8). Pero el texto de Mateo implica una actitud más honda la adoración del “niño divino”, bien conocida en Oriente. Así, los magos paganos entienden algo que no ha comprendido otros: Que se puede y se debe adorar al Niño,Hijo de Dios, que empieza a ser ya perseguido.

Para entender este motivo “y adorar al niño”, como pide el villancico, presentaré el libro de Dunn, erudito, sensato, profundo, que ha desarrollado con todo rigor el tema de la adoración de Jesús en el primitivo cristianismo y lo haré en cinco momentos:

a. Autor. b. Sentido básico de la obra. c. Presentación del autor
d. Otros dos autores básicos que han estudiado el tema. e. Índice general

Espero que mi información sirva para algunos lectores. A todos mi saludo navideño, con este libro que les ayudará a entender a quién y cómo adorar en la Navidad.

A. AUTOR
(TOMADO DE X. PIKAZA, DICCIONARIO DE PENSADORES CRISTIANOS)

DUNN, J. D. G. (1939- ). Exegeta y teólogo británico, de tradición protestante. Ha sido durante muchos años profesor de la Universidad de Durham y Presidente de la Studiorum Novi Testamenti Societas. Es actualmente uno de los investigadores bíblicos más significativos, desde una perspectiva científica y creyente Vincula un amplio conocimiento crítico con una visión profunda del cristianismo como experiencia de libertad y plenitud humana. Podemos distinguir en su obra tres momentos básicos, que no se suceden estrictamente en un sentido cronológico, pero que se implican.

1. En un primer momento, Dunn se ha centrado en el estudio del Espíritu Santo y de los orígenes de la cristología del Nuevo Testamento. En esta línea fue muy significativa su primera obra, traducida pronto al castellano (Jesús y el Espíritu Santo, Salamanca 1975) y que él mismo vino a presentar a Salamanca, donde puso de relieve el aspecto carismático y experiencial del cristianismo, vinculando así el aspecto crítico y sapiencial de la exégesis. En esta línea se sitúa su segunda gran obra Christology in the Making. An Inquiry into the Origins of the Doctrine of the Incarnation (London 1980, donde analiza en plano histórico y teológico varios títulos de Jesús (Cristo, Hijo de Dios, Hijo de Hombre, Último Adán, Espíritu o Ángel, Sabiduría y Palabra de Dios), poniendo de relieve la novedad cristiana de la encarnación. De esa forma ha puesto de relieve los aspectos carismáticos de la vida y mensaje de Jesús, en su relación con el Espíritu (Jesús carismático), poniendo de relieve la importancia del comienzo de la iglesia.

2. En un segundo momento, el profesor J. D. G. Dunn ha destacado la vida y obra de Pablo, como muestran algunas de sus obras más significativas: Romans I-II (Waco Tex, 1988); Jesus, Paul, and the law: studies in Mark and Galatians (Louisville Ky 1990); The theology of Paul the Apostle (Grand Rapids 1990). En este contexto, Dunn ha vinculado un fino análisis lingüístico, con una visión teológica profunda de las implicaciones del mensaje de Pablo que, a su juicio, no puede separarse del movimiento de Jesús.

3. En un tercer momento podemos destacar sus trabajos de síntesis sobre el origen y desarrollo del cristianismo. En esa línea se sitúa una obra ya antigua y muy significativa: The Partings of the Ways between Christianity and Judaism and their Significance for the Character of Christianity (London 1991); en ella quiso poner de relieve la unidad original y la diferencia posterior entre cristianismo y judaísmo rabínico, a partir del siglo II d.C. Desarrollando esa intuición y toda su teología anterior, Dunn ha comenzado a elaborar su nueva trilogía monumental: El comienzo del Cristianismo, Christianity in the Making (27-150 CE), que constará de tres volúmenes.

a. El primero se titula Jesus Remembered (Grand Rapids MI 2003, versión castellana: Jesús recordado, Estella 2009) y trata de la historia de Jesús, tal como ha sido recordada por los cristianos.
b. El vol. 2º (Beginning from Jerusalem, Grand Rapids 2009; Comenzando por Jerusalén, Verbo Divino, Estella 2012) trata de los primeros cristianos y del nacimiento de la iglesia, desde la muerte de Jesús hasta el año 90 d. C.
c. El 3º se ocupará de los orígenes del cristianismo en cuanto tal, es decir, de la historia que va desde el año 90 hasta el surgimiento de la Gran Iglesia, en torno al año 150 d.C.

B. SENTIDO BÁSICO DE LA OBRA
(Y JUICIO VALORATIVO).

– Es un estudio fundamental sobre una cuestión de gran importancia para la fe cristiana: ¿dieron culto a Jesús los primeros cristianos? Es un estudio lexicográfico y exegético, minucioso, paso a paso, texto a texto, en el que D. G. Dunn va desplegando la pluralidad semántica de los términos y conceptos implicados.

– Su conclusión es, en un sentido, negativa: no, los primeros cristianos no dieron culto a Jesús, sino a Dios mediante Jesús en el Espíritu Santo. Eso significa que los cristianos siguen adorando el único Dios, son monoteístas, como los judíos y los musulmanes.

– Pero, en otro sentido, la conclusión es positiva. Los cristianos descubren por Jesús el misterio de Dios Padre, y de alguna forma le incluyen también a él en el “espacio” de la veneración divina (llamándole Señor, Hijo de Dios; celebrando su presencia en el culto).

– Los cristianos siguen siendo monoteístas, pero su monoteísmo es muy especial, es un “monoteísmo cristiano”, desvelado y enriquecido por Jesús, quien aparece como aquel que entre-abre el misterio de Dios (entrando de alguna forma en ese misterio).

– Este estudio puede contribuir a replantear la cuestión trinitaria (es decir, la visión del Dios que es Padre, Hijo y Espíritu), de un modo que estimule, recíprocamente, el diálogo del monoteísmo cristiano en el contexto de las otras religiones monoteístas.

– Pero es, sobre todo, un libro que debe leerse desde la “presencia personal” de Jesús entre los cristianos. El autor ha puesto muy de relieve la contribución de Pablo (con Juan y el Apocalipsis). Quizá podría haber insistido más en lo que pudiéramos llamar la “presencia histórica de Dios en Jesús”. En esa línea, el autor podría haber ampliado el abanico de lo que implica “adorar” en un sentido específicamente mesiánico, en el seguimiento del Jesús histórico (de Jesús como historia humana de Dios).

– Una vez leído el libro de Dunn queda abierto el sentido más concreto de la adoración en el NT. Los cristianos no adoran como los paganos del entorno (No adoran los mismos dioses o signos religiosos, ni lo hacen de la misma forma). Por eso, para completar el libro, sería necesario un análisis más riguroso de carácter específico de la adoración en el cristianismo, en su relación con la vida de Jesús y con su anuncio (proclamación) del Reino de Dios.

C. PRESENTACIÓN DEL AUTOR
(DE LA INTRODUCCIÓN DEL LIBRO, PÁGS. 7-12)

La característica fundamental que distingue y define al cristianismo
reside en el estatus que se concede o se reconoce a
Jesús. Constituye también el obstáculo principal en el diálogo
interreligioso entre cristianos y judíos, como también entre
cristianos y musulmanes.

Los judíos y los musulmanes simplemente
no pueden aceptar el estatus divino de Jesús como el
Hijo de Dios, que los cristianos consideran fundamental para
su fe. La concepción cristiana de Dios como Trinidad les desconcierta.
Considerar que Jesús es un ser divino, digno de ser
destinatario del culto como Dios, constituye para ellos un
rechazo evidente de la unicidad de Dios, es decir, piensan que se
trata más de una forma de politeísmo que de monoteísmo.

Y, a decir verdad, también son numerosos los cristianos que consideran
desconcertante la concepción de Dios como Trinidad.
Salvo en el marco de las categorías filosóficas griegas que el vocablo
presupone, confesar la fe en la Trinidad usando el término
“esencia” (o “sustancia”) no tiene un sentido que resulte de capital
importancia para la mayoría de los que repiten el credo
niceno-constantinopolitano, y, dado el significado que actualmente
tiene el concepto de “persona”, la distinción entre “personas”
en la naturaleza divina hace que se perciba a Dios de una
forma más triteísta que trinitaria, a saber, como un ser formado
por tres “personas” individuales y diferentes.

Ante esta situación, puede resultar útil mirar retrospectivamente
al comienzo del proceso que desembocó en la formulación
de la doctrina cristiana de la Trinidad y clarificar, así, la
verdadera razón por la que se llegó a confesar que Jesús es el
Hijo de Dios recurriendo a las categorías trinitarias…

Por tanto, tal vez sería más provechoso investigar más hacia atrás de este proceso que dio al cristianismo las fórmulas del credo e intentar realizar un análisis más exhaustivo de su comienzo, es decir, preguntarnos qué fue lo que lo puso en marcha, por qué razón los cristianos quisieron hablar de Jesús con términos que se aplicaban a la
divinidad y qué les condujo a darle culto como a Dios.

D. OTROS DOS AUTORES IMPORTANTES QUE TRATAN DE
LA ADORACIÓN A CRISTO O DEL CULTO RELIGIOSO EN LOS PRIMEROS CRISTIANOS

J. D. G. Dunn ha elaborado su estudio en diálogo con dos autores fundamentals, cuyas posturas asume, discierne y en parte supera.

1. L. W. Hurtado, Lord Jesus Christ: Devotion to Jesus in Earliest
Christianity, Eerdmans, Grand Rapids 2003 (edición castellana: Señor Jesucristo, Sígueme, Salamanca 2008)
Véase también At the Origins of Christian Worship: The Context and Character of Earliest Christian Devotion (Eerdmans, Grand Rapids 1999) y How on Earth Did Jesus Become a God? HistoricalQuestions about Earliest Devotion to Jesus (Eerdmans, Grand Rapids 2005).

El objetivo de Hurtado es “demostrar que a Cristo se le dieron los tipos de devoción
que podemos comprender adecuadamente como una adoración cultual plena, y
que podemos describir correctamente el culto cristiano de las primeras décadas
como un culto auténticamente ‘binitario’.

2. R. Bauckham, Jesus and the God of Israel (Paternoster, Milton
Keynes 2008), que incluye varios ensayos extensos sobre la cristología neotestamentaria
de la “identidad divina”, y, especialmente, su libro God Crucified:
Monotheism and Christology in the New Testament (Paternoster, Carlisle 1998; version castellana: Dios Crucificado: Monoteísmo y Cristología en el Nuevo Testamento (Colección Teológica Contemporánea, CLIE, Terrasa 2003).
A juicio de Bauckham, Cristo aparece en el NT como revelación plena de Dios, de manera que al adorarle a él se está adorando a Dios, no otro ser distinto. No se puede hablar por tanto de ningún binitarianismo, como en Hurtado.

E) ÍNDICE DEL LIBRO

EL VOCABULARIO DEL CULTO
Dar culto
Términos similares
Términos afines
Doxologías
El vocabulario de la bendición
Conclusión

LA PRÁCTICA DEL CULTO
La oración
Los himnos
Lo sagrado: espacio, tiempo, banquetes y personas
El sacrificio
Conclusión

EL MONOTEÍSMO, LOS MEDIADORES CELESTIALES Y LOS AGENTES DIVINOS
“El Señor, nuestro Dios, es un solo Señor”
Los ángeles
El Espíritu, la Sabiduría y la Palabra
Seres humanos exaltados
Conclusión

EL SEÑOR JESUCRISTO
¿Era Jesús monoteísta?
“Jesús es Señor”
Palabra, Sabiduría y Espíritu
El testimonio del Apocalipsis de Juan
Jesús como dios o Dios
El último Adán, el mediador, el intercesor celestial
¿Es útil reformular las cuestiones recurriendo a la categoría de la “identidad divina”?
Conclusión

CONCLUSIÓN
La respuesta

BIBLIOGRAFÍA

ÍNDICE DE LIBROS DE LA BIBLIA Y DE FUENTES ANTIGUAS

ÍNDICE DE AUTORES

ÍNDICE ANALÍTICO