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sábado, 14 de abril de 2012

ORACIONES para la EUCARISTÍA: FE Y CONFIANZA / TOCAR LAS LLAGAS


Publicado por Fe Adulta
2º domingo de PASCUA

ANÁFORA

Acción de gracias

Nos sale del corazón bendecir tu nombre, Padre santo,
y mostrarte nuestro sincero agradecimiento.
Aunque apenas somos capaces de vislumbrar tu sombra,
te sentimos como un Dios cercano, bueno y comprensivo.
Muchos de nosotros te hemos respetado desde la infancia
pero queremos que esta fe en Ti crezca y madure
y nos siga acompañando de por vida.
Confesamos que eres el Dios bueno de toda la humanidad,
el Padre de todos los humanos, creyentes y no creyentes.
Quieres a todos tus hijos de la misma manera
y no guardas preferencia con ninguna religión ni cultura.
Unimos nuestras voces a todos los hermanos
para entonar en tu honor este canto de alabanza.

Memorial de la Cena del Señor

Realmente es justo que te demos gracias, Padre santo,
porque has dejado tu huella en la persona de Jesús
y, a través de su vida, te has revelado a la humanidad.
Hemos oído su voz, que nos llega como eco de tu palabra,
y nos hemos sentido llamados a seguir sus pasos.
Nos ha mostrado el camino para ser plenamente humanos.
y nos ha dicho que la única forma de agradecerte tu amor
es preocupándonos y ocupándonos de los más pobres,
que no podemos quererte sino sirviendo a los hermanos,
que es inútil decirte ‘Señor, Señor’, sin perdonarnos antes.
Confiamos en la palabra de Jesús, creemos en su mensaje,
esa es nuestra fe, nuestra vocación de seguidores suyos.
Jesús ha recorrido ya el camino, ha ido en primera línea,
y nos ha hecho partícipes de su personal experiencia.

Invocación al Espíritu de Dios

Infúndenos, Padre bueno, tu espíritu
para que nos transforme por dentro y nos revolucione
y seamos consecuentes con la fe que te profesamos.
Gracias por inspirarnos confianza y esperanza en Ti.
Nos sentimos verdaderamente afortunados
de formar parte de los seguidores de Jesús.
Pero sabemos, Padre Dios, que nos toca imitarle
y poner al servicio de los demás todo lo que somos.
Deseamos que la iglesia que formamos todos los cristianos
sea la primera en irradiar el estilo de vida de Jesús
y demos ejemplo de austeridad y entrega ante el mundo.
Ayúdanos a ser testigos del amor que nos tienes.
Acuérdate, Padre, de todos nuestros hermanos difuntos,
acógelos en el regazo de tu paz.
Como Jesús nos enseñó, unidos estrechamente a él
y con la fuerza de tu espíritu,
queremos invocar tu nombre santo
y rendirte un sincero homenaje ahora y siempre.
AMÉN

Rafael Calvo Beca

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TOCAR LAS LLAGAS


Dichoso tú, Tomás, que viste las llagas
y quedaste tocado;
te asomaste a las vidrieras de la misericordia
y quedaste deslumbrado;
palpaste las heridas de los clavos
y despertaste a la vida;
metiste tu mano en mi costado
y recuperaste la fe y la esperanza perdidas.
Pero, ¿qué hicieron después, Tomás, tus manos?

Ahora, ven conmigo
a tocar otras llagas todavía más dolorosas.

Mira de norte a sur,
de izquierda a derecha,
del centro a la periferia,
llagas por todos los lados:

Las del hambriento,
las del emigrante,
las del parado,
las del sin techo,
las del pobre pordiosero,
las de todos los fracasados. ¡Señor mío!

Las del discapacitado,
las del deprimido,
las del accidentado,
las del enfermo incurable,
las del portador de sida,
las de todos los marginados. ¡Dios mío!

Las del niño que trabaja,
las del joven desorientado,
las del anciano abandonado,
las de la mujer maltratada,
las del adulto cansado,
las de todos los explotados. ¡Señor mío!

Las del extranjero,
las del refugiado,
las del encarcelado,
las del torturado,
las de los sin papeles,
las de todos los excluidos. ¡Dios mío!

¿Quieres más pruebas, Tomás?
Son llagas abiertas en mi cuerpo
y no basta rezar: ¡Señor mío y Dios mío!
Hay que gritarlo y preguntar por qué;
hay que curarlas con ternura y saber;
hay que cargar muchas vendas,
muchas medicinas...
¡y todo el amor que hemos soñado!

¡Trae tus manos otra vez, Tomás!

Florentino Ulibarri