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domingo, 1 de abril de 2012

¿Semana “santa”, o semana de “vacaciones”?


Publicado por Corazones en Red

“Todo cambia”, esa es una de las afirmaciones del pensamiento de Heráclito de Éfeso, filósofo griego (hacia el 535 a.c). Y eso es lo que hoy día podemos afirmar de muchas cosas y costumbres. A veces no son las cosas las que cambian, pero sí su sentido. Es el caso de la “Semana Santa”, que se convierte, para más gentes cada vez, en “semana de vacaciones”.

Recuerdo que cuando era niño o joven, se respetaba, en general, el sentido estrictamente religioso de dicha “semana”; de ahí el apellido de “santa”. Pero todo cambia (Heráclito tenía razón, al menos en este caso). Y la “semana santa” se ha convertido, para muchos, en unos días de expansión vacacional. Aunque todavía tiene un arraigo religioso fuerte, sin embargo se va perdiendo para convertirse en días de asueto y de turismo, ausente de religiosidad.

Algunos cambian de lugar, pero siguen viviendo lo religioso en la liturgia lugareña, Otros, no; el turismo, el mar, la montaña han venido a sustituir a las celebraciones de la gran semana.

Comprendo la necesidad que tiene mucha gente de cambiar de aires, de ver cosas nuevas, de descansar de las tareas laborales y caseras. Pero no cabe duda que otro factor que influye en estos cambios es, sencillamente, tanto el descenso de la religiosidad como el aumento de la secularización.

Otro aspecto, no tan nuevo, es la afluencia de grandes multitudes en los desfiles procesionales de las cofradías; una mezcla de folklore, religiosidad popular y expansión lúdica, e índice de una religiosidad popular bien arraigada, en detrimento de un sentido más cristiano. Júzguelo cada uno como quiera. Yo, solamente constato un hecho, una realidad palpable cada año.

En contraste, vemos la escasez de participantes en las celebraciones cristianas en las iglesias. Estas celebraciones representan el momento culmen de la celebración de los grandes misterios de la vida cristiana, que culminan en la Pascua de Resurrección, momento álgido de la Historia de la Salvación.

¿Es más importante acompañar por la calle, con capirotes o sin ellos, las imágenes de las diversas Hermandades o Cofradías? No estoy en contra de ellas, pero sí que prevalezcan, en deterioro y con ausencia de las celebraciones litúrgicas. Me atrevería a decir, aunque algunos puedan pensar en contrario, que eso indica la calidad de cristianismo de un pueblo.

¿No se podrían compaginar las dos cosas: la manifestación artística de las procesiones y las celebraciones litúrgicas? Difícil tarea, que supondría replantearse en profundidad la fe, a nivel personal y comunitario.

Félix González