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sábado, 31 de enero de 2009

Oración Eucarística - IV Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo B

Por Casiano Floristán - Luís Maldonado
Publicado por Fe Adulta


Es justo, Dios y Padre nuestro,
que te rindamos este homenaje de gratitud.
Sentimos un profundo deseo de agradecerte
el mensaje de liberación, de esperanza y de gozo
que nos has trasmitido a través de tu hijo Jesús.
Gracias, Señor,
porque nos infundes confianza en nosotros mismos
y sabemos ahora que podemos hacer frente
al espíritu del mal que domina nuestra sociedad
y toma cuerpo hoy en las injusticias, el hambre y la sed
que desgraciadamente padece la mayor parte de la humanidad.
Queremos contribuir a hacer posible otro mundo mejor
y unidos a cuantos luchan de tu parte
en esta cruenta guerra entre el bien y el mal
invocamos tu nombre y tu auxilio.

Santo, santo…

Gracias una vez más, Padre santo, por esa buena noticia,
que nos enseñó Jesús no sólo con su predicación
sino sobre todo con sus hechos y gestos
que nos revelan su honda preocupación por la gente que sufre
y su entrega total a la causa de la liberación del hombre.
Recordamos también cómo nunca empleó Jesús
las armas del poder, la imposición y la violencia
sino sólo la verdad, la libertad y el amor solidario.
No escatimó esfuerzos
y arriesgó su vida por difundir su mensaje
hasta que finalmente padeció por ello la muerte más injusta.

El Señor Jesús, la noche en que iban a entregarlo, cogió un pan,
dio gracias, lo partió y dijo:
«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros;
haced lo mismo en memoria mía».

Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:
«Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre;
cada vez que bebáis, haced lo mismo en memoria mía».

Jesús nos encargó expresamente en su cena de despedida
que hiciéramos como él y nos entregáramos a los demás.
Queremos imitarle
y te pedimos que nos envíes, Padre, tu espíritu
para que expulsemos los demonios de nuestras tentaciones
y empecemos a vivir tu proyecto de vida aquí y ahora.
Que no nos conformemos con esperar pasiva, indolentemente,
un reino de amor, lejano y remoto, que nos construyan otros.
Que nuestra iglesia, la que formamos todos los cristianos
y que ha de ser la primera en dar ejemplo al mundo
sea un verdadero espacio de justicia y libertad,
de paz y unidad.
Con tu ayuda, Señor,
queremos irradiar ese estilo de vida que nos marcó Jesús,
para que todos los seres humanos disfruten
aquí en la tierra y para siempre de la felicidad de tu reino.

AMÉN.

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Evangelio Misionero del Día: Domingo 01 de Febrero de 2009

Por CAMINO MISIONERO


Expulsaba el mal con Autoridad

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 1, 21-28

Jesús entró en Cafamaúm, y cuando llegó el sábado, fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Y había en la sinagoga de ellos un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar; «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios».
Pero Jesús lo increpó, diciendo: «Cállate y sal de este hombre». El espíritu impuro lo sacudió violentamente, y dando un alarido, salió de ese hombre.
Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y éstos le obedecen!» Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.


Compartiendo la Palabra
Por Pedro Garcia cmf

¡Qué doctrina la de Jesús! Es un Maestro como no ha habido otro. ¡Y qué poder el suyo! No se le resiste nada ni nadie.
Esto es lo que vamos a decir nosotros espontáneamente al leer el Evangelio de hoy, como lo dijeron las gentes sencillas que fueron testigos de aquellos primeros hechos de Jesús en Cafarnaúm.
Hacía varios siglos que no se presentaba ningún profeta en Israel. Juan el Bautista ha venido y aún está predicando junto al Jordán. Pero se va escondiendo poco a poco, mientras deja el paso a Jesús, el anunciado por él mismo como el Cristo enviado por Dios al mundo. Y aquí lo tenemos ahora, enseñando a la gente que el sábado se ha reunido para escuchar la Palabra y dedicarse a la Oración.
Todos escuchan asombrados al joven Maestro de Nazaret, y se van repitiendo los unos a los otros:
- Pero, ¿no se dan cuenta? ¿no se fijan que éste enseña muy diferente de los escribas? Éstos no hacen otra cosa que ir repitiendo cada vez lo mismo. Mientras que Jesús enseña con autoridad propia… ¡Y hay que ver qué comparaciones! ¡Con qué gracia lo dice todo! Es un gusto el escucharlo...
Así va discurriendo y hablando la gente, cuando un pobre hombre poseído del demonio comienza a gritar desesperadamente:
- ¿Qué hay entre ti y nosotros, Jesús de Nazaret?
Todos vuelven la cabeza consternados hacia el endemoniado, y se agarran unos a otros dominados por el miedo. Sólo Jesús conserva la serenidad, mientras el demonio sigue gritando cada vez más furioso:
- ¡Tú has venido a arruinarnos a nosotros! Porque yo sé quién eres: ¡Tú eres el Santo de Dios!
Jesús no tolera esta confesión hipócrita del diablo. Se yergue con majestad, e increpa al espíritu inmundo:
- ¡Cállate! ¡Y sal ahora mismo de este hombre!
El demonio hace un esfuerzo supremo ante esta potencia que se le pone delante. Retuerce al hombre por el suelo, pero al fin lo deja libre, dominado por un poder muy superior al del infierno.
La gente no ha visto nunca algo semejante, y comenzó a decirse:
- Pero, ¿qué es esto? ¡Una doctrina enseñada con semejante autoridad! ¡Y los demonios que no le pueden resistir y salen ante el imperio de su voz!...
Empieza a correr por toda la región la fama de Jesús. Todos se dan cuenta de que se ha entablado la lucha entre el Cielo y el Infierno. ¿Quién se va a hacer con la victoria definitiva? Hoy vemos el primer combate, y otro día contemplaremos la última batalla. El demonio llevará a su contrincante hasta la cruz. Pero el muerto saldrá victorioso del sepulcro para no morir ya más. Antes, habrá dicho Jesús con firmeza:
- El príncipe de este mundo no tiene que ver nada conmigo y será arrojado fuera.
Esta primera expulsión del demonio es un signo de lo que va a venir. La Humanidad, por la palabra de Jesús, se verá libre del poder que se echó sobre ella en el paraíso con aquel mordisco fatal al fruto prohibido. En adelante, ya no servirá el hombre más al demonio que lo pierde, sino al Dios que lo salva.
Decimos la Humanidad, pero vale la pena concretizar. Y la pregunta es: El demonio, ¿tiene algo que ver con nosotros? ¿nos puede hacer algún mal? ¿lo vencemos nosotros a él o nos derrota él a nosotros? Además, ¿juega la Palabra de Jesús algún papel en nuestra lucha contra el enemigo?...
Empezamos por decir que el demonio, desde la muerte y resurrección de Jesucristo, es un perro atado, que ladra pero no muerde sino al imprudente que se le acerca y quiere jugar con él.
El demonio está lleno de envidia por nuestra suerte, y no pretende sino perder a los hombres en la misma condenación suya.
Lleno de soberbia, por otra parte, le tiene jurada a Dios la guerra y le quiere arrebatar todas las almas posibles.
Nuestra salvación, entonces, se ve en crisis.
Jesucristo derrama su sangre por nosotros, nos merece el perdón de Dios y la gloria del Cielo. Pone así la salvación en nuestras manos. Por parte de Dios, todo está hecho y la salvación es segura.
Satanás, sin embargo, no se da por vencido. Sabe aliarse con el mundo como lo llama Jesucristo, es decir, con todas las costumbres, con todas las instituciones, con todas prácticas opuestas a la ley de Dios, y entabla la lucha encarnizada.
El hombre ha de optar libremente. ¿Con Cristo y su Iglesia? ¿Con Satanás y sus secuaces?... De su elección decidida dependerá su destino final. La salvación será gracia de Dios y a la vez triunfo valiente contra el demonio. La posible perdición sería infidelidad al don de Dios y entrega voluntaria al enemigo.
Para conseguir esa victoria anhelada, tenemos la escucha y el seguimiento de la Palabra de Dios que nos enseñó Jesucristo. El demonio de la Sinagoga no creía en la palabra de Jesús, pero se vio derrotado por ella. Por eso el apóstol San Pablo nos enseña cómo esa Palabra tiene una fuerza devastadora contra el poder del Maligno. Y así, dice al final de la carta a los Efesios:
- Revestíos de la armadura de Dios, para poder resistir los ataques del diablo. Tened siempre a mano el escudo de la fe y la espada del Espíritu, esto es, la palabra de Dios.
Ciertamente, que quien escucha a Jesús, quien se penetra de su Palabra, quien la tiene siempre a flor de labios para saber contestar al demonio atrevido, no caerá nunca en las redes sutiles o descaradas que el enemigo le pueda tender.
El enemigo de la salvación es fuerte. Pero nosotros, con Jesucristo, lo somos mucho más...

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Ayuda a tu prójimo, Dios no quiere nada para sí - IV Domingo del T. O. - Ciclo B

Por Fray Marcos
Publicado por Fe Adulta


INTRODUCCIÓN

En la primera lectura, Moisés, después de convencer a los israelitas de que Dios les hablaba desde la formidable tormenta del Sinaí, con voz de trueno y les miraba con los ojos encendidos del rayo, les promete que no va a meterles más miedo. Pero eso sólo será posible si prometen hacerle caso a él y a los profetas.

Les habla de una figura profética que liberaría de verdad al pueblo, como el mismo Moisés lo había liberado de Egipto. Los primeros cristianos vieron en Jesús a ese profeta. Era la figura tantas veces anunciada y siempre esperada por el pueblo de Israel.

Esa identificación garantiza que las palabras de Jesús son las palabras de Dios. Esta es la clave para interpretar todo el mensaje del evangelio de Marcos. Hablará con la autoridad propia del mismo Dios. Sus palabras tendrán la fuerza creadora y sus acciones serán liberadoras como las acciones del mismo Dios.

Pablo, con una visión de Dios muy cercana a la del “Jupiter tonante” del Sinaí, llega a la conclusión de que preocuparse del marido, o de la mujer o de los hijos, es alejarse de Dios.

El Dios de Jesús es muy distinto. El mensaje de Jesús nos dice que a Dios sólo se puede ir a través del hombre. Buscar a Dios prescindiendo del prójimo es idolatría. Creer que el tiempo dedicado a las personas es tiempo negado a Dios es una trampa.


CONTEXTO

Estamos en el primer día de actividad de Jesús. Su primer contacto con la gente tiene lugar en la sinagoga. Es un signo de que la primera intención de Jesús fue enderezar la religiosidad del pueblo que había sido tergiversada por una interpretación opresora de la Ley.

Por dos veces en el relato se hace referencia a la enseñanza de Jesús, pero no se dice nada de lo que enseña. Se habla de la obra. Lo que Jesús hace es liberar a un hombre de un poder opresor, el espíritu inmundo (contrario al espíritu santo).

La clave es que Jesús libera, cuando habla y cuando actúa. La buena noticia que anuncia Marcos, es la liberación, en dos direcciones: de las fuerzas del mal (espíritu inmundo); y de la fuerza opresora de la Ley, explicada de una manera alienante por los fariseos y letrados (no como los letrados).

La intención de Marcos es que la gente se haga la pregunta clave: ¿Quién es Jesús? Lo que acabamos de leer y todo lo que sigue en este evangelio, será la respuesta.


EXPLICACIÓN


En el evangelio el acercamiento a Jesús produce asombro. Si hemos perdido nuestra capacidad de asombro ante la buena nueva de Jesús, es que no lo hemos descubierto de verdad. En el evangelio, la admiración de la gente va en dos direcciones. Por una parte se asombran de su enseñanza y por otra, quedan estupefactos al ver la curación del hombre.

“Les enseñaba como quien tiene autoridad”. Hoy la palabra clave es “exousia”. No es nada fácil penetrar en el verdadero significado de este término. Lo primero que debíamos hacer es distinguirlo de “dynamis”. Esta distinción es relativamente fácil:

· “Dynamis” sería la fuerza bruta que se impone a otra fuerza física.

· “Exousía” sería la capacidad de hacer algo en el orden jurídico, político, social o moral, siempre en un ámbito interpersonal.

La palabra griega significa, además de autoridad, facultad para hacer algo, libertad para obrar de una manera determinada. Otra característica de la exousía es que la persona la puede tener por sí misma o recibirla de otro que se la otorga.

Dando esto por supuesto, todavía nos queda mucho para saber, en concreto, qué quiere decir el evangelista cuando le aplica a Jesús esa “autoridad”.

Se trata de una autoridad que no se impone, de una potestad que se manifiesta en la entrega, de una facultad de acción que se pone al servicio de los demás.

Sería la misma autoridad que despliega Dios preocupándose de todas sus criaturas sin necesitar nada de ninguna de ellas. El concepto de Dios “Todopoderoso” que exige un sometimiento absoluto, nos impide entender la exousía de Jesús. Sólo desde la experiencia del Dios Amor de Jesús podremos entenderla.

Jesús enseñaba con autoridad, porque no hablaba de oídas, sino de su experiencia personal. Trataba de comunicar a los demás sus descubri­mientos sobre Dios y sobre el hombre.

Los letrados del tiempo de Jesús, (y los letrados de todos los tiempos) enseñaban lo que habían aprendido en las Escrituras. De todas ellas tenían un conocimiento perfecto, y tenían explicaciones para todo, pero el objetivo de la enseñanza era la misma Ley, no el bien del hombre. Se quería hacer ver que el objetivo de Dios al exigir los preceptos, era que le dieran gloria a Él, no la plenitud del mismo ser humano.

Lo que dejó atónitos a los oyentes de Jesús fue el ver que su enseñanza no era así, sino que hablaba con la mayor sencillez de las cosas de Dios tal como él las vivía. Su experiencia le decía que lo único que Dios quería, era el bien del hombre. Que Dios no pretendía nada del ser humano, sino que se ponía al servicio del hombre sin esperar nada a cambio.

Esta manera de ver a Dios y la Ley no tenía nada que ver con lo que los rabinos enseñaban. Todos los problemas que tuvo Jesús con las autorida­des religiosas se debieron a esto. Todos los problemas que tienen los místicos y profetas de todos los tiempos con la autoridad jerárquica responden al mismo planteamiento.

Jesús se decanta por el hombre que resulta liberado del dios araña que intenta chuparle la sangre. Naturalmente si Dios no es exigente, si Dios no quiere nada para sí, ¿en nombre de quién pueden exigir tantos sacrificios sus representantes?

Cállate y sal de él. La expulsión del “espíritu inmundo” refleja desde el principio, el planteamiento del evangelio como una lucha entre el poder del bien y el poder del mal. Bien entendido que “mal” es toda clase de esclavitud que impide al hombre ser él mismo.

Nadie se asombra del “exorcismo”, que era corriente en aquella época. Lo que les llama la atención es la superioridad que manifiesta Jesús al hacerlo, demostrando así quién es. Jesús no pronuncia fórmulas mágicas ni hace ningún signo estrafalario. Simplemente con la autoridad de su palabra obra la curación.

Lo que acaban de ver les suscita la pregunta: ¿Qué es esto? El evangelio de Marcos es la respuesta a una sola pregunta: ¿Quién es Jesús?


APLICACIÓN

Hablar con autoridad hoy sería hablar desde la experiencia personal y no de oídas. Lo único que hacemos, también hoy, es aprender de memoria una doctrina y unas normas morales, que después trasmitimos como papagayos, como se trasmiten la lista de los reyes godos.

Eso es lo que no funciona. En religión, la única manera válida de enseñar es la vivencia que se trasmite por ósmosis, no por aprendizaje. Esta es la causa de que nuestra religión sea hoy completamente artificial y vacía, que no nos compromete a nada porque la hemos vaciado de todo contenido vivencial.

“Espíritu inmundo” sería hoy todo lo que impide una auténtica relación con Dios y con los demás. Fijaros hasta qué punto estamos todos poseídos por espíritu inmundo. Esas fuerzas las encontramos tanto en nuestro interior como en el exterior. Nunca, a través de la historia, ha habido tantas ofertas falsas de salvación.

Una de las tareas más acuciantes del ser humano, es descubrir sus propios demonios; porque sólo cuando se desenmascara esa fuerza maléfica, se estará en condiciones de superarla. Con esta perspectiva veremos que la tarea fundamental de Jesús es librar al hombre del maligno.

Una importante tarea en esta liturgia, sería descubrir nuestras ataduras y tratar de desembarazarnos de ellas. Todos estamos poseídos por fuerzas que no nos dejan ser lo que desearíamos ser.

Hoy sigue habiendo mucho diablo suelto que tratan por todos los medios de que el hombre no alcance su plenitud. La manera de conseguirlo es la manipulación para que no consiga alcanzar libremente su plena humanidad.

Toda nuestra vida debería ser un acopio de autoridad para ayudar al hombre a liberarse de todos sus demonios. Jesús emplea su autoridad, no contra los hombres, sino contra las fuerzas que los oprimen. ¡Qué ejemplo para imitar si de verdad queremos ser cristianos!

Como individuos, como comunidad y como Iglesia, estamos siempre tratando de aumentar nuestra “autoridad”. Pero, ¿para qué? Si intentamos estar por encima de los demás para someterlos a nuestro capricho, aunque sea bajo pretexto de hacer la voluntad de Dios o de buscar el bien de los demás, estamos en la antípoda del evangelio.

Como Jesús, tenemos que luchar a brazo partido contra las fuerzas que oprimen al hombre y no le dejan desarrollar su verdadero ser.

En el evangelio de Marcos, Jesús deja muy claro, desde el primer día, que los enemigos del hombre son los únicos enemigos de Dios.

Un dios que exige al hombre sacrificarse por Él, no es el Dios de Jesús. La gloria de Dios y el bien del hombre, son una misma realidad, mejor dicho es la única realidad.

La teología, la liturgia, todas las normas morales tienen que tener como fin ayudar al hombre a ser él mismo. “El sábado está hecho para el hombre, no el hombre para el sábado”. El defender este principio le costó la vida a Jesús.


Meditación-contemplación


La “autoridad” de la que nos habla hoy el evangelio,
es la única que viene de Dios.
Toda autoridad que se ejerce desde el poder,
viene del diablo.

……..

Todos debemos desplegar la autoridad que Dios nos concede,
la autoridad que da el saber que Dios está en lo hondo de tu ser.
La absoluta confianza de saber que tienes capacidad
para amar como Él ama y liberar como Él libera.

…………………..

Tu tarea primera como ser humano,
es liberarte de todo lo que te impide ser humano.
La segunda, es ayudar a los demás a liberarse
de todos los demonios que andan por ahí sueltos.

………………

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Jesús echó al demonio de la escuela - IV Domingo del T. O. - Ciclo B: (Mc 1,21-28)

Publicado por El Blog de X. Pikaza

Seguimos con Marcos… que nos lleva de nuevo a la escuela, de manera que puedo seguir con el tema de ayer, que ha suscitado muchos comentarios. Gracias a todos. En la misa de hoy es sabroso el tema de la epístola (las solteras según Pablo), pero me interesa más ahora la escuela (con ocasión de la EpC). ¿Qué haría Jesús si viniera y viera el embrollo que han montado por la escuela Ministerio y CEE, Rouco y Castro, FERE y Comités para la objeción de la conciencia…? No lo sé del todo, pero pienso que iría a la escuela, para ver lo que pasa por allí. Ayer cité a tres maestros que fueron a la escuela (Freire, Milani, Bermejo). Pues bien,lo primero que hizo Jesús al comenzar su tarea de Reino, según Marcos, fue ir también a la escuela para echar de allí al demonio, porque la sinagoga del pueblo era entonces capilla, escuela y sala del concejo, todo junto, como saben bien los expertos en historia judía. Fue a la escuela y ¿qué hizo? Echar al demonio que había por allí, un demonio que curiosamente no estaba en un niño, sino en un tipo mayor (no sé si era cura o albañil, maestro o carpintero). Quiero que leáis el texto para comentarlo luego. Buen domingo.

Texto. Marcos 1, 21-28.

21 Y fueron a Cafarnaum y de pronto, llegado un sábado, entró en la sinagoga y se puso a enseñar. 22 La gente estaba admirada de su enseñanza, porque los enseñaba con autoridad, y no como los escribas. 23 Había precisamente en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que se puso a gritar:
24 ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quien eres: ¿El Santo de Dios!
25 Jesús lo increpó diciendo:
¡Cállate y sal de él!
26 El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un fuerte alarido, salió de él.
27 Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: ¿Qué es esto? (Una doctrina nueva con autoridad! (Manda incluso a los espíritus inmundos y éstos le obedecen!
28 Pronto se extendió su fama por todas partes, en toda la región de Galilea.

Paradigma o ejemplo de la enseñanza de Jesús.

Además del templo (sacralidad máxima) había sinagogas donde acudían los fieles para escuchar la Palabra de Dios y comentar (aplicar) sus enseñanzas. Precisamente donde el pueblo cultivaba y mantenía su pureza, ha encontrado Jesús al hombre impuro. La ley sinagogal no ha podido curarle, la escuela no ha podido educarle. Sólo la nueva enseñanza de Jesús le sana.

Viene Jesús a crear Reino. Para eso ha llamado a cuatro agentes de su “gran misión” (el evangelio del domingo pasado) y el primer lugar donde va con ellos para cumplir su tares es una sinagoga: casa de enseñanza y oración donde se juntan los judíos para cultivar su ley sagrada. Lógicamente, Mc está proyectando hacia la historia anterior su propia experiencia de evangelio: está contando lo que tiene que pasar cuando llega Jesús a una escuela/capilla.

Jesús no ha comenzado ofreciendo su palabra en los lugares que se dicen más contaminados. No se dice que empiece acudiendo a las casas públicas, cuarteles, mercados, caminos. El evangelio dice que ha venido al corazón de la pureza judía (sinagoga) como indicando que precisamente allí, en el espacio que debía ser más limpio, se encontraba un hombre hundido en gran necesidad, poseído por un espíritu impuro. Precisamente en la escuela está el problema; precisamente en la escuela está el demonio, un demonio sucio y malo, que impide pensar a la gente.

Era difícil encontrar un signo más hiriente. La sinagoga debería ser espacio de total pureza, un hogar y una escuela donde hombres y mujeres forman la auténtica familia de Dios, en libertad y amor mutuo. Pues bien, en contra de eso, Jesús sabe que la misma sinagoga o escuela y capilla, la casa del Gran Concejo, sirve para endemoniar a los hombres. Jesús viene a “limpiar” la Escuela, comienza por el Ministrio de Educación. No, no es que los maestros sean peores que los otros ciudadanos; al contrario, tienden a ser mejores, lo sé por experiencia de sesenta años… Pero en la escuela también hay demonios.

Qué hace Jesús en la escuela

Por eso viene con cuatro acompañantes (sus amigos) para liberar en gesto solemne al pobre endemoniado, primer destinatario de su reino. Jesús viene a buscarle allí donde debía encontrarse todo limpio. En esa sinagoga/escuela sufren y malviven los humanos oprimidos por los varios "demonios" de este mundo: enfermos, marginados, destruidos por la patología religiosa. Con ellos, para ellos, quiere construir Jesús su reino. Por eso se oponen los escribas, que eran los maestros oficiales (cf. 1, 22):

-- Una mala escuela. Los escribas (los que saben leer/escribir, que para enseñar eso están en la escuela) mantenían en la sinagoga una enseñanza vinculada a tradiciones de ley que deja al hombre en manos en su propia enfermedad, dominado por espíritus impuros que brotan de su misma religión. La ley sacral del judaísmo aparece de esta forma como mala o, por lo menos, como inútil: no consigue sanar al enfermo, quizá aumenta su opresión con nuevas opresiones. La misma estructura religiosa (en este caso sinagoga) es fuente de impueza2.
Lo que aquí decimos de la sinagoga puede aplicarse en otra perspectiva a la iglesia: ella debería ser espacio de máxima limpieza y libertad, curación y esperanza para los enfermos; muchas veces, ella aparece, sin embargo, como espacio donde malviven (sufren oprimidos) marginados de tipo social y religioso. Limpiar la escuela… esa es la tarea de Jesús.

-- Jesús ha ofrecido en esa sinagoga su enseñanza nueva (didakhê kainê: 1, 27) con autoridad para sanar a los enfermos. Jesús no viene a la escuela a enseñar matemáticas, que eso no está mal, pero no es lo más importante. Viene a curar a niños y maestros, para que puedan ser personas… No cura como mago, con ensalmos de misterio sino como maestro humano, con la palabra, con la nueva enseñanza. La enseñanza de Jesús desata, libera, purifica al ser humano que se hallaba oprimido dentro de una escuela/sinagoga que educa para la opresión Frente a la esclavitud de una escuela oficial que se utiliza para oprimir ha elevado Jesús su palabra de poder que libera a los enfermoss2.

De la escuela al templo. La pedagogía de Jesús

Conforme al evangelio de Marcos, Jesús empezó su tarea limpiando una escuela/sinagoga, expulsando los demonios que allí había, para que hombres y mujeres pudieran vivir en libertad, pudieran pensar… Pues bien, la tarea de Jesús en Marcos termina en el templo: Jesús va al templo (Mc 11) para acabar de hacer lo que había empezado en la escuela: expulsar de allí a los traficantes de ideas perversas, a los opresores de niños y mayores.

La autoridad pedagógica de Jesús se identifica con su misma palabra sanadora que cura al que estaba oprimido por la escuela ritual judía. La escuela/sinagoga no era mala, líbreme Dios, pero en el fondo servia para oprimir. Frente a la sinagoga que impone una enseñanza que no cura, ofrece Jesús la enseñanza que cura y transforma, superando la opresión del espíritu impuro.

Esa enseñanza de Jesús no es valiosa por ser más profunda en plano teórico, por ser más rica en simbolismos literarios o cósmicos, sino porque libera al oprimido de la sinagoga (1, 23). No se dice la enfermedad que tenía ese oprimido (ceguera, parálisis...). Se dice simplemente que era impuro, alguien que aparece manchado para los demás, alguien que está dominado por un espíritu antihumano al que Jesús desenmascara… par que pueda hablar… Recordemos una escena posterior de Marcos, donde se habla de los demonios de Gerasa, una ciudad pagana. Pues bien, frente a la legión de demonios que habitan en esa tierra pagana de Gerasa (cf. Mc 5, 9), aparece aquí el colectivo de demonios de la sinagoga que Jesús ha venido a expulsar, un colectivo de demonios que dominan el sistema de enseñanza judío, que era en aquel tiempo el mejor del mundo, con diferencia. Es como si dijéramos hoy que España tiene el mejor sistema educativo del mundo… Pues bien, incluso ese sistema esta endemoniado((Sobre el transfundo de pureza e impureza cf. M. Douglas, Pureza y Peligro, Siglo XXI, Madrid 1991, XVII-XXIII, 106-131.)

La doctrina de Jesús, una enseñanza nueva

No discute Jesús sobre Dios en forma abstracta; no propone teorías de pureza más intensa, sobre ritos y alimentos. Tampoco ofrece una doctrina sapiencial de tipo moralista (como piensan aquellos que han querido convertirle en una especie cínico galileo). No tiene una doctrina mejor sobre leyes o formas de conducta. No es rabino más sabio, hillelita más agudo. Todo eso es secundario para Mc. La enseñanza nueva de Jesús se identifica con su autoridad humana, con su capacidad de limpiar a los enfermos de la sinagoga.

La enseñanza de Jesús es “poder de libertad” y la escuela que él quiere un lugar liberado de demonios, un lugar donde no haya impuros (expulsados, oprimidos, marginados, despreciados, sometidos….), sino un lugar donde todos puedan hablar… Eso es lo que pensaba Milani en su Escuela de Barbiana, un lugar donde Jesús se hubiera encontrado a gusto, como yo descubrió leyendo la Lettera ad una professoressa" (uno de los libros más bellos que he leído en mi vida).

Jesús quiere iniciar el camino de su nueva familia mesiánica nace precisamente allí, en la escuela/sinagoga, curando al endomingado, niño o mayos, profesor o alumno. Para eso, la vieja sinagoga (o la moderna institución educativa cristiana o social) tiene que dejar de ser campo de opresión, lugar donde se esconden los "demonios" que mantienen al hombre sometido, para convertirse en espacio de libertad, fuente de limpieza humana y transparencia.

Esta palabra (enseñanza nueva con autoridad: 1, 27) define a Jesús: no va a la sinagoga/escuela para discutir doctrinas sino para enseñar curando, para liberar a los niños y mayores del demonio social y religioso. Logicamente, su evangelio es palabra sanadora. Frente a la ortodoxia legalista de una antigua o nueva sinagoga que encierra bajo la opresión de sus códigos, ofrece Jesús el poder de su enseñanza sanadora29.

Conclusión ¿Y esto que tiene que ver con la EpC?

No quiero responder yo, he querido ofrecer un texto de evangelio, el evangelio de este domingo Uno de Enero del 2009.

No sé si Jesús pensaba en la EpC, pero pensaba sin duda en los niños y mayores que están oprimidos en la escuela/sinagoga… No sé si pensaba en el Ministerio de Educación de España… o en Tribunal Supremo o en los obispos… , pero pensaba en todos los endemoniados de la escuela, de un sistema escolar que tiene mil cosas buenas, pero que algunos utilizan como arma arrojadiza para dominar a los demás (para imponer sus demonios).
En este contexto se puede acabar recordar el riesgo evocado en Ap 2, 9 cuando llamaba a la iglesia cristiana de Esmirna sinagoga/escuela de Satanás: secta religiosa que destruye a sus creyentes. En contra de eso, el Jesús de Mc ha ofrecido dentro de la misma sinagoga su enseñanza de libertad: palabra que sana en su raíz al ser humano. Así lo recordaba con su fuerza habitual E. Käsemann, La llamada de la libertad, Sígueme, Salamanca 1974, 71-76 (le vi llorar cuando a su hija la mataron los dictadores de Argentina, donde había ido como cooperante escolar cristiana, para educar en libertad).

Buen domingo a todos. Si hay interés, seguimos mañana con la escuela y dejamos descansar a Pablo.

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Apoyo para la Homilía y la Reflexión personal: Jesús, el libertador.

IV Domingo del T. O. - Ciclo B
TEMAS Y CONTEXTOS

EL TEXTO DEL DEUTERONOMIO
Este texto se toma de la parte central del Deuteronomio, capítulos 12 a 27, que es un conjunto de leyes, inspiradas en las más antiguas del pueblo de Israel. El capítulo 18 legisla sobre los sacerdotes y los profetas. Se rechazan los hechiceros, los astrólogos, los adivinos, y se promete que habrá e Israel PROFETAS, es decir, personas en cuya boca estén las palabras del Señor para su pueblo.
Estos personajes se presentan como intermediarios. Israel teme ver a Dios (se representa esto en el terror ante el fuego del Sinaí), y por eso hay personas intermediarias entre Dios y el pueblo. Para robustecer su autoridad, se pronuncia una maldición, muy en el tono terrible propio de estos antiguos escritos. Y lo mismo se hace acerca del falso profeta, el que se arroga la condición de profeta sin serlo.
La presencia de este texto en este Domingo se justifica por la intención de Marcos al presentar a Jesús: Jesús es un Profeta, un enviado de Dios, en sus labios está la palabra de Dios, en sus hechos se nota el poder de Dios. Es una presentación dirigida a convencer al auditorio judaico de quién es Jesús: el Profeta que esperábamos.

EL TEXTO DE CORINTIOS
El texto de Pablo se incluye dentro de la idea, corriente en los primeros tiempos de la comunidad cristiana, de que la llegada del Señor estaba tan cerca que sucedería en vida de algunos de los presentes. No se ha desarrollado aún la idea de que "los últimos tiempos" no son "el inminente final" sino "la etapa definitiva, la Nueva Alianza". En el contexto de esta mentalidad, no tiene sentido la vida cotidiana, sino la preparación para el final inminente. De esta idea se aprovecha, para nuestra vida cristiana, el significado más profundo: es el final, el encuentro con El Señor, el que da sentido - o se lo quita - a todo lo que hacemos. Pablo hace aquí una aplicación al matrimonio y el celibato, aunque al principio de esta sección deja claro algo importante: " Acerca de los solteros, no tengo órdenes del Señor, pero os doy mi opinión". Es más que curioso que en la celebración de la misa se pueda cometer el siguiente disparate: dice el lector: ”acerca de los solteros no tengo palabra de Dios, pero os doy mi opinión”; y concluye: ”Palabra de Dios”.
En definitiva, me parece mal que se lean estos textos en la eucaristía; no hacen más que sembrar confusión y desautorizar a Pablo.

EL TEXTO DE MARCOS
El Evangelio de Marcos tiene una estructura que revela bien su intención. En el primer capítulo se presenta a Jesús, a partir del testimonio de Juan: pasada la experiencia de oración y ayuno, y la tentación, en la montaña, llama a los primeros discípulos y empieza su ministerio: recorre Galilea enseñando en las sinagogas y curando toda clase de enfermedades.
En esta parte, Marcos va alternando los discursos con las curaciones, en un mensaje claro: "Esta es su autoridad: El viene de parte de Dios". El texto de hoy presenta como un resumen programático: las palabras y las obras. Y ambas cosas producen admiración. Las palabras, porque son algo nuevo, diferente de la enseñanza de los escribas, en contenido y en autoridad. Los escribas no hacían otra cosa que comentar La Ley y Los Profetas. Jesús "es diferente". Y el pueblo está sorprendido. Y además, Jesús avala sus enseñanzas con curaciones sorprendentes, tenidas por la gente como milagros.
Por tanto, el mensaje de este comienzo del evangelio de Marcos se refiere ante todo a "auntentificar a Jesús": "éste es El Profeta anunciado", se nota en sus obras y en sus palabras. Dios está con él, es necesario creerle. Pero es conveniente analizar un poco más la escena, porque tiene significados profundos:
Se trata de la reunión ritual de los judíos, el sábado, en la sinagoga: se lee y explica, por parte de los escribas, la Ley, como enseñanza "autorizada". Jesús y su grupo, como personas piadosas, acuden; pero Jesús, sin ser escriba, pasa a enseñar. Se indica así lo "oficial" de la predicación de Jesús. En contraposición a los escribas, Jesús muestra "otra autoridad", sin basarse en otros maestros o tradiciones, no como mero repetidor de la Ley, sino con autoridad propia.
Esta autoridad se ve refrendada por sus curaciones, en este caso de un "poseído por un espíritu impuro". En el NT aparecen con frecuencia personas afectadas de males morales, presiones internas que son superiores a ellos, que les hacen no ser dueños de sí mismos. Se les considera poseídos por "espíritus", y estos espíritus son considerados "inmundos", es decir, opuestos al Señor, alejadores de Dios. Jesús se muestra como un poder liberador de las personas respecto de esos espíritus, capaz de devolver a la persona su libertad, su capacidad de ser dueño de sí mismo. Su autoridad se manifiesta más aún por cuanto la curación se verifica con la sola fuerza de su Palabra.
Por lo demás, Jesús está curando EN SÁBADO. Empieza, ya desde el principio, una costumbre de Jesús que va a llegar a resultar "agresiva". El cumplimiento del descanso sabático era tan estricto que curar en Sábado se consideraba como quebrantar la Ley.
Jesús pasará una y otra vez sobre esta prohibición, y éste será un tema de grave enfrentamiento con las autoridades religiosas.



R E F L E X I Ó N

Todos los textos son un ejemplo bonito de provisionalidad. Está en el fondo la semilla de la Palabra, pero arropada - mal - en las creencias y deficiencias del momento.
En el texto del Deuteronomio:
Yahvé es temible. Hace falta un intermediario, el profeta. Los que no le escuchen serán castigados: el falso profeta morirá.
En el texto de Pablo:
Los últimos tiempos. No merece la pena ni casarse. Se sirve mejor a Dios en el celibato.
En el Evangelio:
"Una doctrina nueva". Prodigios para demostrar poder…
Ninguna de estas afirmaciones son aceptables sin más. Dios no es terrible. El único intermediario es Jesús, pero no porque ver a Dios resulte mortal. No se está acabando la historia: el matrimonio y "las cosas del mundo", y toda nuestra vida, forman parte de nuestra misión y tienen - todas las actividades - el mismo valor: cumplir "mi" misión. La doctrina no es tan nueva como piensan las gentes que oyen a Jesús: es la cumbre de todo lo anterior: y los milagros no son una manifestación del poder del Amo sino de la voluntad de curar del Libertador.
Puede parecer sorprendente que apliquemos esta noción de "provisionalidad" tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento. Sin embargo, así es. "Los testigos" ven y oyen a Jesús, creen en El y nos cuentan lo que han visto y oído, y su fe. Y la Palabra está ahí, una vez más, encarnada. Si los testigos fueran daltónicos, nos describirían a Jesús en blanco y negro. Lo que los testigos nos cuentan es lo que pueden captar. Pero el Espíritu sigue animando a la Iglesia; el Pueblo peregrino avanza en el conocimiento de Dios. No entiende lo mismo Moisés que Isaías, ni Juan Bautista que Pedro, ni Juan Evangelista que nosotros. Y no porque seamos más listos o tengamos más medios, sino porque el Espíritu de Jesús sigue trasformando a la Iglesia.
De aquí sacamos consecuencias importantes para nuestra vida, bien representadas las dos en frase de la gente sobre Jesús: "¿Quién es éste, qué es esto...?". ¿En quién creemos, en qué creemos? ¿Creemos en un taumaturgo que arregla los males del mundo por arte de magia? ¿Por
qué hacían milagros los apóstoles y no los hacen los obispos? ¿Sólo porque ellos tenían más fe?
¿Creemos en una Palabra de Dios dictada al oído a los autores sagrados, sin posibilidad de sombra de error o interpretación?
¿Creemos en Jesús Dios con apariencia de hombre, lleno de poder, que simula ser como nosotros?
¿Creemos en un Dios terrible, al que tenemos acceso por intermedio de elegidos que se interponen entre el pueblo y El Amo?
¿Creemos que las cosas corrientes de la vida son inútiles para el Reino de Dios? Creemos que todo lo que los hombres pueden entender de Dios está dicho en Jesús. Y no entendemos más, aunque tenemos más preguntas.
Creemos que Religión no es lo extraordinario, sino el sentido y valor de lo ordinario.
Creemos que todos los hombres van entendiendo mejor a Dios.
Creemos que en eso consiste nuestra vida: en caminar hacia más conocimiento, fiados en Jesús, la Palabra.
Pero podemos estar confusos: ¿por qué recibimos unas cosas de la Escritura y otras no, o unas más y otras menos?. ¿No corremos el riesgo de entender la Palabra de Dios a nuestra conveniencia? En efecto, corremos ese riesgo, e incluso caemos en él, como cayó Pedro y Pablo y todos. El riesgo está en aceptar lo que nos parece razonable. El acierto está en compararlo todo con las líneas claras, profundas, de Jesús: vemos como "provisional" el Dios terrible del Sinaí porque Jesús nos ha mostrado a "Abbá": vemos como insuficiente la fe en Jesús "ser divino de apariencia humana con poderes mágicos", porque le hemos visto nacer de María y morir en la cruz... Y sabemos que nuestra tentación es siempre aceptar lo que nos parece razonable; y sabemos que lo sensato es ir a buscarle Él, a ver cómo es.
Uno de los aspectos del evangelio que más nos molestan hoy son, quizá, los milagros. No estamos dispuestos a aceptar lo maravilloso, probablemente porque nuestro pensamiento tiene mucho de exclusivamente racional, exclusivamente científico. Incluso a algunos nos parecería más aceptable el Evangelio sin milagros, porque nos resulta más verosímil.
Y sin embargo, los milagros están ahí, nos guste o no. No todas las narraciones de milagros que hay en los evangelios son crónicas de sucesos que ocurrieron: algunos son fruto de la exageración legendaria, otros tienen sentido simbólico. Pero muchas sí que son narraciones de sucesos. Y es histórico que muchas de estas actuaciones de Jesús fueron interpretadas por la gente como milagros. Las personas "poseídas por malos espíritus" eran enfermos, desde luego. Y Jesús las curaba. Y muchas veces sin tratamiento, sin contacto físico. Si estas cosas no nos gustan, es nuestro problema. Se trata de creer en el Jesús que existió, no de que nos guste o no.


PARA NUESTRA ORACIÓN

La Palabra de Jesús nos libera de poderes que son superiores a nosotros, nos esclavizan, nos despersonalizan: necesito de Dios para ser yo mismo. Jesús expulsando demonios es un magnífico signo de la acción de Dios respecto a nuestros pecados. Demasiadas veces hemos trivializado el pecado reduciéndolo a la categoría jurídica de "culpa", "ofensa cometida". En consecuencia, demasiadas veces hemos trivializado a Dios presentándolo como Juez blando, Perdonador de ofensas. La noción evangélica es más seria: Jesús no "perdona" sino que "quita" el pecado del mundo. Jesús cura, libera.
El pecado es algo que habita en mí y me ata, me despersonaliza, me deshumaniza, me impide ser yo mismo, un demonio que se me ha metido dentro y puede más que yo.
Examinar mi conciencia, forzar el dolor por los pecados, proponer la enmienda ... todo eso es sólo la corteza del tema. Y suele ser forzado, fingido: no hace mucha falta examinar, escudriñar los rincones oscuros; sé muy bien cuáles son mis zonas erróneas.
Y ni puedo sentir dolor por ellas ni proponer no hacerlo más, porque sé que lo haré.
Pablo expresa todo esto mucho mejor:
"No entiendo lo que hago, pues no hago lo que quiero sino lo que detesto. Pero si no hago lo que quiero ... es que no soy yo el que lo hago, sino el pecado que habita en mí.
Querer, lo tengo al alcance; ejecutar el bien, no. No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. En mi interior, me agrada la Ley de Dios, pero descubro en mí otra ley que guerrea contra la Ley de la razón y me hace prisionero de la ley del pecado.
Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de esta condición de muerte? ¡Gracias a Dios por Jesucristo, nuestro Señor!"
Perfecto. Perfecta definición del pecado. Perfecto paralelo con el texto de Marcos.
Poseídos por una fuerza superior a nosotros - liberados por la Palabra de Jesús, dependiendo de Dios para ser libres.
¡Qué importante, qué necesario basar nuestra Teología en la Palabra, partiendo de ella, no partiendo de nuestra razón!. Toda la teología del pecado que se basa en la noción de ofensa-culpa-justicia-arrepentimiento-perdón... es racional, parte de la noción humana de ofensa. Hagamos una teología del pecado basada en este fragmento de Marcos ( y en el Hijo Pródigo y en el Médico y en los leprosos y en la Adúltera.... ) Nos irá mucho mejor y entenderemos por qué Jesús es el que quita el pecado del mundo.


S A L M O 4 0

Oramos al Señor sintiéndonos necesitados de liberación.
En Dios pongo toda mi esperanza.
El se inclina hacia mí y escucha mi oración.
El salva mi vida de la oscuridad,
afirma mis pies sobre roca
y asegura mis pasos.
Mi boca entona un cántico nuevo
de alabanza al Señor.
Dichoso el que pone en Dios su confianza.
Tú, Señor, hazme sentir tu cariño,
que tu amor y tu verdad me guarden siempre.
Porque mi errores recaen sobre mí
y no me dejan ver.
¡Socórreme, Señor, ven en mi ayuda!
Que sientan tu alegría los que te buscan.
Yo soy pobre, Señor, socórreme,
Tú, mi Salvador, mi Dios, no tardes.

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Capacidad para discernir cada situación en particular - IV Domingo del T. O. - Ciclo B: (Mc 1,21-28)


Publicado por Servicios Koinonia

La palabra Deuteronomio viene de Deuteros = segundo, y Nomos = ley. Es la segunda versión de la legislación mosaica. El Deuteronomio fue elaborado a partir de pequeños fragmentos que fueron compilados por el autor o los autores a lo largo de más de seiscientos años. El material que conocemos tuvo un origen muy diverso. Una parte pertenece a la gran tradición oral que la confederación de tribus empleó para regular la aplicación de la justicia al interior de la comunidad y entre las tribus durante el tiempo de los Jueces. Otra parte proviene de las tradiciones del reino del norte, elaborada por grupos que se oponían a la monarquía y proponían legislaciones alternativas para tratar de cambiar el despótico gobierno instalado en Samaría. Otra parte, es elaboración de tradiciones orales del reino del sur, vigentes en tiempos del rey Josías. Esta diversidad fue re-elaborada después del destierro por los sacerdotes y los sabios, hasta alcanzar al forma que hoy conocemos.

Este documento tuvo varias ediciones en las que fue sucesivamente ampliado. Insiste en la necesidad de vivir unas relaciones interhumanas justas. La ley no es, en este documento, un fárrago de decretos aislados. Cada precepto está en función de defender la vida y la dignidad de cada persona en la comunidad. La ley expresa la vida íntima de la comunidad, la necesidad de que cada persona tenga lo mínimo para sobrevivir y nadie viva en una situación oprobiosa y miserable. De este modo, la ley deja de ser una ominosa obligación y pasa a ser un «don» que otorga Dios a todo el pueblo. Este don o alianza se fundamenta en el derecho de cada familia a poseer lo mínimo necesario, esto es, un pedazo de tierra donde pueda cultivar y donde pueda vivir sin ser una carga para los demás: "Como Yavé ha hecho don de este país su pueblo, nadie puede apropiarse de la tierra (Dt 15, 4)".

Para este autor la alianza, la ley o «don» debe ser interiorizada. La convivencia en el país que Dios ha dado al Pueblo peregrino exige un cambio de mentalidad que se traduce en una organización social donde el derecho divino prevalece sobre todas las instituciones. Lo central de este derecho es la justicia interhumana entendida como fundamento de la convivencia social. “El rey debe ser hermano y recortar ventajas e intereses personales. Este abrirse generosamente a los otros es lo que demuestra la pertenencia a Yavé y lo que permite la pertenencia a este pueblo".

En esta misma línea, se ubica la promesa acerca del profeta venidero. Este profeta se compara con Moisés, por cuanto es portador de la palabra de Dios. No viene a recordar al pueblo una u otra cosa. Viene para indicar cuál es el rumbo que el pueblo debe seguir. El profeta se preocupará por mantener vivo el Espíritu de la ley, tema en el que insiste el Deuteronomio. De modo que no se convierta en una mera formalidad, sino que exprese las necesidades vitales de la comunidad y de cada ser humano.

El Deuteronomio da inicio a una tendencia que Jesús llevará adelante. Para Jesús, y en general para todos los profetas, lo fundamental de la ley es preservar la dignidad, la intimidad y el valor de cada ser humano, el derecho a vivir en una comunidad donde sea valorado por lo que es y no por lo que tiene. De este modo, la legislación deja de ser un precepto que rige alguna cosa en particular, y se convierte en expresión de las necesidades vitales del ser humano. A esto llama la Biblia “llevar la ley en el corazón”.

Esta nueva manera de ver la ley es la que aplica Pablo en la carta a los corintios. Él aconseja, sugiere, opina, exhorta y amonesta teniendo en cuenta la situación de la comunidad, en el marco social, y la situación de la persona, en el marco de la comunidad. No impone criterios rígidos que agobien la conciencia de las personas, sino que busca que cada persona esté a gusto con su situación.

La comunidad, preocupada por opiniones adversas al matrimonio, le pregunta al apóstol Pablo: ¿Sería preferible no casarse? Para Pablo lo importante es que cada persona de la comunidad cristiana se sienta a gusto y motivada para servir. Por eso su mensaje no orienta a los que están casados, sino que se preocupa por los judíos y por los esclavos. Los judíos para que no renieguen de su cultura y tradiciones, pero para que tampoco se la impongan a los demás. A los esclavos los anima a no desanimarse por su condición y a buscar una oportunidad para liberarse. De este modo, ninguno se puede sentir ni inferior ni superior a los otros. Todos son iguales porque al interior de la comunidad se respeta la diferencia. Este es el principio de igualdad.

En todos los casos, situaciones, estados civiles, posiciones sociales... Pablo insiste en la urgencia de buscarse un camino para vivir la libertad que nos dejó Cristo y, siendo libres, preparar la irrupción del Reino. El Señor vuelve cuando la comunidad, libre ya de trabas sociales, culturales o ideológicas, da testimonio de un modo de vivir alternativo y liberador.

Esta capacidad, para discernir cada situación en particular, fue una de las cosas que más admiró la multitud en Jesús. Mientras otros maestros y líderes respondían con exhaustivas explicaciones y citando códigos, preceptos y doctrinas, Jesús respondía con la verdad simple y llana.

Jesús estaba interesado en la situación particular de cada ser humano: en sus sufrimientos, en las ideas que lo atormentaban, en aquellas cosas que le impedían ser libre y espontáneo. Este interés no obedecía a un interés político encubierto, sino a una genuina valoración de cada persona que encontraba en el camino. Muchos movimientos y grupos muestran interés por los individuos mientras estos sirven a sus intereses proselitistas, mientras son sus adeptos, luego, si disienten, los ignoran o los marginan. Jesús se manifestó abiertamente contra este modo de actuar y lo declaró abiertamente: el sábado, o sea la ley, las costumbres, todo lo prescrito, está al servicio de cada ser humano y no al contrario.

Precisamente, su lucha contra los demonios fue una lucha contra las ideologías instaladas en las sinagogas que buscaban un mesías glorioso, un militar implacable, un reformador religioso. Jesús nunca se identificó con estos propósitos. Por esta razón, conmina a los “espíritus inmundos” o ideologías opresoras a guardar silencio y a no tratar de seducirlo con falsas aclamaciones y reconocimientos.

El pueblo sencillo reconocía esta lucha contra el formalismo de la ley la ideología que la sustentaba. La propuesta de Jesús los liberaba de la pesada carga moral, económica y cultural que suponía cumplir los más de seis mil preceptos que estaban vigentes para regular todos los aspectos de la vida personal y comunitaria. Mucha gente se preguntaba: ¿no será este hombre el nuevo legislador? ¿No será el hombre prometido como reemplazo del profeta Moisés? ¿No será la propuesta de Jesús, el Reinado de Dios, la “nueva ley?” ¿Por qué sus acciones liberadoras y su lucha contra el mal es tan eficaz?

Hoy debemos preguntarnos: ¿hemos seguido la propuesta de Jesús de que cada ser humano tenga un valor infinito? ¿Creemos que nuestra tarea, como anunciadores de la buena nueva, es ayudar a todos los seres humanos a liberarse de las trabas que nos les permiten crecer con libertad y espontaneidad? ¿Tiene carácter normativo la Buena Nueva de Jesús, o la tomamos a la ligera como las noticias de cada día?

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 18 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100018 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap18b.mp3

La serie «Otro Dios es posible», de los mismos autores, aborda el tema «¿Endemoniados?»: es su entrevista número 46, cuyo guión y/o audio puede recogerse en http://www.emisoraslatinas.net/entrevistas.php?id=140

Si se quiere abordar el tema del celibato o del voto de castidad (segunda lectura de hoy), la misma serie tiene dos capítulos, el 38, titulado «¿Voto de castidad?», y el 67, titulado «¿Celibato sacerdotal?», que, sin duda, pueden suscitar un diálogo-debate sobre el tema. Su guión y su audio puede recogerse en

http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=100




Para la revisión de vida

- La palabra de Jesús fue siempre una palabra autorizada, llena de verdad y de vida; por eso expulsaba demonios y liberaba a los oprimidos por el mal. ¿Somos verdaderos discípulos de nuestro Maestro? ¿Es nuestra palabra, como la suya, una palabra autorizada y eficaz, que engendra libertad, justicia, paz, esperanza, amor y vida a los hermanos más necesitados?

Para la reunión de grupo

- Una constante tentación de la gente religiosa es la de pretender forzar y manipular la divinidad. ¿Busco en mi vida a un Dios doméstico y domesticado, hecho a mi imagen y semejanza, de acuerdo con mis conveniencias personales, ideológicas y sociales, o le acepto tal cual El es y se me da a conocer?
- Todos y cada uno de los miembros de la comunidad tenemos que realizar la misión que el Señor nos encomienda; casados o solteros, lo importante es responder a su llamada y no utilizar esa condición para establecer categorías entre nosotros. ¿Cómo colaboro yo, con los dones que el Señor me ha dado, a la construcción de una Comunidad rica por su variedad, y a la implantación del Reino entre nosotros?
- Jesús actuaba de tal manera que nadie quedaba indiferente ante él; unos lo admiraban, otros no podían soportar su libertad y su cercanía a Dios Padre. Mi actuación, la de mi comunidad, ¿interpela a la gente que nos ve y nos rodea, impresiona, cuestiona, hace reflexionar, alegra, libera, trae paz, justicia y esperanza, o deja indiferentes a los demás?

Para la oración de los fieles

- Para que la Iglesia tenga siempre una palabra creíble, basada en su compromiso real y eficaz con los pobres. Roguemos al Señor.
- Para que los pobres, los enfermos, los ancianos, los emigrantes y todos los que sufren escuchen la Buena Noticia de su liberación en palabras y en hechos. Roguemos…
- Para que tanto los que viven el celibato como los que ha construido una familia sepan vivir en fidelidad a lo que Dios ha pedido a cada uno. Roguemos…
- Para que los gobernantes sepan trabajar eficazmente por el bien común, preocupándose de manera especial por los pobres. Roguemos…
- Para que nuestros hermanos difuntos vivan ya la plenitud de vida junto a Dios. Roguemos…
- Para que todos nosotros sepamos hacer de nuestra fe, nuestra vida y demos testimonio autorizado ante todos de Jesucristo Muerto y Resucitado. Roguemos…

Oración comunitaria

Dios, Padre nuestro, Tu que nos amas hasta el extremo, enséñanos a amar a los demás con todas nuestras fuerzas, y que nuestro amor no se quede en buenas palabras sino que se traduzca en obras de justicia, de amor y de servicio a favor de todas las personas. Por Jesucristo.
Oh Dios, que suscitaste líderes y profetas que hablaran en tu nombre y guiaran a tu pueblo en todos los momentos de su historia, y que en la plenitud de los tiempos enviaste a tu hijo para que fuera maestro, camino, verdad y vida. Suscita de en medio nuestro nuevos profetas para que sepamos iluminar con tu palabra los retos que nos plantea la historia y seamos verdaderos testigos de tu proyecto.

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Órdenes seglares y vida religiosa, ¿cómo se complementan?


Publicado por Vida Nueva

No están llamados a la vida religiosa, pero hay laicos con clara vocación por un carisma. Esta semana nos preguntamos: ¿cómo lo viven dentro de esas órdenes? ¿Cómo se enriquecen mutuamente seglares y consagrados? Dos mujeres que forman parte de sendas órdenes seglares, Miriam Gómez-Morán, de la Orden Carmelita Descalza Seglar, y Lourdes Otaegui, de las Fraternidades Marianistas, nos cuentan su experiencia.

Al margen de las principales diferencias que existen entre laicos y religiosos de una misma orden (los seglares no viven en comunidad, tienen su familia y su trabajo, no realizan votos públicos…), Miriam Gómez-Morán cree que los miembros de las órdenes seglares en general, y de la suya en particular, ponen “un acento específico”. “Nuestra mera presencia en aquellos ambientes que frecuentamos (…) sirve ya de referente para todos aquellos que comprueban en nuestra manera de vivir que Cristo es lo único que es realmente capaz de colmar el anhelo de plenitud del alma humana“, asegura esta mujer, miembro de una Orden cuyo carisma otorga un papel fundamental a la oración realizada según el modelo de santa Teresa.

Esa presencia diaria en la sociedad por parte de los laicos, de la que hablaba Miriam Gómez- Morán, también constituye un rasgo fundamental de la Fraternidad Marianista, según Lourdes Otaegui, quien está convencida de que esta circunstancia “aporta al mundo marianista apertura y riqueza de formatos de presencia en el mundo”. En su opinión, los laicos pueden aportar mucho a la Familia Marianista desde distintos frentes: “Existe una clara llamada en algunos a participar en las obras directamente sustentadas por los religiosos o las religiosas: colegios, parroquias (…) Y ahí estamos. Pero no se descartan otras presencias fuera del entorno marianista que hacen visible y patente el carisma y lo convierten en fermento de nuevas realidades misioneras. Y ahí estamos también”.

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La Autoridad al Servicio de la Liberación

IV Domingo del T.O. - Ciclo B
Por Fernando Torres

La sociedad, todo el mundo lo sabe, no funciona sin una autoridad clara y definida. Da la impresión de que sin ella hombres y mujeres tenemos una cierta tendencia al caos. Los teóricos de la organización social dicen que la democracia es el mejor sistema posible pero también dicen que nos hacen falta líderes con fuerza, capaces de arrastrar y de movilizar la fuerza de todos los que forman la sociedad en vistas a conseguir el objetivo común, que, en principio, se supone que es el bienestar general de todos los miembros de la sociedad.
Hasta aquí la teoría. La verdad es que muchas veces, demasiadas diría, la autoridad no está puesta al servicio del bien común sino de los intereses particulares de un grupo. La verdad es que muchas veces, demasiadas, la autoridad se ejerce a través de la fuerza y de la imposición. Y no siempre por medios acordes con la leyes vigentes o con los derechos humanos. Esa es la realidad. Luego viene la manipulación de los medios de comunicación que nos persuaden de que “no se podía hacer otra cosa” o de que “era mejor para todos” o divulgan directamente mentiras para ocultar la realidad. Esa es la verdad.

Jesús tiene una autoridad nueva

Lo de Jesús es otra cosa. El Evangelio de este domingo repite por dos veces que Jesús tiene un autoridad nueva y diferente. Jesús no enseña como los doctores de la ley sino “con autoridad”. Luego Jesús expulsa el espíritu inmundo que poseía y esclavizaba a aquel hombre y los que lo ven reconocen de nuevo su “enseñar con autoridad es nuevo”.
¿Qué es lo que sucede? ¿Cuál es la novedad de Jesús? Para empezar hay que recordar que Jesús no dispone de policía ni ejércitos ni mucho menos de jueces que apliquen sus leyes y normas. Por lo mismo, carece de gabinete de prensa que difunda las ideas que a él le interese que lleguen a la gente. Nada de eso.
Jesús se acerca a la gente con las manos desnudas. Le sigue un grupillo de gente simple y sin estudios especiales (no había que estudiar mucho en la época para ser pescador, por ejemplo). Jesús no impone ni obliga. Sencillamente se acerca a las personas, habla con ellas y dice lo que piensa. Habla de Dios porque es lo que lleva en el centro de su corazón. Pero su Abbá no es un Dios lejano y amenazador sino un padre cercano, lleno de misericordia y perdón. Es un Dios que quiere la vida del hombre y no su muerte.

Una autoridad que libera

Jesús no sólo habla. También actúa. Y su forma de actuar es liberadora. No lanza nuevas normas que obliguen a las personas a someterse. Lo suyo es liberar a la persona de todo lo que la oprime. Como el endemoniado de este domingo. El hombre oprimido queda liberado por la acción de Jesús. Ahora es capaz de enderezarse, levantarse y caminar por sí mismo. El endemoniado es ahora libre. Así es la autoridad de Jesús. Libera y no esclaviza. Da vida y no muerte.
Jesús es el auténtico profeta de que habla la primera lectura. No sólo es el portador de la Palabra de Dios para el hombre. Él mismo, en su forma de hablar, de actuar, de vivir, es la Palabra de Dios en medio de nosotros. Es uno de los nuestros pero al mismo tiempo es el testigo de Dios, es Dios mismo que se acerca a nosotros. Nos habla con la autoridad del que es portador de la verdad, de la misericordia, del perdón, del poder que cura y salva no del que destruye, esclaviza, oprime. Su autoridad es nueva porque ni entonces ni ahora estamos muy acostumbrados a ella.
Ahora es nuestro tiempo para levantar una comunidad humana basada en esta nueva autoridad, en el deseo sincero del bien común, en la cercanía a la persona que sufre, en la puesta en común de todo lo que somos y tenemos para el bien de todos. Los que se dedican a la política, todos los que tienen alguna autoridad, deberían meditar muchas veces este Evangelio de hoy pero no sólo ellos. Todos vivimos en sociedad, todos pertenecemos a una familia, tenemos amigos y conocidos. Todos tenemos la responsabilidad de dedicar nuestras fuerzas a levantar y no a oprimir, a salvar y no a condenar, a curar y no a herir y a expulsar a los demonios que nos impiden vivir en fraternidad, como quiere nuestro Padre del cielo.

Fernando Torres Pérez

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FSM y Cooperación Norte-Sur: ‘Es esencial evitar toda tendencia colonialista’

Por Sergio Ferrari *
Publicado por Adital

Desde Belém de Pará

Foro Social Mundial, la cooperación norte-sur al debate
"Fortalecer la autoestima de los actores sociales"

Si la cooperación puede ser un medio útil para reforzar a los actores sociales del sur, también puede desviarse y convertirse en un medio de dominación. Disyuntiva esencial planteada por Frei Betto durante un debate de fondo realizado en el Foro Social Mundial de Belém de Pará.
Betto, fue uno de los expositores que participaron en el seminario organizado por la ONG suiza E-CHANGER (E-CH). Dicha actividad constituyó el puntapié inicial de la celebración de su 50 avo. aniversario que se prolongará durante todo el 2009 con variadas actividades.
Además del teólogo brasilero de la liberación- uno de los expositores más codiciados en Belém- participaron en el seminario el senador nacional helvético Luc Recordon (Partido Verde/Vaud); Konrad Specker, responsable de la relación con las ONG de la COSUDE (cooperación oficial suiza), y Bernard Fragnière, dirigente del sindicato de Servicios Públicos y presidente de E-CH.
En representación de los movimientos del Sur, estuvieron presentes dirigentes del Movimiento de los trabajadores Sin Tierra (MST) y de la Central de Movimientos Populares (CMP), ambas contrapartes del organismo suizo de voluntariado.

PEDAGOGIA DE LA MODESTIA

Para asegurar una cooperación realmente solidaria es esencial "ejercitar la modestia". Las ONG del norte que trabajan en el sur "deben dotarse de los útiles de la pedagogía de la educación de Paulo Freire" enfatizó Frei Betto.
Eso implica "ponerse al servicio del otro sin ninguna arrogancia ni colonialismo, comprendiendo las diferencias, entendiendo que nadie es mejor que el otro sino que cada uno tiene una cultura diferente".
Una regla de fuego de toda cooperación, exige promover la autoestima de los actores sociales del Sur, completó el teólogo. Quien instó a la cooperación internacional a "actuar en el Sur con la idea de reforzar la solidaridad con las luchas de los movimientos sociales. No queremos recibir dinero para aumentar estructuras sino construir conciencias y relaciones igualitarias. No aceptamos asistencialismo, sino acompañamiento en nuestra propuesta de emancipación", subrayó.

LA VISION NORTE

El senador nacional Luc Recordon, quien hace parte del Comité de la ONG E-CHANGER, explicó a su turno las dos modalidades de cooperación helvética: a través de proyectos y por medio del intercambio de personas - antiguamente conocido como "envío de voluntarios".
"Esta segunda es un complemento indispensable de la primera", enfatizó, subrayando las cualidades profesionales y las potencialidades de los cooperantes. "Especialmente en tanto multiplicadores de la información del sur y formadores de conciencia en la sociedad civil norte".
El aspecto más importante del voluntariado "es el enriquecimiento ético-social" producto de su práctica en el Sur. "La relación de cooperación debe enriquecer a los dos actores, los del Norte y los del Sur", insistió.
Konrad Specker, responsable para el sector de Relaciones con Contrapartes de COSUDE, quien participa en la delegación suiza que viajó a Belém, relevó cuatro cuestiones esenciales que deben acompañar todo ejercicio de cooperación Norte-Sur, en general y del voluntariado en particular.
Por una parte, preguntarse a quién beneficia dicha cooperación, asegurando que no se reduzca a un simple proyecto personal o aventurista. Por otra parte, es necesario interrogarse ante quién un cooperante debe rendir cuentas de su trabajo. ¿A su contraparte local?, ¿A su ONG en Suiza? ¿O a todos los actores de este ejercicio común?, interrogó.
Un tercer aspecto condicionante es que la cooperación no reemplace ni substituya a recursos y fuerzas locales. Por fin, la última condición-pregunta: asegurar una estrecha relación de la cooperación (y los cooperantes) con las instituciones y entidades locales.

LA VISION DEL SUR

"Los voluntarios del Norte deben reforzar a los actores sociales del Sur, sus desafíos, compromisos y estrategias", enfatizó por su parte Gislei Siqueira, miembro de la coordinación nacional del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra (MST), contraparte de E-CH y de varias otras importantes ONG helvéticas.
Subrayando la importancia de desarrollar una confianza de fondo, mutua, entre ONG del norte y los movimientos sociales del Sur, para poder ejercer una relación de contrapartes equilibrada y sólida.
El MST que cumple en 2009 sus 25 años, está presente en 24 Estados de Brasil. Su práctica a favor de la reforma agraria, sus místicas y esfuerzos educativos internos, lo han consolidado como uno de los principales movimientos de todo el continente latinoamericano.
"Con la cooperación solidaria del Norte debemos, juntos, hacer frente a nuestros problemas. Nadie puede venir a sustituirnos sino a reforzarnos. Es esencial que esa presencia sirva para elevar nuestra autoestima. Es esencial profundizar la certeza que nos necesitamos mutuamente para transformar nuestras propias realidades", enfatizó.
Concepto compartido por Maria das Graças Xavier, dirigente nacional de la UNIÃO, una de las principales organizaciones miembros de la Central de Movimientos Populares, red popular urbana presente en buena parte de la geografía nacional.
"Necesitamos apoyo técnico y solidaridad. Sostén para que logremos más visibilidad en tanto actores sociales", enfatizó.
Subrayando que la presencia "desde años de cooper-actores helvéticos, quienes vienen para reforzar nuestro trabajo ha significado una significativa plusvalía acumulativa. Los voluntarios se identifican con nuestros propios desafíos. Y llegan con una formación sólida… que potencializa su acción y su integración con los contrapartes locales", concluyó.
Belém, con sus miles de talleres, seminarios y actividades, se convierte en esta última semana de enero en un "espacio privilegiado de reflexión y intercambio. El Foro Social Mundial, comprueba así su innegable utilidad", concluyó Bernard Fragnière , presidente de E-CHANGER, cerrando la presentación introductoria del taller de Belém.
Espacio privilegiado donde casi 150 personas, durante dos horas, debatieron el presente-futuro de la cooperación norte-sur. Y donde se mezclaron, en un ejercicio común de intercambio, delegados europeos y latinoamericanos con indígenas yanomamis amazónicos y actores de ONG y de los más variados movimientos sociales.

*Colaboración de prensa de E-CHANGER

* Colaborador de Adital en Suiza. Colaboración E-CHANGER, ONG miembro de la Plataforma Comunica-CH

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Küng y teólogos alemanes critican al Papa por revocar la excomunión a los obispos de la FSSPX

Dicen que afectará al ecumenismo con protestantes
Publicado por Religion en Libertad

Más de cincuenta teólogos católicos alemanes han criticado al Papa Benedicto XVI por rehabilitar al obispo Richard Williamson, que negó el Holocausto, y a otros tres obispos lefebvrianos porque temen que se esté dando un giro radical en la historia de la Iglesia. Según una declaración de 12 profesores de teología católica de la Universidad de Friburgo, la decisión de Benedicto XVI profundiza la brecha que separa a la Iglesia Católica de las iglesias reformadas. El teólogo suizo Hans Küng también criticó con dureza la decisión papal, a la que considera un síntoma de su línea ultraconservadora.

(Efe/ReL) Los teólogos, además, consideran 'incomprensible' que el Papa revocara la ex-comunión que pesaba sobre los cuatros obispos antes de que estos aceptaran expresamente la doctrina del Concilio Vaticano II.

'Los tradicionalistas ignoran o niegan conclusiones centrales del concilio sobre la libertad religiosa, sobre la dignidad de la conciencia individual, sobre la voluntad de Dios de lograr la salvación de todos los hombres de todas las religiones, sobre el sacerdocio común que ejercen todos los creyentes y, sobre todo, sobre el papel de los judíos en la historia de la redención', dice el comunicado de 12 teólogos de Friburgo.

También otros 15 teólogos, de la Universidad de Tubinga, han calificado la decisión papal de 'irritante' y obstaculizadora para quien se esfuerzan por un diálogo abierto con el mundo y con otras religiones, como el judaísmo.

'Quien, sobre la base del Concilio Vaticano II, se esfuerza por una iglesia y una teología en diálogo abierto con el mundo y otras religiones, en especial con el judaísmo, se ve ahora víctima de un golpe bajo', dice la declaración de Tubinga.

La casi totalidad de los profesores de la facultad de teología de la Universidad de Münster también protestaron y lamentaron que la tolerancia que ha mostrado el Papa ante los lefebrvianos no la muestra ante otros grupos e individuos.

Ya el teólogo heterodoxo Hans Küng había criticado duramente la decisión papal y había dicho que ésta era síntoma de una línea ultraconservadora y tradicionalista.

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IV Domingo del T. O. - Ciclo B: ¿Autoridad o poder? (Mc 1,21-28)

Por Clemente Sobrado C.P.
Publicado por Pasionistas

La impresión de la gente en Cafarnaún ante la enseñanza de Jesús fue: “admirarse de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad”. Y hasta reconocen que “éste enseñar es nuevo, que hasta los espíritus inmundos le obedecen”.

Se admiraron de la novedad de su enseñanza.
Y se admiraron de su autoridad.
No dicen que se admiraron de su poder, sino de su “autoridad”. Y es que muchos confunden “poder con autoridad” y “autoridad con poder”.

“La novedad de su enseñanza”. La enseñanza de Jesús no era como la de los escribas que no hacían sino repetir y explicar la ley. Aquí hay algo diferente, hay algo nuevo. No se repite el pasado ni se dice lo de siempre. Hay la novedad de un nuevo anuncio, de una nueva esperanza.

Ante la enseñanza de Jesús, la gente “se llena de admiración”, ante nuestra predicación, la gente “se llena de aburrimiento”. ¿No será que nuestra predicación es como la de los escribas, repetir siempre lo mismo y repetir siempre la ley, siempre la moral, siempre lo prohibido, siempre lo negativo?

¿Hay novedad en nuestra predicación?

¿Hay esperanza en nuestra predicación?

¿Abrimos nuevos horizontes en nuestra predicación?

¿La gente siente que Dios abre nuevos caminos y nuevos futuros?

¿Cuánto hay de anuncio, de Buena Noticia en la Iglesia?



“Con autoridad”. El Evangelio no reconoce en Jesús el “poder” sino “la autoridad con que habla”.

Es que poder y autoridad no son lo mismo.

Hay quienes tienen poder, pero no tienen autoridad ante el pueblo.

Y hay quienes tienen autoridad, aunque no tengan poder alguno.

Hay quienes no detectan ningún poder y sin embargo su vida y su persona ejerce una gran autoridad en lo que dicen y en lo que hacen. La Madre Teresa no tenía poder, pero sí una gran autoridad moral en el mundo y en la Iglesia.

Jesús no tenía poder, y sin embargo la gente reconoce su autoridad. No se admiraban de su poder sino de la autoridad de su persona y de lo que decía.

Incluso cuando echa los espíritus no lo atribuyen al poder sino a la autoridad. “Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen”.



Los escribas tenían poder, pero carecían de autoridad ante el pueblo.

El poder es dominio sobre los demás.

La autoridad es prestigio.

La autoridad proviene del ser como persona.



El poder somete a los demás.

La autoridad busca la libertad de los demás.

El poder engendra dependencia.

La autoridad hace hombres y mujeres libres.

El poder crea esclavos, la autoridad los hace libres.



El poder obliga, se impone con la fuerza.

La autoridad guía y arrastra.

El poder se ejerce solo.

La autoridad cuenta siempre con los demás, cuenta con la comunidad.



¿Cómo nos mira y cómo ve hoy el mundo tanto a la Iglesia?

La gente mira a la Iglesia más como un poder, que como una verdadera autoridad.

Por eso mismo la Iglesia encuentra tantas resistencias en el corazón, incluso de los suyos. Se la obedece, no porque se la admire, ni porque se la acepte, sino porque se le tiene miedo a su poder.



Se dice que hoy los padres han perdido autoridad, cuando en realidad lo que han perdido es el poder. La rebelión de los jóvenes no es tanto contra la autoridad sino contra las manifestaciones de poder.



Los totalitarismos tienen poder, pero carecen de autoridad. Se les obedece porque disponen de la fuerza física, pero la gente no los admira ni les reconoce autoridad.

La sociedad necesita de autoridad. No del poder que somete.

El Evangelio no se puede anunciar con el poder, sino con la autoridad de su misma novedad y con el prestigio moral y la santidad de quien lo anuncia.

Oración

Señor: Tú eres distinto a los escribas.
Tú no hablabas de la esclavitud de la ley sino de la libertad de los hijos de Dios.
Tú no hablabas tanto de la moral, sino que anunciabas las Bienaventuranzas.
Por eso la gente te veía diferente a los escribas.
Danos, Señor, la autoridad de una vida santa al servicio de los demás.
Y danos la gracia de sentirnos con poder sobre los demás

(Clemente Sobrado C.P.) www.iglesiaquecamina.com

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TIRE Y AFLOJE - IV Domingo del T. O. - Ciclo B: (Mc 1,21-28)

Por Neptalí Díaz Villán CSsR.
Publicado por Misioneros Redentoristas

Nínive era una antigua ciudad situada en las orillas del río Tigris, capital del Imperio asirio en el apogeo de su poder (c. 705-612 a.C.), hoy norte de Irak. De dicha capital imperial no sobreviven ni los cimientos, como suele ocurrir con todos los pedestales humanos.

En todo el mundo antiguo, cada pueblo tenía su dios o sus dioses. Nínive era conocida principalmente como centro religioso, donde se le rendía culto a la Diosa Istar a la cual le atribuían poderes curativos. Su estatua era muy conocida y tenía devotos que la adoraban incluso en Egipto. Se la representaba con una espada, arco y una funda con flechas, pues la veían como la diosa de la caza y la guerra. También era vista como la gran madre, la diosa de la fertilidad y la reina del firmamento, la representaban desnuda y con pechos prominentes, o como una madre con un niño junto a su pecho. Como diosa del amor traía la destrucción a muchos de sus amantes, el más notable de ellos su consorte Dumuzi.

Uno de los motivos, o una de las excusas para hacer la guerra entre los pueblos durante la historia humana, ha sido la religión o los dioses. La guerra entre pueblos era vista en cierta manera, como guerra entre dioses. Se pensaba que el pueblo vencedor tenía un dios más poderoso; con esa mentalidad al Dios de Israel se le llamaba Yahvé Dios Shebaot, o sea Dios de los ejércitos.

Israel estaba convencido de que su Dios era el más poderoso. Por eso cuando perdían una batalla o una guerra, lo veían como castigo de Dios por el mal comportamiento: “Ahora nos rechazas y avergüenzas; ya no sales, Señor, con nuestras tropas, nos haces dar la espalda al enemigo y nos saquean aquellos que nos odian…” (Sal 44). Istar, una de las diosas de los babilonios y de los asirios, según la mentalidad de la época era rival del Dios de Israel, pues los dos pueblos eran enemigos. Se trataba nada más y nada menos que del pueblo invasor que acabó con el templo de Jerusalén, arrasó con las ciudades y mantuvo a los israelitas deportados durante 50 años (587 – 538 a.C.)

¿Por qué el Dios de Israel le pidió a Jonás que predicara en Nínive, si era un pueblo enemigo que no creía en Él? Detrás de este relato había todo un movimiento profético que proponía compartir la experiencia religiosa y construir la paz con otros pueblos. Unos judíos, con mentalidad nacionalista y cerrados a otros pueblos, querían mantener la fe en el Dios de Israel como una posesión nacional, siempre en actitud de lucha, mientras que otros, más abiertos, proponían abrir el mensaje salvífico a toda la gente, incluso a los enemigos.

Después del “tire y afloje” entre Jonás y Dios (véase aquí las dos corrientes ideológicas mencionadas) Jonás terminó anunciando el mensaje del Dios de Israel en Nínive. Su mensaje fue muy seco, nada esperanzador y, se podía decir, un poco mediocre; nada poético, como nos acostumbraron otros profetas. Su mensaje fue: “Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida”. Y este pueblo pagano tuvo una actitud de conversión digna de admirar. Con un hombre que aceptó profetizar en Nínive a regañadientes y con un mensaje tan parco, la gente cambió de vida.

Curiosamente el texto de Jonás nos trae también una visión de Dios diferente y hasta un poco peligrosa, como cualquier visión de Dios cuando no se sabe manejar. En contacto con Dios, el ser humano elabora una imagen de Dios y la transmite por medio de palabras, esculturas y por medio de todos los elementos culturales de un pueblo. En el mundo antiguo cuando lo natural era la monarquía, se hablaba del Dios rey, del Señor de los ejércitos, del poderoso defensor.

Frente a una imagen del Dios impasible, el Señor soberano que todo lo ve y todo lo sostiene, que nunca cambia y siempre permanece, Jonás nos mostró un Dios que cambia. ¿Dios cambia de parecer? ¿Será que Dios se equivoca y se arrepiente? Esto puede ser utilizado para manipular la religión y para hacer decir a Dios lo que no dice cuando “nos conviene”. Aunque también puede ayudarnos a renovar sanamente la fe y nuestras estructuras. Cualquier experiencia y cualquier imagen de Dios no pueden ser definitivas y absolutizadas, pues Dios es un misterio más grande que cualquier canon, cualquier definición y que todas las imágenes antropomórficas, por medio de las cuales lo han representado en todo el mundo y durante toda la historia humana.


Priorizar

¿Qué estaría pensando Pablo cuando escribió el texto que hoy leemos de la carta a los Corintios? ¿Acaso es una pócima para insensibilizar al ser humano y hacerlo olvidar de las realidades de la tierra: sufrimiento, alegría, dolor placer, sueños e ilusiones? ¿Acaso es una invitación a vivir sólo en torno a la otra vida y a olvidarnos de esta? ¿Estaba Pablo en ese momento esperando la parusía? Yo prefiero pensar que Pablo no invita a una vida flemática, espiritualista casi antihumana, sino a saber priorizar el Reino por encima de todo. Con el Reino de Dios todas las realidades adquieren un sentido nuevo. Comprar, vender, casarse, tener hijos, inclusive “quedarse” célibe, sufrir y llorar; las frustraciones dolorosas, los proyectos no realizados y los conflictos permanentes. Todo adquiere un sentido y puede verse en cada situación, una oportunidad para construir el Reino donde todos tengamos cabida y la salvación abunde eternamente.


El Kairós

¡Llegó el Reino! ¿Cuál Reino? ¿Cómo es ese Reino? ¿Qué podemos hacer? El Reino es un concepto antiguo, correspondiente a un mundo dominado social y políticamente por reinados y monarquías absolutas. Los evangelistas tomaron los códigos de su época. Hablar de reinado en aquel tiempo era hablar de la organización social imperante. Recordemos que la estructura tribal había sido derrotada por los ganaderos en tiempo de Saul, primer rey de Israel, y continuando con David, Salomón y toda su descendencia.

En tiempo de Jesús el pueblo padecía el reinado absolutista de Herodes Antipa, hijo de Herodes el Grande, los dos ambiciosos y sanguinarios, capaces de lo que fuera para mantener su poder. Fieles al gran emperador romano, Augusto y Tiberio respectivamente. El pueblo era poseedor de una rica memoria histórica. No podía olvidar los reinados opresores desde la monarquía egipcia y las ciudades estado cananeas, pasando por los imperios regionales que los acosaban, así como los reyes propios de Israel que desde Saúl no habían hecho otra cosa diferente a aprovecharse del pueblo. Tenían muy reciente la gran frustración sufrida debido a que los asmoneos que asumieron el poder después de ganar la guerra contra los invasores seleusidas, dejaron despertar el pequeño rey absolutista que habita en todo ser humano y se convirtieron en tiranos más, que los mismos invasores. (135 – 75 a.C.)[1]

Hablar de rey y de reinados aunque era lo normal, causaba muchos recelos. El mismo Jesús huyó cuando quisieron proclamarlo rey (Jn 6,15). Nunca habló de sí mismo como rey, sino del reinado de Dios. Que nadie distinto a Dios se proclamara absoluto y que nadie utilizara su nombre como instrumento para adquirir y mantener el poder. “Si alguno quiere ser el primero, que se haga el último y el servidor de todos” (Mc 9,35). El reinado de Dios excluía necesariamente todo tipo de absolutismo, de tiranía y de explotación. El reinado de Dios garantizaba la hermandad entre los seres humanos, la justicia, el derecho y la exclusión de la violencia. La anulación del nacionalismo fundamentalista, la xenofobia y las fronteras, para facilitar una fraternidad universal. Un sueño inalcanzable, una ilusión delirante para algunos, la razón de nuestra lucha, la meta que esperamos y el sentido de nuestra vida, para los que creemos en Jesús el Cristo.

Según el mensaje de Jesús, para hacer realidad ese Reinado con nuevos valores incluyentes, participativos y realizadores, necesitamos una actitud constante: la conversión. Del latín convertio – onis, acción o efecto de convertir. Implica cambio, transformación, dinamicidad. Como cuando una persona va por un camino equivocado, reconoce su error, encuentra el verdadero, cambia de rumbo y lo asume con todas sus fuerzas. El reinado de Dios es una oferta que viene de la voluntad salvífica del Padre para la humanidad y que sólo es posible realizar con nuestro aporte. Es fruto de la gracia y del trabajo humano.

Conversión no significa necesariamente cambiar de religión y aceptar racionalmente todos los dogmas; es estar dispuesto a hacer del Reino nuestra opción fundamental alrededor de la cual gire toda nuestra vida. “Lo que Jesús intentaba despertar era la aceptación creyente y confiada de su proclamación del reino de Dios, para congregar a los hombres bajo este reino y moverlos a un nuevo comportamiento”[2]. “Conversión significa: mudar el modo de pensar y actuar en el sentido de Dios, por lo tanto, revolucionarse interiormente... convertirse no consiste en ejercicios piadosos, sino en un nuevo modo de existir frente a Dios y ante la novedad anunciada por Jesús”[3]. “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Nueva”.



[1] En el año 175 a.C. el rey asirio de la familia seléusida Antioco IV Epífanes, impuso costumbres paganas al pueblo judío que vivía sometido e hizo ofrecer sacrificios al dios Baal Shamim (Zeus Olímpico). Esta situación rebosó la copa y surgió el sublevamiento de Matatías y con él todo un movimiento de resistencia armada guerrillera, liderada por Judas Macabeo. Este grupo logró derrotar y expulsar a los seleusidas; se consolidó en el poder y formó de nuevo una nación independiente. Pero los libertadores una vez llegaron al poder se comportaron con una tiranía aún más fuerte que la de los mismos asirios. Después de una época de orden y esperanza, vino de nuevo el desorden, situación que aprovechó muy bien Pompeyo, emperador romano (año 63 a.C.) para tomarse el poder y hacer de Israel una colonia más del vasto imperio romano.

[2] SCHNACKENBURG Rudof, El mensaje moral del Nuevo Testamento. Barcelona 1.989, 50.

[3] BOFF Leonardo, Jesucristo el liberador. Bogotá 1976, 82.

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“Ojalá escuchéis hoy su voz”

Por Angel Moreno (Buenafuente del Sistal)
Publicado por Ciudad Redonda

“Ojalá escuchéis hoy su voz” (Sal 95 [94], 7-8).

En los últimos domingos venimos encontrando constantes referencias a la llamada del Señor. En la fiesta del Bautismo de Jesús: “Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado…” (Isa 42, 6). El segundo domingo: “El Señor llamó a Samuel” (1 Sam 3, 3). Y a los primeros discípulos: “Maestro, ¿dónde vives? «Venid y lo veréis»” (Jn 1, 38-39). El domingo tercero: Jesús se dirige a los hijos de Zebedeo: “Venid conmigo…” (Mc 1, 17). Por último, este cuarto domingo, el salmista nos sitúa ante la posible intervención de Dios en nuestras vidas: “¡Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor!”

El tiempo es una categoría teológica, que entra en la percepción de la llamada como gracia histórica. “Dame suerte hoy” (Gén 24, 12). “Ve donde el pueblo y haz que se santifiquen hoy y mañana; que laven sus vestidos y estén preparados para el tercer día…” (Ex 19, 10-11). “Hoy se os mostrará el Señor” (Lev 9, 4). Para percibir lo que Dios habla al corazón, la atención es imprescindible. “Hoy”, dice el texto. Dios puede revelarte su voluntad en cualquier momento. Si te habla, lo hará con autoridad y no se retractará, aun en daño propio. La promesa que Dios hizo a Moisés en el Horeb se cumple en Jesús: Él es el profeta suscitado por el Señor para que no tengamos miedo de encontrarnos con teofanías terribles, sino que nos encontremos con la revelación de la voluntad divina a través de su Hijo, hecho uno de nosotros, que enseña y llama de manera comprometida.

En Jesús no abundan los mensajes halagadores y falsos; los suyos no son soflamas encubridoras de mentiras e intereses egoístas, sino que cuanto dice es verdad y para nuestro bien. La actitud adecuada es, si hoy escuchas la voz de Jesús, que prestes el oído de tu corazón y acojas la invitación que Él te pueda hacer. En ella se contiene el mejor deseo y la posibilidad de la mayor plenitud.

Para disponerte a la actitud de escucha, el salmista te sugiere: “No endurezcas el corazón”. Póstrate, bendiciendo al Señor, Dios nuestro. Jesús es el Santo de Dios, merece la pena escuchar su voz, su Palabra.

La Iglesia, el 2 de febrero, fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, nos invita a considerar el don de la Vida Consagrada y dar gracias por quienes responden con generosidad a la llamada al seguimiento evangélico. San Pablo, en la carta que dirige a la comunidad de Corinto, propone el celibato y la virginidad como algo noble: “Os digo todo esto para vuestro bien, no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor, sin preocupaciones” (1 Cor 7, 35).

* ¿A qué te llama el Señor?
* ¿Cuál es la moción interior que percibes de manera más reiterada?
* ¿Tienes conciencia de que te estás resistiendo ante la voz que escuchas dentro de ti?

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