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Es también una fiesta dedicada al Papa, pues al celebrar a la Basílica de Letrán se rinde homenaje a la catedral del Papa. Y fue en el 324 cuando el Emperador Constantino, el primer monarca del Imperio romano que se declaró cristiano, quien mando construir la basílica lateranense como principal iglesia del orbe y de la urbe romanos –omnium Urbis et Orbis ecclesiarum mater et caput—y así continúa, porque no es la basílica de San Pedro, dentro del Estado Vaticano. La basílica de San Juan de Letrán se encuentra en Roma, en territorio italiano. El Papa celebra en Letrán la Misa de la Cena del Señor, el Jueves Santo y también se hace allí toda la liturgia del Corpus Christi, procesión incluida. Los sucesivos arreglos han hecho que prácticamente haya desaparecido todo la antigua arquitectura y su portada se ha hecho recordando a la de San Pedro del Vaticano. Pero Letrán es, repito, la catedral del Papa…
2.- Las lecturas hacen referencia a los santuarios, a los templos. La primera, del profeta Ezequiel, pues non narra la purificación de la tierra y de los mares gracias al agua pura que sale del templo. La idea de la purificación del templo está también contenida en el evangelio de San Juan, con la escena de la expulsión por parte de Jesús de los mercaderes del templo. En la segunda lectura, de la primera Carta de Pablo a los fieles de Corintios consagra la doctrina de que nosotros somos templo de Dios y que nuestros cuerpos no nos pertenecen. El salmo 45 guarda especial relación con el fragmento de Ezequiel y narra el efecto de las aguas purificadoras.
Muchos historiadores modernos han querido ver en la escena de los mercaderes expulsados del templo como una acción violenta –casi guerrillera—de “revolucionario” Jesús y que ella fue el preámbulo de la detención y condena a muerte de Jesús. Bueno, ello no es más que una teoría, pues tampoco se sabe si esa expulsión fue al principio o al final de al vida pública del Maestro, depende del relato de cada evangelista. Además, una violencia desplegada con unas correas a modo de azote no parece mucha en una época en la que la vida no tenía mucho precio y la violencia era extrema a pesar del control romano. Poco daño pueden hacer unas correas, obviamente. Jesús fue pacífico y murió pacífico.
3.- En los últimos tiempos suele producirse una gran diferencia entre las colectas en las iglesias, en las parroquias, dirigidas a la asistencia y las que se proponen para los gastos de mantenimiento de las mismas. Es decir la gente es mucho más generosa cuando se pide para los pobres o para los damnificados de una catástrofe. Ello es lógico y hasta completamente cristiano. Pero habría que reconocer que los templos son como nuestra casa y que muchas veces en los momentos más alegres o en los más tristes, y en la mayoría de las veces, en los más difíciles, acudimos al templo para sentirnos mejor. Para enfrentarnos en la quietud y silencio de la iglesia a nuestros propios problemas. Hemos de ser generosos también con la casa de todos, hemos de contribuir a que sea lugar de encuentro entre hermanos. Y este es un buen tema de reflexión para el día que celebramos la fiesta de “la madre de todas las iglesias. Nos vendrá muy bien pensar en profundidad en ello.
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