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martes, 29 de noviembre de 2011

Evangelio Misionero del Día: 30 de Noviembre de 2011 - San Andrés, Apóstol (Fiesta)


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 4, 18-22

En aquel tiempo:

Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar, porque eran pescadores. Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres».
Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, ya su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.
Inmediatamente, ellos dejaron la barca -y a su padre, y lo siguieron.

Compartiendo la Palabra
Por Carlos Sánchez Miranda, cmf

Hola, amigos y amigas:

La primera lectura de hoy habla de un festín de manjares suculentos y vinos de solera que Dios ofrecerá a su pueblo en su monte, donde aniquilará la muerte para siempre. Esta profecía que alimentó la esperanza de Israel se ha cumplido plenamente con la llegada del Salvador. El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús, subido en el monte, alimentando a su pueblo con los panes y los peces multiplicados y repartidos, anticipo de la comida eucarística, en la que Dios vence a la muerte para siempre.

El Adviento es tiempo de preparación para acoger la constante visita del Señor que llega a celebrar el festín de su Reino en su monte santo, el mundo entero. Para Israel no fue fácil creer en el contenido de esperanza que querían reflejar las imágenes del banquete mesiánico; los tiempos eran muy difíciles como para andar con poesías; algunos se mantuvieron fieles y otros corrieron tras seguridades inmediatas. Tuvieron que pasar muchos siglos hasta que se cumpliesen plenamente las Escrituras. De igual modo, no fue fácil para los primeros cristianos creer que Jesucristo había traído la salvación plena, por eso, Mateo les recuerda, en medio de sus dificultades cotidianas, que Jesús es la promesa cumplida y que, cada vez que se abren a su Presencia viva, es capaz de multiplicar los panes y los peces hasta que sobreabunden.

Vivimos tiempos difíciles. El hambre no ha desaparecido de nuestro mundo, al contrario, hace algunos meses lo hemos visto escandalosamente en imágenes del Cuerno de África y, a lo mejor, conocemos de cerca personas, familias y pueblos que sufren la carencia y el dolor con crudeza. Ya somos 7 millones de habitantes y los bienes están peor repartidos. También hoy, en medio de esta dura realidad, necesitamos recordar que Jesús sigue sentado junto a nosotros en su monte santo y nos invita a creer en su salvación y a poner todos nuestros dones a su servicio para que el banquete de su Reino se siga prolongando. Sólo quien cree no desespera y encuentra en el Señor el aliento necesario para seguir sacando generosamente lo mejor de sí y ponerlo al servicio de la fraternidad.

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Lecturas y Liturgia de las Horas: 30 de Noviembre de 2011


SAN ANDRES, APOSTOL
Fiesta

Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Roma 10, 9-18

Hermanos:

Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación. Así lo afirma la Escritura: «El que cree en él no quedará confundido».
Porque no hay distinción entre judíos y los que no lo son: todos tienen el mismo Señor, que colma de bienes a quienes lo invocan. Ya que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
Pero, ¿cómo invocarlo sin creer en él? ¿Y cómo creer, sin haber oído hablar de él? ¿Y cómo oír hablar de él, si nadie lo predica? ¿Y quiénes predicarán, si no se les envía? Como dice la Escritura: «¡Qué hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias!»
Pero no todos aceptan el Evangelio. Así lo dice Isaías: «Señor, ¿quién creyó en nuestra predicación?» La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la palabra de Cristo.
Yo me pregunto: ¿Acaso no la han oído? Sí, por supuesto: «Por toda la tierra se extiende su voz, y sus palabras llegan hasta los confines del mundo».

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 18, 2-3. 4-5

R. Resuena su eco por toda la tierra.

El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos:
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia. R.

Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra,
y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.



Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 4, 18-22

En aquel tiempo:

Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar, porque eran pescadores. Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres».
Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, ya su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.
Inmediatamente, ellos dejaron la barca -y a su padre, y lo siguieron.

Palabra del Señor.

LITURGIA DE LAS HORAS
TIEMPO DE ADVIENTO
MIÉRCOLES DE LA SEMANA I
Del Común de Apóstoles.

30 de noviembre

SAN ANDRÉS APÓSTOL. (FIESTA)

Andrés, natural de Betsaida, primero fue discípulo de Juan Bautista, más tarde siguió a Cristo y le presentó también a su hermano Pedro. Junto con Felipe, introdujo en presencia de Cristo a unos gentiles, y también fue él quién hizo saber a Jesús, cuando la multiplicación de los panes, que había un muchacho que tenía unos panes y unos peces. Según la tradición, después de Pentecostés predicó el Evangelio en muchas regiones y fue crucificado en Acaya.

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

INVITATORIO

Ant. Venid, adoremos al Señor, rey de los apóstoles.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Himno: VOSOTROS QUE ESCUCHASTEIS LA LLAMADA.

Vosotros, que escuchasteis la llamada
de viva voz que Cristo os dirigía,
abrid nuestro vivir y nuestra alma
al mensaje de amor que él nos envía.

Vosotros, que invitados al banquete
gustasteis el sabor del nuevo vino,
llenad el vaso, del amor que ofrece,
al sediento de Dios en su camino.

Vosotros, que tuvisteis tan gran suerte
de verle dar a muertos nueva vida,
no dejéis que el pecado y que la muerte
nos priven de la vida recibida.

Vosotros, que lo visteis ya glorioso,
hecho Señor de gloria sempiterna,
haced que nuestro amor conozca el gozo
de vivir junto a él la vida eterna. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Uno de los dos que había ido en seguimiento de Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro.

SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Uno de los dos que había ido en seguimiento de Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro.

Ant. 2. El Señor amó a Andrés con singular predilección.

Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

No se dice Gloria al Padre.

Ant. El Señor amó a Andrés con singular predilección.

Ant. 3. Dijo Andrés a su hermano Simón: «Hemos encontrado al Mesías»; y lo presentó a Jesús.

Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Dijo Andrés a su hermano Simón: «Hemos encontrado al Mesías»; y lo presentó a Jesús.

LECTURA BREVE Ef 2, 19-22

Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos del pueblo de Dios y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios por el Espíritu.

RESPONSORIO BREVE

V. Los nombrarás príncipes sobre toda la tierra.
R. Los nombrarás príncipes sobre toda la tierra.

V. Harán memorable tu nombre, Señor.
R. Sobre toda la tierra.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los nombrarás príncipes sobre toda la tierra.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Salve, oh cruz preciosa, recibe al discípulo de aquel que en ti estuvo clavado, Cristo, mi maestro.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Salve, oh cruz preciosa, recibe al discípulo de aquel que en ti estuvo clavado, Cristo, mi maestro.

PRECES

Demos gracias a nuestro Padre que está en los cielos, porque por medio de los apóstoles nos ha dado parte en la herencia de los elegidos, y aclamémosle diciendo:

El coro de los apóstoles te alaba, Señor.

Te alabamos, Señor, porque por medio de los apóstoles nos has dado la mesa de tu cuerpo y de tu sangre:
en ella encontramos nuestra fuerza y nuestra vida.

Te alabamos, Señor, porque por medio de los apóstoles nos has preparado la mesa de tu palabra:
por ella crecemos en el conocimiento de la verdad y se acrecienta nuestro gozo.

Te alabamos, Señor, porque por medio de los apóstoles has fundado tu Iglesia:
por ella nos edificas en la unidad de tu pueblo.

Te alabamos, Señor, porque por medio de los apóstoles nos has dado el bautismo y la penitencia:
por ellos nos purificas de todas nuestras culpas.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Concluyamos nuestra oración con la plegaria que Jesús enseñó a los apóstoles:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, escucha la oración de tu pueblo y concédenos que, así como el apóstol san Andrés fue en la tierra predicador del Evangelio y pastor de tu Iglesia, así ahora en el cielo sea nuestro poderoso abogado ante ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.



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VÍSPERAS
Oración de la tarde

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: COLUMNAS DE LA IGLESIA, PIEDRAS VIVAS.

¡Columnas de la Iglesia, piedras vivas!
¡Apóstoles de Dios, grito del Verbo!
Benditos vuestros píes, porque han llegado
para anunciar la paz al mundo entero.

De pie en la encrucijada de la vida,
del hombre peregrino y de los pueblos,
lleváis agua de Dios a los cansados,
hambre de Dios lleváis a los hambrientos.

De puerta en puerta va vuestro mensaje,
que es verdad y es amor y es Evangelio.
no temáis, pecadores, que sus manos
son caricias de paz y de consuelo.

Gracias, Señor, que el pan de tu palabra
nos llega por tu amor, pan verdadero;
gracias, Señor, que el pan de vida nueva
nos llega por tu amor, partido y tierno. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Vio el Señor a Pedro y a Andrés y los llamó.

Salmo 115 - ACCIÓN DE GRACIAS EN EL TEMPLO.

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.»

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

Vale mucho a los ojos del Señor
la vida de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Vio el Señor a Pedro y a Andrés y los llamó.

Ant. 2. «Venid en pos de mí -dice el Señor-, y yo os haré pescadores de hombres.»

Salmo 125 - DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. «Venid en pos de mí -dice el Señor-, y yo os haré pescadores de hombres.»

Ant. 3. Ellos, dejando al momento las redes, siguieron al Señor, su redentor.

Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Ellos, dejando al momento las redes, siguieron al Señor, su redentor.

LECTURA BREVE Ef 4, 11-13

Cristo ha constituido a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los fieles, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

RESPONSORIO BREVE

V. Contad a los pueblos la gloria del Señor.
R. Contad a los pueblos la gloria del Señor.

V. Sus maravillas a todas las naciones.
R. Contad a los pueblos la gloria del Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Contad a los pueblos la gloria del Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Andrés fue siervo de Cristo, digno apóstol de Dios, hermano de Pedro y compañero suyo en el martirio.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Andrés fue siervo de Cristo, digno apóstol de Dios, hermano de Pedro y compañero suyo en el martirio.

PRECES

Hermanos: Edificados sobre el cimiento de los apóstoles, oremos al Padre por su pueblo santo, diciendo:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

Padre santo, que quisiste que tu Hijo resucitado de entre los muertos se manifestara en primer lugar a los apóstoles,
haz que también nosotros seamos testigos de Cristo hasta los confines del mundo.

Padre santo, tú que enviaste a tu Hijo al mundo para dar la Buena Noticia a los pobres,
haz que el Evangelio sea proclamado a toda la creación.

Tú que enviaste a tu Hijo a sembrar la semilla de la palabra,
haz que, sembrando también tu palabra con nuestro esfuerzo, recojamos sus frutos con alegría.

Tú que enviaste a tu Hijo para que reconciliara el mundo contigo,
haz que también nosotros cooperemos a la reconciliación de los hombres.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú que quisiste que tu Hijo resucitara el primero de entre los muertos,
concede a todos los que son de Cristo resucitar con él, el día de su venida.

Oremos ahora al Padre, como Jesús enseñó a los apóstoles:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, escucha la oración de tu pueblo y concédenos que, así como el apóstol san Andrés fue en la tierra predicador del Evangelio y pastor de tu Iglesia, así ahora en el cielo sea nuestro poderoso abogado ante ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.



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COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: CUANDO ACABAMOS EL DÍA

Cuando acabamos el día
te suplicamos, Señor,
nos hagas de centinela
y otorgues tu protección.

Que te sintamos: contigo
sueñe nuestro corazón
para cantar tus loores
de nuevo al salir el sol.

Danos vida saludable,
alienta nuestro calor,
tu claridad ilumine
la oscuridad que llegó.

Dánoslo, Padre piadoso,
por Jesucristo, el Señor,
que reina con el Espíritu
Santo vivificador. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Sé tú, Señor, la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve.

Salmo 30 - SÚPLICA CONFIADA Y ACCIÓN DE GRACIAS.

A ti, Señor, me acojo:
no quede yo nunca defraudado;
tú, que eres justo, ponme a salvo,
inclina tu oído hacia mí;

ven aprisa a librarme,
sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;

por tu nombre dirígeme y guíame:
sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.

En tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Sé tú, Señor, la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve.

Ant. 2. Desde lo hondo a ti grito, Señor.

Salmo 129 - DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR.

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Desde lo hondo a ti grito, Señor.

LECTURA BREVE Ef 4,26-27

No lleguéis a pecar; que la puesta del sol no os sorprenda en vuestro enojo. No dejéis lugar al diablo.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Te encomiendo mi espíritu.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

ORACIÓN

OREMOS,
Señor Jesucristo, tú que eres manso y humilde de corazón ofreces a los que vienen a ti un yugo llevadero y una carga ligera; dígnate, pues, aceptar los deseos y las acciones del día que hemos terminado: que podamos descansar durante la noche para que así, renovado nuestro cuerpo y nuestro espíritu, perseveremos constantes en tu servicio. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Salve, Reina de los cielos
y Señora de los ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio paso a nuestra luz.

Alégrate, virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.

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lunes, 28 de noviembre de 2011

¡VEN!


Publicado por Pastoral SJ

Ven, Señor.
Sigue viniendo.
No te canses de venir, en espíritu, en palabra, en verdad y vida.
Ven a este mundo que hambrea sentido y de esperanza.
Ven a habitar cada horizonte.
Ven a sacudir las inercias, a avivar los amores apagados, a calentar los hogares fríos, ven.
Ven, de nuevo niño, a mostrarnos esa fragilidad poderosa del Dios niño.
Sigue viniendo, contra viento y marea, contra escepticismos y rutinas, contra dudas y atrofias.


1. NECESIDAD DE DIOS

«Cuando te llamo, respóndeme Dios, defensor mío; tú que en el aprieto me diste holgura, ten piedad de mí, escucha mi oración.» (Sal 4,2)

Te necesitamos, Señor.
NECESITAMOS EL AMOR, así, con mayúsculas, que Tú nos das. Necesitamos redescubrirte, en espacios que a veces parecen vacíos. Por eso te llamamos, en voz baja o gritando. Cada uno con nuestro acento, suben hasta ti las voces del niño con sus primeras preguntas, del joven con sus primeras angustias, del adulto con inquietudes que van echando raíz, del anciano, que vuelve a ser un poco niño, pero más sabio.
Te llamamos, a veces con desesperación, y otras con euforia. Desde la soledad o desde la plenitud que aún aspira a más.
¡VEN!
¡Ven, Señor! A nuestra vida, a nuestro hoy. ¡Ven!
Un buen mantra para este Adviento.

-----> ¿Cuál es hoy mi grito, mi llamada, mi necesidad de Dios?


TE ESTOY LLAMANDO

Amor
desde la sombra
desde el dolor
amor
te estoy llamando
desde el pozo asfixiante del recuerdo
sin nada que me sirva ni te espere.
Te estoy llamando
amor
como al destino
como al sueño
a la paz
te estoy llamando
con la voz
con el cuerpo
con la vida
con todo lo que tengo
y que no tengo
con desesperación
con sed
con llanto
como si fueras aire
y yo me ahogara
como si fueras luz
y me muriera.
Desde una noche ciega
desde olvido
desde horas cerradas
en lo solo
sin lágrimas ni amor
te estoy llamando
como a la muerte
amor
como a la muerte

(Idea Vilariño)




2. LO TRANSFORMAS TODO.

«Cambiaste mi luto en danza, me desataste el sayal y me ceñiste de fiesta.» (Sal 30,12)

Cuando llegas todo cambia. Llenas los vacíos. Tranquilizas al espíritu inquieto. Nos levantas si es que andamos caídos, y quizás nos bajas los humos cuando vivimos de espaldas a ti como si fuéramos dioses. De golpe una palabra, o una parábola, o una imagen, se convierte en grito vivo para nosotros. No siempre es fácil hacerte sitio, y lo sabes, en medio de nuestras vidas superpobladas. Hay que quitarse muchas capas para acabar desnudos ante Ti, para que tu Verdad ponga un poco de sentido en nuestras seguridades y para que tu evangelio nos mueve hacia el prójimo. No es fácil. Pero las veces que ocurre, todo parece mejor. Así que no desistas.

-----> Cuando Dios ha entrado de lleno en mi vida, ¿qué ha cambiado?

La cuchilla

Ven, Dios. Acércate. Quisiera hablarte humanamente hoy.
No te parezca osada
esta inversión de términos. Debiera ser mi paso
en tu sendero, pero esta niebla pertinaz que gira...
Pero acércate. Llega hasta mí. Tú puedes.
Mírame
investida de Ti
y tiritando siempre por la vida.
Pero acércate aún más, penetra, sí, aquí,
donde tuve algún tiempo corazón,
hoya ya materia orgánica, que late, ¿para qué?
-tus designios, ¡oh Dios!-,
para seguir en pie y apuñalándote.
Pero mira, mira despacio el filo que te hiendo.
Está húmedo y rojo. Acaso
ya travesó mis venas antes que tu costado.
Si Tú quisieras, Dios.
Si alargaras los brazos un poquito,
no sería tan fácil...
Con tu mano piadosa
-que yo sé que es piadosa, aunque las gentes digan... esas gentes
que al parecer vocean y te escupen-
podrías alcanzar esta cuchilla
amarga
que nos hiere a los dos.

(Maria Elvira Lacacci)

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Adviento: Un comienzo totalmente nuevo.


El misterio de Adviento es un misterio de vaciamiento, de pobreza, de limitación. Debe ser así. De otro modo no podría ser un misterio de esperanza. El misterio de Adviento es un misterio de comienzo: pero también es el misterio de un fin. La plenitud del tiempo es el final de todo lo que todavía estaba incompleto, todo lo que todavía era parcial. Es el cumplimiento en unidad de todo lo que era fragmentario.
El misterio de Adviento en nuestras vidas es el comienzo del fin de todo lo que en nosotros no es todavía Cristo. Es el comienzo del fin de la irrealidad. Y eso, sin duda, es motivo de alegría. Pero por desgracia nos aferramos a nuestra irrealidad, preferimos la parte al todo, continuamos siendo fragmentos, no queremos ser”un solo hombre en Cristo”.
El Cuerpo de Adán (“hombre”), que debería ser el Cuerpo del Amor de Dios, está desgarrado de odio. El Cuerpo de Adán, que debería estar transfigurado de luz, es un cuerpo de oscuridad y mentira. Lo que debería ser Uno en amor está dividido en millones de hostilidades frenéticas y asesinas. Pero sigue en pie el hecho: Cristo, el Rey de la Paz, ha venido al mundo y lo ha salvado. Ha salvado al Hombre, ha establecido Su Reino, y Su Reino es el reino de la Paz.
Adviento, para nosotros, significa aceptación de ese comienzo totalmente nuevo. Significa una disposición para hacer que la eternidad y el tiempo se encuentren no sólo en Cristo sino en nosotros, en el Hombre, en nuestra vida, en nuestro mundo, en nuestro tiempo. Si hemos de entrar en el comienzo de lo nuevo, debemos aceptar la muerte de lo viejo. El comienzo, pues, es el fin. Hemos de aceptar el fin, antes de poder empezar. O más bien, para ser más fieles a la complejidad de la vida, hemos de aceptar el final en el comienzo, ambos juntos.

Thomas Merton, “Tiempos de Celebración”.

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Tamayo: Otra Religión es Posible


Publicado por El blog de X. Pikaza

Juan José Tamayo ha publicado hace dos meses una obra importante, titulada Otra teología es posible. Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo, Herder, Barcelona, 2011, 416 pp.
Aprovechando esa ocasión quiero ofrecer una síntesis de la obra, con una semblanza del autor, para dialogar después con él (partiendo de él) sobre la relación entre las religiones. Como verá el lector, he cambiado el título, poniendo “otra religión” donde Tamayo ponía “otra teología”.

Ciertamente, la teología puede y debe cambiar, pero es más importante que cambie un tipo de religión. Por eso, en contra de los que parecen cansados y desilusionados, sobre todo en España, con un tipo de religión, quiero decirle con Tamayo que otra religión es posible, partiendo de las mismas tradiciones religiosas, árboles añosos, llenos de experiencia, a los que empiezan a brotarles nuevas ramas, como dijo San Pablo en referencia al judaísmo (Rom 9), como dice A. Machado hablando del olmo viejo de Soria

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Éste un libro panorámico, bien articulado y escrito, que ofrece una visión de conjunto sobre las tareas y retos de la teología en el fondo de la religión actual , desde una perspectiva de compromiso y esperanza. Es un libro denso, pero de lectura agradable; un libro respetuoso con todos, pero exigente a la hora de trazar tareas y de exigir cambios, en una línea cristiana y de encuentro de las religiones.

Es un libro “eclesial”, aunque abierto al conjunto de los creyentes (incluso más allá de las iglesias establecidas) y quiere ofrecer su aportación a todos los que desean conocer la tarea del cristianismo y de las religiones dentro un mundo cambiado (otro mundo posible). Es un libro bello, cuidadosamente publicado, por lo que quiero felicitar también a Ediciones Herder

1. Introducción

Éste libro replantea y reformula los núcleos fundamentales de las religiones, y especialmente del cristianismo, en el horizonte de de la búsqueda de sentido, el respeto al misterio, la interculturalidad y el diálogo interreligioso, respondiendo a los nuevos climas culturales y a los desafíos de este nuevo siglo, entre los que destacan el diálogo religioso, la liberación social y el respeto a la alteridad de género (el feminismo).

Es un libro “río”, una gran enciclopedia, donde J. J. Tamayo va ofreciendo una visión certera de la nueva situación creada por el gran cambio “epocal” en que nos hallamos inmersos, con las repercusiones que ello implica para la teología cristiana, partiendo del “descubrimiento” de las religiones, en un mundo en el que seguimos corriendo el riesgo de una guerra inter-religiosa, que podemos y debemos superar a través de un diálogo entre civilizaciones y religiones (caps. 1-3).

En este contexto plantea Tamayo la exigencia de crear “otra teología”, pero no cerrada en sí misma, sino para crear “otro mundo posible” (cap. 4). Desde ese fondo expone la experiencia (y la necesidad) de poner en marcha nuevos caminos de interculturalidad, en clave social y de género, en línea feminista, desde una perspectiva cristiana (caps. 5-7). A partir de aquí expone Tamayo las dimensiones y momentos de esa nueva teología, ejemplificada en P. Knitter (cap. 8), que él va concretando en el campo de la espiritualidad, la ética liberadora y una transformación política (caps. 9-11). El libro culmina con capítulo dedicado a la experiencia y compromiso de liberación en procesos históricos de América Latina, desde la colonización hasta la actualidad (cap. 12).

He dicho que se trata de un libro panorámico, una gran enciclopedia, escrita desde la “otra” vertiente del cristianismo. Por eso es imposible resumir su contenido. pues se expande y aplica a todos los contenidos de la teología. Por otra parte, más que los contenidos en sí, a Tamayo le importan las formas y medios de acercamiento, en perspectiva hermenéutica. En este contexto es preciso un giro total, movido por la certeza de que ha llegado el momento de trazar un nuevo rumbo teológico y cristiano, desde la modernidad (sin absolutizarla), en diálogo con las grandes religiones, como se dice al final de la introducción:

Otra teología es posible. ¡Y necesaria! Es el hilo conductor de este libro y la convicción profunda desde la que está escrito. Para ello, las religiones y sus respectivas teologías tienen que cambiar de rumbo, de lugar social y epistemológico, de metodología, en una palabra, de paradigma. Deben abandonar las seguridades dogmáticas y transitar por las tierras inexploradas de la complejidad y de la perplejidad, dejar de seguir por los caminos de la repetición cansina y abrir nuevas veredas al pensamiento teológico. Bajar de las altas cumbres donde descansan las verdades eternas e iniciar la búsqueda de la verdad en la historia, dejar de dar respuestas del pasado a preguntas del presente y reubicarse en el nuevo escenario sociorreligioso, cultural y científico. Caminar al ritmo de la historia y avanzar por las veredas apenas roturadas de la interculturalidad, el feminismo, la alterglobalización, el diálogo interreligioso, el pensamiento crítico, la ética liberadora y la descolonización. Y compaginar tradición y creatividad, experiencia y reflexión, teoría y praxis, razón y compasión, fidelidad y transgresión. Está naciendo un nuevo paradigma teológico. Esta obra quiere contribuir, siquiera modestamente, a su desarrollo (pág. 23).

2. Juan José Tamayo

Es un autor y teólogo bien conocido dentro del panorama cultural hispano, y ahora nos ofrece un buen compendio de su compromiso teológico y social, en línea de cristianismo. En esa línea, este nuevo libro es un signo y resumen de su extensa obra teológico-social (más de cincuenta libros), pues recoge y reformula, desde la perspectiva de la nueva situación teológico, la orientación y contenido de gran parte de sus libros, dedicados al despliegue de la comunidad cristiana y al sentido de Jesús, a la experiencia de la liberación y al encuentro de las religiones, dentro de un mundo pluriforme. Yo mismo presenté su vida y obra en el Diccionario de Pensadores Cristianos (Verbo Divino, Estella 2010, pág 853-854).

Juan José Tamayo Acosta (1946- ) ha estudiado en la Universidad Pontificia de Salamanca y enseña en la de Carlos III (Madrid). Se ha preocupado por la teología de la comunidad y de liberación, interpretándola desde una perspectiva social y religiosa. También se ha interesado por los temas que están más vinculados con la modernidad, procurando descubrir y describir el sentido de la religión (y de las religiones) dentro del nuevo contexto cultural. Forma parte de varias agrupaciones teológicas y de estudio de las religiones, y muchos le consideran portavoz de una línea teológica, eclesial y religiosa abierta al diálogo racional y a la comunicación inter-cultural e inter-religiosa, desde una perspectiva cristiana.

Los tres ejes de su pensamiento son el compromiso por los pobres (teología de la liberación), el diálogo con las diversas formas de modernidad y la expansión y cultivo de un encuentro religioso desde una perspectiva religiosa, social y política. Sus libros han marcado la conciencia cristiana de muchos hombres y mujeres, que quieren ser cristianos en tiempos de cambio, manteniendo un diálogo tenso con un tipo de religión y teología que (a juicio de Tamayo) corre el riesgo de cerrarse en sí misma.

En ese fondo se entiende su evolución teológica, desde su compromiso al servicio de una iglesia solidaria, expresada en la creación de comunidades laicales donde pudiera vivirse el compromiso con Jesús, hasta su colaboración en los diversos foros de diálogo universitario y social, en España y muchos países del mundo, al servicio de la creación de redes de comunicación religiosa, al servicio de la paz mundial. Su aportación ha sido muy importante en casi todos los foros y lugares de encuentro religioso, tanto en línea universitaria, como en perspectiva de diálogo teológico y social, con grupos feministas, liberadores y de encuentro de religiones.

Tamayo aparece así como signo de un tipo de teología y pensamiento religioso que se emancipan de la tutela dogmática y clerical, abriendo el pensamiento cristiano hacia espacios nuevos de diálogo cultural, social y religioso, con la novedad que ello implica (y con el riesgo que significa para los que quieren mantener la hegemonía cultural y dogmática en el campo del cristianismo o de las religiones).

En ese contexto se sitúan sus obras más significativas: Por una Iglesia del pueblo (Madrid 1976); Religión, razón y esperanza (Estella 1992); Para comprender la escatología cristiana (Estella 1993); Hacia la comunidad I-V (Madrid 1994 ss); La marginación, lugar social de los cristianos (Madrid 1995); Para comprender la crisis de Dios hoy (Estella 1998); Nuevo paradigma teológico (Madrid 2003); Adiós a la cristiandad (Barcelona 2003); Fundamentalismos y diálogo entre religiones (Madrid 2004); El Islam (Madrid 2009)… Han sido y siguen siendo fundamentales sus panoramas bio-bibliográficos: Para comprender la teología de la liberación (Estella 1989); Panorama de la teología española (con J. Bosch, Estella 1999); Panorama de la teología latino-americana (con J. Bosch, Estella 2001).

3. Un tema especial. Diálogo de religiones

Cómo he dicho, este libro de Tamayo constituye una verdadera enciclopedia y trata de muchos temas teológicos desde la perspectiva de la liberación, el diálogo religioso y el feminismo, de manera que es casi imposible recogerlos todos y mostrar con cierta dignidad su contenido. El lector que quiera hacerse una idea deberá acudir al libro, no quedará defraudado.

Pues bien, en este contexto, he querido aprovechar la ocasión para retomar y matizar algunos elementos de la conversación que mantuve con Tamayo el pasado 9-10 de Octubre (2011), con ocasión de un congreso sobre Jesús en Oporto. En aquel contexto, Tamayo disertó Jesús y las religiones, ofreciendo una síntesis precisa y profunda del tema, en la línea de las páginas centrales de este libro (267-289).

A partir de lo que él dijo en Oporto, de nuestra conversación posterior, y especialmente de las páginas centrales de este libro, quiero presentar aquí mi interpretación del tema, para seguir dialogando con él, “si Dios quiere”, como decían nuestros antepasados.

No me limito a repetir los argumentos y tesis de Tamayo, sino que los interpreto, desde mi perspectiva, pensando que soy fiel a su inspiración de fondo (aunque quizá disienta en algunos detalles). Dejo para otro momento las "cuatro teologías cristianas de las religiones", tal como él las elabora partiendo de P. Knitter (págs. 276-282), para ir quizá más allá, desarrollando algunas implicaciones de su planteamiento. Uno de los valores de su libro está en que me permite seguir pensando con él (a partir de él).

Gracias, Tamayo. No intento repetir exactamente lo que dices (en la línea de lo que pudiéramos llamar la "ortodoxia tamayana"), sino exponer lo que a mi juicio son implicaciones de su pensamiento.

1. Introducción, un arco iris de religiones.
Siguiendo un modelo de “arco iris” (cada color es bello estando al lado de los otros), la verdad de una religión no se opone a la verdad de las otras, sino que las “grandes” religiones son verdaderas precisamente por ser distintas, en la medida en que unas ayudan a las otras, de manera ellas se permiten (y nos permiten) descubrir mejor “los colores de Dios” y compartir su belleza, no a través de un tipo de “mercado monetario” (donde unos quieren dominar a los demás), sino a través de una comunión de amor, siempre al servicio de los más necesitados.

En ese sentido, podemos decir que cada religión es verdadera en cuanto “aporta” un “color” al arco iris de belleza y vida de las restantes religiones. Eso significa que ninguna religión debe dominar a las demás, sino que las diversas religiones deben mantenerse en comunión/comunicación, pues al principio no está el Uno que se impone sobre los otros, sino la Comunión o diálogo de las varias religiones que dialogan entre sí, al servicio de la humanidad empobrecida. Desde ese fondo podemos decir que las religiones se definen, distinguen y vinculan por tres cosas (en tres planos).

(a) En plano vertical o “místico”, las religiones se distinguen y se unen por su experiencia de “profundidad”, es decir, por su manera de escuchar, acoger y expresar el “color” de lo divino (de Dios o lo sagrado). En ese fondo, podemos decir que las religiones son “experiencias místicas” distintas y complementarias (aunque siempre vinculadas al misterio divino que sobrepasa a los hombres y les fundamenta). Sólo puede ser intransigente una religión que piensa que ha “agotado” el ser de lo divino, de manera que las demás son falsas. Pues bien, precisamente esa religión que se considera única y no ayuda a las demás a penetrar en el “misterio” (no lo comparte con ellas) deja de ser verdadera.

(b) En un plano horizontal, las religiones se definen también por su capacidad de diálogo gratuito y no impositivo de unas con otras. Así podemos decir que una religión es verdadera en la medida en que no se impone sobre las otras, sino que le ofrece su experiencia, en gesto mutua implicación, dialogando con ellas (a las que considera también verdaderas). Así, por ejemplo, el Islam será (o es) “verdadero” en la medida en que “renuncia” a su verdad aislada, ofreciendo su riqueza cultural y simbólica a creyentes de otras religiones, sin que ellos tengan que hacerse musulmanes; el Islam es verdadero en la medida en que acoge también a su vez la experiencia y palabra que le ofrecen otros grupos religiosos (como pueden budistas, cristianos o hindúes). Si no se abre al diálogo interhumano, una religión es siempre falsa.

c. Finalmente, en un plano de “encarnación”, una religión sólo es verdadera en la medida en que se pone (pone a sus fieles) al servicio de los más pobres, de los excluidos sociales, en línea de liberación. Como dice desde el cristianismo Sant 1, 27, la religión pura y verdadera consiste en “visitar a huérfanos y viudas”, ofreciendo un espacio de dignidad y sentido a los que no caben dentro de los círculos de poder del mundo. Eso significa que las religiones han de vincularse desde el servicio a los pobres.

Eso significa que, en el momento en que una religión dice que es “única” (que las demás son falsas) se vuelve mentirosa e impositiva, dejando de “ver” el color de Dios, para fijarse sólo en su color, apoyando y/o imponiendo su dictadura. Ciertamente, cada religión que en concreto ha de afirmar que es “verdadera”, pues de lo contrario sus fieles no podrían tomarla en serio, confiar en ella; pero es verdadera manteniendo su verdad en diálogo con la verdad y experiencia de otras religiones.

Así, para nosotros, cristianos, la religión de Jesús es “verdadera”, es el camino de Dios, es la experiencia más honda de luz y color que hemos recibido. Pero, siendo “verdadera”, esa misma religión de Jesús nos impulsa a reconocer el valor y la verdad de otras experiencias religiosas, para dialogar con ellas, queriéndoles ofrecer nuestro gran tesoro (el Sermón de la Montaña, la experiencia de Jesús), pero estando, al mismo tiempo, dispuestos a escuchar y acoger la experiencia que ellas nos ofrezcan (como indica el mismo Sermón de la Montaña). En esa línea, más que el triunfo propio, como religión aislada, la iglesia católica ha de buscar el bien de los creyentes de otras religiones, para que todos juntos puedan expresar mejor la alianza plural de la Vida y la riqueza del amor de Dios.

2. Primera concreción, experiencia mística.
Las religiones vinculan a los creyentes y se vinculan entre sí a través de lo que ellas tienen de más hondo, en línea de apertura al misterio (al que algunos llaman Dios, otros lo “numinoso”), superando así el nivel de una racionalidad impositiva, es decir, de un conocimiento instrumental, que quiere imponerse de un modo “unitario” sobre todos, al servicio de un tipo poder ontológico o dogmático, político o económico. No se trata, por tanto, de reducirlo todo a un “mínimo común denominador”, sino de penetrar en la identidad radical de cada religión (el Sermón de la Montaña, la confesión de fe musulmana, la superación budista del deseo…), pues en ese fondo se vinculan todas las religiones.

Entendida así, la “mística” no debe convertirse nunca en un saber “objetivado” que puede imponerse sobre todos, sino que sigue siendo misterio, experiencia radical de trascendencia, sino que es un saber-vivir abierto a todos los demás creyentes (y a todos los hombres). Si en un momento dado el místico o creyente creyera que su verdad es la única (y que puede imponerla a los demás por la fuerza) dejaría de serlo para convertirse en dictador “ontológico o dogmático” (convirtiendo una verdad religiosa en mentira, es decir, en imposición social).

La mística verdadera (la auténtica fe) es una experiencia de trascendimiento, abierta siempre a otras posibles experiencias convergentes o complementarias, pues Dios (el misterio) no puede nunca abarcarse del todo (en exclusiva).

En esa línea, si los cristianos quisieran cerrarse en su verdad e imponerla a los demás dejarían de “creer” en ella, no serían ya “religiosos” (sino puros fanáticos). Pongamos un ejemplo: los cristianos “creen” que Jesús es “Hijo de Dios”, y así dicen con su testimonio de vida (viviendo como vivía Jesús), pero no pueden obligar a los demás a creer como ellos creen, aunque pueden y deben ofrecerles el testimonio de su fe, como riqueza “mística”, ayudándoles a vivir, como ayudaba Jesús (sin entrar en cuestiones de dogmática partidista).

El “dogma” de los cristianos no es una verdad separada que se impone (en forma de concepto o rito), sino una experiencia de vinculación a Jesús, que ellos deben traducir en su vida de amor y servicio a los otros, acogiendo, al mismo tiempo, la experiencia de los creyentes de otras religiones, que buscan y exploran también la hondura del misterio (como pueden hacer los hindúes, budistas, musulmanes…).

En esa línea podemos afirmar que el misterio es único (y así decimos con el Shema judío y con la Sahada musulmana: sólo Dios es Dios)…, pero, siendo único, se manifiesta de formas distintas y complementarias, como los colores del arco-iris, de manera que nadie puede apropiarse de él en exclusiva. Por eso, es importante que las diversas tradiciones religiosas cultiven su “mística”, su forma de entender la hondura de la vida, dialogando con el misterio, pero no para imponer a los demás el resultado “objetivo” de su experiencia, sino para compartir con ellos la misma experiencia, de un modo libre, en diálogo de escucha mutua, de “alianza”.

Esa alianza “mística” no es producto de una razón triunfante que quiere imponerse sobre todos, por la fuerza (como un tipo de política, o una forma de economía mundial)…, sino que ella es una experiencia de comunión enriquecedora, es decir, de iluminación superior que cada creyente y cada grupo religioso quiere compartir con los demás. Hay varias formas de mística, pero todas pueden y deben respetarse y complementarse, siempre que pongan al hombre en contacto la Vida que les fundamenta.

3. Segunda plano, comunicación intra- e inter-religiosa.
La comunión con el único “Dios” (misterio de la vida) vincula entre sí a los creyentes de una religión, como puso de relieve, por ejemplo, Émile Durkheim, en sus trabajos sobre sociología de la religión (cf. Las formas elementales de la vida religiosa, 1912). A su juicio, la religión cumple ante todo una función unificadora: Relaciona a los creyentes, creando los vínculos sociales primeros y más hondos.

Pues bien, siguiendo en esa línea, debemos añadir que una religión vincula no sólo a sus propios creyentes (musulmanes entre sí, budistas entre sí…), sino que les capacita a esos creyentes para vincularse (y lo hace de hecho) con creyentes de otras religiones, en contra de lo que a veces se ha pensado (cuando las religiones han tendido a convertirse en sistemas de poder cerrado). El misterio (lo divino) es interioridad y trascendencia (capacita al creyente para entrar en sí mismo), pero es, al mismo tiempo, fuente de comunicación entre aquellos que “creen”.

Los bienes materiales tienden a ser limitados, pues cuanto más tiene un grupo menos tienen otros, de manera que se establece la lucha por el reparto y consumo. Por el contrario, los “bienes místicos” o religiosos son “ilimitados”, de manera que cuanto más se dan y comparten más se “tienen”. Por eso, el auténtico creyente es un hombre o mujer radicalmente comunicativo, abierto a los demás. En esa línea, el que da lo que tiene lo conserva; el que cierra para sí lo que tiene lo pierde. Hay una mala mística y mala religión que enfrenta a unos hombres con otros, y en esa línea avanza a veces un tipo de “platonismo”, que convierte a los místicos/contemplativos en reyes que se imponen sobre los demás. En contra de eso, la mística (religión) verdadera capacita al creyente para comunicarse en amor y gratuidad con los demás (como en el caso de Jesús o de Buda y Mahoma).

Las diversas religiones, y en especial la cristiana (desde la que estamos ahora reflexionando, en la línea del evangelio, tal como lo vivió Francisco de Asís), son experiencias de comunión, que capacitan a los hombres y mujeres para abrirse entre sí, de un modo gratuito, superando los pequeños límites de una determinada comunidad religiosa. Una religión que cierra a sus creyentes en sí mismos (negando el valor de las otras religiones) no es verdadera, sino que se convierte en “secta” antidivina. La apertura a Dios, la certeza de su presencia, supone que los creyentes de cada religión han de buscar el bien de las demás religiones, y de todos los hombres (religiosos o no), estableciendo cauces de comunicación entre ellas, al servicio de “algo” que es mayor que una religión concreto (el bien de la humanidad).

En un sentido, las religiones son experiencias concretas de comunicación personal que tienden a concretarse en “iglesias particulares”. Pero, al mismo tiempo, para ser fieles a su inspiración “trascendente”, ellas han de abrirse entre sí, ofreciéndose sus riquezas, para que así todos (dentro o fuera una religión determinada) puedan compartirlas. Así el budismo es verdadero no sólo para los budistas, sino también para los cristianos que están dispuestos la verdad de Buda les ayude a ser mejores cristianos. En ese contexto podemos afirmar que sin una comunicación entre las religiones (que están en el fondo de las civilizaciones) no puede haber paz en el mundo, como bien ha mostrado el libro de Tamayo.

4. Tercer plano, alianza desde los pobres.
En el punto de partida del judaísmo, cristianismo e Islam hay una experiencia de liberación de los pobres (hebreos oprimidos en Egipto, enfermos y pobres del entorno de Jesús, oprimidos de la Meca). Una experiencia convergente está en el fondo del budismo (¡superar el deseo posesivo!), del hinduismo clásico (¡despojarse de todo!) y taoísmo (¡no dejarse dominar por nada!), aunque algunos piensan que no aparece tanto como en las religiones monoteístas. Este principio (¡prioridad de los pobres y oprimidos!) ha de estar en la base de la alianza de las religiones, de manera que los creyentes no se unen sólo desde lo sagrado (un Dios/misterio al que adoran), ni desde ellos mismos, sino que han de hacerlo de un modo especial desde el servicio a los pobres (es decir, compartiendo el servicio a los pobres, por encima de sus posibles diferencias “dogmáticas”).

1. Judaísmo. Nace a partir de los hebreos, oprimidos en Egipto, pobres de los pobres, que claman a Dios y que inician un camino de liberación personal y social, superando (venciendo) desde su pobreza el sistema imperial de Egipto.
2. Cristianismo. Nace y se despliega a partir de los pobres, a quienes Jesús anuncia la bienaventuranza de Dios, y con quienes inicia un camino de Reino, que tiene de desembocar en una iglesia de los pobres.
3. Islam. Nace en la Meca, con Muhammad, como movimiento de los pobres que se oponen, con la ayuda de Allah, a la oligarquía comercial y religiosa rica de la ciudad y de su santuario. Por eso, en su origen, el Islam sigue siendo un movimiento de creyentes pobres, llamados ofrecer su experiencia a todos los hombres.
4. Budismo. Nace allí donde los hombres (a partir de Sakiamuni, el Buda primero) inician un movimiento de superación de los deseos posesivos. Sólo la renuncia total a los deseos y a las posesiones libera a los iluminados, que inician así un camino de pacificación interior y social.
5. El hinduismo clásico sigue siendo una experiencia de radical “pobreza”, es decir, de desasimiento total, de manera que los “contemplativos” abandonan el mundo para adentrarse en la soledad, descubriendo allí a Dios, después de haber renunciado a todo.
6. También el taoísmo implica una renuncia total al mundo. Sabio es aquel que no se aferra a nada, que nada tiene (posee) para descubrir el sentido y armonía de la totalidad.

Fijándonos ya en Jesús, debemos recordar que él no ha “venido” a ofrece el evangelio “a los cristianos” (para que se encierren en sí mismos), sino a los enfermos y a los pobres (cf. Mt 11, 2-4), abriendo así desde ellos (con esos pobres) un camino de comunión y de fraternidad. Ésta ha sido también la experiencia radical de Francisco de Asís, que ha vinculado de forma radical la pobreza y la fraternidad, la pobreza al servicio de la fraternidad.

En ese contexto, el servicio a los pobres no consiste en ningún tipo de opción por la “miseria”, en línea de pura renuncia ascética (¡Jesús comía y bebía!), sino en un gesto de renacimiento de reconocimiento (¡valor) de los pobres y de fraternidad abierta a todos desde los últimos del mundo. En esa línea, el servicio a los pobres es “propio” de Jesús, pero no exclusivo de él, sino que está en el fondo de las diversas religiones.

También el judaísmo tiene este punto de partida (liberación de los “hebreos” de EgiptoI, lo mismo que el budismo (centrado en la superación del “deseo” de tener y poder)… De esa manera, creyentes de las diversas religiones tenemos que dejar en un segundo plano otros prejuicios y “dogmas” particularistas, para volver al origen de nuestras experiencias, buscando la paz que es alianza desde los pobres del mundo, no desde los poderes del sistema.

4. Conclusión

Querido Tamayo, éstas han sido las palabras que me suscita tu bellísimo libro, escrito de un modo ejemplar, temático y narrativo, con profundidad y buen lenguaje. Como ves, no he querido limitarme a resumir tus ideas y aportaciones, sino que he preferido adentrarme en ellas, para seguir pensando contigo, es decir, en la línea común de nuestra experiencia y búsqueda cristiana.

Pongo estas reflexiones en mi blog, que muchos leen, copian y reproducen en diversos medios, de manera que espero que algunos puedan descubrir mejor tu libro a través de lo que yo digo. Recuerdo con nostalgia que una de mis primeras intervenciones on line estuvo dedicada a tu persona y obra (Querido hermano Tamayo: http://www.comayala.es/Articulos/tamayo/queridohermano.htm, 15 enero 2003). Muchas cosas han pasado desde entonces, pero sigue viva nuestra pasión teológica, sigue viva mi admiración por lo que haces. Aprovecho esta ocasión para decírtelo, una vez más, con la esperanza de que podamos seguir colaborando en esta apasionada labor intelectual y cristiana.

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Empatía hacia el Mundo


Por Ron Rolheiser (traducción Carmelo Astiz, cmf)

Hay una historia, más leyenda quizás que hecho real, sobre un alcalde de una gran ciudad americana, al final de los 60. No era tiempo precisamente afortunado para su ciudad: Enfrentaba bancarrota financiera, los índices de criminalidad escalaban en espiral, su sistema de transporte público ya no era seguro por la noche, el río que suministraba su agua potable estaba peligrosamente contaminado, en el ambiente crecía la tensión racial, y casi cada semana había huelgas y manifestaciones de protesta por las calles.
Y sigue la historia: El alcalde estaba sobrevolando la ciudad en helicóptero, en hora punta, un viernes por la tarde. Mientras la hora punta y el tráfico ahogaban o paralizaban prácticamente todo, él miró para abajo a lo que parecía ser un desbordante desorden y dijo a uno de sus ayudas: “¡Qué bonito sería tener un desatascador y poder arrastrar todo este desastre al océano!”

El alcalde estaba un poco de broma, pero me preocupa el que a veces nosotros sutilmente pensamos lo mismo sobre nuestro mundo. Con demasiada frecuencia nosotros y nuestras iglesias tendemos a ver el mundo precisamente como un desastre, como atrapado totalmente por la trivialización estúpida, como indulgente consigo mismo, narcisista, miope, definitivamente sin valores que exijan sacrificarse a sí mismo, o adorando la fama, o siendo adicto a bienes materiales, y siendo anti-iglesia y anti-cristiano. Efectivamente, es común hoy en nuestras iglesias ver al mundo como un enemigo.

Y, lejos de sentirnos sicológicamente hundidos por ello, nos sentimos engreídos, mojigatos y santurrones, mientras con cierto regocijo somos testigos de su ruina: “¡El mundo está consiguiendo lo que se merece! ¡La impiedad es su propio castigo! ¡Eso es lo que se logra por no escucharnos!” En esto, nuestra actitud es la antítesis de la de Jesús hacia el mundo.
Jesús amaba al mundo. ¿De verdad? Sí. ¿Es esto lo que enseñan los Evangelios? Sí.
Así es cómo describen los Evangelios la reacción de Jesús hacia el mundo que le rechazaba: “Al acercarse y divisar la ciudad, Jesús dijo llorando por ella: –¡Ojalá tú también reconocieras hoy lo que conduce a la paz! Pero eso está ahora oculto a tus ojos” (Lc 19, 42). Jesús ve lo que ocurre cuando la gente intenta vivir sin Dios, el desastre, el dolor, el desengaño y, lejos de regocijarse porque el mundo no funcione, su corazón sufre con empatía: “–¡Si al menos pudieras ver y percatarte de lo que estás haciendo!
Al mirar a un mundo que se está derrumbando a causa de su egoísmo y ensimismamiento, Jesús responde con empatía, no con regocijo; con comprensión, no con sentencia condenatoria; con dolor, no frotando con sal las heridas; y con lágrimas, no con un frío “adiós y muy buenas” o con un “y a mí plin”…
Los padres cariñosos y los amigos afectuosos entienden con exactitud lo que Jesús sentía en el momento en que lloró sobre Jerusalén. ¿Qué padre y madre, frustrados y con el corazón deshecho, no han mirado a su hijo o hija involucrados en opciones erróneas y en conducta auto-destructora y no lloraron en su interior mientras las palabras se iban formando espontáneamente: ¡Ojalá vieras lo que estás haciendo! ¡Ojalá pudiera hacer algo para ahorrarte el daño que estás infligiendo a tu vida con esta ceguera! ¡Si al menos tú también reconocieras lo que conduce a la paz! Pero eres incapaz de ver, y eso destroza mi corazón!
Lo mismo pasa entre amigos. Los verdaderos amigos no se alegran ni sienten júbilo cuando sus amigos toman malas opciones y sus vidas comienzan a colapsar. Al contrario, hay lágrimas, mezcladas con ansiosa empatía, con tristeza y dolor, con súplicas, con oraciones. El amor genuino rezuma empatía y la empatía jamás se regocija ante la ruina y perdición de otra persona.
Nuestra fe cristiana nos exige tener un amor genuino hacia el mundo. El mundo no es nuestro enemigo. Es nuestro hijo díscolo y caprichoso y nuestro amigo querido, que está destrozando nuestro corazón. Eso puede resultar duro de ver y de aceptar cuando de hecho el mundo es con frecuencia beligerante y arrogante en sus actitudes hacia nosotros, cuando está enojado con nosotros, cuando nos juzga erróneamente y cuando nos echa la culpa o nos hace chivos expiatorios. Pero eso es exactamente lo que los hijos que sufren hacen con frecuencia con sus padres y amigos cuando eligen malas opciones y sufren las consecuencias de ello. Ellos denuncian y echan la culpa. Esto puede parecernos muy injusto, pero la actitud de Jesús hacia aquellos que le rechazaban y crucificaban nos invita a la empatía por encima de la injusticia.

Kathleen Norris sugiere que miremos al mundo, cuando se nos enfrenta, del mismo modo como vemos a una muchacha de 17 años enojada lidiando con sus padres. En ese momento de enfado sus padres se vuelven como un pararrayos (lugar seguro) para que ella descargue su ira y eche la culpa. Pero amortiguar y absorber esto es una función de un adulto que ama. Los buenos padres no responden al enfado de una hija adolescente declarándola su enemiga. Responden como respondió Jesús, llorando sobre ella.
Además, una genuina empatía hacia el mundo no se fundamenta justamente en madura simpatía. La simpatía madura se fundamenta, ella misma, en ver mejor el mundo por lo que es en sí mismo. La muchacha adolescente de 17 años que se planta beligerante y enfadada ante sus padres no es mala persona; es simplemente que todavía no está totalmente desarrollada.
Lo mismo se aplica a nuestro mundo: No es un lugar malo; simplemente, está lejos de ser un mundo perfecto y maduro.

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Sin ti no soy nada



Una de las canciones más populares del momento lo dice bien claro: “Sin ti no soy nada”. Es más, insiste:” Sin ti niña mala, / Sin ti niña triste / Que abraza su almohada / Tirada en la cama”. ”Mi alma, mi cuerpo, mi voz, no sirven de nada”. Es decir que, según la canción de Amaral, una vez perdido el amor concreto, desparecida la persona amada, uno se convierte en una completa nulidad.

Las canciones en todo caso son un buen diapasón de nuestra sociedad. Esta revela la absoluta preeminencia que los hombres y mujeres de hoy dan a tener junto a sí a una pareja, alguien con quien compartir la vida. Por otra parte una necesidad muy natural, que anida en el corazón humano y tan consustancial con él que sin ella no habría perpetuación de la especie.

Pero esta letra no sólo revela sentimientos propios de una canción de amor. Amores hay muchos: de heterobenevolencia (quiere el bien del otro) y autobenevolencia (el bien propio), el famoso ágape frente a eros. Los especialistas aseguran que incluso el amor más generoso tiene implícito algo de autobenevolente, pues al querer a otro siempre adquieres algo bueno para ti, en cuanto que creces y te desarrollas como persona.

Sin embargo la canción revela una actitud que hoy damos como buena pero que en realidad es enfermiza: la negación de la propia personalidad en la relación amorosa, la absoluta dependencia del otro. Algo así: “Si tu te esfumas, desapareces de mi vida, yo quedo anulado/a”.

Las consecuencias son preocupantes: Abrazada a la almohada, tirada en la cama, el cuerpo y el alma no sirven de nada. Es decir “depre”, absurdo, sin sentido.

¿Qué concepto del amor gravita detrás? No es posible vivir sin espejo porque yo estoy incompleto cuando nadie me devuelve amor. Parece lógico, pero oculta un concepto falso, la idea de que el amor “viene de fuera”. Y en realidad nada viene de fuera, ni la alegría, ni el dolor, ni siquiera los famosos “problemas de la vida”. Lo que fuera ocurre se limita a suscitar, despertar o motivar algo que llevamos dentro. Si no tuviéramos amor, felicidad, plenitud dentro, nunca los sentiríamos como tales.

Por tanto el proceso de madurez pasa por descubrir que yo soy amor en plenitud independientemente de que me lo devuelvan o no. Desde esta certeza vivenciada las relaciones serán más sanas y maduras, porque yo no iré buscando en la otra persona ansiosamente ese pedazo que me falta y me angustiaré si no lo recibo, sino que acudiré a dar, porque ya soy todo amor. Y tal forma de relación no impide la reprocidad, sino que la potencia.

Claro que en una sociedad comercializada de “toma y daca” esto no se entiende. Si no me das el placer, el cariño, el servicio, etc. que busco en ti, te desecho como un envase vacío. Y por eso los amores duran menos que un telediario. Con esto no pretendo definir el amor con un absoluto sacrificio, pero si como el encuentro de dos entregas, que lejos de “chuparse la sangre” y mirarse obsesivamente en busca de respuesta, ambos se esfuerzan en mirar en una misma dirección (Saint -Exupery).

En un mundo de solitarios, como el nuestro, de gentes perdidas en el bosque de la tecnópolis el único salvavidas es crecer por dentro. Rainer María Rilke le advierte al joven poeta en sus famosas cartas que a su edad no puede saber amar, tiene que aprenderlo desde la soledad, “vida a solas, crecida, ahondada”. El verdadero amor, como dice Salinas, consigue “sacar de tí, tu mejor tú / ese que no te viste y que yo veo / nadador por tu fondo preciosísimo. / Y que a mi amor entonces, te conteste / la nueva criatura que tú eres”. Todo un desafío para un mundo centrado en el egoísmo y teledirigido a un mercantilista placer instantáneo

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Evangelio Misionero del Día: 29 de Noviembre de 2011 - I Semana de Adviento - Ciclo B


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 21-24

Al regresar los setenta y dos discípulos de su misión, Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo:
«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos:
«¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron».

Compartiendo la Palabra
Por Dominicos.org

“El Espíritu del Señor reposará sobre Él”

Adviento, tiempo de esperanza, el pueblo de Israel esperaba y el profeta anuncia la gozosa venida del Mesías : del tronco de Jesé brotará un vástago, en El, se cumplirán todas las promesas. De forma preciosa, va anunciando como se restablecerá la armonía de la creación rota por la infidelidad de la humanidad.

l Espíritu del Señor posará sobre El, el Rua, Espíritu de Dios que en el Génesis, actúa sobre el caos y con su Palabra lo crea todo; el que dio vida al hombre haciéndolo a su imagen, dándole el dominio de la creación, ese mismo Espíritu, sigue actuando y lo hará de modo especial, con la venida del Mesías, que ya llega. Con su venida, la armonía de la creación se hará realidad, la naturaleza creada se someterá a Ël. El anuncio de la nueva era, es anuncio de la Nueva Alianza realizada por Cristo, que viene como príncipe de la paz. Todo renacerá con El., Nueva Creación.

Esperemos con gozo la venida de Cristo al mundo, que ya llegó, pero sigue llegando cada día y quiere nacer en nuestros corazones. Abramos nuestros corazones a su amor y seamos portadores del mismo a nuestro mundo tan necesitado de ese amor.



“Lleno de la alegría del Espíritu Santo exclamó Jesús”

El mensaje de Jesús es sublime, pero a la vez sencillo, todo el que con corazón sencillo se acerca a su doctrina, la recibe gozoso y la entiende.

La gente del pueblo, al contrario que los escribas y fariseos, se acercaba a Jesús, le escuchaba admirada, con corazón puro; el Espíritu, les hacía comprender y aceptar su mensaje Entre esta gente sencilla están los mismos apóstoles, que, con sencillez, siguen a Cristo, por eso Jesús les felicita: Porque:”Muchos quisieron ver y no vieron, oír y no oyeron, pero a ellos, sí se les ha revelado el misterio de Dios” Misterio que ellos acogieron con sencillez.

Muchas veces, nos acercamos a las Sagradas Escrituras para conocer, sólo intelectualmente olvidando, que el verdadero conocimiento está en nuestro interior, en hacer vida lo que leemos y estudiamos.

Pidamos un corazón de niño para poder contemplar y vivir el misterio de amor que nos trae el Niño nacido en Belén; el Dios con nosotros. Así viviremos el gozo de Jesús, porque el Padre revela estas cosas a los sencillos y humildes.

Hna. María Pilar Garrúes El Cid
Misionera Dominica del Rosario

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Lecturas y Liturgia de las Horas: 29 de Noviembre de 2011


SEMANA I DE ADVIENTO (Ciclo B)
Lectura del libro de Isaías 11, 1-10

Saldrá una rama del tronco de Jesé
y un retoño brotará de sus raíces.
Sobre él reposará el espíritu del Señor:
espíritu de sabiduría y de inteligencia,
espíritu de consejo y de fortaleza,
espíritu de ciencia y de temor del Señor
-y lo inspirará el temor del Señor-.

Él no juzgará según las apariencias
ni decidirá por lo que oiga decir:
juzgará con justicia a los débiles
y decidirá con rectitud para los pobres del país;
herirá al violento con la vara de su boca
y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.
La justicia ceñirá su cintura
y la fidelidad ceñirá sus caderas.
El lobo habitará con el cordero
y el leopardo se recostará junto al cabrito;
el ternero y el cachorro de león pacerán juntos,
y un niño pequeño los conducirá;
la vaca y la osa vivirán en compañía,
sus crías se recostarán juntas,
y el león comerá paja lo mismo que el buey.
El niño de pecho jugará
sobre el agujero de la cobra,
y en la cueva de la víbora
meterá la mano el niño apenas destetado.
No se hará daño ni estragos
en toda mi Montaña santa,
porque el conocimiento del Señor llenará la tierra
como las aguas cubren el mar.
Aquel día, la raíz de Jesé
se erigirá como estandarte para los pueblos:
las naciones la buscarán
y la gloria será su morada.

Palabra de Dios.



SALMO RESPONSORIAL 71, 1-2. 7-8. 12-13. 17

R. ¡Que en sus días florezca la justicia!

Concede, Señor, tu justicia al rey
y tu rectitud al descendiente de reyes,
para que gobierne a tu pueblo con justicia
y a tus pobres con rectitud. R.

Que en sus días florezca la justicia
y abunde la paz, mientras dure la luna;
que domine de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

Porque Él librará al pobre que suplica
y al humilde que está desamparado.
Tendrá compasión del débil y del pobre,
y salvará la vida de los indigentes. R.

Que perdure su nombre para siempre
y su linaje permanezca como el sol;
que Él sea la bendición de todos los pueblos
y todas las naciones lo proclamen feliz. R.


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 21-24

Al regresar los setenta y dos discípulos de su misión, Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo:
«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos:
«¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron».

Palabra del Señor.

LITURGIA DE LAS HORAS
TIEMPO DE ADVIENTO
MARTES DE LA SEMANA I
De la feria. Salterio I

29 de noviembre

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

INVITATORIO

Ant. Al Rey que viene, al Señor que se acerca, venid, adorémosle.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Himno: VEN, SEÑOR, NO TARDES

Ven, Señor, no tardes,
Ven, que te esperamos;
Ven, Señor, no tardes,
ven pronto, Señor.

El mundo muere de frío,
el alma perdió el calor,
los hombres no son hermanos
porque han matado al Amor.

Envuelto en noche sombría,
gime el mundo de pavor;
va en busca de una esperanza,
buscando tu fe, Señor.

Al mundo le falta vida
y le falta corazón;
le falta cielo en la tierra,
si no lo riega tu amor.

Rompa el cielo su silencio,
baje el rocío a la flor,
ven, Señor, no tardes tanto,
ven, Señor. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

Salmo 23 - ENTRADA SOLEMNE DE DIOS EN SU TEMPLO.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
El la fundó sobre los mares,
El la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

Este es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

Ant. 2. Ensalzad con vuestras obras al rey de los siglos.

Cántico: ESPERANZA DE ISRAEL EN BABILONIA Tb 13, 1-10

Bendito sea Dios, que vive eternamente,
y cuyo reino dura por los siglos:
él azota y se compadece,
hunde hasta el abismo y saca de él,
y no hay quien escape de su mano.

Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles,
porque él nos dispersó entre ellos.
Proclamad allí su grandeza,
ensalzadlo ante todos los vivientes:
que él es nuestro Dios y Señor,
nuestro Padre por todos los siglos.

Él nos azota por nuestros delitos,
pero se compadecerá de nuevo,
y os congregará de entre todas las naciones
por donde estáis dispersados.

Si volvéis a él de todo corazón
y con toda el alma,
siendo sinceros con él,
él volverá a vosotros
y no os ocultará su rostro.

Veréis lo que hará con vosotros,
le daréis gracias a boca llena,
bendeciréis al Señor de la justicia
y ensalzaréis al rey de los siglos.

Yo le doy gracias en mi cautiverio,
anuncio su grandeza y su poder
a un pueblo pecador.

Convertíos, pecadores,
obrad rectamente en su presencia:
quizá os mostrará benevolencia
y tendrá compasión.

Ensalzaré a mi Dios, al rey del cielo,
y me alegraré de su grandeza.
Anuncien todos los pueblos sus maravillas
y alábenle sus elegidos en Jerusalén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Ensalzad con vuestras obras al rey de los siglos.

Ant. 3. El Señor merece la alabanza de los buenos.

Salmo 32 - HIMNO AL PODER Y A LA PROVIDENCIA DE DIOS

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.

Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando vuestra música con aclamaciones:

que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales,
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.

La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos;
encierra en un odre las aguas marinas,
mete en un depósito el océano.

Tema al Señor la tierra entera,
tiemblen ante él los habitantes del orbe:
porque él lo dijo, y existió;
él lo mandó, y surgió.

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.

El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres;
desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones.

No vence el rey por su gran ejército,
no escapa el soldado por su mucha fuerza,
nada valen sus caballos para la victoria,
ni por su gran ejército se salva.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.

Nosotros esperamos en el Señor:
él es nuestro auxilio y escudo,
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. El Señor merece la alabanza de los buenos.

LECTURA BREVE Gn 49, 10

No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus rodillas, hasta que venga el que ha de venir, aquel a quien le está reservado, a quien rendirán homenaje las naciones.

RESPONSORIO BREVE

V. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
R. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.

V. Su gloria aparecerá sobre ti.
R. Amanecerá el Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Saldrá un renuevo del tronco de Jesé, la gloria del Señor llenará toda la tierra y contemplarán todos la salvación de Dios.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Saldrá un renuevo del tronco de Jesé, la gloria del Señor llenará toda la tierra y contemplarán todos la salvación de Dios.

PRECES

El Señor, Padre todopoderoso, tenderá otra vez su mano, para rescatar el resto de su pueblo; supliquémosle, pues, confiados:

Venga tu reino, Señor.

Concédenos, Señor, dar aquel fruto que pide la conversión,
para que podamos recibir tu reino que se acerca.

Prepara, Señor, en nuestros corazones, un camino para tu Palabra que ha de venir;
así tu gloria se manifestará al mundo por medio de nosotros.

Abaja los montes y las colinas de nuestro orgullo y levanta los valles de nuestros desánimos y de nuestras cobardías.

Destruye los muros del odio que dividen a las naciones
y allana los caminos de la concordia entre los hombres.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

El Señor se acerca para salvarnos; por eso nos atrevemos a pedir la venida de su reino, diciendo:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor, Dios nuestro, acoge favorablemente nuestras súplicas y concédenos tu ayuda en las tribulaciones, para que, reanimados por la venida de tu Hijo, que ya se acerca, no volvamos a caer más en nuestras antiguas faltas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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VÍSPERAS
Oración de la tarde

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ÉSTE ES EL TIEMPO EN QUE LLEGAS

Éste es el tiempo en que llegas,
Esposo, tan de repente,
que invitas a los que velan
y olvidas a los que duermen.

Salen cantando a tu encuentro
doncellas con ramos verdes
y lámparas que guardaron
copioso y claro el aceite.

¡Cómo golpean las necias
las puertas de tu banquete!
¡Y cómo lloran a oscuras
los ojos que no han de verte!

Mira que estamos alerta,
Esposo, por si vinieres,
y está el corazón velando
mientras los ojos se duermen.

Danos un puesto a tu mesa,
Amor que a la noche vienes,
antes que la noche acabe
y que la puerta se cierre. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. El Señor da la victoria a su Ungido.

Salmo 19 - ORACIÓN POR LA VICTORIA DEL REY.

Que te escuche el Señor el día del peligro,
que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;
que te envíe auxilio desde el santuario,
que te apoye desde el monte Sión;

que se acuerde de todas tus ofrendas,
que le agraden tus sacrificios;
que cumpla el deseo de tu corazón,
que dé éxito a todos tus planes.

Que podamos celebrar tu victoria
y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;
que el Señor te conceda todo lo que pides.

Ahora reconozco que el Señor
da la victoria a su Ungido,
que lo ha escuchado desde su santo cielo,
con los prodigios de su mano victoriosa.

Unos confían en sus carros,
otros en su caballería;
nosotros invocamos el nombre
del Señor, Dios nuestro.

Ellos cayeron derribados,
nosotros nos mantenemos en pie.

Señor, da la victoria al rey
y escúchanos cuando te invocamos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. El Señor da la victoria a su Ungido.

Ant. 2. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Salmo 20, 2-8. 14 - ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VICTORIA DEL REY.

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia;
porque el rey confía en el Señor,
y con la gracia del Altísimo no fracasará.

Levántate, Señor, con tu fuerza,
y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Ant. 3. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap. 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

LECTURA BREVE Cf. 1 Co 1,7b-9

Esperamos vivamente la revelación de Jesucristo, Señor nuestro. Él nos fortalecerá hasta el fin, de modo que nos encontremos libres de culpa en el día de Jesucristo, nuestro Señor. Fiel es Dios, por quien hemos sido convocados a la unión con su Hijo.

RESPONSORIO BREVE

V. Ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.
R. Ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

V. Que brille tu rostro y nos salve.
R. Señor Dios de los ejércitos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Buscad al Señor mientras se deja encontrar, invocadlo mientras está cerca. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Buscad al Señor mientras se deja encontrar, invocadlo mientras está cerca. Aleluya.

PRECES

Cristo, palabra eterna, ha inaugurado un camino nuevo y vivo, a través del velo de su propia carne, para entrar en el santuario; pidámosle, pues, con humildad:

Ven, Señor, y sálvanos.

Oh Dios, en quien vivimos, nos movemos y existimos,
ven a revelarnos que somos estirpe tuya.

Tú que no estás lejos de ninguno de nosotros,
muéstrate en seguida a todos los que te buscan.

Padre de los pobres y consuelo de los afligidos,
da la libertad a los cautivos y la alegría a los tristes.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú que destruyes la muerte y haces brillar la vida,
líbranos a nosotros y a todos los difuntos de la muerte eterna.

Digamos con Jesús a nuestro Padre del cielo la oración de los hijos de Dios:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor, Dios nuestro, acoge favorablemente nuestras súplicas y concédenos tu ayuda en las tribulaciones, para que, reanimados por la venida de tu Hijo, que ya se acerca, no volvamos a caer más en nuestras antiguas faltas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: CUANDO LA LUZ DEL SOL ES YA PONIENTE

Cuando la luz del sol es ya poniente,
gracias, Señor, es nuestra melodía;
recibe, como ofrenda, amablemente,
nuestro dolor, trabajo y alegría.

Si poco fue el amor en nuestro empeño
de darle vida al día que fenece,
convierta en realidad lo que fue un sueño
tu gran amor que todo lo engrandece.

Tu cruz, Señor, redime nuestra suerte
de pecadora en justa, e ilumina
la senda de la vida y de la muerte
del hombre que en la fe lucha y camina.

Jesús, Hijo del Padre, cuando avanza
la noche oscura sobre nuestro día,
concédenos la paz y la esperanza
de esperar cada noche tu gran día. Amén.

SALMODIA

Ant. No me escondas tu rostro, ya que confío en ti.

Salmo 142, 1-11 - LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA

Señor, escucha mi oración;
tú que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

El enemigo me persigue a muerte,
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.

Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.

Escúchame en seguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en ti;
indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a ti.

Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.
Tu espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.

Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. No me escondas tu rostro, ya que confío en ti.

LECTURA BREVE 1Pe 5,8-9

Sed sobrios, estad despiertos: vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar; resistidle, firmes en la fe.


RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Te encomiendo mi espíritu.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

ORACIÓN

OREMOS,
Ilumina, Señor, nuestra noche y concédenos un descanso tranquilo; que mañana nos levantemos en tu nombre y podamos contemplar, con salud y gozo, el clarear del nuevo día. Por Cristo nuestro Señor.
Amén

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Madre del Redentor, Virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,

ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.

Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.

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