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martes 31 de mayo de 2011

¿Me preguntas por mi oración? I



"A ti, Madre, a quien quería cumplir mi humilde promesa. A ti, celestial princesa, virgen sagrada María" (Gerardo Diego).

¿Que cómo me las arreglo yo para hacer oración? ¡Qué difícil me lo pones! ¿Cómo arrancarme una esquinita de mi alma y hacértela llegar? Pero lo voy a intentar... Aunque es tan difícil congelar una foto de la oración como retratar la respiración. Tal vez nada tan parecido a la oración como la respiración.
Quizás por eso muchos empiezan por ahí, por hacerse conscientes a su respiración, aunque yo nunca he necesitado ese paso. La vida siempre es nueva y distinta, la oración también. Precisamente porque es, ante todo, vida, vida interior, vida profunda, vida abierta al Infinito.
Para empezar busco la SOLEDAD que es como el marco de la oración. En ocasiones, la soledad se encuentra entre mucha gente: En el Metro, en el autobús, en el tren, en un concierto, en una sala de espera, en cualquier sitio que me permita la INACTIVIDAD del cuerpo y centrarme en mi templo interior.
Para seguir busco el SILENCIO que es como la atmósfera en la que flota la oración. Silencio interior sobre todo, posible a veces con murmullo externo sin estridencias.
Procuro una postura del CUERPO cómoda y relajada, para que no me moleste y no me llame (¡déjame ser ángel un ratito!). Normalmente sentado y puede que él solito se vaya inclinando profundamente. Es hora de olvidar el cuerpo. Tal vez aparezca después para expresar o dar volumen a las sensaciones profundas. Comprendo muy bien a los que hablan, por ejemplo, de "danza orante" o de "postración total".
Continúo con el RECOGIMIENTO interior, ese volverse hacia dentro y dejarse impregnar por el agua del fondo. Eso supone ACALLAR los ruidos interiores. Pueden ser pensamientos, imaginaciones, recuerdos, urgencias... Son las "mariposas" que siempre nos asedian a nivel cerebral (lista de la compra, deberes pendientes, tareas de la agenda, preocupación por tal o cual persona, el reloj que no se detiene, etc.) o, como me decía una señora piadosa, los "elefantes voladores" que te impiden entrar en la CALMA del espíritu, en la profundidad de tu ser.

No conviene pegarse con las "mariposas" ni con los "elefantes voladores". Suelen desaparecer al bajar a lo hondo y ausentarse del tiempo, algo un poquillo difícil cuando no se ha adquirido el hábito de orar. Mientras tanto, se pueden utilizar esas "mariposas" para orar. Por ejemplo, me viene obstinadamente tal persona (puede ser un hijo, una hermana, un enemigo…), pues me dejo sentir lo que esa persona me inspira (positivo o negativo) y se lo comparto al Señor. Puede que surjan luces, actitudes, obras, respecto a esa persona que me invade. Vuelvo a contárselo al Señor y espero respuesta, como quien dialoga con un ser querido al que tu vida le interesa mucho. La oración, en ese momento o en ese día, se quedó más arriba pero no desaproveché mi retiro.
A partir de ahí, calmada la frenética actividad mental, dejo que mi ser se sumerja en el Ser, que mi pequeño yo se zambulla en el Todo, sintiéndome parte de una Sinfonía inabarcable e inacabable. Mi "ser" suele reconocer instintivamente a "El que es" de siempre y por siempre. Y, como los patitos pequeños, le sigue, se acurruca y hasta intenta subirse a su espalda. Cuando uno tiene cierta costumbre es como sumergirse en un gozoso jacuzzi.

Seguramente surgirá un abanico de sensaciones profundas. La más habitual es la PAZ, sobre todo si uno está viviendo en orden y entregado a la "determinación de progresar", es decir, a la llamada a la PLENITUD que todo ser humano lleva dentro, la llamada de la Madre podríamos decir.
A mí me ocurre que, al llegar a ese recinto sagrado donde reside el Ser supremo -que yo llamo Padre- me brincan espontáneas sensaciones de distinto color y grosor. Normalmente son ASPIRACIONES PROFUNDAS a la bondad, la adoración, la alabanza, la paz, la justicia, el amor, la humildad (sensación real de la propia pequeñez), etc. Date cuenta que, si esas aspiraciones las escribo con mayúscula, la mayoría se convierten en distintos "nombres de Dios" y todas en el "rostro de Cristo". Por eso el vivir (sentir) conscientemente esas aspiraciones profundas es como arrojarse en los brazos del Padre-Madre-Dios, desear (aspirar) ser como Él, hacer CRECER la "imagen y semejanza" que late en el fondo de mi corazón. Es como un baño en la "divinidad" que llevo dentro.
Fue y sigue siendo muy gozoso encontrar en mi interior esta definición: "Dios es la Infinitud de las aspiraciones profundas del Hombre". Por eso es tan fácil experimentar a Dios, en contra de lo que muchos piensan. Basta con experimentar tus propias aspiraciones profundas. "Estoy hecho de Ti", podemos decir en verdad. Para oír de inmediato la respuesta: "Estás hecho de Mí" ciertamente.

A veces, en ese camino hacia las ASPIRACIONES PROFUNDAS, se interponen las FRUSTRACIONES, sensaciones de "caminos cerrados", de aspiraciones y necesidades que no están satisfechas, porque la vida o tú mismo las han cerrado el paso. Me parece totalmente lícito y fructífero quejarse, llorar, desahogarse, exponerle a tu Dios lo que te duele y te frustra. Detrás de cada queja late la aspiración a mejorar, a enderezar el camino, a cambiar la situación, a hacer lo que esté en tu mano para avanzar. Hay quien, en esta situación, gusta de expresarse "pidiendo" pero a mí me resulta casi imposible. Salvo aquellas peticiones que, en realidad, son expresión de aspiraciones.
Por ejemplo: el Veni Sante Espiritus o el Veni Creator y tantas otras oraciones tradicionales o personales, incluidas las jaculatorias. Se expresan como "peticiones" pero en realidad son "ambiciones del alma" ("Señor, que vea"…), profundas aspiraciones a conseguir alzar el pie y alcanzar el siguiente escalón. Eso hace crecer, hace subir realmente. Sobre todo si siguen las obras, la constancia y el hábito.

Teresa de Jesús decía algo así: "Nos pasamos la vida intentando subir el primer peldaño. Cuando menos lo esperamos Él nos levanta al siguiente o al último". Y conviene advertir aquí, que no es lo mismo conseguir la constancia a fuerza de puños ("voluntarismo"), que por impulso de las aspiraciones profundas. Éstas, nacidas en lo hondo, te levantan en volandas y la voluntad sólo tiene que consentir y permanecer, a veces con esfuerzo pero sin forzar, que son dos cosas distintas. (Éste es un tema importante que merecería un capítulo aparte porque muchos formadores, e incluso santos, han caído en la subconsciente egolatría del "voluntarismo").
Cuando en el interior aparecen FRUSTRACIONES, éstas pueden referirse a la vida presente o a la pasada. Si se refieren a la vida pasada, suelen revivirse HERIDAS, dolor por el daño sufrido o causado. Entonces la oración se convierte en auténtica TERAPIA sicológica porque limpia las heridas y nos aparta de las vilezas del pasado (sufridas o ejecutadas). El catecismo lo llamaría "verdadero dolor por los pecados" en el caso de las ejecutadas y "perdón a los enemigos" en el caso de las sufridas. Es decir, la oración nos puede ayudar a "curar las heridas del pasado", requisito imprescindible para llegar al equilibrio sicológico y a la paz interior.
Esta experiencia me llevó a reconocer -hace ya muchos años- que el mejor sicoterapeuta es el propio Cristo. No el mental y teórico, sino el experiencial y vivo dentro de cada cristiano: "Vosotros conoceréis (experimentaréis) que yo estoy en mi Padre, vosotros en mí y yo en vosotros" (Jn 14,20). "No os dejaré abandonados nunca, volveré a estar con vosotros" (Jn 14,28). "Seguid unidos a mí, que yo seguiré estando con vosotros" (Jn 15,4) ...
(Continuaré en una segunda parte).

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Dios y la Violencia


Por Ron Rolheiser (Trad. Carmelo Astiz, cmf)
Publicado por Ciudad Redonda

Dios es “no-violento”. Dios no manda ni recomienda violencia. Nunca nadie debería justificar la violencia en nombre de Dios. Eso está claro en la revelación cristiana.
Pero esto plantea inmediatamente la siguiente cuestión: ¿Y qué decir de la violencia en la Escritura, que se atribuye a Dios o a las órdenes directas de Dios?
¿Acaso no elimina Dios en el diluvio totalmente -llevado por la ira- toda la raza humana, excepto Noé y su familia? ¿No le pide Dios a Abrahán sacrificar a su hijo Isaac en un altar de holocausto? ¿No tiene Moisés que disuadir a Dios de destruir a Israel porque el mismo Dios está enojado con su pueblo? ¿Acaso no dio Dios una orden a Israel de exterminar a todos y a todo (hombres, mujeres, niños, e incluso animales) al entrar en la Tierra Prometida? ¿Acaso no prescribe la Ley de Moisés, atribuida a Dios, lapidar a mujeres hasta la muerte a causa del adulterio? ¿Acaso no volcó Jesús a patadas las mesas de los cambistas de moneda, en el templo, llevado por la ira? ¿Y qué decir de las guerras y de las penas de muerte realizadas en nombre de Dios a través de los siglos? ¿Qué decir hoy del Islam extremista, que asesina a miles de personas en nombre de Dios? Parece como si Dios hubiera ordenado y sancionado cantidad de violencia y asesinatos desde los tiempos más remotos hasta nuestros días. ¿Cómo podemos explicar toda la violencia atribuida a Dios?
Tenemos que tener en cuenta dos cosas:
En primer lugar: Siempre que la Escritura habla de que Dios se siente ofendido, que se enfada o enoja, que quiere vengarse de sus enemigos, o que exige que matemos a alguien en su nombre, está hablando de modo antropomórfico, es decir, está tomando nuestros propios pensamientos, sentimientos y reacciones y proyectándolos sobre Dios mismo. Nosotros nos enojamos; Dios no. Nuestros corazones sienten ansias de venganza; el corazón de Dios no. Exigimos que los asesinos sean ejecutados; Dios no. La Escritura contiene cantidad de antropomorfismos que conducen a una mala y peligrosa teología, si se leen y se entienden al pie de la letra. Leer partes de la Escritura al pie de la letra es convertir a Dios en un Dios tribal en competición con otros dioses.
Cuando la Escritura dice que experimentamos la ira de Dios cuando pecamos, no quiere que creamos que Dios realmente se enoja y nos castiga. No hay necesidad de ello. El castigo es innato, propio del pecado mismo. Cuando pecamos, son nuestras propias acciones las que nos castigan (p. ej., el abuso del alcohol deshidrata el cerebro, y la deshidratación produce dolor de cabeza). Tal vez abriguemos el sentimiento de que el castigo viene de Dios, de la ira de Dios, de la cólera de Dios, pero lo que de hecho experimentamos es la ira de la naturaleza y la nuestra propia. Dios no necesita castigar extrínsecamente el pecado, pues el pecado se castiga ya a sí mismo. Así es como está estructurada la naturaleza. Hay una ley de karma, de fuerza espiritual. El pecado es su propio castigo.
Pero a nivel de sentimientos, tenemos la impresión de que Dios nos esté castigando. Sin embargo, tal como Jesús muestra al perdonar a sus ejecutores y a todos los que le traicionaron, Dios perdona el pecado. Dios no necesita vengarse ni necesita una justicia que obtenga un kilo de carne por un kilo de pecado. La naturaleza por sí misma hace ya eso. Efectivamente, contando con una comprensión auténtica de la naturaleza y de la transcendencia de Dios, resulta presuntuoso por nuestra parte aun llegar a creer que podemos “ofender” a Dios.
En segundo lugar: Más importante aún, los textos bíblicos que atribuyen violencia a Dios son también arquetípicos, es decir, son textos que nos enseñan realidades sobre los ritmos profundos de nuestro corazón humano, pero se supone que no los tenemos que tomar literalmente. Tomados al pie de la letra, resultan con frecuencia la más clara antítesis de la revelación de Dios.
Pero, todavía, ¿qué hacemos con los textos bíblicos que atribuyen violencia a Dios? Por ejemplo, ¿cómo podemos interpretar el que Dios ordene a Israel matar a todos los cananeos al entrar en la Tierra Prometida?
En las historias arquetípicas, el matar es metafórico, no literal. Se refiere a una muerte dentro del corazón. La orden de Dios de eliminar a todos los habitantes de Canaán es simplemente una dura metáfora de aquello a lo que Jesús se refiere cuando dice que tenemos que poner vino nuevo en odres nuevos, de forma que el vino nuevo no reviente los odres viejos.
Quien se haya sometido a un programa de 12-pasos para superar la adicción a la droga sabe bien lo que significa tener que “matar a todos los cananeos”. Para entrar en la tierra prometida de la moderación y perseverar allí firme, tiene que suceder algo difícil y cruel que no puede ocurrir aplicando sólo medidas a medias: Para entrar en la tierra prometida de la sobriedad y moderación, tienes que limpiar (“matar”) enteramente de licor tu mueble-bar, eliminar todos los “cananeos”: Todo lo que sea cerveza, güisqui, bourbon, ron, vodka, vino, coñac y brandy; cada pizca de alcohol tiene que desaparecer. Con un solo trago que te concedas, finalmente perderás la moderación y sobriedad.
Prácticamente, cada texto de la biblia que atribuye violencia a Dios o pone en su boca una orden de ejercer violencia debe leerse de esa misma manera. La violencia y el asesinato son metafóricos justo cuando el texto está exigiendo al corazón hacer algo que no puede ser sólo una medida a medias.
El famoso biblista y teólogo protestante americano Walter Brueggemann comentó una vez que “Dios está recuperándose de toda la violencia que se le ha atribuido y de la que se ha realizado en su nombre”. Es hora ya de que las iglesias participen en ese mismo proceso de recuperación.

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Evangelio Misionero del Día: 01 de Junio de 2011 - Sexta Semana de Pascua - Ciclo A


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 16, 12-15

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos:
Todavía tengo muchas cosas que decirles,
pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad,
Él los introducirá en toda la verdad,
porque no hablará por sí mismo,
sino que dirá lo que ha oído
y les anunciará lo que irá sucediendo.
Él me glorificará,
porque recibirá de lo mío
y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío.
Por eso les digo:
«Recibirá de lo mío
y se lo anunciará a ustedes».

Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

Jesús forma su comunidad (II):
La comunidad es conducida en un proceso de cristificación
“El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa”

Veamos el segundo paso en la gran obra de Jesús formando su comunidad: la acción reveladora del Espíritu Santo continuará la obra de Cristo. El Espíritu lo sustituirá cuando el Hijo regrese al Padre, guiará a la entera verdad y hará comprender lo que Jesús había dicho.


1. La incapacidad de los discípulos para vivirlo todo de una vez

“Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello” (16,12). Estas son palabras que infunden ánimo. Jesús les habla a sus discípulos con mucha ternura. Comprende la confusión que tienen y su debilidad frente a la realidad de la Pasión.

En griego se lee un verbo que se podría traducir: “no podéis soportarlo”. Este verbo en otras ocasiones está relacionado con el peso de la Cruz. Probablemente haya aquí una referencia a la dificultad para cargar con la Cruz, que es la tarea más importante del discipulado. A la meta sólo se puede llegar caminando detrás de Jesús cargando con la Cruz (ver Juan 14,36).


2. El Espíritu como “pedagogo” que nos conduce hasta la plenitud de Jesús

Después de señalar la dificultad presente de los discípulos, Jesús extiende su mirada hacia el día de la efusión del Espíritu y hacia la experiencia de las primeras comunidades cristianas que interpretan el acontecimiento pascual y redactan el Nuevo Testamento: “Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa” (16,13ª).

Lo que se quiere decir en primer lugar es que el Espíritu nos va llevando de la mano como a los niños para que podamos vivir una a una las enseñanzas del Evangelio, hasta que la vivencia del Evangelio sea completa en nuestra vida.

El Espíritu no trae nuevas revelaciones, su tarea es conducir al interior de la revelación de Jesús. Él guía hasta la “Verdad Plena” que es Jesús (ver 14,6), fidelidad de Dios en la historia, en quien surge el hombre nuevo, el hombre y la comunidad que alcanzan su plena realización.

Uno no vive todas las enseñanzas de Jesús de una vez. Por eso hay que dejar que el Espíritu del Resucitado haga su pedagogía con cada uno de nosotros. Él y sólo Él conoce los caminos de la maduración y sabe cómo conducirnos hacia la plenitud de Cristo.

Lo mismo vale para la comunidad cristiana en su caminar a lo largo de la historia. En los vv.13.14.15, tres veces aparece verbo en futuro “Anunciará”. El sentido del término griego es “tomar y presentar de nuevo”, es decir, “actualizar”. Puesto que a lo largo de la historia van apareciendo nuevas realidades y nuevos desafíos con los cuales interactúa la fe, el Espíritu Santo mantiene vigente en la comunidad la eterna novedad de Cristo.

De esta forma el Evangelio se encarna continuamente y el rostro de Jesús Resucitado se revela siempre actual. En este sentido, el Espíritu es “central creadora de luz siempre nueva”.


3. El Espíritu tiene una estrecha relación con el misterio completo de Jesús, desde origen en el Padre hasta su regreso a Él

El Espíritu Santo se refiere siempre a la actualidad permanente del misterio pascual de Jesús. A través de él podemos conocer el misterio de Cristo hasta el fondo y desde su raíz misma: la relación profunda del Verbo con el Padre Dios desde antes de la historia humana (ver Juan 1,1-2). Por eso la frase: “Todo lo que tiene el Padre es mío” (16,15).

Se insiste al final que el Espíritu “todo lo recibirá de mí” (16,14.15). Puesto que “todo” lo recibe de Jesús puede “guiarnos” hacia Él. Es así como el Espíritu nos introduce en la persona de Jesús en cuanto camino abierto hacia el Padre y en esta total manifestación del sentido de la obra de Jesús: “Él me dará gloria”.

El Espíritu Santo permanece cristocéntrico y de esta manera no hace sino centrarnos permanentemente en aquel que de boca confesamos como el que tiene el señorío en nuestras vidas.

El misterio de la Iglesia brota esta identidad con Cristo y se enmarca en la relacionalidad que proviene de la comunión eterna del Padre y del Hijo en el origen de la historia y también en el culmen de ella.

Esta es la segunda lección: la comunidad es conducida a un proceso de maduración en una progresiva cristificación.


Cultivemos la semilla de la palabra en lo profundo del corazón

1. ¿Hay alguna enseñanza de Jesús que me cuesta mucho vivir? ¿Qué me ofrece Jesús para tal debilidad?

2. ¿Qué quiere decir la frase: “El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa”? ¿Cómo se aplica a los procesos de fe personal y a la tarea misionera de la Iglesia?

3. ¿Qué implica ser creyente e Iglesia guiada por el Espíritu de la Verdad?


“Ven, Oh Consolador, Oh Espíritu Santo, abogado que nos defiende, que hablas en lugar de nosotros, que interpretas nuestros silencios, que vienes en ayuda de nuestra debilidad y nos das fuerza para que le hagamos resistencia al mal.
Oh Espíritu Santo, sostén nuestra oración, tú que eres el Maestro de Vida Interior, el Maestro perenne de la Iglesia, el Espíritu de la Verdad, que a lo largo de los siglos le haces entender a la Iglesia las Palabras de Jesús y le das la sabiduría para interpretarlas. Que también nosotros podamos recibirte en esta dinámica de fe y de amor por Jesucristo”.
Amén.

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Lecturas y Liturgia de las Horas: 01 de Junio de 2011


SEXTA SEMANA DE PASCUA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 17, 15. 22--18, 1

Los que acompañaban a Pablo lo condujeron hasta Atenas, y luego volvieron con la orden de que Silas y Timoteo se reunieran con él lo más pronto posible.
Pablo, de pie, en medio del Aréopago, dijo: «Atenienses, veo que ustedes son, desde todo punto de vista, los más religiosos de todos los hombres. En efecto, mientras me paseaba mirando los monumentos sagrados que ustedes tienen, encontré entre otras cosas un altar con esta inscripción: "Al dios desconocido". Ahora, yo vengo a anunciarles eso que ustedes adoran sin conocer.
El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre, porque es el Señor del cielo y de la tierra. Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que Él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.
Él hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras, para que ellos busquen a Dios, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, Él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en Él vivimos, nos movemos y existimos, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: "Nosotros somos también de su raza".
Y si nosotros somos de la raza de Dios, no debemos creer que la divinidad es semejante al oro, la plata o la piedra, trabajados por el arte y el genio del hombre.
Pero ha llegado el momento en que Dios, pasando por alto el tiempo de la ignorancia, manda a, todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan. Porque Él ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que Él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos».
Al oír las palabras "resurrección de los muertos", unos se burlaban y otros decían: «Otro día te oiremos hablar sobre esto». Así fue cómo Pablo se alejó de ellos.
Sin embargo, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos, estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros.
Después de esto, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 148, 1-2. 11-14

R. ¡Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria!

Alaben al Señor desde el cielo,
alábenlo en las alturas;
alábenlo, todos sus ángeles,
alábenlo, todos sus ejércitos. R.

Los reyes de la tierra y todas las naciones,
los príncipes y los gobernantes de la tierra;
los ancianos, los jóvenes y los niños,
alaben el Nombre del Señor. R.

Alaben el Nombre del Señor.
Porque sólo su Nombre es sublime;
su majestad está sobre el cielo y la tierra,
y Él exalta la fuerza de su pueblo. R.
¡A Él, la alabanza de todos sus fieles,
y de Israel, el pueblo de sus amigos! R.


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 16, 12-15

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos:
Todavía tengo muchas cosas que decirles,
pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad,
Él los introducirá en toda la verdad,
porque no hablará por sí mismo,
sino que dirá lo que ha oído
y les anunciará lo que irá sucediendo.
Él me glorificará,
porque recibirá de lo mío
y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío.
Por eso les digo:
«Recibirá de lo mío
y se lo anunciará a ustedes».

Palabra del Señor.

LITURGIA DE LAS HORAS
TIEMPO PASCUAL
MIÉRCOLES DE LA SEMANA VI
Del Común de un mártir - Salterio II
1 de junio

SAN JUSTINO, mártir. (MEMORIA)

Justino, filósofo y mártir, nació a principios del siglo II en Flavia Neápolis (Nablus), la antigua Siquem, en Samaria, de familia pagana. Una vez convertido a la fe, escribió profusamente en defensa de la religión, aunque, sólo se conservan de él dos «Apologías» y el «Diálogo con Trifón». Abrió una escuela en Roma, en la que sostuvo públicas disputas. Sufrió el martirio, junto con sus compañeros, en tiempos de Marco Aurelio, hacia el año 165.

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

INVITATORIO

Ant. Venid, adoremos al Señor, rey de los mártires. Aleluya.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Himno: PALABRA DEL SEÑOR YA RUBRICADA.

Palabra del Señor ya rubricada
es la vida del mártir, ofrecida
como prueba fiel de que la espada
no puede ya truncar la fe vivida.

Fuente de fe y de luz es su memoria,
coraje para el justo en la batalla
del bien, de la verdad, siempre victoria
que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla.

Martirio es el dolor de cada día,
si en Cristo y con amor es aceptado,
fuego lento de amor que en la alegría
de servir al Señor es consumado.

Concédenos, oh Padre, sin medida,
y tú, Señor Jesús crucificado,
el fuego del Espíritu de vida
para vivir el don que nos has dado. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Te vio el mar, ¡oh Dios!, te vio el mar mientras guiabas a tu pueblo por las aguas caudalosas. Aleluya.

Salmo 76 - RECUERDO DEL PASADO GLORIOSO DE ISRAEL.

Alzo mi voz a Dios gritando,
Alzo mi voz a Dios para que me oiga.

En mi angustia te busco, Señor mío;
de noche extiendo las manos sin descanso,
y mi alma rehúsa el consuelo.
Cuando me acuerdo de Dios, gimo,
y meditando me siento desfallecer.

Sujetas los párpados de mis ojos,
y la agitación no me deja hablar.
Repaso los días antiguos,
recuerdo los años remotos;
de noche lo pienso en mis adentros,
y meditándolo me pregunto:

¿Es que el Señor nos rechaza para siempre
y ya no volverá a favorecernos?
¿Se ha agotado ya su misericordia,
se ha terminado para siempre su promesa?
¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad,
o la cólera cierra sus entrañas?

Y me digo: ¡Qué pena la mía!
¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!
Recuerdo las proezas del Señor;
sí, recuerdo tus antiguos portentos,
medito todas tus obras
y considero tus hazañas.

Dios mío, tus caminos son santos:
¿qué dios es grande como nuestro Dios?

Tú, ¡oh Dios!, haciendo maravillas,
mostraste tu poder a los pueblos;
con tu brazo rescataste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.

Te vio el mar, ¡oh Dios!,
te vio el mar y tembló,
las olas se estremecieron.

Las nubes descargaban sus aguas,
retumbaban los nubarrones,
tus saetas zigzagueaban.

Rodaba el fragor de tu trueno,
los relámpagos deslumbraban el orbe,
la tierra retembló estremecida.

Tú te abriste camino por las aguas,
un vado por las aguas caudalosas,
y no quedaba rastro de tus huellas:

mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño,
por la mano de Moisés y de Aarón.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Te vio el mar, ¡oh Dios!, te vio el mar mientras guiabas a tu pueblo por las aguas caudalosas. Aleluya.

Ant. 2. El Señor da la muerte y la vida. Aleluya.

Cántico: ALEGRIA DE LOS HUMILDES EN DIOS 1S 2,1-10

Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación.
No hay santo como el Señor,
no hay roca como nuestro Dios.

No multipliquéis discursos altivos,
no echéis por la boca arrogancias,
porque el Señor es un Dios que sabe;
él es quién pesa las acciones.

Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos no tienen ya que trabajar;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos se marchita.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece.

Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria;
pues del Señor son los pilares de la tierra,
y sobre ellos afianzó el orbe.

Él guarda los pasos de sus amigos,
mientras los malvados perecen en las tinieblas,
porque el hombre no triunfa por su fuerza.

El Señor desbarata a sus contrarios,
el Altísimo truena desde el cielo,
el Señor juzga hasta el confín de la tierra.
él da fuerza a su Rey,
exalta el poder de su Ungido.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. El Señor da la muerte y la vida. Aleluya.

Ant. 3. Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón. Aleluya.

Salmo 96 - EL SEÑOR ES UN REY MAYOR QUE TODOS LOS DIOSES.

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono.

Delante de él avanza fuego
abrasando en torno a los enemigos;
sus relámpagos deslumbran el orbe,
y, viéndolos, la tierra se estremece.

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.

Los que adoran estatuas se sonrojan,
los que ponen su orgullo en los ídolos;
ante él se postran todos los dioses.

Lo oye Sión, y se alegra,
se regocijan las ciudades de Judá
por tus sentencias, Señor;

porque tú eres, Señor,
altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses.

El Señor ama al que aborrece el mal,
protege la vida de sus fieles
y los libra de los malvados.

Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón. Aleluya.

LECTURA BREVE 1 Jn 5, 3-5

En esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe; porque, ¿quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

RESPONSORIO BREVE

V. La alegría eterna coronará a los santos. Aleluya, aleluya.
R. La alegría eterna coronará a los santos. Aleluya, aleluya.

V. Vivirán en el gozo y la exultación.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. La alegría eterna coronará a los santos. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Al ofrecer nuestro sacrificio, alabamos al Creador de todo, por medio de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo. Aleluya.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Al ofrecer nuestro sacrificio, alabamos al Creador de todo, por medio de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo. Aleluya.

PRECES

Celebremos, amados hermanos, a Jesús, el testigo fiel, y al recordar hoy a los santos mártires sacrificados a causa de la palabra de Dios, aclamémosle diciendo:

Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

Por la intercesión de los santos mártires que entregaron libremente su vida como testimonio de la fe,
concédenos, Señor, la verdadera libertad de espíritu.

Por la intercesión de los santos mártires que proclamaron la fe hasta derramar su sangre,
concédenos, Señor, la integridad y constancia de la fe.

Por la intercesión de los santos mártires que soportando la cruz siguieron tus pasos,
concédenos, Señor, soportar con generosidad las contrariedades de la vida.

Por la intercesión de los santos mártires que blanquearon su manto en la sangre del Cordero,
concédenos, Señor, vencer las obras del mundo y de la carne.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Dirijamos ahora nuestra oración al Padre los cielos, diciendo:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Dios nuestro, que enseñaste a san Justino a descubrir en la locura de la cruz la incomparable sabiduría de Jesucristo, concédenos, por la intercesión de éste mártir, la gracia de alejar los errores que nos cercan y de mantenernos siempre firmes en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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VÍSPERAS
Oración de la tarde

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: OH DIOS, QUE ERES EL PREMIO

Oh Dios, que eres el premio, la corona
y la suerte de todos tus soldados,
líbranos de los lazos de las culpas
por este mártir a quien hoy cantamos.

El conoció la hiel que está escondida
en la miel de los goces de este suelo,
y, por no haber cedido a sus encantos,
está gozando los del cielo eterno.

Él afrontó con ánimo seguro
lo que sufrió con varonil coraje,
y consiguió los celestiales dones
al derramar por ti su noble sangre.

Oh piadosísimo Señor de todo,
te suplicamos con humilde ruego
que, en el día del triunfo de este mártir,
perdones los pecados de tus siervos.

Gloria eterna al divino Jesucristo,
que nació de una Virgen impecable,
y gloria eterna al Santo Paracleto,
y gloria eterna al sempiterno Padre. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. No se turbe vuestro corazón; tan sólo creed en mí. Aleluya.

Salmo 61 - DIOS, ÚNICA ESPERANZA DEL JUSTO.

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?

Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son más que un soplo,
los nobles son apariencia:
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.

No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.

Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:

«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. No se turbe vuestro corazón; tan sólo creed en mí. Aleluya.

Ant. 2. ¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que se alegren por tu salvación. Aleluya.

Salmo 66 - QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. ¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que se alegren por tu salvación. Aleluya.

Ant. 3. Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.

LECTURA BREVE Ap 7, 14-17

Ésos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios, dándole culto día y noche en su santuario; y el que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed; ya no los molestará el sol ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.

RESPONSORIO BREVE

V. Resplandecerán los justos en presencia de Dios. Aleluya, aleluya.
R. Resplandecerán los justos en presencia de Dios. Aleluya, aleluya.

V. Y se alegrarán los rectos de corazón.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Resplandecerán los justos en presencia de Dios. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Un fuego ardiente se apoderó de mi espíritu y el intenso amor de los profetas y de aquellos hombres que son amigos de Cristo invadió mi alma. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Un fuego ardiente se apoderó de mi espíritu y el intenso amor de los profetas y de aquellos hombres que son amigos de Cristo invadió mi alma. Aleluya.

PRECES

En esta hora en la que el Señor, cenando con sus discípulos, presentó al Padre su propia vida que luego entregó en la cruz, aclamemos al Rey de los mártires, diciendo:

Te glorificamos, Señor.

Te damos gracias, Señor, principio, ejemplo y rey de los mártires, porque nos amaste hasta el extremo.

Te damos gracias, Señor, porque no cesas de llamar a los pecadores arrepentidos y les das parte en los premios de tu reino.

Te damos gracias, Señor, porque hoy hemos ofrecido, como sacrificio para el perdón de los pecados, la sangre de la alianza nueva y eterna.

Te damos gracias, Señor, porque con tu gracia nos has dado perseverar en la fe durante el día que ahora termina.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Te damos gracias, Señor, porque has asociado a nuestros hermanos difuntos a tu muerte.

Dirijamos ahora nuestra oración al Padre que está en los cielos, diciendo:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Dios nuestro, que enseñaste a san Justino a descubrir en la locura de la cruz la incomparable sabiduría de Jesucristo, concédenos por la intercesión de éste mártir, la gracia de alejar los errores que nos cercan y de mantenernos siempre firmes en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: EL CORAZÓN SE DILATA

El corazón se dilata
sin noche en tu santo cuerpo,
oh morada iluminada,
mansión de todo consuelo.

Por tu muerte sin pecado,
por tu descanso y tu premio,
en ti, Jesús, confiamos,
y te miramos sin miedo.

Como vigilia de amor
te ofrecemos nuestro sueño;
tú que eres el paraíso,
danos un puesto en tu reino. Amén.

SALMODIA

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 30 - SÚPLICA CONFIADA Y ACCIÓN DE GRACIAS.

A ti, Señor, me acojo:
no quede yo nunca defraudado;
tú, que eres justo, ponme a salvo,
inclina tu oído hacia mí;

ven aprisa a librarme,
sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;

por tu nombre dirígeme y guíame:
sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.

En tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Salmo 129 - DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR.

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

LECTURA BREVE Ef 4,26-27

No lleguéis a pecar; que la puesta del sol no os sorprenda en vuestro enojo. No dejéis lugar al diablo.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.

ORACIÓN

OREMOS,
Señor Jesucristo, tú que eres manso y humilde de corazón ofreces a los que vienen a ti un yugo llevadero y una carga ligera; dígnate, pues, aceptar los deseos y las acciones del día que hemos terminado: que podamos descansar durante la noche para que así, renovado nuestro cuerpo y nuestro espíritu, perseveremos constantes en tu servicio. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque Cristo,
a quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

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lunes 30 de mayo de 2011

IGNACIO Y LAS MUJERES


Nos parece importante tomar como base de la forma en que acompañaba Ignacio su relación con las mujeres. Históricamente no se ha tenido en cuenta el importantísimo papel de la mujer en la formación humana y espiritual de Ignacio y en la fundación de la Compañía de Jesús. Son numerosos los estudios tanto históricos como psicológicos que analizan la personalidad y relación de Ignacio con la mujer desde su infancia, pasando por las diversas etapas de su vida, hasta su muerte: familiares, religiosas, santas, etc. La mujer recorre su vida y la mayoría de sus escritos. Más aún, Ignacio irradiaba una simpatía y un poder de atracción que impulsaba a las mujeres a acercarse a él.

La fuerza que tendría la relación de Ignacio con las mujeres empezó en Manresa. Ellas fueron las primeras a quienes él participaba algo de los conocimientos espirituales recibidos en el Cardoner. Era la mañana del 25 de marzo de 1522, cuando el peregrino bajaba de Monserrat, donde había hecho su confesión general y donde había velado sus armas de caballero cuando se encontró en el camino con Inés Pascual. Allí empezaría una relación. Inés fue una de sus grandes bienhechoras, le ayudó con la manutención en su estancia en Manresa; le ayudó también en Barcelona en 1525 al volver Iñigo de Tierra santa.

Por ello, la personalidad de Ignacio y su sensibilidad y capacidad para el acompañamiento espiritual hay que buscarla, después del Don de Dios y de su imitación de Jesús, en su relación amplia y cercana con la mujer. La Autobiografía (Nº 21) habla de la primera "persona espiritual", una anciana mujer muy conocida en España. Así, desde un principio, fueron un grupo de mujeres "devotas" las primeras en participar de sus experiencias sobrenaturales y en particular de sus ejercicios. Se llegó a hablar no sin malicia de "las Iñigas" de Manresa, una serie de damas a quienes Iñigo ayudaba; ellas, por su parte, le ayudaban con sus limosnas y hasta le asistían y velaban en sus enfermedades.
También están las Señoras de Barcelona, entre las cuales jugaría un papel importante en la vida de Ignacio Isabel Roser, matrona noble y principal y muy conocida en Barcelona. Un poco más adelante, en Alcalá, nos encontramos con muchas ejercitantes. No fueron damas de alto rango, sino damas sencillas (esposas de artesanos, viudas, jóvenes y algunas beatas) y algunas mujeres de fama dudosa las que se congregaban para escuchar sus instrucciones y seguir sus ejercicios. Fue en Roma cuando volvieron a girar alrededor de su vida altos personajes femeninos que buscaban sus consejos y su acompañamiento espiritual. Están Margarita de Austria, hija de Carlos V y Doña Leonor Osorio, hija del tercer marqués de Astorga, entre otras. A muchas de ellas, Ignacio, tan caballero como santo, al escribirlas para darles las gracias, las llama "hermanas nuestras y mis bienhechoras en Cristo". Como veremos más adelante, admira el profundo agradecimiento que manifiesta en sus cartas.

En resumen, las mujeres comienzan por ayudarle con sus limosnas. Se entusiasman luego con su conversación, todavía pobre en contenido espiritual. Las vemos después reunidas en la capilla de Santa Lucía, al lado del hospital de los pobres para recibir algunos "ejercicios espirituales". Finalmente las encontramos transformadas, practicando la oración y los sacramentos y ayudándole en sus prácticas de caridad. Sin duda, en sus coloquios Ignacio dirigió a muchas de ellas hacia la vida religiosa, conforme a lo que él mismo da en los Ejercicios: fuera de los Ejercicios se puede mover a las personas [15].

La Experiencia de Ignacio con respecto al Acompañamiento Espiritual
José Domingo Cuesta, SJ

Publicado por AMDG

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María visita a su prima Elisabet


Con la fiesta de la Visitación de María a su prima Elisabet, cerramos el mes de mayo. María visitó a su prima y actualmente no cesa de visitar a los pueblos. Lo hace de una manera podríamos decir solemne como en Lourdes, Fátima, etc. Visita a los pueblos con la presencia de tantos santuarios esparcidos por todas las geografías con las vírgenes encontradas o aparecidas. Lo hace de forma discreta pero no menos real en muchas circunstancias de la vida. En Oriente Medio, por ejemplo, es común que los cristianos narren como la Virgen María les habló, se les apareció. Creo que es una forma de expresar que la Madre de Dios les visitó interiormente y algo cambió en su vida. Como es una madre tiene siempre en su corazón a sus hijos y los más necesitados están más presentes en su pensamiento.
¿Y qué mensaje trae María a sus hijos? El mismo que trajo a su prima: Le llevó la Buena Noticia. El hijo que estaba en su seno alegró al hijo de la ancianahttp://www.blogger.com/img/blank.gif Elizabeth y: “¿Quién soy yo para que venga la madre de mi Señor a visitarme? Tan pronto como he oído tu saludo, mi hijo ha saltado de alegría en mi vientre”.
¿Y qué petición nos hace María a cada uno? Que la imitemos en nuestra vida. Visitando a quien está sólo, triste, desorientado. Dar aliento al afligido es tan importante como dar alimento al hambriento sin olvidar que también debemos procurar pan al que no tiene.

Texto: Hna. María Nuria Gaza.
Publicado por Mi Vocacion

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Cosas de Dios


Por José Ignacio González Faus sj
Publicado por Entra y Veras

El autor responde a un artículo de Pilar Rahola titulado "Dios y sus cosas", en el que se confiesa "habitante de la duda": «Creer en Dios significa vivir y morir más acompañado. No es mi caso, porque, aunque me esforzara en aceptar algún tipo de dogma, siempre sabría que me estoy haciendo trampas al solitario. Los habitantes de la duda permanente nos llevamos mal con la fe y con sus intangibles».

Allá por los tiempos de Jesús se cuenta de un rabino que perdió la fe, con el comprensible escándalo social en una sociedad cerrada. Pero otro maestro comentó sobre él: “Dichoso el rabino X porque podrá practicar el bien sin esperar recompensa”. Es la lección (y casi la envidia) que desde hace años me dais muchos de vosotros. Jesús dijo también que no es el que dice “Señor, Señor” el que entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad del Padre. Y he visto que algunos no creyentes cumplís la voluntad de Dios mejor que muchos de nosotros.

Además, un gran profeta del catolicismo del siglo pasado (Emmanuel Mounier, fundador de la revista Esprit) escribió que, en el futuro, los hombres no se distinguirán por la postura que tomen ante el tema de Dios sino por la que tomen antes los condenados de la tierra. Y, en la misma línea, esa impresionante conversa que prefirió quedarse fuera (Simone Weil) dejó escrito: “No es por la forma en que un hombre habla de Dios, sino por la forma en que habla de las cosas terrenas como se puede discernir si su alma ha permanecido en el fuego del amor de Dios”.

Todos esos testimonios apuntan hacia una línea en la que deberíamos encontrarnos mucho más, y que, para un cristiano, se fundamenta en las palabras de otro gran profeta mártir de Adolf Hitler (el pastor Dietrich Bonhoeffer): el Dios que se revela en Jesús, es “lo opuesto de todo lo que el hombre religioso espera de Dios”. Cuesta tragarlo pero es así. Porque en Jesucristo, Dios no se ha revelado como “todopoderoso” sino como aquél que, en su relación con nosotros, renuncia a su poder para identificarse con la debilidad que somos y con las víctimas que producimos. Un Dios inútil como objeto de consumo pero buena noticia como horizonte y fuerza de vida.

Desde aquí puedo decirte que no te preocupes si no puedes creer. Conozco muchas gentes como tú. Pero los cristianos proclamamos eso de “la comunión de los santos” que significa que todo lo de Dios es común y que, por eso, es tarea nuestra creer por (y para) los que no creen y esperar por (y para) los que no esperan, si vosotros intentáis amar incluso a los que no aman.

Quizá puedas entender ahora por qué hace ya muchos años, en uno de mis primeros escritos, comenté unos versos de Atahualpa Yupanki. Son estos: “Hay cosas en este mundo / más importantes que Dios / que un hombre no escupa sangre / pa que otros vivan mejor”. Y los comenté de esta manera: para quien cree en Jesús no es el ser humano quien dicta esta estrofa; es Dios mismo quien nos hace saber que, para él, hay cosas más importantes que el que los hombres se ocupen de Dios, a saber: que no tengan unos que escupir sangre para que otros puedan vivir mejor (quizá también más piadosamente).

Eso mismo, con otras palabras, podrás encontrarlo en textos de hace muchos siglos, como la primera carta del apóstol Juan, y varias páginas de san Agustín.

Luego de esto hemos de ser perdonados de muchas incoherencias, bien lo sabemos.

José Ignacio González Faus

Artículo publicado en el Cajón de Ilusiones

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Evangelio Misionero del Día: 31 de Mayo de 2011 - Sexta Semana de Pascua - Ciclo A

LA VISITACIÓN DE SANTA MARÍA VIRGEN

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 39-56

Durante su embarazo, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».
María dijo entonces:
«Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque Él miró con bondad la pequeñez de su servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquéllos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono
y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Compartiendo la Palabra
Por Dominicos.org

La Iglesia celebra hoy la fiesta de la Visitación de la Virgen María a su prima Isabel en la ciudad donde ésta vivía en Judá. Lucas es quien nos narra este acontecimiento familiar: la conversación entre 2 primas, la cuales se encontraban encintas.

Según nos narra Lucas, María entró en la casa de su prima y saludó. El primero que responde a este saludo es el niño que porta Isabel en su seno. Esto puede indicarnos algo del tono profético de pasaje. En el AT, los grandes profetas son siempre elegidos por Dios desde el seno materno. Por eso, Juan el Bautista, el hijo que portaba Isabel en su seno, es el elegido como el último profeta, justamente en esta escena. Se comienza desde el seno materno a preparar el camino…

A continuación, encontramos el famoso diálogo entre Isabel y María. Con Isabel comienza el diálogo por medio de una pregunta: ¿Quién soy yo para que me visite la Madre de mi Señor? Isabel sabe el secreto que porta María en su seno. Un secreto que sólo había sido desvelado por el ángel en la Anunciación a María. Isabel es también, desde ahora, conocedora de este secreto. Desvelado el secreto, Isabel proclama un himno: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el Fruto de tu seno”. María es bendecida por Dios para ser la cuna de Dios en la tierra. Ante tal misión, de los labios de María sale la bellísima canción del Magnificat.

María, con la elegancia, la finura, la dulzura, la ternura… propia de las madres, fija su mirada en las acciones de Dios a lo largo de la historia de su pueblo Israel: Dios por pura misericordia prefiere a los pobres y humildes; porque de esa manera manifiesta su poder, su santidad y su fidelidad al ser humano, pese a todo pecado. Esta es la promesa hecha a Israel desde el tiempo de los patriarcas: la salvación es más fuerte que el pecado. La última Palabra es de Dios y no del mal.

Por último, miremos este momento de la vida de María desde una visión personal… ¿Qué nos dice María a nosotros hoy de Jesucrito? Hoy quizás podemos pararnos a ver cómo María porto en su seno durante 9 meses al Hijo de Dios, Jesucristo, la Palabra de Dios; y luego doy a luz… Todos podemos dar a luz a Jesucristo en nuestro mundo predicando. Para ello, enseñan los predicadores, lo más importante es orar, meditar, rumiar la Palabra de Dios durante un tiempo. El resto es cosa de Dios.

Fray José Rafael Reyes González
Casa Santissima Trinità degli Spagnoli-Roma

Oramos con la Palabra

JESUCRISTO: se cierra el mes de mayo con el recuerdo de tu Madre, que, contigo en su seno –primera procesión del Corpus–, corrió presurosa a casa de Isabel. La que se declaró esclava del Señor se hizo sierva de su prima, cuyo hijo saltó de gozo en sus entrañas. Unido a tu Madre, proclama en mi alma tu grandeza, Señor, y se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador...

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Lecturas y Liturgia de las Horas: 31 de Mayo de 2011


LA VISITACIÓN DE SANTA MARÍA VIRGEN

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo
a los cristianos de Roma 12, 9-16b

Hermanos:
Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y passion por el bien. Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseveraqntes en la oración. Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad.
Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca. Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, póngase a la altura de los más humildes.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL Is 12, 2-3. 4b-6

R. ¡Es grande en medio de ti el Santo de Israel!

Éste es el Dios de mi salvación:
yo tengo confianza y no temo,
porque el Señor es mi fuerza y mi protección;
Él fue mi salvación. R.

Ustedes sacarán agua con alegría
de las fuentes de la salvación.
Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
anuncien entre los pueblos sus proezas,
proclamen qué sublime es su Nombre. R.

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:
¡que sea conocido en toda la tierra!
¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,
porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R.



Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 39-56

Durante su embarazo, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».
María dijo entonces:
«Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque Él miró con bondad la pequeñez de su servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquéllos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono
y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Palabra del Señor.

LITURGIA DE LAS HORAS
TIEMPO PASCUAL
MARTES DE LA SEMANA VI
Del Propio de la Fiesta
31 de Mayo

LA VISITACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. (FIESTA)

En aquellos días, se puso en camino María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena de Espíritu Santo y exclamó a gritos: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!.» (Lc 1, 40-45)

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

INVITATORIO

Ant. Aclamemos al Señor en esta fiesta de la Visitación de María Virgen. Aleluya.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Himno: LA VIRGEN SANTA, GRÁVIDA DEL VERBO.

La Virgen santa, grávida del Verbo,
en alas del Espíritu camina;
la Madre que llevaba la Palabra,
de amor movida, sale de visita.

Y sienten las montañas silenciosas,
y el mundo entero en sus entrañas vivas,
que al paso de la Virgen ha llegado
el anunciado gozo del Mesías.

Alborozado Juan por su Señor,
en el seno, feliz se regocija,
y por nosotros rinde el homenaje
y al Hijo santo da la bienvenida.

Bendito en la morada sempiterna
aquel que tú llevaste, Peregrina,
aquel que, con el Padre y el Espíritu,
al bendecirte a ti nos bendecía. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá. Aleluya.

SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá. Aleluya.

Ant. 2. Así que Isabel oyó el saludo de María, su criatura saltó de gozo en su seno y ella quedó llena del Espíritu Santo. Aleluya.

Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

No se dice Gloria al Padre.

Ant. Así que Isabel oyó el saludo de María, su criatura saltó de gozo en su seno y ella quedó llena del Espíritu Santo. Aleluya.

Ant. 3. Dichosa tú, María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. Aleluya.

Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Dichosa tú, María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. Aleluya.

LECTURA BREVE Jl 2, 27-28a

Sabréis que estoy en medio de Israel, yo, el Señor Dios vuestro, el Único. ¡Mi pueblo no será confundido jamás! Después de eso, derramaré mi Espíritu sobre toda carne: profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor la eligió y la predestinó. Aleluya, aleluya.
R. El Señor la eligió y la predestinó. Aleluya, aleluya.

V. La hizo morar en su templo santo.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor la eligió y la predestinó. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Así que Isabel oyó el saludo de María, en alta voz exclamó: «¿Cómo he merecido yo que la madre de mi Señor venga a mi casa?» Aleluya.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Así que Isabel oyó el saludo de María, en alta voz exclamó: «¿Cómo he merecido yo que la madre de mi Señor venga a mi casa?» Aleluya.

PRECES

Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:

Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sol de justicia, a quien María Virgen precedía cual aurora luciente,
haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.

Palabra eterna del Padre, que enseñaste a María a escoger la parte mejor,
ayúdanos a imitarla y a buscar el alimento que perdura hasta la vida eterna.

Salvador del mundo, tú que con la eficacia de tu redención preservaste a tu Madre de toda mancha de pecado,
líbranos también a nosotros de toda culpa.

Redentor nuestro, tú que hiciste de la inmaculada Virgen María tabernáculo purísimo de tu presencia y sagrario del Espíritu Santo,
haz también de nosotros templos de tu Espíritu.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Según el mandato del Señor, digamos confiadamente:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, tú que, cuando María llevaba en su seno a tu Hijo, le inspiraste que visitara a su prima santa Isabel, haz que nosotros seamos siempre dóciles a las inspiraciones de tu Espíritu, para que, con María, podamos proclamar eternamente tu grandeza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


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VÍSPERAS
Oración de la tarde

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: UNA MUJER CREYENTE DE ISRAEL.

Una mujer creyente de Israel
es para siempre madre de la vida;
bendita por su fe la nueva Eva,
morada santa donde Dios habita.

Lo mismo que Isabel, la santa Iglesia
hoy a su madre alaba y felicita:
«¡Bendita seas, Dios está contigo,
llena de gracia al par, Virgen María!

Y bendito en la morada sempiterna
aquel que tú llevaste, Peregrina,
aquel que, con el Padre y el Espíritu,
al bendecirte a ti nos bendecía.» Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Entró María en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aleluya.

Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir:. «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Entró María en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aleluya.

Ant. 2. Tan pronto como llegaron a mis oídos las palabras de tu saludo, dio luego el niño en mi seno saltos de alegría. Aleluya.

Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Tan pronto como llegaron a mis oídos las palabras de tu saludo, dio luego el niño en mi seno saltos de alegría. Aleluya.

Ant. 3. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Aleluya.

EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Aleluya.

LECTURA BREVE 1Pe 5, 5-7

Sed humildes unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes. Inclinaos bajo la poderosa mano de Dios, para que a su tiempo os eleve. Descargad en él todas vuestras preocupaciones, porque él se interesa por vosotros.

RESPONSORIO BREVE

V. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo. Aleluya, aleluya.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo. Aleluya, aleluya.

V. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humillación de su esclava. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humillación de su esclava. Aleluya.

PRECES

Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:

Que la llena de gracia interceda por nosotros.

Tú que nos diste a María por madre, concede por su mediación salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores
y a todos abundancia de salud y de paz.

Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor,
y que todos los fieles perseveren unánimes en la oración con María, la madre de Jesús.

Tú que hiciste de María la madre de misericordia,
haz que los que viven en peligro o están tentados sientan su protección maternal.

Tú que encomendaste a María la misión de madre de familia en el hogar de Jesús y de José,
haz que por su intercesión todas las madres fomenten en sus hogares el amor y la santidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú que coronaste a María como reina del cielo,
haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad de tu reino.

Confiando en el Señor, que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que colme también de bienes al mundo hambriento:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, tú que, cuando María llevaba en su seno a tu Hijo, le inspiraste que visitara a su prima santa Isabel, haz que nosotros seamos siempre dóciles a las inspiraciones de tu Espíritu, para que, con María, podamos proclamar eternamente tu grandeza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: EL CORAZÓN SE DILATA

El corazón se dilata
sin noche en tu santo cuerpo,
oh morada iluminada,
mansión de todo consuelo.

Por tu muerte sin pecado,
por tu descanso y tu premio,
en ti, Jesús, confiamos,
y te miramos sin miedo.

Como vigilia de amor
te ofrecemos nuestro sueño;
tú que eres el paraíso,
danos un puesto en tu reino. Amén.

SALMODIA

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 142, 1-11 - LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA

Señor, escucha mi oración;
tú que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

El enemigo me persigue a muerte,
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.

Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.

Escúchame en seguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en ti;
indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a ti.

Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.
Tu espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.

Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

LECTURA BREVE 1Pe 5,8-9

Sed sobrios, estad despiertos: vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar; resistidle, firmes en la fe.


RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.

ORACIÓN

OREMOS,
Ilumina, Señor, nuestra noche y concédenos un descanso tranquilo; que mañana nos levantemos en tu nombre y podamos contemplar, con salud y gozo, el clarear del nuevo día. Por Cristo nuestro Señor.
Amén

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque Cristo,
a quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

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domingo 29 de mayo de 2011

EL PARÁCLITO


Por Fray Marcos
VI Domingo de Pascua (Jn 14, 15-21) - Ciclo A

El evangelio que acabamos de leer es prácticamente continuación del que leímos la semana pasada. Es una teología muy elaborada de la presencia de Dios en la primera comunidad. El evangelio de Juan escenifica esa teología y la pone en boca de Jesús.

Juan trata de hacer ver a los cristianos de finales del siglo primero, que no estaban en inferioridad de condiciones con relación a los que habían conocido a Jesús; por eso es tan importante este tema, también para nosotros hoy.

Nos pone ante la realidad de Jesús vivo que nos hace vivir a nosotros con la misma Vida que él tenía antes y después de su muerte; y que ahora se manifiesta de una manera nueva. Se trata de la misma Vida de Dios. Esto explica que entre en juego un nuevo protagonista: el Espíritu.

No debemos dejarnos confundir por la manera de formular estas esenciales ideas sobre la relación de Jesús, Dios y el Espíritu con aquellos cristianos de finales del siglo I. No se trata de una relación con alguna entidad exterior al ser humano. Tampoco se está hablando de tres realidades separadas.

A pesar de las apariencias, si uno se fija bien en el lenguaje, descubrirá que se habla de la misma realidad con nombres distintos. Una y otra vez insisten los textos en la identidad de los tres. Después de morir, el Jesús que vivió en Galilea, se identificó absolutamente con Dios que es Espíritu. Ahora los tres son indistinguibles.

“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”. Mandamientos que en el capítulo anterior quedaron reducidos a uno solo: amar. Quien no ama a los demás no puede amar a Jesús, ni a Dios.

Los mandamientos pierden su carácter de imposición; son exigencia interna del amor. No se trata de una obediencia a normas externas, sino manifestación de un impulso interior.

Si conserva el nombre de “mandamientos” es para distinguirlos de la “Ley”. Las “exigencias” no son obligaciones impuestas desde fuera, sino respuesta del amor a las posibilidades de llegar a la plenitud humana que se debe manifestar en cada circunstancia concreta.

Para Juan, “el pecado del mundo” era uno: la opresión, que después se manifiesta en toda clase de injusticias. El “amor” es también único, que se despliega en toda clase de solidaridad y entrega a los demás.

Yo pediré al Padre que os mande otro defensor que esté con vosotros siempre. Cuando Jesús dice que el Padre mandará otro defensor, no está hablando de una realidad distinta de lo que él es o de lo que es Dios. Está hablando de una nueva manera de experimentar el amor, que será mucho más cercana y efectiva que su presencia física durante la vida terrena.

Primero dice que mandará al Espíritu, después que él volverá para estar con ellos, y por fin que el Padre y él vendrán y se quedarán. Esto significa que se trata de una realidad múltiple y a la vez única, Dios.

“Defensor” (paraklêtos) = el que ayuda en cualquier circunstancia; abogado defensor cuando se trata de un juicio.

Naturalmente se trata de una expresión metafórica. La defensa a la que se refiere, no va a venir de otra entidad, sino que será la fuerza de Dios-Espíritu que actuará desde dentro de cada uno.

De hecho tiene un doble papel: mantener vivo e interpretar el mensaje de Jesús y dar seguridad y guiar a los discípulos en su lucha contra el mundo. El Espíritu será otro valedor. Mientras estaba con ellos, era el mismo Jesús quien les enseñaba y defendía. Cuando él se vaya, será el Espíritu el único defensor, pero será mucho más eficaz, porque defenderá desde dentro a cada uno.

“El Espíritu de la verdad”. La ambivalencia del término griego (alêtheia) = verdad y lealtad, pone la verdad en conexión con la fidelidad, es decir con el amor.

“De la verdad” es genitivo epexegético; quiere decir, El Espíritu que es la verdad. Jesús acaba de decir que él era la verdad.

“El mundo” es aquí el orden injusto que profesa la mentira, la falsedad. El mundo propone como valor lo que merma o suprime la vida del hombre. Lo contrario de Dios.

Los discípulos tienen ya experiencia del Espíritu, pero será mucho mayor cuando esté en ellos como principio dinámico interno.

“No os voy a dejar desamparados. En griego órfanoús=huérfanos se usa muchas veces en sentido figurado. En 13,33 había dicho Jesús: hijitos míos. En el AT el huérfano era prototipo de aquel con quien se pueden cometer impunemente toda clase de injusticias. Jesús no va a dejar a los suyos indefensos ante el poder del mal.

El mundo dejará de verme; vosotros, en cambio, me veréis, porque yo tengo vida y también vosotros la tendréis. La profundidad del mensaje puede dejarnos en lo superficial de la letra.

“Dejará de verme” y “me veréis”, no hace referencia a la visión física. No se trata de verlo resucitado, sino de descubrir que sigue dándoles Vida.

Esta idea es clave para entender bien la resurrección. El mundo dejará de verlo, porque sólo es capaz de verlo corporalmente. Ellos que durante la vida terrena lo habían visto como el mundo, externamente, ahora serán capaces de verlo de una manera nueva. Lo seguirán viendo y aún con mayor claridad.

Se describe en términos de visión la comunión de Vida con él.

Aquel día experimentaréis que yo estoy identificado con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros. Al participar de la misma Vida de Dios, de la que el mismo Jesús participa, experimentarán la completa unidad con Jesús y con Dios.

Es una experiencia de unidad e identificación tan viva que nada ni nadie podrá arrancársela. Es una comunión de ser absoluta entre Dios y el hombre.

Por eso, al amar ellos, es el mismo Dios quien ama. El amor que es Dios se manifiesta en ellos como se manifestó en Jesús.

El que acepta mis mandamientos y los guarda ese me ama de verdad; a quien me ama le amará mi Padre y le amaré yo y yo mismo me manifestaré a él. Su mensaje es el del amor al hombre y no el del sometimiento.

La presencia de Jesús y Dios se experimenta como una cercanía interior, no externa. En (14,2) Jesús iba a preparar sitio a los suyos en el “hogar” del Padre. Aquí son el Padre y Jesús los que vienen a vivir con el discípulo.

En el AT la presencia de Dios se localizaba en un lugar, la tienda del encuentro o el templo, ahora cada miembro de la comunidad será morada de Dios.

No será solo una experiencia interior; el amor manifestado hará visible esa presencia. La “presencia” sería una característica de los tiempos mesiánicos (Ez 37,26) (Zac 2,14)

A una pregunta del otro Judas, no el Iscariote, responde Jesús: Uno que me ama cumplirá mi mensaje y mi Padre le demostrará su amor: vendremos a él y permaneceremos con él. Repite lo ya dicho. Los discípulos tienen garantizada la presencia del Padre y la de él mismo.

Esa presencia no va a ser puntual, sino continuada. Una vez más se utiliza el verbo “permanecer” que expresa una actitud decidida de Dios para con el hombre.

También queda una vez más confirmada la identidad de Jesús con Dios, una vez que ha terminado su trayectoria terrena.

“Os dejo dichas estas cosas mientras vivo con vosotros”. Juan sigue en la ficción de la doble perspectiva. Todo lo que hace decir a Jesús, lo está diciendo él mismo, pero tiene que hacer ver que Jesús había preparado a los discípulos para afrontar la nueva etapa en la que él ya no estaría con ellos. Una vez más se hace referencia a la partida.

Les acaba de exponer el plan de Dios para el hombre, lo irán comprendiendo porco a poco. Estos textos están escritos a finales del siglo I.

“El Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, él os lo irá enseñando todo, recordándoos todo lo que yo os he expuesto. La total comprensión de lo que les ha dicho, llegará por la ayuda del Espíritu.

Esta era ya la experiencia de las primeras comunidades. Se le llama ahora Espíritu Santo. Es santo o separado porque pertenece a la esfera de lo divino. Es santificador o separador, porque lleva de la tiniebla-muerte a la luz-vida.

La enseñanza del Espíritu es la de Jesús mismo. Mientras el Espíritu no nos separe del mundo injusto, no podremos comprender el mensaje de Jesús. Por esa falta de Experiencia se dieron tantas conclusiones equivocadas cuando vivían con Jesús.

Jesús vivió una identificación con Dios que no podemos expresar con palabras. "Yo y el Padre somos uno."

A esa misma identificación estamos llamados nosotros. Hacernos una cosa con Dios, que es espíritu y que no está en nosotros como parte alícuota de un todo que soy yo, sino como fundamento de mi ser, sin el cual nada puede haber de mí.

Esa presencia de Dios en mí no altera para nada mi individualidad. Yo soy totalmente yo y totalmente (de) Dios. El vivir esta realidad es lo que constituye la plenitud del hombre.

En esto consiste todo el mensaje de Jesús. Descubrir y vivir esa presencia es nuestra tarea como cristianos, es decir, como seguidores de Cristo. Es también el objetivo de todos los seres humanos, porque todos estamos llamados a alcanzar esa misma meta.



Meditación-contemplación


“Yo estoy identificado con mi Padre,
vosotros conmigo y yo con vosotros”
Nos empeñamos en meter en conceptos lo indecible.
El místico, desde su experiencia, apunta al sol.
Como la luz nos deslumbra, nos quedamos mirando al dedo.
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Solo la vivencia puede saciar el ansia de conocer y amar.
Lo que te empeñas en buscar fuera de ti, no existe más que dentro.
El dedo que señala es sólo una ilusión.
El ojo ya no existe, ni hay nada que mirar.
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Vete al centro de ti y descubre tu esencia.
Ese descubrimiento colmará tus anhelos.
Descubre que la Luz, desde el centro de ti,
ha transformado todo tu ser en Luz.
..................


Fray Marcos

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